Personajes: Mirajane Strauss.

Extensión: 383 palabras.

Notas: Voy con el segundo. Amo la devoción de Mirajane hacia sus hermanos y no he podido evitar usarla, además que mi sorteo calzaba perfecto para lo que quería.

Drabble 2. Hecho: Maldición.

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La maldita.


II.

Perder.


Apenas lograba recordar algo de lo sucedido, sus recuerdos parecían detenerse en ese punto y continuar mucho después. Abría los ojos lejos de la capilla y allí estaban sus hermanos, a su lado, junto a un ardor profundo en su brazo que no concebía explicar en esos momentos. Lo haría después, mientras trataba en vano de recordar lo sucedido y comprender cómo había logrado contenerlo. No lo sabía a ciencia cierta, lo único que sabía es que tenía la marca de su imprudencia latente bajo sus ropajes.

El dolor en su extremidad se había ido calmando en los días venideros hasta desaparecer completamente, no así el temor de los aldeanos, que tras ver su brazo maldito no habían hecho sino rehuirla. No le importaría, pero habían trasladado ese rechazo a sus hermanos y era algo que no podía soportar, darles esa carga a ellos. Siendo además que los habitantes del pueblo se ponían cada vez más violentos, su percepción de los hechos no hacía sino clavarse como una espina en su ser, lamentando a cada momento un poco más lo sucedido, obligada a contemplar con dolor como lentamente era repelidos hasta el punto de que la muchedumbre se reunía para arrojar objetos en contra de su vivienda.

No podían seguir así, lo sabía, pero tampoco tenía qué hacer para solucionar la situación. Podría simplemente largarse, tal como deseaban los aldeanos, pero de hacerlo sus hermanos la seguirían y no se sentía preparada para arrastrarlos a una situación así, no cuando la actual ya era su culpa.

Se mordió el labio, oyendo como sus hermanos trataban en vano de hablar en su favor. Se supone que ella era la mayor, que debía ser quien los protegiera de todo peligro, ¿qué se supone estaba haciendo?

Quiso llorar, pero se contuvo. No era el momento, no podía flaquear cuando sus hermanos la necesitaban más que nunca. Debía arreglar ese error antes de que sus acciones les trajeran un daño permanente a los tres, antes de que fuera peor de lo que ya era.

Estaba maldita, eso no iba a cambiar, ahora solo le quedaba evitar que su maldición los contaminara. Podía y debía vivir con ello, pero sus hermanos aún tenían salvación. Los protegería de todo sin importar qué, así tuviera que ser de ella misma.


Nos leemos.