El Imperio Azteca disfrutó levemente de la expulsión de los españoles de Tenochtitlán ya que una epidemia de viruela se extendió rápidamente por la ciudad cobrando la vida de la mayoría de los habitantes.

Citlalli trataba de resistir la enfermedad que había atacado a su pueblo. Su nuevo Tlatoani, Cuitláhuac, mandó reconstruir el templo mayor pero no contaban con que una gran hambruna atacaría a la capital del poderoso imperio.

-Esto está mal…-murmuró la morena mirando como su pueblo moría poco a poco-Tlatelchiuali koamokichtli* -el ojiverde tenía la culpa de todo- Sabía que debí matarlo cuando tuve la oportunidad…

Mientras tanto, los españoles obtenían aliados y se recuperaban de su caída.

-¿Carriedo?-preguntó Cortés a la nación-No se desanime, regresaremos a Tenochtitlán y tomaremos lo que es nuestro por derecho.

-Bien…-dijo Antonio que estaba dándole la espalda a su capitán mientras observaba las estrellas. Se había vuelto muy taciturno después de La noche triste y eso había preocupado y asustado a muchos ya que, cuando no traía su clásica sonrisa, era porque no iba a ocurrir nada bueno.

En noviembre de ese año murió Cuitláhuac de viruela y se eligió a Cuauhtémoc ya que él había participado como jefe de armas en La Noche triste y se había opuesto a la actitud pasiva de Moctezuma. El nuevo Huey Tlatoani buscaba fortificar la ciudad.

-Él volverá-le había dicho la ojiroja- lo sé… no nos dejará tranquilos…

En esos días llegaron diferentes embarcaciones provenientes tanto de Cuba como de España y de Jamaica, los recién llegados se unieron al ejército de Cortés que comenzaba a aumentar nuevamente. Habían pasado 4 meses desde que fueron expulsados de Tenochtitlán.

Imperio Azteca había notado cambios en su cuerpo conforme pasaban los meses pero todo lo había atribuido a la viruela y al hambre, sin embargo, una noche despertó por un fuerte dolor en el vientre.

-¿Qué pasa?-se preguntó levantándose de la cama para tomar un poco de agua- Quizás sea el hambre, no he comido en varios días-sin embargo su hipótesis perdió lógica cuando sintió una patada en su vientre-¡¿Qué fue eso?!

Al día siguiente se apresuró a ir con uno de los pocos sanadores que aun vivían en la ciudad para pedirle que la examinara.

El sanador le cubrió el vientre con diferentes hojas medicinales y le hizo apretó el abultado vientre para rápidamente sentir una fuerte patada que alejó su mano. Citlalli se quejó de dolor y le espetó al hombre que tuviera más cuidado.

-Disculpe, señora-dijo el sanador- Solo quería comprobar que mis sospechas fueran ciertas y lo son…

-¿Qué me pasa?-preguntó ella firmemente

-Usted ha engendrado un ser en su interior-sentenció el hombre y la sangre huyó del rostro de la morena

-¡Eso no es posible!-contestó ella furiosa- A menos que sea un castigo de Quetzalcóatl… y si fuera así, el único que me transmitió el castigo fue…

Su corazón latió con fuerza mientras su mano se dirigía inconsciente mente hacia su abultado vientre.

-Hispania…-sentenció ella entrecerrando los ojos con furia. ¡Ese hombre había traído problemas en cuanto había puesto un pie en su territorio! ¡¿Cómo había podido confiar en ese hombre anguila?! Debió seguir sus instintos y matarlo en cuanto tuvo la oportunidad pero no, su curiosidad había podido más y ahora debía pagar las consecuencias.

El 15 de febrero de 1521, se decidió que la construcción de los bergantines debía ser cerca del lago Texcoco. Un gran número de aliados tlaxcaltecas transportaron las tablas desde Tlaxcala hasta las orillas del lago de Texcoco y excavaron zanjas para poner las embarcaciones en el agua.

Se buscó cercar Tenochtitlán por el norte y trataron de usar la misma calzada que habían ocupado para huir en la noche triste pero estaba resguardada. La mirada esmeralda se encontró con la escarlata después de 6 meses. Ella se veía pálida y cansada, además de que sostenía un escudo para proteger su vientre.

-¡No vas a entrar, hombre anguila!-espetó ella con el corazón latiendo con fuerza

La negativa de los defensores de Tenochtitlán fue contundente, sin embargo, las victorias conseguidas por los españoles y el fortalecimiento de la alianza con los tlaxcaltecas ya eran noticia en todo el Imperio mexica. Tributarios y enemigos fueron aumentando, lenta pero inexorablemente, las fuerzas de Cortés. Poblaciones enteras de las comarcas vecinas enviaron embajadores de paz para rendir tributo a la corona española y aliarse en el ataque a Tenochtitlán. Esto era una bomba de tiempo. Los nuevos aliados no sólo incrementaron la fortaleza bélica del conquistador a lo largo de esa etapa, sino que además cumplieron la tarea estratégica de espionaje e información al alto mando acerca de las concentraciones y movimientos de las fuerzas enemigas.

Gracias este numeroso ejército lograron conquistar el oriente, el nororiente y el sur. El objetivo de aislar la ciudad se había logrado y ahora faltaba coordinar un ataque simultáneo a la ciudad desde todos los accesos, al igual que el asalto apoyado en los bergantines que había venido construyendo. Se habían tardado 6 meses más, pero estaban listos para atacar Tenochtitlán.

Mientras tanto, el embarazo de Citlalli había llegado a su fin, a pesar de lo que esperaba que pasara y de lo que ya había pasado, dio a luz a una niña en medio del caos y el miedo que reinaba en su amada ciudad. La llamó Meztli.

Ese día el sol brilló por primera y quizás última vez sobre el Imperio Azteca.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Gracias por leer y por sus comentarios, realmente me inspiran a seguir escribiendo