NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR LOS COMENTARIOS Y SEGUIMIENTOS. ESPERO LES GUSTE
CAPITULO 14
-"No sé qué preguntarte, ni cuánto"
-"Todo lo que quieras o necesites saber, igual que hicimos antes, las cosas que te afectaría saber si Náraku te sostuviera con sus tentáculos otra vez y tu necesitaras ayuda o auxilio de mi parte, lo que te dañaría saber, algo que resquebraje tu confianza en mí, solo que en éste caso nosotros seremos los únicos en escuchar esas respuestas"
-"Mmmm. Está bien, a veeer "
Las horas transcurrieron haciéndose preguntas acerca de cosas útiles pero un tanto triviales lo escabroso vendría a continuación
-"Vamos bien, sólo falta un tema"
-"Msí, ya me lo imaginaba, que no podía ser tan sencillo"
-"Es por eso que se hace, para no tener fisuras en la unidad de una manada, necesito saber de ti y tú de mi"
-"Sí, lo sé, pero yo…"
La bestia dentro de la mente de Sesshomaru le iba sugiriendo preguntas y el Lord se sentía completo, fuerte, seguro con su participación ya que hacía años que soportaba la apatía y el desinterés de su amigo interior, ahora se encontraba despierto y muy atento a las respuestas de la Miko, la bestia debe saber por el hecho de que es parte de él, claro.
"Y? Piensa en batalla necesitas confiar en mí. Náraku te miente, te dice que morirás, que no eres nada…"
-"¿Por qué me buscaste para ayudarte si sólo soy un asqueroso ser humano?, palabras tuyas."
Auch!, duro y directo, pero también merecido.
-"No sabía en quien confiar, las últimas incursiones a la manada pude verte mejor y estudiar tu comportamiento, supe de tu buen corazón, tu afecto hacia Rin y el Kitsune, tus amigos parecen muy a gusto a tu lado, confían plenamente en ti y pensé nadie mejor para comprenderme y ayudar a Rin, siempre sostuve la inferioridad de condiciones de los humanos basándome en los pocos conocidos y en sus débiles cuerpos y voluntades, jamás me molesté en cambiar de opinión buscando otros referentes, luego apareciste tu, y presté mi atención a la Miko anciana, a la tajiya y al monje y comprendí que ellos también tenían un corazón noble, significaba que no todos los humanos eran tan despreciables, sólo que nunca les di una oportunidad, eso fue un golpe para todos mis pensamiento hacia los ningen".
-"Dijiste odiarnos a los seres humanos"
-"Mi odio se basaba en la madre de Inuyasha, pero era El general quien abrió su corazón a la humana, traicionándonos a mi madre y a mi"
-""Por qué odias a Inuyasha?"
-"No lo odio, lo desprecio porque ensucia el linaje de mi sangre"
-"Ya veo, es un hanyou"
-"Si, es un hanyou, pero ensucia mi sangre con su comportamiento vil y despreciable"
Luego de estas tres semanas compartidas ambos se habían vuelto más cercanos de lo que ellos mismos sabían. Pero el concejo, Náraku, Rin…ayudaban a mantener la mente aparte de la relación de amistad que se había formado
-"Por qué nunca te emparejaste?"
-"No lo sé"
-"¿Jajajajajaja, Qué clase de respuesta es esa?
-"Si. No es la más aconsejable…Pero es la verdad, no me he encontrado con mi pareja destinada o tal vez no encontré nada que me atraiga lo suficiente"
La bestia se acostaba y amenazaba con volverse a dormir, la charla en lugar de ser interesante no hacía más que dar vueltas alrededor de los mismos temas
-"¿Qué te atrajo del mestizo?"
La bestia levantó la cabeza ahora la bestia estaba más que atenta…
-"Al principio su carácter duro, sus ganas de asesinarme y el deseo de la joya, eran difíciles de llevar adelante, luego rompí la perla y los monstruos comenzaron a pulular intentando asesinarme también, de a poco comenzó a cuidarme, a acompañarme, por la perla, pero luego cuando ya no tenía más la perla y él se mantuvo a mi lado siempre me protegió cada vez que estaba en peligro él irrumpía salvándome, incluso de ti… se volvió más amable, prometió protegerme, no lo sé, simplemente me enamoré"
El Daiyoukai la miraba en silencio, la bestia agachaba las orejas, ambos sentían su dolor, "simplemente" había dicho, no había nada de simple en enamorarse
-"Por qué decidiste permanecer a su lado, tanto tiempo, si él no correspondió a tus sentimientos y luego trajo a la Miko no muerta?"
-"Él si correspondió a mis sentimientos, sólo que los que mantiene por Kikyo son más fuertes y profundos de lo que pensé, no puedo culparlo, ellos tienen historia juntos yo no tengo nada"
Bajaba la mirada y las lágrimas traidoras, corrían carreras por sus mejillas, el Lord se sentó más cerca, tomó su cara entre las manos y retiraba las lágrimas con sus dedos
"Tanto amor, tanta devoción, te sirvió de algo Miko?"
Sus palabras eran duras…
-"A mí? Sí, me sirvieron para tener la tranquilidad de haberlo dado todo, y que si no funcionó fue por él no porque yo no lo hubiera intentado"
El comentario de darlo todo retorció las entrañas del Daiyoukai, ella tenía derecho de tener intimidad con quien quiera, aunque se había acostumbrado al olor y la idea de que su hembra alfa era una hembra pura, tal vez, solo tal vez su olfato lo engañaba, podría ser? La bestia a la superficie junto con él, los ojos dorados con una estrella roja en el centro, quería saber…
"Miko…Kagome… te apareaste con Inuyasha?
Esa era la palabra youkai para intimidad, sexo, acostarse, él no sabía cuál usar, aparearse era la mejor para el caso, la bestia clavaba los ojos en ella
"N-No. No llegamos a tanto pero, si conocimos nuestros cuerpos"
Ahora la bestia estaba furiosa, Sesshomaru tenía fuego en las venas, el odio se arremolinaba en su interior y amenazaba con destrozar todo a su paso. No llegaron a tanto? Habían llegado a mucho! Y el maldito mestizo hijo de mala madre, la dejó por otra, casi arrebató la pureza de esta mujer, tan especial y la apartó maltratándola, humillándola de la peor manera, traicionando su fidelidad, su lealtad y su amor!
"Dame tu amor a mi" dijo la bestia en su cabeza haciendo que el Lord youkai, se quedara con la mente en blanco
"¿Qué? ¿Qué dijiste bestia? "
"Me siento solo, perdido, no creo en nada, acaso no puedo yo querer algo especial para mí,"
"NOS sentimos solos, me has negado la semilla fértil durante años, las hembras no me han satisfecho y me has condenado a tu apatía bestia"
"Acaso soy tan poca cosa que solo sirvo para la batalla y la lucha, para perseguir a un sucio hanyou y ahora perder contra otro hanyou el favor de la sacerdotisa"
"Dímelo tú que eres el mentor de nuestra soledad"
No era del todo culpa de la bestia, Náraku lo había condenado mediante una maldición pero la falta de interés en todo lo demás por su parte tenía agotado al Daiyoukai solitario
Mientras la joven lloraba en brazos de Sesshomaru, la batalla dentro de la cabeza del Señor del oeste era sin cuartel
"Hablas de hanyou esto, hanyou aquello, bestia, si realmente ella fuera nuestra pareja destinada, cosa que no he establecido ni he considerado si quiera, y acaso ella nos emparejara nuestros hijos serían hanyou, podrías manejar eso tu?"
-"Y tú? Majestuoso primogénito de Inu No Taisho, soportarías dejar el trono de Occidente en manos de un HANYOU?"
Sesshomaru pensaba fríamente en la respuesta que le iba a dar a su bestia insatisfecha, pero al hacerlo se dio cuenta de que si le respondía estaría considerando a la Miko como potencial pareja, ¿En qué momento había sucedido eso? En su mente corrían imágenes que compartía con la bestia, de las luchas y enfrentamientos contra demonios varios y contra Náraku, recuerdos de las peleas con él mismo, la veía parada extendiendo su arco y disparando sus flechas purificadoras, ella se levantaba majestuosa en sus recuerdos, la imagen del poder de la sacerdotisa, excitaba sus sentidos, aún así, no sabía qué hacer con ellos. La respuesta a la pregunta de la bestia surgió de repente…
"Tengo planeado firmar un decreto en favor de la aceptación de los hanyou como iguales a los youkai pura sangre, cuando regresemos a nuestro tiempo, eso aseguraría la protección de los hijos de Rin, y el ascenso de Inuyasha como segundo de occidente, eso te alcanza como respuesta bestia…"
La reacción de la bestia no sorprendió a Sesshomaru en absoluto
"Hn."
Y se acurrucó a dormir de nuevo si responder
La batalla había terminado, todo era silencio en la mente del youkai poderoso, los ojos completamente dorados ahora, contemplaban a la frágil y poderosa mujer que sollozaba entre sus brazos
-"Cesa de lamentarte por un ser que no lo merece, Miko, ya ha sido bastante de preguntas por hoy, aunque esto no ha terminado aún"
-"No! No quiero posponer esto un minuto más Sesshomaru" finalmente, como un fénix de entre las cenizas, surgió el famoso carácter explosivo de la sacerdotisa de shikon-"El hecho de que llore es porque necesito una vía de escape para mi angustia, pronto estaremos del otro lado, me enfrentaré a retos inimaginables para mí y debo desahogarme de otra manera iría purificando demonios a mi paso y eso no es lo más recomendable."
-"Hn. Adelante entonces"
El orgullo que sentía el Daiyoukai en este momento era inmenso, habían estado tres semanas juntos y sólo una vez había sido testigo del efervescente carácter de la Miko, y estaba más que satisfecho con ésta última reacción de la joven.
-"Cómo lograron atravesar el pozo?"
Ahí estaba, el tercer secreto, muy bien no era tan escabroso como el cuarto…
-"Fui con la anciana Miko y le expliqué el problema, ella accedió a ayudarme si yo prometía no dañarte ni a ti, ni a tu familia, durante tres días elaboró dos collares similares a los de Inuyasha, pero no iguales, y con ellos pudimos pasar"
-"Me lo muestras?"
La pregunta tuvo dos reacciones en el youkai poderoso, la primera fue agrado por la confianza demostrada por la Miko y la segunda curiosidad por ver la reacción que podría tener la joven si él le mostrara algo más que su collar, en un segundo las cosas se habían descontrolado para el demonio, como alfa posesivo (las palabras amargas de la bestia habían hecho estragos con su sentido de pertenencia hacia Kagome y saber que Inuyasha había visto su cuerpo y tal vez tocado y ella a él, lo tenía muy alterado, ella ahora es SU hembra alfa y de nadie más) Él elegiría la pareja ideal para ella, o tal vez no? ¿Podría alguien como él sentirse atraído por una hembra humana? ¿A ver?
El collar era casi igual al de Inuyasha sólo que las cuentas no eran negras sino plateadas y más pequeñas, parecía más una cadena que un hechizo de collar, para que ella tuviera mejor acceso al collar Sesshomaru abrió su camisa hasta el ombligo, Kagome titubeó al principio pero luego con mucho cuidado tomó el collar y comenzó a estudiar las cuentas, en sus dedos sentía el poder y la magia del hechizo de Kaede, estaba muy impresionada, y a la vez aturdida por el hermoso espectáculo de un pecho musculoso de piel blanca y unas hermosas rayas magenta cuyas puntas asomaban por el borde de la camisa abierta, imaginaba que envolvían el tórax por debajo de los músculos pectorales, su respiración estaba alterada, ella se sentía extraña, levantó la mirada y la fijó en los ojos de Sesshomaru
-"Es hermoso"
Sesshomaru sintió un vuelco en su interior, suponía que hablaba del collar pero no había especificado qué era lo hermoso, pensar que podía ser él lo hizo sentir extraño, orgulloso, excitado… debía ser cauteloso en extremo.
-"Es de tu agrado, Kagome…"
-"Si, mucho…"
Escuchaba la marcha del corazón de la sacerdotisa y su latir era violento descontrolado, el aroma de excitación subía por entre los pliegues de sus ropas, y se arremolinaba alrededor de ellos, es diferente a las hembras youkai, ella es delicada e inocente, él recordaba los movimientos de la pareja de la película que habían visto en el cine e intentó sutilmente acercarse más a ella, sí, es humana, pero le gusta?, no lo sabe, y si le gusta no sabe cuánto ni por qué, pero eso no importa ahora… Mientras ella soltaba el collar, el aroma dulce de su atracción se fue tiñendo del olor de las hierbas amargas de la tristeza de Kagome, ¿Por qué ahora?,¿ había hecho algo mal?, ¿acaso ella no se sentía atraída por él?, ¿un youkai no es tan atractivo para ella como lo es un hanyou?, no sabía qué podía estar mal, el Daiyoukai tomó su mano la llevó a su pecho descubierto y la apoyó sobre su corazón, sabía que los humanos no tienen desarrollados los sentidos como los youkai, así que pensó de qué manera hacerle saber a la joven que su corazón estaba acelerado igual que el de ella. Continuaron mirándose por un momento, pero ella agachó la mirada y se comenzó a separar del Lord.
-"Háblame, Miko"
-"Náraku, el Concejo, los Lores Cardinales, Rin, Inuyasha… ¿Qué quieres de un simple humano como yo? Dices que no te importa que lo sea pero has vivido ochocientos años con una idea, y no se va quitar así como así, ahora estamos en mi mundo Sesshomaru, aquí tal vez funcionaría pero, es allá, del otro lado, donde las cosas deben transcurrir y seamos realistas, jamás te permitirán relacionarte con un humano."
Era verdad, pero a él no le bastaba tenía que saber
-"No podría soportar más dolor Sesshomaru"
-"Qué te hace pensar que algo entre nosotros te causaría dolor, yo no soy el hanyou" (mala elección de palabras) "Yo no soy Inuyasha, yo tengo honor"
-"Tengo miedo, la Shikon Miko tiene miedo."
-"Yo jamás he visto a un ningen los he mirado pero jamás los vi, tampoco he tocado una persona, crees que me siento seguro y cómodo con esta situación? ¡Mierda Kagome, no tengo idea cómo hacer esto con un ser humano, y me preocupa, equivocarme, asustarte, lastimarte, me atormenta compartir mis gustos contigo, no caer en comparaciones, por una vez en la vida no sé qué hacer pero no huyo de esto."
Al decir esto volvió a acercarse a ella, caminaba muy lentamente y Kagome retrocedía, (error) con su velocidad demoníaca atrapó la mano de la Miko y la atrajo hacia él
-"Quiero besarte pero, no se cómo" el beso youkai no se parece a los que vio en el mirador azul…
Su voz era grave, serena, suave pero muy penetrante, estremecía a la joven hasta los huesos
-"Necesito saber… Enséñame…"
-"Yo, yo no sé mucho de esto tampoco"
Inuyasha había sido muy buen maestro, aunque ella no tenía con quien compararlo…
-"Esto no cambia el hecho de que no somos más que compañeros de manada, una sacerdotisa ningen y un Daiyoukai, nada más opuesto, si no fuera que para mí es serio y triste también, me reiría hasta desmayarme"
-"Tal vez, no nos agrade y podamos regresar a nuestros asuntos pendientes"
Comentarios llenos de amargura, la pena de los dos, la incertidumbre… Lentamente Sesshomaru se sentó en la cama de Kagome para que ella estuviera más a su altura y no se sintiera intimidada, más de lo que ya estaba, y ella se comenzó a acercar sigilosamente, como un felino, era un animal al acecho, Sesshomaru estaba hipnotizado, con los movimientos sensuales de la joven Miko, sentía que su hombría latía, y su instinto estaba a flor de piel, ignorando los llamados de su sangre, permaneció inmóvil esperando… Kagome se paró frente a él, corrió el cabello del youkai detrás de sus orejas en punta y tomó su cara entre las manos; Suavemente comenzó a besarlo la cara hacia un lado y besaba los labios cálidos del Lord y suavemente succionaba su labio inferior, se alejaba unos milímetros ponía la cara hacia el otro lado succionaba suavemente el labio superior del Daiyoukai, pequeños chupones en los labios juntos, el calor abrumaba al demonio que no podía creer que un beso fuera tan erótico y caliente, se dejaba llevar por ella, luego ella se apartó un poco, lo miró y se acercó de nuevo a su boca, esta vez entre succiones rozó con la lengua la unión de los labios del youkai quien instintivamente los separó y ella lentamente entre las caricias en los labios y sus pequeños chupones introdujo la lengua en la boca de él, rozando su lengua con la de ella, y haciendo que el Señor del Oeste gimiera en su boca, él no sabía qué le sucedía, estaba en el paraíso, no era dueño más de sus anhelos, de su cuerpo, de su corazón.
-"Mmmm. Kagome"
-"Ssshhhh,"
El beso continuaba y el Daiyoukai quiso intentarlo, comenzó a imitar los movimientos de Kagome entró en su boca con la lengua, ella sintió que sus piernas se doblaban, se acercó a él y rodeó su cuello con los brazos, el beso se hizo más profundo, ambos perdidos, la saliva caliente, el sudor, en la espalda del señor youkai y su entrepierna dolorosamente despierta, los pechos de ella calientes se sentían tan bien en contacto con el propio lo rozaban excitándolo aún más. Las respiraciones se fueron descontrolando, ella aflojaba el abrazo y ambos iban suavizando el beso, dos suaves succiones más… se separaban lentamente sin dejar de mirarse, las respiraciones agitadas, los corazones acelerados, el silencio, dulcemente, suavemente, todo había terminado…
