SUFRIR O MORIR EN SOLEDAD
III. REVISIONES
Prisión cerca de Yomotsu Hirasaka, Inframundo
Fyodor estaba más que indignado por lo que acababa de pasar. Mientras que Radamanthys le pidió que saliera de la prisión que vigilaba para hablar con él, Kagaho había entrado a su habitación y había revuelto sus cosas, buscando al parecer algo que lo incriminara como espía al servicio de Deimos. Finalmente nada había sido encontrado, pero aún así el espectro estaba molesto.
-¡No lo puedo creer!- dijo el espectro de Mandrágora, cruzándose de brazos ofendidísimo- ¿me investigaron como si fuera un traidor? ¡Si yo soy uno de los espectros más fieles al señor Hades!Llevo años sirviendo al señor Hades con mi vida, y…-
-Por favor, no sé porqué te sorprendes- lo interrumpió Kagaho con un tono lleno de desdén, cruzándose de brazos. Una vena palpitó en la frente del espectro de Mandrágora, y su rostro se tornó de un furioso color rojo.
-¡Repite eso, Bennu!- gritó Fyodor, a punto de agarrarse a golpes con Kagaho.
-Tranquilízate, Fyodor. Y tú también, Kagaho- le dijo Radamanthys con un gruñido- en este asunto, todos estamos bajo sospecha. Así que siéntete honrado, eres de los primeros espectros que ya no están en desconfianza-
Fyodor relajó su mirada.
-Y te vamos a pedir que no digas nada sobre estas revisiones a nadie- continuó Radamanthys- es importante, para encontrar al espía que nos ha estado traicionando-
-Tiene mi palabra, señor Radamanthys- dijo el espectro.
-Una cosa más- dijo Kagaho- ¿has visto o escuchado algo sospechoso?-
Fyodor se quedó pensativo por unos minutos, y después asintió.
-De hecho, ahora que lo mencionas, sí- dijo el espectro- Marchino dijo que el día que la señorita Agatha tuvo ese accidente y Valentine la sacó del Inframundo por error, había un espectro de cabellos largos color púrpura que lo siguió, pero no supo reconocerlo. No quisiera pensar mal de otro espectro, pero quizá ese en específico fue el espía que avisó a los aliados de Deimos para que atacaran a la señorita Agatha y pudieran sellar al señor Thanatos-
Kagaho y Radamanthys se quedaron pensativos. ¿Qué espectros tenían cabellos color púrpura? Queen. Violate. Tras agradecer a Fyodor, tanto Radamanthys y Kagaho se miraron.
-¿No sería prudente brincarnos el plan de la señorita Agatha e inspeccionar primero las pertenencias de ellos dos?- dijo Kagaho.
-Estoy de acuerdo- dijo Radamanthys- hablaré con los otros dos jueces. Aiacos puede distraer a Violate mientras registramos sus cosas, y yo mantendré ocupado a Queen. Tal vez Minos podría registrar ambas habitaciones-
-Yo ayudaré al señor Minos- dijo Kagaho.
-De acuerdo- dijo Radamanthys- iré a avisar al señor Hypnos. Nos veremos en un par de horas para iniciar esa inspección-
Kagaho asintió, y se apresuró hacia la octava prisión, seguido del espectro de Wyvern.
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Habitaciones de Perséfone, Giudecca, Inframundo
Elizabeth había invitado a Pandora y a Agatha a tomar el té con ella. También había invitado a Violate, pero ésta tenía varios asuntos pendientes en Antenora y se disculpó por no poder aceptar la invitación en esa ocasión.
-Espero que encuentren rápido al espía- dijo Perséfone en voz baja- antes de que tenga la oportunidad de hacer más daño del que ya ha hecho-
Pandora miró a su cuñada y alzó las cejas. Por supuesto, también Elizabeth había sido víctima de esas personas, de la misma manera que Agatha. ¡Con razón Hades estaba tan furioso cuando se enteró de que había un espía! Eso enfurecía también a la mujer, que odiaba recordar que su cuñada pudo haber sido lastimada.
-Lo atraparán pronto, estoy segura, señora Perséfone- dijo Agatha a su vez, sonriendo levemente- no tiene de que preocuparse. Todos loes espectros están dispuestos a buscar al traidor-
-Tengo buenas noticias- dijo Pandora de pronto- lamento cambiar el tema. Athena nos manda decir que Kanon está a punto de ser padre-
Las otras dos mujeres sonrieron ampliamente, de pronto aliviadas del sombrío tema que habían estado discutiendo previamente.
-En ese caso, quisiera mandarle unas flores a su chica, creo que se llama Satu- dijo Persone sin dejar de sonreír- ¡deben estar tan felices en el Santuario!-
-Sí, deben estar muy felices- dijo Agatha pensativa.
Agatha dio un sorbo de té, y Elizabeth tomó una galleta.
-¿Y ustedes dos? ¿Cuándo podremos esperar un bebé en el Inframundo?- dijo Pandora de pronto, tan repentinamente que Agatha casi se atraganta con el té y Elizabeth dejó caer la galleta al suelo.
-¿De qué hablas?- dijo Elizabeth, ruborizándose furiosamente.
-¿Cómo puedes sugerir eso?- dijo Agatha, ruborizándose también.
Pandora se echó a reír. Las había metido en problemas a las dos. La hermana de Hades miró a sus compañeras con un poco de envidia. Quisiera tener alguien que la quisiera tanto como Hades o Thanatos a sus respectivas chicas, pero nadie le llamaba la atención. Pandora se cacheteó mentalmente. Sí había alguien que le movía el piso, cierto juez del Inframundo, pero que ni la hacía en el mundo. Puso los ojos en blanco. Perséfone y Ágatha realmente ignoraban lo afortunadas que eran.
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FLASHBACK
Sala del Trono, Giudecca, Inframundo
Thanatos jugaba con sus manos, nervioso, mientras asistía con su gemelo a una audiencia con Hades. Usualmente no se ponía nada nervioso cuando acudía con el rey del Inframundo, e incluso se atrevía a aconsejarlo. Pero esta vez era diferente: tenía que pedirle un favor muy especial. Mientras esperaba, le sudaban las manos. Respiró hondo, intentando tranquilizarse.
-Por todos los dioses, Thanatos, tranquilízate, por favor- dijo Hypnos, intentando no reírse tan descaradamente de su hermano gemelo. El dios de la muerte le lanzó una mirada asesina y molesta, pero aún siguió nervioso.
-Muy gracioso, Hypnos- gruñó Thanatos.
El dios del sueño miró a su hermano con una sonrisa. Había tenido sus dudas sobre Agatha, pero después de verla arriesgarse por él, y de ver como ambos se adoraban mutuamente, todas sus dudas se despejaron.
-Tranquilízate, Thanatos- repitió Hypnos, dandole un codazo amistoso en el brazo, que no hizo nada para calmar los nervios del dios de la muerte- hemos sido los aliados y consejeros del señor Hades desde hace más de dos mil años. Estoy seguro que va a estar de acuerdo-
No pasó mucho tiempo cuando Hades llegó a la sala del trono, con Perséfone tomada de su brazo. Ambos los saludaron con una sonrisa y se sentaron en sus tronos. Hypnos y Thanatos se inclinaron frente a ellos.
-Mi señor Hades, señora Perséfone- dijo Hypnos, sin dejar de sonreír- lamentamos quitarles su tiempo, pero mi hermano ha venido para solicitarles un gran favor de su parte-
Hades alzó las cejas ante aquella frase, pero Perséfone sonrió y se acomodó en su asiento, juntando sus manos con expectación.
-Señor Hades- dijo Thanatos- sé que es demasiado lo que estoy a punto de pedirle. Pero me atrevo a hacerlo porque mi corazón me lo exige. Yo… yo amo a Agatha. No quiero continuar con mi vida inmortal sin ella. Y quisiera… con el permiso de mi señor Hades y mi señora, concederle la inmortalidad, para que podamos estar para siempre juntos. Esperaba que me apoyara cuando pida permiso al señor Zeus-
Hades sonrió ampliamente, complacido por lo que dijo el dios de la muerte, y Perséfone casi brinca de su asiento de contento. Hypnos, desde que llegó, esbozaba una enorme sonrisa. Solo Thanatos estaba serio, cabizbajo, con sus manos temblorosas, como si temiera que Hades fuera a decirle que no.
-Por supuesto, mi querido Thanatos- dijo Hades levantándose y caminando hacia él, y dándole una palmada en el hombro- me encanta saber que tú también estarás tan feliz como yo lo estoy con mi esposa. Te permito concederle la inmortalidad a Agatha y, cuando vayas a solicitarlo al Olimpo, yo te apoyaré-
Thanatos sonrió, aliviado. Se deshizo en agradecimientos a Hades, quien con un gesto de su mano lo detuvo.
-Vamos, ve y dale las noticias a tu chica- dijo Hades, tomando la mano de su esposa y besándola- estará complacida con esa sorpresa-
FLASHBACK
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Champs Elysées, Paris, Francia
Horas antes
Victoria suspiró cuando terminó de escribir. Odiaba lo que acababa de hacer. Cerró la libreta y se la entregó a Fleur de Lys con una expresión cansada. Levantó la taza de té, y la acercó a sus labios, pero no bebió: la regresó a la mesa, disgustada. Levantó su mirada hacia la francesa.
-Espero que estés satisfecha- dijo Victoria en voz baja.
-Muy, muy bien- dijo la chica francesa mientras pasaba las páginas de la libreta y sonreía- me impresionas, Victoria. Tu estrategia dejará en ridículo a la de Hypnos y esa otra chica en el Inframundo-
Victoria no dijo nada. Miró la lista de espectros que vivían en el Inframundo, así como los dioses y los jueces que vigilaban el orden ahí. Su estrategia era infalible, sobre todo porque ella conocía la estrategia que había formulado el dios del Sueño y de Agatha, gracias a los espías que tenían colocados en el Inframundo. La chica inglesa sonrió levemente, por orgullo más que por alegría. Si bien no aprobaba el grupo de Fleur de Lys, Victoria estaba muy orgullosa de sí misma.
-Lo has hecho bien- insistió Fleur de Lys.
-Entonces, ¿ya soy libre?- dijo Victoria, esperanzada- ¿y dejarás en paz a mi familia?-
Fleur de Lys se echó a reír.
-Por supuesto, Victoria- dijo Fleur de Lys, poniéndole una mano en el hombro- pero primero tu estrategia tiene que funcionar. Entonces te dejaremos ir-
La chica hizo una mueca, y bajó la mirada. Estaba molesta. Cada vez, los términos de Fleur de Lys se volvían mas exigentes. Tenía la fea impresión de que, al final de toda aquella aventura, la francesa la iba a traicionar de alguna manera. Y si era así, tendría que encontrar una manera de zafarse de su vigilancia antes de que eso pasara, con la dificultad añadida de que se tenía que asegurar de que ningún daño cayera sobre su familia.
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Giudecca, Inframundo
Los tres jueces se reunieron con Kagaho y con Hades en la sala de reuniones. Radamanthys y el espectro de Bennu les contaron lo que Fyodor había dicho sobre lo que escuchó sobre Violate. Al principio, Aiacos frunció el entrecejo, furioso por lo que habían insinuado de su ala derecha, pero se tranquilizó al escuchar que Minos y Radamanthys tampoco creían que aquello fuera cierto.
-Yo tampoco creo que sea Violate a quien Fyodor se refirió con su descripción. Aún así, siendo justos con los demás, debemos investigar- dijo Kagaho.
-Lo sé- dijo Hades seriamente. Tampoco él creía que Violate, su guardaespaldas personal en situaciones de riesgo, quien había encontrado a Agatha cuando fue atacada, y después la protegió en su sombra, fuera quien la hubiera entregado a ser atacada en primer lugar. No tenía sentido. Pero sabía que también era cierto lo que había dicho Kagaho: tenían que investigar y ser justos y parejos con todos.
-No me gusta nada esto- dijo Minos, arrugando la nariz- suena como que alguien está intentando sembrar desconfianza entre nosotros. Tenemos que tener cuidado-
Hades asintió.
-Bien, entonces haremos lo que Agatha nos aconsejó- dijo el dios del Inframundo- Aiacos llamará a Violate a su oficina, mientras que Kagaho y Radamanthys examinan sus cosas en su habitación. Minos se encargará de vigilar la entrada a Giudecca, si es que esto se trata de una trampa para atacar-
Los jueces asintieron y se pusieron de pie. Aiacos dudó un poco antes de ponerse de pie. No, no dudaba ni por un segundo de su Violate, de su ala derecha. Sabía que ella no era ninguna espía o traidora. Y estaba seguro de que Radamanthys y Kagaho no encontrarían nada entre las cosas de su chica.
Mientras se dirigía hacia Antenora, para hablar con Violate y entretenerla mientras examinaban sus cosas, el espectro de Garuda encendió su cosmo lleno de furia. No sabía quien había iniciado ese rumor de que Violate era la espía, pero pronto lo averiguaría y lo haría pagar por sus mentiras.
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Palacio de Thanatos, Elysion
Agatha entró dudosa a la habitación de Thanatos. Llegó llevando una bandeja con una copa de vino y algunas frutas. El dios del sueño sonrió mientras terminaba con sus papeles en el escritorio. La chica era muy lista, pero también era muy cariñosa con él, cuidando de su comodidad todos los días.
-¿Cómo te sientes hoy, Thanatos?- preguntó ella, dejando la bandeja en la mesita de noche, y le pasó la copa de vino. El dios se frotó la frente y, tras dar un trago, dejó la copa en el escritorio y se levantó- has estado ocupado y no has comido. Pero debo decir que hoy te ves mucho más feliz que de costumbre-
-Lo estoy- dijo él, tomando las manos de la chica y tirando de ellas. Se detuvieron al borde de la cama y ambos se sentaron. El dios la besó en la mejilla- tengo algo que decirte-
-¿Qué cosa?- dijo Agatha sonriendo ampliamente y tomando la mano del dios- ¿han encontrado al espía?-
-No, mi amor, no tiene nada que ver con eso- dijo Thanatos.
-¿Entonces que sucede?- dijo ella.
-He hablado con mi señor Hades sobre un asunto importante- dijo Thanatos en voz baja- pero primero tengo algo muy importante que preguntarte- Agatha alzó las cejas- ¿te gustaría quedarte conmigo para siempre?-
La chica sonrió, y el dios de la muerte sintió un bonito vuelco en su corazón, mirando a su mujer con adoración.
-Hasta el final de mis días, Thanatos- dijo Agatha.
Thanatos tomó las manos de la chica y las acercó a sus labios.
-¿Crees que es muy egoísta de mi parte querer que nunca llegue el final de tus días?- dijo él, y volvió a besar las manos de la chica- porque le he pedido permiso a Hades de otorgarte inmortalidad, y lo ha conseguido-
Agatha se llevó las manos a la boca. No podía creer lo que el dios decía.
-¿Yo… vivir para siempre?- dijo ella. Una mezcla de miedo, sorpresa y ternura ante la noticia que le acababan de dar. ¿Ella, ser inmortal igual que Thanatos? ¿Y nunca separarse de él?- ¿contigo?-
-Sí, mi amor- dijo el dios- deseo que nunca estemos separados-
Agatha sonrió y se lanzó a sus brazos. Estaba feliz. La perspectiva de vivir para siempre al lado de Thanatos era demasiado buena para ser cierta. Thanatos, por su parte, la recibió contento. Pasó los dedos por sus cabellos castaños y sonrió. Le gustaba el olor de sus cabellos.
-Hay algo más- le dijo Thanatos en voz baja. Tomó una pulsera hecha con cinco estrellas de color negro, y unidas por eslabones de plata, y la puso en la muñeca izquierda de la chica, para después besar el dorso de su mano.
-Es hermosa, Thanatos- dijo ella, sonriendo y besando su mejilla- gracias-
-Te amo, mi dulce Agatha- dijo Thanatos en un susurro.
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Habitación de Violate, Antenora
-Recuérdame otra vez- dijo Kagaho, mientras levantaba las almohadas que estaban sobre la cama de la espectro de Behemoth- ¿qué estamos buscando aquí?-
-Algo que pueda llegar a incriminar a Violate como espía de Deimos- dijo Radamanthys, abriendo el closet de la habitación de la chica y comenzando a revolver sus ropas.
-Rufff…rufff…- dijo Dash, moviendo la cola y caminando en círculos alrededor del juez de Wyvern pero perfectamente coordinado para no atravesarse en su camino o hacerlo tropezar.
-¿Y este perro de dónde salió?- dijo Kagaho, alzando las cejas curioso, señalando a Dash.
-Ni idea- gruñó Radamanthys- pero como que agarró la maña de seguirme a todos lados. No le prestes atención y sigue buscando-
Kagaho suspiró. Esa chica, Violate de Behemoth, le caía muy bien: era tan fuerte como cualquier otro espectro de sexo masculino, y era temible en el combate. No estaba muy seguro de querer seguir revisando sus cosas, en caso de que se molestara.
El espectro de Bennu comenzó a abrir los cajones de la mesita de noche, solo para encontrar objetos rutinarios y normales de cualquier persona, bastante bien ordenados.
-No hay nada aquí- anunció Radamanthys, cerrando la puerta del armario y volviéndose hacia el escritorio, donde comenzó a inspeccionar algunos de los papeles- esto es una perdida de tiempo…-
-Rufff… rufff…- ladró de nuevo Dash, metiéndose debajo de la cama. Radamanthys puso los ojos en blanco, pero se hizo la nota mental de no olvidar sacarlo de ahí cuando se fueran. Seguramente a Violate no le harían gracia si Dash se pusiera a hacer desorden en su habitación.
-¿Y no se te ha ocurrido que quizá Marchino le mintió a Fyodor sobre Violate?- dijo Kagaho, agachándose para mirar bajo la cama- ¿o que se haya confundido con alguien más?-
-Eso es precisamente lo que creo que pasó- dijo Radamanthys, revisando los papeles sobre el escritorio- que el bueno para nada de Marchito se equivocó otra vez, y…- pero se interrumpió, leyendo un papel de los que había encontrado en el escritorio de la chica.
-¿Se equivocó y…?- comenzó Kagaho, pero Dash comenzó a ladrar. Se había metido debajo de la cama, y sacó de ella un pequeño bulto. Parecía uno de las blusas de entrenamiento de Violate, y algo envuelto en ella. Cuando el perrito lo tomó con sus dientes y tiró de él, se escuchó un ruido sordo. Kagaho estiró la mano y tomó el objeto. Se quedó helado cuando se dio cuenta de que se trataba.
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Sala de Espera, Hospital, Atenas, Grecia
Kanon daba vueltas en la sala de espera del hospital, jugando con sus dedos para disimular su ansiedad, esperando tener alguna noticia. Estaba seguro de que algo malo iba a suceder, pues a su pequeño le faltaba casi un mes de gestación. Su pequeño. Kanon sintió un escalofrío al imaginarse como sería su hijo. ¿Y como nacería?
-Kanon, será mejor que te sientes- dijo Casandra, cansada de verlo caminar de un lado a otro- estas cosas toman varias horas. Y además, sabes que Sofi no va a dejar sola a Satu-
El gemelo menor la ignoró. Casandra bufó, pensando que sería buena idea pedirle a Saga que le dé un buen golpe en la cabeza para noquearlo un rato y que se estuviera tranquilo. No había nada que hacer. Kanon estaba muy preocupado. No pasó mucho tiempo, cuando Sofi salió del quirófano a la sala de espera.
-Kanon- le dijo en voz baja, haciendo que el chico diera un respingo- ya casi es hora. Ven conmigo-
El gemelo asintió torpemente, pero no se movió de su sitio. Al verlo, Sofi sonrió y lo tomó del brazo suavemente para hacerlo entrar al quirófano. Kanon se sentó donde le indicó Sofi. Satu estaba tumbada en una camilla a la mitad de la sala, y él se había sentado a la cabeza, junto a la camilla. No podía ver más allá: había una tela cubriendo la visión del gemelo. Sus ojos se volvieron a su alrededor, y finalmente hacia Satu otra vez. La chica dirigió sus ojos hacia él con preocupación.
-Kanon- dijo Satu en voz baja, extendiendo su mano hacia él.
-¿Qué sucede, mi amor?- le dijo el gemelo en voz baja, tomando la mano de la chica y poniendo sus labios sobre el dorso de su mano.
-Es muy pronto, Kanon…- le dijo ella en voz baja- nuestro bebé aún no está listo, va a estar….-
-Shhh, nuestro bebé va a estar muy bien- la interrumpió cariñosamente Kanon, fingiendo estar seguro de sí mismo, quitándole el cabello de su rostro y sonriendo para tranquilizarla- además, Sofi está aquí. Va a estar muy bien cuidado-
-Pero…- comenzó a decir Satu, pero Kanon se inclinó hacia ella y la besó en la frente.
-Ten confianza, mi amor- dijo Kanon, aunque él estaba gritando de miedo en su fuero interno- todo va a salir bien-
Kanon escuchó a uno de los médicos anunciar que iban a comenzar con la cirugía. Apretó la mano de Satu y la volvió a besar en la mejilla. El gemelo levantó la vista, y miró a Sofi calentando algunos paños y preparando una diminuta máscara de oxígeno, lo que hizo que el corazón del chico se encogiera de miedo por su pequeño. Los ojos del gemelo siguieron a Sofi mientras caminaba de un lado al otro, preparando cosas. Notó que tomó algunas de las mantas, y caminó a donde estaban los médicos operando a Satu, y regresó con un pequeño bulto en sus brazos.
El corazón se le encogió al ver que Sofi puso el pequeño bulto en una mesita y lo abrió. Una pequeña carita apareció entre las mantas, y la pelirroja le acercó una diminuta máscara de oxígeno. Después de unos cinco o diez segundos, los cuales que parecían diez horas para Kanon, el fuerte llanto de la criatura llenó el quirófano, y el gemelo respiró aliviado.
Kanon se levantó y soltó por un momento la mano de Satu, sin quitar sus ojos del bulto que estaba frente a Sofi. Se acercó lentamente a donde se encontraba la pelirroja, quien estaba envolviendo al bebé en mantas secas. Una vez que terminó, Sofi la alzó en brazos y se volvió al gemelo.
-Felicidades, Kanon, eres padre de una niña sana- dijo Sofi, sonriendo y poniendo a la pequeña en sus brazos.
El gemelo recibió a la pequeña casi sin poder creerlo, con manos temblorosas. El suave peso de la pequeña pasó a sus brazos. ¿Qué era eso que tenía en sus brazos? La bebé movía sus bracitos y piernas sin parar, llorando con fuerza. Kanon no atinó más que a apretarla suavemente contra su pecho. Al estar en contacto con él, la pequeña dejó de llorar y de moverse tanto. Abrió sus ojitos, y éstos se quedaron fijos en los de Kanon, y los de él sobre los de su pequeña. Y el santo sintió algo extraño. Un tirón, y sintió una extraña calidez en su corazón. El santo se inclinó y besó su cabecita.
Eso fue amor a primera vista.
-Hola, pequeñita- dijo el santo en voz baja. La bebé sonrió por un momento, con su cabecita aún apoyada sobre el pecho del gemelo, a la altura de su corazón. Kanon amplió su sonrisa y caminó hacia donde estaba Satu.
-Mira, mi amor- dijo el gemelo, sus ojos brillando de alegría y separando a la pequeña de su pecho para colocarla junto a Satu- mira, ¿qué te dije? Nuestra hija está bien-
Satu sonrió también, y algunas lágrimas se escaparon de sus ojos.
-Hola, hola, pequeña- dijo Satu entre sollozos de alegría, besando también a su pequeña en la cabeza.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Iba a hacer sufrir más a Kanon, pero él y Satu ya pasaron por mucho, era justo dejarlos descansar y tener su momento de felicidad juntos.
Les mando un abrazo. Muchas gracias por sus reviews, y por seguir leyendo.
Abby L.
