Tras la célebre batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862, la llegada de refuerzos y de un nuevo dirigente francés para la lucha, el general Federico Forey, daría a la larga la posibilidad al ejército invasor de llegar hasta la capital en 1863.

Juárez, entonces, aprovechó el tiempo para preparar la defensa; se levantaron trincheras y se reunieron recursos para sostener un posible sitio a Puebla. Francia envío 30 000 soldados suplementarios bajo el mando del general Forey.

Al año siguiente, los franceses invadieron Tabasco, el 21 de febrero tomaron Jonuta y el 15 de marzo el puerto de Frontera.

-¡No podemos rendirnos!-exclamó la mexicana a los habitantes de Puebla- Si los vencimos una vez, podemos volver a hacerlo…

-Señora…-la llamó uno de sus soldados- El general Zaragoza ha muerto.

-¡¿Qué?!-exclamó María. Había escuchado que Zaragoza estaba enfermo de tifoidea pero no pensó que moriría.

El 16 de marzo Forey comenzó nuevamente el sitio de Puebla; la ciudad resistió numerosos días, pero finalmente sucumbió a las tropas francesas.

-Honhonhon

~-dijo el francés alzándose con la victoria- Te dije que no celebraras tan pronto ma petite. La mexicana solo le dedicó una mirada envenenada

El sitio llegó a su fin el 17 de mayo, cuando Forey capturó la plaza central, aunque él no entró en la ciudad hasta el 19 de mayo.

Después de la caída de Puebla, el presidente Juárez ordenó llevarse los archivos del gobierno, a fin de facilitar la marcha de los negocios públicos dondequiera que se estableciese la capital provisional.

-¿Estamos escapando?-preguntó mientras viajaban a San Luis Potosí

-No es una fuga-dijo Juárez- Es una retirada estratégica…

Mientras tanto, el 10 de junio, las tropas francesas hicieron su entrada triunfal en la Ciudad de México, donde el general Forey constituyó el gobierno de ocupación. Juárez, pronosticando la victoria, organizaba la resistencia, y los estados norteños se aprestaban para la guerra.

Francis entró en la casa de la mexicana y se sentó en el sillón tranquilamente

-C'est magnifique…-dijo encantado- Me agrada este lugar, me quedaré aquí…

-María…-dijo de pronto el estadounidense despertando de golpe- ¡Ay!-un dolor agudo atacó su costado. La guerra de secesión estaba durando más de lo que él había planeado.

Como pudo, se sentó en la cama y llamó a su sirvienta la cual entró haciendo una reverencia ante él

-¿Ella no ha mandado ninguna carta ni nada?-preguntó por milésima vez. Estaba preocupado por la mexicana, lo último que había escuchado por parte de Arthur era que él y Antonio habían dejado el país pero Francis se había quedado.

Cuando se enteró, se puso como loco y estuvo a punto de correr a México de no ser porque se había lesionado un tobillo por su guerra

-No, míster Jones-dijo la mujer mientras cambiaba sus vendajes

-Quiero que le envíen armas y uniforme ¿entendido?-dijo el muy preocupado, el no saber de la chica lo ponía ansioso

Una comisión de personas relacionadas con el Partido Conservador de México y la Iglesia católica, a disgusto con el gobierno de Juárez y la Constitución de 1857 llegó en 1863 al Castillo de Miramar. Este era el lugar donde residían Maximiliano de Habsburgo y su esposa, Carlota.

El 3 de octubre en el castillo de Miramar, los mexicanos ofrecieron la Corona de México al archiduque austriaco. Para convencerlo, la delegación argumentaba que el pueblo de México deseaba un príncipe europeo en el trono.

Al ser derrotados los conservadores en la Guerra de Reforma, decidieron buscar apoyo en las casas gobernantes europeas con el fin de instaurar en México un gobierno imperial. Así que después de obtener la ayuda del emperador francés, el austriaco se embarcó en la aventura.

Roderich nunca había viajado a México por lo que el viaje se le antojaba molesto pero después de que el rubio de los ojos azules le insistiera tanto en ir, finalmente cedió. Además, necesitaba olvidarse de la penosa derrota que le había infringido el prusiano.

Es por ello que ese mismo año se proclamó a Maximiliano como Emperador y comenzó su estancia en el castillo de Chapultepec. El gobierno de Maximiliano, sin embargo, sorprendió a los conservadores. Él era un hombre ilustrado y moderno, mucho más cercano a los liberales mexicanos que a los conservadores, y pronto decepcionó a quienes le invitaron a aceptar la corona mexicana.

-¡¿Cómo se atreven a hacer eso?!-exclamó ella furiosa al ver los periódicos que hablaban acerca de eso-Debemos volver a la capital.

Benito Juárez encabezó la lucha contra las tropas francesas, y en 1867 regresó a la Ciudad de México, habiendo derrotado a los conservadores mexicanos. María se dirigió inmediatamente hacia el Castillo e irrumpió en la estancia principal donde encontró a Roderich tocando el piano mientras Carlota lo escuchaba muy tranquila.

-¡¿Qué significa esto?!-exclamó Austria poniéndose de pie

-Es lo que yo quiero saber-dijo ella molesta- ¿Qué hacen aquí?

-Tu pueblo pidió que mi esposo fuera el emperador de México-dijo Carlota con sus aires de realeza- Ahora sal de mis aposentos, Roderich, sácala…

El castaño tomó su muñeca para sacarla de la habitación

-Austria, no puedes hacer esto-dijo ella tratado de resistirse y le mordió la mano- Éste es mi país, son ustedes los que deberían irse.

-Así que tú eres María…-dijo finalmente- Bien, fraülein México, temo decirle que no nos vamos a ir, Herr Maximiliano está haciendo un buen trabajo…

Maximiliano reabrió la Universidad Nacional además de conceder la total libertad de prensa. Posteriormente el gobierno imperial dispuso que los curas debían aplicar los sacramentos sin exigir remuneración; habría un control civil sobre los matrimonios, nacimientos y defunciones, así como sobre los cementerios y emitió la primera ley de trabajo en el México independiente, donde se establecía jornadas de 12 horas con 2 de descanso, un día de descanso a la semana, se prohibía el castigo corporal y las cárceles privadas; se establecía la libertad para escoger dónde trabajar y el libre acceso de los comerciantes a los centros de trabajo, así como la obligación de los patrones de pagar en efectivo, fue una ley muy avanzada para sus tiempos.

María notó todos esos cambios y una parte de ella aceptó que tal vez el emperador no era tan malo, sin embargo seguía violando la soberanía nacional por lo que tenía que irse.

-Francis…-lo llamó el austriaco molesto después de los ataques que había sufrido su emperador-¡Esto no fue lo que me prometiste! Me dijiste que México si quería un monarca europeo y me encuentro con que fraülein María nos va a sacar del Castillo a como dé lugar…

-Bueno, mon ami, no temas…-dijo el ojiazul- las cosas están bajo control…


Gracias por leer y no olviden comentar