Disclaimer: Los personajes y demás material de Batman no me pertenecen. Alguno que otro personaje inventado si, pero el resto no. La trama es mía, y haré lo que yo quiera con ella :).
Universo Alterno basado en "El hijo de Batman".
Atención: Realice cambios mininos en los anteriores capítulos. Te invito verlos antes de leer este. 15/6/2016.
Summary:
Barbara Kean-Gordon murió dando a luz a su única hija durante una crisis en Ciudad Gótica. La niña fue vendida y dada por muerta por su padre, quedando así a merced del sistema y del bajo mundo hasta perderse a si misma.
Por las casualidades del destino Talia al Ghul la encuentra y al ver potencial en ella, la toma bajo su ala, entrenándola para un solo y único propósito: Ser guardiana y protectora de su hijo Damian.
Prologo.
Parte Final: La que arde en las tinieblas.
|Año Dieciocho||
"Un nuevo incidente azota Cuidad Gótica. Esta mañana, alrededor de las 5 de las mañanas se encontró el cuerpo sin vida de Sara Smith, una asistente social de 40 años soltera que había desaparecido el jueves pasado. Aparentemente la señora Smith no asistió a trabajar el viernes y a pesas de los esfuerzos de parte de su empleador y posteriormente la policía, no se hallaron pistas de su paradero.
Según fuentes cercanas a la policía, el cuerpo presento distintos tipo de tortura que se presumen, sufrió la mujer aun en vida. No hay sospechosos pero rumores vinculan a la señora Smith a casos de desapariciones de niños y negligencia en su cargo. Aun así, la policía baraja diferentes rutas de…".
— Suficiente señora Robinson, ya es hora de dormir — Anuncio la enfermera apagando el televisor con el control remoto. Helena Robinson miro a la puta rubia de pechos caídos con tanto odio que si la mirada matasen, la niña estaría ya con sus ancestros. La enfermera tembló ante la mirada casi violenta de la mujer que a pesar de tener cáncer de pulmón y los días contados, parecía tan atemorizante como el primer día que ingreso a quimioterapia. Según comentaban las enfermeras en la sala de descansó, la vieja bruja –un apodo adorable y justo para ella- no tenia familia, solo una billetera bastante profunda y cargada con la que podía mantenerse en aquel hospital de lujo sin preocuparse por los intereses. Eso estaba bien, la enfermera no podía imaginarse a la mujer vieja y calva con mirada oscura y ojos inyectados en sangre como una persona normal con hijos y nietos, había algo en ella que no estaba bien, algo que iba mucho más allá del cáncer.
El silencio se extendió y la mujer entrecerró los ojos antes de girarse y adoptar una posición más cómoda para dormir. Los cables que tenia inyectados y la mascarilla irritaron su piel pero la anciana se negó a mostrar cualquier indicio de debilidad. No frente a la puta rubia de tetas caídas.
La enfermera suspiro de alivio ante la batalla ganada y se giro para salir de la habitación apagando la luz por el camino.
En la penumbra, Helena miro hacia el techo con seriedad, le parecía injusto y entupido que una persona tan fuerte como ella fuera derrotada por una enfermedad tan poco cosa como el cáncer. ¡No era justo! No para ella cuya ambición le había hecho escalar de a peldaños agigantados en la sociedad. Tenia dinero, poder e influencia, pero ni eso podía evitar que sucumbiera ante aquella puta enfermedad. ¡Mierda!.
— Piensas que no es justo. Que patético — Dijo una voz y Helena se sobresalto e incorporo como pudo. Miro la habitación hasta reparar en una sombra en la esquina más lejana. No había estado ahí un segundo antes. Un pequeño sonido le indico que la ventana estaba abierta, la brisa nocturno congelo su piel mientras la sombra se movía en completo silencio sin darle la espalda en ningún momento. Estaba analizándola, midiendo su potencial como una bestia a su presa.
— ¿Quie-n eres — Susurro con un hilo de voz atemorizaba. Sus instintos le decían que estaba ante un depredador superior.
— Un fantasma — Dijo la sombra acercándose y dejando que la luz de la noche lo bañara. Era menudo y estaba cubierto de negro con una capucha que ocultaba su rostro. Pero no por eso dejaba de ser amenazador. — Un fantasma de navidades pasadas tal vez — Se autocorrigio ladeando la cabeza como si pensara que la analogía era la adecuada.
— Yo no te conozco.
— Pero yo si Helena Marie Robinson Aka Doctora Sangrienta. Graduada con honores de la Universidad de Medicina en Gótica con una beca completa. Fuiste una profesional destacada hasta que se te involucro en un caso de robo de anestésicos y drogas farmacéuticas muy raras por lo cual fuiste retirada de tu cargo. Luego se comprobó exitosamente tu participación en robo de bebes y adopciones fantasmas. Cumpliste 2 años de cárcel antes de salir y escapar de Gótica. Amasaste una buena fortuna realizando operaciones ilegales, abortos y robo de órganos hasta que te diagnosticaron un muy agresivo cáncer de pulmón hace 6 meses. Tu esperanza de vida es de apenas un par de semanas.
— ¿¡Como sabes todo eso!? — Chillo la mujer mayor realmente asustada.
— Shhh — Indico la figura y de un salto ágil y silencioso se posiciono sobre el regazo de la mujer inmovilizándola con facilidad. — No va a doler mucho — Indico sacando una jeringa y clavandola en el antebrazo de Helena. Al instante su cuerpo dejo de moverse. "¿Que?" Pensó parpadeando en un intento de aclarar su visión repentinamente borrosa, su cuerpo no le respondía y a pesar de estar sucumbiendo ante el pánico, era incapaz de demostrarlo de alguna forma.
— Relájate, es solo un potente relajante muscular, desaparecerá en solo unos minutos pero seras incapaz de moverte hasta entonces— Dijo sin mas bajándose de la mujer y tomando asiento en la cama como si fuera suya — Esto no demorara mucho. Te preguntaras quien soy y que quiero, lo primero ya lo respondí, lo segundo es bastante simple: quiero que recuerdes. Hace exactamente dieciocho años, durante la crisis del día D en gótica, tu estabas de guardia como enfermera debido a la sospecha de tu participación en un robo de drogas con propósito medico. Luego de ese incidente renunciaste a tu puesto y abanaste la cuidad no sin antes depositar una suma de trecientos mil dolares en una cuenta en el extranjero. ¿Lo recuerdas?.
Helena entorno la mirada antes que los recuerdo invadieran su mente. El conocimiento brillo en sus ojos antes de que el pánico aplacara toda incertidumbre o razón, abundantes lagrimas corrieron por el rostro de la mujer pero la figura ni se inmuto.
— Veo que si lo recuerdas. Ese día secuestraste a un bebe y lo vendiste a un hombre sin darle mucha importancia. Te contare el final de esa historia: la niña termino viviendo con una pareja de drogadictos y abusivos padres sustitutos. Por supuesto, aquello no duro mucho y termino en servicio sociales donde la asistente social la vendió a una arena donde la traban como un animal y le obligaban a matar niños de su edad por diversión. Eso hasta que fue adolescente y la acogió un grupo criminal para entrenarla como su arma. Desde ahí planeo su venganza y la llevo a cabo: Encontró a su supuesta madre en un hospital psiquiátrico y luego de un poco de manipulación y tortura logro empujarla a que cometiera suicida. A su padre lo encontró debajo de un puente mas muerto que vivo consecuencia de sus excesos con las drogas y al igual que el no invirtió mucho tiempo en ella, ella solo lo golpeo a puño limpio hasta matarlo. Con los dueños y clientes especiales de arena se puso creativa pero fue con la asistente social con la que de verdad desato toda su barbarie. Debiste verlo en tele — Hablo tan casualmente girándose un poco en dirección a Helena que pensó que se orinaría en cualquier segundo. Tembló y un imperceptible movimiento en su brazo izquierdo le dijo que la droga estaba desapareciendo de su sistema. — Como sea, a pesar de todo eso ella no se sintió satisfecha. Algo faltaba, algo estaba pasando por algo. Fue entonces cuando pensó en el comienzo y busco información… que llevo a usted Doctora Robinson. Y por su expresión, no estaba equivocada.
La mujer temblaba ante de la figura que se levanto con tranquilidad de la cama y se deslizo hasta el costado mas próximo a ella. La luz nocturna se filtro por la ventana y Robinson observo los mismo ojos azules cielo de dos décadas atrás. La mirada era fría e inhumana penetraba todo su ser.
— Y ya que tus temblores volvieron y faltan siete minutos para para el cambio de guardia lo mejor seria que me diera prisa para acabar con esto de una vez — Anuncio apagando la maquina que registraba los signos vitales del paciente. De un rápido movimiento la sombra estuvo sobre la mujer rodeando su cuello con fuertes manos enguantadas. Helena trato de pelear pero la droga sumada a su débil cuerpo y la fuerza de su atacante hizo que cualquier posibilidad de escapar fuera nula. Su visión se fue oscureciendo hasta que la negrura le envolvió y luego no hubo nada.
— ¿Por qué la cara larga? ¡Ya casi termina tu turno! — Anuncio Jessica a su compañera al ver la mueca de desagrado que ella hacia mientras miraba el reloj.
— Porque debo hacer mi ultima ronda — Simplifico y Jessica supo que aquel día la Vieja Bruja debía estar de mal humor.
— Te acompaño.
— Genial — Anuncio esperanzada la rubia al saber que la vieja estaría mas reticente a pelear si iban las dos juntas. Jessica la siguió conversando de nada en particular hasta llegar a la habitación 208. En silencio abrieron la puerta y vieron con sorpresa que la mujer estaba acostada en su cama, para alivio de las enfermeras. Jessica se dirigió a la puerta sin mas dispuesta a seguir la ronda. Su compañera quiso imitarla hasta que vio la maquina apagada y frunciendo el seño se acerco para presionar el botón de encendido. Un fuerte pitido la saco de balance y asustada se giro a la señora con la que había discutido pocos minutos antes. Sus ojos estaban abiertos y asustados. No respiraba. Su expresión de perpetua agonía combinadas con las grotescas marcar en su cuello llevaron a la enfermera al limite. Se desmayo y Jessica al ver el espectáculo solo grito de horror.
La noche cayo en la cuidad de forma tranquila hasta que un grupo de patrullas a toda velocidad atravesaron la avenida. La sombra caminaba tranquilamente por la acera en dirección contraria a el tumulto de sirenas con una pequeña sonrisa plasmada en su rostro.
Nota de Autor: Como cuando repentinamente posteas y no saber el demonios pasa, bueno así. Sin mucho que decir y con ninguna escusa que justifique la demora, les traigo la tercera parte. Luego de esto comenzara lo bueno, o eso planeo. Gracias a la gente que comente y a la que solo leyó, también gracias, dejen sus comentarios, no sean tímidos.
Estoy feliz porque JJC llego a los 34 comentarios, rompí mi propio record (?). Y gracias también Brianna Phaola Neok, Selmarie y aquellos que comentaron sin dejar nombre. Se aprecia.
Nos vemos en la próxima.
Atte: Katra Belikov.
