SUFRIR O MORIR EN SOLEDAD

VII. ESCAPE

FLASHBACK

-¿Violate?¿Dónde estás?- llamó Aiacos, extrañado de que la espectro de Behemoth no se hubiera presentado puntualmente a su puesto como de costumbre- ¿Violate?-

El juez de Garuda bufó, algo extrañado. ¿Dónde se había metido su ala derecha esa mañana? Pensó en llamar a alguien para que lo ayudara a buscarla. Finalmente uno de sus espectros, Tokusa de Hanuman, se acercó a él.

-¿Se le ofrece algo, señor Aiacos?- preguntó el recién llegado al notar al juez algo confundido.

-Sí, Tokusa- dijo el juez, mirando a su alrededor- ¿has visto a Violate? Me extraña que no esté en su puesto-

Tokusa sonrió levemente. No era novedad para él o para los espectros al mando de Aiacos que el juez estaba perdidamente enamorado de la espectro.

-No, señor- dijo el espectro- solo supe que salió junto con los demás a buscar a la chica que se le perdió al señor Thanatos, y después de eso el señor Hades la mandó llamar a Giudecca-

-¿El señor Hades la mandó llamar?- preguntó Aiacos, alzando las cejas- ¿qué sucedió?¿porqué la llamaría…?-

-Sí, mi señor- dijo Tokusa- creo que la enviaron a una misión, junto con el señor Minos y otros espectros-

Aiacos parpadeó, sorprendido. ¿Qué asunto tenía Violate yendo a una misión con Minos y con sus espectros. Una punzada de celos atravesó su estómago, pero el juez bien sabía que no había nada que hacer, más que esperar a que regresara. Además, no es como que Violate pudiera negarse a obedecer una orden directa de Hades. Pero aún así…

-¿Y sabes de que se trataba esa misión?- preguntó Aiacos.

-Sí, señor- dijo el espectro- iban a Esparta a intentar liberar al señor Thanatos-

"¡Medio momento!", pensó el juez de Garuda, sorprendido

-¿Cómo que liberarlo?- dijo Aiacos, alarmado, ahora no solo por Violate, sino también por Thanatos- ¿qué sucedió?-

Tokusa suspiró.

-La mujer que el señor Hypnos sacó de Morphia se perdió en el Inframundo, y uno de los espectros la encontró y la devolvió al mundo humano- explicó Tokusa- pero unos hombres la capturaron, y forzaron al señor Thanatos a dejarse sellar a cambio de liberarla. Esa chica regresó al Inframundo y se ofreció a ayudar a liberarlo. Creo que asignaron a Violate a esconderse en su sombra y protegerla, ya que es una chica muy valiosa para el señor Thanatos-

Aiacos sintió como si un balde de agua helada le cayera encima. Violate se había ido a una misión peligrosa, sin él.

No era un tipo posesivo, menos con sus espectros. Pero cuando se trataba de Violate, parecía que su cerebro no pensaba tan bien como debería. ¿Qué era lo que tenía? Podía pasarse horas mirando y estudiando sus movimientos y su estilo de pelea. No había más mujeres espectro, y nunca había visto una mujer guerrera como ella.

El juez de Garuda se puso de pie, y se dirigió rápidamente a Giudecca. Tenía pensado pedir al señor Hades que lo dejara seguir a Minos y a los otros. Tenía que asegurarse que su ala derecha estuviera a salvo.

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Habitación de Aiacos, Antenora, Inframundo

Aiacos gruñó cuando sonó el despertador en la mesita junto a su cama. No quería levantarse. No había podido dormir bien, pues tras esa visita nocturna que le hizo a Violate, había regresado a su habitación, la culpa royendo su corazón. ¿Y si ella era realmente inocente? ¿Qué clase de persona era, abandonando a su ala derecha de esa manera?¿A la mujer que amaba? Pero, ¿y si sí era culpable?

El juez suspiró.

Minos lo había visitado el día anterior, y lo había golpeado, diciéndole que no fuera tonto. Incluso Radamanthys había alcanzado algunos golpes.¿Y si su compañero tenía razón?

-Señor Aiacos- uno de sus espectros interrumpió sus pensamientos- el señor Hypnos ha convocado una reunión con los otros jueces, señor-

Aiacos puso los ojos en blanco, pero asintió y se levantó. Iba a ser un largo día.

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Calabozo, Giudecca, Inframundo

Tras despedirse de Thanatos esa mañana y cambiarse, Agatha se apresuró a visitar a Violate de nuevo en el calabozo de Giudecca. La había encontrado abrazando una chamarra que no recordaba que la tuviera el día anterior. Sonrió levemente, pensando que quizá eso significaría que Aiacos finalmente había ido a verla, convencido de su inocencia.

Se desengañó cuando Violate le contó como había recibido esa chamarra.

-Vamos, Violate, no te rindas- le dijo Agatha en un tono optimista- pronto limpiaremos tu nombre y te liberarán-

Violate se encogió de hombros, y Agatha entendió muy bien lo que le estaba sucediendo. Estar encerrada o haber sido falsamente acusada no le dolía tanto como saber que Aiacos, el hombre que amaba y que decía amarla, había dudado de ella, y peor: la había abandonado a su suerte.

-Compréndelo- le dijo la chica griega en voz baja- la evidencia contra ti es muy convincente. Estoy segura que en este momento está pensando en que eres inocente, a pesar de toda la evidencia. Es difícil-

-No fue difícil para ti- le dijo Violate.

-No, porque los hombres son un poco tontos, sobre todo cuando están enamorados- dijo Agatha, sonriendo levemente.

La espectro intentó sonreír, pero no lo logró.

-Lo que aún no puedo entender- continuó Agatha- ¿qué ganan con incriminarte falsamente? Claro, todos los espectros van a desconfiar uno del otro pero, ¿cuál es su objetivo?-

-Yo sé que quieren un objeto que está en poder de Athena y de sus santos- dijo la espectro de Behemoth- pero no sé que otra cosa puedan desear del Inframundo-

Agatha se quedó pensativa. Si recordaba bien, el hombre que la había atacado, Erebus, había muerto al igual que otros de los seguidores de Phobos y Deimos. Había estado inconsciente pero Thanatos le había dicho que incluso Phobos, el dios del miedo, había sido sellado y estaba en poder de los santos de Athena. ¿Qué ganaban sembrado caos en el Inframundo?

Y de pronto, lo comprendió. ¡Eso era lo que querían! Si sembraban caos en el Inframundo, hacían que los espectros dudaran de los otros, podrían entrar y salir exitosamente del mundo de los muertos. Y solo había una razón para querer hacer algo así.

-Violate- dijo Agatha, poniéndose de pie y dando unos pasos atrás, alejándose de la espectro y acercándose a la salida.

-¿Qué sucede?- preguntó la espectro, sorprendida de la actitud repentina de la otra chica.

-Creo que ya entendí que quieren hacer aquí- dijo Agatha, llevándose una mano a la cabeza y frotándose la frente- necesito… necesito hablar con Thanatos…-

-Agatha, espera- dijo Violate, levantándose también- no entiendo, ¿qué es lo que quieren?-

Agatha no alcanzó a contestar. Detrás de ella, desde las sombras, apareció una persona encapuchada, que con un movimiento ágil la atrapó por la espalda y le cubrió la boca antes de que pudiera gritar. La chica abrió los ojos grandemente, pero por más que se movía no era rival para su captor. La chica griega, a pesar de estar asustada, solo atinó a morder la mano del hombre, que la soltó por un momento.

-¡Violate!- gritó Agatha con todas sus fuerzas mientras intentaba soltarse- ¡ayuda…!-

El enemigo volvió a silenciarla. Violate solamente pudo ver la sonrisa del desconocido bajo la capucha, y a Agatha luchando con todas sus fuerzas contra él.

-¡No!¡Suéltala!- gritó Violate, luchando contra sus cadenas con desesperación al ver que el desconocido arrastraba a Agatha contra su voluntad, sacándola de la prisión, sin que ella pudiera hacer nada para detenerlos. No atinó más que a llamar a los espectros que guardaban la prisión- ¡guardias!¡Guardias! ¡Rápido!-

No pasó mucho tiempo cuando los guardias llegaron, pero era demasiado tarde. Agatha y el desconocido habían desaparecido.

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Sala del Trono, Giudecca, Inframundo

Un par de horas más tarde

Hades se reunió con los dioses gemelos y con los jueces en la sala del trono de Giudecca. Perséfone y Pandora también estaban con ellos, pero estaban más cautas y silenciosas que nunca. Hades había sido ampliamente regañado por su esposa por mantener prisionera a Violate tan pronto como se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, pues también ella estaba segura de que era inocente. El rey del Inframundo no estaba seguro de su culpabilidad, pero tampoco estaba tan seguro de su inocencia.

Entre los tres jueces el ambiente estaba tenso. Aiacos estaba con una expresión derrotada, no dejaba de mirar el suelo. Radamanthys y Minos se gruñían entre sí, al parecer aún enojados por la pelea del día anterior. El espectro de Wyvern iba seguido de Dash, pero los demás espectros decidieron no preguntar al respecto. Thanatos tenía una expresión melancólica, e Hypnos no sabía como hacer para que le prestaran atención.

-Ejem… por favor, señores, ¿quieren poner atención?- dijo Hypnos, llamando la atención de los demás.

-Señor Hypnos- dijo Minos, alzando la voz y levantado una mano- si me permite, creo que están cometiendo un error. Estoy seguro que Violate es inocente…-

-Olvidas la evidencia que encontramos en su contra, Minos- dijo Radamanthys, interrumpiendo a su compañero mientras acariciaba distraídamente a Dash, quien se había tumbado en el suelo a sus pies.

-Evidencia que bien pudieron haberle sembrado para implicarla- le respondió Minos.

-¿Insinúas que yo tuve algo que ver en ello?- dijo Radamanthys, inflando el pecho indignado haciendo el gesto de ponerse de pie para atacarlo. Dash pareció sentir la molestia de su nuevo dueño, pues se puso de pie de inmediato y comenzó a ladrarle a Minos.

-Rufff… rufff…-

-Basta, los dos, es una orden- dijo Hades en voz alta, su voz retumbando en la sala, haciendo que los dos se callaran y que Radamanthys se dejara caer sobre su asiento de nuevo- pelear entre nosotros no nos servirá de nada. Y no hemos avanzado nada en este asunto desde que arrestamos a Violate-

-Es porque Violate no es culpable- dijo Thanatos en un tono cansado- Agatha esta segura de ello. Nos han engañado-

-Yo también lo creo, señor Hades- dijo Hypnos en voz baja- encontramos un probable culpable demasiado rápido, demasiado obvio. Debe ser una trampa. Esa chica tuya es muy lista- añadió el dios del sueño, volviéndose a su gemelo, quien sonrió.

-Lo sé- dijo Thanatos, y recordó lo siguiente que le había dicho- Agatha también dijo que el siguiente paso iba a ser acusarla a ella o a la señora Perséfone. Saben lo importantes que son ambas…-

Hades frunció el entrecejo, furioso ante la perspectiva de que siquiera consideraran involucrar en ello a su reina.

-La pregunta más importante de todas es- dijo Hades- ¿qué vamos hacer al respecto?-

-Deberíamos decirle a Violate que confiamos en ella- dijo de pronto Minos- es injusto que la mantengamos así, como si fuera un criminal-

Aiacos estaba inusualmente callado. Normalmente era alegre y comunicativo en esas reuniones. Ahora, no quitaba la vista del suelo, y no reaccionaba a nada de lo que decían los demás. Minos lo miró con algo de desdén, molesto porque se atrevió a desconfiar de Violate. Radamanthys lo miraba extrañado, preguntándose porqué no decía nada.

Minos se puso de pie, y estuvo a punto de golpear nuevamente a su compañero Aiacos, pero alguien los interrumpió. Un espectro de la guardia de Ptolomea.

-Lamento interrumpirlos, señores- dijo Byaku de Nigromante, inclinándose- pero acaba de ocurrir un… incidente en la celda de Violate-

Por primera vez en toda la mañana, Aiacos levantó la mirada, y sintió una horrible acidez en el estómago. Los otros dos jueces se levantaron, y los dioses gemelos intercambiaron una mirada preocupada.

-¿Qué sucedió?- dijo el juez de Garuda, antes de que Minos pudiera preguntar, y sin poder disimular su voz quebrada- ¿Violate está bien?-

-No estoy muy seguro, señores- dijo Byaku- Violate está bien, aún en la celda, pero dijo que estaba charlando con la señorita Agatha, cuando, y la cito "un hombre encapuchado la arrastró fuera del calabozo contra su voluntad"-

Al escuchar eso, Thanatos palideció visiblemente. ¿Un enemigo dentro de Giudecca? Hades se puso de pie de golpe, preocupado por la seguridad de Perséfone.

-¿Qué dices?- dijo Thanatos, poniéndose de pie de golpe y encendiendo su cosmo de manera amenazante- ¿qué fue lo que sucedió?¿dónde está Agatha?-

-No lo sabemos, señor. Es lo que dijo Violate- explicó Byaku- lo que pasó fue lo siguiente: la señorita Agatha fue a visitar a Violate. Dos de los guardias son testigos de ello. De pronto, la prisionera comenzó a gritar para llamar a los guardias, pero cuando llegaron no había nadie más que Violate en el calabozo-

-¿Y han buscado a Agatha?- preguntó el dios de la muerte, dando un golpe en la mesa.

-Sí, señor- dijo el espectro, dando un paso atrás, temeroso de alguna represalia- no la hemos encontrado aún. Creemos que…-

Thanatos no espero a que concluyera la explicación. Se puso de pie y se dirigió a toda prisa al calabozo de Giudecca. No podía creer que, por segunda vez, su chica haya desaparecido dentro del mismo Inframundo. Hades también estaba muy preocupado, pero Hypnos dio la orden que Perséfone y Pandora regresaran a la habitación de la primera, y que ahí fueran vigiladas por Kagaho todo el tiempo.

Minos se volvió a mirar a Aiacos, y éste parpadeó, sin saber que pensar de lo que acababa de pasar. Violate no sería capaz de tenderle una trampa a Agatha: ¡era su amiga!

Y fue cuando Aiacos cayó en cuenta, de golpe, de lo que debió haber entendido desde el principio: Violate era inocente. Y él había metido la pata. No, había metido las cuatro patas.

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Hotel Arethusa, Atenas, Grecia

Desde que llegaron a Atenas y la condujeron a una de las habitaciones, Victoria estudió todas las entradas y salidas del hotel, los elevadores, las escaleras, las salidas de emergencia y la localización de las cámaras de seguridad. Conocía cuantas personas habían ido con ellos, cuantos enemigos.

Cuando llegó a su habitación, se quitó los tacones que usaba y se los cambió por zapatos de piso, mucho más cómodos para su huida. Se guardó cuidadosamente en el bolsillo una copia resumida de su plan, con símbolos que solo ella podía traducir. Sacó un nuevo papel y lápiz, y comenzó a escribir varios garabatos. No pasó mucho tiempo cuando sonrió: había encontrado una manera de escapar de esas personas.

Un ruido llamó su atención. Un mensaje de texto.

"Están a salvo. No los encontrarán, pierde cuidado. E"

Victoria sonrió ampliamente al leer eso. Su familia estaba a salvo. Su amiga en Londres, Evelyn, había logrado esconder a sus padres en un sitio donde ni los sirvientes de Deimos podrían alcanzarlos. La chica guardó el celular en su bolso, y se pasó un asa por el hombro.

"Hora de hacerlos pagar por lo que hicieron", pensó Victoria.

Abrió la bolsa de comida que le habían llevado, y encontró algo interesante en su interior: un sandwich au beurre et jambon (un pan francés de medio metro con mantequilla y jamón) envuelto en papel aluminio. Tomó el sandwich y tras envolverlo en un trozo de tela, lo guardó en su mochila. Tomó el papel aluminio y lo partió en tres trozos, para después introducirlos al microondas de su habitación y cerrarlo después.

Respiró hondo, y dudó por un segundo, antes de programar el microondas para que funcione por cinco minutos. Volvió a respirar hondo y se acercó a la puerta, preparándose para salir. Con un gesto rápido giró la manija y salió de la habitación.

Había un hombre fuera de su habitación, vigilando frente a la puerta. Uno de los guardias que Fleur de Lys le había asignado.

-¿Se puede saber hacia dónde va, señorita?- dijo el hombre, alzando las cejas. La chica intentó no mostrarse nerviosa por lo que estaba a punto de pasar dentro de su habitación.

-Me sofoco ahí dentro, después de estar todo el día- dijo Victoria con una expresión inocente- solo quiero estirar las piernas y un poco de aire fresco. Daré una vuelta en el pasillo y regresaré de inmediato-

El hombre la evaluó con la mirada, pero finalmente asintió.

-Bien, pero no tardes- dijo el hombre, encogiéndose de hombros- de todos modos, tenemos vigilantes en todos los pisos-

Victoria volvió a sonreír inocentemente y se alejó por el pasillo. Apenas dio vuelta, localizó la puerta de la escalera de emergencia. Su atención se fijó en la cajita metálica sobre la puerta, que era el mecanismo de la alarma, de la cual salía un cable, y Victoria se puso de puntillas para desconectarla. Con un poco de esfuerzo, alcanzó el cable y tiró de él, alcanzando a separarlo del mecanismo. Una vez que lo hizo, empujó la puerta, y ningún sonido salió de ella. Sonrió y bajó las escaleras a toda prisa. Cuando llegó a la base de las escaleras, de nuevo apagó el mecanismo de la puerta que daba hacia la calle, la empujó y salió, para después comenzar a correr por las calles de Atenas, alejándose del hotel.

Apenas habían pasado cinco minutos desde que accionó el microondas, cuando se escuchó una fuerte explosión en uno de los cuartos del hotel. Victoria sonrió y se alejó a toda prisa, perdiéndose en las calles.

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Lugar desconocido, Inframundo

Agatha golpeó el suelo, frustrada. Ya habían pasado varias horas desde cuando alguien la arrastró fuera de la prisión de Giudecca y hacia algún lugar del Inframundo, aunque no sabía exactamente donde estaba. Era una cueva oscura y fría, seguramente cerca de Cocytos.

Quienquiera que haya sido quien la arrastró ahí, no había dicho ni una sola palabra, muy a pesar de sus reclamos. Solo la dejó caer en el suelo y encadenó uno de sus tobillos.

-¿Se puede saber que rayos está sucediendo?- dijo Agatha en voz alta- ¡suéltame en este instante, o te las verás negras!-

La persona que la estaba vigilando la ignoró por un segundo. La chica, molesta por ello, dio un tirón a la cadena de manera amenazante. El captor se volvió hacia ella con un gesto molesto. Agatha se decepcionó, no pudo ver su rostro.

-¿Te quieres callar, mocosa?- dijo una voz detrás de ella. Agatha dio un respingo de sorpresa. Se volvió, y vio que había otra persona detrás de él, también con su rostro cubierto.

"Extraño", pensó Agatha "la voz me parece conocida. ¿Entonces son dos espías?"

El hombre recién llegado se acercó a ella.

-Necesitamos que te estés quieta, querida, mientras que logramos nuestro cometido- dijo el hombre- tu amiga va a ser culpada de ser espía y por tu secuestro-

Agatha frunció en entrecejo.

-Tengo una mejor idea- dijo una voz femenina, y Agatha dio un respingo al escucharla. Se volvió hacia la persona que la había estado vigilando, y se dio cuenta de que era una mujer y no un hombre. Que extraño, si no había mujeres espectros más que Violate y Chris, y no era ninguna de las dos.

-¿Qué dices, Didrika?- dijo el hombre recién llegado.

-Podemos implicarla a ella- dijo la mujer- esa chica que está llevando a cabo la estrategia es una estúpida. Si implicamos a ella- señaló a Agatha- todos los espectros van a dudar de Thanatos también, y…-

Agatha sonrió. Ella se había imaginado que se les ocurriría algo así, y ya había tomado las precauciones necesarias, avisando a Thanatos de ello.

-No seas tonta- dijo el hombre, interrumpiendo los pensamientos de Agatha- vamos a hacer exactamente lo que Fleur nos ordenó-

La mujer pareció decepcionada, pues gruñó por lo bajo.

-¿Hola?- dijo Agatha en voz alta, alzando los brazos- ¿se dan cuenta de que están diciendo sus planes frente a mi?-

El hombre y la mujer se miraron entre sí.

-Tiene una explicación muy simple, mocosa- dijo la mujer sonriendo maliciosamente- no estamos planeando que regreses con vida-

Agatha palideció. Estaba en una situación mucho peor de lo que imaginaba previamente. Frunció el entrecejo levemente, pero respiró hondo, intentando tranquilizarse. Seguramente Thanatos y los demás la encontrarían pronto, sobre todo si seguían en el Inframundo.

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Calabozo de Giudecca

Minos sabía muy bien lo que tenía que hacer. Su compañero y amigo era un total y completo desastre en ese momento, que no sabía ni que pensar de la situación. Y su otro amigo, Radamanthys, estaba más o menos seguro de la culpabilidad de la espectro, que se fue gruñendo a Caína sin decir nada más.

El juez de Grifo se apresuró a entrar a la prisión en el sótano del palacio de Giudecca, para escuchar la versión de Violate. La encontró aún molesta, tirando de sus cadenas y gritando para que la dejaran ir.

-¡Señor Minos!- dijo Violate al verlo, dando un tirón a las cadenas que la aprisionaban contra la pared- por favor, señor Minos, haga que me liberen inmediatamente. ¡Tienen a Agatha! Por favor, libéreme, tenemos que ayudarla-

Minos entró a la celda, pero la espectro no paró de luchar y tirar de las cadenas.

-¡Violate, tranquilízate!- dijo Minos en voz baja tomándola por los hombros, entre dientes, pero con un tono que no admitía réplica- el enemigo te tendió una trampa. Y nos quitó a Agatha para que no podamos deducir quien es la persona que nos está traicionando-

-Pero señor Minos, si no la encontramos…- comenzó ella.

-Nada, Violate- la interrumpió el juez con el mismo tono autoritario. Una vez que la chica se calló, Minos continuó en voz baja- sé que es mucho pedir, pero por favor confía en mí. Agatha me contó su estrategia, y es hacer creer al espía que creemos que eres culpable-

-¿Cómo eso puede ayudarnos?- dijo Violate.

-Eso obligará al espía a cometer un error, porque pensará que ya no lo estamos buscando- dijo Minos- es un plan brillante. Pero debe quedar entre nosotros. Promete que no le dirás a nadie-

Violate no estaba muy segura, sobre todo porque ella iba a seguir pareciendo culpable ante todos, pero no tuvo opción más que asentir.

-Lo prometo, señor Minos- dijo la chica.

-Muy bien- dijo el juez, alzando las cejas repetidamente de manera significativa- y sobre el zopenco de Aiacos, no te preocupes. Ya entrará en razón. Por favor, no vayas a decir el plan tampoco a Aiacos o Radamanthys, al menos hasta que también estén tan convencidos como yo-

Violate bajó la mirada ante la mención de Aiacos.

-De acuerdo, señor Minos- dijo Violate, casi sin ganas.

-Hasta pronto- dijo Minos- no pierdas la confianza-

Una vez que el juez desapareció, Violate se apoyó en la pared y se deslizó hasta el suelo, con un gesto de fastidio. ¿Cómo podía tener confianza, cuando su amiga estaba en peligro? ¿Cómo podía mantener la confianza cuando el hombre que amaba no confiaba en ella?

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Templo del Patriarca, Santuario de Athena

Shion puso los ojos en blanco, sentado en el trono de su templo. Le tenía mucho afecto a Athena, quien podía ser toda la diosa de la sabiduría, pero cuando se emocionaba, se convertía en una molesta adolescente.

La noticia de que habían dado de alta a Satu y a su bebé había llegado al templo del Patriarca, y Saori no dejaba de dar vueltas en círculos de la emoción, pues Kanon iba a ir a presentarle a su hija.

-Shion, por fin la veremos- dijo Saori, emocionada- apuesto a que se parece mucho a Satu… o a Kanon-

-Lo sé, señorita Athena- dijo Shion, sonriendo levemente.

No pudieron seguir charlando, pues los sirvientes anunciaron la llegara de Kanon y de su chica. Las puertas se abrieron, y los dos entraron juntos, tomados de la mano, el menor de los gemelos llevando a la pequeña en sus brazos. Saori se acomodó en su asiento, emocionada.

-Señorita Athena- dijo Kanon cuando estuvieron en su presencia, arrodillándose frente a ella- hemos venido a presentarle a nuestra hija-

Saori aplaudió, emocionada, y se acercó a Kanon. Éste descubrió a la pequeña, y el corazón de la diosa adolescente casi se derrite al ver a la hermosa criatura. Incluso Shion, que meses atrás había sermoneado a los santos dorados y a sus chicas al enterarse de que Satu estaba esperando un bebé, no pudo evitar sonreír como un abuelo conociendo a su nieto.

-¿Cómo se llama?- le preguntó Saori.

-Se llama Elsa, señorita- dijo Kanon.

-¡Que lindo!- dijo Saori, tomando al bebé de brazos del gemelo y mirándola. De inmediato se dio cuenta de que Kanon estaba en problemas: la nena era muy linda- hola, Elsita. Que gusto conocerte. ¡Estás igual a Kanon!-

La pequeña hizo un puchero al sentir que la separaron de los brazos de su papá, pero sonrió levemente y se arrulló de nuevo en los brazos de Saori.

-Los felicito, Satu, Kanon- dijo la joven diosa, apenas levantando la vista y regresándola inmediatamente a la pequeña- tienen una niña muy hermosa-

-Muchas gracias, Saori- dijo Satu.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Advertencia: papel aluminio en el microondas puede explotar: ¡no lo hagan! Una vez dicho eso, permítanme agradecerles a todos por sus reviews, y por seguir leyendo. Les mando un abrazo.

Abby L.