Disclamer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S Meyer, y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
The Boy At Table Seven
By: LyricalKris
Traducción: Flaca Paz
Beta: Yanina Barboza
Capítulo 4: Más de la historia
Después de que Edward y Benjamin se marcharon, Bella hizo lo que pudo sobre el extraño hombre que había estado en la cafetería. Era hija de un policía, y sabía que las opciones disponibles eran limitadas. No era ilegal ser espeluznante. No era ilegal tener una conversación con un niño.
Le dijo a Mike y a los otros, así estaban al tanto si el hombre ponía un pie en la cafería de nuevo. Mike conocía a la policía que trabajaba en el vecindario, así que ella fue llamada y Bella dio una descripción del hombre, con cautela acerca de por qué el chico había estado solo.
Fue un tanto frustrante. No tenía la menor duda de que el hombre habría herido a Benjamin si hubiera tenido la oportunidad, pero ante cómo estaba la situación, Edward era el único que no había cumplido la ley. Como mínimo, él tendría una visita de protección al menor.
Bella había querido decir lo que dijo. Ella comprendía que los niños pequeños no se comportaban tan bien como se comportaba Benjamin sin tener buenos padres. Aun así, aunque su pánico se había desvanecido, en el momento en que Edward se presentó para el almuerzo, había pasado de la indignación a la irritación. No le gustaba tener que mentir, incluso por omisión, en especial a un oficial de policía.
Él no parecía contento, se dio cuenta. Su postura estaba encorvada. Definitivamente no se estaba moviendo con su confianza habitual. Esto no debía ser fácil, reflexionó, tranquilizándose ligeramente mientras él caminaba hacia ella. ¿Qué tenía que hacer una joven de veinte años, exigiendo saber cómo un hombre de veintiocho estaba criando a su niño?
Enderezando los hombros, Bella mantuvo la cabeza alta. Tal vez era joven, pero del modo en que lo vieras, Benjamin no debería haber sido dejado solo sin supervisión. Ella tenía razón de preguntar esto.
Eric estaba sirviéndolos ese día, y apareció justo cuando Edward se sentó.
—Arnold Palmer para ti —dijo él, colocando la bebida enfrente de Edward—. Té caliente para ti, querida Bella.
Por la forma en que inclinó la cabeza, dando un vistazo a Bella, ella supo que estaría en otro interrogatorio por el personal cuando comenzara su turno. Suspiró internamente, con la esperanza de que esta conversación tuviera un buen resultado.
—¿Necesitan un momento? —preguntó Eric.
Bella miró a Edward. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios.
—Tarta de manzana para mí. Con helado, por favor.
Él obviamente decidió que necesitaba comida reconfortante.
—Comeré arroz con leche —ordenó Bella, pensando que él tuvo una buena idea.
Eric debió haber sentido la tensión en la mesa porque no bromeó o trató de ligar. Solamente asintió con la cabeza y se dirigió de nuevo a la cocina sin decir una palabra.
—Espero que no te importe que pidiera tu bebida —dijo Bella en voz baja, rompiendo el hielo.
—No. Gracias. —Él se frotó la nuca, mirando afuera por un momento. Luego tomó una respiración profunda y cuando la miró, la emoción en sus ojos atrapó a Bella con la guardia baja—. En primer lugar, tengo que volver a repetir lo agradecido que estoy. Ese hombre… —Sacudió la cabeza, y Bella podía ver que su mandíbula estaba apretada—. Benjamin nunca se habría ido con él sin luchar, pero que un hombre como ese estuviera tan cerca de él…
Bella asintió.
—Dejé que la policía tenga conocimiento acerca de él —dijo con cautela. Tomando una respiración tranquilizadora, ella lo miró a los ojos—. Ellos querían hablar con Benjamin, pero les dije que los clientes se habían ido hace mucho tiempo y que no sabía quiénes eran.
Edward hizo una mueca, agachando la cabeza.
—No sé por dónde empezar. Creo que bajo las circunstancias, debería contarte la historia completa. —Miró hacia sus manos, y Bella vio que estaba abriendo y cerrando los puños arriba de la mesa.
Ella extendió la mano, tocando los dedos de su puño tenso. Parecía sorprendido cuando levantó la vista de nuevo, y ella también estaba sorprendida. Se echó hacia atrás y siguió adelante.
—Realmente no estoy tratando de juzgarte. La vida se vuelve difícil muy rápido, y a veces es todo lo que puedes hacer para pasar el día intacto. Entiendo eso.
Resopló.
—Sí. Eso es... Sí. —Se echó hacia atrás y, sin dejar de mirar hacia abajo a sus manos sobre la mesa comenzó a hablar—. La mamá de Benji, Kebi, y yo nunca estuvimos juntos. —Su labio se torció, pero continuó sin problemas—. Hemos hecho un buen trabajo en mantenernos amigables entre nosotros. Compartimos la custodia. Benji pasa una semana con ella y una conmigo.
Bella dejó escapar un resoplido de aliento.
—Ahí es donde estaba la semana pasada —supuso, sobre todo hablando consigo misma.
Edward ladeó la cabeza.
—Estaba volviéndome loca —explicó ella—. Este chico aparece durante una semana entera, y ya estaba preocupada por él porque nunca lo vi con un adulto. Luego no volvió por una semana entera y tenía miedo de lo que podría haberle ocurrido.
—Maldita sea —maldijo él por lo bajo—. Lo siento. Realmente no pensé en esto. No pensé que él destacara, simplemente otro cliente.
Ella arqueó una ceja.
—¿No creías que un niño pequeño solo destacaría? —preguntó con incredulidad. Rápidamente, levantó una mano—. No. Está bien. Continúa por favor.
—Bueno, Kebi y yo siempre hemos conseguido mantener las cosas amigables. No siempre ha sido fácil. Kebi… Es una chica muy dulce, y es una buena madre. —Tamborileó con los dedos sobre la mesa, y Bella pudo ver que estaba intentando elegir sus palabras cuidadosamente.
—Solo explícalo lo mejor que puedas. Puedo comprender, o puedo intentarlo. —Ella frunció los labios, teniendo en cuenta sus propias palabras antes de hablar—. Por lo que puedo ver, criar hijos con alguien que estás enamorado es complicado. Debe ser difícil criar un niño con alguien que nunca estuviste. Eso no quiere decir que alguno de los dos sea mala persona, simplemente tienen sus peculiaridades.
Él la miró con una expresión de asombro que se convirtió rápidamente en una pequeña sonrisa de alivio. Asintió con la cabeza.
—Eso es exactamente —dijo en voz baja—. Kebi y yo nunca fuimos compatibles. Es una buena chica —reiteró—. Pero ella está… estaba muy acostumbrada a ser, um… —Buscó la palabra—. ¿Controlada, supongo? Su familia siempre ha sido dominante, pero como he dicho, hemos solucionado las cosas. Nunca ha habido un acuerdo oficial de custodia entre nosotros. —Suspiró entonces, con aspecto cansado—. Pero hace quizás seis o siete meses, Kebi consiguió un nuevo novio, Amun.
Bella pudo adivinar por la manera en que el tono de Edward se endureció que Amun y él no se podían ver.
—Él es la personificación de lo dominante, y no le agrado.
El aire tenso fue interrumpido cuando Eric vino con sus postres. Eso le dio a Edward la oportunidad de ordenar sus pensamientos.
—Las cosas han cambiado muy rápido últimamente. Kebi se mudó hace tres meses con Amun, y él los mudó a ellos, mudó a mi hijo, relativamente muy lejos. Vivíamos en el extremo opuesto de Seattle, en Redmond, para ser exactos. —Él movía sus manos—. Se crearon una serie de problemas. Por primera vez, Kebi y yo estábamos peleando sobre cuál de los dos debía tener la custodia de Benji. Yo quería que se quedara conmigo, le gustaba su escuela, tenía amigos allí. No es que se haya mudado al otro lado del mundo, pero ya sabes, le iba bien donde estaba.
—Y si él tenía que asistir a la escuela aquí, entonces ellos querrían la custodia completa —finalizó Bella.
Edward asintió solemnemente. Después bajó su mirada de nuevo, y Bella pensó que podía leer la vergüenza y la ira en su rostro.
—La cosa es… si llegamos a una batalla por la custodia, Amun está muy seguro de que conseguiría lo que quiere. —Tragó saliva—. Yo no saldría favorablemente, y él lo sabe.
»¿Entonces qué puedo hacer? —Negó con la cabeza, sus rasgos se tensaron—. Las cosas sucedieron más rápido de lo que me esperaba. Tenía que actuar con rapidez. —Cuando la miró, sus ojos suplicaban—. Sé que sentar precedentes es todo, si llegamos al caso. No podía permitirme el lujo de dejar que tuvieran a Benjamin durante el tiempo que me habría tomado a mí hacer las cosas mejor. Tuve suerte de que me aceptó Hale, por lo que al menos no estaba sin trabajo, eso habría sido un desastre. Pero esta zona es más cara que donde vivía. Entre los gastos de mudanza, el pago inicial de mi apartamento, y unos gastos muy inesperados, mis ahorros fueron completamente aniquilados.
Una vez más, empezó a tamborilear con los dedos sobre la mesa, obviamente poniéndose un poco nervioso.
—Las primeras semanas que lo tuve, una vecina nuestra se ofreció para cuidarlo gratis. Solo necesitaba un poco de compañía para cenar. Especialmente las semanas que Benji no estaba allí. —Le dio una mirada tímida a Bella, tiñendo sus mejillas de color rojo—. Ella, erm… se puso un poco molesta cuando no obtuvo nada más que conversación, y de repente no tenía tiempo de cuidar a Benjamin. Me dijo esto justo antes de que lo subiera al autobús escolar esa mañana.
—Eso es frío —murmuró Bella—. No tuviste tiempo para solucionar nada.
—Exactamente. —Edward tomó un bocado de su tarta, cerrando los ojos brevemente por el sabor antes de continuar—. Lo que hice… sé que no fue lo más inteligente, pero en ese momento era lo único que tenía sentido. Si él se sienta en esta mesa, puedo asegurarme de que llegó aquí a salvo. Confío en mi hijo. Sabía que no iba a causar ningún problema, que se sentaría aquí en silencio durante la hora, y pasaría el tiempo entre que el autobús llega aquí y yo salgo del trabajo. Era solo una hora —suspiró, pasándose las manos por el cabello.
—Y funcionó bastante bien. Es una guardería muy barata.
Él frunció el ceño.
—Bella, no tienes ninguna razón para creerme, pero te juro que no soy estúpido para pensar que era una solución a largo plazo. Estaba recuperándome de la mudanza, empezando un empleo nuevo… no tenía muchas opciones y ninguna que pudiera afrontar inmediatamente. Sé que hay ayuda, pero buscar y solicitar… todo eso lleva tiempo que no puedo darme el lujo de pedir en un trabajo nuevo. Distinto sería si no estuviera todavía viviendo al día, pero… —Tomó otro bocado, pensando y tragando antes de continuar—. Como dijiste, todo salió bien esa primera semana. Rosalie, la esposa de Emmett, se está recuperando de una cirugía en este momento, pero en unas pocas semanas ella va a comenzar a cuidar a Benjamin con su hijo, Henry.
Bella no dijo nada, tratando de asimilar todo.
—No puedes dejarlo dondequiera que él va cuando está con su mamá —murmuró, dándolo por hecho.
Él hizo un gesto.
—En retrospectiva, probablemente habría sido mejor dejarlo con Kebi durante una hora y arreglar para recogerlo de su casa, pero…
—Precedentes, como dijiste —interrumpió Bella—. Y estoy segura que no quieres que Amun sepa que estás teniendo problemas con la organización de la guardería.
Edward asintió.
—Pero eso sería preferible a que él se enterase de que dejé solo a Benji. —Su voz era baja, y empujó la tarta de manzana, en su mayoría sin comer, lejos de él como si hubiera perdido el apetito. A pesar de que apartó la vista, Bella podía ver que sus ojos estaban torturados—. Entonces lo perdería con seguridad.
Una vez más, Bella se vio obligada a llegar a él. Puso su mano sobre la de él, esta vez apretándola.
—Estás haciéndolo lo mejor que puedes. Puedo verlo.
Su expresión era insegura, pero le sonrió.
—Gracias por eso.
—Realmente es un gran chico —dijo Bella, y cuando la sonrisa de él se ensanchó, no pudo evitar devolvérsela.
—Él es lo mejor que hecho en mi vida —dijo Edward sinceramente.
—Nunca habría imaginado que era tu hijo.
—Bueno, no se parece a mí en absoluto. Se parece a Kebi.
—Excepto los ojos.
Esos ojos verdes miraron hacia ella, llenos de un suave orgullo.
—Sí —aceptó—. Tiene mi pelo... quiero decir, los rizos, no el color, tiene el color de Kebi un ciento por ciento. Yo tenía pelo rizado cuando tenía su edad.
Bella intentó imaginar a Edward de niño, ojos verdes luminosos y pelo rizado rebelde. Era una imagen preciosa.
—Entonces, ¿qué pasa ahora? —preguntó en voz baja.
—Uh... —Resopló, y sacó la mano de debajo de la de ella—. No sé —admitió—. Ya pedí tomarme la última media hora de hoy. —La forma en que gesticuló hizo a Bella pensar que probablemente había sido una conversación complicada. Sabía por los rumores de los demás que el señor Hale era difícil—. Después de eso…
—¿Por qué no regresas después de que Benjamin salga del colegio? —sugirió Bella lentamente—. Ven a presentárselo a los demás.
Él la miró, su expresión confundida.
—Mira, ahora que sé que él está bien, no tengo ningún problema con que Benjamin esté dando vueltas por aquí. Pero como te dije ayer, ninguno de nosotros estaba específicamente vigilándolo. —Ella juntó las manos arriba de la mesa—. Me haría sentir mejor si hubiera más ojos en él, y sinceramente, no creo que a los demás les importe. Es realmente un buen chico, y nunca ha causado problemas.
Edward estaba mirándola, con los ojos muy abiertos.
—Es solo por el resto de esta semana y la próxima, ¿cierto? —verificó.
—Sí. Después Rosalie debería estar recuperada lo suficiente como para cuidarlo.
—Entonces probablemente no es gran cosa. Hablaré con los demás antes de entrar. Si tú quieres.
Una amplia sonrisa se extendió lentamente a través de su rostro.
—¿De verdad harías eso?
—Realmente no es gran cosa.
Miró hacia abajo por un momento, y cuando levantó la vista de nuevo, sus ojos brillaban.
—No tienes ni idea… —Su voz era ronca, y se aclaró la garganta antes de continuar—. Amo a mi hijo. Por mucho que lamente las circunstancias en las que fue concebido, no me arrepiento de tenerlo, pero nunca ha sido fácil. —Su mirada se suavizó, y Bella sintió un aleteo en el vientre—. Últimamente, he estado tomando un día a la vez, encargándome de un desastre tras otro. A veces hace una gran diferencia encontrar alguien que te escuche.
Eric volvió en ese momento, y Edward desestimó el intento de ella de pagar, ninguno de ellos había comido mucho de todos modos.
—Volveré cuando Benji salga de la escuela —prometió—. De verdad. Gracias.
La sonrisa de Bella era tímida.
—Cuando quieras.
