¡Hola de nuevo!

Esta vez más pronto os traemos el siguiente capítulo. Agarráos que vienen curvas...

Si el calor os deja escribirnos un comentario después de leer el capítulo, bienvenido será.

Disfrutadlo mucho y nos vemos en unos días!

NEKINSEY


CAPÍTULO 5

Estaban en la habitación de Bellamy y aprovecharon que Monty esa noche había quedado para estudiar con Jasper. Eran las ocho de la tarde y, a pesar de que aún no había atardecido, empezaba a refrescar. Lexa y Bellamy estaban esperando a que llegase Clarke con las bebidas y los aperitivos. No se podía ver un partido de rugby sin eso.

Unos golpes en la puerta los alertaron; el chico se levantó y se encargó de abrirla, dejando que pasara la rubia con un par de bolsas y una sonrisa en los labios. Clarke se quitó la chaqueta que llevaba.

-Coño, que frío hace esta noche.

-Ya te digo, rubia -dijo Bellamy cerrando la puerta-. Será mejor que nos pongamos cerquita los unos de los otros.

Clarke se rió ante el comentario y se dirigió a la cama donde ya estaba situada Lexa. Mientras se sentaba a su lado, aprovechó para posar su mano sobre su muslo como saludo. Bellamy la siguió y se colocó al otro lado de Clarke.

-Lexa, el mando está allí -señaló a un lado de la chica, y la morena apretó el botón para encender el televisor-. ¿Cuánto vas a apostar, Clarke? -la chica lo miró confundida.

-Bell y yo siempre apostamos en los partidos. No somos fanáticos de ninguno de los que juegan esta noche en particular, pero es divertido.

-Vale, yo apostaré la camiseta -Bellamy y Lexa se quedaron sorprendidos.

-¿En serio? -sonrió el chico.

-Claro. ¿No os referíais a eso?

-Sí, claro -siguió el rollo y miró divertido a su amiga, que no se lo creía.

-¿Y vosotros? ¿Qué os apostáis?

-Em… -empezó Lexa nerviosa buscando con la mirada ayuda del mayor.

-Podemos apostarnos todos la camiseta y luego ya veremos qué sigue.

-Está bien -dijo coqueta la rubia acomodándose mejor en la cama-. Yo estoy con los morados.

-Yo con los verdes -siguió el juego Bellamy con la terminología que usó la chica.

-Yo también los morados -sonrió con la mirada azul cómplice que le echó la invitada.

Los cuarenta minutos del primer tiempo pasaron rápido entre risas y comentarios sobre el partido; Bellamy se encargó de servir algo de beber a las chicas, insistiendo un poco a Lexa con su famosa frase de un día es un día. Esta se resistió al principio, pero finalmente aceptó la bebida que le ofrecía su amigo. Esperaba que el alcohol no se le subiese demasiado ya que nunca lo había tolerado mucho.

Cuando llegó el descanso del partido ya habían terminado su segunda copa e iba ganando el equipo que defendían las chicas. Bellamy, a pesar de la diferencia en el marcador, no perdía la esperanza en su equipo y así se lo hizo saber a sus compañeras de habitación cuando estas se burlaron de él.

-Bueno, chicas, vamos a jugar un poco, ¿no?

-¿De qué hablas, Bellamy? -intentó frenar a su amigo conociendo sus ideas.

-Eso, vamos a jugar -Lexa miró a la chica sorprendida.

-¿Qué propones? -preguntó la morena.

-Podemos empezar conociéndonos un poco mejor -sonrió mordiéndose el labio.

-¿Quién pregunta primero?

-Lo acabas de hacer tú -Lexa quiso bromear, Clarke rió con su ocurrencia y Bellamy le lanzó una mirada que mataría a cualquiera.

-Muy graciosa, Lex. Por eso empiezas tú.

Lexa apretó los labios pensativa. Le había tenido que tocar a ella... Se le daba fatal eso de hacer preguntas y Bellamy lo sabía.

-¿Repetirías algún beso que hubieses dado en el día de hoy? -Lexa sonrió a la chica, que la miró divertida.

Bellamy se quedó en shock. ¿Lexa los había visto? Si en teoría iba a estar estudiando, a no ser que saliera antes y diera un paseo cerca de la playa… La respuesta de la rubia lo dejó satisfecho.

-Por supuesto.

Las mejillas de Lexa se tiñeron de color rojo y esperaba con todas sus fuerzas que Bellamy no se diese cuenta de ello. Todavía sentía lo suave que eran los labios de Clarke…

-Mi turno -empezó con una sonrisa amplia antes de dejar a los chicos estupefactos-. Esta va para los dos, he podido observar lo bien que os lleváis, ¿alguna vez os habéis enrollado?

-¡No!

-¿A qué te refieres? -preguntó el chico tonteando, y Lexa lo miró enfadada-. Es hora de que digamos la verdad, Lex.

-No seas idiota -le lanzó un mono de peluche que tenía Bellamy (tenía pasión por esos animalitos).

-Me refiero a si os habéis besado.

-No -contestó Lexa seria llevándose el vaso a los labios.

-Desgraciadamente, no -la sonrisa que puso la de ojos azules no supieron descifrarla ninguno.

-Me toca -frotó Bellamy sus manos-. Lexa -la chica elevó su mirada mirándolo desafiante, advirtiéndole de que no se pasara-, esa vez que te acostaste con mi hermana…

-¿Cuál de ellas? -preguntó Lexa levantando la ceja. Bellamy separó los labios, sorprendido, al igual que Clarke que los miró como si de un partido de tenis se tratara.

-¿Habéis repetido? -se extrañó.

- Sí, siguiente pregunta, me toca -sonrió internamente.

-Espera, espera. -interrumpió la rubia- ¿Octavia y tú os habéis acostado? -miró al chico ahora- ¿O cuántas hermanas tienes?

Bellamy soltó una carcajada mientras Lexa evitó contestar a la pregunta que había formulado Clarke.

-Clarke, ¿cuántas relaciones serias has tenido?

-¿Serias? -pensó poniéndose el dedo índice sobre los labios- Puedo responder a esa pregunta diciendo que solo me he enamorado una vez.

Lexa la miró risueña y le cedió el turno, haciendo un ademán con la mano.

-Esta también es para ambos: ¿habéis hecho un trío alguna vez?

-No… todavía no -contestó Bellamy sin apartar la vista de ella.

-No -también contestó Lexa distraída mirando los anuncios de la televisión.

-¿Y os gustaría hacer uno?

Los ojos verdes de Lexa se abrieron mucho: ¿qué estaba insinuando? No, era imposible que estuviese insinuando nada de eso. Bellamy, en cambio, puso su mejor sonrisa y fijó sus ojos con interés en Clarke, que le devolvía la mirada, curiosa.

-Empieza el partido -fue lo que contestó Lexa, poniéndose otra vez en la cama sentada-. Bellamy, coge una manta, por favor. Tengo frío.

Bellamy estiró el brazo y agarró la manta. Ya casi siempre la tenía a un lado de la cama en caso de que por la noche el tiempo cambiase. Se la tendió a Lexa y esta se la echó por encima. Clarke repitió el gesto tirando de un lado y, seguidamente, Bellamy las imitó.

Sus ojos no se apartaron del partido durante bastante rato. El equipo de las chicas seguía ganando, pero de repente el equipo de Bellamy tomó ventaja y anotó otro punto.

Bellamy alzó los brazos en señal de victoria mientras se reía. En ese instante sintió algo en su muslo que no esperaba encontrar. Parecía el tacto de una mano y la única que podía estar haciéndolo era Clarke a su lado. La miró de reojo a la vez que se colocaba mejor en la cama. No notaba ningún gesto diferente en la cara de Clarke, quien seguía viendo el partido con una sonrisa de oreja a oreja tras lamerse el labio con la lengua.

Al mismo tiempo, el cuerpo de Lexa reaccionó ante el roce de una de las manos de Clarke sobre su pierna, y no fue una caricia como la que le regaló al llegar; esta tenía otras intenciones, y se percató de ellas cuando sus dedos siguieron subiendo por su muslo hacia un objetivo concreto. No supo por qué, pero separó despacio sus piernas, intentando que no se notase el movimiento que realizó. Apretó los labios cuando la mano de Clarke se apretó en su entrepierna, procurando que tampoco se escuchase el cambio de su respiración.

Bellamy se encontraba en la misma situación que Lexa: la mano de Clarke viajó hasta su entrepierna y se paseaba por encima de la erección que crecía entre sus piernas. De vez en cuando miraba a Lexa con miedo de que notase alguna reacción por su parte: no quería que su amiga se sintiese incómoda. Su respiración cada vez se iba haciendo más rápida y temía no poder aguantar algún gemido por las caricias que Clarke le proporcionaba. Los dedos de la rubia apartaron el borde del pantalón de deporte que llevaba y se posaron en torno a su pene, oculto aún en la ropa interior. Tuvo que morderse el labio y dirigió su mirada hacia ella. La cara de la rubia reflejaba interés en el partido mientras que su mano parecía estar concentrada en otra tarea.

Lexa maldijo internamente haberse puesto esos pantalones tan cortos ese día. Maldita Octavia y su insistencia para vestirla los días que quedaba con alguna chica que le gustaba. Sentir esa mano cálida de forma tan directa sobre su piel la estaba matando. Se deslizó un par de veces por el interior de su muslo antes de buscar un hueco por el final del pantalón para empezar a tocarla de forma más directa sobre su ropa interior. Por unos momentos pensó que iba a dejar que siguiese, pero su parte más racional y no tan alcoholizada decidió que eso debía parar; ella no era así. Frenó sus movimientos cuando intentaron colarse para acariciarla de forma más íntima. Agarró su mano, apartándola de ahí, pero dejando que se apoyase en su muslo. Cuando volvió a notar que la chica volvía al ataque, entrelazó sus dedos para encargarse de que no continuara.

La mano de Clarke seguía acariciando a Bellamy y este en un momento dado tuvo que apretar los labios para no dejar que un jadeo escapase de su boca. El ritmo que seguía con sus dedos era constante y el corazón de Bellamy cada vez iba más rápido, esperando la llegada del éxtasis. Pero de repente la mano de Clarke paró sin ningún aviso: le subió con disimulo el pantalón y posó sus dedos en su pelvis.

Bellamy no podía creerse lo que estaba pasando. Volvió a mirar a Clarke, esta vez girando la cara, pero ella seguía pendiente del partido sin dar ninguna otra muestra de no haber hecho otra cosa. Con un suspiro frustrado, Bellamy echó la cabeza hacia atrás y se pasó una mano por el pelo. ¿Y ahora qué hacía con eso?

-Chicas, vuelvo en un momento -dijo mientras colocaba estratégicamente una mano sobre su pantalón.

Antes de dirigirse al baño fijó sus ojos en Clarke para ver si obtenía alguna respuesta por su parte, pero solo alcanzó a ver su sonrisa traviesa. Cuando cerró la puerta del baño oyó una risa suave que venía de ella.

Lexa se extrañó de la huída tan repentina de su amigo: es verdad que el pobre a veces controlaba un poco mal esa necesidad de ir al baño, pero al menos aguantaba casi siempre a que acabasen los momentos del partido.

-Parece que nos hemos quedado solas -escuchó la voz ronca de Clarke y giró su rostro para observarla-. ¿No te estaba gustando?

-Claro que me estaba gustando -se sinceró-. Pero estaba Bellamy aquí al lado, no me gusta hacer cosas así con gente cerca.

-¿Te van más las cosas íntimas? -la rubia se acercó a ella, poniéndola nerviosa, mirándola fijamente a los ojos, y ella no pudo evitar observar sus labios. Podría besarla en esos momentos, estaba muy cerca y estaba deseando hacerlo desde que entró a aquella habitación.

Ambas se echaron hacia atrás en el momento que una cisterna sonaba dentro del baño y Bellamy salía de este, cerrando la puerta y volviendo a su sitio en silencio.

-¿Me he perdido algo?

Ninguna respondió. No habían estado muy atentas a la televisión en su ausencia. Bellamy se extrañó y simplemente se fijó en el marcador del partido, descubriendo que nada había cambiado.

Clarke y Lexa gritaron casi al mismo tiempo cuando dieron fin al encuentro, protestando por el resultado.

-Bueno, parece que he ganado yo la apuesta -dijo Bellamy mientras fingía que tosía para llamar la atención de ambas a la vez que se paseaba por la habitación-. Me debéis algo, me parece...

Lexa sintió cómo la timidez se apoderaba de ella y miró de reojo a Clarke, que por lo que se veía estaba más que dispuesta a cumplir la apuesta del partido.

-Tienes toda la razón -justo después de pronunciar la frase, se llevó las manos al borde de la camiseta y la alzó dejando al descubierto su sujetador. Una vez tuvo la camiseta en la mano, se la lanzó a Bellamy y esta cayó en su cara.

Bellamy, lejos de protestar, agarró la camiseta y la levantó como si de un premio se tratase.

-Ahora la tuya, Lex -dijo cuando terminó de celebrar su nuevo trofeo-. La quiero.

Lexa, que aún estaba recuperándose tras la visión del cuerpo de la chica, decidió no alargar más el momento y, bajo la mirada de una impaciente Clarke, se deshizo de su propia camiseta, que fue lanzada pero cayendo en las manos de la chica en cuestión.

-¡Eh! -protestó el chico cortando el momento-. Este es mi premio -arrebató la camiseta de la morena de las manos de Clarke y se puso ambas prendas en la cabeza como si de una peluca se tratasen-. ¿Estoy guapa? -dijo imitando con una voz más aguda.

-Sólo te falta un poco de maquillaje y estarías divina -participó la rubia.

-Oh, no, maquillaje ya es demasiado -dijo divertido antes de rellenar de alcohol los tres vasos otra vez.

-No, yo no quiero más, Bellamy –dijo Lexa, sabiendo que había pasado ya su límite, demasiado.

-Venga, Lexa, no seas aguafiestas.

Sin poder evitarlo, asintió. Como bien decía su amigo, por un día que bebiese más de la cuenta no iba a suceder nada. ¿Verdad?

Se llevó el vaso a los labios y Bellamy dejó la botella en la mesita de noche y abrió el primer cajón. Clarke lo miró curiosa y comprobó que el chico tenía en la mano una especie de dados con un diseño algo peculiar.

-¿Qué es eso, Bellamy? -preguntó la rubia acercándose a él.

-Esto... -dijo mientras apoyaba una mano en el hombro de Clarke para mantener el equilibrio. El alcohol estaba haciendo estragos- es el siguiente juego.

Lexa se extrañó por la cercanía de los dos chicos. Después de los dos vasos de alcohol que se había bebido, Lexa se estaba empezando a interesar por todo: había estado entretenida mirando un anuncio de un perro de juguete que meaba solo, ¡qué meaba solo!

-¿Y cómo se juega? -se interesó la que no miraba la pantalla de la televisión.

-Verás -dijo con cara seductora sentándose en un cojín a un lado de la mesa-, yo lo lanzo... -sacudió la mano y dejó caer los dados sobre la superficie- Lamer, oreja - leyó-. Entonces, yo ahora… -se levantó y se acercó a la chica que lo miraba expectante- tengo que lamer tu oreja.

Aproximó su cuerpo a Clarke tanto como pudo, le apartó el pelo de la oreja y llevó su boca hacia allí. Con la lengua lamió el lóbulo de la rubia y antes de separarse le dio un pequeño mordisco. Clarke cerró los ojos y se mordió el labio, disfrutando del acto.

Lexa giró la cabeza rápidamente hacia los chicos por dos razones: una, notó movimientos extraños por el rabillo del ojo, y dos, porque había oído un suspiro que venía de donde ambos se encontraban.

-¿Qué hacéis, par de pervertidos? -preguntó extrañada.

-Estamos jugando -sonrió Bellamy separándose de su cuello-. Ven, siéntate con nosotros.

Lexa se dejó caer al suelo desde la cama y, de rodillas, fue hacia la mesa sentándose a un lado, los otros dos la acompañaron.

-Me toca - agarró la rubia los dados- ¿Se lo tengo que hacer lo que salga a Lexa o a ti?-preguntó al dueño del juego.

-A los dos - sonrió por la anticipación del momento.

-Vale -se conformó y sacó la lengua concentrándose en lanzar bien-. Allá voy - lanzó-. Lamer, pechos - sonrió con la última palabra y miró a Lexa.

-Genial - dijo el chico y se quitó la camiseta.

-Empezaré por ti, que tienes menos juego -señaló al chico.

Bellamy se rió, pues ni siquiera había escuchado el comentario de lo atento que estaba a las acciones de Clarke. Esta se acercó a él, posó ambas manos en su pecho y lo miró a los ojos. Bajó por su cuello, rozando con sus labios la piel que encontraba a su paso, hasta que llegó a su pecho, donde sacó su lengua y le dio un lametón. Seguidamente se separó de él sin dejar de mirarlo.

Fue el turno de mirar a Lexa, que seguía sentada, con el corazón a punto de atravesar su pecho, mirando cómo Clarke se iba acercando a ella. No pidió que se levantase, ella se arrodilló a su lado y agarró sus hombros para tumbarla en el suelo de un solo movimiento, poniéndose sobre ella y mirándola fijamente a los ojos. Volvió a mirar sus labios, que se acercaron peligrosamente a su boca, sintiendo un cosquilleo cuando habló casi rozándolos.

-No hace falta que te quites el sujetador -sonrió antes de bajar hasta estar a la altura de sus pechos.

Lexa la observaba sin aliento: cada movimiento que hacía, incluso decidió apoyarse en sus codos para poder tener una visión mejor del espectáculo que la rubia le ofrecía, pero perdió la fuerza de sus brazos cuando la lengua de Clarke pasó por la línea que dividía sus senos. Ahogó un jadeo cuando sintió ese músculo tan húmedo delineando el borde de su sujetador. Sus dedos fueron de forma automática a su pelo y la apartó sintiendo corrientes eléctricas por todo su cuerpo cuando la chica se atrevió a colar su lengua debajo de la tela.

-Ahora te toca a ti, Lexa -se escuchó a Bellamy ajeno a lo que había sucedido entre las dos.

-Morder, labios -dijo sin aliento una vez vio lo que los dados indicaban-. A ti no, bicho -dijo refiriéndose a Bellamy, quien la miraba con carita de perro abandonado.

Sin más dilación, Lexa se acercó un poco a Clarke bajo la atenta mirada del chico. Levantó una mano colocándola en la barbilla de la rubia. Clarke se pasó la lengua por los labios, con ganas de volver a experimentar un beso de la morena. Lexa pegó su hombro al de Clarke y, sin que ella lo esperase, agarró el pelo rubio de su nuca y terminó de rozar sus labios. Lexa los abrió y mordió el labio inferior de Clarke con un poco de fuerza. Luego, antes de separarse, pasó la lengua por el lugar como queriendo sanarlo por la agresión.

-Wow -exclamó Bellamy con los ojos de par en par. Sin que ellas lo notasen, el chico se había acercado hasta ellas dejando unos pocos centímetros de separación. En cuanto Lexa lo vio tan cerca, le propinó un empujón con la mano que hizo que Bellamy se cayese de espaldas al suelo- ¡Solo quería ver mejor!

-Entiendo que soy la nueva y que no queréis hacer nada de esto entre vosotros, pero quiero que la siguiente prueba, Bellamy, se la hagas a Lexa.

-De acuerdo -hizo el chico el saludo militar agarrando los dados.

-No, con él no -se quejó Lexa con el labio levantado mostrando asco.

-Venga, ni si quiera sabes qué va a salir, igual sale… -Clarke pensó unos segundos-. Tocar culo, ¿no le has tocado nunca el culo? -se refirió al chico.

-Millones de veces, he de decir que tiene el culo más duro que he tocado nunca.

-¡Corta el rollo, Bellamy! - le tiró una palomita a la cara y finalmente se resigno-. Vale, tira los dados.

No supo quién se ilusionó más, si el chico o la rubia con su respuesta.

-Ay, Dios, deséame suerte - rezó el mayor y sopló su puño antes de lanzar los dados-. Besar, labios - se levantó de un salto, con los brazos en alto antes de llevarse las manos a las mejillas- ¡No me lo puedo creer! ¡No me lo puedo creer! -miró a los ojos verdes de su amiga- Que yo - se señaló- te voy a besar a ¡ti! -y la señaló a ella.

-Mierda -se quejó la chica-. Que sea rápido, por favor.

-Levántate, nena.

-No me llames nena -y se levantó. El chico rodeó la cintura de la chica atrayéndola a su cuerpo mientras Lexa echaba el tronco hacia atrás.

-Bellamy, ¡que estamos medio desnudos! -señaló la realidad.

-¿Y crees que me importa? -puso su mejor sonrisa seductora.

-Vamos, dadme mi show -animó Clarke, a quien los dos miraron.

Lexa no terminó de girar su cabeza para volver a tener al chico a la vista cuando Bellamy presionó con fuerza sus labios con los de ella, los cuales apretó cuando el chico separó los suyos, y lo echó para atrás empujándolo por los hombros.

-Ea, listo, ya está -dijo intentando salir del abrazo del chico.

-Vamos, daros uno en condiciones -protestó Clarke-. Además, Bellamy se muere de ganas por darte un beso de verdad.

-Eso es totalmente cierto -dijo él mirando a Lexa con ojos tristes-. Anda…

-¡Que no! -dijo Lexa enfadándose un poco.

-Es solo un beso, Lex -defendió Clarke-. Vamos a hacer una cosa -dijo acercándose a la chica- si tú le das a Bellamy un beso, luego te doy yo otro.

-¿Eh? -la cara de Lexa era un poema. ¿De verdad se lo estaba diciendo?

-Sí. Es más, depende de cómo te esfuerces en besarlo, el que yo te dé será igual… o mejor -el guiño que le lanzó Clarke a Lexa fue todo lo que necesitó para lanzarse.

Volvió a acercarse a Bellamy y atrajo su cara hacia la suya. Esta vez fue totalmente diferente: los labios de Lexa no se quedaron estáticos sobre los de Bellamy, sino que se movieron a la par de los suyos. Empezó a utilizar la lengua y todo se volvió mucho más húmedo que al principio. Aunque ninguno de los dos la veía, la cara de Clarke reflejaba todo el deseo contenido por la situación. Cuando Bellamy intentó profundizar más aún el beso y bajó sus manos hasta las nalgas de Lexa, esta lo echó hacia atrás apartándose bruscamente y rompiendo el momento.

-¡Solo me he dejado llevar por la pasión!

-No te pases ni un pelo -le señaló con el dedo levantado.

-Es que ha estado muy bien -sonrió de lado.

-¡No se va a volver a hablar de esto!

-Esperemos que no se repita -inquirió con la ceja levantada.

-Bueno, mi turno -se escuchó a la rubia, que giró a Lexa agarrando su hombro desnudo y no tardó un segundo en fusionar sus labios.

La pilló por sorpresa, pero cerró los ojos dejándose llevar por el beso que le estaba regalando, respondiéndole moviendo los labios de la misma forma que la otra lo hacía, pegando sus cuerpos y notando un escalofrío cuando sintió piel con piel.

-Con ella no te quejas si os tocáis -se escuchó a su lado, ambas rompieron el beso y lo miraron, en la misma posición- Ah, nada, nada, seguid -quitó importancia.

Clarke agarró la barbilla de Lexa y atrapó su labio inferior con los suyos, succionándolo suavemente antes de lamerlo e introducir su lengua en su boca.

-Oh, parece que tampoco te molesta si te mete la lengua hasta la camp… -se calló cuando ambas volvieron a mirarlo con el ceño fruncido y apretó los labios- Eh… Hace un tiempo precioso si os fijáis -miró por la ventana.

- ¿Te puedes callar? - preguntó Lexa y se sorprendió cuando Clarke la empujó hacia la cama y se puso a horcajadas sobre ella, buscando otra vez sus labios.

Las manos de Lexa agarraron su cintura y no pudo evitar soltar un gemido cuando Clarke presionó sus caderas con las suyas. El beso estaba elevándose de temperatura a una velocidad que Lexa no podía controlar, sintiendo los dedos de la chica recorrer sus costados una y otra vez.

-¿Vais a follar en mi cama? -el chico estaba impresionado al mismo tiempo que algo excitado.

-Nosotras solas no, tú también lo vas a hacer -soltó Clarke, sorprendiendo a Lexa.

-¿Qué? -preguntó Lexa incrédula. No se podía creer lo que estaba escuchando.

-¿Qué? -preguntó al mismo tiempo Bellamy con los ojos desorbitados por la impresión. No es que se quejase en absoluto, pero lo que menos se esperaba era oír esa proposición de los labios de la rubia.

-Bueno, si no queréis… -empezó a decir Clarke pero no le dio tiempo a terminar la frase cuando sintió las suaves manos de Lexa sujetándola con firmeza por la cintura.

-Tú de aquí no te mueves -le dijo Lexa mirándola a los ojos. El alcohol ya había hecho efecto en su organismo y la Lexa tímida había dado paso a una mucho más atrevida.

Bellamy se sentó al lado de Lexa y volvió a preguntar a Clarke:

-¿Lo estás diciendo en serio?

-Sí.

-Yo con Bellamy no voy a hacer nad...

No acabó de decirlo cuando los labios de Clarke se encontraron otra vez con los suyos, dejando en el olvido cualquier pensamiento que no fuese la rubia en aquel momento. Bellamy, un poco confundido, posó la mano en la espalda de Clarke y empezó a acariciarla, acercándose más a las dos chicas. Cuando la rubia quedó satisfecha de la boca de la morena, fue a por la de Bellamy, quien ya la estaba esperando con ansia. Era su tercer beso pero este superaba a los anteriores con creces: sus lenguas se entrelazaron en una batalla llena de pasión y deseo.

Lexa, mientras tanto, le apartaba el pelo para entretenerse con el cuello de Clarke. Lamió y mordió con suavidad antes de succionar ciertos puntos de la piel de la rubia que la hicieron gemir dentro del beso de Bellamy.

El chico pasó de tener las manos en el trasero de Clarke para subirlas por la espalda hasta el sujetador que llevaba. Sin preguntar, se deshizo del broche que lo mantenía sujeto con rapidez y el sujetador cayó por los brazos de la rubia.

Parecía que la escena se había congelado. Tanto Lexa como Bellamy pararon y observaron fijamente los pechos de Clarke.

-¿Os gusta lo que veis? -ambos asintieron sin decir la palabra, boquiabiertos-. Si no empezáis a tocarme lo voy a hacer yo misma -y agarró sus pechos con ambas manos.

Lexa seguía de piedra, absorta ante la visión que tenía en ese momento. Bellamy, por el contrario, acercó su mano hacia uno de los pechos, apartó la de la rubia, y empezó a tocarla él.

De repente, la mirada de Lexa se dirigió a la fuerte mano de Bellamy, que se cerraba sobre uno de los pechos de Clarke, y el sueño en el que había entrado se esfumó. Clarke notó la rigidez de la morena bajo ella y volvió a mirarla, preguntándole con los ojos si se encontraba bien, a lo que Lexa respondió bajando la cabeza.

Con determinación pero sin ser brusca, apartó a la rubia de su regazo y fue directa hacia su camiseta, que estaba en el suelo. La recogió, se vistió con ella y mirándolos por última vez sentados en la cama salió de la habitación.

- Lex, esper… -fue lo único que oyó cuando cerró la puerta y salió corriendo hacia su cuarto.