Harry Potter & Draco Malfoy:

Dreams Of The Future Past.

By the Fox

Alternate Universe

Flyi.ng  A.wa.ke.ni.ng

U.nfa.s+te.n the. cha.i.ns+ o.f the. e.ndle.s+s+ cycle.

O.f r-e.pe.a.ti.ng wi.s+ta.ke.s+

SIX: THE CHAINS

Hermione estaba tendida en la cama, pero no podía dormir: los ojos abiertos mirando el techo gótico, veía lentamente la luz de la luna cambiar su forma geométrica mientras avanzaba la noche.

Era él.

Se tapó la cara con la almohada, como si alguien pudiera ver el flush en su cara: pero estaba sola, y no podía dejar de pensar en él.

El muchacho de su cuadro era Salazar Slytherin. El muchacho de ojos oscuros y cabello tan claro que le había robado el corazón era un hombre ahora, un hombre devastador y terrible, y que sin embargo aún conservaba la misma sonrisa. Hermione se tocó los labios, recordando ese beso en sueños, esas imágenes invasoras: y el muchacho de melena era reemplazado por ese hombre cuyos largos cabellos rubios eran una cortina de seda lisa en su espalda, cuyo cuerpo era más fuerte, esbelto y grácil, cuyo paso tenía una majestuosidad, un dominio, un relajo que hablaba de un poder inmenso. Era él cuando sonreía.

Era Salazar Slytherin, el más terrible de todos los magos antimuggles, y ella estaba loca por él.

Tenía que irse, porque si eso no era una relación condenada al desastre, nada  lo era.

Y Helga lo había besado?! Lo había besado?? Eso no aparecía en los libros de historia!! Hermione se sentó en la cama, hundiendo las manos en su pelo, recordando la forma abandonada, apasionada en que Helga había besado a Salazar, las manos del hombre oprimiéndola con firmeza, con seguridad. Apartó rápidamente una imagen en que era ella la que estaba en sus brazos, sus pies apenas tocando el suelo, sostenida por un brazo fuerte en su cintura, sus manos aferrando esa túnica fluyente y los lisos rubios mezclándose con su pelo castaño… era seductor, era una idea turbadora. Salazar la había mirado, y Hermione se había sentido desnuda, y había huido a su cuarto tan pronto acabó la cena, sin prestarle atención a los demás.

Necesitaba estar sola.

Tenían que volver! Era una locura!

Hermione se levantó y fue hasta la esquina más alejada del cuarto, en donde una jofaina y una palangana de peltre hacían las veces de lavatorio. Se lavó la cara a la luz de la luna, tratando de ahogar esos pensamientos: pero se agitaban como ramas en el viento, y se cubrió los ojos, antes de sumerguir la cara en la palangana de agua fría y luego sacudirla con un splash.

Ya basta. Sólo tengo que volver a casa. Ahora duerme, y mañana haz que Andy los lleve de regreso antes de que te vuelvas loca, porque prefiero a Langrisser machacándome a este tipo de… historia interactiva.

Se volvió a su cama, y pensó que le fallaría el corazón.

- Hola, viajera.- dijo Salazar Slytherin, sentado en su cama.

Hermione resbaló y se cayó sentada en las baldosas. Salazar levantó las cejas pero no dijo nada.

- No pretendía sorprenderte, Hermione Granger. Pero pensé que querrías verme.-

- Yo… lord Slytherin…-

- Llámame Salazar. O… como quieras.- dijo el hombre, encogiéndose de hombros. Llevaba una pesada túnica bordada, pero era obvio que debajo estaba desnudo, y Hermione observó la V de su pecho y sus piernas nervudas con algo de pánico.- Ven a sentarte y hablemos, viajera.-

- De qué…?- Hermione se mordió los labios.- No… no nos conocemos..-

- Te equivocas. Te conocí hace diez años, en un sueño.-

Hermione se tensó, desconcertada y pálida de miedo. Él… él la había visto! La recordaba! Salazar Slytherin la recordaba!

- Soñé contigo.- repitió Salazar, levantándose y avanzando hacia ella.- La niña de ojos grandes de miel, cabello rizado y piel de terciopelo… y más magia de la que nadie tiene derecho a tener, y que lloraba…-

Hermione se volteó, el corazón latiéndole a cien, incapaz de mirarlo más a los ojos, ansiando huir, huir.

Cuando lloraba… él me oía?

-No tienes que llorar nunca más… estoy aquí.- susurró Salazar, tan cerca.- Por fin has venido, y ahora yo cuidaré de ti, mi viajera.-

- Porqué me llama…?-

- No lo sabías? Tu nombre significa Viajera. Eso es lo que eres, verdad?-

- Qué significa Salazar…?- susurró Hermione, temblando, los ojos dilatados al sentir las manos de Salazar en sus hombros, atrayéndola contra su pecho. Dulce Jesús, su toque era…

- Es hebreo. Sal-a significa el que es salvado. Elazar, o Eleazar, significa verdugo.- susurró en su oído, agitándole el pelo.- No crees que es sugerente?-

- No… yo no…-

Salazar le besó la sien, un beso que hizo que a Hermione se le aflojaran las piernas y se le cerraran los ojos. Nunca hubiera pensado que el que le besaran la sien podía ser erótico: parecía un beso que te da un profesor, un padre, un tío. Pero Salazar la besó, y sintió su lengua y su labio inferior húmedo, su aliento, y sintió que se mareaba.

- Eres brillante. Más brillante que tu amiga Selena. - susurró Salazar.- sabe la Diosa qué serías capaz de hacer, si tuvieras quien te enseñara y te guiara, viajera.-

- No… - gimió Hermione, temblando cuando sintió a Salazar rodearla por la cintura, sus pies descalzos patéticamente vulnerables.- … no… yo sólo quiero…-

- Quieres saber. Tienes que saber cosas, verdad? No puedes evitarlo. Es tu naturaleza. Podrías reunir toda la información del mundo, todas las artes de la magia en ti, y ser la maga más grande de todos los tiempos, si te dejaran.- dijo Salazar en voz baja, insoportablemente acariciadora.- Me gustaría ser tu maestro. Tanto que enseñarte… tanto que verte aprender… tanto, tanto que podrías hacer…-

- Me gusta… estudiar.- jadeó Hermione, sin aliento cuando Salazar la volteó hacia él.- Pero esta no es mi época.-

- Vives en un tiempo gris y triste, verdad?- dijo Salazar lentamente, tomándola la cabeza y atrayéndola contra el hueco de su cuello. Hermione aspiró su aroma a lirio y a un musk masculino intoxicante, el cabello rubio y sedoso en su rostro como una lluvia tibia, un velo separándola del mundo.- Olvida ese mundo. Olvida sus reglas. Tú debías estar aquí conmigo: has cruzado el tiempo y el espacio para llegar a mí, mi brillante viajera. Ni diez siglos pudieron separarnos…- agregó en un susurro.- Confía en mí. Olvida todo, y vive en este mundo, en que la magia no tiene reglas, en que aún puedes hacer lo que desees… ésta es la era de la fuerza de la magia, no la borra del vino que tú has tenido que apurar. Quédate conmigo, apártate de esa era grotesca y fría… quédate conmigo, y te llevaré a lugares de pasión y gloria y magia que sólo has visitado en sueños…-

- No… yo…- Hermione se le aferró con desesperación cuando la tomó en brazos y la llevó a la cama.- … yo soy muggle! Soy hija de muggles!- gritó, sabiendo que Salazar, el verdugo, posiblemente la mataría. Pero Salazar sólo sonrió, y de un tirón se abrió la túnica, dejándola caer al suelo.

- Y?-

- No… no te importa? Soy una mudblood…- jadeó Hermione, boquiabierta. Salazar se subió a la cama con ella, mareándola con la expasión de piel sobre músculos tensos, color de trigo, y los cabellos como lino, y empujándola de espaldas, le dio una bofetada feroz, que la hizo sentir sangre en la boca.

- Nunca.- dijo Salazar con terrible calma.- Vuelvas a referirte a ti misma de esa forma. Y al que lo haga, lo mataré.- agregó, antes de besarle la frente y los labios enrojecidos. Hermione se echó a llorar sin saber porqué, y aún lloraba cuando él la puso de bruces y la rodeó con sus brazos estrechamente, mientras susurraba palabras de magia y leyenda, y de seducción.

- Deja que tu espíritu se eleve…libera tu magia… vive conmigo…vive, mi viajera…-

Draco había pasado la noche paseándose, preguntándose por Andy. Cuando amaneció salió de su cuarto y recorrió el castillo, buscándolo bajo cada sombra: pero al único que encontró fue a Hughes, que revisaba las almenas al sol del amanecer, vestido con una túnica blanca y una sobrepelliz amarillo copo de oro, silbando una tonada y conversando con los soldados de guardia amigablemente, llamándolos por sus nombres e interesándose por sus familias. Parecía fresco y feliz, repartiendo hogazasde pan caliente que eran recibidas con apetito, y Draco pensó que cualquier ejército que defendiera a Hughes de Huflepuff tenía que ser el más fuerte del mundo, porque cómo lo amaban.

- Draco.- dijo Hughes amablemente al verlo.- Te has levantado con el sol.-

- No, yo…- Draco parpadeó, apartando la mirada.- Buscaba a Andy Lo has visto?-

Hughes movió la cabeza. - No. Puedo preguntarle a la guardia, si quieres. Sucede algo?-

- Hubo… un malentendido anoche y se fue. Estoy muy preocupado. Andy… está un poco… delicado.-

- Es comprensible. Es mucha la magia salvaje que necesitas para mantenerte en una forma que no es tu forma original.- dijo Hughes asintiendo. Draco lo miró incrédulo y desconfiado de pronto: pero Hughes sonrió sin alterarse, y se limitó a mover la cabeza.- Está bien, Draco, no juzgo a nadie por esas cosas. Pertenezco a Hufflepuff, y por ello, lo único que me importa es el amor que hay entre ustedes dos. Qué importa si él es un hombre, una planta o un objeto? Si lo amas, y él te ama, eso es todo lo que importa y es valioso. El resto… son sólo tonterías. El amor es todo lo que permanece. Eres afortunado de tener a alguien que te ame, y él lo es al tener a alguien como tú, que se lo demuestra. Pero.- agregó agudamente, observando a Draco, que lo miraba desconcertado.- El amor verdadero es inclusivo, no exclusivo.-

- No estoy seguro de entenderte…-

- Ven. Vamos a desayunar.- dijo Hughes, bajando la escalinata con un revoloteo de manto amarillo.- Estar en una forma construida da mucha hambre, seguro que lo encuentras en la mesa…-

- Draco!- gritó una voz. El Malfoy se volteó esperando que fuera Andy, pero una Selene pálida y llorosa fue quien le cayó en los brazos, apretándolo contra ella, como si en vez de haberlo cuidado de bebé él fuera un hombre fierte y ella una jovencita asustada. Estaba temblando, y le echó los brazos al cuello, y Draco la abrazó de regreso con ternura, recordando cuándto amaba a esa chica de largos cabellos negros y figura curvilínea, que tenía una risa explosiva y los más bellos ojos azules del mundo. Le había hechizado el pelo de pequeño, le había escondido su maquillaje y le había hecho pataletas: la había extorsionado para que le trajera ranas de chocolate y había recibido de regreso, tandas de gritos, bofetadas y nalgadas. Pero Selene le había cantado canciones cuando tenía pesadillas, y lo había entretenido con sus habilidades de silogista en sus frecuentes bronquitis.

Era como su hermana.

Era la hermana que conocía.

Draco la sintió llorar, y le besó con ternura, acariciándole los hombros.

- Seli… estás bien?-

- Recordé todo! Te recordé en sueños, y cuando desperté… Draco, tuve tanto miedo, no sabía donde estaba, de pronto todo era… borroso!- exclamó Selena.- Ese… ese monstruo me mandó acá!-

Draco por un momento creyó que hablaba de Salazar, que hacía su entrada en el comedor con paso tranquilo, una camisa de batista bajo un jubón gris gastado haciéndolo ver muy joven. Pero Selene apuntó a quien acompañaba a Salazar, y Draco se  quedó boquiabierto, al ver a Andy, con el pelo en una apretada trenza que le desnudaba las sienes, runas trazadas sobre la mejilla y un ojo, un grillete de plata en el cuello y en las muñecas de los que pendían flojas cadenitas decorativas y una túnica ajustada color bronce mirarlos con frialdad y luego volverse a Salazar.

- Andy!- exclamó Draco por sobre el hombro de Selena.

- Es un monstruo, Draco, no es una persona!- exclamó Selena.- Es un grimorio maldito, si no es por Lord Slytherin, no se qué me habría pasado…!-

- Suéltame!- le gritó Draco, avanzando hacia Andy.- Andy, qué….!-

-Mi nombre es Anteus. El Grimorio de Slytherin.- dijo Andy con voz serena.-Y pertenezco a mi señor.-

- Qué le hiciste?!- gritó Draco, volteándose a Salazar, que lo miró con tranquilidad, mientras se servía una taza de leche fresca de la mesa, ya cargada de cosas para el desayuno.

- Anteus volvió a mí por su propia voluntad, Draco.- dijo familiarmente.- Es un modo fácil de nunca perder tus grimorios… si les das patitas, te siguen si por casualidad los dejas atrás…-

Lawliet se despertó cuando algo como un ladrillo le cayó encima.

- Enséñame.- dijo Draco secamente, sentándose en la cama. Lawliet levantó la vista de su almohada, frotándose los ojos, con aire de acabar de caer del cielo.

- Ah?-

- Enséñame todo lo que sepas. Tengo que entender todo esto para ayudar a Andy. Enséñame lo que te enseñaron en Clow!-

- Eh…- Lawliet parecía particularmente poco inteligente mientras se chupaba el dedo índice pensativo.- … pues yo empecé con la ceremonia del té…-

Draco alargó los brazos y empezó a sacudirlo como un trapo.- Hablo de magia, Lloyd! Magia salvaje y todo eso!-

- Deja de sacudirlo, Draco.- dijo Hermione apoyada en la puerta. No parecía haber dormido ni una pestañada, y tenía el pelo suelto y leonado, un pesado chal envolviéndola de pies a cabeza.- Yo puedo explicarte la teoría, pero no tengo idea de la práctica. Es Lawliet quien fue lo suficientemente afortunado para ir a una escuela en donde los profesores no le temían a la verdadera magia.-

Draco levantó las cejas, soltando a Lawliet y poniéndose las manos en las caderas, aún montado sobre el ravvie, que se desmadejó como una muñeca de trapo.- No que era magia " peligrosa" y todo eso? Qué te pasó y cuándo te volviste Julie Christie?-

- Quién?-

- No, si los mudbloods son los más ignorantes de su propia cultura… -

- Si quieres que te enseñe algo, más te vale ser amable, Draco. Y para lo estúpido que sueles ser, más te vale que seas muy amable.-

- Te pagaré cuando volvamos.-

- No. Si no volvemos, no cobro.-

- whine  que se han vuelto todos hippies? Hablo de mucho dinero, Granger!-

Hermione se apoyó en el muro, brazos y piernas cruzadas.- No me sirve. Ingéniatelas mejor, Malfoy.-

- Tengo un colgante de platino en algún lado…-

Hermione rió, agitando el espeso cabello que caía salvaje y ondulado en su espalda. Tenía los ojos brillantes.

- Requiero un favor, Malfoy. Un favor mágico.-

Draco la miró, antes de bajarse de Lawliet y quedarse de pie ante ella, con las manos en la cintura.

- Tù eres una jodida mudblood, no tienes ningún derecho a pedirme un favor entre Casas Mágicas!-

En otra época, Hermione se hubiera ofendido. Ahora se echó atrás el chal con un gesto disciplente.

- Ningún problema. Espero que tú y la biblioteca la pasen bien… cuando entiendas algo al fin, quizá podamos hablar de metamagia en unos cincuenta años…- agregó saliendo.

Draco le cruzó un brazo en frente.

- Perra.-

- Encantada de hacer negocios con usted, futuro Lord Malfoy.-

Un favor mágico o un favor entre casas mágicas era una vieja costumbre entre magos antiguos. Consistía en, a cambio de un favor o un pedido de un mago de alta alcurnia a otro, el derecho de hacer una solicitud indeclinable, en cualquier momento, de cualquier tipo. Había magos que habían exigido suicidio, matrimonio o sacrificios monstruosos: entrega de hijos, seducciones perversas o fortunas. Draco se cruzó de brazos estudiando el rostro de Hermione, pero la chica le mantuvo la mirada con total inocencia, los ojos plata inquisitivos en dos ojos pardos como avellanas suaves, pero que ahora parecían un poco perversos en su inocencia.

- Selene recuperó la memoria anoche.- dijo Draco al fin, en voz baja.- Está descansando… pasó un buen susto, casi la violan antes de que Salazar la encontrase y la salvara. Helga le dio algo para dormir.-

- Y Harry? Le dijiste?-

- Ni idea dónde está ése.- dijo Draco apretando los dientes.

- La magia está representada por los números mágicos uno, tres, siete y ocho. El número de la magia por excelencia es el ocho, así que la teoría de la magia se divide en cuatro y luego en cuatro más.- dijo Hermione, dibujando una cruz y encima una x. Se habían reunido en la habitación de Lawliet tras vestirse y arreglarse, y oían afuera a Salazar revistando las tropas: Draco se distraía a cada rato yendo a la ventana para ver a Andy entre Salazar y Gareth.

- Las cuatro áreas de la magia son la magia salvaje, la magia romana, la magia legal o babilonia y la magia druidica o clerical.- dijo Lawliet con los ojos cerrados.- Pero en Occidente se utiliza solamente la magia romana desde la inquisición.-

Draco frunció el ceño.- Me parece recordar algo de Encantamientos… la magia romana se basa en la palabra, verdad? Las palabras mágicas.-

- Es el concepto salomonico de " quien nombra, posee". Lamagia romana encontró laspalabras exactas para cada efecto: no requiere elementos, o dibujos, o canciones, como las otras, pero sus efectos siempre son menosres.- dijo Hermione escribiendo los cuatro tipos de magia a los lados de la cruz. – Y cada tipo de magia tiene sus especialistas, y sus opuestos.-

- De la magia clerical vienen los druidas y elementalistas. De la magia romana vienen los hechiceros y encantadores; de la magia legal vienen los abjuradores y la magia caótica vienen los invocadores y evocadores.- Lawliet siguió recitando.- Siete magos, más uno: el metamago, que domina sobre la magia de los demás, porque es el único mago cuyos hechizos afectan la misma magia.-

- Pero… quieres decir que Hogwarths sólo forma dos de los siete tipos de magos?

- Bueno, Langrisser y la Vilka le enseñan exorcismo, que es una mezcla de invocación y abjuración, a los chicos de séptimo. Y en pociones hay bastante magia legal, de la que requiere componentes. Pero sí, básicamente, magia salvaje no se toca: está prohibida.- comentó Hermione, cruzándose de brazos.

- Se puede saber porqué?-

- Te acuerdas del " meteorito" de Tunguska, que los muggles creen que fue una explosión estelar?-

- Creo.-

- Ahí tienes. Fue un pequeño hechizo de un mago ruso blanco poco astuto. Y el lago Baikal se formó en el cráter que quedó tras un Temerario Recurso de Nahal, que es lo más básico de lo básico.-

- Pero entonces…-

- Sí, estás durmiendo con una bomba-h. Una pelea de enamorados, y de Hogwarths al cielo, todos.-

- Arrakapuf.- Hermione se echó a reír sardónicamente.- Más vale que te arregles con él rapidito, Malfoy.-

Draco le echó una mirada atravesada a Lawliet, que siguió dormitando, y otra a Hermione, que se siguió riendo.

- Dónde está Andy?- preguntó Harry, de pie en la puerta. Parecía sereno, pero tenía las mismas ojeras que todo el mundo. Las de Hermione parecían cavernas: las de Draco, eran bolsas de ojos hinchados, y Lawliet… pues seguía siendo un panda.

- Con Salazar. Y no me habla. Aparentemente él era el dueño de…- Draco no puso seguir y se cubrió la cara. Harry avanzó y alargó una mano para tocarlo, pero Draco se lo sacó de encima, furioso.

- No me toques… nunca más en tu vida, Potter!-

Hermione los miró alternativamente, y miró a Lawliet, que se colocaba otra almohada tras los hombros.

- Oigan… se dan cuenta que si el almanaque ése sigue enojado con Draco, las posibilidades de que salgamos de aquí son del tipo que tiene un pedazo de queso en una ratonera?-

- Si Salazar escribió el grimorio, seguro que sabe cómo devolvernos.- dijo Hermione encogiéndose de hombros.- Yo no me preocuparía. Y no tengo tanta prisa: esto es la mar de interesante.-

- " la mar de interesante?" Pero te volviste loca, mudblood?!- soltó Draco furioso.- Tenemos que largarnos de aquí ya, con Selena y con Andy, estamos metidos en una jodida guerra, y en el bando perdedor!-

- Salazar no vino a traicionar a Helga: quizá hay más errores en la historia que conocemos. Y respecto a Andy… pues él pertenece aquí, y seguramente debería quedarse.- dijo Harry con voz tranquila y definitiva. Draco se volteó con los ojos brillantes de rabia, pero Harry lo enfrentó con una extraña serenidad.- Yo tampoco tengo tanta prisa, sabes. Y respecto a Andy… si te dejó y se fue con Salazar, puede que tenga sus propios motivos. Le has preguntado si aún quiere volver contigo?-

Draco se levantó, derribando una silla, y se volteó a Lawliet, que tenía los brazos tras la cabeza.

- Tú…dime que tú no te volviste loco también, Lloyd. Tenemos que irnos!-

- No tenemos poder para eso. Hay que dominar la magia salvaje para viajar a través del tiempo, o ser tan jodidamente bueno en craftmanship como para hacer un giratiempo, y ninguno de nosotros es ninguna de las dos cosas. Pero a mí no me importa. Es un modo muy agradable de actualizarte en Historia Antigua: en Clow nunca me enseñaron esto, pensé que reventaría en los exámenes…-

Draco dio un grito inarticulado y salió, vibrando de rabia. Los otros se miraron, y Hermione se encogió de hombros mientras Harry con un suspiro, seguía a Draco.

- Hermione.-

- Sí, Lloyd?-

-No es buena idea.-

- Qué cosa?-

- Tú sabes para qué losmagos poderosos almacenaban grimorios, verdad?-

- No. Para qué?- dijo Hermione flojamente, tendiéndose en la cama con una sonrisa.

- Porque los hechizos requieren memoria; mientras menos exactos o romanos sean, más memoria requieren. Hay hechizos que dicen que ocupan tanta, que si te lo aprendes te olvidas de todo lo que hayas sabido en tu vida… recuerdos, tu infancia, hasta leer y escribir… y dicen que cuando has aprendido demasiada magia, te conviertes en grimorio.-

- Esas son leyendas, Lloyd. Nadie nunca se ha llenado la cabeza de tanta magia que…-

- Y yo que pensé que eras Gryffindor.- dijo Lloyd, mirándola fijo.- la codicia desmedida… es la marca de Slytherin.-