El sol comenzó a brillar sobre Tenochtitlán, todos los habitantes de ésta ciudad flotante comenzaron sus actividades como cualquier otro día. Los agricultores se dirigían a sus chinampas saludándose entre ellos, las mujeres alimentaban a sus hijos y otras se dirigían a recolectar agua para sus familias.

Antonio despertó y se estiró, los últimos días habían estado muy agitados comenzando con el ataque de Nautla. Cómo le sorprendió la noticia de que los mexicas habían ordenado un ataque contra los totonacas.

Ese día estaba, como siempre, en el templo mayor comiendo con Moctezuma y Citlalli.

Cortés estaba hablando con el monarca acerca de cómo era la vida en Europa. Antonio trataba de entablar una conversación con el Imperio Azteca, pero ello lo ignoraba continuamente así que él se limitó a observarla. Era muy hermosa.

-Citlalli ¿Por qué no llevas a nuestro invitado a conocer el templo?-le propuso Moctezuma.

Ella lo fulminó con la mirada antes de levantarse y hacerle una señal a la nación para que la acompañara. El ojiverde se apresuró a levantarse agradeciendo la comida para seguirla rápidamente.

Caminaban por el templo en silencio que era roto en ocasiones por los sonidos de asombro del español.

Antonio no quería desaprovechar ese momento para acercarse más a la chica así que rozó su mano con la de ella. Imperio Azteca de asustó al sentir la piel ajena y sacó su cuchillo lanzando al castaño contra la pared y acorralándolo ahí.

-¡¿Qué es lo que crees que haces?!-le dijo en náhuatl molesta. Él le lanzó una mirada confundida. La chica colocó el filo del cuchillo sobre el cuello del extranjero- ¿Tlein tiktemoa?

-¿Qué busco?-preguntó entendiendo la última frase- Queremos comerciar con ustedes…

Ella preguntó algo pero él no le entendió, la morena suspiró y trató de hacer algo que no había intentado.

-¿Com… erci… ar qué?-preguntó lentamente tratando de hablar español.

España sonrió tiernamente al escuchar sus balbuceos mientras dirigía su mano a su bolsillo. Esta acción no pasó desapercibida por la azteca, apretando más el cuchillo en su cuello.

-Tetsikoa, koamokichtli ("quieto, hombre anguila")-le espetó molesta

El ojiverde sonrió nervioso mientras sacaba una bolsita de azúcar de su bolsillo

-¿uh? ¿Xaliztak?-preguntó mirando la bolsita con curiosidad

-No jeje no es arena blanca…-dijo depositando un poco en la manos de la morena

Citlalli miró desconfiada el polvo antes de lamerlo débilmente antes de sonreír disfrutando el sabor. Antonio estaba encantado con esa dulce sonrisa.

De pronto se escucharon un par de gritos en la habitación real. Ambos corrieron al lugar encontrando a Cortés discutiendo acaloradamente con el monarca que parecía avergonzado.

-¿Qué pasó?-preguntó Antonio preocupado

-Unos guerreros atacaron a nuestros aliados y a la guarnición de la Villa Rica-respondió el hombre mirando a su intérprete que hablaba con el tlatoani

-¡¿Qué hicieron qué?!-exclamó el ojiverde sorprendido mirando a Citlalli- ¿Qué vamos a hacer?

-Se nos están saliendo de las manos, he escuchado que quieren emboscarnos-dijo el capitán y les dio una señal a sus hombres que entraron y arrestaron a Moctezuma y a Citlalli- Intentaremos otra cosa.

La morena tenía que proteger a su monarca así que le clavó un su cuchillo en el estómago a uno de los españoles antes de golpear a otro en la cara con el codo. Uno de ellos le agarró el cabello, ella hizo la cabeza bruscamente hacia atrás para pegarle en cara. Era imparable.

Hernán empujó a Antonio para que se enfrentara a la morena. El ojiverde midió sus opciones antes de tomar uno de los tapices que decoraban las paredes. Mientras uno de los hombres trataba de distraerla, España la envolvió rápidamente en el tapiz cuando de pronto ella rasgó el tapiz con su cuchillo.

El castaño trató de someterla recibiendo un corte en la mejilla, en el antebrazo y un codazo en el estómago hasta que por fin pudo inmovilizarla no sin antes recibir una fuerte mordida en el cuello.

Desde ese momento el Huey Tlatoani e Imperio Azteca estuvieron vigilados las 24 horas por los españoles. Se mandó a ejecutar en la hoguera a Cuauhpopoca, el general azteca que ordenó el ataque contra los totonacas, a su hijo y a 15 nautlas.

Cortés obligó a Moctezuma y a Citlalli a presenciar la ejecución encadenados. Tiempo después los obligaron a tirar todas sus estatuas a los dioses y a prohibir los sacrificios.

Antonio se estremeció al recordar la muerte de esos hombres. Sacudió la cabeza para alejar los malos recuerdos mientras se vestía y salía de su habitación.

Bostezó mientras caminaba hacia una de las habitaciones con una bandeja de comida. Abrió la puerta revelando una habitación bastante elegante y sobre la cama se encontraba Imperio Azteca encadenada.

-Buenos días, Citlalli-la saludó dejando la bandeja de comida a su alcance. Ella no le dirigía la palabra, se limitaba a fulminarlo con la mirada y deseaba poder ahorcarlo con las cadenas que la ataban.

Cuando el español salió para dejarla comer, ella notó la marca de sus dientes en el cuello de él y sonrió con satisfacción al ver que estaba morada.

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Pd: Busquen la continuacion del prólogo uno en mis historias. ¿Cómo encontró Arthur a Willohomini/Alfred? ¿Mar se fue para siempre? ¿Cómo reaccionó Inglaterra al saber que tenía un hijo? Si quien saberlo sigan mi historia: "El Diario de las 13 colonias"