Mientras Alfred tenía problemas civiles en el norte, María tenía problemas económicos en el sur. La deuda externa era más grande de lo que había pensado y los mexicanos no podían pagarla por lo que el país comenzaba hundirse en la pobreza.
La economía no lograba fluir por lo que en 1861, el presidente de México, Benito Juárez, suspendió el pago de la deuda externa a Francia
-¡Esto es intolerable!-exclamó Napoleón III al ver que México había publicado la Ley de Suspensión de Pagos
-¿Qué ocurre?-preguntó Francia preocupado por su grito
-México ya no pagará la deuda-sentenció el gobernante francés- Es momento de hacerle una visita a Juárez
-¡Ah! C'est magnifique! -dijo el ojiazul y no dudó en dirigirse al telégrafo para citar a Inglaterra y a España en su casa.
-¿Qué es lo que quieres, wine bastard?-preguntó el inglés cuando llegó un par de días más tarde- Mas te vale que sea tan importante como para hacerme venir hasta acá
-Oh mon ami, confía en mí-dijo el francés con una sonrisa- es muy importante
-¿De qué se trata, Fran?-preguntó el español que ya se encontraba sentado en la sala del ojiazul
-México ya no nos va a pagar-sentenció el galo mirando a sus dos amigos
Los dos ojiverdes lo miraron sorprendidos y estupefactos
-¡¿Qué?!-exclamó el español asustado- No juegues, mi niña no haría eso ¿o sí?
-What?!-el británico estaba molesto- ¿Estás bromeando verdad?
-Non, no bromeo mes amis-dijo Francis sonriendo ante la molestia de sus compañeros- Eso es lo que pasó, por lo tanto yo digo que lo mejor es hacerle una pequeña visita a Mexique, ¿qué dicen?
-Cuenta conmigo, wine bastard-dijo el otro rubio poniéndose de pie-No dejaremos que se salga con la suya
-Claro que sí, yo quiero ver a mi nena-dijo el castaño con una amplia sonrisa- fusososososo~
De esta manera, el 31 de octubre de ese año, las tres naciones firmaron el Convenio de Londres en el cual estipulaba que viajarían al país americano para cobrar las deudas acumuladas.
La verdad era que Francia estaba esperando la más mínima oportunidad para invadir México y no pudo haber escogido un mejor momento ya que Estados Unidos se encontraba en su guerra civil por lo que no podría aplicar la Doctrina Monroe.
Las tropas inglesas, francesas y españolas partieron desde Europa para dirigirse hacia México arribando en Veracruz.
María se sorprendió al escuchar que se habían visto barcos con velas de las potencias europeas en sus costas por lo que no dudó en viajar desde la capital hasta el puerto.
-¿Qué hacen aquí?-preguntó ella cuando los tres hombres desembarcaron
-Bonjour mon petite-dijo el galo con una amplia sonrisa haciendo una reverencia ante la chica
-Venimos a cobrar-dijo Inglaterra cruzándose de brazos-ya debes mucho, my lady
-Sabemos que tienes problemas nena pero todos los tenemos-dijo el castaño acercándose a la menor- pero no tendrías estos problemas si hubieras seguido siendo mi Nueva España
La mexicana les lanzó una mirada envenenada a los tres europeos antes de ponerse a pensar como se libraría de ellos
-Prometo pagarles, en serio-dijo la chica tratando de sonar convincente- Pero, aprovechando que están aquí, ¿por qué no se quedan un rato? Conozco el lugar perfecto para que se relajen un tiempo
Los recién llegados se miraron antes de seguir a la chica al lugar asignado junto con sus ejércitos.
El plan de la mexicana era tener a los europeos tranquilos y felices hasta que decidieran eliminar su convenio y otorgarle los dos años que había pedido para reanudar la deuda y el lugar perfecto para tenerlos contentos era nada más y nada menos que Orizaba, una ciudad de Veracruz cuyo clima se parecía mucho al clima europeo
-Bienvenidos-dijo ella instalándolos en una bonita residencia en Orizaba-Pueden quedarse cuanto quieran
Los ojos de los tres hombres miraron el lugar, era fresco, tenía hermosos paisajes y…
-¿Tienes tomate?-pregunto el español con una amplia sonrisa
-Para ti, papá, tengo una caja completa-dijo la chica llevándolo a la cocina donde tenía tomates frescos
-¡Este es el paraíso!-exclamó el ojiverde abrazando a la chica antes de tomar uno y llevárselo a la boca- fusososososo~ bien, adoro este lugar…
Iba uno y quedaban dos…
-Uhm… -el británico se sentó en uno de los sillones y miró el lugar antes de ver por la ventana. Una suave niebla cubría la casa dándole un aire místico al lugar- ¿Cada cuanto llueve aquí?
-Bastante seguido-dijo ella y justo en ese momento una suave llovizna comenzó a caer en el lugar golpeando rítmicamente las ventanas. Arthur sonrió
-Uhm… es acogedor-dijo acomodándose en el sillón mientras veía la lluvia caer.
Dos y quedaba uno que no parecía muy convencido. El francés recorrió la casa no dejándose llevar por lo lindo que era el lugar. Él había venido a invadir no a vacacionar.
Después de un par de días, tanto Inglaterra como España estaban encantados con el lugar tanto que cuando el ojiazul les recordó que venían a cobrar, ellos lo ignoraron.
-Entonces… ¿firmamos la paz?-les preguntó la mexicana cruzando los dedos debajo de la mesa mientras los dos ojiverdes leían un documento llamado Los Preliminares de la Soledad en el que ellos aceptaban retirarse
-¿Irnos?-preguntó Antonio mientras firmaba- Yo no me quiero ir…
-Yo tampoco pero es lo justo-le dijo el rubio firmando también- Se portó muy bien con nosotros, wine bastard, ¿vas a firmar o no?
-¡Les lavó el cerebro!-dijo el galo muy enojado saliendo de la casa hacia el muelle. Si Inglaterra y España decidieron no atacar y regresar a Europa pues a él no le importaba. Francia conquistaría México costara lo que costara.
Una vez que ambos ojiverdes volvieron a Europa junto con sus tropas, Francis movilizó su ejército hacia la capital.
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