No soy dueño de Inuyasha. Comentarios o sugerencias?

Capitulo 2.-

Ante el comentario de su medio hermano, Sesshomaru sintió una creciente ira que le recorría la espalda, aunque intentaba por todos los medios de mantener su cara inexpresiva de siempre la mandíbula se tensaba y rechinaba los dientes...

-Mi desprecio fue siempre justificado, la raza humana siempre ha demostrado ser voluble e imperfecta. Los humanos generalmente no son seres en los que se pueda confiar, Son los únicos seres que atentan contra su propia vida y su descendencia, corrompen el ambiente que los sustenta y carecen del buen sentido de la higiene y el cuidado personal, ni hablar quiero acerca del respeto mutuo...Pero he de decirte mestizo que hay algunas excepciones, entre las que tu no estas incluido. La miko allá, con sus ropas indecentes y sus extrañas maneras ha demostrado tener más valía y muchas agallas...

-La tajiya, el monje... el pequeño kitsune... todos ellos te siguen ciegamente, demostrando una gran fidelidad hacia ti, soportando tu maltrato. A humanos como ellos no está dirigido el desprecio ni el odio de éste, sino su respeto. Pero tu, eres un idiota, Inuyasha, realmente no sabrás lo que tienes hasta que lo hayas perdido...

- Y por qué lo voy a perder, acaso tú me lo quitarás?

-Este Sesshomaru no ha venido a quitarte nada hanyou, pero si alguno de tus aliados prefiere seguirme, será tratado con respeto, alimentado y protegido como corresponde a un miembro de mi manada. Si acaso pierdes algo, no será a causa de éste, sino que será por tu propia desidia, mestizo.

Mientras Inuyasha y Sesshomaru intercambiaban insultos y el inutachi se encontraba absorto en la discusión, Kagome reunió una a una todas sus cosas, cerró su mochila, dejó una nota para sus amigos, para que no se preocuparan, en ella les explicaba que ella estaría bien pero que necesitaba tiempo para sanar su corazón, pedía que se cuidaran y cuidaran a Shippo; se colgó la mochila al hombro y cuando se dio vuelta para irse hacia el pozo tropezó con Kaede que la miraba con mucha pena...

-"Veo que ya te dicidiste hija" la anciana tomaba sus manos "Te ha tomado demasiado tiempo hacerlo"

-"Kaede, ya no puedo más", decía la joven mientras cubría su rostro con sus manos y comenzaba a llorar.

-"Si mi querida, ya es tiempo de olvidar y tratar de seguir adelante..." y secando sus lágrimas la acompañó hasta el pozo comedor de huesos.

-"Cuida a shippo es mi pequeño hijo, y a Sango y Miroku también".

-"Así lo haré, cuando estés lista y regreses los encontrarás muy felices ya lo verás, quédate tranquila y que tengas un buen viaje Kagome"

La miko se dio vuelta sobre el borde del pozo, dio una última mirada a los alrededores, volviéndose a Kaede le sonrió y saltó.

De vuelta en el campamento...

-"Y si fueras taaan buen señor y alfa como tu dices no habría motivos para que todos teman al gran Señor del Oeste, si acaso no te das cuenta de que tus vasallos te siguen por miedo no por lealtad.

-" Es mejor que me teman y así infundir respeto por mis proezas, y no que me odien o me desprecien por malos tratos para con mi manada.

-"Maldito bastardo, saca tu puta espada y enfréntame!

-"Nada me gustaría más híbrido, pero tengo asuntos pendientes con la miko" y diciendo ésto siguió camino pasando de largo a Inuyasha, dirigiéndose a la cabaña de Kaede, ese había sido el ultimo lugar donde vio a la sacerdotisa.

Cuando pretendía correr la cortina de la puerta de la cabaña una voz familiar le resonó "En que

puedo ayudarlo mi señor?"

-"Usted debe saber dónde está la miko, tengo que hablar con ella, LLámela.-"

-"Si, por miko se refiere a Kagome, ella acaba de regresar a su tiempo, Mi lord, yo misma la acompañé al pozo."

Sin responder una sola palabra, Sesshomaru se apresuró hacia el pozo, dirigiendo una mirada al interior del mismo, apoyado en el borde, lo único que quedaba flotando en el aire era el aroma a sal de las lágrimas de la miko el futuro.

-"No la alcancé." Sesshomaru resoplaba con frustración.

-El aire huele a ella y a tristeza, Maldito Inuyasha, y maldito seas tu también padre." Y hundiendo la garras en el borde del pozo, tomó una bocanada de aire antes de soltarlo y darse la vuelta para irse, hizo dos pasos y pisó algo extraño, lo miró y vio que era un libro.

Se agachó para tomarlo y al hacerlo, el aroma de la sacerdotisa inundó las fosas nasales del Daiyoukai haciendo que se estemezca.

-"¿ Y ahora qué?" se preguntó al sentir a reacción de su cuerpo al aroma de la miko.

Apartando unos pastos de la tapa del libro lo abrió y leyó lo primero que estaba escrito: DIARIO DE MI CORAZÓN.