Disclamer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S Meyer, y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
The Boy At Table Seven
By: LyricalKris
Traducción: Sarai GN
Beta: Yanina Barboza
Capítulo 27: Epílogo
~10 años después~
—Ungh.
En estos días, Edward llevaba una camisa, corbata y un maletín para trabajar, así que Bella rara vez alcanzaba a ver al mecánico que había conocido en la década pasada. El día de hoy, sin embargo, él estaba en el garaje, tratando de arreglar la descompuesta camioneta de Kebi. Llevaba una camiseta blanca que se pegaba a su cuerpo, y se transparentaba en lugares con sudor. Su cabello era un desastre. Sus mejillas estaban manchadas con aceite.
Todos estos años más tarde, el olor del aceite y el sudor de un hombre trabajador todavía le causaban cosas agradables.
Edward levantó la cabeza, una sonrisa lenta se extendió por su rostro mientras la veía caminar hacia él. Cuando estaba a poca distancia para poder agarrarla, se lanzó hacia delante, envolviendo su brazo alrededor de su cintura y tirándola al ras contra él. Bella chilló, pero rápidamente se derritió contra él. Rodeó su cintura, inclinando la cabeza hacia arriba para atrapar un beso.
—Me está ensuciando, señor Cullen —murmuró contra sus labios.
—Y, sin embargo, no está protestando, señora Cullen. —Ella sintió su boca subir. Cinco años después de que se casaron, y todavía le gustaba llamarla por su apellido. Bella Cullen. Señora Cullen. Nunca dejaba de agregarlo a la conversación cuando podía.
—Eres un idiota.
—¿Lo soy? —Empezó a regar besos desde la mejilla a la parte inferior de la barbilla, hasta que ella estaba sin aliento por la risa—. No me puedo imaginar qué dice eso de ti.
La tomó de la mano, tirando de ella con él.
—¿A dónde vamos? —preguntó Bella.
La sonrisa de él era maliciosa.
—Vamos a tener relaciones sexuales en esta camioneta, ya que me gusta pensar en la cara que Amun haría si lo supiera.
Bella arqueó una ceja.
—¿Quieres imaginar la cara de Amun cuando tenemos sexo? Estoy bastante segura de que no estoy de acuerdo con eso.
Edward abrió la puerta de atrás de la camioneta y se sentó en la orilla. Enganchó el dedo en la cintura de sus pantalones vaqueros, tirando de ella hacia él.
—Contaminar la camioneta de Amun es solo un bono. —Él tiró de su blusa hacia arriba y afuera, sus manos yendo derecho a sus pechos. Empujó su sostén fuera del camino—. Quiero mostrarte lo que es realmente ensuciarse.
Emoción se disparó por la espalda de Bella, y gimió cuando él le pellizcó los pezones.
—Oh, Dios. ¿Qué pasa si Benji viene aquí?
—Para eso es que son los asientos traseros, señora Cullen. —Con su mano en el pelo, tiró de ella para darle un beso febril—. Ahora ven aquí.
Ellos se apresuraron. Edward tiró de ella dentro de la camioneta, haciendo clic en el cierre automático que cerraba la puerta corrediza. Él lanzó las llaves lejos, ayudándola a bajar sus pantalones mientras ella le quitaba la camisa. Tomó un poco de maniobra, no fue fácil dado que no podían dejar de besarse, pero pronto Edward se estiró a través del asiento trasero con Bella encima de él.
—Bella. —La voz de Edward era un ruido sordo de advertencia cuando sus manos tomaron su culo, guiando sus caderas para mecerse contra él—. Si no te calmas, Benji será la menor de tus preocupaciones. Los Larsens al final de la calle llaman a la policía a la menor perturbación.
Ella gimió.
—Es tu culpa. Sabes lo que esto significa para mí. —Ella arrastró los dientes a lo largo de su cuello, deleitándose en la forma en que se quedó sin aliento y levantó sus caderas hacia ella. La sensación de sus manos callosas en la piel de su espalda, su culo, solo aumentó la urgencia que sentía—. Edward. Te necesito. Ahora. Por favor.
—Como siempre, mi objetivo es complacerte. —Sus manos se deslizaron entre ellos, guiando su pene a su entrada. Él se burló de ella, rozando la cabeza contra su clítoris—. Verá, señora, hay una manera muy exacta de comprobar y asegurarse de que el vehículo tiene la lubricación adecuada.
—Oh, mierda. —Iba a actuar como mecánico para ella. Bella estaba segura que iba a tener una combustión espontánea. Deslizó sus caderas sobre él, tratando de tentarlo en su interior—. Dígame. Hábleme de ello.
Se guio dentro de ella.
—Vea, mete la varilla agradable y lentamente.
—Hay que ir despacio, ¿verdad? —Se movió, tomándolo en su interior.
—No —dijo con un gemido en su voz. Sus manos agarraron sus caderas, y la movió a un ritmo rápido, meneando su cuerpo con el de ella—. No, tiene razón. Comprobar los niveles de lubricación no toma mucho tiempo en absoluto.
Bella bajó su cuerpo sobre el suyo, encontrando un ritmo rápido, satisfactorio mientras se tragaba sus palabras con sus besos. Su mano acunó su culo, apretando intermitentemente mientras su lengua se enroscaba con la de ella. Se quedaron sin aliento y suspiraron juntos, sus nombres saliendo de sus labios con reverencia.
Una década no había hecho nada para frenar su pasión por este hombre. En todo caso, era más fuerte por las pruebas y alegrías que habían enfrentado juntos.
—Te amo. —Sus palabras fueron un suspiro contra su mejilla.
—Te amo. Tanto.
Justo cuando estaban llegando al movimiento frenético del clímax, se abrió la puerta del garaje. Se detuvieron, y Edward reprimió un gemido contra su hombro. Bella se apretó sobre él como si pudieran desaparecer si lo intentaban.
—¿Dónde están tus padres?
La voz pertenecía a la novia de Benjamin, Tia. Lo que ella y Benjamin estaban haciendo en el garaje era una incógnita. Tenían la costumbre de hablar aquí cuando querían privacidad de Edward, Bella, Esme y Carlisle.
Bella se movió con cuidado. Su clítoris palpitaba con la pérdida de contacto y la negación de la liberación mientras dejaba que Edward se saliera de ella. Ella apoyó la cabeza en su pecho, y Edward encontró una chaqueta desechada para colocarla sobre su culo. Las ventanas estaban polarizadas, pero no había ninguna razón para arriesgarse.
—No sé —le respondió Benjamin a su novia—. Deben estar en su habitación.
Edward y Bella intercambiaron una mirada. Él movió las cejas, y Bella tuvo que sofocar una risita.
—¿Ahora me vas a decir qué está mal? Me estás poniendo nervioso. ¿Estás bien, Tia?
—No, Benny, estoy... tan jodida. Estamos jodidos.
Uh oh. Eso no sonaba bien en absoluto. Bella acarició sus dedos por el cabello de Edward, viendo su cara quedarse en blanco.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Benji.
Su novia se echó a llorar.
Esto era malo. Esto era muy, muy malo.
El susurro de Tia era ininteligible al principio. Bella estaba frustrada, deseando poder oír mejor, pero incluso Benji tuvo que pedir varias veces que hablara más fuerte.
—Nena, no puedo entenderte —le dijo.
—Dije, realmente creo que estoy embarazada.
Bella se sorprendió. Debajo de ella, el cuerpo de Edward se tensó.
—¿Qué? Pero... yo... —farfulló Benji—. Tuvimos cuidado. Fuimos cuidadosos.
—Bueno, tal vez no fuimos tan cuidadosos como pensábamos.
El cuerpo de Edward se sacudió, y Bella tuvo que aferrarse a él para evitar que se moviera. Ella lo inmovilizó con una mirada dura, advirtiéndole que se quedara quieto. Lo último que necesitaba Benji era a su padre saltando hacia él.
Su marido estrechó los ojos, su expresión feroz. Se iba a interponer en medio de esto. Podía ver que estaba a segundos de gritar si ella no lo dejaba ir.
Bella inclinó la cabeza, encontrando sus ojos. Dejó que su mirada fuera hacia abajo y luego arriba en una mirada desafiante. Ambos estaban desnudos. ¿Realmente iba a meterse en todo eso en este momento?
Haciendo una mueca, Edward se echó atrás.
—¿Estás segura, Tia? ¿Lo sabes a ciencia cierta? ¿Lo has comprobado? —La voz de Benji fue aguda con pánico.
—Yo... No. No lo he comprobado. Estoy asustada, Benny. Tengo mucho miedo.
—Ven aquí, nena. Ven aquí.
Benjamin abrazó a Tia durante varios minutos mientras ella lloraba, y Bella mantuvo su mano apretada contra la mejilla de Edward. Sus fosas nasales se abrieron, y su respiración era ligeramente acelerada, pero se las arregló para mantenerse quieto y en silencio.
—Vamos, nena. Cálmate, y vamos a conseguir una de esas pruebas, ¿de acuerdo? Tú y yo. Vamos a averiguarlo. —Él respiró profundamente—. Entonces vamos a estar seguros. ¿De acuerdo?
Ella debe haber accedido, ya que un minuto más tarde, sus pasos se retiraron. Bella mantuvo quieto a Edward hasta que escucharon el sonido del coche de Benjamin encendiéndose desde donde estaba aparcado enfrente de la casa, y luego se alejó.
Bella y Edward se sentaron, desenredándose. Edward no la estaba mirando a ella. Su mandíbula se encontraba en una línea dura, sus ojos sin vida mientras se ponía la ropa.
—Ven. —Bella lo tomó de la mano. Él la retiró, pero Bella fue insistente—. Vamos. Vamos a tomar una ducha, ¿de acuerdo?
Él estaba a punto de discutir, podía verlo, pero ella lo interrumpió antes de que pudiera. Se acercó a él, envolviendo sus brazos alrededor de su tenso cuerpo.
—No hay nada que puedas hacer en este momento, Edward. Él va a venir a nosotros, y hay que estar tranquilos.
—¿Cómo puedes pedirme que esté tranquilo? —preguntó con los dientes apretados. Bella agarró sus hombros, dándole una sacudida firme.
—Debido a que esto no se trata de ti, se trata de él. Él te va a necesitar, Edward. —Ella lo agarró de nuevo cuando trató de alejarse—. Puedes aprender de los errores de tus padres.
Eso le caló. Sus hombros decayeron, la lucha abandonándolo. Se dejó llevar por las escaleras para bañarse.
~0~
Como cualquier pareja, Bella y Edward tenían su parte justa de problemas. Eran felices juntos. Tenían una buena vida, pero no eran ajenos a las complicaciones.
Le tomó a Kebi y Amun dos años para volver a Washington. Su embarazo no había sido fácil, y no podían correr el riesgo de perder el seguro de Amun ese primer año. Pero cuando su hijo, Amir, estuvo más recuperado, Amun encontró un buen trabajo en Seattle. Una vez que estaba de vuelta, Kebi no quería volver al tiempo establecido que habían tenido los primeros ocho años de vida de Benjamin. Ella sentía que merecía más desde que había perdido tanto tiempo.
Así que tuvieron otra batalla por la custodia, problemas escolares, problemas de trabajo, problemas de salud —los padres de Edward habían estado entrando y saliendo del hospital mucho durante el último par de años—, y todo lo demás.
Kebi y Edward habían llegado a un entendimiento. Se reconciliaron lo suficiente como para que Kebi, Amun, Amir, y su hija, Yasmin, no fueran extraños en la casa de los Cullen. Todos ellos lograron encontrar un terreno común para los niños.
Después de mucho drama y un par de malas experiencias, Edward y Bella consiguieron puestos de trabajo que disfrutaban. Carlisle y Esme eran ancianos y frágiles, pero ambos estaban estables por el momento. Todo el mundo estaba esperando que Benjamin fuera a la Universidad de Puget Sound en un par de meses. Era lo suficientemente lejos para que viviera en el campus, pero lo suficientemente cerca que podía volver a casa cada fin de semana.
Pero ahora esto.
Edward había estado en silencio durante la ducha. Dejó que Bella lo guiara hacia abajo sobre el borde de la cama y se quedó mirando hacia adelante mientras con la toalla secaba su cabello por él. Años de matrimonio le habían enseñado mucho acerca de este hombre. Ella amaba a Benjamin como si fuese suyo, y su corazón sufría por él. Ella quería hablar, pero sabía que sería inútil hasta que Edward hubiera ordenado sus pensamientos.
Ella le trajo sus pantalones vaqueros y una camisa limpia, cambiándose ella con ropa cómoda. Apenas había liberado su pelo de la toalla en la que estaba envuelto cuando sintió sus brazos rodearla desde atrás. Bella se quedó inmóvil, poniendo una mano sobre la de él mientras descansaba la cabeza en su hombro.
—¿Qué vamos a hacer, Bella?
Bella respiró profundo. En su mente, ella estaba imaginando al niño solo en la mesa todos esos años atrás. Su instinto, incluso entonces, era protegerlo.
Pero al igual que Carlisle y Esme no pudieron proteger a Edward de vivir, al igual que Charlie no pudo evitar que se enamorara demasiado pronto de un hombre con demasiado equipaje, Edward y Bella no podían proteger a Benjamin.
—Su historia apenas comienza —dijo, alcanzando de nuevo con una mano para enhebrar sus dedos por su cabello—. No puedes escribirla por él.
—Pero no quiero que su historia inicie de esta manera. No de esta manera. —Su voz se hizo más áspera, y él se alejó de ella, comenzando a caminar—. Tenía tres años en la mayoría de edad antes de tenerlo. Sabes que lo amo, pero no es lo que quiero para él. Todavía no.
—Y a los dieciocho años, Kebi ya tenía un niño de un año de edad. Ella lo hizo bien. Es muy feliz y exitosa. —Bella se acercó, tomando sus manos para detener su movimiento—. Y creo que lo hiciste bien.
Sus labios se arquearon, y él entrelazó sus brazos a su alrededor.
—Sí. —Él suspiró, inclinando la cabeza contra la de ella—. Pero su vida, Bella. Sus planes...
—Vamos a estar aquí para él. Kebi y Amun estarán allí para él. Y Tia tiene buenos padres. Lo que suceda, tienen una gran cantidad de apoyo. Podemos ayudar a Benjamin a seguir adelante.
Los brazos de Edward se apretaron a su alrededor.
—Siempre sabes qué decir.
Bella se rio.
—Realmente no. Estoy aterrada por él, Edward. Lo estoy.
—Lo sé. —La besó en la mejilla—. Así que supongo que vas a decir que tenemos que esperar a que ellos vengan a nosotros.
—Me temo que sí.
—Maldita sea. —Él frunció el ceño—. Eso es una mierda.
—Realmente lo es.
~0~
Benjamin no vino a ellos.
Esa primera noche, se quedó afuera hasta tarde. Actuando como el buen padre que no presiona, Edward lo dejó pasar cuando su hijo se limitó a decir: «Hola, papá, buenas noches» antes de dirigirse a su habitación.
Pero luego otro día pasó.
Y otro.
Los tres se habían sentado a cenar tarde cuando Edward no pudo aguantar más. Habló antes de que Bella pudiera detenerlo.
—Benjamin. ¿Está Tia embarazada?
Benjamin dejó caer su tenedor. Aterrizó con un ruido en su plato lleno. Había estado empujando la comida alrededor con indiferencia a ese punto mientras Edward y Bella intercambiaban miradas de preocupación. Ahora miraba a su padre con los ojos muy abiertos.
—¿Qué?
Edward hizo una mueca. Bella estaba contenta de que Carlisle y Esme se hubieran ido a la cama temprano esa noche.
—Nosotros... Bella y yo estábamos en el garaje, en la camioneta, cuando Tia estaba aquí el otro día —admitió. Benjamin palideció.
—Oh. —Su ceño se frunció—. Espera, ¿qué hacían en la camioneta?
Bella se sonrojó, pero Edward no iba a permitir que lo distrajera.
—Benjamin. Te hice una pregunta. —Su hijo se echó hacia atrás en su asiento, frotándose la nuca—. Benjamin… —Edward dijo de nuevo, pero Benji le interrumpió con un tono enojado.
—No, ella no está embarazada. Estaba preocupada, nos preocupaba, pero no lo está. No lo está.
—¿No? ¿Seguro?
Los ojos de Benjamin destellaron.
—Sí, estoy seguro. Nos cercioramos. Doblemente cercioramos. No lo estamos…
Bella levantó las manos, las palmas hacia arriba.
—Está bien. Está bien. Tomen una respiración profunda. —Miró a su marido—. Los dos.
Edward se había inclinado sobre la mesa. Hizo un esfuerzo para sentarse y respirar. Benjamin cruzó los brazos, pero parecía estar calmándose también.
—Lo siento —dijo Bella, llegando a tocar el brazo de Benjamin—. No teníamos la intención de escuchar.
Benjamin se retorció en su asiento, su expresión defensiva se transformó en una de vergüenza.
—Hombre. Esto es incómodo —resopló—, probablemente no era la manera en que deseaban descubrir que estaba teniendo sexo.
—Sí. Eso es un hecho. —Edward sacudió la cabeza. Se veía mucho mejor ahora que sabía que Tia no estaba embarazada.
Benjamin miró a su padre con una expresión suplicante.
—No estoy siendo estúpido. Juro que no. Tia... La amo, papá. Realmente la amo.
—Sé que lo haces. —Se pasó una mano por el pelo sin descanso—. Eres un chico inteligente, Benjamin, pero tu vida acaba de empezar. No te adelantes demasiado pronto.
Benjamin rodó los ojos. Era un adolescente fácil de llevar, pero todavía era un adolescente.
—Lo sé.
Edward y Bella intercambiaron una mirada. Él pensaba que lo sabía todo.
Aprendería.
—Puedes venir a mí, a nosotros, por cualquier cosa. Lo sabes, ¿verdad? No importa que seas un adulto ahora. Siempre seré tu padre.
—Sí, papá. Lo sé.
~0~
Edward ya estaba en la cama cuando Bella llegó a su habitación más tarde esa noche. Él estaba acostado sobre la espalda, con las manos detrás de la cabeza mientras miraba hacia el techo, sumido en sus pensamientos.
Metiéndose en la cama, Bella se puso de lado, apoyándose en un brazo. Tocó su frente antes de apoyar la mano en su pecho.
—¿Por qué tan serio?
Sus ojos se centraron en ella, y sus manos bajaron. Acarició sus dedos a lo largo de su columna vertebral.
—Solo pensando en Benji. Era un bebé indefenso apenas ayer, ¿no?
Bella sonrió.
—Un niño sentado en mi mesa.
—Sí. Ahora él tiene toda una historia para escribir, como has dicho, y no tengo ningún control sobre la pluma.
Bella no respondió de inmediato. Ella se dejó caer, dejando que su brazo fuera alrededor de sus hombros.
—Tenemos nuestra propia historia que escribir. —Ella tomó su mano libre y la movió hacia abajo a su vientre. Presionando allí, ella puso su mano sobre la suya—. Este es el siguiente capítulo para nosotros.
Edward pareció confundido por unos segundos antes de que comprendiera. Sus ojos se agrandaron.
—¿Es en serio?
—Absolutamente. —Ella sintió una sonrisa comenzar en sus labios. No habían estado tratando de concebir activamente, pero tampoco habían estado tratando de evitarlo durante aproximadamente un año.
La mano de Edward se movió con admiración sobre su vientre.
—¿Cuánto tiempo hace que lo sabes?
—Un par de días. El día de la camioneta. Eso es lo que fui a decirte, pero entonces estabas todo lleno de grasa y me distraje. —Ella frunció los labios—. Y después no supe cómo decirte que ibas a ser padre y abuelo en el mismo mes.
Se rio y la besó, alegre.
—Eres feliz —dijo ella.
—Sí. No tienes idea de cuánto, Bella. —Él le agarró la cara entre las manos—. Te amo.
Bella le dio un beso, un beso dulce.
—¿No te asusta? ¿Enviar a un bebé a vivir su propia vida y empezar todo de nuevo desde el principio?
Su sonrisa era tan suave como el beso reverente que presionó en sus labios.
—¿Contigo a mi lado? No, Bella. No tengo miedo.
Bella suspiro, contenta cuando se recostaron. Edward le había quitado la ropa en cuestión de minutos. Se veía tan feliz cuando extendió su mano sobre su vientre desnudo.
La vida era buena.
Fin.
Y este ha sido el final... ¿Qué les ha parecido? ¡Realmente me encanta este epílogo y nos encantaría saber si a ustedes también les gustó!
Como siempre que terminamos una historia llega el momento de los agradecimientos a todas las personas que hicieron posible que compartamos esto con ustedes.
Gracias a LyricalKris, la autora de esta bella historia, por permitirnos otra traducción más, ¡siempre es un placer traducir sus historias!
Sería genial si dejaran un review en la historia original (el link está en nuestro perfil) agradeciéndole a la autora habernos permitido compartir la historia con ustedes. Pueden encontrar opciones en Élite Fanfictión o en el grupo de las traducciones (los links también están en el perfil).
Gracias a cada unas de las traductoras que trabajaron en esta historia. Gracias YaninaBarboza,alo-star, Flaca Paz, Sarai GN, Elizabeth McCullen, Mónica Szpilman, littleshinyspark, Rosie, Itzel Lightwood y Katie D. B. ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!
Gracias a las betas que corrigieron cada uno de los capítulo. Gracias Melina Aragón, Yanina Barboza, Mónica Szpilman y Flor Carrizo.
Y por último, pero no menos importante, gracias a las lectoras. A aquellas lectoras que nos acompañaron desde el primer capítulo, a las que se unieron en el camino y a las que la leerán ahora que está completa. Gracias a las que nos pusieron en alertas y favoritos, a las que dejaron sus reviews y a las lectoras fantasmas (que esperamos que en algún momento se animen a dejar de serlo y contarnos qué piensan de la historia).
¡Nos leemos en una próxima traducción! Estamos planeando muchas cosas para diciembre, así que estén atentas ;)
¡Hasta la próxima historia!
