SUFRIR O MORIR EN SOLEDAD

II. PLANES EN EL INFRAMUNDO

Templo de Thanatos, Elysion, Inframundo

Thanatos suspiró, cansado. Habían pasado varios meses desde que había sido sellado en un cofre por uno de los sirvientes de Deimos. ¡Qué horrible había sido eso! Estar encerrado en un cofre no era divertido, ni cómodo. Es un horrendo espacio reducido, realmente incómodo, muy diferente al dulce letargo que pasaban entre una guerra santa y la otra en Elysion.

Además, a diferencia de los demás veces que había sido sellado, ésta vez estaba preocupado por Agatha, pues no creía que Erebus fuera a cumplir su promesa. Ese día, Agatha les había dicho que había espías del dios del terror en el Inframundo. Al principio, ninguno de ellos había querido creer que uno de los 108 espectros era un traidor, pero pronto Hypnos les había hecho ver que debían investigar el asunto: no había otra explicación para la serie de eventos que se desarrollaron después. Odiaba pensar que entre los fieles espectros de Hades, uno de ellos era un traidor.

El joven dios de la muerte había pasado todo el día con su hermano gemelo ideando un plan para descubrir al espía, principalmente una serie de inspecciones sorpresa a todos los espectros. La reunión de Thanatos con su hermano, Hades y los jueces lo había dejado completamente exhausto. Se dejó caer sobre su cama y cerró los ojos, suspirando nuevamente.

El dios sintió que alguien estaba sentándose a su lado. Se volvió perezosamente y abrió los ojos, para después sonreír.

-Hola- le dijo Agatha, sonriendo- ¿te sientes bien?-

-Hola- dijo Thanatos, mostrando una sonrisa cansada. ¡Vaya que su chica se veía linda en ese vestido. Desde que llegó al Inframundo, Perséfone se había empeñado en prestarle algunos vestidos mucho más modernos de los que estaba acostumbrada. Se veia muy diferente, pero aún así se enternecía al verla- sí, solo estoy agotado y… me duele un poco la cabeza-

Agatha se levantó y abrió uno de los cajones que estaban cerca de la cama del dios. Sacó un pequeño vial de aceite y tomó una bandeja con agua fresca y un paño. Dejó la bandeja en la mesita de noche, humedeció el paño y, tras sentarse en la orilla de la cama, lo puso sobre la frente de Thanatos.

-Ah, mucho mejor- sonrió el dios, sintiéndose mucho mejor y desperezándose gustoso- gracias-

Agatha siguió sonriendo mientras le ponía un poco de aceite en las manos.

-Ya van varios días que regresas muy cansado de Giudecca- le dijo Agatha en voz baja, masajeando las manos del dios con sus pulgares- ¿qué sucede?-

-Con Hypnos y los otros estamos planeando encontrar al espía- dijo Thanatos, y la chica borró su sonrisa- ya encontraron al espía en el Santuario de Athena: resultó estar disfrazada de una aprendiz. Esos espías han hecho mucho daño-

-Estoy de acuerdo- dijo Agatha, sus facciones mostraban su desaprobación de los traidores. La chica se encogió de hombros, levantándose y sirviendo un vaso con agua, y acercándoselo a Thanatos para que bebiera- realmente deseo que los atrapen pronto, sigo muy molesta por lo qué pasó antes. ¿Tienen ya algo planeado?-

-Mañana habrá otra reunión- le dijo Thanatos tras beber un poco de agua, volviéndose hacia ella y tomándola de las manos- me gustaría que nos acompañaras. Nos beneficiaríamos de tu inteligencia- extendió su mano y acarició el rostro de su chica con cariño, cosa que la hizo sonreír- incluso Hypnos preguntó porqué no habías ido hoy-

Agatha extendió su sonrisa, y asintió. Empujó un poco al dios para que se recostara, y éste la obedeció sin dejar de sonreír.

-Descansa, Thanatos, has tenido un largo día- le susurró la chica en un tono dulce, que el mismísimo dios de la muerte no se pudo resistir- ¿quieres que le pida a Hypnos que te ayude a dormir?-

Thanatos sacudió la cabeza. No creía necesitar de las habilidades de su gemelo para caer rendido, pero agradeció el gesto con una sonrisa cansada. Cuando ella se levantó, dispuesta a dejar al dios descansar, Thanatos la detuvo, tomándola de la mano.

-¿Te quedarás conmigo hasta que me duerma?- dijo el dios, apretando su mano con cariño- ¿por favor?-

-Por supuesto- dijo ella sin dejar de sonreír.

Thanatos se recostó, se giró hacia un lado y cerró los ojos. Dio un suspiro y se quedó dormido casi de inmediato, tan cansado como estaba, mientras la chica le pasaba los dedos por los cabellos con cariño. Al verlo dormido, Agatha sonrió y le quitó los cabellos de la frente con un gesto cariñoso. Se inclinó hacia el dios y lo besó en la mejilla, haciendo que él sonriera en sueños.

-Te amo, Thanatos- le dijo ella en un susurro tras besarlo. Con una última mirada hacia él y una sonrisa, la chica salió de la habitación de Thanatos y regresó a la suya.

Hypnos miró la escena, escondido junto a la puerta, la que había encontrado entreabierta cuando iba a su propio palacio. Sonrió. Estaba feliz por su gemelo.

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Camino entre Antenora y Caína

Radamanthys regresó esa tarde fastidiado a la primera esfera. Desde que habían regresado de Catania, se sentía cada vez más cansado y asqueado por lo que pasaba en esos momentos. Entendía perfectamente el hecho de que Hades estuviera entristecido: uno de los ciento ocho era un maldito traidor. El juez de Wyvern pateó con especial coraje una de las piedras en el camino.

Recordaba muy bien lo que sucedió en Catania, recordaba muy bien también como habían regresado Minos, Violate y los espectros que fueron a Esparta, cómo regresó Thanatos con Agatha cubierta con heridas. Ni siquiera se habían contenido con ella, una chica sin cosmo. Malditos.

De pronto, Radamanthys sintió algo que rozó su pierna. El espectro se volvió al suelo, y notó que una pequeña criatura peluda estaba dando vueltas a su alrededor. Frunció el entrecejo. ¿Qué era eso?

-¿De dónde sales tú?- preguntó el juez, molesto.

El pequeño animalito se detuvo junto a él. ¿Que era esa bola de pelos, de color café claro? Y más importante, ¿porque rayos lo estaba siguiendo?

-Shoo… vete de aquí…- le dijo el juez de Wyvern.

El pequeño animal dio un ladrido que podía considerarse alegre.

"Así que eres un perro", pensó Radamanthys. El pequeño animal movió la cola alegremente y jadeaba, dando pequeños brincos de un lado al otro, como si quisiera jugar con él.

-No, no voy a jugar contigo, bola de pelo- dijo Radamanthys con su habitual tono serio- vete a molestar a alguien más-

El perro parecía haber escuchado lo contrario de lo que dijo el espectro, por lo que se sentó y le ofreció una de sus patas. Sin sentirse impresionado, Radamanthys siguió caminando hacia Caína, y el perro comenzó a caminar detrás de él. Tras varios pasos, Radamanthys se detuvo de nuevo, y el animal con él.

-Shoo, fuera- le dijo Radamanthys de nuevo- no me obligues a pulverizarte-

El perro volvió a sentarse y ofrecerle la pata. El juez gruñó, pero se dio por vencido. Se inclinó y, tras tomar la pata que el perro le ofrecía, tomó el collar que pendía del cuello del perro.

-Así que te llamas Dash- dijo Radamanthys, con la más extraña sensación de dejá-vu. El juez se encogió de hombros- bien, vamos a Caína. Supongo que tienes hambre, ¿no es así?-

-Ruuuufff- respondió Dash con un ladrido largo y alegre. Radamanthys gruñó de nuevo, y se encaminó a su esfera, seguido alegremente por el perrito.

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Antenora, Inframundo

Aiacos también regresó, cansado y arrastrando los pies a la segunda esfera del Inframundo. Había sido un día largo y fastidioso. Y al día siguiente tendrían bastante trabajo nuevamente. Pero tan pronto como entró a su oficina en Antenora, el juez de Garuda no pudo sino sonreír. Violate lo estaba esperando.

-Buenas noches, señor Aiacos- dijo Violate, sonriendo ampliamente al verlo llegar.

-Buenas noches, Violate- dijo él, ampliando su sonrisa y, al hacerlo, su rostro se iluminó de alegría, todo rastro de cansancio desaparecido, al menos por unos momentos- ¿todo está en orden?-

-Sí, señor Aiacos- dijo la espectro con un tono satisfecho de sí misma- no hubo ninguna novedad o problema durante su ausencia. Las almas que tuvieron que ser juzgadas lo fueron, y no hubo ataques. Aquí están los reportes de hoy- añadió, entregándole varios folios. Aiacos los tomó y sonrió ampliamente.

-Sabía que podía confiar en ti, Violate- dijo el juez de Garuda, revisando los reportes que la espectro le había entregado. Todo estaba perfecto y bien ordenado- todo está perfecto. Gracias-

Violate sonrió, y sus ojos brillaron al mirar a Aiacos. Le gustaba ver a su amado juez complacido con su trabajo y su esfuerzo. El juez extendió su mano hacia ella y la atrajo hacia sí mismo, tomándola por la cintura. Violate acentuó su sonrisa, intentando no sonrojarse. Los otros dos espectros que estaban en la entrada bajaron la mirada y salieron de la oficina sin hacer ningún comentario. Una vez que estuvieron solos, Aiacos la acercó más a sí mismo y la besó.

-Esos dos lo saben- dijo la chica en voz baja en cuanto se separaron, señalando con la mirada la puerta por donde habían salido los dos espectros.

-Lo sé- dijo Aiacos, sin dejar de sonreír- Minos y Radamanthys lo saben también. No te preocupes, Vi. No creo que ni el señor Hades tenga alguna objeción al respecto-

Violate sonrió. Se puso de puntillas y lo besó en la mejilla. El espectro sonrió contento, y se dejó caer en la silla frente a su escritorio.

-Mañana comenzaremos a buscar al espía que se encuentra en el Inframundo- le dijo Aiacos en un tono cansado- el señor Hypnos está determinado a encontrarlo, así como hicieron en el Santuario de Athena-

-Espero que lo encuentren pronto- dijo Violate, borrando su sonrisa por un minuto- realmente nos causó muchos problemas. Incluso provocaron que sellaran al señor Thanatos, y también que lastimaran a Agatha-

Aiacos sonrió levemente. Entre Violate y Agatha, unas de las pocas mujeres al servicio de Hades, había comenzado una sincera amistad. Y Violate se había quedado horrorizada de ver como la habían lastimado la última vez, intentando impedir que liberara a Thanatos. Aiacos se divertía viendo a Agatha, quien era delicada y femenina, junto con Violate, que era una chica muy hermosa pero ruda en partes iguales, llevándose tan bien.

-Será mejor que se vaya a descansar, señor Aiacos- dijo ella en voz baja, al verlo bostezando- mañana le espera un largo día-

Aiacos sonrió levemente y asintió. La besó en la frente y se apresuró hacia su habitación. Violate esperó a que el juez desapareciera tras su puerta, y se apresuró a su propia habitación sin dejar de sonreír. Parecía que nada podría arruinar su buen humor.

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Cafetería, South Kensignton, Londres

La chica de cabellos negros dejó caer una rodaja de limón en su taza de té, y acercó ésta a sus labios. No sonrió. Estaba algo triste: su perro corgi había muerto, el pobre ya estaba muy ancianito, pero aún así lo extrañaba. Y además, estaba preocupada. Una antigua conocida llevaba varias semanas acosándola por teléfono, hasta que Victoria finalmente accedió a encontrarse con ella. No le daba buena espina.

Dejó la taza sobre la mesa, y golpeteó a mesa con los dedos varias veces, en un gesto impaciente. No estuvo sola por mucho tiempo, pues una mujer se sentó a la mesa frente a ella.

-Bonjour, mi querida amiga- dijo la recién llegada.

La chica evaluó a la recién llegada con la mirada, y frunció el entrecejo. Ya era hora que llegara. La mujer francesa no pareció notar la molestia de su interlocutora.

-¿A que se debe esta reunión?- dijo la chica, mirando a la francesa con desdén.

-Directo al punto, como siempre, Victoria- dijo la francesa.

-No sé porqué me llamaste aquí, Fleur de Lys- dijo Victoria, dando otro sorbo a su té- ya te había dicho que no quiero nada con ustedes. Su mundo de conspiraciones y traiciones me asquea. No quiero tener ninguna parte en eso-

Victoria volvió a tomar un sorbo de té. Pero Fleur de Lys no dejó de sonreír.

-No todo lo que hacemos es agradable, pero es necesario. Ahora, con el más grande respeto a tus delicadas sensibilidades, necesitamos tu ayuda. Nuestro líder nos pidió un estratega, y qué mejor que una estratega del Servicio de Inteligencia Secreto- dijo la francesa con una amplia sonrisa- si trabajas para nosotros, serás ricamente recompensada-

Victoria frunció el entrecejo, mirándola con desdén, y tomó otro sorbo del té.

-Soy la estratega del MI6, pero mi habilidad está al servicio de Inglaterra, no de mercenarios como tú y tu grupo- respondió la chica.

-Nos beneficiaríamos de tu habilidad y de tu inteligencia- dijo Fleur de Lys, como si no hubiera escuchado lo que dijo la otra chica- nuestro enemigo tiene de su lado a dos estrategas. Necesitamos a alguien así de nuestro lado-

Fleur de Lys se refería, por supuesto, a Hypnos y a Agatha. La chica inglesa frunció el entrecejo.

-Al parecer no entendiste nada de lo que dije, Fleur- dijo Victoria, dejando la taza ruidosamente sobre la mesa y cruzándose los brazos- te lo diré lisa y llanamente para que no tengas ninguna duda. No voy a participar contigo o con nadie de tu "grupo". No quiero que me sigan y no quiero que me vuelvan a molestar. Ahora, si me disculpas, regresaré a Vauxhall Cross antes de que…-

Fleur de Lys no dejó de sonreír. Victoria se levantó, exasperada, y dejó caer un billete de 5 libras sobre la mesa. Se dispuso a irse, pero dos hombres le impidieron el paso.

-¿Qué significa esto?- dijo la chica, frunciendo el entrecejo.

-Parece que no has entendido, Victoria- le dijo Fleur de Lys, mientras los hombres tomaban a Victoria de los brazos y la obligaban a regresar a su sitio- vas a acompañarnos. No es una opción. Te encargarás de nuestra estrategia, o tendremos que hacerle daño a tu familia. Dicen que Surrey es el jardín de Inglaterra, ¿no?-

Victoria palideció al entender esa amenaza contra sus padres en Surrey. Su mente buscó una salida que no involucrara ayudarles, pero no encontró ninguna. Aquellas personas estaban locas, y parecían estar dispuestos incluso a asesinar para obtener sus objetivos. No tenía otra opción.

-¿Cuáles son tus términos?- dijo Victoria, rindiéndose por fin y dejándose caer sobre su silla, resignada.

-No es muy difícil para ti- dijo Fleur de Lys- necesito que me ayudes a destruir a un grupo de personas, así como a proteger a nuestros espías. Y si tu estrategia lo logra, no te volveremos a molestar jamás, ni a ti ni a tu familia-

Victoria la evaluó con la mirada. No tenía mucha opción. Suspiró y, quitándose un gafette prendido a su ropa, que decía "Victoria Hammond, MI6", sacó de su bolso una libreta y una pluma, dando un largo suspiro de resignación

-Muy bien- dijo Victoria mirando a Fleur- ¿a quién tengo que destruir?-

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Giudecca, Inframundo

Apenas hubo amanecido al día siguente, Hades se reunió con sus jueces y con los dioses gemelos para planear cual sería su siguiente paso. Thanatos llevó a Agatha con él, insistiendo que era importante el punto de vista de su chica, quien había probado ser muy inteligente en los asuntos, sobre todo porque había sido alumna de Arquímedes, el estratega de Siracusa que venció varias veces a los romanos invasores. Perséfone y Pandora también estaban presentes.

El plan de Hypnos no era tan descabellado: hacer una lista de todos los espectros y revisar uno por uno sus pertenencias, en busca de algún material incriminatorio en su poder, mientras que los demás intentaban distraerlos de alguna manera. Entre el dios del sueño y Agatha, presentaron una estrategia.

-Podemos revisar tres en la mañana y tres en la tarde, uno de cada uno de los jueces- dijo Agatha, tomando papel y pluma, y trazando algunas líneas- en dos semanas y media habremos revisado a todos los espectros. Y creo que también deberíamos enlistar la ayuda de Kagaho y de Veronica, por lo que tienen que ser los primeros en ser revisados-

-Agatha tiene razón- estuvo de acuerdo Pandora- los santos de Athena descubrieron al espía porque se manifestó por sí mismo. Pero quizá el espía aquí puede ser descubierto por algún documento u objeto que encontremos en su poder-

-¿Qué, no van a interrogarlos?- preguntó Minos, alzando las cejas.

-Si lo hacemos, probablemente no confiesen- aportó Aiacos.

-Si encontramos algo sospechoso, podemos considerarlo, Minos- dijo Hypnos, ajustándose los lentes y cruzándose de brazos para apoyarse en el respaldo de su silla- quien lo posea será aprisionado e interrogado-

Los otros presentes asintieron complacidos.

-Bueno, entonces empecemos por Kagaho y Veronica- dijo Hades, tomando una hoja, y sonrió, pasando la hoja al espectro de Garuda- mira, en la segunda ronda de revisiones de mañana toca inspeccionar a Violate-

Aiacos sonrió levemente.

-No hay problema- dijo el juez de Garuda, sonriendo lleno de confianza. Violate obviamente no era el espía.

-Violate es muy celosa de sus cosas- observó Pandora, en una expresión pensativa- ¿cómo harán para revisar sin que ella se entere?-

-Yo podría llamarla a mi despacho mientras se registra su habitación- se ofreció Aiacos.

-Oh, la vas a mantener ocupada, ¿no es así?- dijo Minos, alzando las cejas de manera significativa, riendo por lo bajo y dándole un codazo en las costillas- bastante entretenidos que van a estar. No me digas que te vas a sacrificar por el equipo…-

Ante aquellas insinuaciones, Aiacos se ruborizó muy visiblemente y frunció el entrecejo, indignado.

-Basta, Minos- se quejó el juez de Garuda- claro que no haré nada de eso. Todo será estrictamente formal. Y saben que toda relación con Violate y con los otros espectros bajo mi cargo es estrictamente profesional-

-Ajá. "Profesional"- dijo Minos entre risas, dibujando unas comillas en el aire con sus manos- muy profesional...-

Todos los presentes miraron el enrojecido rostro del juez de Garuda, y reprimieron una risita con mucho esfuerzo, todos excepto Radamanthys, quien se limitó a gruñir, fastidiado y aburrido de la situación.

-De acuerdo, comencemos- dijo Hades- si hay algún sospechoso, los jueces deben ser alertados, y el sospechoso arrestado. La prisión de Giudecca estará preparada para ello-

Los jueces y los dioses gemelos asintieron.

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FLASHBACK

Año 13 del Nacimiento de Athena. Justo después de la Guerra Santa

Sala del trono, Giudecca, Inframundo

Pocos días después de la antigua batalla contra Athena y sus santos, Hades había resucitado a todos los espectros que habían peleado por él en la guerra santa. Revivió primero a los tres jueces, y después al resto, hasta que los ciento ocho estuvieron de pie frente a él. Hypnos y Thanatos también lo acompañaron, regresando de las profundidades del Inframundo a la vida.

-He cumplido mi palabra, espectros- había dicho Hades- les he devuelto la vida que perdieron en mi servicio-

Pronto habían vuelto todos a sus respectivos puestos a seguir juzgando a las almas que ingresaban al Inframundo. Aiacos había vuelto a su palacio en Antenora, seguido de su fiel Violate, Kagaho, Tokusa y los demás espectros bajo su mando.

-Kagaho, encárgate de que las almas lleguen a la sala de juicios- dijo Aiacos- los demás, regresen a sus puestos-

-Sí, Aiacos, de inmediato- dijo Kagaho. Tanto el espectro de Bennu y los demás salieron. Violate los iba a seguir, cuando, Aiacos la llamó.

-No te vayas, Violate, espera un segundo- dijo Aiacos.

La joven espectro se quedó obedientemente, pero cabizbaja. Siempre había admirado a Aiacos, el poderoso juez de Garuda, desde que lo había conocido cuando ambos eran niños. Y digamos que no era indiferente a él, por lo que agachaba su mirada para no ruborizarse en su presencia.

-¿Sí, señor Aiacos?- dijo Violate, atreviéndose a levantar la vista para fijar su mirada en los ojos del juez- ¿en qué le puedo ayudar?-

Aiacos la miró. Tampoco él era indiferente a ella. La había visto pelear con ferocidad y elegancia en partes iguales, y el espectro de Garuda no podía quitarle los ojos de encima, pues era una mujer muy hermosa, inteligente, y…

-Tu eres mi apoyo y mi ala derecha- dijo Aiacos en voz baja, sonriendo levemente- quisiera preguntar tu opinión en un asunto importante, Vi-

-¿Vi?- dijo la chica, bajando la mirada nuevamente y rogando a los dioses que Aiacos no notara el rubor que tenía, pues sentía sus mejillas ardiendo furiosamente. Aiacos también se ruborizó. La había llamado así antes en su mente, pero jamás había pensado en decírselo en voz alta.

-Yo… creí… bueno, yo… me gustaría llamarte así, si no te molesta- dijo Aiacos en voz baja.

-Yo… por supuesto, me encantaría- dijo Violate, intentando no sonreír.

-Bueno…- dijo el juez de Garuda- ¿podrías traer los documentos de los juicios de los últimos dos meses? Están en el archivero, primer cajón-

-Por supuesto que sí, señor Aiacos- dijo Violate, y le dio la espalda para abrir el archivero, sin poder suprimir una sonrisa que ella misma catalogaba como "sonrisa de idiota".

FIN DEL FLASHBACK

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Cascada de Sangre, Séptima Prisión, Inframundo

Kagaho estaba entrenando solo cerca de la gran cascada junto a la séptima prisión. Le gustaba hacerlo: le ayudaba a aclarar sus pensamientos, lejos del bullicio de los demás espectros.

Había pensado largo y tendido sobre la situación de los espías de Deimos en el Inframundo. Le parecía una verdadera vergüenza que uno de los orgullosos ciento ocho espectros fuera un espía y un traidor. Kagaho golpeó una de las piedras con furia. ¡Ojalá supiera quien era el sucio traidor para pulverizarlo!

¿Quién sería? La mente del espectro se enfocó en algunos espectros cobardes como Zeros o Marchino, pero sacudió la cabeza. No, ninguno de ellos dos tendría la suficiente inteligencia para traicionar a Hades, y sabía que si fueran ellos, ya los hubieran atrapado. Tendría que ser alguien mucho más inteligente.

-¿Qué haces, Kagaho?- dijo una voz. El espectro levantó la vista, y se encontró a Aiacos.

-Estoy entrenando- dijo Kagaho- no molestes, Aiacos-

Aiacos sonrió levemente.

-Venía a decirte algo importante- dijo Aiacos- esta mañana tus pertenencias fueron registradas, por órdenes de Hades-

Kagaho lo miró, incrédulo. Poco a poco, su incredulidad se volvió furia.

-¿Qué rayos significa eso?- dijo el espectro de Bennu- ¿quieres decir que el señor Hades sospecha de mí?-

Aiacos le puso una mano en el hombro para tranquilizarlo. Kagaho lo miró con una expresión asesina, pero el juez no se amedrentó.

-Todos estamos bajo sospecha, Kagaho- dijo Aiacos en un tono tranquilizador- pero ahora tú estás limpio de toda sospecha, ahora que revisamos tus cosas y comprobamos que no hay nada sospechoso. Además, Agatha cree que serías de mucha ayuda para nosotros-

Kagaho frunció el entrecejo.

-¿Ayuda para qué?- dijo él.

-Para encontrar al espía- dijo Aiacos. Kagaho sonrió como si fuera un niño a quien le habían dicho que la navidad se iba a adelantar- veo que estás interesado-

-Sí, yo les ayudaré- dijo Kagaho, tronándose los nudillos con singular alegría.

-Ven, te llevaré con Agatha, ella te explicará que es lo que hay que hacer- dijo Aiacos. Kagaho asintió y lo siguió. Cualquier cosa para encontrar al espía y, de paso, darle unas buenas patadas por los problemas que había causado.

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Templo de Géminis, Santuario de Athena

Había sido una tarde como cualquier otra. Faltaban tres o cuatro semanas para su fecha de parto, y Satu había recibido las visitas de algunas amazonas, principalmente Marín y Shaina, y había conversado animadamente. Cuando se fueron y quedó sola, Kanon salió de su habitación y comenzó a ayudarla a levantar los trastos.

-Siéntate, mi amor- le dijo Kanon con cariño, mirando que su chica cada vez caminaba con más dificultad. La enorme barriga se veía aún más grande en una chica tan pequeña como Satu- yo me encargo de esto…-

Satu sonrió, enternecida con su gemelo. Kanon no la dejaba hacer nada, y se deshacía para mantenerla cómoda. Apoyó su mano en el respaldo de una de las sillas y, de pronto, tuvo una desagradable sensación en su abdomen. La chica se apoyó en el respaldo de la silla, y lentamente se sentó en ella. Acto seguido, sintió algo, líquido, fluyendo entre sus piernas.

-Ay, no…- comenzó a decir en voz baja.

Kanon, quien estaba lavando los trastos, se volvió de pronto a la chica y palideció. Dejó todo lo que estaba haciendo y se apresuró a su lado.

-Satu, ¿estás bien?- preguntó el gemelo, apresurándose a su lado- ¿qué sucede?-

La chica miró a Kanon con una expresión muy asustada. Sabía que eso eventualmente pasaría, pero nunca se imaginó que llegaría tan pronto. Antes de tiempo. Utilizó todo el dominio de sí misma que pudo, y se volvió al gemelo.

-Yo… rompí la fuente- dijo Satu, con una mezcla de preocupación y tristeza- el bebé va a nacer…-

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Al llegar al hospital, una mala noticia esperaba a los futuros padres. No había manera de detener el nacimiento ahora, a pesar de que era casi un mes demasiado temprano. Una vez que el obstetra hubo revisado a la chica, mandó llamar a Kanon con una expresión sombría. Al gemelo menor no le gustó ni un poco la expresión preocupada del médico.

-En mi opinión, no queda mucho tiempo- dijo el médico- la criatura no está bien colocada: está sentada, y está enredada con el cordón. Es urgente operarla para sacar al bebé antes de que el trabajo de parto avance más-

-¿Qué dijo Satu?- preguntó Kanon en un tono angustiado. No entendía porqué le daban esa decisión- ella es quien tiene que...-

-No quiere decidir- dijo el médico en un tono frustrado- pero créame. No es posible dejar que nazca con los pies primero, menos con el cordón en su cuello. Una cesárea es lo indicado-

Kanon estaba asustado. ¿Él tenía que tomar esa decisión? Desesperado, volvió los ojos a Sofi, quien había llegado a acompañar a Satu y a Kanon si era necesario. Una vez que el médico le explicó a Sofi la situación, ésta se volvió al gemelo con una expresión tranquilizadora.

-Kanon- dijo Sofi, poniendo su mano en el hombro del gemelo menor, sacándolo de sus pensamientos y aprensiones- hazlo, firma. Es lo que se tiene que hacer. Estará bien. Ambos estarán bien-

El gemelo menor miró los ojos castaños de Sofi, los cuales estaban llenos de seguridad, como si quisiera transmitirle con su mirada que Satu y la criatura estarían bien si tomaba la decisión que el médico había sugerido. Confiaba en ella, pero tenía miedo. Pero si ella decía que eso era lo que se tenía que hacer...

El santo dorado suspiró resignado. No podía creer lo que iba a hacer. Tomó una pluma y firmó el permiso para la cirugía. La mano le temblaba mientras lo hacía.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Justo ahora estoy esperando para pasar con mi reumatóloga mientras afinaba los últimos detalles. Recen para que mi doctora no me regañe (mucho). Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias por seguir leyendo mis locuras, y por sus reviews, me dio gusto que les haya agradado la introducción. Les mando un abrazo. Nos leemos pronto.

Abby L.