NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS POR LOS COMENTARIOS. SON UN ESTÍMULO MUY IMPORTANTE UN ABRAZO.

CAPITULO 17

Kagome despertó con un sonido metálico, se enderezó e intentó enfocar los ojos, una enorme figura blanca se erguía frente a ella en la habitación.

Se fregó un poco los ojos y miró hacia arriba, el sonido de las katanas chocando con la armadura, allí estaba, inmenso y poderoso Sesshomaru en plenitud y ataviado con sus ropas feudales, la miraba con los ojos expectantes

-"Pronto será la hora Miko, prepárate" y sin decir más salió de la habitación para dirigirse hacia la cocina.

A la sacerdotisa se le heló el alma, "Por supuesto, era de esperarse" dijo en voz baja, en ese instante entró Rin y saltó sobre Kagome casi cayendo con ella al suelo

-"Sesshomaru Sama me dijo que vendrás con nosotros, y te quedarás con Rin en la manada es verdad?"

-"Si, cariño es verdad"

La jovencita no podía ocultar la emoción, saltaba y abrazaba a Kagome, ambas reían a más no poder.

-"Arigato Kagome Sama"

-"De qué Rin? Eres parte de mi manada es allí donde debo estar, con Sesshomaru Sama y contigo"

-"Yo no hablo mucho de mis cosas, tú sabes, pero si sé que deberé emparejarme con alguno de los hijos de las casas cardinales, youkai poderosos y confío igual que mi padre en ti para ayudarme a encontrar alguien que proteja Occidente y a sus habitantes, sin que mi padre, o mis cachorros mueran en el transcurso…"

Allí estaba ella, la joven heredera del Daiyoukai de Occidente, Rin, la que no habla, no molesta, no exige nada para sí, demostrando su inteligencia y estoicismo, heredados seguramente de su padre el Lord cardinal del Oeste. ¿Agradeciendo qué? Algo que aún no había hecho, algo que aún no había imaginado o previsto? De algo estaba segura, dejaría todo para salvarla a ella y a Sesshomaru… No estaba segura si era amor, pero sabía que ya no podría vivir lejos de él, si tenía que abrazar la guerra, bienvenida sea, pelearía hasta morir por Sesshomaru así como lo había hecho muchas veces por Inuyasha.

Miró por la ventana al goshimboku y pensó, "En un par de horas lo miraré desde el otro lado y recordaré estos día llenos de magia y de amor"

-"Vamos a terminar de alistarnos, Sesshomaru Sama nos está esperando abajo"

-"Sí, Kagome Sama, ya voy"

-"Kagome solamente, Rin"

-"Ka –go- me jajajaja" y se retiró a los saltos

Souta les ayudó a bajar los bultos y bolsos, bajaron con Rin como siempre a las risas.

Kagome se despedía de su habitación, acariciaba la cama… Se enderezó, inspiró profundo y dijo

-"Hasta más ver" se dio vuelta y salió. Colgando su mochila al hombro, se dirigió a las escaleras y bajó. En la cocina la esperaban Noriko y el abuelo, desayunando, Sesshomaru estaba sentado y tenía una taza de té en las manos, le hizo una seña de reconocimiento con la cabeza y ella la respondió, comenzaron a desayunar, Rin y Souta estaban conversando afuera cerca del árbol sagrado.

-"No te preocupes Rin, ya verás que todo estará bien, yo seguiré entrenando muy fuerte mis poderes sagrados de monje, el abuelo me está ayudando, tal vez un día me fabrique un collar o amuleto para pasar del otro lado e ir a visitarte, cuídate mucho, sabes?

-"Si, sería estupendo, te estaré esperando ansiosa, Souta, eres el mejor amigo que alguien pueda tener"

Se abrazaron muy fuerte, y enseguida comenzaron a imaginar las cosas a partir de las visitas de Souta y sus amigos, a la era feudal

-"Kagome, Sesshomaru Sama nos ha dicho que volverán ni bien puedan, cuídense mucho si? Envíale nuestros saludos a Inuyasha, a pesar de todo, tal vez recapacite si nos recuerda."

-"Así lo haré abuelo"

-"Hija, si algo llegara a suceder, lo que fuera, no escatimes recursos para solucionarlo o protegerte o a los tuyos, no importan los medios que utilices, sabremos que fue por una buena causa, no permitas que la conciencia te retenga, defiéndete con todo lo que tengas y lucha con todas tus fuerzas por ser feliz y sobrevivir, aquí estaremos esperándote, con los brazos más que abiertos, y eso va para ustedes también, para TI también Sesshomaru."

-"Hn. Lo haremos Noriko Sama, arigato"

-"Miko, ya es tiempo"

-"Si, adiós mamá, hasta pronto, hasta pronto abuelo"

Los abrazos, las lágrimas, las sonrisas tímidas, la esperanza…

Afuera se despidieron de Souta.

-"Escúchame bien Souta, cuando regrese debes haberte especializado en hierbas, pociones y sutras, voy a combatir contigo ya lo sabes, quiero verte verdaderamente fuerte, digno protector del santuario Higurashi"

-"Si, Kagome así lo haré"

El abrazo interminable… y emprendieron la marcha en dirección al pozo.

Sesshomaru saltó primero y fue recibiendo a las hembras que saltaron detrás de él, saludaron a todos, Rin y Kagome se tomaron de las manos, el resplandor azul comenzó a brillar Rin cerraba los ojos, el Lord le dio un tirón a Kagome y la atrajo hacia él, la beso con intensidad y desesperación, mientras el resplandor se desvanecía se separaban lentamente, ya estaban del otro lado

"Creí que…"

-"Mi reclamo en ti se estaba debilitando, Miko" y con una leve sonrisa la depositó en el suelo, al costado del pozo, volvió por Rin y los bolsos, al terminar de acarrear las cosas Rin estaba anonadada y él no pudo estar de otro modo, Kagome andaba en cuatro patas husmeando en la hierba alrededor del pozo, Rin se preguntaba qué hacía, pero el Daiyoukai lo sabía muy bien, seguramente buscaba el diario, un vuelco en el estómago del Lord…

-"Miko, cesa tu comportamiento errático" Sesshomaru disimulando? Había aprendido muchas cosas en el futuro pero cuántas eran buenas?

-"¿Kagome qué estás haciendo?

-"Busco algo Rin, pero seguro lo dejé en la cabaña de Kaede Sama"

Verla deambulando en cuatro patas disparó la líbido del Daiyoukai que se encontró mordiéndose la lengua y sudando a mares, Kagome dio vuelta la cara para preguntarle si podían pasar por lo de Kaede cuando vio la expresión en el rostro de Sesshomaru, parecía estar contemplando el manjar más exquisito, se dio cuenta de la pose vergonzosa en la que se encontraba, caminaba como un animal?…"Eso es, parezco un animal…" con sus ropas "indecentes", las piernas dobladas y el trasero casi expuesto, era un animal, una hembra sobre la que pesa un reclamo y la que el Señor del Oeste encuentra extremadamente apetecible… Se incorporó lentamente y sacudió la hierba de sus rodillas.

-"Gome, Sesshomaru Sama, no quise retrasarnos más"

-"Hn."

La situación le causaba gracia, nada se parecía a la satisfacción de saberse deseada por alguien que lo tenía todo menos a ella, la sonrisa se iba desdibujando del rostro de la sacerdotisa, realmente no la tenía? Eso era algo que tenía que averiguar.

Las gotas de sudor corrían por la espalda del Lord y la respiración le aportaba poco oxígeno, su cara ahora sin expresión obviamente, pero la bestia le estaba haciendo difícil mantenerse en control, seguía con la mirada a la joven como si fuera un depredador, sus ojos teñidos en el centro, debía hacer algo pronto o terminaría saltándole encima, se volvió a buscar bolsos y apilarlos uno junto al otro y por encima, volarían hasta el castillo.

-"Rin, Kagome, aférrense firmemente". Y remontaron en su viaje al Oeste. Mientras sostenía con fuerza a las mujeres se acercó al oído de la sacerdotisa junto a él

-"¿Cómo te atreves a pasearte de esa manera tan indecente frente a mí Miko, cuánto crees que podré soportar?

El Daiyoukai le susurraba al oído, el aliento caliente, las mejillas rojas y una sonrisa pícara en el rostro de Kagome

-"Yo, no lo hice con esa intención, Sesshomaru" No, no fue intencional pero el jueguito rindió su frutos y el Daiyoukai honorable se debatía interiormente entre sus deseos y sus obligaciones…

Más allá en el horizonte hacia donde se esconde el sol, se divisaba un aura demoniaca gigantesca, Kagome miró al Daiyoukai que permanecía en silencio, Rin comenzó a gritar de alegría ya expresar su felicidad

-"Allí está, míralo Kagome! ¿No es hermoso?"

Al ir acercándose el inmenso domo de energía comenzó a reaccionar con el reiki purificador de la Miko, Sesshomaru bajó un poco el Domo, pasaron a través y nuevamente lo levantó rodeando el terreno unos mil metros a la redonda, a medida que descendían la inmensa estructura se hacía evidente.

-"Uh, Uh mira Kagome!"

Hermoso era poco, no había muchas palabras que sirvieran para describir la belleza del castillo del Oeste. Mármol blanco impecable finamente tallado, muchos jardines exóticos, cientos de habitaciones y dependencias, hermosos balcones con ventanales enormes, arriba en los techos flameaban los estandartes de la casa del Oeste. Ella comenzó a respirar con dificultad , se encontraba absolutamente superada por la situación y comenzaba a descontrolarse, al descender se vislumbraba un camino bien demarcado en verde y rojo, eran youkai uniformados del ejército de Sesshomaru, formados en perfecto orden, ni bien tocaron tierra Sesshomaru le dijo a Kagome

-"No les demuestres miedo, eleva tu reiki, eres la sacerdotisa de Shikon"

Los soldados presentaron sus katanas al paso de su Señor y sus acompañantes.

-"¡BIENVENIDO SEÑOR!" al unísono y en sincronización perfecta, los youkai reverenciaron al Daiyoukai que caminaba frente a ellos, a kagome se le erizaba la piel, el poder que emanaba El Lord del Oeste era abrumador, de tal manera que provocaba que su reiki chisporroteara sobre su cuerpo, se veía majestuoso e imponente. Ella caminaba detrás de él junto a Rin, aunque sus sentidos humanos no eran espectaculares alcanzaba a escuchar el murmullo de la milicia a su paso.

-"La Shikon Miko..."

Si, la Shikon Miko había venido para quedarse, y proteger a Rin y al Señor del castillo, no dudaría un segundo en purificar al primero que se acerque a ellos, que Kami se apiade de sus almas, "No demuestres miedo le había dicho Sesshomaru" y ya que él los había aplastado con su poderoso youki, ella los saludaría con su no menos poderoso reiki, a medida que caminaban por el pasillo marcado por los youkai formados, ella levantaba su sello permitiéndole a su energía sagrada fluir, y mientras avanzaban las vibraciones del reiki reaccionaban en la piel y el aura de los youkai poniéndolos a la defensiva.

En la enorme entrada se encontraba parado un séquito de youkai de diversas razas de ascendencia, uno parado en frente de los otros era un youkai tigre y un poco más atrás tres Youkai muy ricamente ataviados parecían ser un águila, un dragón y un Lobo? El espectáculo era increíble ella se sentía en medio de una película de fantasía, pero de esas en la que se espera que el monstruo salte de repente, haciéndote arrojar las palomitas al suelo… Avanzaba con mucho cautela sintiendo cada movimiento a su alrededor, estaba tranquila pero muy alerta…Una fuerte voz la sacó de sus cavilaciones

-"Bienvenido Mi lord" el enorme tigre hacía una profunda reverencia

-"General Danaka, novedades…" Sesshomaru respondió la reverencia con la cabeza y continuó caminando hacia el interior del castillo, Kagome y Rin lo seguían en silencio a una distancia prudencial.

-"Hemos estado reparando la aldea del norte, Señor, al parecer Náraku buscaba un fragmento de la perla de Shikon, han muerto muchos humanos, algunos youkai y los daños son cuantiosos…"

-"Hn… Lo que acordamos antes de partir…"

-"Todo está listo Señor!"

Asintiendo continuó su camino hacia una enorme puerta de dos hojas las empujó y siguió su avance, entraron a un salón muy amplio que estaba ricamente adornado en rojo y dorado, blanco y negro para los detalles, tenía una mesa muy larga y varios almohadones a los costados, en la cabecera un puesto amplio de seis almohadones como para sentar a cuatro youkai, a los costados del salón se veían varias puertas shogi, el Lord del Oeste atravesó todo el salón y llegó a otra puerta igual de grande que la anterior, la empujó y entraron, este salón era casi tan grande como el otro, tenía tapices , en las paredes, alfombras muy finas, tenía un asiento, un sillón imperial muy grande ricamente adornado con el tapizado de seda roja bordada en dorado, en frente del asiento una mesa amplia rodeada de sillones más pequeños, hacia atrás del sillón imperial, una pared con estantes, estaba llena de papeles, lo que parecían libros muy antiguos y pergaminos enrollados todos ordenados por año, Kagome no cabía en su asombro, los pergaminos se remontaban al año 1 de la era feudal y ellos estaban atravesando el año 3475, en años humanos, más allá un gran ventanal con cortinas rojas bordadas en dorado con un enorme Inu youkai en el centro de cada una, a un lado del asiento imperial, estaba parado Yaken tenía lágrimas en los ojos y una sonrisa tímida

-"Bienvenido amo bonito, todo lo que usted solicitó está preparado"

-"Hn."

Sesshomaru fue hasta la especie de biblioteca y tomó uno de los rollos y lo llevó a la mesa, se sentó en el sillón, hizo una seña a Danaka, y a Kagome para que hicieran lo mismo

-"Cuando termine de armar este decreto, grandes cambios se verán en este tiempo, por lo pronto envía los avisos que te entregué antes de partir, todo seguirá como entonces"

-"Sí, Señor Sesshomaru"

-"Rin, ve con Yaken "

-"Hai Sesshomaru Sama" ambos hicieron una reverencia y se dieron vuelta para salir

-"Yaken"

-"Sí amo bonito"

-"Cierra la puerta al salir"

El Kappa se retorcía de rabia al ser despachado y la sucia humana invitada a sentarse con su amo, pero ya sabía que así sucedería, Sesshomaru le había dicho que haría lo que tuviera que hacer para asegurar la vida de Rin, y la protección de la casa de Occidente y si eso implicaba soportar a la Miko del mestizo por su Señor, por Rin y el Oeste se sacrificaría.

En el estudio, Danaka ponía al día al Lord acerca de los acontecimientos de estas tres semanas, hacía siete minutos que había llegado y ya prefería el ruido infernal del centro comercial donde hacían las compras con Kagome en el futuro…

-"…Y como habrá notado Mi lord los Señores cardinales enviaron a sus representantes para reunirse con Usted"

-"Hn. Ese es un comportamiento esperado por parte de ellos Danaka. Lo has hecho bien, general. Infórmame de la locación del mestizo y su manada…"

-"El hanyou fue avistado al pie de la colina del monte Kuroi, pero sólo estaba él y una Miko, en cuanto a los otros tres, acampan en las afueras del palacio desde el mismo día que usted se fue Mi Lord, el monje, la tajiya y un joven youkai kitsune, enviamos un par de emisarios a averiguar sus intenciones y ellos manifestaron que lo esperaban a usted, Sesshomaru Sama."

-"Tráelos, acomódalos bien, que sean tratados con respeto, y el kitsune que sea llevado a los aposentos de la Shikon Miko aquí presente"

-"Shikon Miko? El youkai tigre, se levantó de su asiento e hizo una reverencia a la joven que permanecía sentada y con la boca un tanto abierta, ella asintió con la cabeza reconociendo el respeto del general.

La sacerdotisa estaba abrumada, nada se le escapaba al Señor del Oeste, estaba constantemente al tanto de los movimientos de todo y de todos alrededor, a Kagome se le hizo un nudo en el estómago, y se sintió ansiosa, su aroma cambió al de hojas secas y pimienta, ambos youkai se giraron para mirarla. Claro sus sentidos súper desarrollados y toda esa mierda… malditos, se sentía desnuda frente a ellos.

-"Eso es todo general"

Danaka se inclinó ante los dos y luego giró hacia la puerta, cuando salió la cerró con fuerza, Sesshomaru se levantó de su sillón y se acercó a Kagome.

-"Deja tu ansiedad a un lado, no debes mostrarte débil ante ninguno de ellos"

-"Mmsí, lo intentaré"

-"No. No lo intentes. Hazlo"

No quería sonar demasiado autoritario pero los titubeos de la joven eran decididamente peligrosos para ella, de nuevo en su tiempo debía mantenerse fuerte y demostrar estar en control de todas las situaciones, nadie podía cuestionar las decisiones del Lord cardinal, tenía que asegura su posición y la de Kagome.

Con la mirada clavada en la de él, asentía tímidamente a la orden de su alfa y señor, rechinaba los dientes no le gustaba sentirse sometida. Sabiendo esto, Sesshomaru la tomó de los brazos la levantó y la sentó en la mesa, aprovechó las piernas separadas de la joven para acercarse más, se paró frente a ella y muy lentamente comenzó a besarla, asaltando la boca de la Miko, iba tranquilizándola y sentía que su aura bajaba lentamente…Se separó de ella sin apartar los ojos

-"Cálmate, Miko, es sólo un consejo, no bajes la guardia ante nadie, aquí estamos en mi mundo y si pretendo que lo gobiernes a mi lado, no puedes darte el lujo de parecer débil, ellos te respetan ya, pero ahora deben temerte."

-"Si, lo sé, pero es difícil, mi carácter tú sabes… "

"Hn."

Las ropas indecentes como él las llamaba estaban demostrando en este momento ser bastante útiles llegado el momento, solo la ropa interior de ella los separaba de estar piel con piel, el contacto de la entrepierna de la Miko con su entrepierna estaba alterando visiblemente al Daiyoukai.

-"Esas ropas no son muy adecuadas para deambular por el castillo, sacerdotisa" Él la miraba divertido. Sesshomaru rastrillaba sus colmillos por las mejillas de la joven

-"Son muy cómodas y livianas, tu sabes que estoy acostumbrada a ellas" ella tiró la cabeza hacia atrás, sabía que significaba mucho para un Inu youkai,

"Hn." Él comenzó a bajar hacia el cuello mordisqueaba un poco y luego se detuvo para mirarla a los ojos, la bestia quería verla también, estaba ansiosa por la Miko entre sus brazos, en ese con suavidad Sesshomaru apoyó la boca en la yugular de Kagome inspiró profundamente y se acurrucó abrazándola, una vez más suavemente y con un susurro Kagome y Sesshomaru se aferraban a su sueño

-"No me olvides…"

-"Dame tu amor a mi"