NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS POR LOS COMENTARIOS Y BUENO, EL AMOR ESTÁ EN EL AIRE CON AROMA CÍTRICO... ESPERO LES GUSTE

CAPITULO 15

Sesshomaru aún sostenía la mano de Kagome, tenía el corazón en la garganta, la bestia le reprochaba no continuar intimando y acercándose a ella. Kagome se acercó a él y apoyó la cabeza en su hombro

-"Gracias, arigato Kagome"

-"Fue un placer"

-"Absolutamente…Un Daiyoukai podría fácilmente acostumbrarse a este tipo de expresiones afectivas"

Ella sonrió

-"No me avergüences"

Ella se separó de él y se miraron

-"Avergonzarte de qué, de disfrutar del intercambio de afecto con un macho? Los youkai no somos muy afectuosos, pero esta demostración no fue desagradable para nada"

-"Todo lo que quieras, pero yo sé que esto se termina aquí, tú volverás a ser el Frío Señor del Oeste cuando regresemos al Edo antiguo, y yo te ayudaré con tus asuntos y te emparejarás, si yo me atreviera a pensar en ti como algo más, me romperé en pedazos, es como si los hijos de Inu no Taisho se empeñaran en destrozar a la sacerdotisa de Shikon" Y diciendo eso se alejó para sentarse en la silla frente al ordenador, mirando por la ventana. Ambos se quedaron en silencio, pensando.

-"Salgamos, vamos a entrenar un poco si?"

La joven tomó su ropa de gimnasia y se dirigió al baño a cambiarse, necesitaban descargar toda la frustración que tenían acumulada, el Daiyoukai asintió y se puso de pie.

-"Iré a cambiarme, Miko, nos vemos afuera en un momento, no te tardes"

De nuevo Miko, Señor del Oeste y la distancia corrosiva.

"Y bien, qué sentiste cuando ella te besó?"

"Qué no estabas allí?, yo sé que si, antes que digas nada, ella tiene razón en todos sus argumentos y me niego, me oyes, me niego a lastimar a Kagome, no importa lo que digas"

"Personalmente prefiero el beso humano, aunque habría que enseñarle cómo besamos los Inu youkai no crees?"

"Cállate"

"Como quieras" diciendo esto se volvió a dormir

Estaba comenzando a sentirse molesto, muy molesto, la paz y armonía reinante de los últimos veinte días se iba perdiendo detrás de ese beso. En ese momento la voz de Kagome lo sacó de sus pensamientos

-"Aquí estoy"

-"Bien comencemos"

La ropa de gimnasia le quedaba ajustada en los lugares justos, Sesshomaru pensó que tal vez le costaría un poco concentrarse para el entrenamiento, sintió un poco de calor y se sacó la campera del equipo deportivo negro quedando sólo con una remera mangas cortas negra, Oh, Kami que me haces? Ella sabía que concentrarse iba a ser una tarea titánica ¿Qué les pasa a estos hermanos con mil demonios!"

Entrenaron con katana, bo, sai, látigos, el Daiyoukai iba con fuerza sobre la joven que se defendía ferozmente, sus defensas eran muy efectivas, en tanto los ataques de Sesshomaru eran un tanto medidos eso frustraba a la Miko.

-"Atácame con todo lo que tengas!"Eso no me sirve Sesshomaru, Náraku no va a tener lástima de mi!

La joven tenía razón, él no podía atacarla con la fuerza que quisiera, no comprendía qué lo detenía, lo intentó una y otra y otra vez más, siempre contenía algo al final. Estaban cansados, pero dentro de todo satisfechos con los avances de Kagome y el estado físico brillante de Sesshomaru, estaban casi listos. Sesshomaru, colocó un blanco a unos treinta metros hacia el cobertizo del pozo y lo cargó con youki para que las flechas purificadoras de Kagome reaccionaran al contacto, unos ajustes más y la práctica de tiro comenzó.

-"Toma el arco y apunta hacia el centro de la figura, pero impregna la flecha con tu reiki"

Hizo varios blancos buenos, pero él quería darles más alcance y potencia a los tiros así que ajustó la cuerda del arco. Ella intentaba pero él había ajustado la cuerda tres vueltas, por lo que le costaba mantener estirada la cuerda, y le temblaba el pulso, no podía sostener la flecha, la cuerda se soltó sola y la flecha cayó al suelo.

-"Toma otra flecha, inténtalo de nuevo"

Y así lo hizo unas treinta veces, ya estaba harta no lo lograba

-"Ven te ayudaré"

Sesshomaru se paró detrás de ella, la rodeó con los brazos estirando el arco, el aroma de la Miko, se coló por su nariz y le golpeó muy fuerte, tenerla tan cerca entre sus brazos, era embriagador pero debía concentrarse, Náraku no sabe de atracción ni de distracciones, pero, el aroma era tan dulce… Ella estaba demasiado tensa, él frustrado, tenían que lograr esto, ella debía fortalecerse.

-"Mañana comenzaremos con una rutina de ejercicios para fortalecer tus brazos, ya eres fuerte Miko, pero debes serlo aún más"

Ella suspiró, estaba muy negativa al respecto, él decidió distender el ambiente un poco, los youkai Inu cuando están ofuscados se distienden con juegos, persecuciones o a veces algunas bromas de carácter picaresco, sin pensarlo mucho con su voz grave le susurró al oído

-"Si haces esto bien te enseñaré el beso Inu youkai"

Y con eso, la flecha salió y dio en el centro del blanco causando una fuerte explosión incendiándolo al instante, Sesshomaru quedó estático, muy sorprendido, ella tomó otra flecha apuntó al Daiyoukai, cuyos ojos tenían el tamaño de platos soperos, ella apartó el arco hacia el blanco, disparó asestando el tiro en el centro incendiado reforzando la explosión

-"Satisfecho? Creo que terminamos por hoy" dijo ella, bajo el arco y se fue caminando hacia la casa.

Sesshomaru la siguió con la mirada, las entrañas retorcidas, era muy fuerte, la sacerdotisa de shikon demostró su poder una vez más, pero su juego no había tenido el efecto deseado, realmente los humanos eran muy diferentes a los youkai, qué motiva a las hembras humanas, debería consultar la internet?

Ya se habían aseado y vestido para la cena, Rin y Souta bajaban corriendo las escaleras a las risas, el abuelo conversaba con Sesshomaru acerca de las escamas del dragón cola de pez, eran más duras que las del dragón espinoso, mucho mejores para fabricar un serrucho casero. Kagome ayudaba a Noriko sirviendo la cena… El ambiente era bastante agradable pero tenso.

Mañana partirían hacia el pasado una vez más. Mientras Kagome servía los platos, Sesshomaru la seguía con la mirada, ella le acercó un plato y sin querer, le rozó el brazo con la cadera, eso hizo que al Daiyoukai se le erizara la piel. La bestia recostada pero despierta, miraba la escena divertida

"Estamos muy jodidos compañero, parece que nos atrae la Miko?"

"Hn."

Comenzaron a cenar, entre risas y bromas, Noriko notó las miradas del Lord a su hija y decidió hablar con él. Levantaron la mesa, los chicos se fueron a jugar con la play station al living, el abuelo fue a orar un rato.

-"Kagome, dejé la ropa de Sesshomaru Sama, doblada en el closet de la ropa limpia puedes llevarla a su cuarto? Ah y llevé los suministros a tu cuarto para que los acomodes y armes las mochilas y bolsos, querida"

-"Oh, gracias mamá!" corrió por las escaleras a ultimar detalles para la partida.

-"Té Mi lord?"

-"Sesshomaru es suficiente, y si, gracias" respondió con una media sonrisa.

-"Ella es muy, difícil a veces, tiene el carácter de su padre, pero es muy buena y leal, si algún día ganas su corazón jamás te defraudará, eso es algo que Inuyasha fue incapaz de ver, pero ha sufrido demasiado por la traición de Inu, así es que, si de verdad te interesa, deberás tener mucha paciencia"

-"Hn."

-"Acaso ella sabe lo que sientes?"

-"No lo sé, ni yo sé lo que siento. Lo único que tengo claro es que no quiero a hacer nada para herirla"

-"Lo sé, solo puedo darte un consejo, a veces lo mejor es dejar los sentimientos fluir"

-"Nunca tuve sentimientos que yo supiera, por lo menos como los que tienen los humanos".

-"Escucha tu corazón y los encontrarás"

-"Hn… Gracias Sra. Higurashi, lo tendré en cuenta"

Y sin decir más terminaron el té, cuando subían las escaleras Kagome bajaba

-"Kagome?"

-"Si, mamá?"

-"Si vas a la cocina no olvides encender la luz de afuera y darle de comer a Buyo"

"Síp, lo haré"

Y pasó al lado de Sesshomaru y siguió su carrera hacia la cocina, Noriko lo miró y le sugirió que fuera detrás de ella, así lo hizo.

-"Yo puedo sola, no te preocupes Sesshomaru, es mi casa recuerdas?" Ella lo miró sonriente, con su rostro ilegible, si sufría no se notaba, la misma vieja estrategia que usaba en la manada de Inuyasha

-"Miko."…"Kagome"

-"Qué necesitas?"

Ajustar los últimos detalles de nuestra partida

-"Té?"

-"Hn."

-"Ya preparé los bolsos, las medicinas, todas las cosas, faltaría empacar tus libros…"

Él la observaba, su intento de enfriar el asunto lo decidió a hablar con ella un poco más

-"Bien dijiste que debo regresar a ser el Señor del Oeste, con todo eso que tu sabes, pero siempre que estemos solos seremos nosotros mismos, Kagome y Sesshomaru, no será sencillo, pero te pido que me secundes en esto, si tú me apoyas todo saldrá bien, no deben existir fisuras entre nosotros, La vida de Rin depende de esto y también la casa de occidente."

-"Yo lo sé, eres mi alfa, yo te apoyo cien por ciento, todo estará bien, ya lo verás"

Él puso su mano sobre la de ella, ella sonrió un poco nostálgica y cambió radicalmente de tema

-"Extraño a mi hijo, a Sango y también a Miroku y a Kaede, crees que podremos visitarlos de vez en cuando?"

-"Iremos por tu hijo apenas crucemos el pozo, en cuanto a los demás dependerá de ellos"

-"Si, lo sé, solo espero no encontrarme con Inuyasha demasiado pronto"

-"Yo estaré a tu lado, no podrá acercarse a más de diez metros, jamás pondrá una garra sobre ti otra vez, antes dejará de existir"

-"No lo mates"

-"Dependerá de la manera en que se comporte, y si mantiene las manos en su hakama, todo estará bien"

-"Jajaja, eres posesivo con tu manada, para ser un youkai frío y calculador"

-"No tienes idea"

Terminaron su té en paz, subieron y se fueron a descansar… O eso intentaron.

Rin estaba profundamente dormida, él la observaba descansar y respirar lentamente, su cachorro, haría lo que fuera para salvarla. Ésta noche hacía frío, miraba por la ventana, "no debo, no puedo, no sé lo que siento…" apretaba los dientes, y las manos cerradas en puño, no sabía qué era esa sensación nueva, terrible, para el cuerpo y el alma, deseaba ver a la Miko, "verla, para qué, por qué?, Qué es esto?, Padre, cuanto te reirás de mi ahora…"

En el cuarto de Kagome, ella estaba parada mirando por la ventana al goshimboku, Inuyasha… Aún su mente vagaba con el mestizo del otro lado del pozo y su corazón latía muy fuerte cuando lo recordaba, todo ese sentimiento que era tan, sincero, las cosas vividas, las penas compartidas, todo atesoraba en ese corazón que aún sangraba por Inuyasha, Las ultimas semanas habían sido como un oasis en el desierto, tener a la pequeña, ahora joven Rin, con ella una temporada…Si sólo hubiera venido Shippo todo sería perfecto, tantas cosas podrían haber hecho los cuatro, el parque, la playa, la feria…"¿Qué?¿ Dije los cuatro?" Si; Había dicho los cuatro, se encontró que era bastante sencillo convivir con Sesshomaru, habiendo paz y sin las presiones del castillo, lejos de su ambiente, era sólo Sesshomaru, ni menos macho, ni menos fuerte, ni menos orgulloso, ni mucho menos peligroso, sólo estaba tranquilo, se sentía cómodo tal vez, a pesar de estar sin lujos, ni sirvientes, corriendo por detrás, parecía haber disfrutado la estancia.

-"¡Qué pena, mañana serás otra vez el culo arrogante, insoportable, detestable SOY EL GRAN SEÑOR DEL OESTE HAZ LO QUE TE DIGO O TE MATARÉ" decía ella en voz baja mirando como el viento mecía al árbol sagrado.

-"Tal vez, pero siempre veré que nada te falte, te protegeré y velaré por ti como lo prometí" La voz grave, gutural con un toque entre ofendido y divertido, le respondía de entre las sombras

-"EEEh? ¿Qué haces aquí Sesshomaru?

-"Acaso en tu castillo no golpean la puerta antes de entrar?

-"Hn."

Se acercó a ella y se paró del otro lado de la ventana,

-"Goshimboku, firme y fuerte… debe tener…mi edad o más."

-"¿Ochocientos años?"

-"Hn. "

-"¿Qué sientes por el mestizo…hoy?"

¿Qué clase de pregunta es esa? No pudo contenerse, pero ella respondió

-"…Pensar en él me da tristeza y me siento decepcionada, traicionada, si bien él dijo que no me había reclamado ni nada, aquella vez aquí en mi cuarto, era tan tierno… pensé que estaríamos juntos para siempre…Solía soñar con nuestros... cachorros se dice no? Sus pequeñas orejitas y su cabello plateado" Ella sonreía y Sesshomaru estaba hipnotizado con su sonrisa "Pero luego trajo a Kikyo, y mis sueños se fueron desvaneciendo detrás de cada golpe e insulto de Inuyasha"

El odio carcomía al Daiyoukai, que intentaba averiguar dónde estaba parado con respecto a esta joven

-"Déjame decirte Miko que según la ley y las costumbres youkai lamer el cuello de una hembra y morderlo ya sea suavemente o fuertemente aunque no quede marca visible, deja el aroma del macho perpetrador poniendo así una reclamación física y el imbécil se la pasaba gritando para los cuatro vientos que eras suya, ESO TAMBIÉN ES UNA RECLAMACIÓN, y que el han…Inuyasha diga lo que quiera, tal vez lo dijo para no sentirse un sucio traidor cuando trajo a la Miko de arcilla."

-"Mmmm. Tal vez. A ése respecto me siento un poco mejor, cada uno tiene lo que merece y Kikyo, bueno ya sabes, no es lo mejor el mundo, en cuanto a mi…"

-"En cuanto a ti… Miko?"

Se quedaron mirándose a los ojos, no habían encendido la luz, pero los iluminaba el farol del patio, eran dos siluetas que se confundían con la penumbra.

"Encontré una nueva manada, y una nueva vida se abre a mi paso, quiero seguir adelante sin mirar atrás, mi corazón ya no puede tomar más dolor, nos espera una batalla dura por la vida de Rin y tus tierras, nos queda Náraku, nos queda tu… emparejamiento, tal vez después de eso me dedique a pensar de nuevo en mi."

-"Lo de mi emparejamiento está por verse, no tengo ni tiempo ni cabeza para esas cuestiones otros asuntos son más importantes, cuando Náraku sea destruido pensaré en ello; Por lo pronto mañana regresaremos"

Ella sonrió tímidamente y volvieron a mirar hacia afuera, Kagome lo veía de reojo, tan hermoso, tal perfecto y letal, y estaba en su mundo, con ella, en su cuarto… el gran Sesshomaru Sama, sólo pensarlo le erizó la piel, su respiración se entrecortaba, su corazón latía en una carrera desesperada de repente y sin darse cuenta comprendió la magnitud de los acontecimientos de las últimas tres semanas el Lord del Oeste estaba en su casa, y la había ido a buscar a ella. La responsabilidad la abrumó de tal forma que tuvo que sentarse, así lo hizo en la silla frente a su escritorio, Sesshomaru la vio casi caer, se preguntó qué le sucedía y la sostuvo de las manos hasta que se sentó. Las manos le sudaban, levantó la mirada y la clavó en los ojos dorados del Lord que la miraba sin comprender qué le sucedía.

-"Miko, qué te sucede, sientes algún peligro, dónde…"

La tenía agarrada de las manos, ella respiraba con dificultad, estaba con un acceso de temor repentino, la ansiedad del inminente regreso al mundo de Inuyasha, la preocupación por sus amigos y Shippo, y lo que les deparaba, Sesshomaru en su vida, su alfa, su "amigo", su compañero de viaje, su Señor… su beso, sus juegos, su aroma…Todo junto se arremolinó en su mente, poniendo a la joven en un estado de pánico generalizado. Sesshomaru trataba de calmarla la tomo entre sus brazos y la alzó como a una novia y la condujo al baño, abrió la ducha fría y se metió con ella en brazos.

-"Respira, respira tranquila Miko, todo está bien, yo estoy aquí…"

Ella lo miraba, resoplando por el frío del agua, su mirada penetrante le inundaba el alma, era cálida, envolvente, lentamente se iba relajando, él le hablaba y ella respiraba con menos dificultad

-"Eso es, relájate, respira, no sucede nada malo, es sólo un poco de ansiedad por el viaje, Miko"

No estaba seguro de eso pero por si acaso fuera… Había extendido su youki en busca de peligros, pensó que podría ser Inuyasha que llegaba pero no había nada, ella estaba asustada, su aroma era como de pimienta y hojas secas, no era agradable, a medida que ella se recuperaba, el aroma se teñía del dulzor de la miel, las frutas frescas…

-"Arigato, Sesshomaru Sama"

-"Estás mejor, eso es bueno"

-"Pero estás mojado, y el agua está helada"

-"Sientes frío?"

No. No sentía frío sólo incomodidad por la situación tan cercana y extraña en la que se encontraban. Su pijama mojado era transparente, no dejaba nada a la imaginación.

Sesshomaru vio a través de la tela las pequeñas protuberancias que tanto le habían llamado la atención, ya sabía lo que eran y para lo que eran, pero se veían deliciosas, las hembras Inu no tienen solo son pechos redondeados y cuando amamantan se afinan haciendo una pequeña punta redondeada pero son de un color uniforme y no se destacan diferencias en ellos no llaman la atención como éstos y los otros que vio en los libros y en internet, grandes, medianos, pequeños, todos atractivos pero los de la Miko, Ah, esos eran otra cosa… Ella aún lo miraba y se veía tan bello, tenía el cabello adherido al rostro, el agua corría por toda la cara y el cuerpo, y chorreaba por la barbilla, él resoplaba para quitarse el agua de la boca, parpadeaba y mantenía los ojos en ella, observándola, se veía absolutamente perfecto. Hizo un movimiento y cerró la ducha, la puso en el suelo sobre sus pies, ella continuó mirándolo, él la envolvió con una toalla, la alzó de nuevo y salieron hacia el cuarto, la recostó sobre la cama, pero ella intentó levantarse.

-"Quédate, estás helada"

-"Mojaré la cama y no podré dormir en ella"

Él se sentó a su lado mirándola y puso una mano en su pecho para que se recostara, sin apartar la mirada y muy lentamente fue apartando la toalla, ella aún lo miraba

-"Sesshomaru?"

-"Ssshhh, la ropa está mojada es mejor quitarla..."

Desprendiendo uno a uno los botones de la chaqueta del pijama y sin romper el contacto visual, abrió la chaqueta y se quedó contemplando la piel, el cuello, el hermoso valle entre los pechos de la Miko, los pechos y SUS protuberancias deliciosas, suavemente y con una garra fue trazando el contorno de su rostro, el cuello, bajando hacia el ombligo, ella lo miraba seria, confundida, curiosa, él era tan sensual…

-"Por qué?"

-"Porque eres hermosa, debes saberlo, yo, quiero conocer tu cuerpo mujer"

Al ver la inseguridad en el rostro de la joven Sesshomaru, desprendió y se quitó la camisa mojada para que ella lo viera

-"Éste es el cuerpo de un Daiyoukai…" Le susurraba al oído corriendo sus labios hasta la boca de Kagome, quien no podía dejar de temblar, si de frío o de nervios ella no sabía.

La mano exploradora ahora se posó en el costado de la mejilla de Kagome acariciándola y comenzó a descender por el cuello al hombro de la joven, y de allí al vientre, con el revés de los dedos hizo un leve giro y comenzó a subir desviando hacia un pecho suave, era eso tan suave, enderezó la mano y la apoyó completamente sobre el pecho, casi imperceptible para ella. No sentía el toque, sólo sentía el calor de la mano contra su piel. Con el dedo pulgar comenzó a rozar la protuberancia que intentaba recordar el nombre, tan mareado y excitado que estaba, intentaba pensar el nombre de aquélla parte del pecho en la que pensaba cada noche aunque fuera por un minuto, "Se llamaba…ah sí, pezón".

La mirada de Kagome era muy intensa, no ayudaba a la situación del Lord que se debatía entre acariciar, agarrar y qué agarrar primero, saborear…Saborear era algo que los Inu aplicaban a diario en todo su quehacer cotidiano así que por qué no? Tocar el pezón de la Miko había sido muy estimulante, la joven gimió un par de veces y Sesshomaru habiéndose perdido en sus actos se acercó y comenzó a lamer el cuello de la sacerdotisa, le susurró al oído –"Así besamos los Inu youkai" y mientras lamía todo el cuello intercalaba pequeños mordiscos y pellizcones con los dientes a medida que seguía lamiendo, dispensaba sus atenciones a los hombros, la cara y las orejas.

La bestia estaba muy exaltada, y su atención se centraba en la Miko que jadeaba entre sus brazos, se regocijaba ante la respuesta de la joven al beso Inu y disfrutaba de las caricias; Kagome estaba más perdida que Sesshomaru y sus respiraciones se habían vuelto muy agitadas, liberando el aroma de su excitación a un nivel muy alto, enloqueciendo al Daiyoukai, que se acercaba con sus besos Inu al pecho de la Miko. Los ojos dorados y en su interior la estrella de sangre, Sesshomaru se bajó de la cama arrodillándose en el piso para quedar a la altura del festín que tenía servido en singular plato mullido.

Se agachó y lentamente con mucha suavidad lamió cada parte del pecho de Kagome haciéndola respirar cada vez más profundamente, succionaba los pezones como a la delicia más preciada, mirando a cada paso que daba el rostro de la poderosa Miko rendida frente a él. Ella gemía suavemente, a su manera le hacía saber que le agradaban sus atenciones, él estaba tan caliente, su piel quemaba, el corazón latía con una fuerza descontrolada, ella era la Shikon Miko, su aliada en la batalla, se levantó del suelo y se recostó al lado de ella, mirándola y con una mano tomó la mano de ella y la dirigió a su pecho, se quedó mirándola fijamente, ella comprendió y comenzó a recorrer el cuerpo musculoso del Daiyoukai, él le dio una media sonrisa y ella sonrió de vuelta, continuó con sus toques sensuales a la piel y pecho del Señor youkai que estaba en el quinto cielo, pero una corriente de algún tipo lo hizo tomar una bocanada de aire, los gemidos leves y ronrroneos no tardaron en oírse, la pícara Miko estaba tocando sus marcas, ella comprendió que eran muy sensibles y decidió probarlas, comenzó a darle pequeñas succiones y besitos, luego daba suaves pero firmes toques con la lengua , las respiraciones del Daiyoukai, se hicieron más fuertes, eso hizo que la joven se animara a más, se aferró al youkai entregado y se aventuró a recorrerlas de punta a punta con la lengua, lo que provocó que Sesshomaru se retorciera jadeando, en su mente la bestia despierta sometida a una tormenta de sensaciones nuevas quería disfrutar de la demostración de afecto él se había apersonado a la superficie participando de todo el despliegue desde el principio, pero ahora no podía más y su desesperación provocó que de repente, Sesshomaru se incorporara con violencia, tomara a la Miko por las muñecas sobre la cabeza y colocando su boca en el cuello de Kagome, se quedara inmóvil, jadeando desesperado…