Disclamer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S Meyer, y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.


The Boy At Table Seven

By: LyricalKris

Traducción: Sarai GN

Beta: Yanina Barboza


Capítulo 19: La otra parte

—Esto no es bueno.

Bella estaba demasiado preocupada para decirle a Emmett que era el maestro de lo obvio. Ella podría haberle dicho eso cuando Kebi apareció de la nada.

Edward y Kebi se habían ido a la planta baja y al otro lado del estacionamiento hasta el parque infantil del complejo de apartamentos. Al principio, ambos se sentaron en los columpios adyacentes. Eso no duró mucho después de que Kebi empezó a hablar. Edward se puso de pie y comenzó a caminar. Gesticulaba violentamente mientras hablaba e hizo un lío de su cabello pasando sus manos a través de él.

Kebi no se movió del columpio. Cuanto más larga era la conversación, más parecía retraerse en sí misma. Ella envolvió sus brazos alrededor de sus hombros, mirando hacia abajo, a sus pies.

De repente, todo el movimiento frenético de Edward se detuvo y se dejó caer de rodillas en la arena frente a ella.

—Oh, cielos —murmuró Jasper en voz baja.

Afuera, Edward tomó las manos de Kebi. Su expresión fue de sorpresa. Ella sacudió la cabeza lentamente, tristemente.

Bella pudo claramente leer sus labios entonces.

—Lo siento —dijo ella.

Kebi se levantó, retirando suavemente sus manos de las de Edward, y corrió a su coche. Edward no la detuvo. Se puso de pie, la siguió con la mirada, pero él no la detuvo.

Casi tan pronto como el coche de Kebi se alejó, Bella salió por la puerta. Corrió por los escalones y por todo el estacionamiento. Edward se giró cuando ella se acercó y abrió los brazos. La apretó fuertemente hacia él, Bella apenas podía respirar.

—Dime lo que pasó. ¿Qué está pasando? —Le frotó la espalda. La forma en que estaba temblando bajo sus manos la estaba asustando.

—Ella se va a llevar a mi hijo. —Sus palabras fueron estranguladas, apenas más que un susurro.

Bella se puso rígida.

—¿Qué? Edward, sabes que ella no puede hacer eso. Que…

—No lo entiendes. —Su voz era áspera, ronca. La dejó ir para retomar su caminata. Estaba sobando su rostro tan duro, que Bella se asustó por un momento de que en realidad fuera a lastimarse la piel.

—¿Que está pasando? —exigió Rosalie cuando los otros llegaron.

—Dijo que Kebi quiere llevarse a Benji —habló Bella por encima del hombro, sin apartar los ojos de Edward.

Él ya estaba sacudiendo la cabeza.

—No he dicho que es lo que quiere. Ella no quiere hacerlo. Solo piensa que no tiene otra opción. —Se pasó una mano por el pelo, agarrándolo con fuerza—. Ella no tiene elección. Realmente no la tiene.

Fue Jasper quien lo agarró por los hombros, deteniendo su movimiento frenético.

—Tómalo con calma. Vamos. Ven a sentarte, toma una respiración profunda, y empieza desde el principio.

Edward se dejó guiar a un banco en el que se desplomó al instante, la cabeza entre las manos, los dedos tirando sin piedad de su cabello. Bella se sentó a su lado, pasando los dedos entre los de él hasta que pudo soltar su agarre.

—Habla con nosotros —animó Emmett.

Cerrando los ojos, Edward respiró hondo y habló.

—El trabajo de Amun lo está llevando fuera del estado. A Nueva York.

El corazón de Bella cayó hasta su estómago.

—Bueno, malditas putas galletas —escupió Rosalie, tan sorprendida como el resto de ellos—. Ella tiene que hacer lo que es correcto para su hijo y eso es mantenerlo con su padre.

La risa de Edward fue completamente sin humor y muy ligeramente maníaca. Él levantó la cabeza.

—Está embarazada.

Todo el mundo se calló, sorprendidos ante eso. Incapaz de hacer cualquier otra cosa, Bella envolvió sus brazos alrededor de él.

—¿Que voy a hacer?

Bella no tenía respuestas. Esto estaba muy por encima de su nivel de estudios.

~0~

Carlisle y Esme llegaron a Seattle justo al caer la noche.

Para entonces, los demás se habían ido a casa, dejando a Bella y Edward solos. Ninguno de los dos habló realmente. Edward estaba perdido en sus pensamientos, con su rostro contraído y su postura defensiva. Sobre todo, Bella solo mantuvo sus brazos alrededor de él.

—Me gustaría saber cómo ayudar —dijo Bella con un suspiro, apoyando la cabeza en su hombro.

Exhaló lentamente, inclinando su cabeza contra la de ella. Él tomó sus manos, apretando con fuerza.

—Estás ayudando.

Bella estaba más que contenta cuando los padres de Edward se hicieron cargo. Al menos tenían una idea de por dónde empezar.

—¿Qué quiere Kebi de ti? —preguntó Esme directamente.

—Ella no pidió nada. Me acaba de decir los hechos. La compañía de Amun está trasladándolo a finales de marzo. Se van a casar antes de la mudanza, probablemente en el próximo par de semanas. —Edward tomó una respiración profunda—. Y ella está embarazada. Como de dos meses más o menos.

—¿Y qué quieres tú? —Su voz era suave y calmante.

—No sé qué es lo correcto para Benjamin. —Edward se agarró el pelo de nuevo, tirando con fuerza.

—En este momento, estoy preguntando lo que es correcto para ti.

Edward no respondió de inmediato. A primera vista, Bella se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que él pensó en lo que quería. Ella sabía lo que quería. Estaba tomando todo en ella no ser egoísta y pedirle que se quedara, no por Benjamin, sino por ella.

Contuvo el aliento, esperando lo que él iba a decir.

—Mudarme es la última cosa que quiero hacer. —Sus palabras salieron apuradas entonces, como si las hubiera tenido embotelladas durante horas—. Ya me mudé una vez por ellos, y fue... fue difícil. Mi cuenta de banco todavía no se ha recuperado, y sería mucho peor ahora. La única razón por la que encontré un trabajo tan rápidamente fue porque conocía a Emmett de antes. Benji tiene buenos amigos aquí. Tengo buenos amigos, y a ustedes, y a Bella. Dios. Bella. —Se acercó a ella ciegamente, y Bella apretó sus manos, asegurándole que ella estaba allí.

—Cálmate, hijo —pidió Carlisle—. Solo respira. Sé que es fácil entrar en pánico, pero nada está decidido todavía.

—¿Qué se supone que tengo que hacer aquí? —Se puso de pie de nuevo—. No puedo decirle que no se vaya, pero no puedo dejar que se lleve a mi hijo.

—Mañana a primera hora vamos a encontrar al mejor abogado de familia. Ese es el primer paso.

Todo el aire salió de los pulmones de Edward en una ráfaga y se dejó caer de nuevo entre su madre y Bella.

—Yo... Hemos mantenido los tribunales fuera de esto durante tanto tiempo.

—Tienes que protegerte. Hay que proteger a tu hijo —dijo Carlisle de manera uniforme, lentamente, como si estuviera dándole a Edward la oportunidad de acostumbrarse a la idea.

Edward resopló, frotándose la nuca sin descanso.

—Crees que debería luchar por la custodia completa.

—Tienes todas las posibilidades —dijo Esme, frotándole la espalda.

Su expresión era conflictiva.

—¿Piensas que alejar a mi hijo de una madre amorosa es protegerlo?

Sus padres hicieron una mueca. Fueron unos momentos de tensión antes de que Carlisle hablara.

—No hay una respuesta fácil aquí, Edward. Me gustaría que la hubiera, pero no la hay.

»Estás entre la espada y la pared. Kebi no dejará a Amun, y esa no es una mala elección. Obviamente, ella ha encontrado el apoyo y el amor que quiere y necesita con él. Tú has dicho que él trata bien a Benjamin.

»Pero también has dicho que no le agradas. Hay que tener en cuenta la posición en que te pondría si te mudas al otro lado del país. No tendrías construido ningún sistema de apoyo, sin trabajo. El costo de vida en Nueva York es mucho mayor de lo que es aquí, por lo que no sabes dónde podrías permitirte el lujo de vivir. Si Amun lograra presionar a Kebi para que te lleve a la corte por la custodia en ese momento, se vería mal.

Edward se tamborileó la barbilla con los dedos.

—Y si... —Su aliento se entrecortó—. Si no me mudo. Si la dejo que se lo lleve, si estoy lejos de él durante meses a la vez... —Las palabras eran visiblemente dolorosas para él, y no pudo continuar. Sacudió la cabeza con vehemencia—. No, yo no puedo dejar que eso suceda.

—Estoy segura de que Kebi no va a dejar que él se quede contigo sin pelear. —Esme continuó frotando su espalda mientras hablaba—. Y no hay razón para no pelear. Tienes todas las posibilidades —repitió.

—¿Las tengo? —Edward no parecía muy seguro en absoluto. El corazón de Bella se rompió.

—Estoy segura que sí. Pero vamos a hablar con los abogados mañana, ¿de acuerdo? Vamos a hacer las cosas bien, y tu padre y yo estaremos aquí.

~0~

Después de que convencieron a Edward de comer algo, Carlisle y Esme se registraron en un hotel. Puesto que tenían toda la intención de estar allí siempre y cuando los necesitara Edward, un hotel era una mejor opción. No desplazarían a su hijo o a Benjamin, y era más fácil para la pierna de Carlisle el no tener que subir y bajar las escaleras.

Bella no estaba segura de lo que Edward quería de ella hasta que llegaron a su apartamento entrada la noche. No le preguntó. La tomó de la mano, tirando de ella hacia las escaleras con él.

Él no habló en absoluto hasta que la había llevado a su habitación. Incluso entonces, solo era su nombre. Lo murmuró una y otra vez con una reverencia desesperada, tomando su cara entre las manos. La besó, suave al principio, pero luego con una urgencia cada vez mayor.

Bella estaba allí con él. Se sentía como si todo su mundo se tambaleara al borde de la destrucción total. Odiaba este espacio incierto donde no tenía absolutamente ningún control. Durante toda la noche se había estado mordiendo la lengua, sabiendo que Benjamin era una prioridad, pero queriendo algo de seguridad propia.

¿Qué iba a pasar con ellos? ¿Qué iba a pasar con su relación?

Así que ella le devolvió el beso, sus besos igualando su fervor.

«No me dejes, no me dejes, no me dejes», gritaba ese mantra en su cabeza mientras movía sus manos por debajo de su camisa, la necesidad de estar cerca de él más de lo que necesitaba aire.

Las manos de él extendidas contra su espalda, subiendo hasta su cabeza, bajando hasta su culo. Era como si quisiera poseerla, como si él no quisiera dejarla ir.

Se desnudaron entre sí, sus movimientos rápidos y ásperos. Bella no protestó cuando él la empujó sobre su espalda en la cama, su mano ya entre sus piernas, frotando su clítoris, trabajándola. Todavía estaban conectados por los labios, sus lenguas intentando conectar la una con la otra.

Solo cuando Edward se hubo empujado dentro de ella, embistiendo una vez, dos veces, tres veces, hasta que estuvo enterrado en ella hasta la empuñadura, lo más cerca que posiblemente podrían estar, la atmósfera perdió su borde frenético.

Se suavizó su ritmo, sus besos volviéndose más dulces. Bella encontró consuelo en la forma en que la rodeaba, la consumía.

—Te amo —susurró ella contra sus labios.

Él gimió en su boca, moviéndose en ella, con ella.

Cuando se cansaron se recostaron juntos, las piernas y los brazos enredados, piel con piel bajo el edredón. Sus ojos estaban abiertos. Bella no creía que ninguno de ellos hubiera cerrado los ojos durante todo el tiempo. Edward estaba viendo la punta de su dedo trazar las líneas de su rostro.

—Bella. —Su nombre fue un soplo de sus labios—. Necesitas saberlo. Te amo, y no tengo ninguna intención de perderte.

Esas fueron exactamente las palabras que necesitaba escuchar. Su cuerpo se apoyó en él, y le dio un beso, un roce de sus labios contra los suyos.

Ella deseaba más que nada no sentirse tan pequeña e inútil en esta situación.

Edward suspiró, acercándola más.

—No tengo ni idea de cómo superar esto sin ti.

Acurrucándose para que su cabeza estuviera bajo la suya, Bella lo abrazó.

—Estoy aquí.


Y van a empezar algunos problemas... ¿Qué creen que va a hacer Edward? ¿Se animará a llevar todo a un juzgado? Esta Kebi... no estoy segura de qué sentir por ella en este momento o.O

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¡Hasta el siguiente capítulo!