NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS A TODOS, POR LOS COMENTARIOS. LA SANGRE MÁS PODEROSA DE TODAS

CAPITULO 30

-"Dónde está ese hijo de puta!¡Que venga ya!"

-"Inuyasha cálmate, no nos conviene ser agresivos en el palacio de Sesshomaru, hay miles de guardias y son leales a él"

-No es el palacio del puto ese, era de mi padre, también es mío y los guardias a su vez son leales a mi"

La cara de Kikyo se transfiguró, no lo podía creer Inuyasha dueño de todo eso? ¿Y qué cuernos hacía deambulando como un paria por el mundo durmiendo en los árboles y comiendo lombrices?

-"I-Inuyasha todo esto es tuyo también?"

-"Sí. No está mal ¿Verdad?"

-"Y Por qué decidiste vivir como un salvaje?"

-"Porque pensaba tomar la joya de shikon y volverme un demonio completo para regresar al palacio con la frente en alto y enorgullecer a mi padre que dio su vida por proteger a mi madre y a mí. ¡Hey Danaka dónde está culo Sama! Me estoy cansando de esperar. Si seguimos perdiendo tiempo Náraku se alejará cada vez más y él tiene la mayoría de los fragmentos de Shikon, tengo que hacerme de esa maldita perla"

-"Sesshomaru Sama está en camino, mi Lord, no es necesario gritar, hay miles de invitados al palacio y será un buena cosa no inquietarlos."

-"Si, lo he visto y ¿qué es lo que celebran?"

El youki poderoso del Lord del Norte se hizo presente y luego otros dos más, Inuyasha miraba hacia la puerta, Kikyo miraba por la ventana asustada

-"Inuyasha debe haber…"

Las voces no se hicieron esperar

-"Miles de youkai celebrando a lo grande Kikyo Sama"

Ella se dio vuelta para ver quién le llamaba de esa manera y vio a los Daiyoukai de pie en la puerta del despacho de Sesshomaru y al general del Sur tres auras impresionantes, juntas le hacían más que difícil respirar, los tres se acercaron a Inuyasha, los lores del Este y del Sur reverenciaron al Hanyou confundido

-"Bienvenido Lord Inuyasha"

Kikyo no cabía en su asombro, su "novio" era un Lord occidental, y vivía como un pordiosero errante arrastrándola a su miseria, no le hubiera importado antes, cuando era la shikon Miko, pero con esta nueva vida que tenía, había de aprovechar todas las oportunidades que surgieran y ser una dama del castillo de la luna era una idea muy agradable.

Los lores siguieron su camino y tomaron asiento a su lado, Kouga por su parte estaba fuera de sí, odiaba al mestizo con cada fibra de su ser, Kami lo había traído para él y lo mataría sin piedad, le haría pagar por todo lo que le hizo a Kagome…

-"Sarnoso, estás aquí tu también? Esto realmente se ha transformado en un circo, jajajajaja"

Danaka se adelantó y le susurró a Inuyasha

-"Lord Kouga es el Daiyoukai del Norte, modere sus expresiones para con él mi Lord"

-"Daiyoukai? Ah, bueno los lobos deben estar realmente desesperados!"

En un segundo Kouga tomó la katana y arremetió contra Inuyasha que continuaba sentado, atacándolo sin darle tiempo a nada, Kikyo gritaba y los Lores se levantaron intentando esquivar el ataque sin saber a quién estaba dirigido en su mejor actitud cobarde y se apartaron, la katana del lobo descendía derecho al cráneo de Inuyasha, en segundos el mestizo sería historia…

El chirrido ensordecedor hizo que los lores apretaran los dientes y cerraran los ojos, el silencio los envolvió y al mirar hacia adelante vieron a Inuyasha tirado en el suelo, al lobo con la katana clavada en Bakussaiga y a Sesshomaru protegiendo a su medio-hermano.

-"Nadie morirá hoy en palacio, hay mucho que celebrar Lord Kouga"

Kouga rechinaba los dientes pero asintió por sus amigos y anfitriones, envainó su katana y se fue a sentar en el sofá lejos de los demás.

Sesshomaru envainó a Bakussaiga y caminó hasta su escritorio, tomó asiento y abrió el cofre que tiene a un lado de la mesa, Inuyasha se levantó y se quedó parado mirando a su hermano

-"Y bien mierda Sama, qué deseas de mi?"

-"Siéntate Inuyasha"

-"No me des órdenes, yo no obedezco a nadie más que a mí mismo y menos a ti baka Sama"

Con la paciencia por los suelos Sesshomaru se levantó violentamente, empujó a Inuyasha contra en sillón provocando al hanyou a caer sentado, cuando iba a levantarse con las garras hacia Sesshomaru

-"Inuyasha, OSWARI!"

La explosión del golpe del mestizo contra el piso de mármol, todos pensaron que seguramente había perdido algunas piezas dentarias.

Kikyo se puso de pie y se avalanzó a Kagome, pero Danaka la frenó en su intento poniendo su espada en el cuello de la Miko de barro.

-"Onegai, Kikyo Sama, tome asiento"

La sacerdotisa hizo lo que Danaka gentilmente le solicitó, Kagome caminó hacia Sesshomaru, y se paró a la derecha de él unos pasos más atrás, donde se paran los asistentes, ese era su puesto al principio…antes del amor.

El mestizo con la boca en el piso alcanzó a decir

-"Kagome?"

Y se puso de pie, mirándola fijamente, con el kimono azul se veía como una diosa, no podía creer cuánto la había extrañado.

-"Toma asiento, Inuyasha y escucha lo que Sesshomaru Sama tiene para decir"

Inuyasha se sentó y se quedó mirando a la Miko del futuro

Sesshomaru le arrojó el rollo del decreto hanyou a su medio-hermano, sacándolo de su ensueño

-"Ahora que tengo tu atención Inuyasha, léelo."

Inuyasha leyó a regañadientes.

-"En voz alta, medio-hermano"

Masticando la rabia Sesshomaru cumplía con su deber, pero eso no significaba que le agradara en absoluto.

La bestia estaba celosa de la forma en que el mestizo miraba a Kagome, parecía que deseaba devorarla, y Kikyo se revolvía en su asiento, los celos le estaban jugando una mala pasada a ella también.

Kagome por su lado permanecía firme parada en su lugar con la mirada en todos menos en el mestizo.

Sesshomaru estaba más que atento a los cambios en el aroma de su futura pareja.

Aún el mestizo no sabía nada de su emparejamiento con ella, pero tenía planeado algo para él, así que no diría nada, por el momento.

-"Miko"

-"Hai, Mi Lord"

Inuyasha observaba la docilidad con que Kagome respondía a las órdenes de su hermano, no lo podía creer

-"Desde cuándo acatas órdenes de otro que no sea tu alfa Kagome?

-"No te comprendo Inuyasha, yo siempre sigo a mi alfa"

- "Vine a buscarte y ya te encontré así que vámonos"

-"Yo no sigo a otro que no sea mi alfa"

Los recuerdos de la charla de la familia de Kagome en el futuro le vinieron a la mente y lo golpearon muy fuerte.

Él se había negado a creer que ellos se pudieran llevar bien pero evidentemente había cometido un grave error.

-"Y desde cuando culo Sama aquí presente soporta la presencia de otro ningen a su lado que no sea Rin? Acaso te olvidas de todas las veces que intentó asesinarte?"

Danaka tomó el puño de su katana, Sesshomaru le hizo señas para que lo suelte, él tenía todo bajo control.

Interiormente sabía que lo único que le haría perder el control era la falta de respeto de Inuyasha hacia Kagome, pero hasta ahora la Miko había sido muy capaz de defenderse con su legendaria lengua.

Los Daiyoukai estaban atónitos con los exabruptos verbales que el hanyou despilfarraba a los cuatro vientos y el hecho de que no hubiera perdido su cabeza aún, bajo el filo de Bakussaiga.

Sesshomaru estaba haciendo galas de la paciencia que ya casi no tenía.

Pero le debía esto a Kagome, la posibilidad de defenderse con la tranquilidad de que nada le sucedería por decir lo que piensa.

-"Estoy siguiendo a mi alfa, y siempre lo haré"

El pecho del Daiyoukai del Oeste se hinchaba de orgullo

-"Pues ya te dije que nos vamos así que obedece"

-"No obedeceré a un beta"

-"Sacerdotisa, ve con el resto de la manada, ayuda a Rin con los preparativos, alístense para esta noche"

-"Sí, Mi Lord"

-"Que dos guardias vayan contigo, y esperen por mí."

Se inclinó ante Sesshomaru y los demás Daiyoukai, dio la vuelta y se encaminó hacia la puerta.

Inuyasha se puso de pie y la tomó del brazo apretando muy fuerte, Sesshomaru quiso levantarse para eliminar a su hermano, pero Kagome levantó su reiki de tal manera que volteó de sus sillas a los youkai en el despacho y quemó la mano de Inuyasha que la retiró inmediatamente fregándola contra su haori, Kikyo empujó a Kagome lejos del mestizo lo que hizo que Kouga le ponga su daga en la garganta.

Sesshomaru se puso de pie, tomó a Inuyasha del cuello alzándolo en el aire, mientras el hanyou luchaba y tiraba patadas, el Lord del Oeste levantaba su youki para someterlo y mientras más luchaba, Sesshomaru más lo aplastaba.

Cuando ya se desvanecía en su mano, aflojó el agarre y lo arrojó al sofá del otro lado del escritorio y le dijo muy pausadamente.

-"Siéntate y lee el decreto, luego te retirarás a tu habitación y te darás un baño porque tu olor y tu suciedad ofenden mis sentidos, llevarás a la sacerdotisa Kikyo contigo y hasta que no estén presentables , no quiero verlos por los pasillos, pondré guardias y una barrera si es necesario. El mismo general Danaka estará al pendiente de tus necesidades y tu cuidado, así que te recomiendo que obedezcas. Esta noche hay una ceremonia, tú eres un Taisho y como tal honrarás la memoria de nuestro padre. Aquí y ahora, comprendes el contenido del decreto Inuyasha."

-"Sí, lo leí y lo comprendo pero no tiene nada que ver con migo, yo me largo de aquí, con Kikyo y kagome"

-"Tú te quedas hasta que yo lo diga. Ahora tienes los mismos derechos, pero también las mismas obligaciones de un demonio pura sangre, y padre te reconoció en vida, así es que frente a los tres Daiyoukai cardinales te proclamo y te presento Inuyasha segundo hijo reconocido de Inu no Taisho, Lord absoluto del Oeste, como segundo al trono de occidente y beta de la manada de éste Sesshomaru, a partir del día de hoy. Esta noche en la celebración serás presentado como tal frente a todo el mundo youkai. Ahora retírate."

-"Pero ¿Quién mierda te crees que eres para…"

De nuevo de abalanzó sobre el mestizo y le mordió la garganta hasta hacerlo sangrar, la bestia estaba en control, detestaba al molesto hanyou lo iba a subyugar hasta que lo respetara como su alfa o moriría, Inuyasha jadeaba en busca de oxígeno, con sus garras rasguñaba al Daiyoukai intentando liberarse, mientras rodaban por el piso, los otros youkai en la sala se hacían a un lado, no debían intervenir, eran asuntos de sangre.

Kikyo le gritaba a Sesshomaru que se detenga, la sangre salpicaba las paredes, los muebles, la ropa y los rostros de quienes observaban el despliegue de poder de los hermanos.

Era evidente que ambos compartían la fuerza del general Taisho.

Una vez más el mestizo se rindió, casi muere en el intento, él era muy poderoso pero Sesshomaru lo era aún más.

-"Danaka, llévate esta lacra a la habitación asignada para él, ponle guardia y a la Miko que lo acompaña también."

-"Sí, Mi Lord"

Danaka lo echó al hombro y emprendió la marcha hacia las habitaciones de los nuevos huéspedes, Kikyo lo seguía, estaba muy impresionada con las decoraciones y amoblamientos del castillo.

-"Danaka San, adónde nos llevas?"

El Poderoso youkai no decía una palabra, ya había oído algunas cosas acerca de Kikyo y no pensaba dejarse envolver con su lengua aún así, era la mujer del segundo del Oeste así que cuando llegaron a sus habitaciones

-"Sus aposentos Kikyo Sama están allá"

Señaló la puerta al frente de Inuyasha

-"Dejaré a Inuyasha Sama en la recámara y la acompañaré"

-"Oh. No será necesario, me quedaré hasta que despierte y para ayudarlo a vestirse… Y por cierto qué se celebra hoy?"

-"Sesshomaru Sama le dirá lo que necesite saber Miko Sama"

La leyenda del poder de Kikyo era conocida por todos los youkai del mundo feudal, si bien había sucedido hace más de cincuenta años, aún le merecía el título de Sama.

Aunque la Kikyo actual no era ni la sombra de Kagome era la mujer de Inuyasha aparentemente, y le debían respeto.

Danaka se inclinó y se retiró.

En la puerta de ambas recámaras, colocó dos guardias y otros dos en los balcones

-"No pueden deambular por palacio, de ninguna manera hasta que Sesshomaru Sama los mande a buscar, comprendido?"

-"Hai, mi general"

En el despacho, Sesshomaru estaba enfurecido, rechinaba los dientes y Kouga no estaba mucho mejor

-"Debiste dejar que lo mate"

-"Nadie morirá en palacio hoy!"

Los Lores Shintaro y el embajador del Sur estaban muy curiosos acerca del mestizo que era capaz de enfrentarse a su poderoso hermano

-"Y dime Mi Lord Sesshomaru, cuántos años tiene Lord Inuyasha?"

-"Quinientos más o menos"

-"Ah! La juventud lo lleva a actuar como desaforado, jajajaja, pero evidentemente es un Taisho, su poder es sorprendente…"

Ahá, Sesshomaru inmediatamente se dio cuenta, intentarían utilizar al hanyou en su contra.

-"Nada que no se pueda controlar"

Kouga miró a Sesshomaru y se limitó a seguirle la corriente

-"Sesshomaru Sama, le dirás al aliento de perro, el motivo de la celebración de hoy? Ver su reacción es algo que no me quiero perder"

-"Hn."

Un sirviente entró a servir el té, Danaka hizo su aparición por detrás.

-"Mi Lord, Inuyasha Sama está en su habitación como usted ordenó, pero la Miko se quedó con él hasta que despierte"

"Hn., cuando llegue el momento irás por ellos, General, ahora retírate"

-"Sí Mi Lord"

-"Bueno Lord Sesshomaru, ya está presentado el hanyou como segundo de occidente, lo hemos reconocido como tal, hasta esta noche en que lo presentes a los demás y al concejo, no nos necesitas, nosotros partiremos a los jardines para divertirnos y festejar tu emparejamiento, Te parece?"

-"No tiene sentido que permanezcan aquí con tantas...diversiones afuera esperando por ustedes"

Los Lores se reían y se retiraron apresuradamente, para reencontrarse con sus bailarinas exóticas.

-"Y tú Lord Kouga, no vas afuera?"

-"No."

El aroma a inquietud saturaba la nariz del Daiyoukai del Oeste

-"Me temo que, arruiné mi cortejo con su hija mi Lord, hace tanto que estoy sólo que no me acostumbro a que tengo a alguien especial para mí a mi lado. Me dejé llevar por las atenciones de las danzarinas hace unos momentos afuera, sólo les sonreí, agradeciendo sus atenciones, pero no las acaricié, ni las toqué, ni hice nada sexual con ninguna de ellas, ni lo haría Mi Lord lo juro, sólo tengo ojos y corazón para Rin, pero sin desearlo la he ofendido, y temo que no me perdone"

-"Ella te dijo que estaba ofendida?"

-"No, la tajiya y ella se retiraron repentinamente y dejando aroma a descontento en el aire. el monje dijo que estaban celosas y que si no lo arreglábamos pronto, bueno su hija rompería su cortejo conmigo, yo no entiendo de humanos, pero siento que estoy aterrado y le juro Mi Lord, que yo no soy un cobarde"

-"Hn."

Se quedaron pensativos bebiendo su taza de té.

Afuera continuaba el bullicio y había que estar atentos a los despliegues de fuerza y lucha, para evitar inconvenientes, allá iba el fiel Danaka y por supuesto Jaken de castigo fue enviado a supervisar todos los entretenimientos personalmente.

Kagome en su habitación ayudaba a Shippo a vestirse, Rin estaba sentada mirando hacia la puerta de la habitación si decir una palabra. Tres golpes se oyeron y entró un youkai ardilla, el mismo que vestía aSesshomaru, con varias cajas y paquetes envueltos en papel

-"Miko Sama aquí está su ajuar de emparejamiento, Sesshomaru Sama dijo que usted necesitaba un atuendo especial, yo le preparé cuatro, es un emparejamiento del Señor del Oeste y la Dama de Occidente no puede estar menos que deslumbrante, espero que sean de su agrado. Si necesita ayuda no dude en solicitarle a los guardias que me busquen, yo la asistiré con mucho gusto, con permiso"

-"Oh! muchas gracias, seguro me agradarán"

El youkai saludó a Kagome y se retiró.

Volviendo a Shippo Kagome lo abrazó y le besó la frente.

-"Listo! Estás guapísimo!"

-"Shippo te ves como todo un Daiyoukai, las hembras allá afuera se te abalanzarán para ganar tus favores!"

-"No le digas eso Sango él es joven todavía"

-"En el mundo youkai tengo edad para emparejarme y procrear, no me trates como a un niño mamá"

-"Es verdad, pero fíjate bien a quién le das tu corazón, míranos a nosotras, y ya tienes el ejemplo de Inuyasha"

-"Si. Y el pervertido del monje"

En ese instante Miroku hacía su entrada

-"Yo qué?"

-"Yo dije monje pervertido no di nombres"

-"Ah! Jejeje"

Había caído como un chorlito pero ya se sabía de sus inclinaciones

-"Kagome Sama, me permite unas palabras con Sango? Onegai"

-"Sí por supuesto Miroku y deja a un lado lo de Sama por Kami, ven Rin vamos a tu habitación a arreglarte para esta noche hija"

-"Mamá, puedo ir a ver los entretenimientos afuera? Me quedaré cerca a la vista de Danaka, por favor…"

-"Está bien pero ten cuidado Shippo"

-"Hai, gracias Okàsan!"

Rin y Kagome se retiraron, dejando solos a la tajiya y al monje, Shippo se fue a los jardines.

-"Te ves hermosa, Sango…"

-"No tanto como las demonios del palacio no es así?"

-"Qué? No, no ¿Qué dices? De verdad crees que me fijaría en ellas teniendo a alguien como tú a mi lado?, lo que viste afuera era sólo política, sólo eso"

-"Ah sí? Y por eso es que de pronto se olvidó de que estaba parada a su lado y recibió los toques y caricias de esas putas desvergonzadas con una enorme sonrisa, una y otra vez, si hubiera sido un momento le creo, pero se olvidaron por completo de Rin y de mí"

-"Pues, yo te amo Sango y he sido muy libre con respecto a mi vida, pero desde que me correspondiste mi afecto me he comportado como un caballero…bueno, casi, cuando estoy contigo, esos atributos que tienes son tan bellos y sensuales, tan atractivos y tan míos y aún así no los puedo tocar…Es muy difícil para mí. Sólo disfruté de la atención de hembras bellas , no las toqué, ni acepté sus invitaciones, ni respondí a sus propuestas, en otros tiempos estaría enredado con algunas de ellas, pero eres tú, mi vida la mujer que deseo para mí, anda Sango, perdóname, si te ofendí, pero me comporté y me mantuve de pie al lado de Kouga Sama y no hicimos nada, lo juro mi amor…"

-"De Kouga no me importa, pero de usted Houshi, no puedo soportarlo y peor aún con hembras demonio, al menos fuese con mujeres…"

-"Ni mujeres ni demonios, créeme sango, sólo las observé, no las toqué, no lo haría, no haría nada para perderte, soy un monje te lo juro, mi vida"

-"Mira monje, si me haces una sola de esas más te dejaré y me emparejaré con… con… con… ya sé, con Danaka, ese con Danaka que es muy poderoso y bello como pocos"

Ahí fue la daga envenenada al corazón del monje, ¿Danaka? ¿Bello? No se había fijado! Ahora debería fijarse bien, Sango es exterminadora de demonios y sabe ver las características de cada youkai, él ni siquiera sabía qué tipo de youkai era el general de Sesshomaru.

Alguien para cuidarse y tener en cuenta, mientras él era adulado por muchas demonio, Sango se fijó en uno solo, eso sí era peligroso.

¿Tiro por la culata? Absolutamente.

-"Mira mi reina, te prometo que no haré más nada que te moleste o te haga sentir incómoda, de verdad, ahora perdóname, no quise ofenderte, watashi no ai."

Sango continuaba peinando su cabello, largo negro, larguísimo, sensual, perfumado el monje se volvía loco de celos y de pasión, se acercaba hacia ella poniendo sus manos en los hombros de ella, parado a su espalda, le corrió el cabello a un costado y besó el cuello descubierto.

Ella ladeó su cabeza para ofrecer mayor superficie de contacto a sus besos, jamás habían actuado de esa manera, jamás se habían tocado tanto, el monje deslizó sus manos hacia el ombligo de la joven, trayéndola hacia él y cerrando el abrazo.

-"Eres tan hermosa, y tan dulce…quisiera poder devorarte"

-"El día que sea solamente mío, excelencia, el día que sea solamente mío…"

-"Entonces, quiero cortejarte como lo hacen Sesshomaru y Kouga, para luego emparejarme contigo si me aceptas, vivimos en un mundo youkai ahora, vivimos bajo sus reglas, y acataremos sus costumbres. ¿Qué dices?"

-"Sí, por supuesto!"

Punto para el monje, ahora falta el lobo…

En la habitación de Rin Kagome había terminado de vestirla, estaba muy bella, maravillosa, su kimono de tres capas en amarillo con flores de sakura anaranjadas y bordados en oro y plata el bordado de un Inu en la espalda y el obi plateado, sus joyas eran en oro y diamantes amarillos el cabello, Kagome lo había atado en una cola de caballo alta con flores de sakura hechas en cristal, una princesa de cuentos de hadas.

-"Oh! Rin te ves maravillosa, todos se admirarán de lo bella que eres, aunque ya te han visto arreglada antes, pero nunca tanto como hoy, estás brillante hija"

-"Tan bella como su madre"

Sesshomaru hacía su entrada en la habitación de su hija, estaba orgulloso de la hermosa mujer en la que Rin se había convertido, y se lo debía a Kagome y a Kaede, ambas habían colaborado activamente en la crianza y formación de la princesa de occidente.

-"Mis mujeres captarán las miradas de más de un youkai, me hacen sentir orgulloso"

-"Bueno, mejor me retiro a cambiarme, yo y los dejo para que conversen padre e hija."

-"Te acompaño, Miko"

-"No, quiero que te sorprendas cuando me veas, es costumbre de los humanos, que el novio sea sorprendido con el vestido de la novia"

-"Novio? Explícate"

-"Novios son los que se cortejan antes de emparejarse, nosotros seríamos novios en mi tiempo"

-"Entonces sólo te acompañaré hasta la puerta para que mi novia me sorprenda esta noche"

Kagome entró en su habitación y encontró a sus amigos, entre cariños y risas, ambos se giraron para verla con los rostros sonrientes

-"Ah! es un gusto verlos así, es el mejor regalo de bodas."

-"Le pedí a Sango que sea mi pareja y esposa, y ella aceptó"

-"Doble regalo!"

Kagome corrió a abrazarlos y al tenerlos con ella tan cerca, sin saber cómo las lágrimas comenzaron a brotar, los amigos desconcertados la consolaban como podían pero ella lloraba y lloraba en silencio, dejando salir la angustia reprimida de su interior, de a poco se calmaba, Sango y Miroku suponían que se debía a la presencia de Inuyasha en el palacio, Kagome estaba bajo mucha presión y la estaba manejando bastante bien, pero no se había podido desahogar debidamente y con Sesshoamru eso sería imposible, cualquier cosa que diga de Inuyasha puede ser malinterpretada y no conviene a solo horas del la celebración de sus emparejamiento.

-"Kagome, ¿Qué sucede amiga?"

-"Fue muy difícil, no golpearlo y estrangular a Kikyo"

-"Si, lo imaginamos, pero debes tranquilizarte. Sesshomaru no permitirá que te dañen de ninguna manera"

-"Lo sé, pero tengo tanta rabia y angustia guardada dentro que me cuesta respirar"

-"Sólo déjalo salir Kagome, Sango y yo estamos aquí para tí"

-"No quiero llorar más que de alegría, quisiera que me ayuden a vestirme, y quisiera que tu me acompañes Miroku, eres como un hermano para mí y yo no tengo a nadie de mi familia conmigo"

-"¡Será un honor Kagome!"

El Monje y la sacerdotisa se abrazaron, Sango lagrimeaba ante tanta emoción que los embargaba.

-"Kagome, ahora me retiro para vestirme yo también, tengo a una exterminadora que enamorar y me tengo que poner bonito para ver si se fija en mí"

-"Estoy segura que ella ya se ha enamorado, Miroku"

-"Ah, Sí? y cómo te das cuenta?"

-"Por la forma en que te mira, sus ojos lo dicen todo..."

Era verdad, los ojos de Sango brillaban como dos luceros, emocionada y enamorada, sus mejillas como dos cerezas maduras, el sacerdote le besó las manos y se retiró.

-"Ahora amiga, al closet a ver qué tenemos para la ceremonia"

-"Pues esta tarde vino ese youkai ardilla con varios atuendos, veamos"

-"Espera, busquemos tu traje, para que tú también puedas vestirte."

Ya casi estaba todo listo, las mujeres vistiéndose, los machos ultimando detalles, Inuyasha en palacio, ya estaban sobre la cuenta regresiva, el emparejamiento estaba en marcha...

En la habitación de Inuyasha, Kikyo se terminaba de arreglar, para ella había un kimono color caramelo con los detalles bordados en marrón y plata las joyas eran de cristal, su cabello atado en una cola baja.

Inuyasha despertó y la miró, era muy bella pero le recordaba a Kagome, no la veía como otro ser, eran lo mismo, su cabeza estaba muy confundida, el cuello le dolía terriblemente, se levantó y se fue a tomar un baño, necesitaba relajarse un poco.

La ropa para él era un kimono de tres capas, negro con detalles en rojo, oro y plata, flores de sakura bordadas en rojo y un Inu aullando en la espalda, el obi era rojo bordado en plata.

Como segundo de occidente el Risu youkai le había vestido muy correctamente, se vería muy sexy y atractivo.

Salió del baño y se vistió, Kikyo le ofreció una taza de té, definitivamente se veía muy atractivo, sería de ella, si no era esta noche, no pasaría de mañana.

No se dijeron ni una palabra, sólo esperaban a que los vinieran a buscar

En la habitación de Rin, Kouga se sentó al lado de la muchacha y suavemente la atrajo hacia él, Rin se apoyó en su hombro

-"No quise herirte, princesa"

-"Lo sé, pero me dolió"

El lobo estaba entre feliz y triste, había herido a su hembra, pero a la vez ella le dijo que le dolió, lo cual significaba que él le importaba.

Tomando coraje, se inclinó muy lentamente y lamió la mejilla de Rin, y luego buscó su boca, apoyó los labios sobre los de ella, y le dio un dulce beso.

Había visto cómo Sesshomaru lo había hecho con Kagome y supuso que esa era una buena manera de demostrar sus sentimientos al modo ningen.

Rin sonrojada sonreía avergonzada, se apoyó en el hombro del lobo y suspiró.

Kouga respondió rodeando a la joven con su brazo atrayéndola hacia él.

El beso ningen había funcionado, cuántas cosas más debería aprender? "Le preguntaré a Sesshomaru Sama, él debe saber de mujeres humanas, después de todo se unirá a kagome... No! Rin es su hija, va a matarme, buscaré al monje... si, buscaré a Miroku"

La hora se acercaba, todos se arreglaban, los nervios tomaban el control, el plenilunio se presentaba mágico y misterioso...