SUFRIR O MORIR EN SOLEDAD
V. DUDAS
FLASHBACK
Violate había estado juzgando las almas que llegaban a Antenora, tal yo como Aiacos le había encargado antes de ausentarse, cuando Zeros de Frog fue a contarle las noticias de lo que había ocurrido en el Santuario de Athena. Que Aiacos había sido emboscado mientras defendía a la reina Perséfone, que había resultado gravemente herido y que había sido secuestrado por el enemigo. Se apresuró a salir de Antenora rumbo a Giudecca.
Cuando Thanatos resucitó a una chica para intentar salvar a la reina Perséfone, Violate se ofreció voluntaria para ir con ellos. La sola idea de que Aiacos estuviera herido y en poder de los enemigos le causaba mucha inquietud. Hypnos no la dejó ir: le dijo que tenía que quedarse a juzgar a las almas que llegaban a Antenora en lugar de Aiacos.
Violate obedeció, pero en su corazón estaba más que angustiada, y contaba los minutos para que la misión terminara y Aiacos regresara. Lejos estaba Violate de sospechar que en ese preciso momento, Phobos y Deimos estaban dando a Aiacos la peor de sus pesadillas: una en la que ella sufría.
FIN DEL FLASHBACK
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Despacho de Aiacos, Antenora, Inframundo
El espectro de Garuda se detenía las manos con la cabeza. No podía creer lo que acababa de pasar. ¡Si él había confiado en Violate! Había asegurado a todo el mundo que ella era inocente, garantizado a todos que Violate era incapaz de ser desleal al rey del Inframundo.
¡Había estado equivocado!
Su amada Violate no solo había traicionado a Hades, sino que lo había engañado a él mismo y a todos en el Inframundo. El secuestro de la señora Perséfone, las heridas de Agatha, el hecho de que Thanatos hubiera sido sellado, ¿acaso todo eso había sido culpa de Violate también?
-Violate…- susurró el espectro de Garuda para sí mismo- ¿porqué?-
Aiacos cerró los ojos y suspiró.
Permaneció así algunos minutos, hasta que alguien llamó a la puerta. El juez ni siquiera se inmutó ante los golpes en la puerta.
-¿Señor Aiacos?- la voz de Tokusa resonó en el vacío de la oficina.
-Ahora no, Tokusa- dijo Aiacos en un tono cansado y melancólico.
Tokusa fue lo bastante prudente para dejar solo a Aiacos. Sabía que el juez estaría muy desconsolado por lo que había pasado. Todos en Antenora lo estaban. La sola idea de que uno de los suyos había sido un traidor los llenaba de amargura y de preocupación, sobre todo alguien tan poderoso como Violate.
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FLASHBACK
Tan pronto como escuchó llegar a los jueces, Violate se apresuró a correr hacia la habitación de Aiacos cuando Radamanthys y Minos lo llevaron entre ellos y lo dejaron caer sobre su cama.
-¡Señor Aiacos!- dijo la joven espectro, corriendo a su lado, ignorando que los otros dos jueces del Inframundo estaban presentes- señor Aiacos, ¿se encuentra bien?-
-Tranquila, Violate, Aiacos estará bien- dijo Minos en voz baja- está herido y fue drogado por los enemigos, pero la droga ya se está depurando de su cuerpo. Ya lo comenzaron a atender en el Santuario de Athena. Solo vamos a atender sus heridas…-
Violate se levantó y tomó una bandeja con agua y algunos paños.
-Yo les ayudaré a curar sus heridas, si no les molesta- les dijo Violate.
Minos y Radamanthys se miraron mutuamente y sonriendo, salieron de la habitación, sabiendo que su compañero estaría bien cuidado. Violate sonrió al verlo abrir los ojos, y comenzó a limpiar las heridas del juez de Garuda. Éste la miró y sonrió levemente.
-Vi… estás bien- dijo Aiacos con una expresión cansada.
-Por supuesto que estoy bien, señor Aiacos, ¿cómo es que se sorprende?- dijo Violate, alzando las cejas, pero sin dejar de sonreír- fue usted quien fue a pelear, no yo, ¿lo recuerda? ¡Mire nada más como regresó!-
Aiacos acentuó su sonrisa, y extendió su mano hacia ella, entrelazando sus dedos en los cabellos de la chica. Ella cerró los ojos y disfrutó la caricia que le propició el juez. ¡Cómo adoraba que Aiacos hiciera eso! Se inclinó hacia él y lo besó. Los labios de ambos se fusionaron en un beso apasionado, del que ambos tuvieron que separarse por falta de aire.
Se miraron uno al otro, sonrojados.
-¿Qué acaba de pasar?- dijo Violate, llevándose las manos a la boca sorprendida. En serio, ¿qué acababa de pasar? ¿Acaso ella había besado al juez de Garuda? Sí, lo había hecho. ¿Qué pensara Aiacos? ¡Quizá estaría pensando que se aprovechó de su condición, de que estaba herido, para besarlo!
Pero Aiacos no estaba enojado ni mucho menos. Tenía una sonrisa enorme. Extendió su mano hacia ella y acarició con cariño su mejilla derecha.
-Ya nos habíamos tardado en hacerlo, Vi- dijo Aiacos- aunque debo confesar que me gaste la iniciativa…- pasó su mano de la mejilla a la parte de atrás de la cabeza de Violate, y la hizo acercarse aún más a él- te amo, Vi- dijo en un susurro.
-Y yo te amo a ti, Aiacos- dijo ella a su vez.
FIN DEL FLASHBACK
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Calabozo de Giudecca, Inframundo
Violate había sido encerrada en un calabozo en el sótano del palacio de Giudecca, y no se había movido ni un poco desde que llegó ahí. No solo había sido encerrada en una celda que inhibía el cosmo de los prisioneros que estaban ahí, sino que Kagaho se había asegurado de atarla con cadenas a la pared.
-Lo lamento mucho, Violate- le dijo Kagaho mientras cerraba las cadenas alrededor de las muñecas de la espectro.
-Yo no lo hice, Kagaho- dijo Violate en voz alta al verlo alejarse hacia la puerta de los calabozos- ¡yo no lo hice! Seguramente plantaron esa caja y esa carta en mi habitación para culparme-
Kagaho no respondió inmediatamente. Solo la miró tristemente, y se encogió de hombros.
-Como dije, lo lamento mucho, Violate- dijo el espectro de Bennu, volviéndose hacia ella por un momento- espero que pronto se esclarezca la verdad de lo que sucedió-
-No sé quien habrá hecho esto- dijo ella- pero me están incriminando. Yo no hice nada malo-
-En ese caso, esperemos que pronto la verdad salga a la luz- dijo Kagaho.
Violate no dijo nada, solo miró en silencio a Kagaho salir del calabozo y dejarla sola. La chica se dejó caer al suelo y suspiró. Estaba deprimida y triste, pues la persona que nunca pensó que dudaría de ella no le había creído. Pero era verdad: ella no los había traicionado.
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Palacio de Thanatos, Elysion, Inframundo
Agatha se sentó a la mesa a comer junto con Thanatos. No estaba nada contenta por lo que había pasado. No sabía como había ocurrido eso. Su plan de inspeccionar a los espectros era perfecto, nadie lo sabía, su estrategia no parecía tener ninguna falla. ¿Cómo había sido que habían atrapado a una persona inocente?
-Mi amor- dijo Agatha en voz baja. Thanatos levantó la vista hacia ella- creo que Violate es inocente. Creo que la han incriminado falsamente. Perdóname, estás cansado- añadió al ver su expresión.
-Shhh, no debes disculparte por decirme tu opinión- dijo Thanatos a su vez, tomándola de la mano y sonriendo.
Agatha sonrió levemente.
-¿Thanatos?- dijo ella en voz baja.
-¿Sí, mi amor?- le dijo el dios de la muerte.
-¿Te molestaría si… voy a visitar a Violate?- le preguntó Agatha- quisiera llevarle algo de ropa y de comer Y aprovechar para preguntarle algunas cosas-
Thanatos la miró con adoración.
-No tengo ningún inconveniente, Agatha- dijo Thanatos- y creo que es buena idea que vayas tú. Quizá te podrás dar cuenta de cosas que nosotros no podamos-
Agatha sonrió y abrazó a su chico.
-Gracias- le dijo en un susurro.
Thanatos la miró con cariño, y la tomó de la mano. También él había notado lo extraño que era que Violate hubiera resultado ser culpable. Sabía que había algo sospechoso en todo ese asunto. Y que mejor que Agatha para descubrirlo.
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Caina, Inframundo
Todos los espectros de Caina estaban muy confundidos al ver a Radamanthys. El imponente espectro iba caminando hacia su oficina con paso seguro y terrible, con una presencia impresionante. Y seguido por un pequeño perro, de patas cortas y expresión alegre. Se veían muy extraños.
-Em… señor Radamanthys, ¿puedo preguntar…?- dijo Myu, señalando al pequeño perro que se detuvo al mismo tiempo que él y se sentó a su lado.
-No, no puedes preguntar- dijo Radamanthys en un tono firme- pero puedes salir al mundo humano y traerme un costal de comida para perro-
Myu se sorprendió.
-Pero yo…- comenzó el espectro, pero una mirada amenazante del juez fue suficiente para silenciarlo- de acuerdo, ahora regreso señor Radamanthys-
Una vez que el espectro de Papillon se fue, Radamanthys se dirigió a su despacho, seguido fielmente por Dash. Junto al escritorio, el juez de Wyvern había puesto una vieja almohada con mucho relleno, que era donde el perro se tumbaba ahora para acompañarlo. Radamanthys se sentó frente al escritorio, y Dash se tumbó en su sitio habitual. El espectro sonrió y le acarició la cabeza. El perro jadeó y ladeó la cabeza de contento.
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Calabozos, Giudecca, Inframundo
Tras llenar una mochila con algunas piezas de ropa, alimentos y algunas cosas que Violate podría necesitar, Agatha la tomó y bajó a los calabozos a buscarla. La chica se horrorizó mientras iba bajando los escalones hacia la prisión, pasillos cada vez más oscuros y húmedos. En el fondo de uno de los calabozos estaba la chica. Estaba sentada en el suelo, abrazando sus rodillas a pesar de las pesadas cadenas.
-¿Vi.. Violate?- dijo Agatha en voz baja, atrayendo su atención.
-¿Agatha?- dijo la espectro, sorprendida de verla, con un gesto triste y desolado, levantando la mirada levemente- no deberías estar aquí-
-Thanatos me dio permiso de venir a verte- dijo Agatha, mientras el espectro guardia de la prisión abría los barrotes de la celda para que Agatha pudiera entrar. Una vez que el guardia se retiró y las dos chicas se quedaron solas, Agatha abrió la mochila y comenzó a sacar cosas.
-¿Qué es eso?- dijo Violate.
-Te traje algunas cosas, no quisiera que pasaras frío- dijo Agatha en voz baja, y miró a su alrededor- no pensé que este sitio fuera tan horrible. Lo siento mucho, Violate. Todo esto es mi culpa. Fue mi idea revisar las habitaciones de los espectros…-
La espectro bajó la mirada de nuevo.
-Yo no soy el espía, Agatha, lo juro- dijo Violate en voz baja- ¡pero nadie me cree!-
-Yo te creo- le dijo Agatha, igualmente en un susurro- es ilógico. Si fueras el espía, me hubieras silenciado cuando me encontraste esa vez. Hay mil cosas que hubieras hecho si fueras el espía. Yo te creo-
Violate iba a sonreír, pero volvió a agachar la cabeza, mientras Agatha la cubría con una manta.
-Gracias, Agatha- dijo la espectro- pero temo que eres la única. Y…. Aiacos no me creyó, y ni siquiera dijo…-
La chica lo comprendió. Llevaba poco tiempo en el Inframundo, pero sabía muy bien lo que todos decían: que Aiacos y Violate eran pareja. Y entendía muy bien lo que Violate quería decir. Ella misma se sentiría triste y devastada si fuera acusada falsamente y Thanatos dudara de ella.
-Dale tiempo de asimilarlo, Violate- dijo Agatha en voz baja, poniendo su mano en el hombro de la espectro en señal de apoyo- los hombres a veces son lentos para ver lo que tienen literalmente frente de sus narices-
Violate sonrió levemente.
-Voy a investigar que fue lo que pasó y porqué esos objetos aparecieron en tu habitación- continuó Agatha- estoy segura que alguien los plantó ahí-
La espectro asintió levemente.
-Gracias, Agatha- dijo Violate- no sé como agradecerte-
-No tienes que agradecer nada- dijo Agatha, sonriendo de nuevo- es mi turno de ayudar. Volveré cuando encuentre algo, Violate. Ten confianza. Y no te desanimes-
Violate asintió levemente, y volvió a abrazar sus rodillas. Tras despedirte, Agatha salió del frío calabozo, frotándose los hombros, y apresurándose a salir de ese horrible lugar.
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Ptolomea, Inframundo
Minos estaba sentando en su despacho. Arrugó un papel hasta dejarlo en forma de una bola, y lanzó esta al cesto de basura, fallando por mucho. El espectro gruñó fastidiado. No podía creer lo que Radamanthys había descubierto. Y tampoco podía creer que Aiacos lo creyera y hubiera abandonado a Violate de esa manera. ¿Qué pasaba por la cabeza de ese tarado?
-Bah, Aiacos es un completo… argg…- dijo el juez para sí mismo, cerrando los puños y golpeando repetidamente su escritorio.
-Mi señor Minos- dijo un espectro en la puerta de su despacho. Minos alzó la mirada, y se vio que se trataba de Lune, acompañado de Byaku de Necromancer.
-¿Qué sucede, Lune?- dijo el juez.
-Señor, nos solicitó que le avisáramos si alguien visitaba a Violate en el calabozo de Giudecca- dijo Lune- el espectro guardia de la prisión nos avisó que la señorita Agatha fue a verla hace unas horas, con permiso del señor Thanatos-
Minos asintió, pensativo. Sabía que Agatha y Violate eran amigas. Pero si le parecía ridículo que los demás creyeran que Violate era culpable de ser espía, el hecho de pensar que Agatha lo era rayaba en lo absurdo, sobre todo cuando él mismo, Minos, había visto personalmente los esfuerzos de la chica griega por abrir el cofre donde habían sellado a Thanatos, la ayuda que les brindó cuando atacaron el complejo de Esparta y la saña con la que el enemigo la había herido.
-Muy bien, gracias por avisarme- dijo Minos.
-Señor…- dijo Lune, dudoso- ¿quiere que vigilemos a la señorita Agatha?-
-No- dijo Minos, alzando las cejas y conteniendo su molestia. ¿Es que acaso Lune había perdido la cabeza?- vas a dejarla en paz. Si tiene permiso del señor Thanatos de hacer lo que desea, no deben molestarla-
Lune se ruborizó y asintió. Byaku se inclinó y asintió también. Ambos se retiraron, y Minos se mordió el labio. Suspiró. Quizá valdría la pena buscarla y hablar con ella. Sería una excelente aliada para probar la inocencia de Violate. Minos sonrió levemente. Ya se las cobraría a Aiacos por atreverse a dudar de su chica.
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FLASHBACK
Violate estaba sentada frente al escritorio en el despacho de Aiacos, trabajando arduamente. El juez de Garuda aún se estaba recuperando de sus heridas, y estaba tan agotado que no podía llevar a cabo sus tareas habituales.
-Buenos días, Vi- dijo el juez. Violate levantó la vista, y se sorprendió de verlo ahí. Aiacos venía cojeando, con una de sus manos en su costado y haciendo una mueca de dolor.
-Señor Aiacos, no debería estar aquí- dijo Violate, levantándose de pronto y apresurándose hacia él, para ayudarlo a tomar asiento en otra de las sillas del despacho- necesita descansar para que sus heridas cierren, señor-
-No te preocupes por mi- le dijo Aiacos, tomándola de la mano e impidiendo que se alejara de él o que regresara a su asiento para continuar trabajando- tenía que verte-
-Hubiera mandado por mí, señor- le dijo Violate. Ajacos sonrió y tiró de su brazo levemente, haciéndola sentarse en sobre el descansabrazos de la silla donde se encontraba. La chica no opuso resistencia, y dejó que el juez pasara su brazo tras su espalda y poniéndole la mano en la cintura.
-Ya estoy mejor, no te preocupes por mí- dijo el juez. Violate sonrió mientras que el espectro la tomaba por la barbilla con su mano libre y atraía su rostro hacia sus labios para besarla.
-Creí que era porque ya no confiabas en mí para llevar a cabo tus asuntos, ahora que ya regresaste de tu misión- dijo Violate.
-Nunca voy a dejar de confiar en ti, mi hermosa Vi- dijo Aiacos en voz baja- con mi vida-
FIN DEL FLASHBACK
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Despacho de Aiacos, Antenora, Inframundo
Aiacos no había dormido nada la noche anterior. Tenía toda una tormenta de sentimientos en su interior. No podía creer que Violate fuera culpable de lo que se le acusaba. Realmente no lo podía creer. Pero la evidencia le decía lo contrario. El juez de Garuda no sabía como proceder de ahora en delante. ¿Debería ir a verla, y decirle que aún confiaba en ella? Ese era el punto: Aiacos no sabía si confiaba en ella o no.
Suspiró. Lo había pensado. ¿Y si Violate sí era culpable de aquello que se le acusaba? El juez no quería pesarlo siquiera. ¿Y si era inocente? Seguramente ella lo odiaría por haber dudado.
Un par de golpes en la puerta lo hicieron levantar la vista. Minos estaba ahí.
-Minos- dijo Aiacos, sin muchas ganas- ¿qué has venido a hacer aquí?-
-Vengo a hacerte entrar en razón, cerebro de medusa- dijo Minos, cruzándose de brazos- aunque tenga que molerte a golpes para que entiendas-
Aiacos frunció el entrecejo.
-¿De qué hablas?- dijo el juez de Garuda- Minos, realmente no estoy de humor, y…-
-De Violate- dijo Minos, haciendo que el corazón de Aiacos diera un vuelco al escuchar su nombre- y de la vergonzosa manera en la que te estás comportando con la mujer que amas-
Aiacos se ruborizó, pero frunció el entrecejo.
-¿Y qué asunto tienes tú con eso?- dijo Aiacos, cruzándose de brazos- es muy mi problema lo que…-
Minos no lo dejó terminar. Le dio un puñetazo en la cara que lo tiró de su silla al suelo. Aiacos tardó unos segundos en salir de su sorpresa. Se llevó la mano a la cara para frotar su mejilla enrojecida, y se puso de pie, apretando los puños.
-¿Qué rayos fue eso, Minos?- gritó Aiacos, encendiendo su cosmo enfurecido- ¿quién te has creído que eres? ¿cómo te atreves?-
-¡Me atrevo porque eres un idiota!- gritó Minos, tomándolo por la solapa de su camina con un gesto amenazante- ¡Violate te ama, y no hay nadie más fiel al señor Hades y a ti que ella! ¡Y tú estás aquí, lamentándote, cuando deberías estar apoyándola!-
Aiacos, quien no estaba escuchando y estaba realmente enfurecido, se quitó la mano de Minos de golpe, se lanzó contra el otro espectro y lo golpeó de igual manera. Minos fue lanzado contra la pared por la fuerza del golpe de su compañero.
-¡Lo que haga o deje de hacer no es asunto tuyo!- gritó Aiacos a su vez- ¡deja de creerte el jefe de todos!-
-¡Yo no me creo el jefe de todos!- dijo Minos- y tampoco hago el idiota desconfiando de quien no debería-
No pudieron seguir hablando coherentemente, pues los dos comenzaron a darse de golpes y patadas hasta que casi destruyeron todo el despacho principal de Antenora. Radamanthys, quien sintió los cosmos de esos dos desde su propio despacho en Caína, se apresuró a Antenora para separarlos y detener la pelea, pero pronto él también se vio envuelto en los golpes.
No fue sino hasta que Hypnos, quien también había sentido la conmoción, fue personalmente a Antenora y encendió su cosmo de manera amenazadora, haciendo que los tres jueces se separaran y se inclinaran ante él.
-¡Señor Hypnos!- dijo Radamanthys, sorprendido y apenado.
-Siento que haya tenido que ver eso, señor…-
-No sé qué puede ser tan importante para que los tres jueces del Inframundo se pongan a pelear como borrachos en una taberna…- dijo el dios del sueño.
-Una mujer, ¿qué más?- dijo Minos entre dientes, limpiándose la sangre de la comisura de sus labios, pero sonriendo.
-… pero este comportamiento desordenado debe terminar ahora mismo- continuó Hypnos, ignorando lo que Minos había dicho, y se retiró.
Ramanathys asintió y salió cabizbajo y apenado del despacho. Minos se levantó, no sin dar un codazo en las costillas de Aiacos, y salió también, dejando solo al juez de Garuda. Éste se pasó los dedos por los cabellos, y suspiró.
Quizá Minos tenía razón. Quizá sería buena idea ir a ver a Violate. En su corazón, la amaba y sabía que era incapaz de traicionarlo, sin importar la evidencia en su contra.
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Hospital, Atenas, Grecia
Ya habían pasado varias horas desde que Sofi había puesto a la pequeña en los brazos de Kanon, y éste no la había soltado ni un segundo, si acaso solo para dejar que Satu le diera de comer. Su chica había despertado, después de haberse dormido un rato después de la cirugía: había estado agotada.
-No habíamos hablado de como la llamaríamos si era niña- dijo Satu en voz baja, devolviéndola a Kanon tan pronto como terminó de comer.
-Realmente no creía que fuera a ser una niña- dijo Kanon en voz baja, sin dejar de mirar a la pequeña con adoración- pero sí, supongo que debemos darle un nombre-
-Déjame mirarla- dijo la chica, y Kanon se sentó en la cama junto a ella para que pudiera ver a la pequeña en sus brazos- ¿dé que tiene cara?-
-¿De bebé?- dijo el gemelo menor, sonriendo y mirando a su hija con adoración. Suspiró contento- de la niña más hermosa que he visto en toda mi vida-
-¿Cómo te llamas, pequeña?- dijo Satu sin dejar de mirarla- tiene cara de…-
-Elsa- dijo Kanon tras unos minutos en silencio, acariciando la mejilla de la pequeña, y ésta sonrió por un momento- ¿te gusta ese nombre, Elsita?-
La pequeñita hizo un sonido mientras bostezaba, empuñando en su manita el dedo índice de su padre.
-Elsita será, entonces- dijo Satu, sonriendo también- me gusta ese nombre-
Kanon sonrió también. Estaba ahí con Satu y con su hijita. Y nada podía salir mal.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias a todos por seguir leyendo, y por sus reviews. Les mando un abrazo. Nos leemos pronto.
Abby L.
