NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS A TODOS, POR LOS CELEBRANDO. CAPITULO MUY CORTO PERO NECESARIO

CAPITULO 29

-"Pero qué dices Lord Kouga, a Sesshomaru Sama no le importa en absoluto lo que le pase a esa Miko."

-"Seguramente, Lord Shintaro, pero ella será la Señora del Oeste y hablar mal de ella será como hablar mal del Oeste, y no necesitamos, problemas entre las casas cardinales, no crees Mi Lord?"

-"No me había percatado Kouga Sama de que eres muy astuto, amigo ookami"

-"Mire esa Tokage youkai, se mueve con una sensualidad que es atrapante"

-"Ella lo está seduciedo a usted Shintaro Sama"

Las hembras se desarmaban en sus bailes ahora mirando a Kouga y a Miroku, los ancianos los alentaban para que se dejaran llevar por las demonio eróticas que los miraban y danzaban para ellos.

Los entretenimientos se basaban en luchas cuerpo a cuerpo, destrezas con las armas y danzas para las hembras, ya cerca del mediodía comenzaba a circular el sake y la comida en cantidad.

Kouga y Miroku sonreían ante las danzas exóticas de las diversas hembras que iban desfilando frente a ellos.

Lord Shintaro estaba prendado de la hembra lagarto y ella se acercaba para invitarlo a bajar a la pista y danzar con ella.

Los youkai estaban felices, la celebración era absolutamente impresionante, las canciones y la música adornaban el aire del castillo del oeste.

Muchos de ellos miraban a las humanas desde sus lugares la saliva les corría por la boca a más de uno interactuar con una humana era una cuestión de gustos y eran muchos los que se sentía atraídos por ellas. Hembras youkai había miles en palacio este día pero humanas solo tres. Frente a ellas el despliegue de luchas y destrezas era incesante, la testosterona flotante en el aire era ya abrumadora. Las onnas estaban bastante incómodas con ambas situaciones, sus machos asediados por las hembras y sus danzas y ellas rodeadas de machos en plena demostración de poderío.

Las mujeres estaban hartas de ver tanta violencia, sangre y hembras danzando, los Daiyoukai y los ancianos estaban rodeados de ellas que se desenvolvían con tanta vulgaridad, que era incómodo observar, hasta el monje estaba enroscado en los bailes sensuales.

Como era de esperar, Rin y Sango se retiraron del espectáculo, no sin antes lanzarles una mirada de absoluto desprecio a sus machos que se encontraban envueltos en atenciones y sensuales sugerencias, los youkai las vieron irse y comentaban el poco humor que parecían tener las mujeres humanas, se burlaron de ellas, se reían a gritos, manoseaban a las demonios que los iban arrastrando a la pista improvisada de baile y ejecutaban sus danzas vergonzosas.

Era tradición en los youkai, en las reuniones de política, a los fines de distender los ánimos, luchar, beber, comer, bailar, cantar y terminar revolcándose con cuanta hembra youkai se encuentre disponible, para mantener la paz y la confianza entre los asistentes, a pesar de que esta era una celebración de emparejamiento, se había organizado originalmente como la gran reunión Cardinal de plenilunio, que se realizaba cada doce lunas cerca del año nuevo.

Los Lores del Sur y del Este habían sido captados por hermosas féminas y estaban en la pista danzando y bebiendo con ellas, los ancianos hacían lo propio con las hembras de la nobleza, que estaban destinadas para los youkai importantes.

Kouga y Miroku sonreían a las hembras que los invitaban a danzar, les agradecían la invitación pero no se movían de sus lugares, las mujeres se habían retirado y con muy mala cara, querían ir tras ellas, o no?

Ya nadie se fijaba en los humanos alrededor, Miroku y Kouga aprovecharon el desinterés de los youkai para conversar, había tanto ruido y risas y sake, que nadie más se percató de que no quedaba nadie de la manada aparte del sacerdote.

-"Kouga Sama…"

-"Kouga, nadie nos oye ahora"

-"Bien Kouga, te recomendaré lo mismo que a Sesshomaru Sama, no es bueno encelar a una mujer, no es bueno para nada, lo mejor será que trates de arreglar las cosas con Rin, ustedes recién comienzan, sería una pena que rompan su cortejo tan pronto"

-"¿Y por qué romperíamos el cortejo? Yo no quiero. Yo deseo emparejarme con Rin."

-"Las mujeres humanas en su gran mayoría son monógamas, tienen una sola pareja, no buscan fuera del matrimonio, salvo que esté mal constituído, y las concubinas están fuera de discusión"

-"No te comprendo Miroku, yo no estoy buscando una concubina!"

-"Pues déjame decirte que las hermosas hembras youkai no quitaban los ojos de usted, de Sesshomaru Sama y afortunada y lamentablemente también de mi. Nos colmaron de atenciones y eso las debe haber causado celos a la joven Rin. Las mujeres ningen, se entregan en cuerpo y alma pero si su hombre o macho se fija en otra hembra de cualquier raza, ellas se sienten mal, celosas, tristes y enojadas y si deseamos concretar algo con ellas alguna vez deberemos ganar su confianza una vez más, le aclaro que yo no me encuentro en una mejor situación y mi Sango seguramente, me hará muy difíciles las cosas esta vez"

-"Pero no hemos hecho nada fuera de lugar Monje o si?"

-"Nnno, tal vez no, pero sí, nos agradó ser el centro de atención de las demonio danzantes y quizás, sonreímos un poco demasiado, t disfrutamos de sus demosraciones de interés hacia nosotros olvidando a nuestras futuras parejas en el interín."

-"Oh. Mierda es verdad, yo no me dí cuenta, hace tanto que estoy solo y no sé nada de las mujeres humanas, mierda, mierda! Y ahora qué hago…"

-"Deberíamos seguir el ejemplo de Sesshomaru Sama que fue detrás de Kagome, recuerde que él esta noche…"

-"Sí, es verdad y Kagome no es una mujer fácil, y si quisiera… bueno ella le daría un mal rato."

-"Y si nosotros no hacemos algo con nuestras mujeres también pasaremos un muy mal momento, mi Señor"

-"Y qué estamos esperando Miroku, VAMOS!"

-"Ya que están tan entretenidos, mejor los dejo tranquilos, Señores continúen disfrutando. Monje acompáñame"

-"Sí Kouga Sama, con permiso"

Todos se inclinaron y se saludaron cordialmente, los youkai se divertían a lo grande no tenían ninguna intención de cesar en sus conquistas y celebración, si se querían ir que se fueran, mejor para ellos.

Kouga buscaba el aura de Kagome que era la más fuerte de las mujeres, y la encontró en su habitación junto a una enorme aura demoniaca, obviamente Sesshomaru estaba con ella, y las otras dos mujeres las localizó en una habitación cercana a la de Kagome, caminaron hasta allí, golpeó la puerta y esperaron a que les permitieran la entrada.

En la habitación de Kagome el Daiyoukai intentaba lograr que Kagome entre en razón, la estaba pasando muy mal, su "novia" era más testaruda de lo que recordaba cuando se unía al Intachi para acompañar a Rin.

-"Miko…; Kagome…"

-"Qué quieres"

-"Debes entender que …"

-"Ya lo sé, pero no significa que me agrade"

Él intentaba acercarse muy lentamente

-"Ni se te ocurra tocarme… Te complace verdad? Tener a todo el mundo a tus pies, a esas putas desvergonzadas revolcándose y retorciéndose en sus danzas con poca ropa y humillarme, total sólo soy una estúpida humana que tu hermano tiró a la mierda por que encontró otra mejor!

-"Kagome! No me compares con él, yo nunca…"

-"Sí te comparo, estabas disfrutando de las asquerosas atenciones que ellas te daban, ¿Con cuántas de esas te acostaste? ¿Crees que soy estúpida verdad? Pues desayúnate youkai, tu futura pareja no es una idiota, ni mucho menos débil, pero sí te juro que no me quedaré aquí para darte la oportunidad de despreciarme y humillarme una vez más"

El reiki fluía desbocado, no se podía calmar, Sesshomaru la acariciaba con su youki, las chispas le advertían que la sacerdotisa no mentía, estaba más que furiosa

-"Miko serénate, déjame demostrarte que no miento"

Kagome respiraba muy agitada, aún las lágrimas brotaban si cesar

-"Esas demonio solo intentan cercarse éste por su status y su poder, Kagome, ya no busco otra hembra, ya tengo la que quiero. No las tocaría otra vez, ni yo ni la bestia deseamos más nada de ellas, tampoco deseo una concubina, si deseara una hembra youkai, ¿Para qué besarte y acariciarte, para qué pedirte me permitas cortejarte, si bien no ha habido tiempo para ello, si no te deseara no soportaría que me hables de esta manera que lo estás haciendo. Tú me conoces más que eso Miko. Si no te deseara, piensas que no te asesinaría por tratarme así? Sería aquél Sesshomaru que tú conociste, crees que te haría mi pareja, o te traería a occidente, te confiaría a mi hija?"

La joven movía la cabeza en señal de negación, Sesshomaru tomó eso como una señal de poder avanzar un poco más, se acercó, la sacerdotisa temblaba por la energía acumulada, era una bomba de tiempo.

-"Piensas que yo soportaría tantos humanos cerca mio, o me interesaría en sus asuntos si no me importara, si no quisiera aprender del ningen por mi pareja? ¿Crees que me tomaría el trabajo de intentar hacerte comprender que eres tú la única hembra que deseo, no hay otra más que tú, no podría haber otra más que tú…Miko de mi corazón"

Kagome sabía que Sesshomaru tenía que aparentar desinterés pero el revoloteo de las hermosas demonio a su alrededor la perdió por completo, se había enamorado del Daiyoukai del Oeste y el temor de ser abandonada otra vez la encegueció y la encendió de tal forma que no podía bajar el reiki, se había enamorado del hermano de quien la dejó y la cambió por otra, y para colmo otra casi igual a ella

El Daiyoukai no sabía qué más decirle para que le creyera que él sólo tenía ojos para ella, recordó las palabras del monje y apeló a los sentimientos que hace muy poco había descubierto que tenía

-"Kagome, yo soy el Señor del oeste, debo comportarme igual que siempre, ellos me conocen desde antes que tú, no puedo comportarme diferente o levantaría sospechas y deseo con todas mis fuerzas que llegue la noche sin incidentes que me impidan unirme a ti, para siempre."

Sesshomaru la tomó entre sus brazos a pesar de las chispas que le quemaban la piel. Ella recibía pinchazos de youki, él la apretó contra su pecho y le comenzó a acariciar la cabeza y a besarla. El reiki de a poco se iba calmando, y el youki bajaba lentamente, se acariciaban con sus energías adormeciéndose en el abrazo interminable y sus besos profundos y suaves.

-" Inuyasha está por llegar y me da odio pensar que aún te pueda afectar su presencia, me enloquece la cólera de imaginarlo tocándote, besándote y susurrándote al oído, no lo soporto…Eres mía, sólo mía y de nadie más"

-"Entonces compréndeme, y mira la situación desde mi lugar, Sesshomaru Sama"

-"Sesshomaru,"

El Lord estaba pensativo, ni por un minuto se había puesto en lugar de ella, ¿Qué hubiera hecho si los demás youkai la rodeaban y la colmaban de atenciones o le hicieran sugerencias sensuales, el odio lo carcomió encelándolo de manera violenta, el youki se elevó una vez más.

-"Si lo pones de ese modo… Lamento haberte lastimado Miko. No ha sido mi intención hacerte daño, no te debes de sentir insegura, yo no me alejaré de ti, yo no te dejaré"

Sabía que Inuyasha estaría en palacio de un momento a otro y eso lo molestaba mucho.

Él no estaba acostumbrado a temerle a nada, pero por primera vez en su vida tuvo miedo, miedo de perder a Kagome y que lo deje por el mestizo.

Estaban en la misma situación, ambos celosos y con temor a ser abandonados por el otro, eso sólo sucede cuando se está enamorado. Enamorado…¿Podría ser?

-"Miko"

-"Youkai"

Ella levantó la cabeza y lo miró él sonrió y le tomó la barbilla para que lo vea a los ojos.

-"¿Me amas?"

Kagome se lo quedó viendo por unos momentos, puso su mano en la mejilla del Daiyoukai que se derretía en sus brazos, temblando de excitación e incertidumbre, pero manteniéndose firme.

-"Te amo, Sesshomaru"

El Lord del Oeste pensó que las rodillas le fallarían, jamás se había sentido como ahora, dueño del mundo, feliz, poderoso, completo, la bestia saltaba y rodaba de espaldas en su mente festejando

"Nos ama, Nos ama! Dícelo, anda dícelo te amamos, te amamos Miko!". Sesshomaru la besaba con toda la dulzura que podía, no entendía de sentimientos pero de algo estaba seguro, ya los tenía y muy fuertes por su Miko.

-"Yo… también te…amo, Kagome"

Ella le saltó a horcajadas lo besaba con desesperación, él sorprendido dio la bienvenida a las demostraciones afectivas de los humanos. Sesshomaru la puso en el suelo, de pie frente a él, la miraba se sentía tan pleno tan feliz, como jamás pensó que podría, ella lo amaba, y él a ella también. Kami la sonreía a un Youkai agradecido. Kagome sonreía y se miraban con amor, el Lord occidental se acercó un poco más

-"Deseo que llegue la noche, Miko"

Ella se sonrojó y sonrió tímidamente

-"Seremos pareja, estaremos siempre juntos"

El perfume de la tristeza inundó la habitación, Sesshomaru le tomó las manos

-"¿Por qué tu tristeza, Miko?"

Ella pensaba en lo que él le había dicho, no se aparearían hasta que ella se enfrentara a Inuyasha, maldita la inseguridad del Inu youkai, que tenía la caradurez de cuestionar los sentimientos de ella, siendo que hacía unos minutos él trató de convencerla de estar segura de los nuevos sentimientos que él demostraba tener por la sacerdotisa. No habría noche de bodas. A Kagome le dolía el corazón.

-"No vamos a…"

Enseguida él supo a dónde iba, él la tomó del cabello suavemente exponiendo la garaganta de la joven para beber de su piel el aroma dulce de sus feromonas, era el paraíso…

-"Yo no soy tan fuerte Kagome, no creo poder resisitir no tocarte y hacerte mía"

En seguida los dos se sobresaltaron y se miraron serios con los ojos muy abiertos el enorme vórtice de youki se arremolinaba por todo el castillo, Kouga y miroku miraban atónitos

-"Pero qué?"

-"Maldito"

En el dormitorio de Kagome, los enamorados estaban estáticos mirándose incrédulos

-"Sesshomaru?"

-"Ahora se verá la verdadera naturaleza de nuestra unión, sacerdotisa"

-"Inuyasha…"

Así era, Inuyasha estaba en palacio una vez más y esta vez para quedarse