¡Hola!

Aquí os traemos el capítulo 13.

Es un capítulo algo más largo de lo normal, y esperamos que lo disfrutéis y saber vuestra opinión.

May we meet again.

CONSEJO DE NEKINSEY: Tened un poco de agua a mano a lo largo del capítulo por las altas temperaturas, no nos hacemos responsables de la deshidratación de los lectores.

Próximamente: MÁS Y MEJOR.


CAPÍTULO 13. Descanso.

Eran ya principios de diciembre y los exámenes parciales se acercaban, eso sin contar que el torneo de rugby estaba a unos días de que se realizase. Lexa se pasaba la mayor parte del tiempo en la biblioteca, adelantando cualquier trabajo que tuviera a la vista. Por otro lado, Bellamy prefería estudiar para las pruebas teóricas con más ahínco. Todo ello indicaba que la semana se les había hecho más larga que de costumbre. Apenas habían podido ver a los demás y solo pensaban en una cosa: aprobar y entrenar.

Por eso, un día en el que los amigos salían de clase y se dirigían a sus respectivas habitaciones para repasar el temario, Octavia los interceptó para proponerles algo.

-Si seguís así no vais a aguantar hasta el final del torneo -les reprendió. Bellamy le había preguntado a su hermana si le apetecía ser su acompañante y había respondido que sí.

-Pero es que dentro de una semana… -empezó a decir Lexa, pero Octavia alzó un dedo para que se callase.

-Lo sé, pero necesitáis despejaros, y qué mejor forma que… ¡con una fiesta! -exclamó con una sonrisa.

-O, Lex tiene razón. No podemos perder un día de estudio…

-Venga, esta noche. Solo un rato -tanto Bellamy como Lexa la miraron con desconfianza-. ¡A las diez estaréis ya dormiditos en la cama!

Bellamy suspiró y no le quedó más remedio que asentir. Lexa, menos convencida que su amigo, seguía con el ceño fruncido.

-Lex… -le dijo Octavia, acercándose a ella- Sé que los exámenes son duros, pero seguro que te sienta bien salir un poco.

-¿Hoy es viernes? -preguntó de repente Bellamy. El chico ya ni sabía en el día que vivía por culpa del estudio.

-¡Claro! ¿Qué vais a hacer mejor un viernes por la noche?

-Estudiar -repuso Lexa. Octavia hizo un gesto con la mano, como si le restara importancia.

-Un viernes no se estudia, es una sabia regla que hay que cumplir.

-Está bien… -dijo al fin la chica- ¿A qué hora quedamos?

-A las siete y media en la puerta de la facultad.

-Allí nos vemos. Ahora, tenemos cosas que hacer -dijo Bellamy a modo de despedida, arrastrando a Lexa consigo en el camino.

-Bell, hay un montón de temas que aún nos quedan por estudiar –le dijo ella cuando estaban lejos de Octavia.

Su amigo la miró y le dio la razón. Él mismo estaba agobiado y con el tiempo que había hecho últimamente no había podido ir a la playa para relajarse siquiera.

-Sí, pero Octavia tiene razón. Yo no quiero volverme loco y creo que tú tampoco -Lexa se mordió el labio, indecisa-. Además, nos ha dicho que la fiesta es hasta las diez. ¡No nos preocupemos entonces!


-¡¿Que es en casa de Clarke?!

El grito de los dos se oyó a metros de distancia.

-¿Pero por qué no lo dices antes? -preguntó Bellamy molesto.

-¿Y por qué no me lo ha dicho ella? -dijo Lexa a la vez.

-Tranquilos, tranquilos. Queríamos daros una sorpresa y veo que el efecto se ha conseguido -dijo Octavia con una sonrisa incipiente en los labios.

-¿Pero sabe que yo voy? -preguntó Bellamy inseguro. Con lentitud, los sentimientos por Clarke se iban haciendo menos fuertes a medida que pasaban los días. Sin embargo, seguían sin hablarse y no quería que la situación fuese incómoda.

-Que sí, pesado -le contestó su hermana poniendo los ojos en blanco-. Que Clarke no muerde.

-Pues bien que pega -dijo Bellamy, aunque algo más tranquilo. Lexa se quedó de piedra y miró a su amigo.

-¿De qué hablas?

-Nada, nada.

-Buenos, ¿vamos o qué?

Octavia caminó hacia el coche que su madre le había regalado hacía dos años y que compartía con Bellamy en alguna que otra ocasión. Lexa se sentó en el asiento del copiloto y Bellamy detrás, justo en el medio. La casa de Clarke no estaba lejos, aunque el chico recordó la única vez que había ido andando, con ese sol abrasador al mediodía, y se alegró de que su hermana hubiese cogido el coche. Diez minutos más tarde, Octavia aparcó el vehículo a una calle de distancia de la casa. Los tres se dirigieron a la puerta de entrada y Octavia llevó la mano al timbre para avisar de que habían llegado. Unos segundos después, la cara de Jasper apareció por la puerta.

-¡Llegáis tarde! -exclamó desde su sitio.

-¿Qué haces tú aquí? -le soltó Bellamy. Había pensado que solo iban a estar, como mucho, él con las chicas, pero parecía que los planes eran otros.

-Lo mismo que tú -le contestó con un guiño.

Subieron las escaleras y entraron. Dejaron el abrigo en la percha del vestíbulo y Lexa buscó a Clarke por el salón, pero allí solamente estaban Raven y Monty preparando lo que parecían bebidas.

-En el momento oportuno -dijo Monty, alargando un vaso hacia Lexa, que lo rechazó. Raven fue a darle un pequeño abrazo a la chica.

-¿Dónde está Clarke?

Raven levantó las cejas repetidas veces con una sonrisa pícara.

-Está en el cuarto, pero espera un poco para hincarle el diente…

Lexa se rio por la frase. Seguidamente notó cómo dos brazos pasaban por su cintura y unos labios le besaban la mejilla.

-Aquí estoy -le dijo Clarke al oído en voz baja.

Lexa se dio la vuelta para poder mirar a su chica a los ojos. Su chica. Qué extraño sonaba después de todo lo que habían pasado para que llegasen a este momento. Rápidamente, le dio un beso en los labios, que hizo que Raven comenzase a dar saltitos alrededor de las chicas mientras aplaudía.

-¡Qué bonitas!

-¿Ya la estáis liando sin mí? -Octavia entró en el salón y le dio un abrazo a Raven. Bellamy iba tras ella, al lado de Jasper, cuando se fijó en Clarke y en que tenía abrazada a su amiga de una forma bastante íntima. La punzada de dolor esta vez fue más pequeña, pero seguía ahí. Lexa y Clarke se separaron al ver a tanta gente de repente y los ojos de la rubia se mantuvieron en los de Bellamy. Con dificultad, el chico le sonrió y ella le respondió con otra sonrisa igual de afable. No sabía cuándo, pero debería hablar con Clarke…

-¡Bell, ya te echaba de menos! -Monty se le acercó con una bebida que Bellamy cogió casi al vuelo.

-Tú siempre pensando en mí -le dijo mientras daba el primer sorbo del vaso.

-¿Queréis cenar ya? -preguntó Clarke a todos, que asintieron.

-Me muero de hambre -dijo Jasper, pasando el brazo por los hombros de Monty.

-Hablamos de comida ahora, Jasper. Por favor -le dijo Monty en un fingido tono de incredulidad. Jasper hizo un mohín de disgusto y siguió con esa cara hasta la cocina.

Bellamy y Lexa, que iban justo detrás de ellos, se rieron a la vez ante la escena. Ella le buscó la mano y se la agarró.

-¿Estás bien? -Bellamy asintió con una sonrisa.

-Sí, no te preocupes.

Abby no estaba ese día en casa porque Kane la había invitado a pasar el fin de semana con él. La mesa del comedor era lo bastante grande para todos. Cuando se sentaron, aún había un asiento sin ocupar.

-Clarke, esta silla sobra -dijo Lexa mientras la señalaba. Justo iba a contestar la rubia pero el timbre lo hizo por ella.

-Un momento.

La chica se perdió por el pasillo y oyeron cómo se abría la puerta de la entrada, un saludo y el doble de pasos que antes. Clarke volvió a aparecer por el comedor, pero ahora seguida de… ¿Murphy?

-Hola -dijo, quitándose la bufanda del cuello.

Bellamy se dio cuenta de que parecía algo tímido, probablemente porque aunque saliese con los chicos, las chicas… tenían una opinión de él algo diferente. No obstante, la cena fue bastante amena y no hubo demasiada tensión. Cuando terminaron, entre todos ayudaron a Clarke a recoger la mesa y a dejarla tal y como estaba para así poder empezar cuanto antes con la mejor parte de la noche: la fiesta. Lexa miró el reloj y vio que eran ya las nueve.

-Deja eso, anda -la mano de Clarke se interpuso entre el reloj y su mirada-. Esta noche eres toda mía.

Lexa reprimió una risa por lo que había dicho la rubia y las mejillas no tardaron en teñirse de un adorable color rosado.

-A las diez me voy…

-De eso nada. He estado toda la semana esperando a que tuvieses un rato libre para mí y no voy a desaprovechar la oportunidad.

La mano de Clarke acarició el cuello de Lexa, se posó en su nuca y la atrajo hacia ella para besarla con pasión. Sus lenguas se enredaron y Lexa reaccionó con la misma efusividad que la otra. Ellas seguían en la cocina y los demás habían ido al salón a preparar los distintos juegos y aperitivos para pasar la noche entre risas.

Clarke separó sus labios de la morena y, con su lengua, delineó los de Lexa, que gimió ante el contacto tan íntimo.

-Tu sabor me vuelve loca -le susurró antes de morderle el labio inferior.

-Clarke… -jadeó Lexa, respirando entrecortadamente.

-¡Auch!

Las chicas se separaron enseguida al oír un golpe seco y la exclamación, justo a tiempo para que Bellamy no las viese en ese momento tan comprometido. Llevaba un plato en la mano y con la otra se acariciaba el brazo, como si le doliese un poco. No se había dado cuenta de que las dos lo miraban hasta que casi las tuvo delante de él.

-Ah… Eh, quedaba un plato sucio en el comedor y… -dijo mientras gesticulaba con la mano que tenía libre-. Siento si interrumpo algo…

-Trae eso -le dijo Lexa, cogiendo el plato de la mano de su amigo, que no sabía qué hacer-. Voy a ver si los demás tienen también algo que lavar o tirar.

Lexa se fue de la cocina, no sin antes darle un pequeño apretón a Clarke en el brazo y dirigirle una sonrisa a Bellamy.

Este no sabía dónde meterse. ¿Le decía algo a Clarke? ¿Mejor se callaba? ¿Se daba media vuelta o…?

-Te estoy leyendo el pensamiento desde aquí, Bellamy -dijo Clarke con una sonrisa desde su posición, apoyada en la encimera de la cocina. El chico se rio, algo nervioso por la situación-. ¿Quieres hablar?

-Menos mal que lo has dicho tú -la rubia soltó una carcajada ante esa respuesta.

-Siempre consigo dejarte sin palabras.

-Sí, eso es verdad…

Bellamy recordó los primeros días en los que conoció a Clarke, cuando se quedaba sin nada que decir por el carisma que derrochaba la chica allá donde iba. Parecía que ahora le estaba ocurriendo lo mismo, solo que en un contexto bastante diferente.

-¿Y bien? -preguntó la rubia con una ceja alzada. Bellamy suspiró y se sentó en la pequeña mesa de la cocina.

-Quería pedirte perdón por lo que te dije la última vez que nos vimos, Clarke -fue lo primero que dijo a la chica, que no le interrumpió-, pero también por cómo me comporté. Estaba muy mal y…

-Bellamy, no es necesario que lo hagas.

-Sí lo es. Tengo que estar bien contigo, por ti, por mí y por Lexa -Clarke sonrió y se sentó a su lado.

-Echaba de menos hablar contigo, ¿sabes? -los ojos de Bellamy se abrieron de par en par, haciendo reír a la rubia. El chico también le siguió la risa- Y lo divertido que eres. Me gustaría que fuésemos amigos, Bell.

El corazón del chico dio un respingo al oírle decir su diminutivo. Emociones que se habían esfumado volvieron a aparecer, pero de una forma algo distinta a cuando conoció a la chica o cuando lo llamó así por primera vez.

-A mí también.

Se le pasó por la cabeza cogerle la mano, pero no estaba seguro de si sería adecuado. La rubia sonrió en ese momento, divertida, y le dio con el puño en el hombro antes de levantarse, poniéndose bien la camiseta.

-Sigamos con la fiesta -y salió de la cocina.

Bellamy la siguió. Sentía alivio al haber hablado con Clarke: por un lado habían recuperado un poco la relación que antes tenían y, por otro, se sentía más libre con respecto a sus sentimientos. Cada vez se notaba menos incómodo en la presencia de las dos chicas, incluso aunque se estuviesen dando arrumacos, y en su fuero interno se alegraba de que fuese así. Iba a ser verdad eso de que el tiempo lo cura todo, pensó.

Cuando llegaron al salón, la fiesta había empezado sin ellos: la música estaba a todo volumen, los aperitivos colocados sobre la mesa del café y las bebidas en un rincón de la habitación. En el centro del salón había un círculo de cojines y dentro de este una torre de distintos tipos de juegos de mesa.

-¡Uníos a la fiesta! -gritó Monty. No solía beber mucho, pero para una vez que salía… Bellamy se acercó a él, cogiéndole el vaso que tenía en la mano y oliéndolo para saber qué llevaba.

-Vodka: buena elección -le dijo a Monty, quien sonrió.

-Yo siempre elijo bien, colega.

Bellamy volvió a llevarse el vaso a los labios mientras se giraba y dejaba a Monty bailando con Jasper, que por lo que parecía se había tomado varias copas de más y no paraba de agarrar a su pareja de la cintura.

Octavia estaba bailando cerca de las chicas, moviendo la cabeza de un lado a otro al ritmo de la música. Clarke y Lexa se habían sentado en el sofá, con las manos agarradas, y en un momento dado su amiga lo miró con una sonrisa. La rubia ya le habría contado lo de la cocina y Bellamy le guiñó un ojo a Lexa en respuesta.

Murphy se encontraba hablando con Raven en una esquina de la sala y ninguno bailaba, aunque la chica no podía evitar mover los pies al son de la melodía. Cuando se percató de que la mirada de Bellamy estaba posada en ellos, se disculpó con Murphy, dejándolo con la palabra en la boca, y se dirigió hacia el chico.

-No me has saludado apropiadamente, ¿sabes? -le recriminó.

Los vasos de ponche estaban justo en una mesa detrás de Bellamy. Raven se acercó al cuerpo del chico todo lo que pudo hasta alcanzar uno de ellos; luego se separó de él y bebió el líquido frío con lentitud.

-Vas a tener que iluminarme. ¿Cómo debería haberte saludado? -repuso el chico, mirando de arriba abajo a la chica. Llevaba un vestido ajustado por la parte del pecho y con unos pequeños volantes por los muslos.

-Pues… deberías haberte acercado más a mí, eso para empezar -a medida que hablaba, Raven escenificaba todo, por lo que se acercó al chico hasta que sus pechos dieron con el torso de él-. Luego podrías haberme agarrado el pelo un poco, así -le dijo mientras cogía un mechón de su cabello y lo enredaba entre dos de sus dedos-, y haber colocado la mano en mi nuca -la chica se calló, con la vista fija en los labios del chico.

-¿Eso es todo? -susurró. La boca de Raven lo atraía como si se tratase de un imán.

-No. Deberías haber terminado con esto.

Los labios de la chica buscaron los de Bellamy con ganas. Delineó el labio superior del chico, mordió el inferior e introdujo la lengua en su boca, lo que provocó un gemido por parte de él. No tenía mucha opción de movimiento con el vaso en la mano, pero con la otra agarró la cintura de la chica para que sus caderas se tocasen aún más. El beso fue corto, pero bastante intenso. Raven se separó de él todavía con los ojos cerrados y, cuando los abrió, una sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios.

-Ahora sí estoy satisfecha.

Bellamy sonrió y tuvo que estar de acuerdo con la chica: eso era un saludo y lo demás no tenía comparación. Echó un vistazo alrededor, porque sin planearlo se habían besado delante de todos, pero parecía que ni se habían dado cuenta. Todos salvo Clarke, que tenía a Lexa echada en su hombro con los ojos cerrados. La rubia les sonrío de forma pícara, sobre todo a Raven, y sin poder evitarlo Bellamy sintió cómo sus mejillas ardían. En su interior tenía muchos sentimientos encontrados, el más reciente el de haber besado a otra chica delante de Clarke, de la que hacía un mes estaba perdidamente enamorado. Sorprendido aún por ello, se terminó de beber el vaso de ponche. Miró hacia dónde estaba antes Murphy, pero no encontró al chico: seguramente había ido al baño.

-¡Chicos, vamos a jugar a algo!

Monty se colocó en el círculo de cojines, agarró un juego de la pila que había y lo miró. Repitió el gesto con tres más hasta dar con uno que le hizo sonreír en exceso.

-¿¡Quién quiere jugar al Twister!?

Todos alzaron la mano entre risas y Monty se dispuso a sacar el juego de la caja. Lo colocó en el suelo, bien extendido, a un lado del salón.

-Vale, ¿quién se encarga de esto? -dijo señalando la tabla que indicaba los movimientos que tenían que hacer los jugadores.

-Venga, yo lo hago -Murphy acababa de entrar en el salón y se dirigió hacia Monty para quitarle la tabla de las manos.

Empezaron a jugar y los primeros en caerse fueron Jasper y Monty: el primero porque, además de la borrachera, no dejaba de darle pellizcos a Monty en las piernas, y el segundo porque le dio un ataque de risa y no pudo aguantar la postura por más tiempo. Poco a poco la distancia entre los jugadores que quedaban se hacía más corta.

-Bellamy, mano al verde -dijo Murphy con una sonrisa maliciosa-. Ya no tienes sitio donde colocarte…

-¿Cómo que no? -protestó el chico mientras intentaba no caerse y cambiaba la mano de sitio. Raven tenía un pie colocado en un círculo verde, justo al lado de la mano de Bellamy, por lo que el chico decidió posarla allí.

-¡Ey! ¡Eso no vale! -rio Raven, quien intentó con el pie echar a Bellamy de su círculo.

-¡Calla!

-Clarke, mano al rojo.

La rubia suspiró. El único rojo que había libre era un círculo justo debajo de la espalda de Lexa, quien estaba haciendo la postura del puente ahora mismo y la mantenía con cierta dificultad. Clarke se movió hasta colocar la mano en el rojo, quedando su cara a pocos centímetros de Lexa.

-Hola, preciosa –le dijo la rubia y Lexa se rio nerviosa-. ¿Necesitas ayuda?

-Voy a durar poco así -Clarke se acercó a su oreja.

-Guárdate esa frase para decírmela luego.

Lexa se mordió el labio y la mano empezó a temblarle más, lo que provocó que antes de que Murphy dijese cuál era su próximo movimiento se cayese y arrastrase a Clarke con ella. Ambas se rieron ante la torpeza de la morena y se levantaron para salir del juego.

-A ver… Raven, mano derecha al azul.

-Encantada.

La chica se movió con rapidez, situando la mano en uno de los círculos que había entre las piernas de Bellamy. Casi rozaba con el brazo el muslo del chico, que la miraba con ambas cejas levantadas.

-Cuidado, Raven, a ver si te quemas -ella soltó una carcajada.

-Creo que ya es tarde para advertencias -susurró para que solo él pudiese oírlo.

-Pie al amarillo.

Bellamy fijó su vista en dónde estaba el círculo y suspiró. Era flexible, pero no tanto. Por ese despiste de pronto se vio tendido completamente en el suelo. Raven le había agarrado por detrás de la rodilla para que perdiese el equilibrio y así poder ganar ella.

-¡Has hecho trampa! -le dijo Bellamy cuando estuvieron levantados. La chica solamente le sonrió y le guiñó un ojo, dándose la vuelta para coger otro vaso de alcohol, que poco a poco se iban acabando.

-Voy a por más bebidas -dijo Monty mientras desaparecía de la habitación.

-Y yo a por pajitas -dijo Jasper mientras seguía al chico.

Bellamy y Octavia se rieron a la vez y los demás guardaron el juego. Para su sorpresa, Lexa se había tomado más de dos vasos esta noche y, como apenas bebía, se notaba que le hacía más efecto que al resto. Intentó ayudar a Clarke pero no pudo terminar de agacharse porque iba a estamparse contra el suelo.

-Ey, ¿adónde vas? -le preguntó la rubia divertida.

-A estar contigo -le susurró Lexa en la oreja mientras le daba un pequeño mordisco en el lóbulo. Clarke se mordió el labio.

-Ni se te ocurra acercarte a las bebidas más, ¿eh? -le dijo. Al mismo tiempo le dio un toque en la nariz con el dedo, para luego besar esa parte de ella que tanto le encantaba. Lexa sonrió.

-Vaaale.

-Venga, cambiemos de juego ahora -propuso Murphy, que se había sentado en uno de los cojines. Bellamy, después de alargar la mano para coger unas patatas fritas y llevárselas a la boca, se sentó a su lado.

-¿Cuál te gusta más?

-Mmmm… -empezó a decir, pensativo. A Bellamy le hacía gracia la pose que el chico adoptó y casi se atragantó con la comida por culpa de la risa. Murphy no tardó en darle algunas palmadas en la espalda.

-¿Mejor? -le preguntó cuando Bellamy dejó de toser. Lo miró con una pequeña sonrisa y algo sofocado por la continua tos.

-Sí, gracias.

-Te sientan bien las mejillas así.

-¿Eh? -preguntó Bellamy sin saber a qué se refería.

-De color rojo. Aunque haya sido por el mal rato… te queda bien, es como si estuvieras sonrojado.

-Vale, ya no hay más bebidas para ti tampoco -dijo Bellamy, quitándole el vaso a Murphy, quien hizo un pequeño mohín de disgusto. Qué malo era el alcohol, pensó el chico, que también notaba cómo lo iba desinhibiendo.

Al minuto, todos estaban sentados en el círculo de cojines. Monty había traído una botella vacía de la cocina y la había colocado en medio para poder girarla con comodidad.

-Venga, voy yo -dijo Octavia decidida. Hizo girar la botella con fuerza y, al cabo de unos segundos, se paró frente a Bellamy. Todos empezaron a gritar.

-¡Beso entre hermanos buenorros! -exclamó Raven levantando las manos.

Octavia y Bellamy la miraron con una mueca de asco en la cara.

-¡Eso no vale! -dijo él.

-Claro que sí, tenéis que hacerlo -insistió Clarke, que no paraba de reír. Octavia le echó una mirada llena de odio-. Vale, vale, podemos hacer una cosa: cuando no se quiera dar un beso, la persona que ha señalado la botella tiene que hacerle una pregunta a la otra.

-Eso está mucho mejor -dijo Bellamy. Miró a su hermana con una sonrisa maliciosa-. Hermanita… ¿tu nuevo amante te deja satisfecha?

Las risas no se hicieron esperar y las mejillas de Octavia se volvieron de color rojo en cuanto escuchó la pregunta. No apartaba la mirada de su hermano, que apenas podía aguantarse la risa.

-Sí, me deja bastante satisfecha, gracias por preguntar -respondió rápidamente-. Te toca, gilipollas.

Bellamy cogió el cuello de la botella y la hizo girar. Esta se paró frente a la persona que tenía al lado: Murphy. De nuevo, los gritos de los demás y los vitoreos llenaron la habitación. Monty empezó a dar palmas con las manos mientras sonreía. Bellamy se quedó mirando fijamente a la botella. Levantó la mirada hacia Murphy, que no hacía otra cosa que sonreírle.

-Bueno, ¿a qué esperas?

Las chicas estaban fuera de sí mientras animaban a los dos para que se besasen ya, pero Bellamy no era capaz de moverse.

-Yo… no…

Murphy se acercó un poco mientras juntaba los labios, imitando unos pequeños morritos y cerrando los ojos.

-¡Venga, Bell! -gritó Lexa detrás de Clarke- Si es solo un beso.

No sabía qué le ocurría, pero no se atrevía a aproximarse al chico para acabar la tarea. Era cierto que él nunca había pensado que tener una orientación sexual u otra fuese algo que definiese a una persona, pero nunca se había planteado besar a un chico o, mejor dicho, no se le había presentado la oportunidad. Sus mejillas empezaron a teñirse de un tono rosado y su hermana lo señaló con el dedo.

-¡Se está poniendo rojo!

Bellamy la miró esta vez con enfado, pero Octavia no dejaba de reírse. Volvió a mirar de nuevo a Murphy, que había cambiado la pose y ahora simplemente lo observaba.

-¿Qué pasa, Bellamy? ¿Tienes miedo de enamorarte de mí o qué?

El chico tragó saliva. Notaba cómo sus mejillas ardían y eso le hacía sentir muy incómodo, más aún con todos los demás instándole a que besase a Murphy.

-Venga, no seáis así. Hazle mejor una pregunta -intervino Monty para calmar la situación.

Bellamy se sintió un poco más aliviado, pero no sabía qué podía preguntarle su amigo. Murphy se llevó un dedo a la barbilla en un gesto pensativo.

-¿No me has besado por ser yo o por ser un chico? -mientras lo decía, no dejó de mirar a Bellamy a los ojos.

-P-pues… no lo sé -fue todo lo que dijo. Las chicas se rieron ante la respuesta y en ese instante Bellamy prefirió estar debajo de unas sábanas escondido. Murphy asintió e hizo girar la botella, que señaló a Clarke esta vez.

-¿Quieres besito o me preguntas? -preguntó Murphy en un tono bromista.

-Mmm… ¡te pregunto! -exclamó Clarke, frotando las manos entre sí- Es algo que siempre he querido saber y que me produce curiosidad…

-Vale, ahora tengo miedo -dijo el chico, haciendo que los demás se riesen.

-¿Cuál es exactamente tu orientación sexual?

Murphy abrió los ojos por la sorpresa.

-Pues he tenido mis dudas durante varios años, pero me considero homosexual.

-¡Vaya, hombre! -dijo Raven con una mueca de enfado y las chicas se rieron por la graciosa reacción.

-Lo siento -se disculpó Murphy encogiendo los hombros.

-De acuerdo, mi turno -la botella giró y giró para pararse frente a la chica morena que se sentaba justo a su lado-. Vaya, qué bonita casualidad.

Sin que Lexa pudiese decir nada, Clarke posó su mano bajo la barbilla de esta y la atrajo hacia sí, besándola con la pasión contenida de toda la noche y dejando a los demás boquiabiertos. Cuando la rubia se separó, Lexa aún tenía los ojos cerrados.

-Eso ha sido un beso, sí, señor -dijo Octavia mientras sonreía.

-M-me toca… -dijo Lexa un poco aturdida por culpa de su chica. La botella se paró frente a Raven, que empezó a mover las cejas mientras la miraba con deseo.

-Ven aquí, nena.

Lexa se echó un poco para atrás cuando vio a la chica tan decidida a darle un beso, pero ahora mismo solo le apetecía sentir unos labios sobre ella y no eran los de Raven.

-No, pregúntame.

-Jo… -la chica fingió un pequeño llanto, pero enseguida se repuso- Como sé que lo tuyo son las mujeres… ¿alguna vez has utilizado arnés con alguna? ¿O te gustaría utilizarlo con Clarke?

Bellamy casi echa la bebida tanto por la boca como por la nariz al oír la pregunta y los demás no se quedaron atrás en reacciones.

-¡Raven! -exclamó Clarke.

-¿Qué? Le he hecho una pregunta -dijo la chica para defenderse-. Qué sosos sois todos…

-P-pues… ¿por qué no? -fue la escueta respuesta de Lexa. Si el alcohol no hubiese corrido por sus venas, seguramente no la habría respondido. Clarke la miró sorprendida en ese momento y empezó a reírse, agarrándose la barriga del esfuerzo- ¡Oye! -dijo Lexa, empujando a Clarke a un lado. Encima que respondía con la verdad...

La rubia la abrazó antes de que se molestase más y le dijo al oído:

-Me encantaría verte con algo así algún día.

Lexa se sonrojó al escuchar eso de los labios de su chica.

-Mi tuuurno…

La botella volvió a girar, esta vez algo más lenta, para terminar señalando a una de sus mejores amigas: Octavia. Esta le lanzó una mirada seductora y Raven la imitó, pasándose la lengua por el labio superior.

-¿Te acercas tú o me acerco yo? -preguntó O, casi de rodillas ya para moverse.

-Ven, gatita, ven…

Los demás empezaron a vitorear cuando vieron a las chicas cada vez más cerca. Octavia se colocó frente a Raven, aún de rodillas, y colocó las manos a los lados de su cara. Raven le miró los labios a su amiga y luego dirigió su mirada hacia sus ojos.

-Sabes que después de besarme vas a dejar a ese novio que tienes, ¿verdad?

Octavia se rio y juntó sus labios con los de Raven. Eran suaves y estaban húmedos. Octavia tenía pensado que el beso fuese más superficial, pero Raven agarró a la morena de la cintura, la acercó a ella y profundizó el beso, introduciendo su lengua en la boca de Octavia y saboreándola por cada rincón. Tras unos segundos de pasión, ambas se separaron con sonrisas en los labios.

-Madre mía. Voy a hablar luego con Lincoln para decirle que me he echado novia.

Raven se rio y le dio una palmada en el trasero para que se fuese a su sitio. Bellamy no despegó los ojos de Raven ni un segundo y la chica se dio cuenta de aquel detalle. Sin decirlo en voz alta, empezó a gesticular con los labios mirándole: luego vas tú. Bellamy se rio y asintió, llevándose el vaso a los labios de nuevo.

-¡Vamos allá! -exclamó Octavia, girando la botella, que señaló a Jasper.

-Yo… prefiero preguntarte. No es nada personal, es que… -dijo mientras señalaba con los ojos a Monty- me van más los penes.

Octavia no pudo reprimir la risa y asintió.

-¿Quién besa mejor: tu novio o Raven? Una facilita -dijo Jasper mientras le guiñaba.

-¿Facilita? -todos se rieron y Raven sonrió orgullosa de sí misma- Ay… Raven, no me pegues, pero voy a decir que él. ¡Pero es porque lo quiero! -dijo cuando vio cómo Raven hizo el amago de levantarse para ir hacia ella.

-Bueno, te lo perdonaré por eso.

-¡Me toca!

Jasper cogió la botella, que dio dos vueltas y se paró en Monty.

-¡Por fin! Ahora no te me escapas -dijo a la vez que besaba al chico. A Monty no le dio tiempo a reaccionar, pero en cuanto se habituó al beso lo respondió con ganas, agarrando el pelo de Jasper y atrayéndolo hacia sí. Poco a poco se fueron cayendo hacia atrás sin dejar de besarse y tanto Clarke como Octavia empezaron a protestar.

-¡La habitación la tengo arriba, no aquí!

-¡Se supone que son solo unos segundos!

Murphy se reía ante la reacción de las chicas y Bellamy también. A pesar de que había transcurrido un rato desde que le había tocado a él, todavía se sentía un poco cohibido por haber sido con Murphy. Lo miraba de reojo y el chico se comportaba igual, tanto con él como con los demás, pero no podía evitar pensar qué hubiese pasado si se hubiese atrevido a besarlo.

-Como estos dos siguen a lo suyo, voy a por algo más de comer -dijo Octavia levantándose del cojín.

Monty y Jasper no se despegaban el uno del otro, ya completamente tumbados en el suelo, pero parecía que no les molestaba ni tampoco se percataban de que había más gente a su alrededor. Bellamy se incorporó junto con Murphy.

-Me apetece tomar un rato el aire. ¿Te vienes fuera? -le preguntó el moreno.

-No, prefiero quedarme aquí dentro -Bellamy asintió-. Oye, ¿te ha molestado lo de antes?

-¡No, no! -exclamó- No te preocupes, es que me ha pillado por sorpresa…

-Ya, me lo imagino. Supongo que nunca te has besado con un chico, ¿no?

-L-la verdad es que no… -dijo Bellamy con cierta timidez que hizo a Murphy reír.

-Es muy gracioso verte así. Cuando hablas de chicas eres muy directo. Pero te entiendo: es lógico que no quisieras besarme si iba a ser tu primer beso con un chico.

Bellamy asintió, indeciso. No sabía qué decir y ni siquiera qué pensar sobre el tema. Nunca se lo había planteado, aunque tampoco es que estuviese en contra de hacerlo ni que le pareciese algo extraño. Solo que no estaba acostumbrado a ello.

-Bueno, voy afuera.

Murphy asintió y se dio la vuelta. Bellamy vio cómo le daba una suave patada a Jasper para que soltase de una vez por todas a Monty, aunque este último parecía no tener muchas ganas de ser liberado.

Vio cómo Clarke y Lexa, entre alguna que otra risa, estaban en el sofá, la una tumbada un poco sobre la otra y besándose. Sonrió para sí al verlas de ese modo. Vaya dos…

Antes de salir, cogió otro vaso. Hacía mucho tiempo que no sentía el alcohol por sus venas y con todo el estrés de la semana se lo merecía, aunque ya se notaba más mareado que de costumbre…

Pasó por la puerta de entrada y se dirigió hacia el porche que había en una esquina del jardín, vallado para que nadie pudiese entrar desde el exterior. Había dos sillones blancos, una mesa en el centro y una hamaca colgable sujeta en los postes del propio porche. Decidió sentarse en uno de los sillones y relajar la mente. Por supuesto, ya eran pasadas las diez de la noche y por ahora no tenía intención de volver a casa. No sabía si a Clarke le importaba que se quedasen a dormir o si ya lo había previsto…

Cuando terminó de beberse el vaso de ponche, la cabeza le daba vueltas y los pensamientos le iban y venían. Recordó otra vez el momento de la botella con Murphy. Se rio mientras se llevaba una mano a la cara. De verdad, qué tonto era. Si solamente era un beso, por favor, y parecía que le habían pedido que escalara el Himalaya. Si Murphy estuviese ahí en ese momento le demostraría que toda la timidez que había sentido antes ya no estaba presente. Sí, eso haría…

-Aquí estás.

La voz que oyó le era más que familiar. Tanto que la había escuchado hacía menos de media hora.

-Aquí estoy -contestó mientras giraba un poco la cara para ver mejor.

Raven estaba apoyada en uno los soportes del porche, mirándolo fijamente.

-No te encontraba por ningún lado y mírate, te has buscado el mejor sitio -a la vez que hablaba, la chica se sentó en la hamaca colgable-. Me encantan estos chismes, ¿a ti no?

Levantó las piernas para posarlas también en la hamaca y Bellamy pudo observar desde esa perspectiva el color de su ropa interior. Rojo, cómo no.

-Sí, desde luego que sí -respondió el chico desde el sillón sin apartar la vista del cuerpo de Raven.

-Ya sé que me queda bien el vestido, pero podrías mirarme a los ojos de vez en cuando -dijo ella acompañada de una risita. Bellamy también se rio y dejó el vaso vacío sobre la mesa al mismo tiempo que se incorporaba. Vaya, sí que se le había subido la bebida…

-A ver si te caes, torpe.

-¿Yo, torpe? -preguntó el chico, fingiendo estar ofendido. La chica sonrió. No podía apartar la mirada de él y Bellamy lo notaba.

En la postura en la que ella estaba, los tirantes del vestido se le habían deslizado hacia abajo, cayendo de forma natural sobre sus brazos y haciendo que la chica derrochara más sensualidad de la habitual. Caminó hacia ella, apoyando el antebrazo en el soporte de la hamaca. Ella levantó la cara para poder seguir mirándolo. No se decían nada, pero en realidad las palabras sobraban en ese instante. Pasó los dedos lentamente por la curva de su hombro, subiéndole uno de los tirantes con delicadeza. La chica bajó la mirada hacia la mano de él y, cuando Bellamy iba a apartarla de su cuerpo, Raven la cogió al vuelo. Bajó las piernas sin dejar de sujetar su mano y se levantó de la hamaca, quedando a un palmo de su cara. Los ojos quedaron relegados a un segundo plano, ya que ambos tenían la vista fija en los labios del contrario. Raven se lo mordió y Bellamy no sabía si había sido un acto reflejo o simplemente lo había hecho para incitarlo a cometer la locura de la noche.

Optó por pensar que la segunda opción era la correcta.

Acortó la distancia que los separaba y pasó una mano por el pelo de la chica, haciendo que esta cerrase los ojos de gusto.

-Me encanta que me acaricien el pelo -susurró. Sus labios casi se tocaban, pero Bellamy prefirió seguir hablándole aunque se rozasen de esa forma tan íntima.

-¿Solo esa parte?

-No -contestó ella con la voz más grave.

Bellamy no pudo esperar más. La atrajo de la nuca hacia sus labios. Raven gimió ante el contacto, colocando sus manos en el pecho del chico y cerrando los puños en torno a su camiseta. Las bocas se movían al compás y cuando entraron en juego las lenguas todo se convirtió en una batalla por ver quién otorgaba más placer al otro. Bellamy se separó de ella y fue repartiendo besos por la línea de su mandíbula hasta llegar a su cuello. Comenzó a dar besos húmedos y a pasar la lengua por la curvatura, haciendo que la chica afianzase el agarre de sus puños y le jadease al oído con voz queda. Volvió a separarse de ella ante su atenta mirada y bajó hasta colocar las manos tras sus muslos e impulsarla hacia arriba para que envolviese su cintura con las piernas. Con cuidado, la empujó contra el soporte de la hamaca, que era lo bastante grande para que Raven estuviese cómoda con la espalda apoyada en él.

-¿Como la primera vez? -preguntó ella al mismo tiempo que enlazaba sus manos tras el cuello del chico. Bellamy le sonrió, recordando aquella fiesta que parecía tan lejana en el tiempo.

-Como la primera vez.

Raven sonrió también y volvió a besarlo, esta vez con mucha más pasión y deseo. Quería terminar lo que se había quedado a medias entre ellos y quería hacerlo ya. Bellamy se aseguró de que la chica estaba bien sujeta a su cintura y, lentamente, una de sus manos viajó por las caderas hacia arriba para dar con un pecho, el cual acarició sobre la tela del vestido.

-No llevas sujetador -dijo entre besos, mordiéndole el labio inferior. Raven gimió y asintió.

-¿Te molesta?

-Todo lo contrario…

Buscó el pezón de la chica con la mano para apretarlo entre sus dedos al mismo tiempo que le mordía el cuello de manera suave, con la fuerza justa para hacer que cerrase los ojos y no pensase en nada más que en ese instante. Con la otra mano le agarró el trasero, empujándola más hacia él para que sintiese lo duro que estaba por ella. Raven lo agarró del pelo. El momento de delicadeza y paciencia ya había pasado y ahora solamente tenían ganas el uno del otro, de fundirse en uno solo.

Bellamy le levantó el vestido, pasando la mano por su muslo y acariciando la parte interna de este hasta llegar a su ropa interior. Con rapidez, apartó la tela que cubría su sexo y acarició los pliegues de la chica, notando lo húmedos que ya estaban. Raven volvió a morderle el labio e introdujo las manos en la camiseta del chico. La subió hasta quitársela por completo, dejando al descubierto sus hombros esculpidos y su torso formado por las horas de deporte diario. Tocó todo lo que tuvo a su paso: sus abdominales, su pecho, el cuello y parte de su espalda. Quería recordar este momento y cada detalle de su amante.

Bellamy bajó de nuevo la mano hasta esa zona tan íntima de la chica, pero antes de hacerlo se llevó un dedo a la boca y, sin dejar de mirarla, lo lamió por completo para luego introducirlo en el interior de Raven. Le siguió un segundo dedo por lo lubricada que estaba y la chica escondió la cabeza en el cuello de Bellamy, dejándose hacer y disfrutando de las caricias. El chico, con su otra mano, bajó el escote de ella hasta que sus pechos quedaron al descubierto.

-Mírame -le pidió al oído.

Raven echó los hombros hacia atrás para mirar al chico mientras notaba cómo un tercer dedo se introducía en ella. Tuvo que morderse los labios para no gemir alto y que los demás los oyesen. Cualquiera podía venir y verlos de esa forma, menos mal que estaban ocupados en la fiesta…

Mientras se encargaba de la chica ahí abajo, la boca de Bellamy no se quedó quieta y fue directa hacia uno de sus pechos. Lamió el contorno del pezón y lo metió en su boca, dándole pequeños mordiscos que causaban que la morena arquease la espalda cada vez más, como si le ofreciese sus pechos.

-B-Bellamy… -gimió. El chico la miró desde su posición. Tenía la cabeza apoyada en el poste y los ojos cerrados, así como las mejillas y el cuello de un color rosado, encendida literalmente por la pasión- te quiero en mi boca.

Sin previo aviso, notó cómo Raven dejaba caer las piernas de su cintura y, aún con los pechos al descubierto y el vestido más arriba de lo normal, bajó hasta caer de rodillas frente a él. Llevó sus manos a la cremallera de sus vaqueros y desabrochó el botón. Sin apenas bajarlos de la cintura del chico, solo lo justo, tocó por encima de la ropa interior la dureza de Bellamy. Este apoyó los brazos en el soporte de la hamaca y miró hacia abajo a la morena, que apenas apartaba los ojos de los suyos. Ella introdujo la mano en los calzoncillos y sacó el miembro del chico. Sin más dilación, agarró la base con una mano y con la otra sujetó la cintura de Bellamy, que soltó un jadeo cuando sintió la boca de la chica en él. Se mordió el labio y cerró los ojos, inundado por el placer. La noche era fresca, pero no sentía el frío en su piel. Había alguien que se estaba encargando de que no lo percibiese… Gimió un poco más fuerte cuando sintió que Raven se había introducido todo su miembro en la boca y abrió los ojos, encontrándose con algo que no esperaba.

Murphy parecía que acababa de salir de la casa y que los había pillado justo ahí, en el porche. Lejos de apartar la mirada, el chico se quedó observando fijamente a Bellamy, pasando por la figura de Raven, que le daba la espalda y no podía verlo. En un primer momento, Bellamy pensó en avisar a la chica para que se levantase y se vistieran, pero acto seguido se vio disfrutando de esa mirada que le dirigía el chico. No estaba demasiado lejos y podía sentir cómo sus ojos viajaban por su torso y por la zona en la que la chica estaba concentrada. Bellamy sonrió con malicia. Iba a empezar la diversión de verdad.

Agarró el pelo de Raven y, no con demasiada fuerza, la apartó de esa zona. La boca de ella estaba húmeda y con rastros de saliva por lo que acababa de hacer. Lo miró interrogante, sin saber por qué la había parado, pero no protestó cuando el chico la hizo levantarse. Él se sentó en la hamaca colgante y ella, frente a él, lo hizo pero sobre sus piernas.

-¿Llevas…? -empezó preguntando ella.

-Bolsillo izquierdo.

-Vaya, venías preparado… -le dijo ella con una sonrisa más que traviesa mientras se hacía con el condón y lo abría. Lo colocó en el miembro del chico con delicadeza y se subió de nuevo sobre él, esta vez más segura. Bellamy notaba cómo la chica buscaba el punto perfecto en el que sus cuerpos se unirían y, cuando lo encontró, bajó sus caderas. Ambos gimieron cuando notaron el calor interno y la intensidad de esa intimidad. Bellamy abrazó a la chica con fuerza y ella se movió arriba y abajo mientras jadeaba en el oído del chico, que lejos de molestarle lo ponía más caliente.

Cuando la chica bajaba para unir sus cuerpos, Bellamy veía sobre su hombro a Murphy, que seguía en la misma posición que antes, mirándolos con lo que el chico creía que era deseo y ganas. Bellamy aumentó el ritmo y Raven no pudo evitar soltar algún que otro grito por el placer, echando la cabeza hacia atrás y dejando el cuello a la vista del chico, quien empezó a lamerlo por todos lados. Bellamy llevó una de sus manos hacia abajo para acariciar el clítoris de la chica, que estaba hinchado entre sus dedos. No aguantó más y se corrió tras varias embestidas y, unos minutos después, Raven mordió el hombro de Bellamy cuando le llegó el orgasmo. La chica descansó en su hombro mientras recuperaba el aliento, al mismo tiempo que él lo hacía. Sin embargo, su mirada seguía fija en Murphy. Juraría que en algún momento lo había visto tocarse y eso solo hizo que una oleada de calor volviese a viajar por su cuerpo. No apartó los ojos de él hasta que lo vio marcharse, y volvía la vista atrás a medida que se alejaba.

Cuando Raven se hubo recuperado, ausente de lo que había ocurrido entre los dos chicos, se incorporó.

-Joder… -susurró, con una sonrisa en los labios. Estaba algo despeinada y tenía la boca hinchada, lo que le favorecía bastante.

-Sí. Joder.


La fiesta siguió con normalidad. Raven, Bellamy, Monty y Jasper desaparecieron del salón y, curiosamente, Octavia y Murphy hablaban animados entre risas en un sofá. Incluso vieron que ambos habían cogido confianza, ya que Octavia empezó a acariciarle el pelo mientras él ponía cara de gusto como si fuera un gato. Clarke se había puesto melosa y Lexa empezó a pasarlo mal, ya que nadie estaba haciéndole caso la rubia había empezado a besar su cuello y no dejar sus manos quietas, paseándolas por su cuerpo.

Habían decidido ir a la habitación de Clarke para estar en una situación más íntima y privada, y poder besarse tranquilamente. La rubia y ella habían estado bebiendo, igual más de la cuenta, y ambas lo supieron, sobre todo cuando las cosas se calentaron más de lo habitual.

-Llevo toda la noche deseando tenerte para mí sola.

Lexa no pudo evitar ponerla contra la cama con esas palabras. Sus conexiones cerebrales no terminaban de funcionar con coherencia, pero ahí estaban, devorándose las bocas la una a la otra sobre el colchón. Ambas soltaron un gemido cuando la morena presionó con sus caderas las de la rubia, y así comenzaron con movimientos necesitados mientras sus manos se acariciaban sobre la ropa.

-No puedo controlarme -confesó Lexa, e introdujo sus manos bajo su camiseta, acariciando su piel.

-No te controles, yo también te necesito -enredó sus dedos en su pelo y la pegó a ella para continuar con su beso-. Nos han interrumpido muchas veces.

-¿Nos escucharán? Hay gente abajo… -jadeó cuando Clarke cambió las posiciones y se puso sobre ella, sentada sobre su vientre y quitándose la camisa que llevaba botón a botón, bailando sobre ella y tarareando la canción de un striptease mientras ambas reían.

-¿Te gusta lo que ves? -Lexa asintió con ganas- ¿Y ahora? -se quitó el sujetador, y la morena tragó saliva.

-Eres increíblemente increíble -dijo mirándola con adoración, subiendo sus manos por su costado.

-Ven aquí, tía sexy -agarró el cuello de su camiseta, hizo que se sentase y se besaron un rato antes de que Lexa empezase a bajar por su cuello, haciendo un camino húmedo por su piel hasta llegar a sus pechos y comenzar a lamérselos y a succionar sus pezones. Lexa gruñó y la volvió a poner contra el colchón, agarrando sus piernas y subiéndolas a su cintura.

-Estoy muy, muy excitada -comentó contra sus labios-. Siempre… lo.. estoy… contigo… -dijo agitada cuando Clarke volvió a agarrar su culo con fuerza e hizo que sus caderas se golpeasen.

La rubia miró con admiración su cuerpo cuando se arrodilló entre sus piernas y se quitó también lo que cubría su cuerpo de cintura hacia arriba, sentándose y haciendo caso a los pechos de la morena. Lexa no pudo evitar empezar a desabrochar los pantalones de Clarke, y esta agarró sus manos, frenándola.

-Lex… Igual deberíamos parar.

-¿Nos está viendo alguien? -se giró para mirar donde estaba la puerta, algo asustada.

-No, quiero que… -Lexa puso su dedo en sus labios.

-Shh… No digas más, entiendo lo que me estás diciendo -sonrió, notando que en su organismo había más alcohol del que había tomado jamás, que en realidad era poco-. Tendríamos que encender la luz, con esta lámpara no veo nada.

Lexa se levantó y fue hacia el interruptor. Observó a Clarke sonreír divertida: el alcohol había desinhibido a Lexa y Clarke siempre había tenido poco control en cuanto a esa chica se refería. Ambas volvieron a unir sus labios, y esta vez fue la rubia la que desabrochó su pantalón y lo bajó por sus piernas. Lexa hizo lo mismo con el de ella, levantándose para dejar caer el suyo y desprenderse del de la rubia, lanzándolo lejos.

Se volvió a colocar sobre ella; se notaba algo torpe, pero las ganas de sentir a su chica por fin eran grandes y parecía que su mente solo pensaba en que ambas notasen placer. Soltó un jadeo cuando Clarke volvió a colocarse sobre ella y comenzó a acariciar su cuello con la lengua. Gimió contra su oído cuando arquearon al mismo tiempo sus caderas. Las dos se miraron a los ojos, respirando agitadas.

-No sabes cómo me ponen tus gemidos -dijo Clarke sin aliento, antes de golpear de nuevo con sus caderas, haciendo que ambas gimiesen ahora contra los labios de la otra-. Si nos acostamos ahora, igual mañana nos arrepentimos -Lexa la escuchaba atenta y pudo pensar racionalmente con su yo habitual, llegando a la conclusión de que por muy caliente que estuviese en ese momento, Clarke tenía razón-, pero podemos quitarnos un poco las ganas -comentó mordiéndose el labio y posicionándose mejor sobre ella, uniendo sus centros sobre la ropa interior e inclinándose para besarla de forma intensa antes de hablar mirándola fijamente-. Quien se corra primero, pierde.

Clarke empezó a moverse nada más escuchó el gemido que soltó Lexa al escuchar la frase, primero con movimientos lentos y muy precisos, haciendo que Lexa tuviese que agarrar con fuerza las caderas de la rubia, ayudándola con sus movimientos y disfrutando de lo que sentía y de la visión de aquella chica explosiva moviéndose de esa manera sobre su cuerpo.

La rubia estiró su brazo para agarrar su pecho y estimularlo, lo que provocaba que los gemidos de Lexa fuesen más altos. Empezaron a moverse las dos, más necesitadas, y Lexa comenzó a sentir escalofríos recorrer su cuerpo, incluso notó cómo Clarke temblaba bajo sus manos. Las giró para ponerse sobre ella, tumbada completamente, besándola en los labios con profundidad mientras continuaba moviendo sus caderas. Gimieron al mismo tiempo cuando Clarke puso las manos sobre su culo, ayudándola a empujar con su cuerpo. La primera en caer fue Lexa, pero continuó hasta que Clarke soltó ese gemido placentero que le puso los pelos de punta.

-Has perdido… -sonrió besando su hombro.

-Ha sido por el alcohol -se excusó y ambas rieron cuando Clarke pellizcó su costado.

-Ven aquí, mi amor -comentó, las dos observando las zonas que ya estaban descubiertas en la otra antes de que se tumbasen en la cama. Se miraron fijamente, de lado en el colchón-. Cuando vayamos al hotel para el torneo y el partido... ahí nadie nos interrumpirá ni beberemos.

-Es romántico, te compraré unas flores -sonrió cálidamente Lexa, dejando que Clarke la besara.

-Espero que mañana no tengas resaca… -confesó, acariciando el pelo de la morena, que se había pegado a su frente debido al sudor en el que se encontraban cubiertas tras la sesión que habían tenido.

Se acercaron para abrazarse, repartiendo tiernos besos por la piel de la otra, y pronto ambas cayeron en brazos de Morfeo, olvidándose de que abajo algunos seguían de fiesta.


Abrió los ojos con un sobresalto, quedándose sentada en la cama, y entonces notó un fuerte dolor en la cabeza. Cerró los ojos con fuerzas soltando un quejido de dolor. Cuando miró a su lado vio la silueta borrosa de una chica y se volvió a tumbar en la almohada, enfocando entonces a Clarke, que la miraba preocupada.

-¿Estás bien? Siento mucho haber dejado que bebieses tanto anoche, me vas a matar por los estudios, yo…

-Gracias -le cortó Lexa, y la rubia la miró sorprendida.

-¿Por qué?

-Por habernos frenado anoche. Quiero recordar la primera vez que lo hagamos, y quiero que sea especial; y por haber hecho que me despejase de los estudios.

-¿Aunque ahora te duela la cabeza? -Lexa sonrió asintiendo levemente.

-Así es, igual por eso sí quiero matarte -Clarke rio suavemente antes de acercarse a darle un corto beso en los labios.

-Nos quedamos dormidas, no quiero imaginar cómo estará la parte de abajo de la casa…

-Podemos quedarnos aquí y ya lo comprobamos luego.

-Me parece buena idea… -acercó a Lexa a ella para que se apoyase sobre su pecho- ¿Te duele mucho la cabeza? ¿Quieres una pastilla o algo?

-No, está bien, así me acuerdo para la próxima vez de no beber tanto… -puso morritos mientras la miraba unos segundos- pero ¿me acaricias un poco la cabeza?

-Claro -sonrió e hizo que se apoyase otra vez en ella, comenzando a acariciar su pelo lentamente.

En dos días sería el torneo de rugby. Estaba un poco nerviosa por los partidos, pero al menos estaba contenta porque la habían elegido entre las mejores jugadoras de su universidad. Lo mejor de todo es que Clarke la iba a acompañar, y sus dos mejores amigos también.