NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR LOS COMENTARIOS. REALMENTE ME INSPIRAN
Ningen; humano
Ookami; lobo
CAPITULO 21
En el despacho todo había terminado por el momento, los tres machos ya habían compartido algunas ideas y tenían posibles soluciones, había mucho que debatir, si bien Sesshomaru se había permitido interactuar con ellos no se olvidaba de sus deberes para con sus tierras, ni tampoco de los peligros latentes rodeándolos y amenazándolos constantemente, la idea de un poco de distensión romántica había sido bastante relajante en cierta forma.
Un golpe fuerte en las puertas del despacho
-"Adelante"
El Kappa entró casi corriendo y jadeando estaba preocupado, obviamente traía noticias importantes para su señor.
-"Con permiso amo, los…"
Yaken se paralizó al ver al monje sentado entre los dos Daiyoukai y se negaba a compartir la información frente a él
-"Habla, Yaken, el monje es un miembro de la manada y un aliado de la casa del Oeste"
Lo ojos de Yaken se estrecharon hacia el monje y entre titubeos soltó la información
-"Los ancianos del consejo han llegado, mi Lord, se espera el arribo del Lord del Este en cualquier momento"
-"Hn. Prepara todo yo iré enseguida"
-"Si, amo"
Hizo una reverencia y con mucha desconfianza se retiró
-"Yo iré a asearme y cambiaré mis ropas, estaré allí lo más rápido que pueda Señor Sesshomaru"
-"Hn."
Reverencia y Kouga se retiró
-"Acompáñeme monje"
Miroku asintió y caminó junto al Daiyoukai del Oeste admirando las decoraciones de los salones y pasillos que iban atravesando, ambos pensaban en todos los problemas que se avecinaban y lo grato que había sido compartir un poco de relajación con sus nuevos aliados, en tanto iban llegando al dormitorio de Kagome
-"Realmente Sango, Sesshomaru fue un gran apoyo, siempre que no le agarre el ataque de MIKO HAS LO QUE TE DIGO O TE MATARÉ, ya sabes cómo es"
-"Eso te dice? Inclusive allá?
-"Bueno, desde que… bueno hace un tiempo que no lo hace más, conmigo al menos, era escalofriante, pero ha cambiado en su trato, es muy ¿dulce? Si se quiere"
-"Yo diría que no llegas virgen a los veinte y faltan pocas semanas para eso verdad, o ustedes ya…?"
Las mejillas y la cara de Kagome eran de un intenso rojo bermellón
-"No, no hemos llegado a tanto, él solo…solo han sido besos y tal vez alguna caricia… Pero nada tan íntimo, como aquello, ya sabes"
-"Mmmm. Inuyasha"
-"Sí, Inuyasha"
Sesshomaru les hizo una seña a los guardias que se retiraron por unos momentos, lentamente entraron, con mucho sigilo caminaron hacia el futón, Sesshomaru pensaba que podrían estar durmiendo… Las mujeres sentadas en el suelo al pie de la enorme cama conversaban en voz muy baja para no despertar a los niños
-"Sesshomaru sabía que yo amaba a Inuyasha, y no quiso aprovecharse de mi momento de confusión y de mi corazón roto, él solo me acompañó. Al principio era solo un beso pero luego comencé a inquietarme si se me acercaba, y ya no pensé tanto en Inuyasha, cuando Sesshomaru estaba a mi lado, hoy por hoy abro los ojos y espero verlo en alguna parte cerca de mí."
Sesshomaru la miraba entre las sombras y su corazón latía muy fuerte, la emoción lo desbordaba, Miroku le esbozó una leve sonrisa cómplice
-"Tengo miedo de toda la oposición que encontraremos aquí, que él regrese a ser el Señor de Oeste, frío, calculador y asesino sin corazón, que era cuando lo conocí, temo que se olvide de lo que hemos vivido pero lo que más me asusta es que se olvide de mi"
-"No pienses tan negativamente Kagome, no te habría besado frente a nosotros si no fueras importante para él"
-"Pero si sucediera, si él se enfrentara a todos para estar conmigo, sería perseguido por todos los del mundo youkai que no son sus aliados, y son muchos Sango, no sé si amo a Sesshomaru, pero sí se que es muy importante para mí, que quiero estar a su lado, luchar junto a él y no perjudicarlo yo jamás le causaría sufrimiento ni a él ni a Rin"
Miroku estaba realmente impresionado. Casi inaudiblemente le susurró al Daiyoukai parado a su lado
-"¿Cómo puede ser que una persona que ha sufrido tanto sólo piense en no herir a los demás? Ella no se da cuenta, pero creo que ella lo ama Mi Lord"
El Daiyoukai del Oeste tenía la mandíbula tiesa mordiéndose para no saltarle encima decirle que él sentía que su corazón latía por alguien, por primera vez y que ese alguien era ella, quería que no piense que a él no le importaba, pero Él es el Señor de la casa de occidente y debe actuar como tal, quería cachetearla y zamarrearla hasta que entienda, que se debe ir con cautela, que no se puede tirar todo a lo loco, muchas vidas dependen de eso…Pero Kagome continuaba…
-"Si yo me decidiera, si nos emparejáramos, nuestros cachorros serían hanyou, y tú ya sabes cómo se siente Sesshomaru acerca de los mestizos y los demás youkai no los aceptarían, habría que proteger a mis hijos toda la vida. Además, has visto lo hermosas que son las hembras aquí? Y ni siquiera son de alta cuna, no quiero pensar cuando aparezcan las hembras de la nobleza, no sé, las comparaciones son odiosas dicen en mi tiempo yo soy sólo una ningen Miko que no tiene nada de especial más que lo que ves"
Hanyou? mestizos? Esa sí era culpa de él y lo sabía, pero tenía el decreto, trataría de cambiar la mente youkai, haría lo que fuera por ella y sus cachorros.
Sango no sabía qué decirle a su amiga, le hubiera encantado responderle algo así como "no te preocupes todo estará bien ya lo verás" o " él te ama, nada malo sucederá", pero no podía, había sido criada para exterminar a los youkai, no los conocía como para saber si tenían sentimientos o si solo eran cultores de la maldad y el asesinato, no podía mentirle a Kagome, simplemente no podía.
Las dos compartían una charla y una taza de té, susurraban en la media luz que daban algunas estatuas de piedra luna tallada en forma de Inu que estaban estratégicamente colocadas alrededor de la habitación y desprendían una suave luz blanquecina, absortas en la conversación, ninguna de ellas había reparado en la mágica iluminación del lugar.
-"Apropósito, antes de irme a mi tiempo, perdí mi diario te acuerdas?"
Los ojos del Daiyoukai se agrandaron y su estómago dio un vuelco, ella dijo el diario, debía devolverlo pronto, más que eso debía terminar de leerlo, quería saber más del corazón de su Miko, quería comprender...
-"Si, claro, demooo, no quedó en el campamento de Inu, yo lo habría guardado, ya probaste con Kaede?"
-"No, le pedí a Sesshomaru que pasáramos antes de venir pero estábamos con poco tiempo, parece… De verdad quiero encontrarlo, he escrito, más que mi corazón en esas páginas, nadie debe leerlo, sería muy embarazoso"
-"Claro que no, esas son cosas privadas, pero dónde podrá estar? Y en el pozo?"
-"No, ya busqué"
No le importaba, en esto no había honor, él necesitaba saber y conocer más de Kagome, pensaba que allí podría descubrir los gustos, las necesidades, los anhelos que el monje dijo que tenían la hembras humanas. Lentamente Miroku y el Daiyoukai retrocedieron hasta la puerta Sesshomaru se quedó observando al monje, que le dispensó una mirada de comprensión, Miroku golpeó la puerta y ambos caminaron hacia las mujeres como si recién hubieran entrado
-"Sango, creo que debemos retirarnos, ven te acompañaré a tu habitación"
-"Oh, Houshi, Sesshomaru Sama, han regresado"
-"Hn."
Kagome les sonrió tímidamente y hundió su cara en la taza de té, que sostenía con ambas manos.
-"Monje, quédate con la exterminadora y los cachorros, necesito a la Miko para la llegada de los lores"
-"Hai, Sesshomaru Sama"
-"¿Ya están aquí?
Sesshomaru asintió, pero no le respondió, Kagome se puso de pie
-"Pero yo no he sentido el youki de ningún demonio"
-"Hay peligro en los alrededores, Náraku está al acecho, tú no eres la única que esconde su aura y su aroma Miko"
Kagome se lo quedó mirando, él era Sesshomaru, el que la había besado hace rato calentando su corazón y ahora sentía que le arrojaba un balde de agua helada y su corazón se quebraba por la escarcha, debería acostumbrarse a sus cambios, o se volvería loca en el intento.
-"Tajiya, Sango es tu nombre? Ayúdala a vestirse vendré por ella pronto"
-"En cuanto a ti, Miko, la casa de occidente necesita a la Shikon Miko y su afilada lengua, será necesario todo tu temperamento para soportar los acontecimientos a sucederse de ahora en más"
Kagome asintió y susurró
-"La hora ha llegado"
"Hn."
El poderoso Daiyoukai la miró, se dio media vuelta y se retiró
En el pasillo se encontró con el general Danaka que venía hacia él caminando muy velozmente, del otro lado del pasillo se acercaba el Daiyoukai del Norte con todas sus galas
-"Señor, el concejo ha llegado y lo esperan en el gran salón"
-"Que les sirvan agua por el momento, no quiero lidiar con un montón de ebrios, antes de comenzar la reunión"
-"Ya se hizo Señor, Yaken se encargó de ello ni bien llegaron los ancianos"
-"Bien, refuerza la guardia en la aldea hacia el sur del palacio, y que estén atentos a cualquier alteración por mínima que sea"
-"Sí Mi Lord" Danaka hizo una reverencia y se fue
-"Sesshomaru Sama, aún traes la misma ropa con sangre y trozos de Náraku en ella, no conviene que los cogotudos ancianos te vean desaliñado, amigo mío, yo iré primero, pero me deberás una muy grande"
-"Hn."
Y así fue, un enorme youkai Kuma se paró en la gran puerta y anunció a los ancianos la llegada del Daiyoukai del Norte
-"El Señor de la casa del Norte y príncipe del clan ookami, Lord Kouga"
Los ancianos se pusieron de pie, hicieron una reverencia la que el lobo respondió y esperaron parados y en silencio hasta que Kouga entró en el gran salón, buscó su lugar designado y se sentó, los demás lo siguieron, frente a él ya estaba ubicado Ryusenki que lo miraba estudiándolo, con una leve sonrisa un tanto sarcástica.
-"Por fin llega alguien que pueda decir tres palabras sensatas, estos ancianos parecen cacatúas, son insoportables"
-"Relájate Ryusenki, estas reuniones políticas siempre fueron así, te comportas como si fuera la primera vez que asistes a una"
En medio del murmullo insoportable que hacían los miembros del concejo, comenzaban a escucharse palabras como Náraku, Humanos, Alianza, Shikon Miko, ante estas últimas dos palabras se hizo un silencio sepulcral.
Los dos Daiyoukai los miraron inexpresivos, tomaron una copa con agua y se limitaron a beber sin decir una palabra
Kagome estaba lista, Sango le había elegido un kimono de tres capas, de seda color azul con detalles en plateado, pero ella debía presentarse con su uniforme escolar, todos la conocían así, era mejor no alterar las cosas por el momento, así que el hermoso kimono se fue a descansar de nuevo al closet y ella se arregló vistiéndose de Kagome Higurashi, diecinueve años, sacerdotisa de Shikon, a pesar de todo un poco de maquillaje liviano y su cabello suelto bien peinado, resaltaba sus encantos enormemente. Se veía escultural. Dos golpes en la puerta y el Señor del oeste estaba adentro de la habitación, con su armadura plateada brillante, sus ropas impecables, su cabello perfecto se veía maravilloso. Miró a Kagome por unos instantes y sonrió levemente
-"Hn."
Sesshomaru le ofreció una mano en puño y Kagome apoyó la suya sobre la del Daiyoukai
-"Deséennos suerte muchachos"
Kagome los miraba antes de salir y les sonrió
-"Mucha suerte!"
-"Si, tranquilos"
-"Arigato"
Allá iban, ella se sentía como un cordero camino al matadero, y él sentía la ansiedad de la joven
-"Tratarán de humillarte, difamarte, destrozarte y comerse tus restos, intentarán ponerte en mi contra y asustarte, ya sabes lo que tienes que hacer"
Ella lo miró, él la estaba mirando con sus hermosos ojos dorados tan cálidos y tan fríos
-"Lo sé, no te fallaré Sesshomaru Sama"
Él besó su mano y a medida que se acercaban al salón le susurraba
-"Debo ser quien soy o nos destruirán, pero mi corazón... solo tú sabes que tengo uno y solo tú lo conoces"
Con eso soltó su mano, se paró a un lado él debía entrar al último, la hizo anunciar, ellos solo se miraron
-"La Shikon Miko, Kagome Higurashi"
Silencio absoluto, todos mirando a la puerta, pero no de pie, solo los youkai de palacio estaban atentos a su ingreso, había combatido por ellos, ellos sí, la reverenciarían, Kagome entró caminando despacio pero con paso seguro, raro en ella, con la cabeza en alto se dirigió a la mesa a sentarse junto a Kouga que se puso de pie, la ayudó a sentarse y luego hizo señas para que le sirvieran una copa de agua a ella también.
-"Yo no bebería eso si fuera usted Miko Sama"
-"El Lord del Sur es muy astuto, mi bella Miko"
-"Lord Ryusenki?"
-"Hay más de ocho mil youkai en este palacio y otros tantos en la afueras y usted es la guardiana de la perla de Shikon, ¿ahora me comprende?"
Ryusenki tenía razón debía guardar las apariencias, y Kouga se dio cuenta, Kagome dejó la copa en la mesa y juntó las manos sobre su falda en perfecta seiza esperando a su Señor.
-"El heredero primogénito del general Inu no Taisho, Daiyoukai y Señor de las Tierras y la casa del Oeste, Sesshomaru Sama"
Todos de pie, reverencia profunda, Sesshomaru caminó hasta su lugar, se sentó y todos los demás hicieron lo mismo. Hizo señas para que sirvieran la comida.
El Daiyoukai del este no había llegado, pero igual Sesshomaru dio comienzo a la reunión-cena política previa a la gran reunión del las casas cardinales.
La fecha estipulada era mañana por la noche, cuando la luna esté en su plenitud, allí se tratarían temas concernientes a las alianzas de las casas y a los ancianos, hoy era la cena previa conocida por todos ellos como la cena de escarnio, ya que eso era lo que los presentes hacían durante la comida, criticarse, injuriarse y agredirse entre ellos.
Era tradición.
Kagome observaba en silencio, no probaba bocado ni bebía nada, por consejo del Señor del Sur.
Sesshomaru miraba intrigado a la Miko que no comía nada, Kouga le comentó muy disimuladamente lo que había dicho Ryusenki, y que debían tener cuidado.
-"Hn".
Los que no comían nada ya eran tres.
