Capítulo 7 por The Fox Lady

Capítulo 7 por The Fox Lady

La balada de Hogwarths

Days of The Future Present 7

After Sunset.

El sol se reflejaba en los vidrios en ese desastroso amanecer, mientras en el norte podían verse nubes de lluvia arremolinándose, niebla creando espirales nubosos, sobre Hogwarths un pedazo de cielo azul dejaba pasar hilos de sol que iluminaban como reflectores las almenas bien protegidas, las puertas cerradas. Era muy temprano, y los viajeros del tiempo se habían reunido en una sola habitación, tras la triste llegada a medianoche con Rowena cadáver y Salazar desolado. Richard estaba con Helga, así como Gareth y Hughes: los demás, sintiéndose intrusos, habían acabado durmiendo en el cuarto de Harry, en donde Draco se paseaba inquieto, Hermione miraba por la ventana con un libro en las piernas, por una vez olvidada de las letras en la página. Harry dormitaba, el pelo en la cara y los brazos cruzados, tendido en una otomana cubierta por un pesado gobelino.

- Dónde está Lawliet?-

- Por mí que esté en el fondo del lago.- soltó Hermione sin levantar la vista. Draco, que era quien había preguntado, dejó de pasearse y se quedó mirando al bosque, en donde cavaban junto a haya y unos arces para dar a la dama de Ravenclaw un funeral celta.

- Bueno, redujo el ejército normando a la mitad. Aún así nos superan ampliamente.-

- Si las druidas celtas se encargan de esas perras normandas, tenemos más que una oportunidad. Aunque supongo que contaban con la magia de Rowena, y Richard es muchas cosas, pero no tiene la potencia necesaria.-

- Y que lo digas. Ese flaquito no debe de tener nada de potencia.- dijo Draco cruzándose de brazos divertido.- De ningún tipo…-

- Crees que soportarás si hago el ritual esta noche, para acabar con todo?-

- Soporto lo que me eches, Hermy.-

- No seas creído. No quiero que acabes frito.-

- Eso es preocupación por mí?-

- Si te rompo, no tengo repuesto.- Hermione sonrió levemente.- Y Harry ahí si que le da lecciones a Lawliet sobre cómo torturarme.-

Draco sonrió, suave, y miró a Harry dormido por sobre el hombro.- Hagámoslo. No permitiré que le suceda nada a Harry.-

- Crees que puedes absorber toda la magia de Andy de golpe? Puede hacerte daño: recuerda que tu cuerpo se resiste a toda esa magia salvaje, llevas meses vomitando… va a ser peor que una quimioterapia.-

- Cuando acabes de sacarle toda la magia y dármela estaré libre de él, verdad?-

- Sí.-

- Entonces dale nomás.-

- Así que no te podías ir, porque estás atado a Andy.- dijo de pronto Harry, sobresaltándolos. Draco fue hasta él, pero Harry se quedó quieto, mirando a Draco hacia arriba, que se había detenido a sus pies, frente a las brasas muertas de la chimenea.

Draco suspiró.- Digamos que Salazar ha estado vaciando a Andy dentro de mí.-

Hermione reventó de risa. Los demás la miraron convulsionarse, caer al suelo y patalear con el libro contra la cara. Harry se quedó parpadeando desconcertado mientras Draco sepultaba la cara en la colcha y rugía de risa.

- Perra sucia… pervertida…- Draco se secó lagrimitas.- Pinche enferma!-

Hermione levantó la cara manchada de polvo de la alfombra.- Yo soy la… ustedes son los que hacen cositas!-

- Estoy seguro que nosotros somos unos angelitos comparado con lo que tú y Salazar…-

- Podemos dejar de hablar de sexo?- Hermione se alisó el pelo, y se levantó, el rostro manchado de tierra de la alfombra.- Si Draco no es capaz de soportar la magia de Anteus, da lo mismo lo que Salazar haga. Tendrá que sacrificar a Anteus, y dudo mucho que lo acepte. Anteus es una de las fuentes de su magia: perderlo le quitaría una gran cantidad de poder.-

- Dárselo a Draco no?-

- No. Una cosa es vaciar el jarrito, la otra romper el jarrito. Un jarrito puede ser llenado de nuevo, pero si lo rompes hay que buscar otro.-

- Yo sigo con curiosidad sobre cómo hizo el jarrito exactamente.- Harry se levantó, colocándose entre ambos. Draco cubrió la mano que Harry había apoyado en su rodilla con las suyas, y Hermione se envaró, pero luego se apoyó en Harry con un suspiro cuando el Gryffindor la rodeó con el brazo sin avisar y la atrajo hacia sí con su desfachatez usual.

- Harry…- Hermione suspiró.- Tengo la sospecha que fundió un niño vivo con un libro mágico. O fundió un niño muerto con un libro vivo, no tengo idea.- agregó, apoyando la cabeza en su hombro.- No me odien por no contarles todo. Pero tengo tanto miedo de fallar… de fallarles, que nunca me perdonaré si…-

- Está bien. Entendemos.- dijo Harry besándole la nariz.

- Habla por ti. Y dá besitos por ti, también. O no, mejor no des.- Draco siseó con una mirada irritada.- No eras tan besucón y cariñosito en el futuro, te has vuelto un perfecto Amorosito desde que llegamos…-

Harry se echó a reír.- Y tú qué? El amarillo no era Animosito?-

- Sóbame la panza y te muestro mi "Cariñositos: lancen", Potter.-

- Vamos a tener funeral?-

- Es… un tema privado.- dijo Gareth cuando pasó a buscarlos a la hora de almuerzo.- Pero bajen a comer, y para la cena, mamá está disponiendo que entierren a la maestra, a la usanza galesa, a ella le gustaba… Hughes está en el invernadero, haciendo crecer una primavera completa.- Gareth suspiró. Tenía los ojos rojos de llorar, pero parecía sereno.

- Donde está Salazar, Gareth?- preguntó Hermione. Hubo una duda en los ojos de Gareth, pero Hermione pedía una dirección, no autorización. Y definitivamente no permiso.

- Está en sus viejas habitaciones, en el subterráneo…- dijo Gareth, con una diminuta sonrisa.- Mamá Helga dice que mi padre eligió esas porque eran las más alejadas de los niños que Helga y Rowena educaban en las Torres, en donde se sentía menos escándalo…-

Helga y Harry siguieron a Gareth escaleras arriba mientras veían a Hermione, recogiéndose las faldas, descender hacia los subterráneos. Harry se quedó mirándola con preocupación, mientras Draco y Gareth lo miraban a él con fastidio.

- Tengo tanto miedo de que Salazar le rompa el corazón.- dijo Harry con un suspiro, su rostro inquieto.- Temo por ella. Puede ser brillante, pero es sólo…-

- No es la princesa esperando a San Jorge, córtala. Está más que dispuesta a que se la coma el dragón… oye, el dragón no debería ser yo?-

- Eso me convierte a mí en san Jorge.- dijo Gareth con un brillo malicioso en los ojos. Los dos se miraron por encima del hombro de Harry, que bufó.

- No se atrevan a llamarme…- Harry suspiró al fin levantando las manos.- Córtenla. Váyanse a almorzar, yo quiero ver a Helga, y al menos decirle que lo siento.-

- No creo que sea una muy buena idea… está destrozada, Harry.- susurró Gareth, tomándole el brazo: pero Harry lo miró a los ojos con mucha tranquilidad.

- Precisamente por eso quiero verla, Gareth.-

- No puedes decirle nada del futuro.- dijo Draco con avidez.- Si le dices algo, estarás poniendo en peligro nuestra… nuestro…oh, la mierda que sea, siempre lo dicen en las películas, es peligroso, sabes que no puedes hacer eso!-

- De dónde sacas eso?- dijo Harry con inocencia.

- De Michael Fox!-

- No, tarado, que me propongo…-

- Harry, conozco tu forma de pensar desde que nuestro objetivo era la caja de chupetes! Tienes esa mirada en la cara, y tú sabes que hacer planes no es tu fuerte!-

- Mis planes normalmente funcionaban!-

- Sí, porque eran normalmente " Tú agarras el tarro de galletas mientars yo corro sin pañales por el pasillo!"-

- Jajajaja, a tú mamá casi le daba la histeria…-

- Harry…- Gareth los interrumpió, e iba a decir algo, cuando Harry inesperadamente lo besó y lo dejó con la palabra en la boca mientras subía la escalera de tres en tres a la Madriguera, la Casa de Hufflepuff.

Cuando Gareth se volteó, se encontró con dos ojos homicidas y la punta de una espada en la nariz.- Gareth Slytherin… yo te desafío a…-

* voz del piso superior* - Draco, CÓRTALA!-

- NO TE METAS, POTTER!-

- Yo no hice nada!-

- Moviste la lengua! Te vi!-

- MALFOY!-

Helga estaba tendida en una butaca, las piernas recogidas tras la falda negra con bordados, mirando por el gran ventanal que daba a las verdes explanadas que un día sería un campo de cubiertas de flores blancas y amarillas como crisantemos, y la ventana del primer piso de la madriguera, que era inmensa y muy ancha con adornos cuadrados, revelaba toda la belleza de ese mediodía, el sol brillando como no había brillado en días, la escharcha totalmente ida. Era un día para hacer picnic o correr por los prados, un día de vida, no de muerte.

Pero Helga parecía una sombra allí mirando ese día brillante, el pesado vestido de terciopelo negro sin siquiera darle calor a su rostro blanco como tiza, sin que siquiera la chimenea encendida pareciera darle calor. Tenía el cabello suelto en un increíble y lujoso amasijo de rizos de oro que caían como una explosión por el sillón casi hasta el suelo, y brillaban de un modo que contrastaba con sus ojos apagados.

En el regazo tenía un libro, un poco maltratado, en gaélico.

Harry se acercó y muy despacio se sentó en la punta de la butaca, tomando su mano. Parecía infantil sin anillos, una mano coqueta, gordezuela y sedosa, una mano de palomita: Helga la dejó abandonada, sin mirarlo, como si no estuviera allí.

- Helga…- susurró Harry, sintiendo que se le inundaban los ojos. Era como un eclipse en la mitad del verano: toda la luzde Helga se había ido, dejando sólo a una mujercita pequeña y destrozada de ojos llenos de dolor, una virgen italiana del suplicio. Sin saber lo que hacía tiró de su brazo y la recogió en los suyos, maravillándose de lo pequeña y abrazable que era, una mujer cuyo cuerpo se amoldaba al de un hombre sin resistencia, con una facilidad sorprendente. Helga se dejó hacer, y Harry la apretó contra sí, un poco asustado de lo perdidos que parecían sus ojos negros.-…lo siento… debí haberlo adivinado, haber tratado de protegerla… creo que Richard lo sabía y Lawliet lo sospechaba, pero yo… nunca pensé que ella iba a hacer algo así…-

- Yo siempre tuve miedo.- gimió Helga.- Casi toda la gran magia exige la muerte del lanzador… Rowena siempre decía que quería irse así… y ella… odiaba tanto a los normandos…- la voz de Helga se quebró y hundió la frente afiebrada en el hombro de Harry.-… ella me enseñó a leer… ella siempre estubvo, allí conmigo… yo… no recuerdo la guerra ni las invasiones, yo era un bebé y sólo recuerdo Camelot…nuestra niñez en Camelot…- Helga sollozó, aferrándose a Harry.- Juramos nunca separarnos, nunca dejar que nos pasara lo que le pasó a Camelot, pero lo olvidamos… éramos niños…-

- Godric te quiso hasta el último día de su vida, igual que Rowena.- dijo Harry suavemente.- Y Hogwarths vivirá para siempre, Helga. No es en vano… no será en vano. Te juro que vivira, y ellos viven aún en el recuerdo.-

Helga estalló en sollozos mientras Harry la mecía, un poco shockeado al descubrir que una fundadora de Hogwarths se deshacía en sus brazos, tibia y destrozada como un animalito cazado. Sin saber lo que hacía, la tendió, se tendió a su lado, la cubrió con su cuerpo como si pudiera protegerla de todo daño y dolor: y recordó del diario de Godric las palabras de amor para Helga, cómo Godric hablaba apasionada y torpemente de su aroma de verano, su piel como crema batida, de su risa contagiosa y el sabor de sus labios. Girasoles bajo el sol… amapolas en el viento…

Y una canción de una tarde en una justa, Godric usando el estandarte de Helga por primera vez mientras Salazar llevaba el de Rowena, un tejón de oro fundido prendido a su armadura…

Oh my love is you that I dream of

Oh my love since that day

Ever since the years came and go

I'm dancing with you in the summer rain.

Sus lágrimas como lluvia de verano. Harry las secó, y le besó la frente, la nariz, los labios, le susurró la vieja canción de Godric, y los sollozos desconsolados se hicieron más suaves, más completos, ya sin ira, el dolor fluyendo contra su pecho como un río en la lluvia. Helga alzó ojos enrojecidos y maravillados, y su gemido le partió el corazón.

- Godric…? Cómo sabes eso…?-

- Digamos que en cierta forma…- Harry le besó el pelo.- Estoy aquí por él.-

Helga le sonrió: una sonrisa de bienvenida, una sonrisa de ternura, una sonrisa de arcoiris en la mitad de la lluvia que fascinaba y destrozaba el corazón. Harry la besó y se quedó allí con ella en sus brazos, aspirando su pelo, y Helga lloró hasta que se le acabaron las lágrimas, hasta que puso suspirar contra su pecho y Harry supo que Helga sería para siempre la mujer que podría haber amado, la única que hubiese amado.

- Me quedaré contigo. No te dejaré sola.-

- Tienes que irte. No sé que sucederá ahora, y aunque Hogwarths viva, no hay garantías para ti. Rowena nos dio una oportunidad de luchar, pero no hemos ganado la guerra. Y cada día que pasa te alejas de más de tu tiempo.-

- No me importa. Draco está conmigo, y yo te lo prometí… no te dejaré, no ahora.-

- Harry…-

- Vete. Esta noche iré a Morgana, y de ahí en más, nunca me alejaré de Helga. Si vamos a morir, será juntos.- dijo Salazar sin entonación, sumerguido en la tina de agua fría. Anteus aguardaba allí cerca, una toalla en sus manos: pero Hermione lo ignoró y avanzando, se sentó en un taburete de madera tallada en el lavatorium.

- Ya te dije que no te abandonaré. Yo te amo, Salazar.- dijo Hermione con tranquila terquedad.- No me importa con quién duermas. Pero qué pasa con nuestros planes? No quería que yo hiciera lo que hizo Rowena ayer, con Draco, y acabara con los normandos antes de que lastimase a tus preciosas mujeres? No era eso lo que querías?-

Salazar giró la cabeza en la tina.- Sabías eso y seguiste conmigo? Dios, qué eres, una masoquista?-

- Creo que sí me amabas… a tu manera.- susurró Hermione.- Ycreo que tu plan aún tiene posibilidades.-

- No se puede. No dejaré destruir a Anteus, tiene más de la mitad de mi magia, si lo destruyo Helga y yo quedaremos inermes. Y no hay tiempo para vaciar su magia en Draco, lo matará, es demasiada.- Salazar suspiró.- Godric decía que mis planes tenían tendencia a estallarme en la cara.-

Hermione avanzó, y quitándose el vestido, se desnudó, y entró al agua fría, acomodándose montada sobre Salazar, su cuerpo juvenil erizándose por el frío. Inclinándose hacia él, le acarició la cara, los ojos misteriosos llenos de dolor, el rostro ajado y hermoso, las largas guedejas rubias.

- Confía en mí. Te amo como a nadie en el mundo. Hazme estallar, y luego confía en mí.- susurró Hermione.- Los normandos no ganarán, no pueden. Sólo… confía en mí.-

- Está bien.- dijo Salazar, aunque había algo en sus ojos cuando alzó a Hermione y la apretó contra sí.- No quiero que Morgana siquiera huela a Rowena en mí.- susurró, cargado de rencor, de odio y de dolor. Pero cuando Hermione sólo sonrió y lo atrajo a ella, una extraña emoción pasó por el rostro de Salazar.- Debí haberte encontrado en Camelot, niña oscura. Habríamos dominado los tiempos y las eras… debimos habernos amado hace siglos.-

- La historia puede cambiar.- susurró Hermione.-Y lo único que tenemos, es tiempo…-

Enterraron a Rowena al atardecer bajo una lluvia de campánulas blancas y hojas de arce que el viento arrancó como un velo mortuorio. La bella maestra fue puesta a descansar en un cristal imperecedero hecho por Hugh, levemente azul, envuelto en tapices, su cabello trenzado, su diadema en las manos de Gareth, que cantó su responso encomendándola al viento y a la tierra como una princesa galesa que vuelve al ciclo de la vida. Helga, abrazada a Salazar, soportó estoicamente el entierro, y cuando él cubrió la tumba de piedra plateada, un águila en vuelo orgulloso y solitaria, ella habló de una niña herida, de una trenza como una cuerda de cobre y bronce, de una inteligencia que asombró a Merlín, de una belleza que se resistió a Lancelot y a Tristan, y de una mujer de recursos y de planes, que amaba la poesía y la música, que adoraba las cascadas y el ajedrez y la magia abstruosa sólo por ser difícil. Helga habló hasta que el llanto la obligó a callar, y Hughes y Gareth se fueron a pasar la noche con ella, parahacerla dormir con pociones y calmar su dolor.

Salazar los dejó, en silencio, para alejarse en dirección al bosque decidido, cubierto son cu capa.

Y Lawliet, que había estado de pie en silencio en un rincón todo el rato, se adelantó entonces al pequeño grupo en que quedaban sólo Hermione, Draco, Anteus, Harry y Richard.

Draco le echó una mirada relajada: aparentemente, el que hubiera forzado a Hermione a hablar lo había hecho crecer en su estimación y no al revés. Pero Hermione y Harry lo miraron con acidez, aunque Harry se sintió habitualmente dividido entre la cólera y el amor.

- Qué quieres, Lloyd?- dijo Hermione con sequedad.

- Que resulta que tú no eres la única teniendo secretos.- dijo Lawliet con voz seca, muy distinta a la suya habitual, y cargada de algo como fría ira. Extendió la mano, y todos vieron un magnifico giratiempo de brújula, bellamente trabajado con motivos de peces, colgando de una cadena de oro en su mano. Los viajeros se arremolinaron desconcertados alrededor, admirando su belleza, observando cómo parecía palpitar con magia contenida. Estaba listo, y era perfecto.

- Pero de dónde…-

- De las habitaciones de Richard. Lo tiene listo desde hace bastante, y no ha querido entregárnoslo para que Harry no se vaya. Me equivoco, Ravenclaw?- dijo Lawliet con voz dura. Richard, de rodillas junto a la tumba de su madre, levantó un rostro rojo de vergüenza y de dolor, y miró a Harry como un águila en la red, aterrado y dolorido. Pero cuando Harry no dijo nada, Richard se levantó y huyó, el rostro oculto, aún mientras la noche se lo tragaba.

- Richard!-

- Déjalo.- dijo Draco.- Olvídalo! Nos largamos!-

- No.- dijo Hermione, y Harry a la vez.- No podemos.-

- Porqué corno no?!-

- Porque aún estás atado a Anteus. Y yo a Salazar. Y Harry a Helga…- susurró Hermione. -Pero eso será hasta esta noche. Draco, ven conmigo. Te liberaré de Anteus esta noche, y si todo sale bien, cumpliré mi promesa a Salazar mañana, y… volveremos a casa.-

- Vete a la mierda.- dijo Lawliet, la voz apagada.- Quédense ustedes si quieren a jugar a LOTR. Yo me llevo a Harry.-

- Por la puta, Lloyd, la puedes cortar con Harry? Estás obseso con él!- exclamó Draco.- Potter es mío, búscate el tuyo propio!-

- Por el amor de Dios, qué soy, un peluche?!-

- No e eso!- gritó Lawliet.- Rowena leyó la mesa de arena y sabía que se iba a morir, se lo dijo a Richard y a mí! Y dijo que después de ella, moriría Salazar, y luego Harry! Y no lo voy a dejar morir, maldita sea!-

- QUÉ!?-

-Dónde está Slytherin?- preguntó Draco con la cara pálida.

- Fue a entregarse a las druidas para hacer que ayuden en la batalla mañana contra las druidas normandas.- dijo Hermione con voz temblorosa, y por primera vez con miedo en los ojos.- No creerán que…-

Porque Salazar, un amado muerto, una amada enterrada,

caminó al bosque oscuro para salvar a la última que le quedaba

A entregarse a los ritos oscuros de una tierra negra y verde

Enterrado vivo bajo la luna, mordido por incontables sierpes

El veneno inundó su sangre, el veneno se llevó su mente

Y las hijas de la tierra poseyeron su estirpe para siempre.