NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS A TODOS, POR LOS COMENTARIOS. ME ALEGRA QUE SE DIVIERTAN, Y CLARO QUE MI FIC TENDRÁ ALGUNOS CABOS SUELTOS, ES EL PRIMERO QUE ESCRIBO, PERO SI LO DISFRUTAN IGUAL, YO FELIZ.

CAPITULO 26

La noche transcurría sin incidentes y casi todos dormían, Kagome salió al balcón y miraba el enorme jardín pleno de enredaderas en flor, arbustos y plantas de toda índole, aromas dulces en el aire rodeando el castillo del oeste, estaba ornamentado con hermosas estatuas luminosas, hasta la gran fuente central estaba realizada en piedra luna esculpida, las aguas caían en una danza armoniosa y fresca con tintes dorados, la vista era de ensueño.

Ella pensaba en lo que iba a acontecer cuando amaneciera, y durante el día y a la hora del plenilunio, los nervios la confundían.

Esta noche sería su emparejamiento ni siquiera sabía cómo habían llegado a este punto.

¿No tenían que haber peleado contra de los youkai cardinales y los ancianos para poder estar juntos?

¿Acaso no era que todos se iban a poner en su contra?

De pronto se había convertido en celebridad, y su presencia era más que bienvenida, casi se la devoraron en la cena reunión previa y ahora le exigían que se empareje a un Daiyoukai, y que se mantenga leal a la casa de occidente.

Ni siquiera Hikaru, el hijo del señor del Este había venido a proponerse para Rin, todo estaba diferente, las cosas tomaban un rumbo para el que no estaban preparados ni ella ni Sesshomaru…

Sesshomaru… qué siente por él, qué desea de él, otra cosa que la tiene desvelada, estaba segura de desearlo pero amor?

¿Será capaz de amar a otro que no sea Inuyasha?

¿Y cómo era la cara de Inuyasha…?

Ah sí una hermosa cara con enormes ojos dorados, no tan dorados como los de Sesshomaru, pero lindos, lindos ojos, y el rostro bello…si, bello, pero no tan bello como Sesshomaru, él se ve, bueno, él se ve, como un Kami.

Y la boca es más pequeña que la de Sesshomaru y tiene orejas hermosas sobre la cabeza…

Pero Sesshomaru, es tan bello, tan perfecto… y la protege, la cuida y la respeta; la besa, la toca… y cómo la toca!

"Me hace perder la cordura, me dan ganas de saltarle encima y devorarlo… Me atrae, me excita la piel y cuando pienso en él, me hace cosquillas la barriga…

Es extraño, pero es lindo, si no está, lo añoro, si está quiero tocarlo, besarlo y que no se aleje de mí, a veces lo aplastaría y otras quiero purificarlo, qué quiere decir todo esto? Me siento un poco aturdida"

Menuda confusión tenía en esa voluble cabecita la pobre Miko Kagome.

Ya no sabía qué sentía solo que por Sesshomaru todo era más y mejor, trató de recordar cómo se sentían las caricias de Inuyasha, sólo recordaba que eran lindas, tiernas, si, pero descuidadas y un poco torpes, no se sentía demasiado extraña con ellas, solo feliz y curiosa por tocarlo y verlo también pero…no, no era como lo que vivió con Sesshomaru… él le había hecho sentir, de una manera que…

Se habían acariciado sin llegar a demasiado, pero eso había sido suficiente para quemarla por dentro, se habían desnudado y observado uno al otro en un momento más que erótico, se encontró que nada de eso le alcanzaba y que no podía esperar a tenerlo para ella en su habitación, no sabía a ciencia cierta qué esperar de este emparejamiento tan fuera de lo común pero no podía esperar para descubrirlo, al pensar en el apareamiento el temor estaba presente en la joven pero confiaba en su macho alfa y futuro esposo, esposo? sería tan lindo casarse con él…

"¿Cómo será la ceremonia aquí, qué tendré que hacer? Por Kami y si cometo alguna equivocación que ofenda a Sesshomaru o a los demás youkai?

Se dirigió a su cuarto de baño, quería estar fresca del cuerpo y la cabeza antes de comenzar su día, ya estaba amaneciendo y no tendría sentido intentar dormirse ahora, por el momento se bañaría con calma y trataría de no pensar en nada…

"Qué me pondré para la ceremonia… el cabello debería llevarlo suelto, yo no soy de atarlo mucho. Mmmm el maquillaje, no me agrada si es muy cargado, pero será de noche. ¿Qué se pondrá Sesshomaru? Jamás lo vi de kimono…ahora que lo pienso, se vería hermoso y muy sexy."

Se imaginó emparejada, siempre con él a su lado, se imaginó preparando el emparejamiento de Rin, felices, se imaginó a Shippo crecido convertido en todo un youkai poderoso siempre Sesshomaru junto a ella, se imaginó tomando un baño como ahora, con Sesshomaru mojado, sexy, enjabonado, su corazón se fue acelerando, recordó el cuerpo desnudo del Daiyoukai, lo recordó en sus ropas tradicionales, con su armadura y sus katanas, recordó lo poderoso que era y que a pesar de eso cuando la acariciaba era tan suave como la seda más fina.

La boca se le secaba, su mente se trasladó a la noche, a la habitación del Lord Inu, pensó en su sexo, su miembro viril, ella lo había visto y también lo había sentido, en la tarde, en el despacho, era enorme, caliente… su estómago dio un vuelco pensó en lo que podría suceder, pero no tenía idea, jamás había estado con un hombre, a pesar que sus amigas del futuro, algo de sus experiencias le habían contado, o por lo investigado por su cuenta en la web y alguna película de alquiler para algún sábado, compartido entre amigas, cuando Ery y las demás chicas aún eran sus amigas.

De todos modos, Sesshomaru no era un hombre, sino un macho Inu, hasta dónde serviría con él, todo lo aprendido?

El Señor del Oeste era definitivamente Alfa, poderoso y peligroso... Qué hace un youkai cuando se aparea?;

Inuyasha alguna noción le había comentado pero nada demasiado específico, en esto nadie podría ayudarla, eso la perturbaba un poco…bastante.

A pesar de eso sabía que Sesshomaru no la dejaría sola en esta empresa ya que para él también era la primera vez que tocaba a una mujer humana, entre los dos todo sería más sencillo.

Pensaba en lo feliz que estaba y se imaginó como saludaría a todos después de la ceremonia, que disfrutarían de sus momentos de privacidad en familia con Shippo, Rin, que sería una buena cosa emparejar, más bien casar a Sango con Miroku y que cuando llegara Inuyasha debería emparejarse con Kikyo, ya que él es el segundo de occidente y debe dar una imagen de seriedad… se imaginó compartiendo los días en palacio y…

Un momento, un momento! Emparejar a Inuyasha con Kikyo? Ella pensó eso? Compartir los días en palacio con ellos? ¿Qué le pasa, pueden los nervios afectarla tanto como para hacerla olvidar?

Los nervios no, Sesshomaru, Sesshomaru puede…

Ahí estaban de nuevo las cosquillas en la barriga, el sudor en las manos y la falta de aire…

"Ojalá Sesshomaru estuviera aquí, si me abrazara me calmaría, yo me calmaría."

Con Sesshomaru cerca de ella, se sentía segura, contenta, su corazón latía muy veloz y su barriga…

Oh no! ! No puede ser!

"Eestoy enamorada de Sesshomaru?!"

Los guardias muy atentos a todos sus movimientos y cambios de aroma, Sesshomaru les había ordenado que mantuvieran vigilada a la Miko incluyendo sus estados de ánimo. Y que luego le dieran un reporte completo.

La sacerdotisa se sentía inquieta, y luego se calmaba, triste y luego feliz, los guardias tenían nauseas, los cambios de ánimo de la joven provocaban cambios en su aroma natural, el olor a confusión de la sacerdotisa los tenía con el estómago revuelto.

Todo iba demasiado rápido, ella no tenía tiempo de pensar en nada, ya había firmado el decreto.

Las cartas estaban sobre la mesa.

Aún le preocupaba la manera en que se habían dado las cosas y también la inminente llegada de Inuyasha al palacio, no quería verlo, no se sentía preparada para eso, y mucho menos ver a Kikyo, o eso pensó al principio, pero ahora era distinto.

Si el Lord estaba cerca ella estaría bien, lo amaba, de eso ya estaba segura, pero él aún tenía dudas, y no podría evacuarlas hasta que Inuyasha estuviera en palacio y se encontraran frente a frente.

Salió del baño se secó y se puso una yukata esponjosa y se abrazó los hombros, quería quitarse los pensamientos desagradables, se dio la vuelta y caminó hacia el ropero-closet enorme lleno de ropa de seda fina y buscó algo bello para ponerse, quería agradarle a su macho alfa.

Mientras Sango se desperazaba en la cama y los chicos abrían sus ojos curiosos se quedaron mirándola con la boca abierta

-"Mamá estás bellísima!"

-"Sí Lady Kagome se ve como una hime de la realeza"

-"Vaya Kagome, lo que logra el amor" la exterminadora sonreía a su amiga "Sesshomaru va a enloquecer cuando te vea"

-"Por qué dices que papá va a enloquecer Sango? Kagome se ve maravillosamente bella"

-"Justo por eso pequeña, pero no soy yo quien debe contarte los últimos acontecimientos"

Las mujeres ayudaron a vestirse a Rin y Shippo después de un baño energizante, Sango hizo lo propio y luego se vistió, ella buscó un kimono como el de Kagome pero color manteca con los bordados y detalles en rojo y negro, ella ató su cabello en una cola de caballo baja a un costado de la cabeza, su hermoso cabello caía hacia adelante por el hombro izquierdo, A Rin le pusieron un kimono de tres capas en color celeste con detalles en rosa y turquesa, su cabello suelto, adornado con una flor rosa sobre su oreja derecha. Bella era una simple palabra al lado de la vista de la joven princesa del Oeste.

-"Wow mujeres se ven muy lindas!"

-"Shippo ven te ayudo con el obi"

La ropa de Shippo era similar a la de Sesshomaru, pero en color negro, con su pelo rojo se veía muy atractivo, a sus quince años humanos ya era elegible para emparejamiento. Kagome no quería pensar en eso pero...vivirían en un mundo casi completamente youkai y había que adaptarse a sus leyes y costumbres, siempre y cuando no fueran en perjuicio de sus vidas o las de algún ser humano indefenso.

Llegado el momento se decidiría qué camino tomar, por ahora irían según las prioridades. Pensaba lo mucho que había sucedido desde que llegaron de su tiempo a éste, sólo un día y ya se sentía como que fuera un mes o más.

En la manada de Inuyasha cuando tenía estos períodos reflexivos, solía buscar un árbol, sentarse apoyada en su tronco plasmar sus sentimientos y pensamientos en su amigo, el diario, pero lo había perdido, intentaba imaginar dónde pudo haberlo dejado pero nada se le ocurría, pensaba que era una pena no poder escribir y desahogarse en sus páginas amarillas, se sentía sola, rodeada de seres pero sola…

Sesshomaru, se despertaba sin saber cómo había llegado a su dormitorio, lo último que recordaba era estar en el piso de su despacho, caminando en cuatro patas con el…Monje?!

Vergonzoso era poco, también los aspectos de la charla educativa de Miroku, acerca de sus conquistas y sus maniobras sexuales, fueron llegando a su mente de a poco, debía ponerlas en práctica con Kagome y eso lo excitaba al punto de no poder pensar en otra cosa, estaba ansioso de disfrutar a su Miko, el corazón se agitaba y tenía una tormenta entre las piernas, los nervios se hacían cargo del Daiyoukai, que estaba confundido y tenía una jaqueca de los mil demonios producto de la borrachera de la noche anterior.

"Te lo mereces…"

"A qué te refieres, bestia"

"A todo lo que te sucede ahora, la jaqueca, los nervios, la confusión. Tus actitudes infantiles casi provocan que nos conviertas en un bufón de palacio."

"Hn. El sake no me sienta, aparentemente"

"Hn."

Se levantó de la enorme cama y se fue a meter en las aguas termales de su habitación, tenía que estar bien lúcido para el día de hoy, y para su Miko, impecable, nada debía salir mal, no lo permitiría.

Se enjabonaba y pensaba que tenía que mandar a buscar a Inuyasha, y eso lo ofuscaba enormemente, se hundía en el agua para enjuagarse, y recordaba los consejos de Miroku y de pronto se alegraba, quería hacerle el amor a la Miko y experimentar cada caricia y tocar cada parte nueva, pero enseguida el mestizo se cruzaba por su cabeza, pensaba que Kagome no sabía lo que sentía y para hacer todo eso con ella, él quería estar seguro de que ella lo amaba y que luego de ver a Inuyasha, la Miko no se arrepentiría de su emparejarse con él.

La bestia le exigía cesar en sus pensamientos negativos a cerca de los sentimientos de Kagome hacia Inuyasha, recordaba que en el diario había una página en la que identificó las palabras, Inuyasha y cuerpo, pero en ese momento no albergaba sentimientos por la humana y no se atrevió a leer por ser un macho honorable.

Hoy leería esa página y lo de honorable estaría por verse, la curiosidad de saber qué había sucedido con Inuyasha lo estaba carcomiendo.

"Qué harás si el hanyou vió o tocó más de lo debido?"

"Querrás decir qué haremos"

"Hn."

"Lo mataré"

"En ese momento tú querías matar a la Miko"

"Ni me lo recuerdes, cómo expiar tanto daño y tanto miedo que le infligimos a Kagome"

"Aprendiendo a amar y amándola"

"Hn."

Salió de las aguas se puso una bata, y mientras se secaba, su sirviente buscaba su ropa, era un macho youkai ardilla muy eficiente y de buen gusto para la vestimenta y las decoraciones.

-"Mi Lord ya tengo preparados los atuendos ceremoniales para su emparejamiento, estarán convenientemente acomodados al atardecer, las pertenencias de la Miko serán traídas más temprano y la habitación estará completamente acondicionada para el apareamiento."

-"Hn."

Sólo Kami sabía si habría apareamiento, pero no era cuestión de ir divulgándolo por ahí.

Ahora saldría fresco y listo para lo que se presentara, debería buscar a Kagome , para hablar acerca de algunos "requisitos" para la ceremonia de esta noche, y como su pareja a ser debía presidir la mesa de ahora en más junto a él, sería necesaria una charla intensiva de protocolo youkai, urgente.

Hay muchas cosas que quiere discutir con la Miko y pensaba que el lobo no será muy útil ya que es bastante arrebatado en su carácter, carece de seriedad en momentos cruciales y suele burlarse o reírse de las cuestiones de política o de etiqueta, pero eso no quiere decir que esté equivocado.

Aún así necesitaba mantener las cuestiones protocolares lo más serias posibles, para evitar males mayores.

El escultural cuerpo del Lord cardinal, ahora enfundado en sus vestiduras de Gran Señor, se veía más que apetecible, quería ver a su Miko a solas, pero tenía que cumplir con sus deberes de gobernante y ver que todo marche según sus designios, además el castillo albergaba serpientes de toda índole, todas peligrosas…

A partir de ahora Kagome estaría atada a los mismos deberes que él o similares, así que las demostraciones de afecto que tenía planeadas para ella deberán esperar a que estén solos en algún momento del día. UUffff tedioso…

Un golpe en las gran puerta

"Adelante"

-"Mi amo bonito ya está todo dispuesto para el desayuno en el salón secundario, los ancianos y lores aún no se despiertan"

"Hn."

-"Mi Lord, quiero preguntarle algo, si fuera tan amable de responder"

Sesshomaru, lo miró intrigado pero sin expresión en su rostro Jaken cuestionando? Eso era extraño

-"Habla"

-"Por qué una ningen, porqué la Miko de Inuyasha?"

La Miko de quién? Ningen? Jaken seguramente desea morir

-"No es de tu incumbencia"

-"Si, mi Señor, con permiso"

Hizo una reverencia y comenzó a alejarse

-"Jaken!"

-"Hai, hai amo"

-"No es la Miko de Inuyasha y si la molestas, te mataré"

Y no era broma.

-Si, mi Señor gomannasai, gomennasai, no se repetirá"

-"Hn."

Jaken salió más que despavorido, pero enojado con la situación.

Con tanta hembra youkai en palacio y fuera , por qué cuernos fue a elegir a la Ningen inmunda esa.

Pero no era para él juzgar si deseaba vivir, pensó en irse pero a dónde, sin su amo bonito?

No, él Lord del Oeste lo necesitará, y cuando eso suceda quien estará a su lado? será él, Jaken el kappa fiel.

Terminado de colocarse la armadura salió de su dormitorio hacia el de la sacerdotisa, en mitad del trayecto alguien sale de una habitación y casi se lo choca en el interín

-"Uff, sumimasen, mil disculpas, he sido un torpe"

-"Hn"

-"Sesshomaru?"

-"Sama"

-"Si, Sesshomaru sama, buen día, ha descansado bien?"

-"Hn."

En eso doblando por un rincón del pasillo hace su aparición el irrisorio Señor del clan ookami del Norte, Kouga Sama.

-"Buenos dí... Pero qué caras las de hoy, noche de demasiada pasión?"

-"Yo diría noche de demasiado sake"

"Ah, ya veo, resaca eh? Jaqueca, náuseas, acidez en el estómago?"

-"No tienes idea"

-"Y tú Monje?"

-"No siento mi cuerpo aún"

-"Vaya, menuda tranca que se agarraron! Podrían haberme invitado, coman algo y se sentirán mejor, podrían haberme invitado, para la resaca los ookami, comemos alimentos pesados, de difícil digestión, para que el estómago cese de molestar y podrían haberme invitado!"

-"No te preocupes, si Rin acepta emparejarse contigo, tendrás lo tuyo lobo"

Una mirada cómplice de maldad absoluta en los ojos del Daiyoukai del Oeste dirigida al sacerdote adolorido, éste enseguida captó el mensaje.

-"Así es amigo ookami, para usted también hay. Así que iremos a desayunar? esta resaca me está matando"

-"Hn."

-"Aparentemente no hay nada que un buen desayuno no solucione… Además debe acumular energías… usted sabe, esta noche, usted debe…"

-"Si en algo aprecias tu vida monje, no terminarás esa frase"

-"Sí Mi lord"

Detrás de ellos caminaba el príncipe Lobo muy tentado a dejar escapar la carcajada de su vida, pero su vida justamente era algo muy apreciado para él y no tenía planes de perderla por reírse de un macho Inu youkai sin sentido del humor.

-"Irás a buscar a Kagome?"

-"Hn."

-"Puedo acompañarte?"

El Daiyoukai lo observó con curiosidad, pero dado que Kagome y Kouga eran amigos hace muchos años decidió que no haría ningún mal en acompañarlos"

Los guardias golpearon la puerta y Los Lores y el sacerdote humano entraron.

-"Buenos días Miko"