Disclamer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S Meyer, y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
The Boy At Table Seven
By: LyricalKris
Traducción: Yanina Barboza y Katie. D. B
Beta: Flor Carrizo
Capítulo 24: Lo pensaré
—Hola, Bella.
Bella miró sobre el hombro mientras arreglaba los platos para la mesa diez en su bandeja.
—¿Qué tal, Eric?
—¿Crees poder ver una película esta semana? No puedo conseguir a nadie para ver esa indie de la que estábamos hablando hace un par de semanas. ¿Te acuerdas?
—Oh, sí. —Bella se puso un mechón de cabello detrás de la oreja, dejando salir un resoplido—. Bueno, veremos. Tengo clases esta noche. Es mi turno de hacer la cena mañana, además tengo ese proyecto que terminar para la mitad del periodo. Benji tiene una cosa en la escuela el jueves, y...
—¡Guau! —silbó Eric—. Cariño, ¿fui abducido?
Bella se le quedó mirando, bajando la bandeja.
—¿Que?
—¿Estoy experimentando un tiempo perdido, como que estuve en una nave alienígena? La última vez que revisé tenías veinte y no eras una madre de mediana edad de tres, ¿verdad?
Fulminando con la mirada a su amigo, Bella recogió la bandeja de nuevo y se apuró a servir la mesa antes de que la comida se enfriara.
Eric había tocado un punto sensible. Tres meses habían pasado desde la sentencia y la vida era complicada. No había días de niñeras para que Bella no se sintiera abrumada y totalmente fuera de su camino. Ella hacía malabarismos entre la escuela, el trabajo y un novio del que no podía tener suficiente. Pero ese era uno de los problemas: Bella pocas veces conseguía suficiente de su novio.
Benjamin tenía dificultades para adaptarse después de que su madre se fuera a Nueva York. Estaba enojado. No era que resintiera estar con su padre. No quería dejar a Edward más de lo que había querido que Kebi lo deje a él. Estaba teniendo problemas aceptando un cambio tan significativo.
Con la atención de Edward y la ayuda de un terapeuta, los problemas de Benjamin en la escuela disminuyeron primero. Después entraron en la casa.
Benjamin no era infeliz, solo estaba enojado. Él tenía mal genio con su padre, sus abuelos y Bella. Le cortó a su madre cuando estaban en Skype. Pero él estaba tratando de entender. Amaba a sus padres, a sus abuelos, a Bella. A veces, cuando los agredía, inmediatamente se disculpaba. Una vez, cuando particularmente habían tenido una mala noche y Benjamin había sido enviado a su habitación, ella encontró uno de sus dibujos metido en su mochila con su garabato torpe en él.
Lo siento. Te amo.
Bella lo sacaba cada vez que la situación se ponía muy difícil, ella quería cerrar los ojos y fingir que era una chica normal de veinte años.
Edward había sido un chico normal de veintiún años.
Benjamin era un niño normal.
Esta era la vida diaria. La vida diaria no era justa; no esperaba hasta que disfrutaras de los buenos momentos que te asignaban antes de lanzarte el próximo problema. ¿No había sido eso lo que dijo Edward? Él podría pasar el resto de su vida estando enojado porque el destino hubiera conspirado de la forma en que lo hizo, pero eso no tendría sentido.
Sin embargo, era frustrante que ella no pudiera solo levantarse y ver una película con Eric sin programarlo con una semana de anticipación. La acusación de Eric le dejó un sabor amargo en la boca.
—Oye, Bella. —Tanya le tocó el brazo y asintió en la dirección de la puerta.
Bella sonrió cuando vio a Edward parado ahí, cubierto de grasa y sexy como el infierno.
—Uff. Eres una chica con suerte —le susurró Tanya en el oído—. Ve. Puedo cubrir tus mesas por diez.
—Gracias, Tanya. —Bella no perdió la oportunidad. Se apresuró, tomando la mano extendida de Edward. Él le sonrió, tomándose un momento para guiñarle a Tanya antes de que estuvieran fuera de la puerta—. ¿Qué haces aquí? —le preguntó ella, sin aliento después de que él la había besado como saludo.
Edward enroscó los brazos alrededor de su cintura e inclinó la frente contra la de ella.
—Tenía que verte. —Le besó la punta de la nariz—. Y tengo algo para ti.
—¿Qué es?
—Verás… mis manos están ocupadas ahora mismo. —Lo estaban de hecho. Él le frotaba la espalda en lentos círculos, provocando pero nunca acunando totalmente su trasero—. Tendrás que conseguirlo por mí.
—Bueno, estoy muy ocupada también. —Ella le pasó los dedos a través del cabello, inclinando la cabeza para pasarle la nariz a lo largo del cuello.
Edward gruñó, un ruido sordo en su garganta. Él se estiró, tomado sus manos en las suyas y deslizándolas por sus hombros.
—Confío en que puedes encontrarlo. Eres una chica muy inteligente.
—No sé sobre eso. —Ella le presionó las palmas en la espalda y las deslizó hacia abajo—. Verás, tengo este novio. A veces me dice que estoy loca por estar con él.
—Bueno no hay duda ahí. —Sus manos estaban en su cabello, deshaciendo el moño. Le levantó la cabeza, mirándola a los ojos mientras hablaba—: Sin embargo, él te ama.
—También te amo.
Él la besó entonces. Era el tipo de beso donde era imposible recordar que el resto del mundo existía. Ellos eran parte del mismo todo, moviéndose en perfecta sincronía. Su boca sabía dulce y sus manos eran fuertes en ella.
Gradualmente, mientras ella se derretía contra él, las manos de Bella bajaron más y más. Y entraron en contacto con metal. Ella jadeó por la sorpresa, interrumpiendo el beso mientras tomaba la cosa de su bolsillo.
—¿Ves? —murmuró él, manteniéndola en el círculo de sus brazos—. Sabía que podías hacerlo.
Bella se maravilló ante la cosa en su mano. Era una flor. Una flor hecha de partes de autos cuidadosamente entrelazadas. Los pétalos en la parte de arriba estaban hechos de coloridas patentes.
—Sé que no eres de la clase de chica de flores...
—Esto es mejor que las flores. —Ella lanzó los brazos alrededor de su cuello—. Gracias. Es hermoso.
El suspiró, abrazándola con fuerza.
—Quiero ir a algún lado este fin de semana. Solo tú y yo.
Ella retrocedió lo suficiente para mirarlo a los ojos.
—¿Es una buena idea?
Una semana y media antes, Kebi había ido por el cumpleaños de Benjamin. Su partida de nuevo había traído un poco de retroceso en su comportamiento.
Edward hizo una mueca.
—Nada en toda la semana. Él está mejor cuidado con mamá y papá que con cualquiera. —La jaló a un abrazo de nuevo—. Solo quiero unas horas. Solo tú y yo.
—Eso suena realmente bien. Claro que podemos ir a algún lado.
Su sonrisa retornó y la miró con adoración.
—Estoy tratando de hacerlo bien.
Ella le presionó un beso en la comisura de la boca.
—Los dos lo hacemos.
Cuando de mala gana se separaron, Bella casi flotó de regreso al trabajo.
—Cariño, tienes grasa pegada en tu mejilla —dijo Eric, tomándola por el brazo y guiándola a la parte trasera donde podría limpiarla.
—Sostén esto. —Bella le pasó la flor mientras ella se arreglaba de nuevo el cabello.
Eric frunció los labios, mirando de la flor a su cara. Ella sabía que tenía que estar sonriendo como una idiota.
—Ese hombre te ama muchísimo, ¿verdad?
La sonrisa de Bella se ensanchó.
—Eso es lo que él dice.
—Sobre lo que dije antes… Buen trato. —Él le pasó la flor de regreso, la mirada en sus ojos reflejando envidia.
Con un suspiro, Bella puso la flor en un estante donde estaría segura hasta que su turno terminara.
—Eso pienso.
~0~
Benjamin empujó su cena, luciendo muy malhumorado.
—No quiero esto.
Bella vio la mandíbula de Edward tensarse. Él había tenido un día complicado en el trabajo y Benjamin no había hecho la vida fácil esa noche, y Edward estaba al final de su paciencia. Masticó un bocado de su comida lentamente antes de que tragara y respondiera.
—Benji, te encantan los macarrones con queso.
—No de esta manera. —Se cruzó de brazos—. ¿Por qué no dejaste que la abuela los hiciera? Ella los hace mejor que tú pero no tan buenos como mami.
—La abuela me tuvo que llevar al doctor —le recordó Carlisle—. Pero tu padre trabajó duro para hacernos una agradable comida. Puedes ser educado incluso si no es lo que tú quieres.
Benjamin miró a su abuelo con cautela, una breve mirada de culpa revoloteando por su cara antes de que se recuperara.
—No quiero esto —le dijo de nuevo a su padre—. Deberías hablar con mami. Ella los hace mejor. Los quiero de la forma que ella los hace.
Edward golpeó una palma en la mesa, asustándolos a todos.
—Estoy haciendo lo mejor que puedo, Benjamin. Te gustaban mis macarrones con queso lo suficiente antes. ¿Por qué estás siendo tan jodidamente difícil?
Bella puso una mano en la rodilla de Edward y Benjamin se quedó mirando, con los ojos muy abiertos, a su padre. Después frunció el ceño y corrió en dirección de su habitación.
Edward se desplomó hacia adelante, sus codos en la mesa y su cabeza en sus manos.
—Mierda. —En completa frustración, él pateó la pata de la mesa con violencia, sacudiendo la comida de todos—. Lo siento. Lo siento.
—Está bien, Edward —dijo Carlisle antes de que Bella pudiera—. Todos necesitamos unas respiraciones profundas cada tanto.
—No debería haberle gritado y no debería haberle hablado de esa forma.
—No, pero él estaba presionando tus botones a propósito y no debería haber estado haciendo eso tampoco —dijo Esme—. Está bien, Edward. Toma unas respiraciones profundas, habla con nosotros y después puedes ir a hablar con él cuando estés más calmado.
Bella juntó los platos, inclinándose para presionar un beso en la mejilla de Edward.
—Estaré en tu habitación, ¿está bien?
Él alzó la mirada hacia ella.
—Bella, no tienes que...
—Está bien. —Ella sabía cuándo él necesitaba a sus padres y cuándo a ella—. De verdad. Tengo que estudiar de todas formas, ¿recuerdas?
—Está bien. —La jaló del brazo, besándola más a fondo cuando ella se inclinó.
Bella puso los platos en el fregadero y se dirigió al piso de arriba. La habitación de Benjamin estaba silenciosa, lo que probablemente era una cosa buena. Eso significaba que su ira era más mal humor que otra cosa. Cuando él estaba realmente molesto, el suelo temblaba.
Se retiró a la habitación de Edward, extendiendo su libro y apuntes enfrente de ella. Por más que a veces le fastidiara que ella no pudiera mitigar todas sus angustias, Bella le daba la bienvenida al silencio de su habitación. A pesar de que Edward y sus padres se habían mudado a esta casa menos de un mes antes, ella estaba allí tan a menudo, que esta habitación se sentía más cómoda que la suya en el campus.
Bella estaba tan absorta intentando descifrar sus garabatos demasiado rápidos, que no escuchó a Edward entrar. Sintió la cama hundirse mientras él se sentaba detrás de ella. Sus brazos se enrollaron alrededor de su cintura y la jaló contra su pecho, descansando la cabeza en su hombro.
Bajando los apuntes, Bella puso una mano en la de él, entrelazando sus dedos.
—¿Cómo están las cosas?
Él suspiró.
—Me disculpé. Benji se disculpó. Limpiamos la cocina juntos y ahora él está pasando el rato con mamá y papá.
Bella se movió, girándose así estaba mirándolo.
—¿Y tú cómo estás?
Edward frunció los labios, jugando con sus dedos mientras lo pensaba.
—Estoy bien.
—¿De verdad? —Ella lo inmovilizó con una mirada.
Sus labios se torcieron en un lado.
—De verdad. —Su expresión se volvió más seria—. Pero me gustaría hablar contigo.
El corazón de Bella se saltó un latido.
—¿Debo estar preocupada?
—¿Qué? No. ¿Por qué pensarías eso?
—No sé. —Ella se encogió de hombros, mirando al edredón—. A veces creo que me cambiarás por alguien que sepa lo que está haciendo.
Edward sorprendió a Bella riéndose.
—Ven aquí. —Él abrió los brazos y la jaló a la cama con él—. Somos un buen par, ¿verdad?
—¿Qué quieres decir?
—Constantemente pensando que no somos lo que el otro necesita. —Le hizo círculos en la barbilla con la yema del pulgar.
—Me siento como una complicación. Tu vida es complicada y difícil. Siento como que soy una tarea.
Él la estudió con las cejas fruncidas.
—¿Tú piensas que yo creo que Benji es una tarea?
—¿Qué? No.
—Claro que no. Eso no significa que criarlo no sea la cosa más difícil que alguna vez he hecho, admito que es más difícil ahora de lo que ha sido en el pasado. —Se acurrucó más cerca de ella—. Créeme, Bella, traes mucha felicidad a mi vida. Las relaciones son trabajo duro, pero vale la pena para mí.
—También vale la pena para mí.
Él sonrió.
—¿Quieres decir que no te arrepientes de involucrarte conmigo como a veces me preocupa que lo hagas?
—Nunca.
—Ni siquiera puedes beber legalmente todavía. Ese es un pensamiento un poco aterrador.
—Ni siquiera me gusta el sabor del alcohol.
—Ese no es realmente el punto.
—¿Cuál es el punto?
Edward retorció los labios, analizándola.
—Mis padres me estaban molestando de nuevo sobre volver a la escuela.
Bella de repente entendió su reticencia. Él todavía se estaba adaptando a tener a tantas personas en su vida ayudándolo. También no estaba acostumbrado a hablar de sus decisiones con otras personas. Esta no era la primera vez que él había estado inseguro de hablar con Bella, tanto porque estaba muy acostumbrado a estar solo como porque sentía que era una carga, obligándola a lidiar con sus problemas.
Eran la antítesis de una relación despreocupada por ser tan relativamente nueva como era. Pero Bella le había dicho la verdad algunos meses atrás. Si era o no lógico, si era o no más de lo que debería estar lidiando a los veinte años, ella estaba completamente en esto.
Valía la pena el cambio, como dijo Eric.
Y ahora que ella estaba alegre con su decisión, quería aprender a ser no solo una buena novia, sino también una buena pareja
—¿Quieres volver a la escuela?
Edward no contestó al principio. Su mirada estaba centrada en algún lugar sobre su cabeza mientras ponía en orden sus pensamientos.
—Quiero... No soy infeliz donde estoy.
—Esa no era la pregunta. —Ella se enderezó, desatándole los zapatos mientras hablaba—. ¿En que era tu especialización antes?
—Antropología.
Bella se detuvo en su tarea, girándose para mirarlo.
—¿De verdad?
Él sonrió.
—¿Qué? ¿Estás teniendo problemas para imaginarte a un mecánico pasando el tiempo con monos?
—La antropología es más que solo Jane Goodall*, ¿verdad?
—Claro. Pero eso es lo que me atrajo a la carrera. No creo que supiera exactamente en qué tipo de antropología me quería especializar, pero los monos fue lo que me convenció cuando era pequeño. —Se rió de sí mismo—. No sé si alguna vez lo habría hecho, pero es un campo fascinante. —La diversión se desvaneció de sus rasgos—. Pero no sé si es práctico. Incluso cuando tenía veintiuno, no sabía lo que iba a hacer cuando saliera de la escuela. No tenía un plan específico. Con algo como Antropología, probablemente habría terminado consiguiendo mi maestría en algo más específico.
—Pero todavía no estás respondiendo la pregunta. ¿Es eso lo que quieres? —Ella se arrodilló a sus pies en la cama, mirándolo.
Su mirada estaba a lo lejos.
—Me encanta aprender. Ser mecánico es un medio bastante feliz. Todavía es solución de problemas. Todavía se aplica una gran cantidad de conocimiento...
—Edward. —Bella estaba ligeramente exasperada—. Solo respóndeme.
Sus ojos encontraron los de ella.
—Sí. Me encantaría volver a la escuela.
—Entonces ¿cuál es el problema? Tus padres no solo están dispuestos sino que son capaces de ayudarte. Estabas casi terminando, ¿verdad? Cuando abandonaste estabas casi por terminar, así que no estarías comenzando desde el principio. Probablemente podrías tener tu licenciatura en un año. De cualquier forma que lo mires, un título universitario abre más puertas de las que tienes abiertas ahora. Puedes decidir después de eso si quieres seguir una carrera específica.
Su boca estaba en una línea dura, sus cejas unidas en consternación.
—Se siente mal. Vivir de mis padres de nuevo.
—De nuevo, no puedes verlo como blanco y negro. Ir a la escuela todavía es trabajar. Tus padres te estaban pagando tu futuro antes. Ellos estaban felices de hacerlo entonces y te han dicho que están felices de hacerlo ahora.
—Pero no tenía un pequeño entonces. Benjamin es mío para cuidarlo tanto como yo era de ellos. ¿Cómo es eso justo, especialmente desde que no le pedí a Kebi pensión alimenticia? ¿Por qué deberían pagar ellos para mantener a mi niño?
Bella soltó un pequeño gruñido. Su novio era frustrante cuando estaba siendo terco.
—Aquí va lo que pienso. Todo es circunstancial. Tus padres no están luchando. No tienen gastos pendientes salvo por los cuidados médicos continuos de tu papá, los que en su mayoría son cubiertos por el seguro. Son más que capaces de mantenerte a ti y a tu hijo. No hay nada malo con eso siempre y cuando entres en esto sin intención de aprovecharte de ellos. Trabajarás duro y te graduarás tan rápido como puedas.
Ella gateó sobre él, poniéndose a horcajadas y sentándose con las manos en su pecho.
—Y piensa en lo que eso le enseñaría a Benjamin. Es una cosa que le digas que puede ser o hacer cualquier cosa que él sueñe. Me parece que esa lección ganaría más peso si tú sigues tu propio consejo. Piensa en cómo mejoraría tu calidad de vida al hacer algo que te haga feliz cuarenta horas a la semana, realmente feliz.
Sus dedos se arrastraron de arriba abajo por su espalda y por la forma en que su boca se movía, ella podía decir que se estaba mordiendo el interior de la mejilla.
—¿Y qué sobre las apariencias? Si Kebi me pelea mi derecho de custodia de nuevo, ¿cómo se vería si estuviera desempleado y viviendo de mis padres?
Bella palideció.
—Tal vez deberías hablar con Marcus antes de decidirte por un no firme —sugirió ella—. Pregúntale cómo esto se vería. —Le agarró la cabeza—. De todas formas, tienes algo de tiempo para pensarlo. Ve a trabajar y ahorra tu sueldo por ahora. No creo que estés a tiempo de aplicar a ninguna universidad hasta el semestre de primavera del próximo año.
—Esos dos son buenos puntos.
—¿Entonces al menos no descartarás la idea?
Su sonrisa fue más fácil en ese momento y sus manos se deslizaron bajo su camiseta, enviando estremecimientos por su columna.
—Lo pensaré. Lo prometo.
—Bien. —Bella se inclinó para besarlo, suspirando con satisfacción mientras se acostaba encima de él.
—¿Oye, Bella? —Su voz estaba ronca mientras hablaba entre besos a su boca, mandíbula y cuello.
—¿Hmm?
—Tengo otra pregunta para ti. Algo que quiero que tú consideres.
—¿Qué es?
Él le acunó la cara con las manos, alejándole la cabeza así podía mirarla. No habló en ese momento, pero la forma en que tragó varias veces le dijo a ella que estaba nervioso sobre algo.
—¿Qué es? —preguntó, poniéndole una mano en la mejilla.
—¿Tienes que encontrar alojamiento para el verano, verdad?
—Sí. Nos cambiamos de departamento todos los semestres de otoño y tengo que averiguar dónde pasar el verano.
Él le frotó los pulgares sobre los labios, mirando hacia abajo antes de volverla a mirar a los ojos.
—Bella... entiendo totalmente por qué no querrías, pero... —Tragó duro de nuevo—. No sé cuán factible es para ti, considerando que vivo con mis padres. Pero he visto cómo ellos nos dan espacio...
—Se siente más como que tus padres viven contigo que de la otra forma —dijo Bella—. Edward, ¿qué estás preguntando?
—¿Considerarías mudarte aquí por el verano?
Bella contuvo la respiración.
Edward continuó, tropezando con sus palabras.
—Tenemos mucho espacio. No tendrías que mudarte conmigo. Quiero decir. Puedes si quieres. Pero tenemos una habitación de invitados si te haría sentir más cómoda tener tu propio espacio. Sería más espacio del que tendrías con una compañera de cuarto y estás aquí la mitad del tiempo de todas formas. Fue la sugerencia de mamá y...
Bella puso las manos sobre la boca de Edward. Se le quedó mirando, un poco sin aliento, tratando de asimilar la oferta.
Ambos sabían que si ella se mudaba, no sería por el verano. Probablemente sería para siempre.
Esa era una decisión muy importante.
Edward le la lamió la mano y ella lo soltó.
—No me respondas ahora —dijo, masajeándole la espalda—. Solo piénsalo. Ahora sabes que la oferta está ahí.
Bella apoyó la cabeza en su pecho.
—Puedo hacer eso.
Jane Goodall: es una primatóloga, etóloga, antropóloga y mensajera de la paz de la ONU inglesa. Se le considera la mayor experta en chimpancés y es conocida por su estudio de 55 años de duración sobre las interacciones sociales y familiares de los chimpancés salvajes en el Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania.
¡Muchas charlas importantes en este capítulo! Pobre Benji, está pasando momentos difíciles… Edward tal vez vuelva a la universidad y ¿quién tiene alguna duda de que Bella se va a mudar con ellos? Jajajaja.
Solo quedan tres capítulo de esta historia, ¡es increíble como pasó el tiempo y ya estamos llegando al final!
Gracias por todos los comentarios, alertas y favoritos… ¡Nos hacen muy felices!
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¡Hasta el próximo capítulo!
