Después de la guerra México-estadounidense, ambas naciones tomaron rumbos totalmente separados. Estados Unidos se volvió una democracia estable convirtiéndose en la economía más poderosa del mundo, una economía que era sostenida, en parte por las tierras arrebatadas a México.
María, por su parte, trató de crear su propia versión de un sistema democrático pero al final de la guerra sus ciudades habían quedado severamente dañadas.
Mientras en el norte de Estados Unidos se vive la revolución industrial mientras que en el sur, los sembradíos de algodón crean una industria floreciente que pronto causará la división de la nación.
El algodón llamado "oro blanco" crea una vida lujosa en el sur del país pero a costa de la esclavitud.
-Veo que tu economía ha mejorado mucho-dijo Arthur en una de sus visitas mientras caminaban por los sembradíos de algodón.
-Lo sé-dijo el menor con una sonrisa muy amplia mientras tocaba suavemente el "oro blanco"- ¿Y ya viste mis nuevos lentes?-le da el fino armazón que representaba el territorio de Texas
-Vaya, si que están lindos-dijo mirándolos con algo de tristeza- pero ¿era necesario tener que luchar con María?
-Necesitaba tierras-dijo haciendo un puchero que aun derretía al mayor- Mi casa era muy pequeña…
-Bien bien, pero una guerra no era la manera para obtener más…-el británico nota a alguien a lo lejos- ¿Ese es un negro? Dime que no es un esclavo… -el ojiazul desvió la mirada avergonzado- ¡¿Alfred, cuantas veces te dije que te deshicieras de los esclavos?! Yo los dejé libres hace 20 años…
-Pero Arthur… si me gustaría dejarlos libres, pero no puedo-dijo haciendo otro puchero- los del sur me matarían…
-¡Esto es una bomba de tiempo, Alfred!-exclamó el europeo- Piensa bien de qué lado te irás si estalla una guerra o de lo contrario te pasará como a mí y te enfermarás por la indecisión.
-Pero estoy produciendo dinero para todos, no veo el problema-dijo el americano. Las compañías textiles del norte ayudaban a alimentar a cientos de familias mientras las ventas de algodón crudo del sur, ayudaban a esclavos y a ricos.
Alfred comenzaba a sentirse confundido, veía por un lado el auge que estaban teniendo sus habitantes sobre todo las mujeres que eran las que trabajaban en las algodoneras confeccionando ropa. Antes la ropa se cosía en casa, ahora se compraba más barata y lista para usarse. Todo esto ofreció a las mujeres una forma de ser independientes. Sin embargo todo el auge se debía a la trata de esclavos cuya sede era Nueva Orleans donde se subastaban como si fueran caballos. La nación se sentía mal por todos esos africanos pero no podía darles libertad ya que su economía se desmoronaría.
Los esclavos comenzaron a huir del sur hacia el norte donde no se aceptaba la esclavitud y por lo tanto se volvían libres, sin embargo todas estas bajas en la producción algodonera del sur causan pérdidas de miles de dólares. Debido a que el norte refugiaba a los africanos, los terratenientes del sur llevaron la violencia a las pacíficas industrias norteñas. La búsqueda de fugitivos se volvió una caza de brujas en el norte.
-¡Señor, acaban de irrumpir en mi sastrería, se llevaron a mi empleado!-le exigían los dueños de los centros de trabajo al ojiazul.
-¿Ya comprobaste que fuera un hombre libre y no un fugitivo?-preguntó Alfred con la mano en la frente. Todas las guerras internas le estaban causando una gran migraña
-¡Sí!-exclamó el hombre- Lo demostré y aun así se lo llevaron…
-Diles a las autoridades-dijo moviendo su mano con desdén mientras su migraña estaba en aumento.
La esclavitud era el tema del momento, en las regiones del norte empezaron a circular panfletos anti-esclavitud por lo que se comenzaron con manifestaciones pacificas que poco a poco se volvieron violentas. El robo, la quema de negocios y los disturbios eran el pan del día a día en norte de Estados Unidos.
La división entre el norte y el sur era algo que hería a Alfred. Una mañana despertó con un dolor agudo en el abdomen, al revisarse, descubrió una cortada que pasaba de un costado a otro a la altura del estómago. Era una herida profunda que representaba la división de su nación.
John Brown, un abolicionista radical preparó un ejército para atacar el corazón del sur y apoderarse del depósito más grande de armas de los sureños partidistas de la esclavitud. Sus cinco hijos lucharon a su lado sin embargo el arsenal estaba muy bien defendido pero con la ayuda de los esclavos podría lograrlo. Sin ellos era una misión suicida.
Cuando se sabe de la rebelión fueron emboscados y los negros no los ayudaron por lo que el coronel Robert Lee se queda al mando del arsenal. Brown y sus hombres decidieron luchar pero fueron aplastados por el ejército del sur. Brown sobrevive y fue capturado. Su juicio llama la atención de Alfred convirtiéndolo en un mártir en el norte y un rebelde en el sur.
Debido a la división en el país todos se preguntaban si la nación sobrevivirá. Abraham Lincoln, un político que marcará la historia de Estados Unidos, se aferró a sus creencias y el 6 de noviembre de 1860, Lincoln se volvió presidente de una nación a las puertas de una guerra.
-Buenas tardes Joven Jones-dijo una voz sacando al ojiazul de sus cavilaciones. Era su secretaria que le traía otra pastilla ara la migraña- Quiero presentarle al futuro presidente: Abraham Lincoln.
La personificación se puso de pie para saludar a su nuevo gobernante. El pelinegro entró a la oficina con el rostro serio y calmado, sobre su cabeza levaba un sombrero de copa que pronto se convertiría en uno de sus rasgos distintivos
-Good day- lo saludó Lincoln estrechando la mano ajena con firmeza- espero que podamos trabajar en equipo para enfrentar las amenazas que vienen de sur.
-Of course-dijo el ojiazul estrechando su mano. Le agradaba ese hombre y sabía que él haría grandes cosas.
El sur se rebeló por lo que esos estados amenazaron con separarse y a pesar de que el norte apoyaba al futuro presidente, el sur nunca se sometería una humillación tan grande como lo era la investidura de Lincoln como presidente. Sin embargo el seguía determinado a terminar con la esclavitud.
-Todos los hombres son iguales-había Abraham en uno de sus discursos yo,amó la atención del ojiazul. Quizás ese futuro presidente tenía razón.
El 20 de diciembre de 1960, Carolina del norte se separó de la nación y le seguirán los otros diez estados del sur por lo tanto, semanas antes de la toma de protesta de Lincoln, se formaron los Estados Confederados. Lincoln recibió su primera amenaza de muerte antes de tomar el poder.
El sur movilizó un ejército de 8,000 hombres contra uno de 2 millones. Cinco semanas más tarde sonaron los primeros disparos entre las dos partes de un todo y Alfred cayó enfermo por una fuerte gripe.
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