Disclamer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S Meyer, y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
The Boy At Table Seven
By: LyricalKris
Traducción: Itzel Lightwood
Beta: Yanina Barboza
Capítulo 26: El primer día del resto de tu vida
Benjamin se había ofrecido para quedarse con Bella para ayudarla a empacar mientras su padre iba por la cena. Lo que estaba haciendo no era meter cosas en las cajas, sino sacarlas para preguntar sobre ellas.
—Oh, ¡encontré fotos!
Bella miró hacia arriba para ver a Benjamin sentando con felicidad contra la pared y con un álbum de fotos en su regazo.
—Mi mamá me lo dio cuando me mudé a mi primer dormitorio el primer año de la universidad. Me dijo que no tenía permitido olvidarme de ella.
—¿Ella es tu mamá?
—Sí. —Bella sonrió con dulzura hacia la foto, una toma de su madre sonriendo de oreja a oreja. Era del día en el que fue nombrada maestra del año en la escuela primaria en la que enseñaba. Estaba tan orgullosa.
—Es muy bonita. —Pasó las hojas y sus ojos se iluminaron—. ¿Eres tú? ¿Tú eres la bebé?
—Síp. Soy yo. Linda, ¿cierto?
—Estás toda arrugada como un bulldog —rio—. Pero mami me dijo que así es como todos los bebés se ven cuando nacen.
—Eso es muy cierto. —Ella pasó las páginas por él y señaló una foto de ella siendo niña—. Mejoré, ¿cierto?
—Sí —coincidió él.
Mientras Benjamin miraba el resto del álbum, preguntando cosas ocasionalmente, su ceño se frunció en concentración.
—Tu papi no sale mucho en estas. ¿Él tomó las fotos?
—No, de hecho… —Bella se tragó el nudo de nervios que se había instalado en su garganta. Siempre tenía miedo de que, en momentos como éste en donde Benjamin esperaba una respuesta de ella, dijera algo incorrecto o rebasara sus límites—. Mi papá vivía aquí en Washington mientras yo viví en Arizona o California la mayor parte de mi vida cuando era niña.
Los ojos de Benjamin se ensancharon cuando fueron hacia ella.
—¿Cómo yo y mami?
—Sí, exactamente así.
—¿Y fuiste en aviones tú sola para ver a tu papi?
—Sí, lo hice.
Su expresión era pensativa mientras la miraba.
—¿Fue aterrador?
—La primera vez sí fue algo aterrador —admitió ella—. Pero las aeromozas siempre son muy agradables. Si quieres, puedes pedirles que te den galletas extra o bocadillos.
Benjamin parecía estar considerando la idea.
—Bueno, entonces creo que es algo bueno que te mudes con nosotros.
—Bueno, estoy muy aliviada de tener tu aprobación. —Bella dijo las palabras en un tono bromista, pero en realidad hablaba en serio. De todas las personas a las que tendría que decirle que se mudaba con Edward por el verano, la reacción de Benji la preocupaba más. Ella estaba preocupada de que él terminara resentido con ella, como lo había hecho esas primeras semanas después de que su madre se fuera—. ¿Qué tiene que ver mi mudanza con los aviones?
—Si voy a ver a mi mami por todo el verano, papi estará muy aburrido. Él tiene al abuelo y la abuela, pero ellos no pueden jugar con él como tú puedes hacerlo.
Bella se llevó una mano a la boca, cubriendo su sonrisa.
—Supongo que tienes razón en eso.
~0~
—Solo voy a recostarme aquí por un segundo.
Bella bufó, sacudiendo la cabeza mientras Edward se dejaba caer en su cama cuando la última caja finalmente había sido llevada a casa.
—Te estás volviendo viejo, Cullen. Estas cosas solamente son las de una habitación y ya estás muerto para el mundo.
Edward abrió un ojo, lanzándole una mirada. En un segundo, se impulsó en la cama y se inclinó hacia delante. Bella chilló mientras él la atrapaba entre sus brazos, llevándola hacia la cama con él.
—Apestas, Edward —protestó ella, luchando con él.
Él mantuvo su fuerte agarre.
—Oh, sí, Swan, como si olieras como una cama de rosas. —Él inclinó la cabeza, pasando la nariz por su cuello—. Sin embargo, es un buen olor. Me provoca cosas.
—Pensé que estabas cansado —rio ella sin aliento cuando él pasó sus dientes por su hombro.
Él gruñó.
—Tengo que probarte que no estoy viejo.
—No estás…
—Papi, ¿qué estás haciendo?
Edward y Bella se separaron, mirando desde donde estaban en la cama hacia Benjamin, que estaba en el marco de la puerta. Sus labios y nariz estaban fruncidos.
—Sabes, hay algo que se llama traumar a los niños. Se estaban besando, ¿huh?
—Bella me estaba acostando para una siesta, eso es todo. —Edward guiñó el ojo hacia Bella y besó la punta de su nariz.
—¿Estás tomando una siesta? No eres un bebé, papi. Y no estás tan cansado como el abuelo.
—Estoy cansado hoy. Bella tiene muchos libros.
—Bella dice que no es posible tener muchos libros. —Benjamín subió a la cama con ellos—. Ella dice que hay muchas aventuras a las que puedes ir en la vida real, y las demás las debes tomar con tu mente. ¿Cierto, Bella?
Sonriendo, Bella se estiró por encima de Edward para acariciar el cabello del niño.
—Lo entendiste, chico.
—Supongo que no puedo discutirlo si es lo que Bella dijo. —Edward bostezó.
—¿Realmente vas a tomar una siesta, papi?
—Quizás. Una siesta estaría bien antes de cenar, supongo.
No era solamente la mudanza, Bella sabía. Edward no había estado durmiendo bien la semana pasada. El fin de la escuela combinado con el hecho de que iba a estar lejos todo el verano trajo consigo un montón de invitaciones de los amigos de Benjamin. Era mucho para Edward, quien aún se estaba acostumbrando a ser el único responsable por todas las actividades de su hijo. A eso había que añadirle el hecho de que Benji volaría para ver a Kebi en dos días más, y Edward no podía evitar preocuparse.
Cuando descubrieron lo que pasó, un montón de padres en la escuela de Benjamin parecían ir demasiado lejos al llenar la cabeza de Edward con historias de horror acerca de lo que podría pasar. Mientras todo esto pasaba, la batalla por la custodia con Kebi era relativamente fácil. Kebi estaba muy seca con Edward estos días, pero no era vengativa. Le dolía, pero ella hacía su mejor esfuerzo para que Benjamin no viera su resentimiento. Que su hijo supiera, siempre eran civiles con el otro. Lo mismo no podía decirse de otros padres que terminaban destrozándose frente a los hijos por los que estaban luchando.
Pero Edward nunca había estado lejos de Benjamin por tantos meses. Aunque Amun había sido advertido por el juez de no interferir en la relación parental de Edward y Kebi, siempre estaba la preocupación de que su voz fuera demasiado fuerte. Por años, Kebi había dejado que él interfiriera en muchas cosas, pero no había dejado que afectara la manera en que ella veía a Edward. ¿Su resentimiento al no tener a su hijo sacaría lo mejor de ella? O peor, ¿algo de lo que pudieran decir cambiaría la manera en la que Benjamin veía a su padre?
Bella besó la parte de atrás de la cabeza de Edward, acurrucándose cerca de él por un momento. Le había dicho un montón de veces que él era un buen padre. Sin importar nada de lo que Kebi y Amun dijeran, nada podría cambiar la verdad. Ella esperaba que su deseo de proteger a Benjamin fuera más fuerte que cualquier pensamiento venenoso que ellos tendrían.
—Creo que yo también tomaré una siesta —dijo Benjamin, removiéndose hasta que ocupó la almohada en el espacio típico de Bella.
Edward rio.
—Estás cansado, ¿huh?
Benjamin se encogió de hombros.
—Bueno, sí. Ayudé hoy. Trabajé muy duro.
—Eso es muy cierto. —Edward se estiró detrás de él, encontrando la mano de Bella y apretándola. Ambos sabían que Benjamin era un niño activo. Él no estaba cansado. Los últimos días había estado más apegado a Edward que de costumbre. Todo lo que su padre hacía, él también quería hacerlo, incluso dormir, aparentemente. Eso era lo mismo que había hecho con su madre antes de que se mudara.
—De acuerdo, chicos, no voy a revolcarme en mi propia mugre. Ustedes diviértanse con eso.
—Bella. —Benjamin sonaba muy exasperado—. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Papi no es un niño.
—Sí. Por supuesto. Mi niño favorito y mi hombre favorito van a tomar una siesta y yo voy a tomar una ducha.
Antes de que se fuera, Edward se dio la vuelta, inclinándose para un beso final antes de que se girara, llevándose a Benjamin con él. Bella se quedó por unos momentos más, su corazón lleno de calidez mientras los miraba. Quizás fuera joven, pero eso no la detenía de pensar que la vista de un hombre completamente enamorado de su hijo era espectacular. En lugar de asustarla, la hacía sentir afortunada. Edward la amaba con la misma intensidad.
Ella no tenía idea de lo afortunada que había sido cuando un pequeño niño solitario escogió su mesa para sentarse y esperar que su padre saliera de trabajar.
Bella se retiró hacia la ducha. Miró a sus chicos y los encontró aún dormidos. Dejándolos, bajó las escaleras.
Encontró a su padre sentado en un banco en la cocina, tenía una expresión concentrada en el rostro mientras miraba hacia la nada.
—¿Papá? ¿Estás bien?
—Sí.
Fue a sentarse junto a él y notó un papel entre sus manos. Era un dibujo de Benjamin. En general, Benjamin solo disfrutaba dibujar la naturaleza, particularmente volcanes. El niño amaba los volcanes. Casi nunca dibujaba personas. Sin embargo, este dibujo era uno que le había hecho a Edward cuando era claro que su padre estaba preocupándose demasiado.
Aunque sus personas no eran tan buenas como sus paisajes, era claro quiénes eran. Eran Edward y Bella con Benjamin. Él estaba tomándole la mano a ambos, y había dibujado un gran corazón rojo entre sus cabezas. «Porque tú amas a Bella y Bella te ama de la manera en la que tu gran corazón rojo hace ba-dum, ba-dum, ba-dum».
Había un volcán en erupción en el fondo.
Charlie la miró. Había una pesadez en sus ojos que le decía a Bella que estaba en una batalla consigo mismo. Charlie no era bueno hablando de temas profundos.
—¿Qué pasa, papá? —preguntó aunque temía la respuesta. Sin importar lo fácil que le fuera expresar sus emociones con Edward, con cualquier otra persona ella se encontraba incómoda.
Su padre señaló el dibujo.
—Este pequeño te ama.
El corazón de Bella se revolvió un poco.
—También lo amo.
El bigote de Charlie se retorció y él suspiró.
—Ya has pensado en esto, ¿cierto, Bella? ¿Esto es lo que realmente quieres? ¿Un niño, y los padres de alguien más, y... —señaló a su alrededor—... todo esto? Deberías pasar tu último verano de vacaciones antes de graduarte, no lo sé… a donde sea que los chicos vayan hoy en día.
—Vamos, papá. ¿Realmente preferirías que terminara en un video al estilo Girls Gone Wild?
Él rodó los ojos.
—Sabes a lo que me refiero, Bells.
Ella palmeó su mano.
—Soy feliz.
—Lo sé. Y eres más lista que la mayoría de la gente que conozco. —Él se rascó la nuca, claramente incómodo—. Solo necesito saber que en verdad has pensado las cosas. Tienes tanto por hacer en tu vida. Odiaría pensar en ti teniendo un bebé nueve meses después de este día.
—¡Papá! —Las mejillas de Bella se sonrojaron de un fuerte color rosa—. No es como si nos vamos a casar. Solo estoy aquí por el verano.
Charlie le dio una mirada que decía "no me vengas con esas mierdas".
—He estado por aquí más tiempo que tú, chica. Sé cómo funciona esto.
—Bueno, no estoy pensando en niños en este momento.
—No estar pensando en niños es exactamente como la mayoría de los niños existen.
Bella gimió.
—¿Podemos no hacer esto? —bufó ella—. Puedo estar enamorada, pero no voy a olvidarme de todas las cosas que quería hacer antes de siquiera conocer a Edward. E incluso si me encuentro en un estúpido cuento de hadas, Edward también quiere esas cosas para mí. Él no me dejaría olvidarlas —sonrió—. Él es bueno conmigo. Es bueno para mí.
Charlie gruñó, no queriendo rendirse de inmediato.
—¿Y qué pasa si él quiere más niños antes de que estés lista? Sé que él no es anciano, pero es mayor que tú. O lo opuesto, ¿qué tal si, cuando tú estés lista para tener niños, él no quiere pasar por eso otra vez?
—Papá. —Bella enterró la cabeza en sus manos—. Ninguno de los dos está pensando en tener niños ahora. Ni siquiera sé si los quiero. No he pensado en eso, y no creo que alguno de los dos quiera pensar en eso ahora.
—No pensar en el futuro es lo que nos puso a mí y a tu madre en problemas.
—La vida fue la que los puso en problemas. —Bella suspiró, alzando la cabeza para mirar a su padre a los ojos—. Entiendo que eres mi padre y que es tu trabajo preocuparte. Lo aprecio. En verdad lo hago, pero esta es mi vida. Esta es mi decisión y, soy feliz.
»No ha sido fácil. Con todo lo que ha pasado en los últimos seis meses, no es como si todo ha sido arcoíris con rayos de sol. Pero está bien. Lo he pensado. Estoy asustada pero, estoy aprendiendo y, soy feliz —dijo de nuevo.
Charlie alzó la mano en derrota.
—De acuerdo, de acuerdo. Lo entiendo. —Le ofreció una pequeña sonrisa—. Tu vida era tan sencilla antes. Ni siquiera tienes veintiún años.
—Lo sé —se rio ligeramente—. Unos meses atrás mi vida era simple pero buena. Ahora es… complicada como el infierno pero mejor. —Se encogió de hombros—. Es un intercambio.
—Y estás feliz.
—Realmente lo estoy.
Charlie pasó un brazo por sus hombros, dándole un rápido abrazo.
—Esa es la parte importante.
Fueron distraídos por la puerta en ese momento. Carlisle y Esme habían vuelto, trayendo la cena con ellos. Bella los ayudó a acomodarse y, para cuando la mesa estaba lista, Edward y Benjamin estaban despiertos. Entraron en la cocina con los mismos ojos de sueño y diferentes estilos de cabello al recién despertar. Él sonrió cuando la vio, extendiendo su mano. Ella lo dejó jalarla hacia él para un beso que duró más de lo necesario para la comodidad de Benjamin.
—Disculpen, estamos tratando de comer aquí —pretendió regañarlos el pequeño niño.
Así que, por supuesto, Edward mejoró su agarre en Bella antes de soltarla, besándola con seriedad frente a su hijo, sus padres y el padre de ella.
Cuando finalmente se acomodaron, Bella miró a la mesa llena y sonrió.
Esta era su vida, con todo y complicaciones. Este era su hogar. Esta era su familia.
Y sí. Ella era feliz.
Y este ha sido el último capítulo, ahora solo nos queda el epílogo. ¿Qué les ha parecido? Nos encantaría saber sus opiniones ahora que ya ha terminado la historia.
Muchas gracias por los comentarios, alertas y favoritos. Su apoyo a esta historia nos hace muy felices. Recuerden que #DejarReviewNoCuestaNada y estos hacen muy felices a las autoras, traductoras y betas.
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¡Nos leemos en el epílogo!
