Ñam, see, siento algunas ganas asesinas a brote xD. Pero ocurrieron muchas cosas, demasiado personales. Lo único que puedo decir es que tiene que ver con la inseguridad de mi país y conmigo, contorsiones. Es lo único, y también problemas familiares. Aún así, espero que me disculpen :c, no quería hacerles esperar.

Espero que disfruten del cap :D


¿Qué tanta diferencia hay entre el bien y el mal? Ambos son polos opuestos que a la vez se complementan perfectamente. Sin la existencia de uno, su contraparte no podría existir. ¿Por qué el mal es tan despreciado y el bien tan alabado? Todos contenemos a ambos, las personas anhelan ser buenas pero temen ser malas, sin saber que no puedes solamente uno, ambos conforman la personalidad de cada persona.

El ser más puro es el más propenso a corromperse, si es así, ¿No deberían sentir miedo de ser tan bondadosos y amables?


-Sí, te doy un consejo; no lo subestimes. Odia que cualquier persona lo haga-Llegaron a la habitación del menor.-Duerme, mañana te enseño el resto de la mansión y la ciudad.-Reborn entró en la habitación de enfrente sin decir más, Tsuna lo imitó.

Al entrar a su habitación, el castaño se dirigió a la cama. Evitando siquiera rozar con las cortinas ya recogidas. Observó el techo. Ahora que lo pensaba ¿Qué sucedió con Enma después de su muerte?

Él también sabría de su muerte tarde o temprano, ¿Lloraría como lo hizo su madre?, no pudo evitar que su corazón se estrujase ante la idea de que las dos personas más importantes para él estuvieran sufriendo por su causa. Y si detenía un segundo en sus recuerdos, podía apreciar la declaración de Enma… ¿Qué hubiese respondido si aún estuviese con vida?

Sus mejillas se calentaron levemente, nadie se le había declarado antes, y que su mejor amigo haya sido el primero le dejaba desconcertado. ¿Cuándo? ¿Por qué él? ¿Cuál fue la razón? A pesar de los sentimientos de su amigo, sabía que era egoísta, pero probablemente no hubiera respondido nada. No podía obligarse a corresponder los sentimientos de su amigo si en su mente todo estaba revuelto, nunca se perdonaría jugar con los sentimientos de su mejor amigo, era la segunda persona más importante para él.

Suspiró, realmente no podía hacer nada en aquella situación más que luchar, ¿Cierto? Si huía aquel sujeto de todas formas le perseguiría, aunque desearía seguir viviendo, sabía que estaba mejor muerto. Su madre no cargaría con él, Enma ya no tendría que preocuparse cuando haya matones cerca, y su despreciable padre… El podría pudrirse en vida sin tener remordimientos de que su hijo bastardo le cause molestias en el futuro.

Cambió de posición, era mejor dejar el tema de lado. Pensar en su padre no hacía más que causarle enojo y molestia.


Un sonido proveniente de la puerta le despertó, desde que era víctima de innumerables sus sentidos se agudizaron, pues incluso venían a su habitación sin que su madre se percatara. El sonido de los golpeteos contra la puerta continuaron hasta que una voz se presentó.-Tsunayoshi-san, hora de tomar un baño.-¿Gokudera-san?

Tsuna enarcó una ceja como signo de confusión, ¿Las almas también se bañaban? Era tan ilógico como tener que comer, lo cual hizo perfectamente el día anterior.-Pasa-Le dijo, aún sentía la presencia de él justo detrás de la puerta. Cuando el peliplata entró, Tsuna lo miró confundido.

Gokudera entendió la duda del castaño.-Reborn-san me ha asignado como su sirviente personal durante su estadía-contestó ante la pregunta no formulada por el menor.

-Oh-Asintió y se levantó.

-El baño queda un poco lejos, sígame-Dijo el mayor, dándose la vuelta y caminando lentamente para que el más pequeño le pudiera seguir.

Al contrario de lo que sucedía con Reborn, el silencio que se presentó mientras emprendían camino al baño era incómodo. Tsuna comenzó a jugar con sus manos, la tensión era bastante palpable. Era obvio que no hubiera tema de conversación entre desconocidos; o quizás sí la había, pero era difícil de sacar.-Hum, Gokudera-san, ¿Cuánto tiempo lleva trabajando con Reborn… -san?-Preguntó, tal vez al peliplata le molestara que llamara a Reborn de manera tan descortés como mencionarlo por su nombre solamente.

El mayor le dirigió una mirada que se mantuvo por unos segundos.-Desde que tengo memoria, él me rescató. Bianchi probablemente si conozca el tiempo exacto, nos encontraron cuando ella ya era lo suficientemente grande para recordar lo sucedido.

-¿Reborn-san te rescató?-Preguntó sorprendido.

-Sí, aunque no lo parezca, en el interior es gentil. Pero poco paciente-Dijo lo último con deje de frustración.

-Y-ya veo-Aunque todavía no podía confirmar lo de gentil; pero sí pudo admirar la poca paciencia que tiene.

El silencio continuó, Tsuna sudaba frío de los nervios, éste silencio era demasiado incómodo.-Y tu… ¿Cómo era tu vida pasada?-Preguntó Gokudera, aparentemente también incómodo por el intenso silencio.

-P-pues… ¿Pésima?-Dijo dudoso de cómo explicar su vida. Gokudera lo observó expectante, con cierta confusión.-Pues, soy un hijo bastardo. Sufría maltrato de todos aquellos que eran mis supuestos "Compañeros", e incluso fuera de la escuela los matones me perseguían. Mi padre siempre me odió… Aunque es un sentimiento enteramente compartido-El semblante de Tsuna se volvió serio, Gokudera pudo notar como aquellos ojos castaños tenían un toque, ¿Naranja?-El porqué estoy aquí es su culpa, él mando a que me asesinaran para que, si acaso, no heredara una familia mafiosa-Tsuna apretó sus manos en un puño-Lo que más me molesta es, que ése sujeto se regocija en felicidad al haberme matado y halla sometido a mi madre en sufrimiento. Ella… Es lo que más me importa.-Ocultó su mirada tras su flequillo.

Gokudera no sabía qué hacer o decir, ¿Cómo podría? Si podía ver que el castaño estaba sumamente frustrado, si utilizaba mal una palabra, podría ser su sentencia. Y es que, para ser honestos, podía sentir el poder que emanaba del menor que por primera ser se hacía notar, casi podía compararse con el de algún arcobaleno, el de ojos acaramelados jamás hizo sentir esa gran presencia. ¿Quién demonios es Sawada Tsunayoshi? Tuvo que admitir que ahora sentía cierto respeto y aprecio por aquel chiquillo.

-De todas formas, Gokudera-san-Tsuna dirigió su mirada, ya vuelta a la normalidad, al mayor.-Yo-

-Llámame Hayato-Dijo sonriéndole al menor. Tsuna se sonrojó.

-¡N-no podría!-Dijo avergonzado.-Usted, digo… Hum, ¿Gokudera-kun?-El mayor asintió.-¡Entonces nos quedamos con el Gokudera-kun! No puedo llamarte por tu nombre, es una falta de respeto.-Aunque ya era irrespetuoso con Reborn, extrañamente sentía que podía confiar en Reborn. De todas formas parecía que al azabache no le molestaba que le llamara así.

Hayato sonrió, el chico no era malo.-Ya llegamos-Abrió la puerta que llevaba al baño, Tsuna se sorprendió, si el mayor no le hubiera dicho eso probablemente ahora estaría estrellando su cara contra la puerta.

Entraron en el baño, era dos veces más grande que la habitación de Tsuna.-Desvístase-Pidió el peligris.

Tsuna, asintió un poco confundido. Cumpliendo la orden comenzó a deshacerse de sus prendas, quedando sin ropajes.-Por favor, siéntese-Pidió señalando una pequeña banca. El baño era como los baños antiguos de Japón.

El castaño se sentó, el mayor agarró agua caliente en un balde y se lo echó al más bajo. Escogiendo un jabón con olor a canela, comenzó a restregarlo contra la espalda del menor, recorriendo todo el cuerpo contrario hasta que una voz lo detuvo.-¿Q-qué haces?-Tsuna agradecía que estaba de espaldas a Gokudera, así no vería su sonrojo.

Gokudera, extrañado por la interrupción, observó hacia donde estaba demasiado cerca de dirigir su mano con jabón, la entrepierna.-¿Q-ué? Yo a veces baño a Reborn-san y… ¿E-esto no es normal en otros lugares?-Preguntó, igualmente sonrojado ante la idea de que el menor estuviera viendo las cosas como no lo son.

Tsuna negó frenéticamente con la cabeza.-¡P-perdone!-Dijo separándose inmediatamente de Tsuna.-¿Qué hacen de… Donde viene?-Preguntó.

-Nos bañamos usando nuestras propias manos-Contestó Tsuna, ésta vez volteándose a ver a Gokudera. El mayor pudo notar que Tsuna estaba igual de sonrojado que él.

-Entonces, tenga-Dijo entregándole el jabón.-Aquí le dejo el balde con agua caliente, en aquella bañera hay más agua-Señaló dicho lugar.-Le espero afuera.-Tsuna asintió, después de eso Gokudera se fue.

Tsuna suspiró, continuó aseando su cuerpo, agarrando otro balde de agua caliente y vertiéndolo en su cuerpo para quitarse los rastros de jabón. Le parecía demasiado extraño saber que estaba muerto y aún debía comer, dormir y mantenerse limpio. ¿Acaso morir significaba estar "viviendo" en el infierno hasta regresar a la tierra en otra época?

Todas sus dudas, el único que podría aclararlas era Reborn. Terminó su aseo y llamó a Gokudera para que trajera alguna prenda que ponerse. Éste la trajo de inmediato y le ayudó a colocarse una hermosa yukata que, vergonzosamente, no sabía ponerse. Era de fondo negro, con algunas flores rojas y blancas tatuadas en la fina tela.

Al finalizar, Gokudera le llevó al comedor, donde se encontraba Reborn.-Buenos días-Saludó el azabache, observando directamente al castaño; quien extrañamente se sintió nervioso ante la mirada oscura de Reborn.

Hayato dio una leve reverencia y salió del lugar.-Bueno día-Contestó Tsuna con una pequeña sonrisa. Se sentó en el asiento enfrente del azabache, observando lo que comía, era comida normal como la de cualquier otra persona. ¿Qué había comido anteriormente? Estaba seguro de que no era carne normal.

-Tsuna, te presento a un nuevo integrante de la mansión. Su nombre es Yamamoto Takeshi.-Presentó el mayor, señalando a un joven que se acercaba a ellos. Era alto, de tez acanelada y ojos color ámbar, cabello azabache.

-¡Mucho Gusto!-Sonrió en grande Yamamoto.

Tsuna quedó anonadado con la alegría y tranquilidad del azabache, era sorprendente, casi todos a los que había conocido en ése lugar eran serios. Le hacía feliz de que al menos había alguien con un humor diferente por los lugares.

-¡Mucho gusto! Soy Tsunayoshi-Sonrió con el mismo entusiasmo de Yamamoto. El azabache correspondió la sonrisa, igualmente agradecido de ver a alguien más algere que los demás.

Reborn frunció el ceño de manera casi imperceptible. Bianchi llegó trayendo una bandeja de comida para el castaño. Al dejarla en la mesa salió, aparentemente estaba ocupada con algunos asuntos.

Tsuna comenzó a comer, oyendo la conversación que había comenzado entre Yamamoto y Reborn-Tsuna, después de comer te mostraré la mansión.-Anunció el mayor. El castaño asintió, preguntándose qué tan grande era éste lugar.

El castaño notó que Yamamoto no estaba comiendo, ¿Ya habrá comido?-Hmm, ¿Quieres?-Le preguntó al azabache alzando su plato con comida aún en ella.

El de ojos ámbar pareció sorprendido, pero con una sonrisa se negó.-No, yo de verdad no tengo hambre, Tsuna-Dijo Yamamoto.

Tsuna se sonrojó sutilmente, había dicho su nombre, la abreviatura de su nombre. Le era extraño que alguien le llamara con tanta familiaridad. Asintió y prosiguió con su comida, estos actos no pasaron desapercibidos por Reborn. Al terminar todo lo que había en el plato, Tsuna dejó los trastes sobre la mesa a orden del mayor.-Yamamoto, busca a alguien llamado Gokudera Hayato, él te dirá que tienes que hacer.-Le dijo el mayor al azabache, éste asintió y salió por la puerta en la que Tsuna había entrado.

-Sígueme-Le dijo Reborn. El castaño se apresuró en estar a su lado.

Caminaron por unos largos.-Si vamos por aquí llegaremos al balcón de la mansión, no debes ir solo.-Avisó el azabache.

Llegaron al balcón, dejando que Tsuna contemplara un hermoso paisaje.-¡Woah!-El castaño se apoyó de los barandales que marcaban la diferencia entresuelo y espacio vacío.

Hermoso césped blanco meticulosamente cortado, Rosas blancas y negras se posaban alrededor de algunos sauces llorones, un hermoso sendero con elegantes orquídeas azules a cada lado era el camino a la lujosa mansión. Más allá había un portón metálico, con una estructura elegante, cada barrote alzándose orgullosamente hasta donde cuyo final eran otros barrotes más largos, ambos enrollándose en el medio en un espiral, dejando los otros extremos ondulados.

-Es ¡Hermoso!-Expresó Tsuna con emoción, la brisa golpeó su fino rostro haciéndole sonreír aún más.

Reborn observaba con una sonrisa de lado a Tsuna. Era gracioso ver tanta alegría con ver una sencilla entrada-Tsuna, sé que tienes muchas preguntas que hacerme. Hazlas, nadie va a venir aquí-Contestó Reborn, recargándose de la pared, observando la espalda del menor para luego admirar el paisaje que tanta emoción le hizo a Tsuna.

-Hmm.-El castaño se dio la vuelta, arrugando un poco sus labios.-¿Puedo preguntar lo que sea?-El mayor asintió, dirigiendo su mirada a los ojos castaños que le observaban con duda.-¿Qué… Qué es éste mundo? ¿Por qué al morir nuestra existencia no desaparece?

Reborn suspiró.-Hace siglos, leí en un libro sobre la historia del infierno.-Ocultó su mirada tras su fedora y se cruzó de brazos.-Decía que hace mucho, un ser llamado Checker Face creó el mundo, hizo seres a su semejanza. Eran iguales a él, igual de puros y con inteligencia genuina, humanos. A esos seres decidió ponerlos en una parte de su ser llamada "la tierra". Ahí ellos convivieron; pero décadas después, corrompidos, los humanos comenzaron a matarse unos a otros en busca de poder, robaban, asesinaban, secuestraban y cometían fechorías inimaginables.-Reborn alzó su mirada azabache, observando fijamente a Tsuna.-La tierra se llenaba de corrupción, pues ella era pura y sin mancha. Checker decidió por fin crear un eje, un centro donde le diera la estabilidad a la tierra, el infierno. Pero éste no podía dominarse sólo, todo el poder que había en éste se escapaba hacia la tierra.-Reborn detuvo un segundo su relato, para cerrar los ojos. Rememorando lo que leyó.-Checker se había dado cuenta de que los seres que creó a su semejanza eran corruptos, porque él también lo era. Así que Checker se dividió a la mitad, mandando a su mitad más corrupta al infierno, para hacer como él seres a su semejanza, la mitad oscura creó a seres bien parecidos llamados "demonios" y los colocó en el infierno como su población.-Reborn suspiró-Si te preguntas porqué la existencia de los humanos no desaparece, es porque a pesar de que la mitad que se encuentra en el infierno es "mala", esa mitad ama a los humanos y desea darles una segunda oportunidad. Mientras que la parte que se encuentra en el cielo, crea nuevas existencias por su amor a la vida.

Tsuna se quedó impresionado, estático. No sabiendo qué decir o hacer.-Incluso los demonios, a pesar de que somos crueles y despiadados, amamos a los humanos y cooperamos entre nosotros para que ustedes continúen reviviendo entre tantas muertes.-Dijo Reborn.-¿Más dudas?

Tsuna asintió mecánicamente. Había una duda que le estaba rondando desde hacía tiempo-¿Qué habías comido antes? No era ninguna carne que yo conozca.

-¿De verdad deseas saberlo?-Tsuna asintió.-Era carne humana.-Tsuna ahogó un chillido.-Los demonios no solemos comer de su carne, solo lo hacemos cuando creamos un contrato-Tsuna ladeó el rostro confundido.-Las almas que han sido corrompidas un ochenta o noventa por ciento son desechadas, más si éstas resultan ser muy poderosas, pueden ser de utilidad para los demonios. Así que hacemos un contrato de manera unilateral, donde el alma no podrá hacer objeción alguna ni negarse. Para completar ese contrato es necesario comerse parte de la carne del cuerpo físico del alma, y beberse un poco de la sangre, así podrás obtener un vinculo con el alma, creando una relación en donde el demonio es quién tiene el poder. Las almas que sufren del contrato son llamadas esclavos-observó a Tsuna-Hibari y Yamamoto son esclavos, ellos jamás podrán reusarse a una orden mía.

El castaño se sorprendió, ¿Yamamoto era un esclavo? Eso quería decir que era un ochenta o noventa por ciento corrupto y que la carne que el día anterior consumía Reborn, era realmente la carne del cuerpo de Yamamoto. La sangre abandonó el rostro de Tsuna, pero en seguida trató de recuperarla, no debía ponerse así, Gokudera le contó cómo era Reborn. Así que dudaba que fuese alguien malo.-Veo que tratas de asimilar todo y no asustarte-Rió Reborn.-Es normal que te asustes, pero ese es el castigo de los esclavo. En vida seguramente eran asesinos, así que no deberías sentir pena por ellos.

Tsuna asintió, entendiendo a lo que Reborn se refería.-Por cierto, Viper me mandó hace poco una carta. Decía que Skull se estaba ocupando de una alma nueva.-Dijo entregándole un sobre.-Ahí está la carta junto con una foto.

Tsuna abrió el sobre y leyó rápidamente el contenido hasta llegar al último párrafo, donde al lado estaba una imagen.-No… No puede ser… ¡¿Enma?!-Casi gritó. Su amigo, ¿Había muerto?


Dato curioso: En la historia del infierno, originalmente había colocado a "dios" en vez de a "Checker Face", pero es un tema delicado. Así que para evitar conflictos puse a Checker Face como el creador del mundo. (La historia se me ocurrió mientras me bañaba con agua infernalmente caliente que yo considero normal e.e).

Mi perro se meó en mi cama :'c (Necesitaba decirlo, sino no sería una buena meada xDD ). Ahora tengo que lavar las sabanas y el grueso edredón (Que gracias a él el colchón no sufrió ningún daño :'D).

Ojalá que os haya gustado el capitulo :'D.

Espero vuestros reviews ;)

*:. Tienes ésa ridícula figura de un bufón... Que en medio de la guerra alza una pancarta de amor.:*

Ciao.