Buen día, a todos...
Traigo el nuevo capítulo después de algún tiempo. Sí, lo sé, sigo demorando mucho, y eso que tengo que decir que he trabajado bastante en este capítulo, algo así como dos o tres días por pedacitos. Así que tengan en cuenta mi esfuerzo y espero que sea de su agrado.
CAPÍTULO 2 - VACÍO
El timbre suena insistente y yo no me explico el porqué. No soy amiga de las visitas y el vigilante tendría que haberme informado. Asumo que es algún vecino que quiere hablarme de tonterías y abro desprevenida.
―Nao ―suelto con tono exhausto apenas la veo. Está muy bien arreglada y una sonrisa cínica adorna su rostro.
―Kuga ―responde alegre y se mete en el apartamento por encima de mí.
―¿Te has dejado el número de tu amante y vienes a buscarlo? ―pregunto con sorna. No la quiero aquí, estaba muy feliz echada en mi cama viendo televisión.
―La verdad es que se me quedaron las cartas que escondí de ti donde Shizuru confiesa que aún te ama ―respuesta astuta. Después de todo siempre he comparado a Nao con una araña y ella sin duda, hace honor a su apodo; y aunque fue un golpe bajo, debo admitir que me lo merecía.
Entonces se fija en las cajas apiladas en la sala, y después de levantar su ceja derecha y sonríe malévola.
―¿Más zapatos para nuestro closet, Kuga? Ya deberías estar consciente que no puedes llenar tu vacío con cosas materiales, tu dinero no comprará la felicidad ―al parecer viene dispuesta herir mi orgullo más allá de lo que me gustaría admitir y ella realmente ha llegado a conocerme―. Aunque debo decir que de tus aficiones, mi favorita es la que tienes por la ropa interior, al menos yo también puedo disfrutarla ―Nao, tan desagradable como siempre.
―Creo que no nos estamos entendiendo, porque no existe nada que se pueda denominar nuestro. Así que recoge lo que viniste a buscar y vete ―sostengo la puerta para ella.
―Natsuki, quizás no puedas creerlo pero yo te quiero y no me gustaría que las cosas terminen así ―continua, invadiendo mi espacio personal descaradamente―. Podemos seguir acostándonos, ¿qué dices? ―¡Vaya que me siento especial!
―Pensé que habías dicho que soy muy mala en la cama ―respondo con tono plano.
―Siempre puedes esforzarte ―tuerzo el gesto de molestia.
―Muchas gracias por tenerme en cuenta, te estaré informando ―le digo en tono sarcástico, ella se mete a mi habitación y regresa rápidamente con el cargador de su celular en la mano.
―Nos vemos ―se despide antes de salir por la puerta e intentar besarme, pero su lengua se choca con mis dientes. Limpia el labial de la comisura de mis labios con una sonrisa y se va, ¡finalmente! Está en otro mundo si cree que volveré a caer en su red.
Lamento enormemente su visita pues reconozco la verdad en sus palabras, es más, siempre ha sido muy claro para mí que solo me dedico a llenar mi vacío emocional con cosas materiales, pero conscientemente evito pensar en ello, y ocupo hasta el último de mis minutos para no notar lo deprimida que estoy siempre. Nada va a reemplazar el amor de Shizuru, no lo harán mis extravagantes electrodomésticos, una cantidad infinita de zapatos, mi fina lencería o la ropa de marca, y definitivamente, el más caro de los productos del supermercado no me hará sentir feliz más de cinco segundos, pero debo gastarme el dinero, ¿no? Y el tiempo, porque la meditación no me llevará a nada más que escribir tristes versos en mi blog, y creo que mi producción intelectual en ese campo ha sido más que suficiente.
[+]
Miro fijamente la pantalla, pero nada ha cambiado. Quizás es hora de abandonar este blog, es decir, si la dueña no lo actualiza, ¿por qué debería yo visitarlo?
Cierro la pestaña del navegador y suspiro del cansancio. Aun no entiendo por qué sigo haciendo esto, estoy feliz ahora, enamorada de alguien más, ¿Qué si quiero a Natsuki? Claro que sí, fue muy importante en mi vida en su momento, pero ahora no es más que un recuerdo. Pero es como un vicio que nunca fue controlado, simplemente no puedo dejarlo, al menos no de raíz, quizás progresivamente pueda lograrlo.
―¿Qué hacías, Shizuru? ―me pregunta Tomoe después de entrar por la puerta y ver que no tengo abierto en el computador nada más que el escritorio.
―Veía mis correos ―¡genial! Ahora le miento a mi novia ―pero ya estaba por apagarlo ―agregó algo de verdad a mis palabras.
―De acuerdo, ¿entonces vamos? Ya empieza a darme hambre ―extiende su mano hacía mí, luego de ver que doy la orden de apagado a la laptop. La tomo mientras decido qué hacer, ¿debe olvidar del todo a Natsuki? El solo pensamiento me hace sentir vacía.
Muy bien, eso es todo amigos.
Como notaron, vamos a estar viajando del presente al pasado. En el presente tendremos un rato largo de Natsuki y uno más corto de Shizuru, o al menos ese es el plan, veremos en los próximos capítulos. Con respecto al pasado, siempre será el compartido, así que poco a poco contextualizaremos qué pasa con esta gente. Algo más a aclarar es que no sé qué tan largo o corto saldrá el fic, eso también lo veremos por el camino.
Cualquier opinión y/o corrección es bienvenida, no se contengan.
Saludos.
