NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR LOS COMENTARIOS, Y NOS VAMOS AL MIRADOR POR MUCHO MÁS.
CAPITULO 11
Iban caminando, hacia una colina baja , la misma calle de los cines, llena de luces se iba apagando mientras Sesshomaru, miraba buscando el significados del comportamiento de los humanos que caminaban junto a ellos, delante de ellos, detrás de ellos…todos se veían felices, pero tranquilos, algunos iban de la mano mirando el cielo, otros agarrados del brazo, reían y hacían comentarios que provocaban la risa del otro, el olor de las feromonas y el romance estaba por todo el lugar, el motivo de aquello escapaba al Daiyoukai que se había empeñado en averiguarlo, si la curiosidad mató al gato, ni hablar con lo que le haría a este perro.
Kagome caminaba como si estuviera condenada y se dirigiera al cadalso para su ejecución, le advirtó al Daiyoukai que no era para tanto, y que tal vez se sentiría incómodo en ese ambiente pero, él estaba empecinado, la última vez que ella vino aquí, fue con Inuyasha, a pesar del ambiente romántico solo compartieron el roce de los labios y un tierno abrazo, pero tan cálido, tan dulce, tan lleno de significado.
-"Significado mi culo", murmuró ella
-"¿Miko?
-"Eeh nada, sólo pensé en voz alta, no me haga caso, allí mire, vamos!"
Se apresuraron en caminar y llegar a un espacio lleno de asientos de piedra, los alrededores estaban desbordantes de parejas y el Daiyoukai miró a Kagome una vez más y sin decir una palabra la joven entendió la pregunta tácita.
-"Aquí vienen las parejas en una cita o después de una cita, para… bueno para…demostrarse un poco de afecto, hacer planes, hablar de amor a veces o sólo admirar el mirador que es tan bello."
El no veía nada de extraño en el lugar
-"Venga con migo ya va a ser la hora" decía Kagome llevando a Sesshomaru hasta el borde de una barranca desde donde se veía la ciudad, las pequeñas luces, los carteles luminosos, las luces de los autos en hilera, se veía realmente agradable pensó él, pero la voz de la Miko lo sacó de su ensoñación con la ciudad, "Preste atención onegai, Sesshomaru Sama" el Lord vio que las parejas se paraban se abrazaban, se preparaban para algo, los hombres miraban a su mujeres, no podía imaginar qué demonios hacía que estos ningen actuaran de ésta manera, el paisaje era bello, si, pero tanto así? Las feromonas lo estaban poniendo más que nervioso y la curiosidad tampoco ayudaba, miró de nuevo a Kagome ella se veía serena y expectante, era su hembra alfa y ella estaba serena él no podía ser menos, y se quedó expectante también. Kagome miró su reloj y le dijo –"Mire Lord Sesshomaru" él corrió un poco la mirada hacia las pérgolas de rosas multicolores, un estanque con peces koi, había unas farolas, y estatuas de mármol muy bellas todo era blanco puro e inmaculado y los árboles de sakura estaban florecidos y la brisa llevaba los pétalos que caían como una tenue lluvia rosada, justo a media noche las luces cambiaron de a poco del brillo normal hacia el celeste claro, y más oscuro y más oscuro hasta llegar al azul, un azul profundo, hechizante, la lluvia de sakura , las flores de las pérgolas, los árboles. El estanque y los peces, los humanos, Kagome… azul, maravillosamente azul. Los ojos de la Miko eran también azules y el blanco pálido de su piel, ahora azul claro, su cabello negro brilloso, con hebras azules era una imagen que al Daiyoukai se le clavó en el alma, en un segundo su mundo se derrumbó a los pies de una pequeña sacerdotisa humana, estúpido, estúpido hanyou, elegir un trozo de arcilla por sobre este ángel azul?
El se veía iponente su cabello ahora era una cascada azul brillante con reflejos celestes, su piel era de un azul claro las marcas de la cara se veían oscuras su, camisa a juego con la piel y sus ojos ahora se veían de un verde profundo y muy brillante, era la imagen de la pura perfección el hombre más hermoso que había visto o soñado en su vida.
Ella se veía etérea, fresca, pura, sensual, atractiva, la bestia sentía el alboroto del corazón del Señor occidental. Las hembras en su mundo eran hermosas, fuertes, hábiles, sexualmente muy activas, el paraíso para los demonios, pero ésta ningen, ah, ésta ningen era otra cosa, sin saber qué lo impulsó el gran Señor del Oeste, heredero del general Inu No Taisho, tomó a la joven entre sus brazos y la acercó a su pecho permitiéndose así, comenzar a comprender a su padre en la necesidad de formularle la pregunta hace siglos "Sesshomaru, tienes alguien a quien proteger?" por segunda vez en su vida la respuesta era si, y las dos eran humanas.
-"Sesshomaru Sama, ¿Qué hace?"
"Respondo una pregunta a mi Padre" hubiera querido decir pero no.
–"No debo?"
-"Que la mayoría lo haga no quiere decir que usted deba hacerlo"
-"Huelo tu tristeza una vez más, soy tu alfa debo confortarte, también eres humana y así se confortan los humanos ves alrededor?"
-"Si, pero estoy bien, se lo agradezco, yo sólo recordaba…"
-"Trajiste al mestizo aquí"
-"¿Qué? Eehhmmm, si. Pero fue un error que estoy pagando con creces…" ella agachó la mirada.
El Daiyoukai no aflojó en su abrazo, Kagome se sintió abrumada por el sonido de su corazón, su calor, los recuerdos…Lloró. Lloró amargamente como nunca antes lo había hecho, intentó apartarse del Lord quien volvió a ajustar su abrazo firme para calmar a su hembra alfa ya que no podía arrancarle al mestizo de su corazón y su mente, se mantuvo a su lado, en silencio, subió una mano a la cabeza de la Miko y comenzó a arrastrar suavemente sus garras por el cabello, ella se iba relajando, la pena, el desprecio, la ira, le carcomían las entrañas se sentía realmente enojado con Inuyasha, a quien culpaba de todos los males que había padecido desde su niñez, ahora el infame destrozaba una mujer valiosa como ninguna otra que haya conocido, ella sufría y se rompía en pedazos y él no podía hacer nada, en su interior la bestia despierta como nunca antes, hacía años que se desperezaba solo para la batalla y alguna época de celo, aunque negándoles la semilla fértil a todas la hembras con las que tenía sexo, ahora parecía estar muy pendiente de la onna en sus brazos, ante la ira de Sesshomaru, la bestia preguntó "Qué sucede? Y al compartir su mente la ira comenzó a agitar a la bestia no estaba, feliz, ni calma, ni tranquila, ni gozosa, ni podría descansar de nuevo hasta ver a esa onna que lloraba en sus brazos, ¿Por qué afectaba tanto a Sesshomaru, a él mismo? Tenía que verla… El Lord del Oeste se metía en el interior de su mente y agarraba a la bestia de los hombros, "no sé qué hacer, no sé cómo tratarla , ella es nuestra alfa en la manada, el hanyou le rompió el corazón, no sabemos de sentimientos, tu y yo pero tal vez entre los dos…"Lentamente, la bestia tomó el control apartó suavemente a Kagome para verla a los ojos, tomó con delicadeza sus cabellos y tiró hacia abajo para descubrir el rostro lacrimoso de la bella mujer, Kagome lo miró y vio los ojos de sangre que la miraban y supo de quién se trataba, él bajó a su cuello y olfateó profundamente, y la volvió a mirar. Ella sonrió tímidamente y seguía relajada en sus brazos, no hay temor, no hay sorpresa, solo tristeza.
-"Miko"
-"Hajimemashite, Kagome, es mi nombre, Sesshomaru Sama, a veces lo utiliza. Y para mi está bien"
-"No me agrada tu pesar, huele a hierbas amargas y a hiel, no tiene sentido penar por el Hanyou, él eligió ya"
Bastante menos tacto en las declaraciones de la bestia, pero igualmente claras.
-"Mmmm., si, ya me lo dijo usted en su otra forma, o como se llame, pero es muy difícil."
-"Estamos conociendo el corazón humano, él y yo somos uno, estoy conociendo tu corazón Kagome, ten paciencia, no sabemos de sentimientos pero podemos aprender, confías en mi?"
-"Hai, si, si no fuera así no hubiera aceptado formar parte de su manada y menos como hembra alfa, lo cual es mucha responsabilidad para una tarea tan dura."
-"Hn. Veo que elegimos bien a nos ayude, nada te sucederá de ahora en adelante, sacerdotisa, Kagome." Y sin decir más se retiró dando lugar a los ojos dorados.
-"Te sientes mejor, Miko. La bestia ?"
-"Fue amable, sus palabras fueron duras pero, totalmente ciertas, agradezco a los dos por tratar de confortarme, ya me siento más tranquila. Arigato Sesshomaru Sama"
La distancia que ponía Kagome en su trato con él era más que molesta, él ya la llamaba Kagome, dio su palabra de no herirla más, o por lo menos intentarlo, habló de sus problemas abiertamente con ella (o casi), no, no podía pedirle nada, él mismo guardaba secretos aún y hasta que no los compartiera con ella, no tendría derecho a pedir nada. Suspirando la fue liberando de su abrazo mientras ella secaba sus lágrimas, alrededor todo era azul, el romance en el aire, las feromonas, el amor? El Daiyoukai se acercó a un árbol grande y se sentó debajo con una rodilla doblada y un brazo sobre ella igual que lo hace en su tiempo y miró hacia la ciudad, estaba…relajado, tranquilo, aturdido por el ambiente y la sal de las lágrimas, el olor a pasión...
-"Sacerdotisa, ven"
-"Si, Señor Sesshomaru qué sucede? Kagome se sentó en seiza frente a él.
Sesshomaru comenzó a hablar, -"Cuando regresemos, tendremos que poner en práctica algún plan por el asunto de Rin, los Lores presionarán para apresurar los cosas y no debemos transigir, de ello dependerá la vida de Rin y la seguridad del palacio,"
-"Y su vida Señor también estará en juego"
-"Hn."
-"No ha pensado en alguna otra solución?"
-"Como cuál, ya lo intenté casi todo"
-"Emparejarse usted y darle un heredero fuerte a la casa de occidente"
-"Lo intenté todo"
-"Pero no comprendo…"
No podía creer que Sesshomaru le dijera eso…Acaso se emparejó con alguien en el pasado, o…estéril? No, no puede ser… la risa se le escapó sin querer.
-"No, no puede ser, jajajaja, discúlpeme pero no entiendo" Intentaba tapar su boca para no faltarle el respeto pero el pensamiento le dio gracia no por lo que significaba si no por la fertilidad de la propia imaginación por pensar semejante cosa, no imposible, pero improbable.
-"He tenido contacto íntimo con algunas hembras poderosas, que luego fueron muchas hembras poderosas, para buscar de producir herederos para occidente, pero no quedaron preñadas, jamás, yo tengo ochocientos años…
A pesar de sus mejillas teñidas de rosa intenso se armó de valor y preguntó
-"Pero por qué?"
-"Lo sanadores afirmaron que las hembras eran fértiles y receptivas, sin embargo nada sucedió, mi semilla no dio fruto, luego una noche después de la última reunión cardinal recordé algo que sucedió hace algún tiempo, algo que casi había olvidado."
-"Ah sí, y qué fue?"
-"En medio de una la batalla con Náraku en la que Te tomó con uno de sus esbirros e intentó atravesar tu corazón, recuerdas, Inuyasha sacó a Tessaiga y atacó al hanyou araña, yo fui por detrás y ataqué con Tensseiga reforzando el ataque de la espada de Inuyasha. Así el golpe dejó muy malherido al sucio youkai y mientras a ti te salvaba el mestizo y te ponía a salvo, Náraku lanzó una maldición que sólo afectaría a la bestia interior"...
Náraku había dicho: Tú maldito youkai, gran señor te haces llamar, un entrometido es lo que eres, tú y tu asqueroso hermano son una plaga, como lo debe ser toda tu sangre estoy harto de la sangre de Inu No Taisho, las pestes como ustedes no deberían ser tan fértiles y reproducirse como ratas, para evitar eso yo Náraku te envío un regalito especial Para aquél que está latente, en el que radica la fuerza, el que está oculto y lleva la esencia, lo condeno a vivir por vivir, al desinterés, al desagrado, al descontento, a la desmotivación a vivir por el hecho de vivir apagándose por el resto de la eternidad
-"...y a través de los vientos del abanico de Kagura envió una daga que se clavó en mi pecho, y luego desapareció junto a ellos, yo solo tengo una pequeña pero molesta cicatriz. La bestia en mi interior duerme de desde entonces, solo salió dos veces en los últimos cuatro años y las dos veces en este tiempo."
-"Con migo y quien más, Rin?
-"Tu madre, la bestia habló con tu madre"
-"Qué? No lo sabía y por qué surgió ahora? Y ¿Qué tiene que ver con lo que hablábamos de los herederos y eso?"
-"El porqué surgió ahora no lo sé, pero el porqué no produje herederos si" El silencio se apoderó de los dos Kagome se acercó un poco más a Sesshomaru, y apoyó una de sus manos en la mano que estaba sobre la rodilla del Lord.
-"Está bien, puede decirme lo que sea, yo estoy aquí, nadie más lo sabrá"
-"La bestia no tiene interés en nada, la vida para él no tiene sentido, se niega a traer descendencia a la vida vacía que él lleva, eso provoca que…mi semilla sea estéril, sin vida, sin youki. No produciré herederos sin la participación de la bestia, y ya ha demostrado que no pretende hacerlo."
La cara de la Miko palideció aún más,
-"Debe haber en el mundo alguien que despierte a la bestia y le infunda ganas de vivir." El corazón de la joven se rompía de nuevo pero esta vez no por el mestizo si no por el Daiyoukai sentado frente a ella, Sesshomaru olió su tristeza y la observó, lo miraba a él, la tristeza de la Miko era por él.
-"Yo le prometo que la encontraremos, haremos lo que sea pero hallaremos a su hembra para que la bestia vuelva a vivir"
Sesshomaru le tomó la mano y la continuó mirando a los ojos
-"La encontraremos ya verá, lo haremos Usted y Yo, Tú y Yo Sesshomaru"
Al oír las palabras de la Miko Sesshomaru apretó la mano de Kagome, los dos se quedaron mirándose con una leve sonrisa.
El Segundo secreto había sido revelado, pero aún había más…
