Disclamer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
The Boy At Table Seven
By: LyricalKris
Traducción: Sarai GN
Beta: Melina Aragón
Capítulo 18: Familia y amigos
—¿Oye, Jess? ¿Todavía tienes un poco de ibuprofeno ahí atrás?
—Por supuesto, Bella. —Jessica abrió el cajón del escritorio que estaba sentada—. El elemento básico de cualquier bolso de camarera. ¿No te lo dije desde el primer día?
Antes de que Bella pudiera darle las gracias, Eric entró y le echó el brazo por los hombros.
—Tienes unos cuantos dolores, ¿eh, Bella?
Sus ojos estaban bailando, como si supiera todos los secretos sucios de Bella. En realidad no tenía secretos sucios, pero la forma en que Eric estaba mirándola, de repente estaba segura de que los tenía.
—¿Bella solo ha estado de turno por un par de horas después de qué, cuatro días de descanso? —Él movió las cejas.
—Eric… —protestó ella. Pero Eric la estaba observando una vez más. Con su mano en el brazo, la hizo girar hacia un lado.
—Chupones en la parte posterior de las rodillas.
Bella se sonrojó y se dio la vuelta pero Eric no estaba ni siquiera cerca de terminar.
—Un poco de irritación en el cuello. Sin duda, el resultado de besos decididos de un hombre con un rastrojo de barba. —Se puso las manos en las caderas—. No puedo estar cien por ciento seguro, pero creo que vi un chupetón en el hombro cuando se puso el pelo en una coleta.
—Y luego está la manera divertida en que está caminando hoy —agregó Tanya al pasar por la oficina en su camino fuera de la cocina.
—Bueno, yo estaba tratando de ser discreto —chasqueó Eric.
—Te odio tanto —le informó Bella, tomando el ibuprofeno de Jessica y corriendo lejos, pretendiendo que no escuchó su risa maníaca. Pero, al mismo tiempo, no pudo evitar sonreír.
No había mucho de su cuerpo que no le doliera, pero qué dolor tan exquisito era. Excepto para tomar su último examen final, Bella apenas había dejado la cama de Edward durante cuatro días.
Bueno, no. Eso no era exacto. Habían logrado salir de la habitación. Para el suelo de la sala. La encimera de la cocina.
Pero no todo era sexo. Habían hablado mucho. Y comieron de vez en cuando. La mayor parte del día se la habían pasado durmiendo. Recuperándose.
Haciendo el amor lenta y perezosamente en la bañera.
Bella nunca había estado más dolorida en su vida.
—Es algo bueno que ninguno de nosotros tiene trabajos arduos y laboriosos en los que tenemos que estar de pie y activos durante largos períodos de tiempo —murmuró Edward en su pelo mientras descansaban juntos en la cama la tarde anterior—. Oh, espera. Ese es otro Edward y Bella en algún universo alternativo, ¿no es así?
—Me temo que sí, resbaladizo.
—Maldita sea. —Sus dedos estaban rozando lo largo de su vientre como si estuviera escribiendo una carta de amor en letra cursiva—. ¿Qué te pasa, niña? Soy un hombre viejo. Serás mi muerte, Bella, te juro que lo serás. —Ella resopló, presionando besos perezosos a lo largo de su mandíbula.
—Es mejor que hagas algo sobre tu resistencia, viejo. —Él gruñó.
—Te voy a mostrar resistencia. —Los hizo rodar por lo que su cuerpo estaba debajo de él, pero entonces él gimió, enterrando la cabeza en su cuello—. No. No importa. No te mostraré resistencia. A la mierda la resistencia.
—Me estás aplastando. —Ella se rió, dándole una palmada en el hombro a la ligera.
—Oh, muy bien. Eso es simplemente genial. Ahora me estás llamando gordo...
—Bella. La mesa siete espera por ti. —Mike la sacó de su ensimismamiento.
—Estoy en ello —volvió a llamar, ahogando un gemido cuando su cuerpo protestó.
~0~
Bella trabajó durante tres días más antes de irse a Forks. Era más fácil dejar a Edward y Benjamin sabiendo que llegarían un día después de Navidad, solo cuatro días de distancia.
Atrapada en su nueva relación y el torbellino que rodeaba a Edward este último mes, Bella había descuidado un detalle muy importante.
No le había dicho a Charlie sobre Edward.
Ella solo se dio cuenta de esto minutos después de que se puso en la puerta. Se abrazó a Sue y Seth que había abierto la puerta para ella, pero cuando se volvió a abrazar a Charlie fue detenida por la expresión de su cara.
—Así que, me encontré con Carlisle y Esme hace unos días...
Bella palideció, balanceándose sobre sus pies. Sue suspiró.
—Ah, cielos, Charlie. ¿No puedes dejar que la niña entre primero?
Charlie le indicó que debía continuar a la sala de estar. Seth le apretó el brazo y le articuló "buena suerte" antes de salir huyendo del infierno. Bella no podía decir que lo culpaba.
—¿Tienes algo que decirme, Bells? —Charlie comenzó tan pronto como todos estuvieron sentados.
Diciéndose que era ridículo estar nerviosa —ya que no estaba haciendo nada malo— Bella comentó.
—Um. ¿Tengo novio? —Hizo una mueca, odiando sonar tan culpable.
—Un novio de veintiocho años de edad con un niño.
—Papá…
—Es demasiado viejo para ti y después de lo que le hizo a sus padres…
—Whoa, está bien. —Bella se levantó y miró a su padre—. ¿Estás cambiando de sintonía o fue otra persona quien dijo que lo correcto no siempre está claro?
—Eso fue antes de saber que estuvo con una adolescente, Bella. Una niña.
—Papá, eres un montón de cosas, pero nunca has sido un hipócrita. No empieces ahora.
Charlie entrecerró los ojos y no respondió de inmediato.
—Es demasiado viejo para ti —dijo, aunque era más un murmullo entre dientes que una protesta real. Fue solo por fuerza de voluntad que Bella resistió el impulso de rodar los ojos.
—Esta es la parte en la que te recuerdo que tengo veinte años y voy a tomar mis propias decisiones el resto de mi vida.
Su padre se quejó, pero su tono y postura se suavizaron.
—Carlisle y Esme parecen pensar que es bastante serio lo que hay entre los dos.
—Lo es.
Mientras Bella esperaba, la expresión de su padre era menos que encantada.
—Quiero conocerlo. —Sus palabras fueron roncas. No era una petición.
Aunque su estómago se retorció ante la idea, Bella asintió.
—Eso es justo.
~0~
En un giro fortuito del destino, antes de que Bella pudiera arreglar que Edward llegara a conocer oficialmente a su padre, Carlisle y Esme invitaron a toda la familia a cenar. Bella estaba más allá que aliviada. Lo menos que podía hacer cuando enfrentara a su novio contra su padre sobre protector era darle la ventaja local.
Fue Benjamin quien abrió la puerta.
—¡Bella! —la saludó arrojando sus brazos alrededor de su cintura—. Te extrañé mucho.
—Hola, chico. —Bella le revolvió el pelo cariñosamente. Él hizo un gruñido exasperado cuando la soltó.
—¡Siempre haces eso! Mi nombre no es chico —dijo a Charlie—. Mi nombre es Benjamin. ¿Eres el padre de Bella?
—Sí, señor. —Charlie le ofreció la mano—. Soy Charlie.
—Y esta es Sue. Ella es mi madrastra —introdujo Bella—. Y este gigante aquí es Seth. Es mi medio hermano.
—Whoa. —Benjamin estiró el cuello para mirar todo el camino hasta a Seth quien le sonrió. Él negó con la cabeza y volvió a mirar a Charlie—. Papá me dijo que debía ser muy bueno porque es un policía. ¿Es verdad?
Charlie sonrió y asintió con la cabeza. Sabiendo exactamente cómo impresionar a un niño, él metió la mano en el bolsillo y sacó su placa. Benjamin la tocó con reverencia.
—Genial. —Hizo un escalofrío exagerado—. Hace frío aquí. Vamos a entrar.
Tomó la mano de Charlie y Sue y les llevó hacia la puerta.
—Oye, Charlie, la abuela dice que un día podrías ser el suegro de papi. ¿Es debido a que eres un policía?*
Bella se detuvo y Edward eligió ese momento para aparecer desde donde había estado.
—Oh. Hola. No oí la puerta.
Charlie alzó la vista, fijando a Edward con una mirada dura.
—Estaba teniendo una conversación esclarecedora con tu hijo.
Sue se rió entre dientes.
—Chico, estaría asustado si fuera tú.
Los ojos de Edward se movieron de Charlie a Sue y de vuelta a Bella. Él tragó saliva y le ofreció la mano.
—Jefe Swan. Es bueno verlo de nuevo.
—Bueno. —Charlie le tomó la mano—. Seguro, por qué no.
Bella suspiró y miró a su padre, sabiendo que estaba apretando la mano de Edward.
Iba a ser una larga noche.
~0~
A pesar del comienzo turbulento, resultó ser una buena noche.
Cualquiera que tuviera ojos podía ver que Edward estaba intentando ser un buen hijo. Fue rápido para ayudar a sus padres con cualquier cosa que necesitaban.
Tener a Benjamin ahí fue en realidad una bendición en lugar de un perjuicio. Bella podía hablar hasta que tuviera azul la cara sobre Edward siendo un buen padre, pero verlo era una historia completamente diferente. Él era muy atento y paciente como de costumbre.
Y, por supuesto, ¿quién no podía quedar encantado por Benjamin? No pasó mucho antes de que tuviera a toda la familia Swan-Clearwater comiendo de su mano.
Él y Seth estaban luchando como si uno de ellos no fuera un muchacho de dieciocho años de edad, del tamaño de una casa, cuando Charlie se volvió hacia Carlisle y Esme.
—Entonces. Vivir tan lejos de su hijo no puede ser fácil ahora que lo tienen de vuelta. Sé que no veo a Bella tan a menudo como me gustaría.
—De hecho, hemos estado hablando de mudarnos a Seattle. —Esme miró hacia su hijo mientras hablaba y Edward sonrió.
—Eso sería genial —dijo Bella, sonriendo ante la idea. Tener a sus padres cerca sería genial para Edward. Ella sabía que había estado preocupado por la forma en cómo iba a ayudarlos, viviendo tan lejos como lo hacía.
—No hay mucho que nos retenga aquí. —Carlisle inclinó la cabeza hacia Charlie, con una expresión de disculpa—. Los buenos amigos, sin duda, pero...
—Pero la familia en primer lugar —terminó Sue por él—, por supuesto. Si tuviera un nieto como Benjamin, también me gustaría estar más cerca de él.
—Eso es bueno. —Charlie miró a Edward—. Es más fácil para ti ayudar a tus padres.
—Hemos estado tratando de convencer a Edward de que este podría ser un beneficio mutuo —dijo Carlisle—. Cualquier casa que obtengamos sería suya eventualmente de todos modos y si vive con nosotros, podría terminar la escuela. —Miró a su hijo—. Solo le falta un año más, después de todo.
La expresión en el rostro de Edward estaba cuidadosamente en blanco, pero Bella lo conocía lo suficiente como para ver la piel alrededor de los ojos apretarse.
—Nunca vería a Benji si vuelvo a la escuela. Mi trabajo…
—No tienes que tener ese trabajo. —Había una nota de desdén en la voz de Esme. Eso provocó una chispa de molestia en los ojos de Edward.
—No hay nada malo en ser un mecánico. Es un buen trabajo.
—Pero puedes hacer algo mejor, tener algo mejor. —Carlisle asintió con la cabeza en dirección a la sala, donde Seth y Benjamin todavía estaban jugando en el suelo—. Para tu hijo.
La boca de Edward se puso en una línea dura, delgada. Se echó hacia atrás, se apresuró a agarrar su plato sucio y el de sus padres.
—¿Quieren algo más? —Su voz era tensa cuando habló. Tanto Carlisle y Esme parecían un poco sorprendidos por su obvia irritación.
—Déjame ayudar… —comenzó Esme, pero Edward la interrumpió.
—Lo tengo, mamá —dijo con brusquedad, en dirección a la cocina sin decir nada más.
Bella tragó el nudo en la garganta. Tomó su plato y el de Charlie y siguió a Edward.
Él estaba en el fregadero, enjuagando los platos y metiéndolos en el lavavajillas con más fuerza de la que era absolutamente necesaria. Bella puso sus platos a un lado en el mostrador y apoyó la mano sobre su espalda.
Al instante, la postura tensa de Edward se relajó. Todavía veía hacia adelante, sin mirarla.
—Hice lo mejor que pude. —Su voz era tranquila, casi suplicante cuando habló—. Estoy haciendo lo mejor que puedo.
Bella le frotó la espalda confortablemente.
—Lo estás haciendo genial.
Él resopló.
—No es lo suficientemente bueno para ellos. —Volviéndose hacia ella, él la envolvió con sus brazos alrededor de su cintura, acercándola contra él—. Y apuesto a que tu padre cree que algún mono grasoso no es lo suficientemente bueno para ti.
Poniéndose de puntillas, Bella le besó la parte inferior de la barbilla.
—¿Quieres decir mi padre, quien renunció a sus sueños para mantener a su familia a una edad temprana? ¿Ese padre? —Ella besó el borde de su boca—. Creo que es posible. Los padres son hipócritas cuando se trata de sus hijos.
Ella lo besó en los labios entonces, dilatándose cuando él le devolvió el beso.
Se separaron solo cuando pasos se acercaban a la cocina y cuando Charlie entró, estaban de pie al lado del otro lavando los platos.
—Vamos a irnos, Bella.
—Oh. —Los labios de Bella decayeron. En realidad no quería dejar solo a Edward todavía. Su padre continuó antes de que pudiera decir nada más—. ¿Por qué no te quedas un rato, si quieres? Si a Edward no le importa llevarte a casa más tarde.
—P-Por supuesto —tartamudeó Edward, obviamente sorprendido con la guardia baja. Se aclaró la garganta, recuperándose—. Es Forks, ¿verdad? Todo está a cinco minutos en coche.
—Es verdad. —Charlie se cruzó de brazos, mirando a Edward—. Mira, chico, esta es la primera y última vez que oirás algo de mí. —Él frunció el ceño—. Puede ser que no me guste, pero Bella va a tomar sus propias decisiones, no importa lo que tenga que decir.
—Papá —gimió Bella. Charlie le sonrió.
—Oh, cálmate. No voy a amenazarlo. Es lo suficientemente inteligente como para saber todo eso sin que yo tenga que decirlo. —Volvió a mirar a Edward—. Escucha, hijo. Yo sé que tienes un niño y él siempre va a ser lo más importante. Y eso es genial. Es lo correcto. Solo trata de recordar cómo afectas la vida de mi niña, también, ¿eh? —Bella se palmeó la frente, pero Edward ya estaba asintiendo.
—No juego con la vida de las personas. No con la de mi hijo y no con la de Bella.
—Bueno. —Charlie le ofreció la mano esta vez y se estrecharon—. Entonces estoy seguro de que voy a estarlo viendo un montón.
—Sí, señor.
~0~
Después de que Charlie, Seth y Sue se fueron, Edward y Bella terminaron de limpiar la cocina. Los Cullen y Bella se establecieron en la sala, donde Benjamin mostró la pequeña montaña de regalos que sus abuelos le habían conseguido para Navidad. También insistió en ser Santa cuando Bella y los Cullen revelaron que tenían regalos para sí.
Cuando ya era hora de que Benjamin fuera a la cama se quejó, por completo emocionado como para irse sin pelear. Él trató de negociar, con ganas de quedarse mientras Bella todavía estuviera allí. Por último, se comprometió, diciendo que iba a la cama si Bella era la que lo arropaba.
—Pero no voy a ser feliz por eso —advirtió a su padre.
—Puedo vivir con ello. —Edward le revolvió el cabello y besó su frente. Bella trató de no reírse del ceño fruncido del chico.
Poniéndose de pie, Edward levantó a Bella hacia él, presionando un beso similar en la frente.
—Gracias.
No por primera vez, golpeó a Bella la rapidez con que su vida había cambiado. Recordó las palabras de Benjamin a su padre y se preguntó qué conversación había oído.
¿Edward había estado hablando con sus padres sobre el matrimonio?
Buen Dios, su relación era de solo unas pocas semanas.
Benjamin la tomó de la mano con confianza mientras se dirigían arriba. Sus ojos estaban caídos. Estaba más cansado de lo que quería admitir.
Bella pensó en algunos de sus compañeros de clase en la escuela y cómo muchos de ellos estaban en viajes de esquí o pasando el invierno en los destinos más cálidos. Sin embargo, allí estaba ella, metiendo al hijo de su novio en la cama en casa de sus padres. Y aunque tampoco era como si ella estuviera en fiestas normalmente —si ella no hubiera estado con Edward, habría estado en casa con su propio padre— aún así era muy doméstico.
—¿Oye, Bella? —Benjamin dijo su nombre alrededor de un bostezo.
—¿Qué?
—¿Quieres saber un secreto?
—Claro. Me encantan los secretos.
Benjamin le hizo señas para que se acercara y pudiera susurrarle al oído.
—Papi te compró otro regalo de Navidad. Es un brazalete y es muy bonito, al igual que tú. Creo que realmente le gustas mucho.
Bella no pudo evitar la sonrisa que se extendió por su cara.
—Me gusta mucho, también.
—Se supone que es un secreto, así que tienes que actuar sorprendida cuando te lo dé —dijo severamente.
—Lo haré —prometió. Él volvió a bostezar.
—¿Vas a venir mañana?
—No lo sé.
—Hmm. Puedes, si lo deseas, sabes. A los abuelos no les importaría.
—Voy a tener que hablar con tu padre al respecto.
Benjamin resopló, girando hacia un lado y acurrucándose bajo las mantas.
—Eres tonta. Me parece que a papá le gustaría que no te fueras en absoluto.
Estaba dormido ni un minuto después, dejando a Bella unos minutos para sí misma y poder preguntarse si realmente sabía lo que estaba haciendo. Le pasó los dedos por el pelo rizado, sintiendo una conexión con ese chico que no podía nombrar.
Tal vez no quisiera caminar por el altar mañana, pero se dio cuenta de que estaba en esto a largo plazo. Era una locura, aunque era lo que estaba ocurriendo.
No era de extrañar que su padre hubiera sido tan cauteloso.
Cuando ella bajó las escaleras, se detuvo fuera de la vista, reconociendo el tono de las voces que oía en la sala de estar.
—Edward, nunca quise dar a entender que no estamos orgullosos de ti —Esme estaba diciendo—. Has trabajado tan duro para darle a tu hijo una buena vida. No hay nada de malo en eso.
—Me haces de menos por ser un mecánico. —El tono de Edward fue parejo, aunque sus palabras fueron acusatorias.
—No, en absoluto —protestó Esme.
—¿Es lo que quieres hacer, Edward? —preguntó su padre—. Dejando a un lado que paga las cuentas, ¿es una profesión que te hace feliz?
Edward estuvo en silencio durante un largo momento. Él suspiró.
—No soy infeliz. Soy bueno en lo que hago y tengo buenos amigos.
—Solo queremos que pienses en ello. No hay vergüenza en volver a la escuela para hacer algo que te hará feliz y proveerá para tu hijo. Eso es todo lo que estamos ofreciendo, una oportunidad para que tengas la vida que querías antes.
—No estás solo, Edward —añadió Esme, no por primera vez.
Bella esperaba fervientemente que Edward se permitiera empezar a creer esas palabras pronto.
~0~
Diciembre se convirtió en enero y la vida se calmó un poco.
Bella vio a Edward con frecuencia durante las vacaciones de invierno ya que él estaba en la casa de sus padres tan a menudo como fuera posible. No había cedido a su deseo de mandarlo de vuelta a la escuela, pero estaba considerando su oferta de vivir juntos. Ellos no se estaban volviendo más jóvenes, por un lado, y tenían los medios para comprar una casa en la que no se sintiera invadido por ellos.
En suma, fue un mes feliz.
Cuando Bella regresó a Seattle, se fue directamente al apartamento de Edward donde se sorprendió al descubrir a todos sus monos grasosos favoritos.
—¡Bella Bean! —Emmett llegó primero y la tomó en un abrazo de oso, girándola alrededor antes de que Edward pudiera llegar a ella—. Te extrañamos en el restaurante. —Él puso su brazo alrededor de su hombro, alejándola de Edward y en dirección a Jasper—. ¿No es cierto?
—Seguro que lo hicimos. —Jasper la atrajo hacia sí y Bella comprendió lo que estaba ocurriendo.
Estaban jugando a mantenerlos lejos.
—Te presento a mi chica.
—Soy Alice —dijo la morena alegremente, agitando la mano de Bella—. Y creo que vamos a ser grandes amigas. —Ella se aferró a la mano de Bella, tirando de ella lejos de Jasper—. Pero en este momento, creo que deberíamos regresarte a Edward antes de que explote.
Todos se rieron pero Edward no se avergonzó. La tomó en sus brazos sin siquiera molestarse en fingir que no era lo que quería desde el principio.
—Hola —dijo en voz baja solo después de que la había saludado con un beso. El corazón de Bella nunca dejaba de acelerarse cuando la miraba de esa manera.
—Hola. —Ella lo apretó con fuerza.
—Vamos. Vamos a divertirnos. —Emmett envolvió su brazo alrededor de la cintura de Rosalie—. Estamos todos libres de niños toda la tarde y me muero de hambre.
—¿Qué tiene eso de nuevo? —dijo ella con cariño, besándole la punta de la nariz.
—Puesto que acabamos de tener de regreso a Bella, creo que ella debe decidir a dónde vamos —decidió Jasper—. Solo dile a Ali lo que se te apetece, Bella. Ella se encarga de abastecimiento de comidas. Conoce todos los mejores lugares.
Se levantaron, charlando alegremente pero todos se quedaron en silencio cuando se abrió la puerta para encontrar a una mujer menuda con el pelo negro liso en la entrada. Parecía sorprendida y un poco culpable.
—Kebi, ¿qué haces aquí? ¿Dónde está Benji? —preguntó Edward, dando un paso adelante.
El estómago de Bella se retorció mientras miraba a la madre de Benjamin por primera vez.
Los ojos de la mujer eran claramente nerviosos. Se movían hacia atrás y adelante, lanzándose sobre el grupo. Se demoró cuando sus ojos se posaron en Bella.
—Kebi —dijo Edward otra vez, centrando su atención.
Ella le devolvió la mirada.
—Benji está con Amun. Necesito hablar contigo. A solas, por favor.
*La oración original dice: "Grandma says one day you might be Daddy`s in law. Is that because you`re a cop?"
Benjamin relaciona law (que significa ley) con que Charlie es policía. Pero en español se pierde esa relación porque en inglés se utiliza "in law" para referirse a la familia política. Brother in law es cuñado, mother in law es suegra y father in law suegro, que es lo que Benjamin debe haber escuchado que dijo su abuela.
¿No les encanta Benjamin? Diciéndole a Charlie que va a ser el suegro de Edward y después a Bella que cree que su papi no quiere que ella se vaya. Awwww, no puede ser más tierno.
Y ese encuentro entre Charlie y Edward… salió mejor de lo que parecía en un principio, ¿no? :P
¿Qué creen que querrá Kebi yendo a lo de Edward? Nos pone un poco nerviosas, ¿no? Nos encantaría leer sus teorías, ¡a ver si alguna adivina qué va a pasar!
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¡Hasta el próximo capítulo!
