NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR LOS COMENTARIOS. WOW REALMENTE ESTÁN AHÍ GRACIAS! TODA ESPERA TIENE RECOMPENSA VERDAD?
CAPITULO 24
Si, él la deseaba como no había deseado nada en toda su vida y estaba muy intrigado acerca de las intenciones de su hermosa Miko, ella quería dejarse llevar, estaba frente a su hombre, su macho, caliente y jadeante, poderoso, peligroso y desarmado e indefenso ante sus caricias. No pensaría en nada más que en ellos, nada más, caminaba muy felina hacia el Daiyoukai que no hacía ni un solo movimiento, no quería que se alejara, o que algo la asustara, esperaba muy ansioso pero inmóvil como una presa espera el ataque del depredador, excitado, con los ojos brillantes.
Kagome se fue acercando hasta quedar frente a Sesshomaru, ella puso sus manos sobre los muslos encima de las rodillas y comenzó a subirlas muy lentamente, al Señor del oeste se le salía el corazón del pecho, ella notó que se reacomodaba en el sillón, esperando algo…
Las manos de la Miko llegaron al ruedo de la falda verde y la subían un poco, se acercaba a él, lo tomó de sus hombros, sensualmente fue separando las piernas, primero una, luego la otra encima de las piernas a horcajadas del Daiyoukai, se ubicó muy cerca de él, su sexo sobre el del macho desesperado, él sentía su calor, solo los separaba la pequeña ropa interior de la joven. Ella muy excitada, quitó el cabello de Sesshomaru del hombro y comenzó a besarlo por la boca, la mejilla, la base de la mandíbula, bajaba colocando suaves mordidas y chupones por toda la clavícula, el hombro y fue volviendo hacia el cuello donde mordió, besó y finalmente lamió, con tantas ganas, saboreaba la sal y la miel de la piel del Daiyoukai, que gemía suavemente, perdido, entregado.
Kagome pasó a besarlo en la boca otra vez, el Inu youkai respondía el beso, sus lenguas invadían territorio ajeno una y otra vez, arrancando jadeos y suspiros los dos irremediablemente desesperados.
-"Mmiko, MmKagome"
-"MMsí? Mmmqué sucede?"
-"Debes detenerte"
-"No. No quiero Mmm"
-"Yo tampoco pero debemos hablar"
Ella no quería, seguía besándolo ahora del otro lado, le sostenía el cabello con la mano en una cola de caballo y le besaba el hombro el cuello, la mandíbula, Sesshomaru la había abrazado pegándola a su cuerpo su miembro estaba excitado, ella se frotaba sobre él buscando algo que jamás había experimentado, buscaba sentirse mujer, buscaba su tacto, buscaba su cuerpo…
El macho gemía luchando contra sí mismo y contra la bestia, quería acostarla en el piso y penetrarla hasta que no pudiera respirar, pero él también tenía dudas, y una en especial era la peor de todas.
-"Kagome…"
-"Está bien, ¿Qué es? Acaso yo no te…"
-"No, tú eres perfecta y todo lo que me haces me vuelve loco"
Ella tenía la mirada triste
-"Si no me crees puedes sentirlo entre tus piernas"
Sesshomaru hizo un movimiento ascendente con la cadera y ella gimió
-"Ves?" La besaba y le mordía la barbilla "Estoy loco por ti"
Kagome sonrió, lo beso tiernamente y se apartó para dejarlo hablar
-"Mañana estaremos unidos para toda la vida Miko, nos emparejaremos, pero no nos aparearemos"
Ella se quedó tiesa donde estaba mirándolo, incrédula, pero no dijo nada
-"El decreto Hanyou ya fue firmado"
-"Sí, yo estaba ahí, eso es bueno no?, pero ¿qué tiene que ver con nosotros"
-"Inuyasha debe volver al palacio y ocupar su lugar como beta de la manada y segundo al trono de occidente"
Ella perdió la sonrisa, su corazón se desbocó, la piel se erizó, Sesshomaru sintió el cambio en el aura de Kagome y la miró intrigado
-"Estás bien?"
-"No lo sé"
Él hizo el ademán de bajarla de sus piernas pero ella lo detuvo,
-"No tendremos contacto físico íntimo, hasta que veas a Inuyasha, no quiero que te arrepientas, cuando lo tengas aquí y deambule por palacio, no quiero que luego pienses que estar conmigo fue un error."
-"No te equivoques, no me afecta como crees, Inuyasha ya no es especial para mí, siempre fue mi debilidad, mi sueño, mi hombre ideal, pero yo no te conocía, tú intentabas asesinarme y él pues, siempre me protegía, si bien, esperaba estar con él algún día, lo que sentía mientras aún lo deseaba no se parece a lo que siento ahora cuando estás conmigo, él me ha hecho tanto daño, si supieras, hace meses que Inuyasha ya no me importa, ya no me gusta, me asusta, tengo miedo de volverlo a ver pero no por lo que te imaginas, sino porque me trae recuerdos y todos ellos son dolorosos"
-"Hn"
Sí sabía, ella lo había escrito en su diario, todo el dolor, los sueños, la pena él sabía…
-"Ahora bien si tú no estás conforme, cumpliremos con el emparejamiento, para apoyar a Rin, no hay que olvidar que ella es por la que todo esto comenzó, hay que protegerla, si no me deseas, yo lo aceptaré"
-"Miko, yo sí te deseo, pero quiero que estés segura"
Ante las declaraciones de Kagome Sesshomaru se sintió más relajado y un poco más seguro, era la primera humana que tenía tan cerca, la primera humana que conocía realmente aparte de Rin y este era un paso demasiado importante para los dos, a pesar de que la deseaba, aún le preocupaba la manera de seducirla, el emparejamiento era a los fines legales pero el monje había dicho que el corazón femenino o como se diga, era muy vulnerable, y él quería, que ella estuviera feliz como su hembra, quería que cuando estuvieran juntos fuera inolvidable, así como estaban, iba a serlo, él jamás había tocado a un ser humano, solo con su espada para cortarlo en pedazos, menos a una mujer y él había aprendido que eran diferentes, a todo, a los hombres y machos youkai, obviamente, pero también eran distintas a las hembras youkai eso era un problema, debería hablar con el monje?
Sesshomaru recordaba el aroma de las fermonas que lo rodearon en el mirador azul y pensó, que tal vez debería cortejar a la Miko antes de intentar meterse entre sus piernas…
Ah, el calor que emanaba de entre sus piernas… su miembro aún estaba rígido, qué extraño poder tenía esta hermosa ningen que lo volvía loco.
Ella aún a horcajadas lo observaba, se había sentado casi sobre las rodillas del demonio Inu pensativo.
Cuando el Lord cayó en la cuenta de que había estado mirándola todo ese tiempo mientras pensaba la bestia lo reprendió una vez más "Vas a ahuyentarla, primero calientas a la hembra, y después la hundes en el frío de tus inseguridades, si ella no nos quisiera a su lado no hubiera venido en primer lugar, no hubiera respondido nuestras demostraciones de afecto, no nos hubiera tocado con tanto deseo, no la rechaces, la llevas a adorarnos y luego te comportas como el frío asesino que eres, la haces sufrir peor que el hanyou, te mereces que nos abandone y te quedes solo, si así fuera, yo regresaré a dormir pero esta vez será por siempre"
"Cálmate bestia, sólo quiero que me desee"
"Temes que prefiera a nuestro medio-hermano"
"Cállate!"
Suavemente Sesshomaru la atrajo nuevamente hacia él, la sentó sobre sus caderas excitadas una vez más
-"Yo no he tocado a un ser humano jamás, más que para asesinarlo"
-"Bueno, ya es tiempo de cambiar eso no crees?"
-"Hn"
Él recorría las caderas, la cintura, con sus manos iba explorando zonas erógenas y observando las reacciones de la Miko tomaba nota seriamente de ellas para saber lo que excitaba a su pareja, continuaba por la espalda hacia arriba y hacia abajo, luego se traslado a su escote y hombros con las garras, bajó las manos hasta los pechos de la joven, pasaba los pulgares por los pezones, ella gimió suavemente Sesshomaru sonrió levemente, por instinto tomo las hermosas protuberancias como él las llamó en un principio, entre el índice y el pulgar presionándolas con suavidad, la joven tomó un poco de aire, presionó un poco más fuerte y ella repitió la acción buscándole la boca para besarlo, respondió el beso con pasión, hundía su lengua en la boca de la Miko y en la garganta, ella lo abrazaba con desesperación, Sesshomaru entonces fue bajando por el cuello dejando pequeñas marcas hasta llegar a los pechos, kagome lo tenía agarrado de los cabellos, mientras él reemplazó una mano con la boca y comenzó a succionar suavemente, a lamer, a jugar con la lengua y succionar más fuerte, los gemidos de la sacerdotisa eran cada vez más profundos, él disfrutaba enormemente de sus reacciones, cambió de pecho y repitió las acciones, ella estaba en las nubes y él tenía un infierno entre las piernas, Kagome comenzó a frotar su sexo contra el del Daiyoukai que comenzó a gemir y a jadear, instintivamente Sesshomaru mordió el pezón que tenía en la boca y ella ciega de pasión tiró la cabeza para atrás en actitud de excitación, pero para los Inu era total sumisión, Sesshomaru sintió un golpe de adrenalina y excitación, la tiró al piso y la sostuvo inmóvil quedándose sobre ella mirándola, jadeaba, con los ojos rojos la saliva le chorreaba por la barbilla
-"¿Sabes lo que haces Miko?" Su voz era muy grave, y dificultosa
-"Yo sólo… me gusta lo que me haces"
"Hn."
Ni idea, ella no tiene ni idea del significados de sus acciones, el la besó de nuevo, dulcemente, se recostó a su lado y la atrajo hacia él.
-"¿Sesshomaru?"
-"Hn."
-"¿Hice algo mal?"
-"No conoces los rituales de de apareamiento Inu, eso es todo "
La abrazó y la beso otra vez para ofrecerle la mano y ayudarla a ponerse de pie, la condujo al asiento y él tomó el suyo del otro lado del escritorio, estaba muy excitado sus enormes atributos se dejaban adivinar a través de sus ropas, Kagome estaba colorada y sonreía mirándolo a los ojos.
–"Será mejor que te acompañe a tu habitación, mañana será un día especial y debes descansar, necesitamos tomar esto con calma Miko, casi te marco en el piso de mi despacho y al alcance de todos los ojos y oídos de palacio"
-"Nadie se atrevería a entrar sin tu consentimiento"
-"Pero qué dices, hay más de diez mil youkai en el castillo y sus alrededores, el aroma a sangre y sexo los volvería locos, tendría que asesinar a muchos"
-"Sangre y sexo?"
-"Hn"
-"Suena bien"
Sesshomaru abrió los ojos muy grandes, y le sonrió negando con la cabeza. Iban caminando hacia los dormitorios, atravesaban los pasillos suavemente iluminados con unas esculturas de tamaño natural de piedra luna, el ambiente era muy romántico, la tenue luz tenía un tinte ambarino
-"Mmmm. Me recuerda el mirador azul"
-"Hn."
Ella le tomó la mano, se paró en puntas de pie para besarlo, él esquivó el beso, no haría nada de eso a los ojos de nadie, le puso la mano en la parte baja de la cintura y la condujo cortésmente a sus aposentos
-"Te hablo en serio Kagome, cuando te haga mía será a solas en nuestra habitación, con todas las de la ley y sin testigos, quiero disfrutarte tranquilo"
-"Y eso será…mañana?"
Él no respondió, había dicho que no la tocaría hasta que ella se encontrara con Inuyasha
-"Sigues pensando en Inuyasha, crees que él me ha tocado como lo has hecho tú, tú crees que aún espero que deje a Kikyo y me busque? Él me humilló, me golpeó me lastimó de las peores maneras y si bien conoció mi cuerpo, jamás me tocó con la pasión que tú lo has hecho, jamás lo besé con la desesperación que me dan tus labios, no entiendes que eres tú, Sesshomaru, el hombre que yo deseo"
-"No lo digas, no soporto pensar que sus ojos vieron tu cuerpo, que sus manos tocaron tu piel"
-"En ese momento él quería enamorarme, tú querías asesinarme"
Era verdad, no tenía argumentos para defenderse, él la miró, la tomó del brazo y la detuvo de su marcha, la acercó a él e intentó besarla, ella lo esquivó esta vez, Sesshomaru estaba confundido
-"Cuando lo haga mío Mi Lord, será a solas, en nuestra habitación, con todas las de la ley y sin testigos, quiero disfrutarlo tranquila"
