Disclamer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S Meyer, y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.


The Boy At Table Seven

By: LyricalKris

Traducción: Mónica Szpilman

Beta: Flor Carrizo


Capítulo 20: Conoce al abogado

Bella estaba intimidada.

Era algo bueno que Marcus Scarpinato estuviera de su lado. Su mirada era fría, calculadora. Hablar con él era la definición de enervante. Tomaba mucho no retorcerse como una niña de cinco años mientras estaba a punto de quitarle las piernas a una araña.

Bajo la mesa, Edward tomó su mano, entrelazando sus dedos. No por primera vez, Bella se recordó a sí misma que el nivel de estrés de él era mayor que el suyo. Tenía mucho más que perder.

Solo habían pasado tres días desde el anuncio de Kebi que envió ambos mundos en un remolino. Edward había estado tranquilo mientras sus padres lo ayudaban a buscar al abogado adecuado. Él estaba destruido por la incertidumbre sobre lo que hacía, si estaba bien y si podía ganar. No ayudaba que Kebi tuviese a Benjamin esa semana. Lo que Edward quería más que nada era a su hijo en sus brazos.

Bella se fortaleció y vio a Marcus de vuelta con una mirada tranquila. Él había pedido verla, queriendo conocer a alguien que podría ser pertinente para su caso. Así que allí estaba, reunida alrededor de una mesa con Edward, Carlisle, Esme y Marcus Scarpinato, el abogado familiar más fino que Seattle tenía para ofrecer.

Dejó salir un suspiro por su nariz. El único movimiento que hacía era el cambio de su mirada de Bella hacia Edward.

—¿Entonces esta es una relación seria?

Edward se enfureció, su agarre aumentando alrededor de los dedos de ella.

—¿Qué importancia tiene eso para…?

—Es exactamente mi asunto. —Golpeó sus manos en la mesa frente a él—. Señor Cullen, aclaremos a lo que nos enfrentamos. El derecho familiar no es como los otros tipos de derecho. A diferencia de un jurado, a un juez no se le pide que revise la evidencia. Se le pide su opinión basada en dos versiones de la misma verdad. Su opinión es la que asegurará que pueda conservar a su hijo o que lo vea mudarse al otro lado del país. Las personas se vuelven muy sentimentales por sus hijos, señor Cullen. No sé cómo se sienta usted sobre la situación, pero apuesto a que la madre de su hijo hará o dirá lo que sea para hacer que la percepción del juez sea hacia su favor.

Bella estaba, a regañadientes, impresionada por la manera en la que su voz permaneció completamente monótona. Él citaba hechos, sin tratar de molestar a su cliente.

—Es seria —le respondió a ambos.

Marcus asintió, sus ojos sin dejar a Edward.

—¿Entonces presumo que puedo hablar con libertad frente a la señorita Swan?

Edward inclinó su cabeza una vez en asentimiento y Marcus continuó de inmediato.

—Mi consejo para usted es que me deje archivar una orden a su favor. Esta es una orden oficial, estipulando que la señorita Touma no puede dejar el estado antes de que se haga un acuerdo de custodia.

—¿Es eso necesario? Ella no planea mudarse hasta el final de marzo.

—Es por seguridad. Actualmente usted no tiene un acuerdo de custodia para que ella lo quiebre. Las personas sí juegan sucio en cuanto a sus hijos. Cuando ella vea su intención de buscar la custodia de su hijo, como la madre del niño puede legalmente llevarlo a cualquier lugar. Si puede mudarlo a Nueva York y pedir la custodia allí, usted perderá la ventaja de la cercanía de hogar. Entonces sería usted el que le pida a un juez de Nueva York mudar a su hijo una vez más.

Bella se movió en su asiento, acercándose más a Edward. Ella deseaba más que nada poder protegerlo de esto. Ella estaba asustada y frustrada por cuán incierto era todo en el lado de Edward. Esme descansó su mano en el brazo de su hijo y él tomó otro respiro profundo.

—De acuerdo. Digamos que presentamos una orden, ¿luego qué?

—Será programada una audiencia para la custodia. Puede que tome algunos días o tal vez algunas semanas. De nuevo deberá estar preparado para el contraataque de la señorita Touma. Puede que se rehúse a dejarlo ver a Benjamin.

—Seguramente ella no podría hacer eso legalmente —protestó Carlisle.

—No existe un contrato para que ella lo rompa —respondió Marcus—. Si ella escoge hacer esto, mi consejo es que responda muy cuidadosamente. Si trata de apartar a su hijo de usted, será más probable que se refleje negativamente en ella. Sin embargo, si fuese captado en alguna clase de riña de gritos o algo parecido, podría ser un punto a su favor. Le aconsejo que se mantenga tranquilo, cabeza fría todo el tiempo. Tome el camino más largo, incluso si le quita algo de tiempo con su hijo. Podría costarle mucho más a largo plazo. ¿Comprende, señor Cullen?

Incluso desde donde ella estaba sentada, Bella podía notar que la quijada de Edward estaba tensa. Él dio otro asentimiento rígido.

—Entiendo.

Los ojos de Marcus barrieron la habitación, mirando a los demás.

—Eso va para todos ustedes. Si serán presentados como personas en la vida de Benajmin, mientras más se parezcan a ejemplos de virtud y estabilidad, mejor.

Él esperó a que todos lo aceptaran antes de continuar.

—Estos son los pros y los contras como los veo. Señor Cullen, usted nunca ha estado fuera de la vida de su hijo o descuidado sus deberes como padre. Ha mantenido un trabajo estable a excepción de una mudanza requerida por Kebi y una muy reciente también. Usted y su hijo tienen una vida aquí, amigos y familia que funcionarán como un sistema de apoyo estable. ¿Hay alguna razón por la que no estaría dispuesto a que Benjamin mantenga contacto con sus abuelos maternos?

Edward lucía perplejo por la pregunta.

—No les agrado, pero difícilmente puedo culparlos por eso. Si ellos quisieran verlo, yo no tendría problema.

—Frente a un juez, usted estipularía que actuaría proactivamente para tratar de mantener a sus abuelos en su vida —instruyó.

—Por supuesto —acordó Edward, su tono sincero. Bella sabía que lo que lo mataba más era que no podía alejar a su hijo de ser lastimado. De una forma u otra, perdería algo, alguien.

Marcus asintió y continuó.

—Ahora, por otra parte, el hecho de que estuviera separado de sus padres hasta recientemente puede reflejarse negativamente. Pueden girar esto a su favor desde argumentar que sus estados de humor son volátiles hasta decir que su reconciliación es solo temporal.

Carlisle y Esme intercambiaron una mirada de descontento, pero no interrumpieron.

Los ojos de Marcus aterrizaron en Bella y sintió su sangre helarse.

—Señorita Swan… —dijo lentamente, su mirada y tono apreciativos.

Bella trató de sentarse más derecha.

—¿Está cerca a considerar el matrimonio?

Edward y Bella saltaron ante eso. Los ojos de Bella se ampliaron, su voz atrapándose en su garganta.

—¿Qué… ¿Por… —tartamudeó Edward. Tragó fuerte y lo intentó de nuevo—. ¿Qué tiene que ver eso con esto?

—Es algo para considerar —dijo Marcus sin expresión—. De nuevo, todo esto es sobre cómo el juez decida percibir el ambiente que usted ofrece contra el ambiente que la señorita Touma ofrece. Una novia, particularmente una tan joven, puede ser visto como algo pasajero y una mala influencia para su hijo. Es una noción a la antigua, pero tiene gran peso cuando los jueces tienen que hacer esta clase de decisión.

—Kebi está embarazada fuera del matrimonio —señaló Edward entre dientes.

—Pero para cuando nos presentemos ante cualquier juez, estará casada con el señor Abdel Razik. Lo que ellos presentan es una unidad familiar con dos padres y un hermano. Será algo a su favor, se lo aseguro.

Y la presencia de Bella no, se dio cuenta. Ella era una marca en la columna de los contras.

Su estómago cayó hasta sus zapatos.

Tuvo que aclarar su garganta varias veces antes de poder hablar.

—Y si… —Respiró profundamente, apretando la mano de Edward fuerte, esperando que él entendiese el porqué ella preguntaba esto. No podía mirarlo mientras hablaba—. Si… Si nosotros no estuviéramos juntos por el tiempo dado, ¿eso sería mejor?

—¡Bella! —protestó Edward.

Ella apretó su mano de nuevo, pero continuó mirando a Marcus.

El abogado lucía pensativo. Él dio golpecitos a su barbilla, considerándolo antes de mirarla.

—En este punto, tendría que decir que solo luciría peor. Podría dar la impresión de que el señor Cullen está trayendo personas a la vida de Benjamin que solo se irán de nuevo.

Él levantó una mano, deteniendo otra protesta de Edward.

—De nuevo, estos son solo los hechos como el juez puede verlos. La señorita Touma sí ofrece una unidad familiar más tradicional. El trabajo de su esposo puede ser visto de cualquier forma. Esta mudanza se necesita porque la sucursal de su compañía aquí en Washington cerrará, ¿es correcto?

Edward asintió.

—Así que por un lado, puede que podamos dar el caso de que su trabajo no es estable. Por el otro, él hace un poco más de dinero que usted. —Él consultó sus notas—. Creo que dijo que la señorita Touma ha trabajado desde casa desde que se graduó de la escuela de comercio.

—Sí.

—Y es muy probable que se convierta en una madre a tiempo completo, que se quede en casa, en Nueva York.

—Amun no quiere que ella trabaje luego de que el bebé nazca, no.

—Esto es muy probable que se vea como algo positivo. Y luego, por supuesto, el problema de cuándo y cómo fue concebido el niño saldrá a la luz. Como puede imaginar, ese hecho no les hará ningún favor. El peso que tendrá dependerá del juez que tengamos.

Él extendió sus manos ampliamente en la mesa.

—Señor Cullen, estoy muy consciente de que la última cosa que usted quiere hacer es arrastrar a la madre de su hijo por el lodo. Con eso dicho, ¿hay algo más, algo que represente que su persona pueda ser de cuidado?

—Es una buena madre —dijo Edward, tenso.

—Tengo eso claro, pero en este caso, necesitamos que sopese eso mucho mejor si quiere conservar a su hijo.

Fue Carlisle quien habló luego de unos segundos tensos.

—Edward… Nos contaste antes lo pasiva que es.

—Papá —siseó Edward.

Marcus inclinó su cabeza.

—¿Pasiva? —inquirió.

Edward frunció el ceño, pero Carlisle presionó más.

—Kebi es… Es una chica muy dulce, pero tiende a estar más cómoda con una presencia dominante en su vida. —Llevó su mirada hacia su hijo—. ¿No es eso lo que nos dijiste, Edward? ¿Que por eso fue que te quedaste cerca en vez de ir al otro lado del país para terminar la escuela, porque sabías que sus padres habrían tenido demasiado control sobre ella y Benjamin si no lo hacías?

—Eso es… ¡Ella tenía dieciséis! Por supuesto que sus padres influirían en sus decisiones. Solo trataban de protegerla.

—Amun también está tratando de protegerla. Si él puede convencerla de ver la versión que él tiene de los eventos, que tú tomaste ventaja de su juventud e ingenuidad cuando se conocieron, y que no firmaron un acuerdo de custodia, puede convencer al juez para que crea su historia.

—Su padre tiene razón, señor Cullen. Y es una preocupación válida. Apartando su influencia, Benjamin podría volverse más sumiso, menos independiente.

Él se recostó en la silla.

—Esos son los puntos básicos hasta ahora. ¿Tiene alguna pregunta?

Edward estuvo en silencio por un momento. Miró la mesa, su nariz dilatándose mientras trataba de mantener la calma. El agarre en su mano se había debilitado, así que Bella se soltó, aprovechando para frotar su espalda.

Finalmente, él levantó la mirada hacia Marcus.

—¿El juez querrá hablar con Benjamin? He escuchado que sucede algunas veces. Le preguntan al niño qué es lo que quiere.

—No. No debe preocuparse por eso. Pedirle a un niño tan joven que escoja entre dos padres que ama sería cruel y traumatizante. La idea básica es hacer lo que es mejor para el niño.

Edward dejó salir un suspiro de alivio, frotando una mano sobre sus ojos.

—Bien.

Avanzaron con cómo sería una audiencia y qué se esperaría de Edward y Kebi. Edward y sus padres preguntaban cosas. Marcus respondía.

Finalmente, Marcus se fue. Carlisle y Esme se quedaron un poco más, abrazando a su hijo y haciendo su mayor esfuerzo para asegurarle que todo funcionaría.

Cuando se fueron, Edward se quedó parado en la puerta, moviéndose sobre sus pies. Lucía demacrado, como si esta pelea ya lo hubiese envejecido.

Deseando no sentirse tan apartada de la profundidad de toda esta situación, Bella avanzó cuidadosamente. Él no reconoció su presencia al comienzo, pero cuando ella tomó su mano, él dejó que lo guiara de vuelta al sofá. Cuando ella lo jaló para que se sentara, automáticamente envolvió sus brazos a su alrededor.

—Odio esto —susurró él con una voz que hacía que el corazón de Bella se resquebrajara en los bordes—. Odio muchísimo esto.

—Lo sé. —Ella besó su frente, deseando poder hacer algo más que abrazarlo.

Su respiración se atascó, pero luego logró hacer su camino. Luego de unos minutos de silencio cómodo, él levantó su cabeza, resoplando mientras lo hacía.

—Si esto tenía que suceder, supongo que es algo bueno que haya sucedido antes de que tomara la oferta de mis padres para ir a la escuela en vez de trabajar. Piensa en cómo habría lucido. Sería un desempleado, dependiendo de mis padres, ya mayores.

Sin saber qué responder a eso, Bella solo lo abrazó más fuerte.

Él suspiró.

—No te culpo por querer salir de este desastre.

Bella se tensó y se volteó para poder verlo. Ella tomó su rostro en sus manos, moviéndolo hasta que él la miró.

—Entiendes por qué pregunté eso, ¿cierto? —Realmente esperaba que no hubiese sido un error. Edward no necesitaba otra inseguridad—. Es la última cosa que quiero hacer, pero haría cualquier cosa para ayudarte.

Él presionó sus manos sobre las suyas en su rostro un momento antes de envolver sus dedos alrededor de los ajenos, llevando sus manos hacia abajo entre ellos.

—Entendería si, ya sabes, no quisieras lidiar con esto. Es demasiado, Bella, y no es tu batalla. ¿Estás segura de que no quieres huir?

—Oh, sí quiero huir. —Ella llevó las manos de él hacia su cintura, presionándolas allí antes de soltarlas y envolver sus brazos alrededor de su cuello—. Quiero tomarte a ti y a Benji y huir para que nunca tengas que pensar en no estar con él. —Ella besó su mejilla con ternura—. Esta es mi batalla, porque es tu batalla. Amor… No se supone que la vida sea fácil.

Él la acercó más, inclinando su cabeza contra la suya y besándola fervorosamente.

—No tengo idea de lo que hice para merecerte.

—Algo muy malo —bromeó ella.

Ella dejó que la colocase en su regazo y, por algunos minutos, ambos se perdieron en el consuelo de su toque. Ella lo besó, esperando que entendiese cuán en serio se los tomaba a él y a Benjamin. De sus besos, sus caricias, ella trató de atraer la comodidad suficiente para silenciar la desesperación que sentía. Quería volver a hacía unos días, donde su situación era compleja, pero estable.

Luego de algún tiempo, Bella se apartó. Lo miró, su corazón comenzando a latir a un ritmo errático mientras su mente trabajaba a contrarreloj. Su boca estaba seca, su garganta tensa, pero de alguna manera logró decir lo que necesitaba decir.

—Edward… si tú… —Ella tragó fuerte—. Si lo que Marcus sugirió sobre nosotros… —Bufó, irritada con sus propios nervios, y se tranquilizó—. Si quisieras hacer eso, yo también.

La sorpresa fue rápidamente reemplazada por una expresión tierna en sus ojos. Él tomó su rostro entre sus manos, acariciando sus mejillas con tal cuidado que ella se sintió atesorada.

—Prometo ser bueno contigo, nena —murmuró—. No he olvidado esa promesa.

Él se movió de nuevo, recostándose en el sofá con ella acurrucada en su pecho. Sus dedos acariciaron su cabello mientras hablaba de nuevo.

—Si quieres la verdad… sí, lo pienso. No puedo imaginar mi vida sin ti, así que por supuesto que lo pienso. —Trazó su oreja con su dedo y bajó por la línea de su rostro hacia su barbilla—. Pero Bella, si me caso contigo, cuando me case contigo, quiero que sea porque estamos listos para hacer ese compromiso entre nosotros. Querría que nuestro matrimonio iniciara con una buena base, cuando estemos en un buen lugar. Este no es un buen lugar.

Ella se acostó contra él, posando su cabeza en su hombro, protegida por su barbilla mientras ella trataba de esconder su ridícula y complacida sonrisa. Su corazón amenazaba con salir de su pecho por otras razones completamente diferentes.

—Yo también pienso en ello —admitió en un susurro.

Era demasiado pronto y había muchas otras cosas sucediendo en sus vidas como para que ella quisiese casarse mañana, pero definitivamente sucedería un día por cómo ella se sentía por él. La idea de permanecer con él no era tan atemorizante como ella habría imaginado.

Pero la atolondrada emoción que él había provocado, se desvaneció igual de rápido cuando sus pensamientos se nivelaron con ella.

Edward estaba enormemente preocupado de que su vida fuera muy complicada y estaba colocando demasiado en su plato a una edad muy joven. Por otro lado, Bella también estaba preocupada de que su edad fuera un problema. No quería preocuparse por tenerle rencor por las complicaciones que él había traído a su vida. No era su culpa que todo esto estuviera sucediendo. No era algo que había escogido para infligir en ella, ¿cómo podría estar enojada? Era lo suficientemente mayor para entender que nadie venía sin equipaje, ninguna vida era simple y era simplemente tonto estar molesta con Edward por cosas que sucedieron antes de que siquiera lo hubiese conocido.

Aún así, estaba consciente de que era demasiado para ella. Quería ser la pareja estable para apoyarlo. Quería ser lo que Amun era para Kebi. A pesar de cómo ella se sintiera respecto a esa relación, Kebi había encontrado su compañero para la vida. Sus vidas estaban entrelazadas y se apoyaban el uno al otro.

Bella continuó pensando en su posición en los puntos de Marcus contra Edward en su búsqueda para conservar a su hijo.

—Sabes que haría cualquier cosa que necesitaras, ¿cierto? —preguntó ella, levantando su cabeza para mirarlo.

Él rozó su pulgar sobre sus labios.

—Solo no te vayas.

.

Él le dijo cuandome case contigo… Sé que pasaron muchas cosas en el capi, pero esa frase es como muy tierna para dejarla pasar. ¿No les encanta Edward?

Ahora sí, ¿qué les ha parecido toda la conversación con el abogado? ¿Ven que Edward tenga alguna posibilidad de ganar o se hace cada vez más difícil? Nos encantaría saber sus opiniones en un RR.

¡Muchas gracias por los comentarios, favoritos y alertas!

¡Nos leemos en el próximo capítulo!