Alfred separa frente a la casa de la mexicana y toca la puerta. La chica abre y sus ojos se entrecierran con rencor al verlo ahí
-Hi María… I…-comienza él pero se calla cuando la morena le cierra la puerta en la cara- Mary, sé que estás molesta pero trata de entender…
-¡¿Qué quieres que entienda?!-le espetó desde detrás de la puerta- Tú solo me causas problemas… ahora vete que no te pienso abrir…
El estadounidense se sintió mal y disculpándose de nuevo, regresó a su casa.
Era el año de 1838, el majestueux rêve viajaba a toda velocidad cortando las olas que se interponían en su camino, Francis se dirigía al nuevo mundo como capitán de su barco.
Cuando comenzaron a ver tierra, prepararon los cañones y apuntaron al puerto de Veracruz. El francés dio la orden y comenzó el bombardeo.
María estaba durmiendo tranquilamente cuando sintió un fuerte dolor en su costado, llevó las manos a ese lugar, sintiéndolo caliente.
-¿Qué pasa?-preguntó adolorida saliendo de su casa
-Bonjour~ mon petit-le dijo el francés con una sonrisa, cruzándose de brazos
-Ay, debí saber que eras tú franchute-dijo ella molesta- ¡Largo!
-No hasta que me pagues una indemnización por tus guerras civiles, mon petit-dijo el europeo- tu gente ha destruido las propiedades de mis súbditos
La mexicana desvió la mirada hacia la ventana de su casa, ahí reposaba un pastel que ella había horneado. La chica tomó el pastel y rápidamente se lo lanzó en la cara
-¡Ten tu indemnización!-le espetó molesta antes de entrar a su casa de nuevo y cerrar de un portazo.
-Oh mon dieu…-dijo el francés quitándose el pastel de los ojos- ¡manchaste mi hermoso cabello!
El ojiazul se marchó no sin lanzar un último cañonazo que le dio al ex gobernante de México. Santa Anna había perdido la mitad de su pierna.
Este acto hizo que él recuperara su popularidad que había caído cuando perdió Texas. Santa Anna logró llegar a la presidencia una vez más, sin embargo estaba obsesionado con el poder
-De ahora en adelante, me llamarás Alteza Serenísima ¿de acuerdo?-le dijo el hombre a la mexicana que lo miró asombrada
-Has perdido la cabeza…-le espetó ella molesta al ver como su gobernante despilfarraba el dinero
Cada día aplicaba impuestos tontos a los mexicanos pero la gota que derramó el vaso fue cuando se casó con una chica de 15 años poco después de enviudar.
El pueblo se rebeló contra él. María lo obligó a salir del país sumamente molesta por lo que él había hecho.
Santa Anna se va al exilio en 1844 justo cuando James Polk es electo presidente de Estados Unidos.
-Soy tu nuevo presidente-dijo el gobernante con una sonrisa y estrechó la mano de Alfred- Espero que nos llevemos bien…
-Yo también lo espero-dijo la nación con una sonrisa- ¿Y cuál va a ser su primer mandato, señor?
-Le conferiré a Texas el derecho a ser un estado de nuestra gran nación-le dijo Polk firmemente- Creo en el Destino Manifiesto y sé que este país debe extenderse de océano Atlántico al océano Pacífico.
-Pero…-comenzó Alfred. Sabía que esa decisión le traería problemas con su vecina del sur- … México…
-Escucha, estamos viviendo un gran auge económico-le dijo el presidente- las plantaciones de algodón prosperan gracias a los esclavos en el sur mientras que en el norte, estamos iniciando la revolución industrial en nuestras fábricas.
-Bueno, sí, lo sé-dijo la nación con una sonrisa de orgullo- Jejeje
-Es por ello que debemos expandir el territorio-dijo el presidente
El ojiazul suspiró, esto iba a traer muchos problemas…
En 1845, el presidente Polk anexa formalmente a Texas. Cuando la noticia de la anexión de territorio llegó a México, María se enfureció.
-¡Maldito gringo!-le espetó furiosa- ¡¿Cómo te atreves a tomar territorio que es mío?!
-María, calm down…-dijo él con las manos levantadas- Texas ya es independiente
-¡Yo nunca lo reconocí!-gritó ella y se quitó la sandalia para comenzar a golpear al angloparlante en la cabeza- ¡Devuélvemelo! ¡Devuélvemelo!
-¡Ay! –Se protegió la cabeza como pudo- ¡Ay! ¡Ay! ¡Ya no puedo hacer nada!
México no podía aceptar que una parte de su territorio se anexara a otro país porque atentaba contra su soberanía-
-¡Se acabó, tu y yo ya no somos amigos!-exclamó ella lanzándole una piedra
-Pero Mar-el estadounidense cayó al suelo cuando la piedra lo golpeó en el estómago- ¡AUCH! María, sé razonable…
-¡Razonable, mis….!-exclamó furiosa- ¡De ahora en adelante, esto es guerra!
-¡¿War?! -el rubio palideció- ¡No pienso aceptar tu declaración de guerra!-no quería enfrentarse a ella, no podría hacerlo- ¡No puedes estar hablando en serio!
-¡Estoy hablando muy en serio!-dijo la mexicana fulminándolo con la mirada una vez más antes de entrar a su casa y cerrar de un portazo
Alfred suspiró y se levantó del suelo para caminar hacia su casa. En 1846, el presidente James Polk envió un ejército liderado por Zachary Taylor a Texas como grupo de observación para proteger a los texanos de algún ataque mexicano.
-Maldito gringo…-murmuró María mirando desde la ventana de su casa como el ejército estadounidense ocupaba su territorio- Eso es una declaración de guerra
El presidente Polk le dio órdenes a Taylor para que entrara en el territorio en disputa. México no tardó en mandar una carta para que salieran de Texas, pero Taylor siguió la orden del presidente y estableció su campamento ahí. El 23 de abril, una unidad de la caballería mexicana atacó el campamento de Taylor.
-Espero que esto te sirva de lección, gringo-dijo la mexicana al ver los cadáveres de once estadounidenses luego del ataque- Porque yo no estoy jugando…
Un dolor punzante atacó el pecho de Alfred, quien apretó los dientes para no gritar
-Ha hecho su primer movimiento-dijo Polk mirando a su nación- Nosotros haremos el nuestro porque ha derramado sangre estadounidense en nuestro territorio.
-Si quiere guerra… -dijo Estados Unidos firmemente- … la tendrá…
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