Twelve 1 por The Fox Lady

Notas del autor:

El comienzo del fin...

Harry Potter & Draco Malfoy:

Dreams Of The Future Past.

By the Fox

Alternate Universe

Ah, how much, if we solve so many deep riddles,Will the door to paradise open? (open)

Start our journey, let's begin

TWELVE: The Thing In Between

Draco se había quedado cuidando a Selene, acostado a su lado, un brazo rodeando a la jovencita inconsciente como si pudiera protegerla de todo daño y dolor con su cuerpo. Y Draco lo hubiera hecho si hubiera podido: Selene era una hermana para él y Harry, una hermana bocona, maravillosa y responsable, una hermana que era bella, amante y enfurecedora a la vez: una verdadera hermana, a la que podían amar y pelear a la vez con la seguridad de que nada podría cambiar su relación, ni la misma muerte.

Selene podía estar muriéndose y Draco sentía que aunque había llorado por horas y tenía los ojos como rábanos podía seguir llorando a cada recuerdo que lo asaltaba de ella. Con ella en sus brazos, su rostro pálido de rasgos celtas, los grandes ojos oscuros de su padre, su mentón cuadrado, los pómulos y la delicada nariz y boca de su madre, Selene tenía una belleza extraña, resuelta, con esa marejada de cabello negro grueso y ondulado que era su más perfecto atributo. Draco hundió el rostro en su cabello, en los senos erguidos y redondos como manzanas, sintiendo el alivio inundarlo a pesar de todo al sentir su olor, al palpar su firme cintura, como cuando tenía tres años y tío Sirius se había pasado la tarde metiéndoles en la cabeza a los dos con Harry que el fantasma de una reina decapitada vivía en su closet. ( ni que decir que Seli le contó a su padre y su padre… digamos que Sirius no pudo levantarle la pata a un hidrante por semanas)

Selene siempre había estado allí, era su familia, y ahora podía morir, porque él no había tenido cuidado… por Andy!

Draco apretó los puños, besando el cabello negro cuervo, los ojos abiertos y húmedos. No podía decirle a Harry que aunque Helga hubiera roto el hechizo una vez, había bastado a a Andy que lo mirase y lo volviera a hechizar. Amaba a Andy de un modo agónico, desesperado, imposible de luchar: pero también, ahora que sabía, lo odiaba con una ferocidad salvaje, no sólo por la humillación de su hechizo, sino por lo que les había hecho a todos, y lo que podía obligarle a hacer aún. Ni siquiera el amor intenso, inconsciente e inesperado que Harry y él estaba forjando, ni siquiera su encuentro, podía superar el terrible hechizo: pero Andy no había hecho nada, y Draco rezaba para que no lo hiciera. Tenía fe en que no lo hiciera, porque Andy lo había amado una vez, no? No lo lastimaría, no a propósito. Ya había hecho suficiente daño…

… y si Seli se moría, Draco supo que se volvería loco y haría alguna locura. No era como Harry: Harry podía aguantar el miedo y el dolor con una especie de sentido común, un tipo de estoicismo que le permitía llorar y consolar a la vez. Draco no. Draco sentía con un tipo de feroz intensidad que le hacía sentir a veces a un paso de la locura. Harry era su cordura, aún cuando se debatía en pasión, odio, adoración o dolor: pero Draco sentía que si perdía a Selene le faltaría la cordura y haría algo atroz. Selene era protectora, y a la vez, absolutamente intocable en sus cabezas, aún más dulce que Narcissa a o Lily porque Seli era… Seli era virgen, y suya, no del estúpido de Elroy.

- Seli…- susurró Draco, al ver a Selene parpadear.- Seli, Selita, por favor aguanta…- gimió. Selene abrió ojos brillantes de dolor, de fiebre y de la poción de adormidera para dormir que le habían puesto, y vio su cabello rubio y sus ojos a lo lejos, y suplicó:

- Elroy…-.

Draco se mordió los labios.- Aquí estoy, amor.-

-… por fin viniste… lo siento… te quiero… te molesté…-

- No me molestas.- dijo Draco, esforzándose en la sintaxis telegráfica de Elroy.- Yo también te quiero, Selene.-

- Beso.- suplicó Selene, los ojos cerrándose. Draco no dudó y cubrió los labios exangues de Seli con un beso largo, tan apasionado como pudo, sintiendo que se le caían las lágrimas: pero Selene estaba inconsciente otra vez, aunque había suplicado por perdón a su amor mientras el dolor la traspasaba. Draco dejó sus labios y hundió el rostro en su pecho, y sollozó, porque si él no hubiera tocado a Andy, nada de esto hubiera…

- Si Rowena intenta enviarlos con el ese giratiempo a medias, lo más probable es que se esplinchen o simplemente acaben al lado de un protodragón.- dijo Salazar. Estaba desnudo, sólo cubierto por el edredón bordado de sus habitaciones, y deslizaba la mano ausentemente por la espalda desnuda de Hermione, que tendida sobre el edredón con los pies en la almohada y el mentón en su vientre, leía un libro acomodado en precario equilibrio sobre la entrepierna de Salazar.

- Hay un motivo por el que no me largo.- dijo Hermione sin levantar la vista del libro. Salazar deslizó la mano por sus nalgas, y por la carne tibia entre sus muslos, pero Hermione sólo le tomó la otra mano y la besó, sin dejar de leer.

- El único motivo?-

- No.-

- Estás muy seria para estar en la cama conmigo, princesa.-

- Y tú volviste extremadamente caliente tras tu paseíto con la druida esa.-

- No lo puedo creer. Estás celosa de Morgana? Se te olvidó que aunque sea druida y envejezca más rápido, yo la conocí a los once y debe de tener como noventa años?-

- Como si eso le importara a algún hombre.- dijo Hermione pasando la página.

- Me estás juzgando por tus calientes compañeritos? Tu… Harry estaba bastante entretenido con el chico rubio cuando los encontré.- agregó dándole una palmadita, antes de deslizar sus dedos pierna arriba a su intimidad, invadiéndola sin dejar de hablar.- No te ofende que se prefieran entre ellos que a ti?-

Hermione siguió leyendo persistentemente, aunque empezaba a transpirar mientras Salazar movía su mano lentamente. - Salazar… no dijiste que tenía que acabar de aprender todos los conjuros de magia legal para esta noche, si quería ayudar? Me estás… ah… distrayendo… a propósito?-

- Recítame los conjuros y yo juzgaré si te los has aprendido. Y si te equivocas, puedo corregirte.- Salazar se puso la otra mano tras la cabeza mientras le imprimía un movimiento rítmico a la que invadía a Hermione. La niña del futuro cerró el libro con un golpe que hizo inspirar a Salazar, y se apoyó en su pecho, sus ojos pardos persistentemente fijos en los verdes del fundador de Slytherin.

- La magia legal se diferencia por requerir una fuente de magia, usualmente un grimorio con todos los conjuros desarrollados, pero que multiplica la magia del portador por varias veces su nivel. Yo soy nivel siete ahora, y tu Anteus es nivel once, lo que convierte mi magia en nivel setenta y siete: me faltan tres niveles para poder ejecutar todos los conjuros legales. La magia legal también requiere componentes físicos, y de sus diez caminos, yo me he aprendido tres: el camino cromático, el camino del arquero y el camino del tiempo.- Hermione se interrumpió para jadear, y respirar hondo. Tuvo que cerrar los ojos porque Salazar había acelerado su mano.- Camino Cromático: Uno Rociada de Color, Dos Orbe Cromático, Tres Esquema Hipnótico, Cuatro Motivo Arco Iris, Cinco Rociada Prismática, Seis Golpe Caleidoscópico, Siete Muro Prismático, Ocho Domo Prismático, Nueve Esfera Prismática. Me sé hasta el siete.- Hermione separó los muslos, pero tuvo que morderse los labios para continuar, porque Salazar, que sonreía con los ojos entrecerrados, había acelerado su mano y usaba toda su arte esta vez.- Camino del Arquero. Uno Proyectil Mágico. Dos Flecha Ácida de Melf. Tres Meteoros Diminutos de Melf. Cuatro Golpe Ácido. Cinco Catapulta. Seis Dominar Proyectil. Siete Arco Mágico.Me sé todos los conjuros de… este… c-camino…- Hermione hundió el rostro en el edredón, ambas manos aferrando el libro, su espalda transpirada, sus nalgas temblando.- Sa… Salazar…-

- Te falta el camino del tiempo. Uno?-

-… Ap…presuramiento…-

- Dos?- Salazar añadió otro dedo a sus ministraciones.

-… len…titud…-

- Tres?-

Hermione gimió.-De…tener…ah…hechizo…-

- Cuatro?-

La chica se alzó sobre manos y rodillas, la cabeza colgando mientras su espalda se arqueaba.- Ah! Ex…tensión uno…-

- Cinco?-

- Extensión… dos…-

- Seis?-

- Extensión… tres…- Hermione intentó juntar las rodillas.- Salazar! No… no puedo… voy a…-

- SIETE?-

- Detener el… TIEMPO!-

- Ocho?-

- Traspaso… de… TIEMPO!-

- Nueve?- Salazar se detuvo y le dio una palmada, fuerte y cruel en las nalgas.- NUEVE?-

- Ah… ah… ay…- SLAP.- VIAJE EN EL TIEMPO!-

- Diez?-

- REGRESO EN EL TIEMPO! SALAZAR! SALAZAR!- Hermione sollozó y se derrumbó sobre el regazo de Salazar, jadeando, todo blanco a su alrededor. El mago se enredezó para besarle el hombro transpirado, con la risa de un maestro satisfecho.

- Te sabes hasta el seis?-

- Siete.- Hermione enderezó la cabeza lentamente: tenía las pupilas dilatadas.- Te amo, sabes.- agregó, con voz tenue. Salazar se quedó mirándola, aparentemente sorprendido por un momento, antes de atraerla a sí y cubrirle la boca.

- No digas eso.- dijo dulcemente.- El amor es el juguete favorito del demonio, mi niña.-

- Pero es cierto.- dijo Hermione, envolviéndose en el edredón y dejándolo desnudo.- Eres mi único amor. Y cuando ellos intenten irse esta noche, te lo probaré. Se irán solos. Yo me quedaré contigo.-

- No es sólo porque temas que Rowena falle?-

- Si Rowena falle, yo usaré el poder de Anteus para protegerlos. No les pasará nada.- dijo con decisión.- Y si todo falla, siempre queda el poder que le diste a Draco.-

- Te diste cuenta, eh?-

- Y tanto que me di cuenta. Draco parece un conejito energizer, ha estado vomitando las tripas.- agregó Hermione.- Antes de ser libro… Andy era un niño, verdad?- preguntó a quemarropa. Salazar la miró intensamente, sin decir nada.

- No lamento nada.- dijo al fin, su mirada hipnótica. Hermione se tendió a su lado, y dejó que le abrazara, mirando el techo.

- Tampoco yo.- dijo Hermione, los ojos cerrándose mientras inhalaba la esencia de Salazar.

- Entonces está listo?- preguntó Harry, su voz suave. Helga, que le rodeaba con el brazo, aguardaba con él mientras Rowena dirigía a Hughes, Gareth y Lawliet trazando runas. Tomó nota mental que bajo el suelo embaldosado de la sala de Encantamientos había un pentagrama tallado en la piedra, con símbolos alquímicos y mágicos tan avanzados que no conocía la mitad. Lawliet conocía varios, y se los había señalado: pero después de verlo trazar una runa Rowena echó a Harry a solo mirar con Helga, que parecía igual de poco diestra en caligrafía mágica, y se quedó con los otros añadiendo runas, entre las que destacaba un gran sol, una sucesión de lunas y los símbolos de las estaciones.

- Casi.- dijo helga, haciendo un gesto a Richard, que volvía de la enfermería con un giratiempo de plomo en la mano. Era una cosita diminuta, hecha con tal arte que los hilos parecían danzar, perfectos y delicados, sosteniendo una especie de lamparita llena de sal, a la que Richard acababa de añadirle una gota de sangre de Selene y Draco en la enfermería, y ahora les hizo un gesto antes de añadir una gota de Lawliet y otra de Harry.

- Voy a requerir una de la señorita Hermione, aunque ella no desee volver: eso afirmará aún más su lazo a su tiempo- dijo, enderezándose. Llevaba unas calzas flojas, negras, bajo una túnica con broches azul oscuro, y el pelo suelto: Harry se preguntó cómo demonios lo hacía para moverse como si cada paso fuera una danza. Tenía tal gracia que era imposible no mirarlo, como a un flamenco azul de largas piernas. Y cuando sonreía, como ahora…

…Draco, Draco, Draco…

Ojos verdes, y un gesto enfurruñado: " Tú planchas con la mano, no, Potter?!"

… Harry se echó a reír, y moviendo la cabeza se apoyó en el hombro de Gareth, que se secaba la frente dejando una señal de tiza en su pelo.- Hermione se resistirá a dártelo.-

- No te preocupes. Richard podría convencer a un centauro de servirle de montura. Es el diplomático de la familia.- dijo Hughes, llevándose a Gareth al rincón para limpiarle el pelo, con sólo un poquitín de demostración de celitos. Harry se volvió a Helga, que miraba a sus dos hijos con una sonrisa melancólica y cargada de amor, y que ausentemente jugueteaba con su colgante en forma de corazón.

- Helga…- dijo Harry enternecido.- Son preciosos juntos, no?-

- Sí, pero me preocupan un poco, Godric.- dijo Helga pensativa.- Ellos no comprenden, pero…-

- Perdón?-

Helga pareció despertar.- Perdona, Harry! Es que a veces te pareces tanto a Godric que me…- se puso roja.- Perdona…-

- Está bien.- Harry le tomó la mano, ignorando al resto, incluso a Rowena, que lo vigilaba como un halcón.- hace cuánto que murió Godric? Perdona, no sé nada de Historia de Hogwarths.-

Helga se quedó mirando al runa a sus pies, El Invierno.

- Hace ocho inviernos ya. Los niños estaban en Joyous Garde, y unas druidas galas que habían venido a ver a Salazar… Godric las desafió y le clavaron una daga en la espalda. Murió en brazos de Salazar… no puedo entender cómo puede aún hacer tratos con ellas después de…-

- Comprendo. Debe haber sido terrible.- dijo Harry, sin saber quémás decir. Helga, como Richard, tenía esa belleza asombrosa que atontaba, y cuando lo abrazó, inundándolo con su aroma y su suavidad, Harry sintió un alivio que inundaba su corazón como un baño tibio tras la nieve.

- Gracias, Harry.- susurró Helga en su oído.- No permitiré que pierdas a Selene, te lo prometo.-

- Ejem.- Draco, que traía una camilla levitadora con Selene dormida en ella, se detuvo en el umbral, su rostro pálido de llorar y con los ojos rojos perdiendo su trágica expresión para tomar una irritación petulante.- Pero es que te bañas con Agorex para que no puedan despegarte las manos, Potter?!-

- Draco…- Harry olvidó la réplica que iba a lanzarle para ir y tomar las manos de Selene. Afuera el sol empezaba a caer: tenían poco tiempo, y habían pasado sólo unas horas, pero ya Selene se veía peor. 0

- ha estado sin dolor, pero hay que despertarla para el ritual. Debe concentrarse todo lo posible.- dijo Rowena frunciendo el ceño.- Salazar y Hermione deben de estar a punto de llegar… no podemos perder más tiempo. Estaremos igual de listos ahora que a medianoche: ayúdenme a colocarla en el centro del pentagrama.

Gareth y Hughes se ofrecieron, pero Harry y Draco no le hubieran confiado su preciosa carga a nadie. La colocaron con cuidado, y se arrodillaron uno en cada extremo mientras Lawliet la cubría cuidadosamente con la manta. Rowena se detuvo a hablar con Richard, y Gareth y Hughes trajeron unos pesados incensarios, inundando el lugar del aroma del sándalo quemado.

Harry levantó la vista al ver a Andy entrar, hermoso en un manto castaño, seguidos por Salazar y Hermione, que llevaba un pesado vestido negro. Sólo su preocupación por Selene lo había distraído, pero entonces, a la luz de los grandes cirios de cera pura que Gareth y Hughes encendían y dejaban flotar, aún pálidos contra el sol de la tarde, se dio cuenta que la Hermione que recordaba y la Hermione que veía ahora era completamente distinta. Nunca la había mirado con mucha detención y estaba acostumbrado a pensar en un pelo castaño poco interesante con unos rizos desordenados sujeto de cualquier manera con un lápiz: una figura lisa y desarreglada con el uniforme perpetuamente arrugado: un rostro pálido, no feo pero tampoco recordable, con leves ojeras y labios color damasco.

Lawliet parecía haber ganado peso y tener mejor color desde su llegada, sus perpetuas ojeras más disimuladas, las mejillas tostadas por su tiempo al aire libre. Hermione, en cambio, parecía haber perdido peso, pero sus senos y caderas parecían más aparentes y sobresalientes, como si se hubiera convertido en mujer en pocos días, y había una elegancia en su postura que jamás había tenido. Su pelo era una masa aún, pero ahora parecía espesa y brillante sujeta con cintas negras, hilos de oro y rojo en la maraña de rizos, y su mirada… ahí estaba la mayor parte del tiempo.

Hermione no tenía miedo. Nada. A nada. Sus ojos eran los de una mujer que ha tomado una decisión, y que ni el cielo ni el infierno ni su madre podrán hacer nada para sacarla de ese camino. Y Harry sintió miedo, pero no por él, sino por ella, y pensó con cierta irritación que tenía que dejar de encariñarse con la gente, porque empezaba necesitar una lista para alcanzar a precocuparse de todos.

- Mudblood, una gota de tu sangre, ya.- le soltó Draco.- Me importa una repajolera mierda si te quedas o te vas, pero necesitamos toda la ayuda posible.-

- No tengo problemas.- Hermione se quitó un prendedor con una amatista y se pinchó el dedo para tendérselo a Richard. El Ravenclaw recogió la gota en su giratiempo, y asintió, mientras Hermione como si supiera lo que tenía que hacer, le echara una ojeada a Rowena, besara a Salazar en la mejilla, se arrodillara a un costado de Selene frente a Lawliet, y extendiera su ruedo con delicadeza.

Lawliet extendió los brazos antes de que Rowena les diera la orden de tomarse de las manos. Richard colocó el giratiempo en el cuello de Selene, y todos se salieron de círculo, justo antes de que Rowena le lanzara una Enervate! A la joven aritmancista.

Selen despertó con un quejido, e intentó sentarse en los brazos de Harry, que la aferró.

- … Harry…aw… duele… duele mucho…-

- Tranquila, Seli, ya tesacamos de aquí! No te muevas!- dijo Harry, haciéndola tenderse.- Confía en mí!-

- Gatito… duele…-

- Tienes apendicitis, ya vamos a casa para que tu papá y Prewett te arreglen, quédate quietita, aguanta un poco, Seli…- rogó Draco, aunque cuando levantó la vista y miró a Andy, quieto en la puerta, se calló. Harry no se dio cuenta, porque miraba a Gareth, que parecía a punto de llorar en su adiós.

Y de pronto todo se le hizo irreal. El Hogwarths moderno parecía un sueño: sólo podía pensar en Gareth, en Richard, en los hermosos ojos de Helga, su Helga. Quería… quería irse?

No! Selene! Mis papás!

Draco, frente a él, mirándolo a los ojos.

No importa, pensó con extraña paz. Donde esté, si está él, no importa…

Harry sintió que se le inundaban los ojos cuando Rowena se arrodilló, puso una mano en el pentagrama, y de pronto todo se iluminó azul, tan brillante que el sol de invierno afuera no podía competir: una luz azul y blanca potente como un foco, bailando como llamas.

- No rompan el círculo. Concéntrense en su casa, ahora!- gritó Rowena, y se alzó, antes de extender los brazos y susurrar unos momentos, antes de empezar a cantar.

Claro. La magia antigua… se canta.

El giratiempo de Richard se iluminó, pero con una luz ámbar, reluciente, y flotó sobre el pecho de Selene. Lawliet miró atrás, y aferró las manos de Draco y harry con fuerza cuando el suelo pareció desaparecer de pronto, y se encontraron flotando de pie en un gigantesco pentagrama de luz, Selene de espaldas quieta y tensa de dolor en el círculo entre los cuatro. Hermione tenía los ojos cerrados mientras sus manos parecía lacias en las de Draco y Harry, que la apretaban con fuerza.

- Selene, aguanta!- suplicó Lawliet cuando Selene gimió de dolor. Ella lo miró y pareció tomar fuerza de su rostro lleno de preocupación. Luego echó la cabeza atrás y trató de sonreírle a Harry, pero un nuevo dolor la hizo gemir.

- Seli!-

Rowena cantaba en voz tan alta y aguda y pura que no distinguían las palabras: otra voz se le unió, Richard en un alto firme y sostenido, y Helga, cargados de magia. Salazar y Hughes también cantaban? Harry no estaba seguro, pero vio chispas de oro, de blanco, de verde, de ámbar mezclarse con el majestuoso azul.

- No se desconcentren.- ordenó Hermione, abriendo los ojos. Draco se sobresaltó, porque en el mimso momento algo como una marejada de magia los golpeó y casi los hizo soltarse.

- No se suelten!- oyeron gritar a Hughes. Ya no los veían en la luz: pero lamagia seguía golpeándolos como una ventisca salvaje, y Harry se halló clavándole las uñas a Lawliet y a Hermione, aterrado de soltarse.

- HERMIONE! Draco, no se suelten… agárrate…- gritó Harry. La magia siguió golpeándolos, y entonces sintió la mano de Hermione moverse en la suya.

- No va a funcionar.- dijo Hermione, tranquila y terrible en medio de las salvajes ondas de magia azul .- Yo sabía que no funcionaría. No contigo y conmigo cargando la magia de Anteus, Draco.-

Harry comprendió, y un espantoso horror lo invadió. No. NO!

- DRACO, NO!-

- No se suelten!- gritó Lawliet- No se…-

- Contingencia, Traspaso de Tiempo, Extensión Tres!- gritó Hermione.

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- Contingencia, Traspaso de Tiempo, Extensión Tres!- gritó Hermione.

El tiempo se extendió? Se detuvo? Era como una cámara lenta, celeste y blanca, nublada un momento, brutalmente en foco al siguiente: un parpadeo de luz entre las dimensiones como si pasaran en un tren a toda velocidad, o como si todo pasara y ellos fueran la única cosa quieta en el mundo: las voces de los que cantaban el hechizo, lejos e indistintas, y luego retumbantes y cercanas: y Lawliet gritando algo mientras se lanzaba adelante para sostener a Selene en sus brazos, su mano extendida a Hermione, a la que no alcanzó.

Hermione alzó un brazo, y Draco dio un grito al ver que sangraba. No: no sangraba. Una cadena fina y brillante como palabras acabadas de trazar con tinta gruesa, perlada, fluían de su muñeca, de su brazo, envolviendo su cuerpo, hacia arriba: una cadena interminable, a la que cuando Hermione le dio un tirón Draco sintió en su propio cuerpo. Miró a Harry, que tenía los ojos clavados en él con espanto, y sintió esa misma cadena rodeándolo, su cintura, sus manos… su cuello… no podía respirar…

Harry trató de gritar, pero un fragor extraño llenaba sus oídos y no podía gritar: sólo podía ver sus propias manos tendidas, la mirada de Hermione, sus labios formando un lo siento, Harry, y sus ojos, determinados y vivos, y cargados de un pesar terrible. Harry hubiera querido abrazarla, preguntarle qué estaba mal, qué podía hacer para que no llorara, qué tenía que hacer para que no estuviera triste: pero sólo podía gritarle que dejara a Draco, que no se atreviera a irse, que él amaba a Draco, que ellos eran amigos, que prefería morir a volver solo.

- SELENE!- gritó Lawliet, tan fuerte que Harry lo escuchó cuando le tiró el brazo. Hermione se soltó de su otra mano y Harry vio a Selene gritar, y arquearse en un grito de agonía, el dolor haciéndola sollozar, su piel como la cera. Harry supo con horror lo que tenía que hacer, y aferró la otra mano de Lawliet, reteniendo a Selene entre ambos como un círculo de dos, mientras Hermione tiraba de la cadena, arrastrando a Draco hacia sí, que sollozaba con el rostro vuelto hacia Harry y Selene, y que hundió el rostro en el pecho de Hermione cuando los dos parecieron caer hacia arriba en el vacío nublado.

Y entonces Harry supo que algo iba horriblemente mal, porque un dolor espantoso lo atravesó, y vio a Lawliet retorcerse, y Selene se arqueó y se desmayó en sus brazos. Harry la sujetó entre los cuerpos de los dos, Lawliet aferrándolo con la misma terquedad de protegerla, y entonces vio que no respiraba.

- NO!- gritó espantado.- SELENE, NO! NO! NO!-

Fallamos y te matamos? Seli? No, no, NO!!

Hermione y Draco, abrazados, habían caído y desaparecido de vista. Lawliet, aferrado a él, su cabeza contra el hombro de Selene estaba tan cerca, su calor lo único real en ese mundo de pronto gris, sombrío como una noche sin luna, chispazos como estrellas fugaces, duplicados por sus lágrimas mientras apretaba el cuerpo exánime de Selene…

Y entonces la luna vino. Poderosa como un reflector, potente como un pequeño sol, una luz de luna brutal los encegueció, y de pornto todo fue cálido y firme y lechoso, como el abrazo de una madre. Harry parpadeó, y Selene emitió un pequeño quejido. Estaba viva.

Y Harry conocía esa magia a pies juntillas. Era el poder de Mariah Sinistra y Severus Snape juntos: el descendiente druida y la poderosa Star mage, llevado a sus límites por su única hija. La habían encontrado. Ellos habían tendido la mano, pero nunca hubiera podido llegar si ellos no hubieran tenido los brazos extendidos de su lado. Cuántos días, cuántas semanas de agonía, rogando, rogando sin perder nunca la fe? Harry no sabía cuánto habían hecho llorar a Mariah Sinistra. Pero Selene iba ahora segura a los brazos de sus padres que la amaban tanto, y Harry sintió que lloraba de alivio y de desesperación a la vez, y sostenido en la luz, se volvió a Lawliet.

Lawliet lo miró a los ojos, y asintió.

Y los dos dejaron a Selene llegando a casa, envuelta en la luz de la magia de su madre, y abrazados, cayeron hacia un cielo negro, de regreso al pasado, unidos como dos amantes mientras Harry aferraba contra sí la cabeza negra de Lawliet, porque sin Draco prefería no volver. Draco era su vida, y sin él, no importaba que cielo perdiese: que se fuera el mundo a la mierda.

Draco, ya voy.

Cruzaron el cielo, la noche y el sol: hielo, lluvia, calor, viento… caían lejos de la luz, y Harry estuvo seguro que había asesinado a Lawliet al tirar de él hacia sí, que elos dos quizá caerían para siempre a través de la nada, o que al fin se estrellarían en un gran charco de sangre. Caían a una velocidad salvaje, y sintió a Lawliet aferrarlo más fuerte, sus piernas entremezcladas, sus brazos anudados rodeando su espalda: y los dos se apretaron y hundieron la cabeza en el hombro del otro, sus mejillas calientes unidas. Harry pensó que nunca se había dado cuenta de cuán suave era el cabello de Lawliet, cuán calientes sus labios en su mejilla, cuán frágil era su cintura bajo sus manos, y al pensar que quizá sería su último momento vivo, quiso decirle que lo sentía, que lamentaba haberlo traído a esta loca aventura, que había aprendido a quererlo con sus locuras, sus peculiaridades y sus extraños conocimientos.

Pero no podía hablar: no se oía a sí mismo. Así que lo tomó en sus brazos y le besó la cara, las mejillas, los labios, esperando el choque que los mataría…

…Y de la nada surgió una cadena de diminutos eslabones negros que se enroscó en sus cinturas, y tiró, haciéndolos caer en otra dirección: y cayeron y cayeron, y

de pronto el suelo apareció a metros a su izquierda, y cayeron, todo su peso sobre el hombro de Harry, que crujió y se rompió, arrancándole un grito de agonía.

Estaban sobre el pentagrama.

Estaban de regreso, y Salazar, Richard, Rowena y Hughes lo miraban boquiabiertos, mientras Helga corría a tomarlo en sus brazos y a curarle el hombro, y Draco,

Andy y Hermione estaban de pie en el arco de la puerta, la cadena soltándolos y volviendo a Hermione como si fuera una cosa viva.

- Eh…ehehehhhehehehehehehe…ehehehehe…-

- Deja de reírte como subnormal, LAWLIET!- bramó Harry.

- Una ida… y una vuelta… estaba seguro que nos íbamos cortados… heheheheeeehehehe…-

- Pues si estabas tan seguro, haberte quedado con Seli!- gritó Harry, dándose cuenta de que gritaba no porque estaba enojado, sino porque estaba histérico, y aliviado, y aún con el corazón latiendo enloquecido. Helga acabó de calmar el dolor y el shock de su hombro roto, y Harry sintió el hueso soldarse y cerrarse, aunque el músculo aún dolía como mil diablos: pero el alivio de ver a Draco bien, de ver a Hermione a salvo, se sumó en un mareo en brazos de Helga, que lo hizo cerrar los ojos y hundirse en esa carne tibia. Gracias a Dios, era todo lo que podía pensar… todos a salvo… todos a salvo…

- Eso.- dijo Morgana, entrando por el arco y quedándose de pie junto a Salazar.- Seguro que se sintió hasta en Vinlandia. Qué estaban tratando de hacer, deshacer a todos los normandos antes de que nacieran?- dijo con una sonrisa, sus largas uñas apoyadas en la tela negra que le cubría las caderas.- Estos son tus guerreros, Helga? Son tan jovencitos…-

- Qué hace esta perra aquí?- dijo Rowena, con su perfecta dicción educada en latín y griego clásico.

- Alisa tus plumas, Ravenclaw.- dijo Morgana, echándose atrás los rizos.- Sólo a avisarles que los normandos vienen en camino. Llegarán con la noche. Planean asaltar Hogwarths: mis espías me dijeron que tienen un batallón de clérigos. Así que, si están de mejor humor para negociar…-

- No queremos su ayuda, Morgana.- dijo Helga educadamente, levantándose en su pequeña estatura con mucha dignidad, y el herido Harry aún bien aferrado a ella.- Vuelvan por donde han venido. Nosotros lucharemos nuestra guerra.-

- Pero mujer, si los van a comer con salsa si no les ayudamos! Trágate tu estúpido orgullo, y deja que te ayudemos!- dijo Salazar con un movimiento exasperado, acercándose a Helga, que se colocó junto a Rowena, retrocediendo sin quitarle la vista de encima.

- Y un pepino.- dijo Rowena cruzándose de brazos.- No recibiremos ayuda de las mujeres que mataron a Godric Gryffindor.-

Morgana se quedó mirando fijamente a Rowena, como si la frase la desconcertara. Luego, lenta y deliberadamente, miró a Salazar.

- Eso les dijiste?-

La frase de Morgana provocó una batahola como si hubiera caído una bomba. Helga y Rowena avanzaron hacia Salazar gritando, sus bellos rostros deformados de ira: todos los demás, incluso Hughes, se echaron atrás, impresionados por la furia de las fundadoras. Pero cuando tuvieron a Salazar contra la pared, Morgana cruzándose de brazos en un rincón, hubo un silencio, y las dos sacaron sus varitas, que destellaron, azul y oro.

- Dinos la verdad sobre cómo murió Godric, Salazar, o te juro que te hecho un Veritas.- dijo Helga con la voz temblando de rabia. Habían lágrimas en sus ojos, pero parecían de ira, más que otra cosa, mientras le apuntaba con la varita tan cerca que los ojos verdes deSalazar destellaron oro. Rowena, tras ella, parecía hielo.

- Salazar…- susurró Morgana, pero Rowena, sin mirarla, le apuntó con la varita, y ella calló.

- No quieren saber la verdad. La verdad es uan cosa peligrosa, y debe ser evitada siempre a todo costo.- susurró Salazar, su voz tratando de ser burlona, y acabando en un tono sombrío, intensificándose, traicionando un dolor secreto y oculto por mucho tiempo.- Está muerto, y eso basta.-

- No basta ni de cerca.- dijo Rowena con voz helada.- Confiamos en ti, te creímos cuando trajiste su cuerpo… y nos mentiste?- agregó, la voz helada traicionando un intenso dolor.- Lloraste con nosotros, y seguiste mintiéndonos?!-

- Quién lo mató? Dinos la verdad, Salazar!! Quién?!- gritó Helga, lágrimas en sus hermosas mejillas.

Salazar las miró a los ojos, y habló de pornto, el rostro contrayéndose de odio.

- Fui yo.-

Las dos fundadoras se quedaron heladas, mirándolo como si no pudieran creerlo, como si estuvieran a punto de desmayarse. Salazar enderezó la cabeza como una cobra se yergue, hinchando el cuello antes de un ataque suicida: hubo un punto de locura en sus ojos verdes mientrasavanzaba y las dos fundadoras retrocedían como ante una sierpe, como si la verdad que Salazar blandía fuera un arma mucho más atroz que ningún conjuro.

- Él confiaba en mí por completo, con todo su corazón. Y cuando estaba conmigo, no usaba armadura, ni siquiera se protegía… él era el mejor guerrero del mundo, pero era un idiota confiado. Y cuando le clavé el cuchillo en la espalda hasta que sentí cómo se le desinflaban los pulmones, se cayó en mis brazos y ni siquiera me dijo que me odiaba. Sólo me miró a los ojos con esos ojos de oro suyos, y me preguntó porqué, y dijo mi nombre antes de ahogarse en su propia sangre.- la voz de Salazar subió, casi en un grito.- Me pidió que las cuidara, y eso es lo que estoy tratando de hacer, mujeres estúpidas! Estoy tratando de que no las maten, no quiero verlas morir a ustedes también!-

Rowena se quedó pegada a la pared, su rostro blanco de shock. Pero la voz de Helga fue firme y fuerte como un portazo.

- VETE DE AQUÍ Y NUNCA VUELVAS, SALAZAR!-

Los dos se miraron un largo momento: luego Salazar aferró su capa y salió a grandes trancos, gritando con voz ronca:

- Gareth! Hermione! Anteus!-

- No.- dijo Gareth.- Yo me quedo con mamá Helga.- dijo temblando, su mano en el hombro de Helga, que ahora sí sollozaba. Salazar miró a su hijo con odio, y Gareth lo enfrentó con un odio muy parecido en sus ojos.

- Muy bien. Ya no eres hijo mío.- dijo secamente.- Hermione.-

Hermione se colocó frente a Salazar en un floreo de su falda negra, Andy siguiéndola con gracia. Salazar dio media vuelta, y justo cuando Harry, que sostenía el brazo de un Gareth que temblaba iba gritar por ella, a gritarle que no podía irse, que no podía dejarlos, Draco dio un paso, lo arrancó de los brazos de Gareth, y echándole los brazos al cuello, lo bsó. Lo besó larga y profundamente, lo besó con hambre y con ternura, lo besó como si colocara algo valioso suyo en ese beso,algo intenso y definitivo. Harry, los labios húmedos, se quedó perdido un momento en ese beso que le había llegado hasta el corazón, pero entonces Draco dio la vuelta, y salió tras Hermione y Salazar.

- DRACO! HERMIONE!- gritó Harry, desconcertado, aterrado.- Qué hacen? Qué CREEN QUE ESTÁN…?!-

- Nos vamos con los que amamos, harry. Ahora ya no hay vuelta atrás.- dijo Hermione, deteniéndose en la puerta y mirándolo con ojos tristes: Draco no se volvió.

- ES UN ASESINO, Un TRAIDOR!- gritó Harry desesperado: la idea de las manos de Salazar en el joven cuerpo de Hermione lo nauseó.

- Pero lo amo.- dijo Hermione suavemente.

- Tu sabías que…-

- Me imaginaba.-

- HERMIONE! Draco, NO PUEDES…!- la voz de Harry se ahogó cuando vio a Andy, una leve sonrisa en su rostro, tomar la mano de Draco, y besarla.

- No…- suplicó Harry sin voz cuando con terrible parsimonia Draco inclinó la cabeza hacia Andy y se besaron, la boca de harry aún húmeda de él.- No, Draco.- pidió, como su suplicara por cualquier cosa simple.

Draco lo miró, ojos grises como hielo. No había piedad en ellos, ni amor, ni nada.

- Nos vamos con los que amamos. Adiós, Harry.- agregó, y las llamas verdes de Salazar los envolvieron al Aparecerse. Cuando Harry llegó adonde habían estado, no había nadie en el pasillo.

Y sólo los brazos de Lawliet y de Richard evitaron que cayera, porque tras todo lo que había pasado y todo lo que había soportado, fue en sus brazos que se derrumbó, temblando, el rostro en las manos en silencio.

FIN DE Days of The Future Past. Continúa en Days Of Future Present- The Fox.

En un mundo sin palabras, digo que te amo

Hasta que me escuches alguna vez

Que pruebes mi hambre en un beso

Para abrazarte con mis brazos heridos.

Quiero revelarte los secretos que guardo

Esta es la maldición: que en este sueño helado

Sólo pueda soñar con un amanecerHuyendo juntos, de la mano,lejosPara creer que podremos ser amantes, amigos

Más allá de la noche, tú y yo.

Moon Curse, Loveless.