CAPITULO IX

Una vez más, gracias a Ivonne López por su amistad y porque hoy es un día muy importante para ella y este es mi regalo, que lo disfrutes… ¡Feliz cumpleaños!

-. ¡Desafortunado otra vez! -. Lloró Slughorn dramáticamente.

Y con un saludo, caminó con un bamboleo hacia afuera de la tienda, tomando poco aviso de la existencia de Ron.

-. No puedo creer que te hayas zafado de otra -. Dijo Hermione, negando con la cabeza. -. No están tan mal, sabes... son muy divertidas algunas veces... -. Pero entonces ella vio la expresión de Ron y decidió guardar silencio ante una posible molestia.

Pero Ron pareció seguir caprichoso y meramente se encogió de hombros cuando Hermione le preguntó a dónde querían ir después.

-. Salgamos de aquí -. Dijo Harry. -. Empieza a hacer calor -. Salieron del lugar sintiendo el frio chocar contra su rostro y haciéndolos retroceder por la fuerza del viento, pasos más adelante oyeron las voces de Katie Bell y su amiga, que eran llevadas por el viento, habían empezado a ser más chillonas y más ruidosas.

-. ¡No es nada tuyo, Leanne! -. Oyeron la opinión de Katie.

Doblaron una esquina del camino, el caer del aguanieve era cada vez más grueso y rápido, Leanne arrebató el paquete que Katie sostenía; Katie tiró de ella por detrás y el paquete cayó a la tierra.

Inmediatamente, Katie se levantó en el aire, ella extendió los brazos, como si estuviera a punto de volar pero, había algo misterioso... su pelo fue azotado por el viento, pero sus ojos estaban cerrados y su cara estaba vacía de expresión.

Harry, Ron, Hermione, y Leanne se habían dado cuenta.

Entonces, Katie dejó escapar un grito terrible.

Sus ojos se habían abierto pero lo que ella podía ver, o lo que ella sentía, claramente le causaba un pánico terrible.

Gritó y gritó; Leanne comenzó a gritar también y agarró los tobillos de Katie, intentando tirar de ella de nuevo al suelo.

Harry, Ron, y Hermione corrieron para ayudarlas, tomaron las piernas de Katie, y ella se cayó encima de ellos. Trataron de tranquilizarla, mientras Harry buscaba ayuda dirigiéndose al castillo.

Minutos después llegó con Hagrid, a lo que él la tomó en sus brazos, y empezó a caminar hacia el castillo con ella a cuestas.

Hermione se apresuró a abrazar a la amiga de Katie que se lamentaba, y puso un brazo alrededor de ella.

-. ¿Eres Leanne, no? -. La muchacha cabeceaba. -. ¿Sucedió de improvisto, o...? -.

-. Fue cuando ese paquete se rasgó -. Sollozó Leanne mirando el paquete en el que se veía un papel marrón por el barro de la tierra, que se había partido revelando un brillo verdoso.

Ninguno decidió tocarlo, con el temor de provocar algo similar.

Hermione acarició su hombro suavemente.

-. ¿Ella no dijo nada sobre quién le había dado el paquete, Leanne? -.

-. No... Ella no me lo dijo... y le dije que era una estúpida y que no lo abriera hasta estar en la escuela, pero ella no me escuchaba y... y entonces intenté quitarle el paquete... y… y -. Leanne se lamentó desesperadamente.

-. Estaremos mejor en la escuela -. Dijo Hermione, con su brazo todavía alrededor de Leanne. -. Podremos descubrir qué le ocurrió -. Harry cubrió cuidadosamente el collar y lo tomó.

Siguieron a Hermione y Leanne por el camino.

Al llegar al castillo Minerva se hizo cargo, y al ver al objeto su expresión se volvió seria.

-. Filch, lleve este collar al profesor Snape inmediatamente, ¡Pero asegúrese de que no lo toque, que lo mantenga envuelto! -. Harry y los otros siguieron a la profesora McGonagall a su oficina.

La profesora McGonagall cerró la puerta y fue hacia su escritorio para ponerse de frente a Harry, Ron, Hermione, y Leanne.

-. ¿Y bien? -. Dijo ella agudamente. -. ¿Qué sucedió? -. Dijo con muchas pausas mientras que procuró controlar su histeria. Leanne contó todo a la profesora McGonagall -. Eso es todo -. Dijo la profesora McGonagall, -. Va a estar en la enfermería, a ver si la señora Pomfrey consigue darle algo para el choque -. Cuando ella salió del cuarto, la profesora McGonagall se dio vuelta de nuevo a Harry, Ron, y Hermione. -. ¿Qué sucedió cuando Katie tocó el collar? -.

-. Ella se levantó por los aires -. Dijo Harry, antes de que Ron o Hermione pudiesen hablar. -. Y después se levantó y comenzó a gritar, y se derrumbó. Puedo ver al profesor Dumbledore, ¿Por favor? -.

-. El director está ausente hasta el lunes, Potter -. Dijo la profesora McGonagall, pareciendo sorprendida.

-. Pienso que Draco Malfoy dio a Katie el collar -. Dijo a la profesora, al lado de él, Hermione se apartó poniendo un poco distancia entre ella y Harry.

-. Es una acusación muy seria, Potter -. Dijo la profesora McGonagall. -. ¿Usted tiene alguna prueba? -.

-. No -. Dijo Harry

-. ¡Es suficiente! -. Dijo la profesora McGonagall. -. Potter, le agradezco que me diga esto, pero no podemos echarle la culpa al señor Malfoy por simples conjeturas -.

Sin embargo Harry no podía dejar ese tema en paz, no tenía prueba alguna y cada vez más se volvía más paranoico llegando a desesperar a Hermione e incluso a Ron.

Katie fue trasladada al Hospital San Mungo de Heridas Mágicas al día siguiente, momento en el cual las noticias sobre que la habían maldecido habían llegado a todos los rincones de la escuela, aunque los detalles eran confusos y nadie, con excepción de Harry, Ron, Hermione y Leanne, parecía saber que Katie no había sido el blanco previsto.

-. Oh, y Malfoy lo sabe, por supuesto -. Dijo Harry a Ron y a Hermione, quién continuó su nueva política de la sordera que fingía siempre que Harry mencionaba su teoría de que Malfoy era un Mortífago.

Mientras Harry seguía con sus clases con Dumbledore y su constante teoría del Mortífago de Malfoy, un alma atormentada por la cercanía de los días que marcarían su vida en desgracia se lamentaba en la soledad de su despacho.

Sabía que el tiempo se acercaba, Malfoy hacia su patético trabajo, sin obtener nada como él lo había planeado y Dumbledore cada vez más tenia los días contados y no por la maldición que controlaba su mano y se extinguía por su cuerpo.

Pero que él logro controlar, sabía que él no temía al final que le impuso, sino temía que su plan arriesgado y ridículo no fallara y que el condenara su alma atormentada en otro peón dentro su malévolo juego.

El tiempo se acercaba y su hora de volverse el ser más despreciable para muchos cada vez era más evidente.

….

Cada día que pasaba algo extraño se sentía en el clima de Hogwarts, Hermione lo sentía en el aire, era un aire frio, un aire que clamaba muerte en su sonido.

Hermione empezaba a sentir que quizá Harry tenía razón, si Dumbledore tenia ciertas dudas, significaba que le daba razón a sus conjeturas, descabelladas pero debían tener algo de cierto.

-. Yo creo que es fascinante -. Dijo Hermione seriamente. -. Tiene total sentido conocer lo más posible de Voldemort. ¿De qué otra manera encontrarás sus debilidades? -.

-. ¿Y cómo estuvo la fiesta de Slughorn? -. Le preguntó Harry pesadamente.

-. Oh, estuvo bastante divertida, en realidad -. Dijo Hermione, poniéndose sus lentes protectores. -. Quiero decir, él presume un poco de las grandes hazañas, y adula totalmente a McLaggen porque está muy bien conectado, pero nos ofreció comida muy agradable y nos presentó a Gwenog Jones -.

-. ¿Gwenog Jones? -. Dijo Ron, abriendo sus ojos bajo sus lentes protectores. -. ¿Gwenog Jones? ¿La Capitana de los Holyhead Harpies? -. Hermione se molestó, por primera vez prestaba atención a una de sus conversaciones pero solo por el asunto que era Quidditch y sobre todo de una chica.

-. Así es -. Dijo Hermione. -. Personalmente, creo que ella era un poco presumida -. Sprout se aproximó a ellos, para alentarlos.

-. Muy bien Profesora, ¡Comenzaremos ahora! -. Dijo Ron, agregando en voz baja cuando ella se había retirado nuevamente. -. Deberíamos haber usado Muffliato, Harry -.

-. ¡No, no deberíamos! -. Dijo Hermione inmediatamente, viéndose, como siempre lo hacía, bastante malhumorada ante el recuerdo del Príncipe Mestizo y sus hechizos. -. Bueno, adelante… ya deberíamos comenzar… -.

Les dedicó una mirada aprensiva; respiraron profundamente y metieron sus manos en los troncos nudosos que se encontraban entre ellos.

Uno se enredó en el cabello de Hermione, y Ron lo golpeó con un par de secateurs; si bien, era un poco tonto, la defendía de vez en cuando haciendo que su esperanza hacia el renaciera, Hermione hundió su brazo en el hoyo airosamente, que se cerró como una trampa alrededor de su codo; Harry y Ron jalaron y torcieron los tallos, forzando a que se abriera nuevamente el hoyo y Hermione sacó su brazo, agarrando entre sus dedos, una vaina igual a la de Neville.

-. Pásame un tazón -. Dijo Hermione, sosteniendo la vaina pulsante con el brazo extendido; Harry le pasó uno y dejó caer la vaina con una expresión de desagrado en su cara. -. Como sea -. Dijo Hermione, continuando con su conversación interrumpida, como si el bulto de madera no los hubiera atacado. -. Slughorn tendrá una fiesta de Navidad, Harry, y no hay manera de que te salves de esa, porque de hecho me pidió que verificara tus noches libres, para que él pudiera estar seguro de realizarla en una noche que tú puedas asistir -. Ron reaccionó molesto.

-. ¿Y esta es otra fiesta solo para los favoritos de Slughorn, verdad? -.

-. Sólo para el Club Slug, sí -. Dijo Hermione mientras veía que su refunfuñaba. -. Mira, yo no inventé el nombre Club Slug -.

-. Club Slug -. Repitió Ron con desprecio digno de Malfoy. -. Es patético. Bueno, espero que ustedes disfruten de su fiesta. ¿Por qué no intentas relacionarte con McLaggen?, así Slughorn puede hacerlos Rey y Reina Slug -.

-. Estamos permitidos a llevar invitados -. Dijo Hermione, que comenzaba a irritarse de la actitud infantil de Ron. -. ¡Y estaba por invitarte a venir, pero si crees que es estúpido entonces no me molestaré en hacerlo! -.

-. ¿Tú me ibas a invitar? -. Preguntó Ron, en un tono de voz completamente diferente.

-. Si -. Dijo Hermione enojada. -. Pero obviamente si prefieres que me relacione con McLaggen… -.

-. No, yo no preferiría eso -. Dijo Ron con una voz muy reservada.

Hermione se veía turbada e inmediatamente comenzó a hacer un alboroto en su copia de Los árboles carnívoros del Mundo para encontrar la manera correcta de sacar el jugo de las vainas de Snargaluffs; Ron por otra parte, se veía tímidamente bastante complacido de sí mismo.

-. Pásame eso, Harry -. Dijo Hermione apresuradamente. -. Dice que debemos pincharlas con algo filoso... -.

-. Lo tengo -. Gritó Ron, sacando una segunda vaina del tronco, mientras Hermione logró reventar el primero, así que el tazón estaba lleno de tubérculos que se agitaban como gusanos verdes pálidos.

Con el paso de los días, Ron y Hermione no parecían diferentes excepto que eran más amables entre sí que lo usual.

A pesar de que Hermione, por un tiempo se comportó más dulce con Ron, el cambio desde la pelea que tuvo con Ginny por la situación de andar besando a Dean, aun no entendía que tenía que ver, pero el caso era que Ron la trataba con frialdad.

...

Respondiendo a sus lechuzas:

LadyBasilisco220282: Si, no somos tan buenas como ella, ni tan afortunadas, pronto tendrá a Severus a su lado.

Parejachyca: Pronto, aparecerá y tendrá mucho que pensar. Saludos.

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GRACIAS...