NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS A TODOS, POR LOS COMENTARIOS. NOCHE DE LLUVIA Y UNA TAZA DE CAPPUCCHINO.

TRATO DE ACTUALIZAR LO ANTES POSIBLE.

CAPITULO 27

-"Buenos días a todos"

-"Ohayo gozaimasu, Muchachos"

Arrebatados Kouga y Miroku buscando a las "otras niñas"…

-"Buenos días Mi Lord Sesshomaru"

Kagome estaba hermosa, se había vestido con el kimono azul que le eligió Sango para la cena de la noche anterior, se había quedado con las ganas de usarlo, la elección fue la correcta.

Azul y plata, su cabello en una cola de caballo alta con un moño plateado.

Estaba muy bella.

Sesshomaru se quedó paralizado observando a la diosa exótica que tenía de pareja.

-"Vaya Kagome te ves bellísima"

-"Gracias Kouga"

-"Si, Lady Kagome te ves como una princesa…

Sango, Rin y Shippo observaban el rostro enrojecido de la Miko e interiormente sonreían, a pesar de no saber, los jóvenes intuían fuertemente la atracción entre ellos.

-"Miko, deberás acompañarme al salón para encabezar la mesa del desayuno"

-"Está bien Sesshomaru Sama"

-"Muchachos nos vemos en unos minutos"

-"Sí Kagome hasta luego"

-"Nos vemos Kagome"

Los Señores de occidente se retiraron, dejando a la manada y al lobo en la Habitación de la sacerdotisa. Miroku y Sango salieron a conversar al balcón, enseguida el monje llamó a al kitsune a unirse a su conversación, dejando sola a Rin con el ookami

-"Rin te ves muy bonita"

-"G-gracias Kouga Sama"

La jovencita estaba muy nerviosa, el lobo podía oler su temor, no podía evitar sentir la punzada en su pecho, la culpa era insoportable y ella era tan tierna…

-"Perdóname, Rin"

Kouga se acercó y tomó las manos de la hermosa princesa de Occidente, la condujo a sentarse a los sillones, la invitó a sentarse junto a él

-"No me alcanzará la vida, dulce Rin, para compensarte tanto sufrimiento que mi manada y yo te hemos causado"

-"No, Mi Lord no hay que hablar del pasado"

-"Cada vez que me acerco a ti, huelo tu temor y tu rechazo a mi especie, cómo puedo olvidarme de eso?

-"No se preocupe Mi Lord yo no le temo…"

-"Yo te compensaré, protegiéndote, estaré siempre cuando me necesites…"

La jovencita estaba intrigada y confundida, a qué se debía el pedido de disculpas del ookami y todo lo demás? No lo esperó ni en un millón de años, los lobos te matan y te comen, eso era la costumbre, no te protegen y te cuidan, qué dice este lobo? Hace bastante que son amigos, Kouga siempre pasa a visitarla cuando viaja por el Oeste.

-"Rin, sabes cuál es la situación actual de palacio?"

Kouga le hablaba como a una mujer adulta eso le gustaba a Rin.

Siempre la trató como a una persona inteligente, desde pequeña él se acercó un día y a partir de allí, siempre se mantuvo cerca, disfrutaba mucho de sus conversaciones con su amigo y protector, solo que cuando los colmillos del lobo brillaban con sus sonrisa, sus destellos le hacían sacudirse interiormente, aún en su subconsciente recordaba los blancos y enormes colmillos hundiéndose en su carne y destazando su pequeño cuerpo.

Sesshomaru le dijo que no tuviera miedo de los lobos nunca más, ya que se había firmado un pacto con sangre en el que las tribus ookami se comprometían a no atacar a los ningen.

Desde la firma de ese pacto no se escuchó hablar más de un ataque de lobos, ni a las aldeas, ni a las personas que vagaban por los bosques.

Le agradaba Kouga, él era un caballero, y muy guapo por cierto, se había fijado en lo bellas que eran sus facciones, y era muy poderoso.

-"Si, los Lores están siendo atacados de adentro hacia a fuera. Continua el intento de los ancianos de controlar a mi padre y a occidente, se valen de todo tipo de artimañas, los muy malditos, no sé cómo los vamos a detener, confío que ahora que Kagome está aquí, estaremos más protegidos"

Ahí estaba, su niña hermosa era todo un genio estratega igual que su padre, él lo sabía, solo él, Kouga el Lord ookami del Norte.

-"También yo estoy aquí, ya sabes"

-"Si, Mi Lord ya lo sé, y gracias por apoyarnos a mi padre y a mi"

-"Es mi deber ayudar a mis aliados y amigos, y también es por un gusto que me doy de vez en cuando"

Ella festejaba por sus ocurrencias, el lobo era muy divertido y siempre la hacía reír hasta no poder más, le interesaba saber del gusto oculto del Daiyoukai del Norte, pensando que se iba a reír, reír y reír.

-"¿Cuál es ese gusto, Lord Kouga?

-"Volver a verte, hermosa y dulce Rin"

La risa nunca llegó, ambos se quedaron mirándose fijamente, la jovencita no comprendía bien lo que el lobo le decía

-"¿Cómo dices Lord Kouga, verme… a mí?"

-"Hai, Sí, verte es un gusto para mi desde hace unas veinte lunas. Desde que Náraku asesinó a mi Ayame, mi corazón se secó, pero siguió latiendo sólo para mantenerme con vida, cuando comencé a frecuentar el castillo del Oeste, me acerqué a tu padre, le ofrecí aliarme con él en contra de Náraku, me hice de amigos y aliados invaluables. Luego de varias incursiones en el palacio, y de conocerte y compartir contigo, tu crecimiento, tus ocurrencias, las mil coronas de flores que me llevaba en la cabeza a mi palacio en el Norte, tu alegría me devolvió la vida, y yo quise pagar mis deudas contigo, después de estas lunas, descubrí que mi corazón late desbocado cuando sé que voy a verte, has crecido y te has convertido en una hermosa joven y… tú eres tan dulce, tan cálida… si tú estás, yo, me siento feliz"

El lobo del Norte había abierto su corazón a la jovencita que lo observaba, sin decir una palabra.

Rin sintió una punzada de dolor al oírlo hablar de su pareja vilmente asesinada por Náraku. Recordó todas las veces que la visitaba, sus charlas, sus paseos por los jardines, sus prácticas de combate cuerpo a cuerpo, junto con su padre.

Su rostro triste al principio y luego con el tiempo se fue tornando relajado, sonriente.

Sus visitas eran siempre motivo de alegría, Kouga era muy divertido y se entretenía mucho a su lado, se encontró que lo había extrañado y que cuando llegaba, ella misma sonreía.

Recordó que lo observaba entrenar con Sesshomaru, era muy fuerte, sus músculos estaban bien formados, su cabello brillaba y se veía muy atractivo con el cuerpo bañado en sudor, lo veía desde su habitación, aún así, jamás pensó que alguien como ella obtuviera la atención de un macho ookami como ese.

-"Pero Mi Lord, soy una ningen, qué puedes querer de alguien tan insignificante como yo, además tu siempre has amado a Lady Kagome"

-"Es verdad que alguna vez la amé como a una hembra y la quise para mi pareja, pero ella durante muchos años me rechazó y me hizo comprender que mi verdadera felicidad estaba con Ayame, con el tiempo aprendí a amarla como a una amiga muy querida. El hecho de que seas humana, a mí nunca me ha importado, cuando puse mis ojos en Kagome, tú eras muy pequeña, y ella es una ningen, jamás me molestó eso, sólo los youkai que son inseguros o temen a los humanos sienten rechazo hacia ellos, son seres de carne y hueso, con sentimientos y sangre en las venas como la mayoría de nosotros, con una capacidad de entrega y sacrificio por amor, que ningún youkai podría aspirar a tener."

-"Ya veo"

Las mejillas de Rin se teñían de rosa.

-"Solo una cosa me importa y son tus sentimientos, no pretendo que me ames de un momento al otro, pero si me permites acercarme y cortejarte, tal vez me aceptes como… tu… pareja…Rin"

-"Yo nunca pensé que me verías con esos ojos, yo siempre fui llevada a creer que no podía amar, que tenía que emparejarme, por deber, jamás por amor; todos tratan de sacar provecho de mí y de mi posición junto a mi padre, consideran que porque soy joven pueden manejarme a su antojo…"

-"Eso es porque no te conocen, y no saben de tu carácter firme y de tu inteligencia, dulce Rin"

El Daiyoukai del Norte se acercó un poco más a ella, y le tomó las manos, las besó y pasó una mano sobre la mejilla de la muchacha que lo miraba tranquila, estaba tranquila ante el toque del lobo, y se sentía muy a gusto con él.

Ella supo ver en la mirada de su amigo, que de verdad él la quería y que siempre la protegería.

Rin nunca había considerado emparejarse por amor, siempre supo que sería por política, estaba resignada a pasar el resto de sus días confinada en una torre del palacio del Este, y ver sufrir a sus hijos, a su padre y a sus amigos, a sus amadas tierras del Oeste.

El lobo era muy atractivo, siempre lo fue, pero a ella jamás se le ocurrió que podría verla con ojos de enamorado, la idea no le disgustaba para nada, cortejarla eh?, sería lindo…

-"Si aceptara, los ancianos y los otros señores cardinales se opondrían y tal vez te den un tiempo duro para el Norte"

-"Seguramente. Yo solo pretendo que me quieras a mí, que me ames y me des la oportunidad de amarte, lo demás lo iremos enfrentando a medida que vaya surgiendo"

-"Mi padre…"

-"Ya hablé con tu padre, él me dijo que dependía de ti, él quiere que seas feliz"

Rin estaba aturdida, no sabía qué pensar, gustarle, le gustaba y bastante pero esta vez era libre de sentir, podría emparejarse, casarse por amor, eso eran buenas noticias para ella, sentía que podría llegar a quererlo, con el tiempo…

Pero no mucho tiempo, estaba siempre la amenaza youkai, pero si Kouga estaba cerca ellos estarían bien.

Si, la idea le gustaba, mientras ella evaluaba las posibilidades de sus sentimientos, el pícaro lobo continuaba acariciando a la jovencita, ponía su cabello detrás de la oreja, y rozaba su mejilla con el revés de sus dedos…

-"No te apresures, tómate todo el tiempo del mundo pequeña"

En la ventana del balcón había una platea preferencial, los que charlaban afuera habían dejado de charlar hacía ya un buen tiempo y se habían puesto detrás de la cortina para espiar un poco, los guardias inmóviles observaban el extraño comportamiento de los humanos y el kitsune.

Rin alzó la mirada y enfrentó la de Kouga, sus ojos brillaban con gran intensidad, el lobo se sorprendió por la forma decidida en que la joven lo miraba, algo le sucedía y era serio

-"Acepto que me cortejes, Kouga Sama"

El rostro confundido del joven Daiyoukai era una máscara de pánico, nunca pensó tener una respuesta tan pronto, y mucho menos positiva

-"Dde verdad? Es de verdad, Rin, Puedo cortejarte?"

-"Hai, Si puedes"

La felicidad, la confusión, la incertidumbre, el alivio, las ganas de vivir y amar otra vez…

Rin le devolvía la vida, y el ookami se aseguraría de agradecérselo toda la vida.

Se acercó muy tímidamente a ella y le dio un dulce beso en cada una de las mejillas y uno en la frente.

Ella tendría todo el tiempo del mundo para aprender a confiar en él.

En ese momento entraron los curiosos del balcón y se sentaron con ellos.

Rin tenía las mejillas rosadas como una cereza y su corazón palpitaba muy rápido, Kouga le tomó una mano para calmarla, todos vieron el gesto del lobo pero nadie miró ni dijo nada al respecto.

-"Sesshomaru Sama y Kagome van a emparejarse esta noche de plenilunio, pareciera que nadie te lo ha dicho"

-"No, pero esa es una excelente noticia, Miroku sama!"

Miroku y Sango explicaron lo mejor que pudieron la intervención del concejo en ese tema a los dos jóvenes que estaban absortos y muy felices con la noticia

-"Pero fue decisión del concejo y de los demás Lores que así fuera, ya que Hikaru no cumplió su intención para con Rin, ellos tomaron el lugar del emparejamiento político"

-"Pero ellos si se quieren verdad?"

-"Si, Shippo, si bien conocemos a Sesshomaru Sama, y sus rostros inexpresivos, a Kagome se la ve feliz otra vez, yo creo que van a estar muy bien, solo hay que aparentar estar ofuscados con la situación por lo menos hasta que la ceremonia se haya llevado a cabo, e Inuyasha se encuentre en palacio"

-"Inuyasha qué? Va a venir a palacio, pero por qué?"

Al kitsune no le gustaba la idea de que Inuyasha esté cerca de Kagome, él había herido tanto a su madre que la ira que sentía al pensar en que lo tendría que ver todos los días junto a la estúpida de Kikyo lo hizo perder los estribos.

-"No, no puede venir a vivir aquí, no quiero y no lo permitiré"

-"Shippo cálmate, tu madre se emparejará con Lord Sesshomaru esta noche, crees por ventura que Sesshomaru Sama va a permitirle acercarse a su pareja, sabes los instintos de protección de los demonios Inu"

-"Si, Shippo, lo más probable es que si intenta cualquier cosa cerca de ella, Inuyasha pierda, la cabeza, las manos, los pies, y sea destazado por las garras de un muy iracundo Inu youkai del Oeste"

-"Y por qué Kagome y mi padre tomaron la decisión de aceptar las órdenes del concejo?"

-"Sabes, que el concejo y la casa del Este conspiraban para emparejarte con Hikaru, para poder meter sus garras en occidente."

-"Sí, lo sé"

-"Pues para evitar eso debía haber una alianza política de emparejamiento, al fallar la casa del Este, se propuso la alianza con los humanos sagrados, que son los sacerdotes, monjes y mikos, hace falta una alianza poderosa para vencer a Náraku, Kagome es muy, muy poderosa, su desempeño en las batallas en los diversos viajes con Inuyasha se conoce en el mundo youkai, es casi una leyenda, el concejo le teme, los lores le temen, el mundo youkai le teme, así como siempre le han temido al General Taisho, recuerdas que conspiraron para asesinar a Lady Kimi y a Sesshomaru Sama cuando recién había nacido, lo que generó que Inu no Taisho los enviara muy lejos para salvarlos, luego sucedió lo mismo con Izayoi y con Inuyasha, el General por protegerlos de la conspiración de los ancianos y el clan Ryu, perdió la vida peleando con el Daiyoukai Dragón que se transformó en piedra, pero esa historia ya la saben, a lo que voy es que Sesshomaru Sama heredó el poder de su padre el General, y le tienen terror, los ancianos consideran, creo yo, que Lady Kagome y Sesshomaru Sama se anularán entre sí debido a sus impresionantes poderes."

-"Lo que ellos ignoran, tanto los ancianos como la futura pareja es que están enamorados"

-"De verdad, están enamorados?"

-"Si, estoy segura de eso pero no alcanzan a darse cuenta"

-"Y si yo me emparejara, con… no lo sé con un Lord cardinal ¿Qué sucedería? Perjudicaría a mi padre y a Kagome?"

-"No, en absoluto, Rin, este emparejamiento quita la responsabilidad de tus hombros pequeña, puedes elegir con quien deseas casarte"

El monje sonreía a la jovencita

-"Si, Houshi, pero por cuanto tiempo, se darán cuenta pronto de que emparejando a Kagome y a Sesshomaru lo único que han logrado es crear una fuerza inimaginable e imposible de controlar por ellos, buscarán entrar en occidente a través de Rin, intentarán emparejarla con otro youkai"

-"Yo tengo a alguien, no aceptaré a otro"

Dijo Rin muy seriamente, los ojos del lobo brillaron con alegría, él era ese alguien y ella no aceptaría a otro más que a él.

-"Aunque uno no maneja los designios del corazón, si te emparejas con un Lord, intenta que sea un aliado de tu padre, pequeña"

-"Si me emparejara por ejemplo con Lord Kouga, qué sucedería?"

Todos le sonreían tiernamente, y le seguían el juego, no debía saber que la habían espiado, a demás querían darle la oportunidad de darse cuenta de que ella podría elegir su pareja y ser feliz

-"Si yo me emparejara contigo ese riesgo desaparecería, ni tu padre ni yo permitiríamos que los Lores, Náraku, o los ancianos se salgan con la suya, obligándote a nada y mucho menos poner una garra en las tierras de occidente"

-"Kouga Sama..."

Los ojos de Rin, se encontraron con los de Kouga, brillaban con esperanza y emoción

Tres golpes en la puerta

"Adelante"

-"Los Señores los esperan en el salón secundario para desayunar"

Jaken medio les gritó y cuando iba de salida se volvió, miró a Rin, la vio hermosa, había crecido tanto, era una jovencita muy capaz y cariñosa… pero a pesar de eso…

-"Rin, deja de perder el tiempo en estupideces y apúrate niña, no hagas esperar al amo Sesshomaru Sama!, Siempre con esas actitudes egoístas, no piensas que el amo te está esperando! Una carga pesada de llevar, ningen tenías que ser!"

Los ojos de Kouga se tiñeron de rojo intenso, el gruñido profundo hacía vibrar los órganos del cuerpo del Kappa, que retrocedía paso a paso hacia la puerta, todos estaban tiesos y absortos por el espectáculo aterrador, los guardias entraron corriendo, sintieron un aura gigantesco que se levantaba, había peligro, pero no eran los humanos o el kitsune sino Jaken el que estaba en peligro, Rin se puso de pie y le tomó el brazo a Kouga.

-"Ya, Mi Lord, él siempre es así, pero me ha criado junto a mi padre y si muere, yo me pondría muy triste"

Una lágrima corría por la mejilla de Rin mientras miraba los ojos rojos del lobo enfurecido, ella se acercó a él y lo abrazó, Kouga se fue relajando en los pequeños brazos, recuperando la cordura pero sin quitarle los ojos a Jaken, que se dio la vuelta y se retiró.

El enorme aura llamó la atención de todos en el salón, Kagome miró a Sesshomaru con ojos de preocupación, sin decir palabra se levantó de la mesa y salió a gran velocidad hacia el cuarto de la Miko, arrastrando a Danaka detrás de él.

-"Sesshomaru Sama! Rin, mi Lord,Rin!"

Jaken comenzó a gritar en el pasillo mientras corría a esconderse del posible ataque de príncipe lobo.

Por el pasillo venían Sesshomaru y el General Danaka, a gran velocidad, al escuchar los gritos de Jaken, el Lord del Oeste pateó la puerta y entró con los ojos enrojecidos

-"RIN! Qué sucedió?"

Quedó estático en su lugar al ver a su hija abrazando al lobo del Norte que aún tenía los ojos rojos, los guardias alrededor, y la manada con las caras blancas del susto

"No me hagas repetirme Rin, QUÉ PASÓ!"

La jovencita miraba a su padre con lágrimas en los ojos pero no decía palabra

-"Si me lo permite Mi Lord"

Miroku se puso de pie para explicarle lo sucedido a Sesshomaru que no quitaba los ojos del ookami enfurecido.

-"Jaken insultó a la pequeña Rin y Lord Kouga la defendió"

-"Hn."

El monje le hizo una mirada de "después te explico" que el Daiyoukai enseguida comprendió

Ya más tranquilo, no pudo con su genio y…

-"Ya les dijo Jaken, no me hagan esperar"

Dando media vuelta con una insipiente sonrisa se retiró al salón.

Danaka se quedó hablando con los guardias y todos los demás siguieron al Daiyoukai alfa, al salón.

Rin llevaba de la mano al ookami, que ya estaba mejor, sus ojos recuperaban su color, pero aún así no le soltó la mano.