EPILOGO por The Fox Lady
- Draco, le puedes dejar su cosita en paz a Harry? Estoy tratando de explicarles!- ladró Selene varios días después, ya en Hogwarths. Había costado casi una amenaza de divorcio que Lucius Malfoy hubiera dejado ir a su recién recuperado hijo a dar sus exámenes, pero Lily y Narcissa habían unido fuerzas con Mariah, y los niños habían sido enviados a clase dos días antes del inicio de los exámenes. Lawliet no era el único con ojeras ahora: los cuatro eran verdaderos pandas, tras haber estudiado, estar estudiando, y seguir esudiando, noche y día juntos, en la comida, en el baño, en la cama y en sueños. Ya habían dado Transfiguración y el examen práctico de Encantamientos, DADA y Creaturas: pero esperaban con pánico los de Pociones y Astronomía, ya que se corría el rumor que los decanos padres de Selene cuando venían a tomar los exámenes de sexto se abstenían de sexo por dos semanas, lo que convertía a Severus Snape en un basilisco que regurgitaba alumnos ineptos y a la Sinistra en la respuesta femenina de un Balrog.
- Déjalo. Es la única forma que me mantenga despierto.-
- ENERVATE!-
- Joder, no más, llevo diecisiete, quieren que me dé un infarto?!- gritó Harry, los ojos inyectados en sangre, arrebtándole la varita a Hermione, que sentada al lado suyo se lo había lanzado sin sacar la vista del pergamino que Selene levitaba en el aire con símbolos astronómicos.
Los cuatro, más Neville, y Phoebe Monroe dormitando en forma de gato en las piernas de un dormido Ulysses Graham eran los únicos disfrutando el sol de la tarde junto al lago, en un recodo herboso desde donde el reflejo del agua era particularmente tranquilizante.
- Pongan atención. La pregunta sobre Cassiopeia seguro sale en el examen.- dijo Selene con firmeza: con su tesis aprobada y exclentes hábitos de estudio, era la única que no tenía nada de que precuparse.
Draco, que le investigaba los pantalones a Harry como otra gente juega con un clip o hace dibujitos, levantó la mano.
- Gatito?-
- Irradiación mágica trece, influencia saturnina en el tercer cuadrante. Y no me digas gatito en público, o te llamaré "callampita vaginal" delante de Elroy!-
- Malfoy!- Hermione le dio con el cuaderno, pero Selene ni se inmutó.
- Considerando que las posibilidades de que le interese algo más de mí que mis apuntes es nula, Draco, dime como quieras.- agregó encogiéndose de hombros: se había cortado el bello pelo negro y llevaba la túnica ajustada de ayudante de Astronomía, azul con estrellas, con un broche tras las rodillas que la abombaba en las caderas de un modo muy chic.- Centauri?-
- Miaww, miaww miaw prrr miaw.-
- No me interesa tu opinión, Phoebs, sea sobre Centauri o sea sobre algo más. Cállate o te tiro al agua. Sapito, contesta esto, te lo enseñé ayer.-
- Ya no me acuerdo… se me murió el cerebro… podemos estudiar historia? Si me muestras otra constelación, te juro que vomito, y le tengo más miedo a la pateadura que nos va a dar Langrisser por haber faltado a dos semanas de clase…- Harry se frotó los ojos, mientras Selene bufaba, las manos en la curvilínea cintura.
- Sapito, si la McGonagall en persona no hubiera obligado a Langrisser a tomarles el examen, los habría rajado por asistencia sin dejarlos ni oler el examen. Así que dalo por perdido, porque no creo que haya fuerza en el universo que le haga aprobarlos.-
- No me puedo echar Historia, Seli, lo necesito para Magical Law!-
- Tendrás que dar extras en el verano, pero yo de ti no perdería mi tiempo.-
- Langrisser sólo está celoso: no hay historiador que no se muera por viajar en el tiempo, testigo el ayudante maricón de historia aquí presente.- Draco, echado en el regazo de Harry, apuntó con el pie al dormido Ulysses Graham.- Y si le ofrecemos un behind de scenes de la batalla de Hogwrths a cambio de una nota aceptable?-
- Y tú crees que alguien nos va a creer la versión de Girls of The Hogwarths Mansion que era esto?!- soltó Selene, moviendo la cabeza. - Ofrécele mejor algo sobre arquitectura, comida y vestuario: a los historiadores les encantan esas cosas…-
- Qué van a saber estos dos? Si casi nunca se dejaban la ropa puesta.- soltó Hermione, aún inclinada sobre el mapa de astronomía.- Y Langrisser no puede rajarme o perderé mi beca, saben.-
- Podríamos hablarle de los incómodas que eran las calzas: no sé qué gracia les encontraban, si vivían metidas en el traste, tal vez la historia le guste a ese maricón sonriente.- bostezó Harry, arrojando su libro de historia al lado.
- Sorprendente que en vez de calzas no se llamen " Potteritas" o algo así.-
- MALFOY!-
- La pueden cortar? Ustedes tendrán la universidad asegurada de todas formas, pero Lawliet y yo necesitamos la beca!- ladró Hermione, lo que hizo que los dos herederos mirasen culpablemente a Lawliet, que estaba inclinado sobre su lista de constelaciones ( en cantonés). Selene se sentó junto al ex estudiante de Clow, y le pasó la mano por el pelo, ahora fijado por la fuerza con poción alisadora en una colita.
- Necesitas más ayuda, pajarito?-
- No… creo que me irá bien.- Lawliet sonrió, dejándose regalonear con la entrega de un gato mimado.- Sólo estoy un poquito cansado…-
Selene lo acunó, enternecida. Lawliet era el que menos hablaba de su aventura, pero el que había mostrado más secuelas físicas del viaje: si bien Hermione estaba pálida, inapentente y con el ánimo por los suelos, y Draco y Harry aún estaban llenos de moretones, así como Selene aún tenía restringuidas ciertas comidas por la operación y había perdido tanto peso que la túnica de Astronomía le colgaba, Lawliet estaba cada vez más silencioso y soñador, dejándolos a veces callado como una sombra, incluso esquivándolos. Si Harry, Draco y Hermione no hubieran estado tan histéricos y agotados por el esfuerzo de los exámenes encima de todo, lo habrían notado: pero Selene se daba cuenta que las ojeras cada vez eran más profundas, y que la frágil espalda del niño de Shangai se doblaba bajo el peso de sus libros, una palidez cada vez más azulosa en su rostro, una melancolía cada vez más absorbente en su carita.
- Te va a ir de maravilla, ya verás.- dijo Selene dulcemente, besándole la frente.
- MAIOOOWW!-
- Phoebs, cállate o te…- Selene levantó la vista al ver a Eloy cruzar el sendero al lago con sus libros bajo el brazo, tan arreglado como siempre, el aire algo militar, o algo puritano, mostrando algo de su incomodidad al ver a Selene rodeada de gente.
- Hola. Perdonen que los moleste…- dijo cortésmente, saludando amablemente con la mirada a todos.- Selene, me preguntaba si tienes un minuto. Hay… uno temas del examen de Astronomía que no me siento capaz de fundamentar.-
- Lo siento, pero tendrás que preguntarle a Lachaise o a Ralph, Eloy. Estoy ocupada.- dijo Selene sin levantar la vista de Lawliet, al que acariciaba.
- No deberías tomar frío, aún estás convaleciente.- dijo Eloy, al parecer poco dispuesto a irse.
- Nosotros la mantenemos caliente.- soltó Draco, al que Eloy le caía muy mal tras años de hacer llorar a Selene.
Eloy pareció algo corrido, y se quedó allí un moemnto luego, antes de asentir y despedirse. Peroc cuando se fue, Phoebe Monroe saltó del regazo de Ulysses al hombro de Harry, a la espalda de Draco y de allí a los brazos de Selene sin preocuparse de guardar las garritas, y le puso ambas patas peludas en la cara a la hija del alquimista y la astróloga con sus ojos redondos de gatade peluche muy inquisitivos.
- Miaw miaw MIAWOO?-
- Phoebs, no discuto contigo cuando estás en tu forma peluda, me siento tonta. - dijo Selene apartando a la gatita, que tomó vuelo y se le encaramó en la cabeza.- Bájate, gata gorda!-
- Ya no te gusta Eloy?- preguntó Draco, levantándose y sacándose el pasto pegado a los pantalones en las rodillas mientras Harry le palmoteaba el trasero.- Ya era hora…-
- No tengo tiempo para pensar en él, ya he perdido suficiente tiempo en eso…- dijo Selene con un suspiro.- Nos vemos después de la cena para seguir con repaso de última hora de Astronomía. Que les vaya todo lo bien posible en Historia, chicos.-
- Prr prr.- Phebe hizo un bostezo lleno de colmillos.
Durante el decenio de 1210, nombres los sucesos que conllevaron a la separación entre magos y muggles mediante la carta magna inglesa, y quiénes la establecieron.
Harry se devanó los sesos, mientras Hermione escribía sin parar a su lado, Ron Weasley masticaba su pluma y en la fila siguiente, Draco se hamacaba en su silla, porque odiaba cordialmente historia y tampoco le hacía falta para entrar a teoría de artes oscuras en Inverness. Harry, que sí la necesitaba si pretendía entrar a Magical Law, se forzó a recordar, no sin apreciar lo absurdo que tras vivir historia, reprobara el ramo.
El matrimonio de Enrique II Plantagenet, el penúltimo rey de pura sangre mágica con Leonor de Aquitania forzó la batalla de Bouvais, en la que Francia e Inglaterra disputaron las posesiones francesas druídicas entregadas por el matrimonio de la princesa a Inglaterra, durante la ausencia de Richard LionHeart, a su hermano Juan, jefe de la orden druida inglesa, el cual reunió sus tropas en Hogwarths, que fue en ayuda del monarca en la gran batalla marítima de Damne, derrotando a los franceses con un poderoso hechizo de flechas encantadas y arqueros voladores …
Harry se detuvo en seco, la mano en alto. Leonor? Richard?
Flechas encantadas? Pero si ese hechizo lo diseñó… Lawliet!
Releyó sus propias palabras, sintiendo que se le contraía el estómago, recordando como si la amada, perdida voz de Helga hablara en su oído:
Vendrá una princesa de tierras lejanas, un hija de Gabrielle. Y ella y tu hijo darán a luz al sol y a la luna, un rey que trabajará en silencio y paz y un rey brillante que irá al este y volverá en gloria para recrear una nueva Inglaterra. Vendrá la hija de la princesa de Gryffindor, y se llamará Leonora, por el león de Gryffindor. Y ese prínicipe brillante y viajero que vivirá por siempre, tendrá tu nombre… y el corazón de un león..
Leonor de Aquitania… la hija de Gabrielle, la nieta de Gryffindor, y entonces… Henry Plantagenet era el hijo de Richard!
Con los ojos dilatados, rozó el pergamino: Juan Sin Tierra, el rey que se resistió al dominio de Papado, último rey druida de ojos oscuros que derrotó la invasión francesa, y su hermano… Ricardo Corazón de León, el guerrero legendario de las cruzadas! Gryffindor!
Se le llenaron los ojos de lágrimas: la fiereza de Hugh, la fuerza de Godric, el valor de Gareth, el amor de Richard… todo, todo había pervivido, llenado los libros de historia. Aún hoy la sangre de los fundadores vivía, salvado a Inglaterra una y otra vez. Cómo se habría sentido Richard al ver a la princesa francesa que era hija de su Gabrielle? De quién más sería hija, habría sido hermosa? Y Juan Sin Tierra, el sombrío rey druida, le habría recordado a Gareth? Y Richard Lionheart, habría tenido la risa de Godric? Cómo habría sido para Richard criarlos, educar a sus nietos, aquí, en Hogwarths, enseñándolos, viéndolos convertirse en reyes inmortales, mientras los años pasaban para el primero de los directores de Hogwarths…?
No lo mencionaban, pero los hechizos de levitación, arqueros y flechas voladoras… una batalla naval… Harry podía casi verlo, dirigiendo todo a su modo sosegado, su hermoso rostro inclinado sobre los mapas, sentado en el despacho del director de…
Harry se quedó paralizado un instante, los ojos titilando, la boca abierta. Y un segundo luego voló, más que corrió, arrojando su examen al aire, el rostro desencajado, desoyendo los gritos y las advertencias a su alrededor mientras se lanzaba escaleras arriba, moviéndose con la loca velocidad de una lagartija. Patinó y cayó frente a la gárgola que custodiaba la oficina de la directora, y de un salto se encaramó en la escalinata giratoria, subiéndola a trancos.
Se colgó de la puerta con tanta fuerza que cuando se abrió el picaporte cayó de bruces, golpeándose codos y rodillas, pero se puso de pie casi en un rebote y se lanzó, al centro del cuarto redondo, tan lleno de aparatos y libros, los ojos muy abiertos…
- Qué buscas, Potter?- dijo la directora. Minerva McGonagall, vestida con los largos mantos lilas y dorados de Hogwarths habló con sorprendente suavidad, casi como si lo esperase, levantándose del gran escritorio con un susurro de telas. Harry abrió la boca para contestar, pero sus ojos, que buscaban desesperadamente en las paredes cubiertas de retratos pequeños y grandes, se fijaron de pronto en un pequeño óleo ovalado antiquísimo, que representaba a un hombre joven y hermoso, vestido de azul.
Todos los directores de Hogwarths vivían en esas paredes: todos, incluso el primero.
- Richard…- musitó sin voz. El hombre sonrió, asintiendo, aunque se parecía poco al joven de ojos tristes que Harry recordara: el hombre tenía sus ojos azules llenos de sabiduría y paciencia, serenidad y fe. Era hermoso, en la plenitud de su vigor, con la larga cabellera negra con algunos rayos plateados, el rostro delicado, y sin embargo viril. Harry avanzó, los ojos llenos de lágrimas, y apoyó una mano en el marco muy gastado, adornado con peces de lapislázuli.
- Podrías dejarnos un momento, Minerva?- dijo Richard suavemente. La directora asintió, y se retiró sus pasos sin ruido como los de un gran gato: pero Harry sólo podía mirar al muchacho que tanto lo amase y al que amase a su manera, aún vivo en espíritu, y con tanta paz en los ojos.
- Richard… todo valió la pena, te das cuenta? Todo lo que pasó… todo lo que pasó fue real y…- Harry balbuceaba, tembloroso, pero transido de ternura. Richard asintió, los ojos cargados de luz, y rozó con los dedos su marco como si quisiera acariciar la mejilla húmeda de Harry.
- He esperado siglos para verte y decírtelo.- dijo Richard despacio.- Pero todo valió la pena por haberte conocido, Harry, aunque sólo fuera por eso.-
- Richard, nosotros… nunca dejaré de pensar en ti!- la voz de Harry recuperó firmeza, y sus ojos brillaron.- Esaba leyendo… la profecía de Helga se cumplió, todo se cumplió, y ahora… Gabrielle volvió? Tuviste hijos, verdad, los Plantagenet? Y Inglaterra estuvo a salvo, y…-
- Harry.- dijo Richard sonriendo levemente.- Sí, sí… sí. Y sin embargo, estos siglos me han mostrado tanto que creo que sólo ahora empiezo a entender el significado de todo lo que sucedió. Harry…-
- Dime.-
El rostro de Richard se dulcificó.- Nada. Sólo quería verte… tenía tantos deseos de volver a verte, mi amor.-
Afuera, empezó a llover dulcemente, y Harry descolgó el cuadro para mirarlo a los ojos, a la luz, porque finalmente comprendió, todo había terminado.
FIN… por ahora
Continúa en SHINJIRU GA YUE NI ( Reason to Believe,)para seguir con Lawliet…
