SUFRIR O MORIR EN SOLEDAD

X. OBJETIVO

Lugar desconocido, Inframundo

Agatha estaba cada vez más frustrada. Ya se había lastimado el tobillo y ambas manos al intentar liberarse, solo obteniendo las burlas de la mujer como respuesta. El hombre había desaparecido desde la mañana. Agatha estaba segura de que era un espectro, y que se había ido para disimular su papel como espía. ¿Quién sería el traidor? No lo sabía aún.

Había escuchado algo importante también: Didrika estaba molesta y de mal humor, pues la estratega del enemigo había desaparecido. Eso la alivió: al menos estaban en igualdad de condiciones. No, quizá ellos tenían la ventaja: todavía Hypnos estaba con ellos.

Los pensamientos de Agatha estaban con Thanatos, y como se estaría sintiendo en esos momentos. Seguramente su dios estaría muy preocupado por ella, y no podía hacer nada al respecto. No sabía que hacer. Levantó la mirada, y vio a Didrika furiosa.

-Lástima que su estratega haya huido de ustedes- dijo Agatha, poniéndose de pie con dificultad, y mirando a la mujer con su particular sonrisa insolente- ahora se quedaron a la mitad del camino, sin saber a donde dirigirse-

Didrika se enfureció y, acercándose a ella, levantó su mano para golpearla. Como reflejo, Agatha levantó su brazo para cubrirse, pero el golpe no llegó nunca. La mujer miró con curiosidad la pulsera de la chica: la misma que le había regalado Thanatos.

-Pero que bonita pulsera- dijo la mujer, haciendo que Agatha escondiera su brazo detrás de su espalda para evitar que Didrika la viera- ¿quién te la regaló?-

Agatha dio un paso atrás, nuevamente evitando mostrar a la mujer el adorno. Para mala suerte de la chica, el hombre regresó y atrapó a Agatha por la espalda, sacándole la pulsera del brazo y entregándola a la mujer.

-¡No! ¡Por favor!- dijo la chica, extendiendo su mano hacia Didrika, intentando en vano recuperarla, mientras que el hombre la detenía para evitarlo- esa pulsera fue un regalo de Thanatos, por favor, no me lo quiten-

La mujer examinó la pulsera con una expresión de incredulidad en su rostro.

-Oh, no solo es solo una pulsera, mocosa- le dijo la mujer- ¿no tenías idea de lo que tenías en tu propio brazo?- se volvió hacia el hombre- ¡esto es lo que estábamos buscando! Ya no necesitamos más a la estratega. Esto es todo lo que necesitamos…-

Agatha intentó de nuevo recuperar la pulsera, pero el hombre la empujó contra la pared de la cueva con fuerza, mientras que Didrika rompía la pulsera y sacó las cuentas en forma de estrellas negras.

-Con esto vamos a obtener lo que necesitamos- dijo Didrika sonriendo, y volviéndose hacia Agatha, que miraba con horror lo que había pasado con el regalo de Thanatos- oh, no te preocupes. A cambio de tu regalo, vas a volver a ver a algunos viejos amigos tuyos…-

Agatha hizo una mueca. No le gustaba nada el tono de Didrika, pero frunció el entrecejo, Disimuladamente se llevó una mano al cabello, y se quitó uno de los pasadores. Mientras que los enemigos estaban ocupados en otro asunto, metió el pasador de metal en la cerradura de las cadenas, con la esperanza de abrirlas.

x-x-x

Calabozo de Giudecca, Inframundo

Cuando Aiacos llegó a los calabozos de Giudecca, se sorprendió de encontrar a una gran cantidad de espectros ahí reunidos. Vio que Minos y Thanatos estaban junto a Violate, así como también Kagaho. Además de ellos, estaban Giganto, Niobe, Myu y algunos de los espectros de Minos. Todos los presentes tenía una expresión sombría.

-¿Qué sucedió?- preguntó Aiacos, su corazón dando un salto molesto- ¿porqué hay tanta gente aquí?-

-Violate acaba de confesar sus crímenes- dijo Myu, en un tono que parecía que él tampoco podía creer lo que acababa de pasar- confesó ser el espía en el Inframundo y haber ayudado a su cómplice a secuestrar a Agatha y sacarla del Inframundo-

Aiacos palideció.

-No- dijo el espectro de Garuda, sacudiendo la cabeza, la sangre abandonando su rostro- no puede ser. Violate no es capaz de…-

Pero no pudo seguir, pues Thanatos se volvió hacia los demás espectros, y con un gesto los hizo salir a todos, quienes obedecieron de inmediato. Solo Kagaho se quedó de pie justo fuera de la celda. Cuando Minos salió, le lanzó a Aiacos una mirada llena de reproche y cerró su mano en un puño de manera amenazante, pero no dijo nada. Al pasar junto al espectro de Garuda, Minos le dio un codazo "accidental" en las costillas con una expresión molesta.

Aiacos se acercó a la celda, y suspiró. Violate lo miró de reojo, pero lo ignoró y se cruzó de brazos, dándole la espalda. El juez suspiró, relajando sus hombros, y se volvió hacia el espectro de Bennu.

-Kagaho, ¿me permitirías hablar con Violate en privado?- dijo Aiacos.

-Lo lamento mucho, señor Aiacos- dijo Kagaho, cruzándose de brazos y lanzándole una mirada de pocos amigos- tengo órdenes estrictas del señor Thanatos de no dejar sola a Violate en ningún momento-

-Será solo un minuto, Kagaho- insistió el espectro de Garuda.

-Mis órdenes son directamente del señor Thanatos- dijo Kagaho, dándole la espalda- así que si quiere decir algo, tendrá que soportar mi presencia-

-No se fije en la presencia de Kagaho, señor Aiacos- dijo Violate en un tono furioso y muy cargado de sarcasmo, aún dándole la espalda, pero mirándolo de reojo- ¿qué es lo que quiere?-

Aiacos miró a su ala derecha. Apenas habían sido dos días que estaba ahí, pero la mujer que amaba había cambiado mucho. Tenía los ojos hundidos, y ojeras bajo sus ojos. Sus largos cabellos estaban desaliñados, su mirada perdida, cabizbaja. Y estaba, comprensiblemente, muy enojada con él. Pero, en ese momento, ese enojo no era lo que preocupaba a Aiacos.

-Violate, ¿porqué dijiste que eres culpable de ser el espía?- dijo Aiacos- tú no eres el espía. No puedes serlo. Lo sé-

-Yo soy el espía, señor Aiacos- dijo la espectro, sin dejar su tono sarcástico- usted me descubrió desde la primera vez que me acusaron y, por más que intenté ocultarlo, usted supo la verdad desde el principio-

-¡No! No, no y no...- dijo Aiacos, subiendo un poco el tono de voz. Estaba exasperado, y muy preocupado por ella. ¿Porqué la chica estaba haciendo eso?- tú no eres culpable. Si acaso dudé de ti, lo siento muchísimo, pero no tienes porqué acusarte falsamente, Vi-

Violate bajó la mirada. Sospechaba que Aiacos había dudado de ella, pero esa confirmación le causó mucho dolor. Aiacos, por su parte, se dio cuenta que de nuevo había metido las patas. Tomó la mano de la chica y la besó con ternura.

-Humildemente te pido perdón por haber dudado de ti- le dijo Aiacos con cariño- y por haberte abandonado así estos dos días. Fue injusto y cruel de mi parte. Te pido perdón-

Violate se conmovió levemente por ello, pero pronto volvió a controlarse. No lo iba a perdonar por lo que le había hecho. No solo había dudado de ella y la había abandonado, sino que también la había cambiado por otra mujer, o eso le habían dicho.

-No hay nada que perdonar, señor Aiacos- dijo ella, haciendo un movimiento rápido para soltarse de él- usted tenía razón al sospechar de mí. Yo fui quien traicionó al señor Hades. Ahora, si me disculpa, quisiera prepararme para la ejecución-

Esto alarmó a Aiacos. Sintió como si toda su sangre se le fuera a los pies de un golpe. ¿De qué estaba hablando? Reprimió el impulso de abrazarla, pues sabía que se molestaría mucho si lo hacía, y tragó saliva.

-¿Ejecución?- dijo el juez de Garuda, palideciendo- ¿de qué hablas?-

-¿No lo escuchó, señor Aiacos?- intervino Kagaho, apoyado en la pared fuera de la celda, con los brazos cruzados- el señor Thanatos ha ordenado que Violate sea ejecutada esta misma noche por su traición, pues está furioso y aprensivo en partes iguales por lo que sucedió con Agatha-

Aiacos estaba fuera de sí de asustado. No podía creer que la mujer que amaba, su ala, fuera a ser ejecutada por un crimen que él estaba seguro que no cometió. ¿Y porqué Violate había aceptado que ella era la espía? Eso no tenía sentido.

-...-

De pronto, Aiacos tomó descaradamente su rostro entre sus manos y la besó. Al principio Violate disfrutó ese beso, pero pronto recordó lo que le había dicho la mujer que la había amenazado: que Aiacos la había cambiado por otra mujer. Fue suficiente para que la chica tuviera el suficiente autocontrol para empujar al juez de Garuda para alejarlo de ella.

-¡Cómo te atreves, Aiacos!- gritó ella, enfurecida, tomando su vaso y lanzándoselo al juez de Garuda. Éste se protegió con una mano para que no lo golpeara en la cara- ¡nunca más vuelvas a tocarme!-

-Lo… lo lamento mucho- dijo él, apenado, bajando la mirada tristemente- perdóname, por favor. Te amo, Violate. ¿Qué ya lo olvidaste?-

La espectro no respondió. Levantó la mirada, y vio la expresión entristecida de Aiacos. Le dio mucha tristeza verlo así, y estuvo a punto de decirle la verdad. Pero recordó lo que había hecho, y su orgullo pudo más. Sabía que estaba a salvo. Y sabía que no quería ver a Aiacos.

-No hay nada que lamentar, señor Aiacos- dijo Violate, de nuevo cruzándose de brazos, e ignorándolo- como dije, tengo que prepararme para morir. Estoy segura que su nueva amiga lo ayudará a sobrellevar este disgusto-

Aiacos se quedó helado. Si él no había hecho nada malo. ¡Ni mujeres había en el Inframundo! Excepto...

-¿De qué hablas?- dijo el juez, alzando las cejas- ¿hablas de Manika? Ella no es nadie importante, te lo prometo. Ella solo era una amiga de mi infancia, y quise ayudarla en atención a ello, nada más-

Violate lo miró con indiferencia, pero guardó silencio. Aiacos insistió y tomó las manos de la chica con delicadeza, pero ella las retiró con enojo.

-Te dije que no volvieras a tocarme, Aiacos- siseó ella entre dientes.

Aiacos comprendió. Violate estaba demasiado ofendida con él, y necesitaría tiempo y esfuerzo para contentarla y volverla a hacer sonreír. Y tiempo era lo que no tenía: Sobre todo si iban a ejecutarla. El chico se puso de rodillas.

-Lamento mucho haberte ofendido, Violate- dijo el espectro de Garuda, inclinando su cabeza- después de lo que hice, después de haber dudado de ti, sé que no merezco tu perdón. Lamento haber interrumpido tu día. Con permiso-

Y tras levantarse, salió de los calabozos, cabizbajo y con los ojos humedecidos, con su pensamiento fijo en hablar con Thanatos y convencerlo de la inocencia de Violate. Mientras tanto, tan pronto como se quedó sola, Violate se sentó en el suelo, y miró de reojo la chamarra de Aiacos, que había relegado a una esquina de la celda.

-¿Porqué no le dijiste la verdad sobre el plan, Violate?- dijo Kagaho en voz baja, para que solo ella pudiera escucharlo- ese hombre es un idiota, pero te ama. Se le nota-

Violate le lanzó una mirada llena de desdén, y se cruzó de brazos, sin responderle.

x-x-x

Habitación vacía, Caína, Inframundo

No pasó mucho tiempo cuando Hypnos acompañó a Radamanthys a ver a Victoria. Cuando la vio, el dios del sueño alzó las cejas. Si bien Agatha era joven, ella había vivido hacía más de dos mil años, y todo ese tiempo había visto y aprendido muchas cosas desde su prisión el mundo de los sueños. Pero Victoria tenía escasos veinte años, y a Hypnos le pareció difícil creer que ella hubiera sido quien causara todos esos problemas.

-Señorita Victoria- dijo Hypnos, siendo lo más educado que pudiera- Radamanthys me dice que usted es la estratega de nuestros enemigos-

Victoria le lanzó una mirada asesina a Radamanthys, quien la ignoró olímpicamente. Dash, por su parte, comenzó a ladrar al dios del Sueño, como si quisiera defender a su antigua dueña.

-Rufff…ruff…-

-Ya le dije que yo no estoy con ellos, ni creo lo que ellos creen- dijo Victoria en un tono exasperado, haciendo que el espectro de Wyvern frunciera el entrecejo al verla dirigirse de esa manera a uno de los dioses gemelos- ¡me obligaron a hacerlo! Amenazaron con asesinar a mi familia, y solo por eso lo hice. Pero escapé en la primera oportunidad que tuve-

-Lo sé- dijo Hypnos con paciencia- pero ahora, somos nosotros quienes necesitamos su ayuda, señorita- dijo, tomando los papeles de manos de Radamanthys- necesitamos que nos diga que fue lo que hizo, estos planes, para poder evitar que hagan más daño, y más vidas se pierdan-

Victoria los miró, dudosa, en silencio por unos segundos.

-Está bien- dijo Victoria, suspirando resignada- les diré mi plan. Pero...-

-Tiene mi palabra que nadie en el Inframundo va a lastimarla- dijo Hypnos interrumpiéndola- y que la protegeremos mientras sea nuestra invitada-

Victoria pasó sus ojos de Hypnos a Radamanthys, y de nuevo hacia el dios del Sueño. Tomó aire y asintió.

-Planeamos implicar a uno de los espectros, alguien que causara un gran daño moral a los demás, incluso a los jueces y, de ser posible, a los mismos dioses- explicó Victoria, bajando la mirada- la espectro llamada Violate de Behemoth fue la más apta para ser la víctima de ello. El espía dejaría un plan falso y algunos objetos en lugares semiescondidos, pero fácilmente accesibles, para que fueran rápidamente encontrados-

La chica tomó aire, pero se alarmó al ver al dios del sueño tan molesto. Volvió su vista a Radamanthys, un poco asustada, pero el espectro curvó su boca en una sonrisa que pretendía calmarla, pero que aún así se veía aterrorizante. Victoria, sin embargo, entendido la intención del espectro, y se volvió a Hypnos.

-Esa era la primera parte- dijo Victoria- me dijeron que habían logrado capturar a alguien importante, una chica mortal con significado especial para el dios de la muerte- tragó saliva- no me gustó mucho eso, pero les dije que… la usaran como rehén para que Violate de Behemoth hiciera una confesión falsa… lo siento- añadió, bajando la mirada, al ver que ambos mostraban miradas amenazantes.

Hypnos estaba más que furioso. Radamanthys no podía creer que Victoria fuera la causante de todo ese alboroto.

-Lo siento, lo siento mucho- dijo Victoria, ruborizándose levemente y bajando la mirada. Estaba avergonzada de haber causado tantos problemas- no lo habría hecho, pero habían amenazado a mi familia-

Hypnos se dio cuenta de que la estaba asustando, y no quería eso. Respiró hondo, e intentó suavizar su mirada. No estaba enojado con ella, sino con los enemigos.

-¿Sabes dónde está Agatha?- preguntó Hypnos.

-Sí, lo sé- dijo ella, y tanto Hypnos como Radamanthys se miraron entre sí- está aquí, en el Inframundo. Dijeron que hay una cueva, en la orilla norte de Cocytos- dijo Victoria- ahí se esconde una mujer, Didrika. Consiguieron una manera de entrar al Inframundo por un portal-

El dios del sueño meditó por unos minutos lo que estaba pasando. Sabía donde estaba Agatha. Podía ir por ella antes de que Thanatos se enterara, se apresurara sin pensarlo y su impulsividad arruinara todo.

-Bueno, tengo que ir por mi cuñada- dijo Hypnos, poniéndose de pie- gracias por su información, señorita Victoria-

-¡No!- dijo Victoria, haciéndolo detenerse- esperen. Eso no es todo…-

-¿Hay más?- dijo Hypnos, alzando las cejas, preparándose para lo que la chica le iba a decir.

Victoria dudó. Dash había saltado a su regazo, y ella lo acariciaba nerviosamente, mientras que pasaba su vista repetidamente de Radamanthys a Hypnos. El espectro de Wyvern la miraba fijamente, y al hacerlo sintió una punzada un poco graciosa en su estómago. Que raro. Quizá se iba a enfermar.

-Su objetivo no es proteger al espía en el Inframundo- dijo Victoria- eso es solo una distracción. Lo que ellos desean es liberar del Inframundo a algunos de sus compañeros. Hacerlos regresar al mundo humano-

Radamanthys palideció, e Hypnos abrió los ojos desmesuradamente. ¿Intentaban revivir a los sombras muertos? Eso sería muy peligroso.

-¿Cómo lograrán eso?- dijo Hypnos.

-No lo sé exactamente- dijo la chica, dejando a Dash en el suelo, levantándose y extendiendo la mano para tomar los papeles que Radamanthys le había quitado- en esa parte del plan no me involucraron. Lo único que sé es que tienen una trampa con ellos. Un grupo de tres piedras que puede llegar a inmovilizar a un dios, que ya probaron con otro dios-

Hypnos se quedó pensativo.

-De acuerdo, pero aún así tengo que ir yo por Agatha- dijo Hypnos, pensativo, y se volvió a Radamanthys- si le decimos esto a Thanatos, irá corriendo sin ningún cuidado y va a arriesgarse a ser sellado de nuevo por esos sujetos-

Victoria se volvió a sentar, respirando hondo, como si acabara de quitarse un peso de encima.

-Señor Hypnos- dijo Radamanthys, señalando a Victoria- ¿qué se hará con respecto a ella?-

-Se quedará como invitada tuya hasta que esto se resuelva- dijo Hypnos- si es cierto lo que dijo y hay sirvientes de Deimos en el Inframundo, y si se enteran de que ella está aquí, intentarán atacarla y silenciarla-

-Estará protegida aquí, señor- dijo Radamanthys con seguridad.

-¿Estaré encerrada otra vez?- preguntó Victoria, con ojos enormes que hicieron que el juez de Wyvern sintiera nuevamente una punzada en su abdomen.

-Es por su propia seguridad, señorita- dijo Hypnos antes de que el juez respondiera- una vez que resolvamos esto y veamos que está a salvo, la escoltaremos a una salida del Inframundo. Tiene mi palabra, como le dije antes. Estas personas son peligrosas, tienen que tener cuidado-

-De acuerdo- dijo ella- tengan cuidado, puede ser una trampa-

Hypnos asintió y, tras agradecer a Victoria, se apresuró a salir de Caína hacia el río helado de Cocytos. Radamanthys miró a Victoria con curiosidad y, quizá, con un poco de admiración. Tenía una extraña sensación que nunca había sentido antes. Victoria sonrió levemente y bajó su mirada, un poco apenada por la fuerte mirada del espectro. El juez se dio cuenta de ello y sacudió su cabeza, para salir y cerrar la puerta tras de sí. Se volvió a Queen.

-Protégela, Queen- dijo Radamanthys en voz baja- el señor Hypnos cree que está en peligro de ser atacada. Por favor, no dejes que la lastimen-

Queen asintió con seriedad, y Radamanthys se apresuró a salir tras Hypnos.

x-x-x

Habitaciones de Perséfone, Giudecca, Inframundo

Perséfone no podía creer lo que su esposo venía a decirle. ¿De dónde cocinaron ese plan de hacer aparentar que Violate sí era culpable y fingir una ejecución esa tarde? Pandora también escuchaba lo que Hades decía con creciente preocupación.

-¿Cómo se les ocurrió hacer eso?- dijo Perséfone.

-Mi amor- le dijo Hades- alguien amenazó a Violate con la vida de Agatha. Cuando le contó eso a Minos, él sugirió ese plan para confundir al enemigo y hacerlo cometer algún error. Minos dijo…-

-¡Entonces ustedes debieron hacerle ver la total estupidez de su sugerencia!- dijo Perséfone, alzando la voz un poco.

-¿Qué está mal de ese plan, florecita?- dijo Hades, alzando las cejas.

-Vas a hacer que todos tus espectros, no solo el espía, crean que Violate nos traicionó- explicó Perséfone- ¿no ves que eso es malo, no solo para ella, sino para el Inframundo? ¡Los enemigos quieren que los espectros pierdan la esperanza!-

-Lo sé, Perséfone- dijo Hades, bajando la mirada- pero no se me ocurre otra cosa. Thanatos está sufriendo. Y sospecho que Aiacos también. No sé me ocurre nada más que hacer. Entre los ciento ocho, uno es un traidor, y contar nuestros planes a los espectros hará que el espía lo sepa…-

Perséfone bajó la mirada tristemente. No le gustaba nada la idea, pero sabía que su marido tenía razón. No tenían ninguna otra alternativa. Suspiró.

-Está bien- dijo ella, bajando la mirada- no me gusta este plan, pero guardaré en secreto-

Hades sonrió, y besó las manos de su esposa con cariño.

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Pasillo sur, Giudecca, Inframundo

Aiacos caminaba hacia el comedor de Giudecca, donde se suponía que estaba Thanatos, para hablar con él sobre lo sucedido con Violate. ¡No era culpable, estaba seguro! Su corazón estaba encogido de horror. ¿Tan mal había tratado a la chica, dudando de ella, que estaba en esa actitud suicida de aceptar la culpa de algo que no había hecho?

El juez de Garuda sacudió la cabeza. No podía creerlo.

"Espera, Violate", pensaba Aiacos mientras se apresuraba a buscar al dios de la muerte "probaré tu inocencia y detendré la ejecución, así tenga que ser ejecutado yo en tu lugar… o contigo".

Aiacos suspiró. ¿Cómo había podido ser tan estúpido? Violate era fiel e incapaz de traicionar a Hades, o a él. Era fuerte, inteligente y hermosa, y además muy orgullosa. ¿Cómo había dudado de ella?

"Lo siento, Vi" pensó el juez, "yo causé este enorme problema, y yo lo resolveré. Lo prometo"

Aiacos apresuró el paso, y se encontró a Thanatos, quien caminaba con peligrosa tranquilidad hacia el comedor, donde iba a encontrar a Hades. El juez de Garuda aceleró su caminata, cerrándole el paso al dios. Éste se detuvo, frunciendo el entrecejo.

-¿Qué quieres, Aiacos?- dijo Thanatos de mal humor, y poco faltó para que lo fulminara por su atrevimiento. Estaba preocupadísimo por Agatha, y enojado por lo que había tenido que hacer, fingir que condenaba a muerte a Violate.

-Señor Thanatos, por favor, solo le tomará un minuto- dijo Aiacos, clavando una rodilla en el suelo- vengo a hablar con usted sobre Violate-

Thanatos frunció el entrecejo. Sabía que Aiacos y Radamanthys desconocían de la estrategia que habían planeado con Minos. Le parecía un poco cruel, pues podía entender lo mucho que el juez de Garuda estaría preocupado por la chica que amaba. Quizá, si no hubiera estado tan preocupado por Agatha, quizá hubiera dado un empujón al espectro en la dirección correcta. Pero…

-No hay nada de que hablar, Aiacos- dijo Thanatos en un solemne tono severo y fingidamente furioso- Violate confesó, y son los deseos de Hades que sea un ejemplo para que una traición así no vuelva a suceder-

-Señor Thanatos, estoy seguro de que se está culpando falsamente- dijo Aiacos en tono suplicante- por favor, señor, tiene que creerme. Si Agatha se culpara a sí misma, no le creería, ¿verdad?-

Aiacos había tocado una fibra sensible. Thanatos encendió su cosmo furioso, tomó al espectro del cuello y lo empujó contra la pared de manera muy agresiva.

-¡No te atrevas a volver a hablar de Agatha!- dijo el dios, encendiendo su cosmo lleno de furia, y pronunciando cada palabra con peligrosa claridad.

Pero fue cuando Thanatos vio la tristeza en los ojos de Aiacos. La misma tristeza que él mismo tenía en sus ojos. Ambos estaban sufriendo lo mismo: la horrenda incertidumbre de no saber que era lo que les esperaba a las mujeres que amaban. Thanatos suspiró y lo soltó.

-Lo lamento mucho- dijo Thanatos en voz baja, suspirando y mirando a su alrededor, mientras que Aiacos recuperaba el aliento. Bajó la voz- bien, estamos solos. Aiacos- añadió, mirándolo fijamente, sin levantar la voz- te diré la verdad. Hay algo importante que tienes que saber-

x-x-x

Orilla norte de Cocytos, Inframundo

Un poco antes

No hubo nada que Agatha pudiera hacer al respecto. No podía abrir las cadenas, y no sabía que querían con su pulsera, pero la habían destruido y tomado solamente las estrellas negras. La chica se sintió terrible al respecto: era el único regalo que Thanatos le había hecho, y ahora estaba hecha pedazos. Las estrellas negras le recordaban mucho al dios de la muerte.

-Vamos, mocosa- dijo Didrika en una expresión llena de desprecio- no llores por esto. A ti no te iban a servir. A nosotros, en cambio…-

La mujer alemana se interrumpió al ver llegar a alguien más. Era el hombre, el espectro que había traicionado a Hades. Agatha frunció el entrecejo.

-Tenemos problemas, Didrika- dijo el hombre- no sé como, pero la estratega de Fleur de Lys está aquí, y es prisionera de Radamanthys en Caína-

La mujer frunció el entrecejo al escuchar eso.

-Quizá por eso Fleur y los demás no pudieron encontrarla después de que escapó- dijo Didrika pensativa- no importa. Ya no la necesitamos. Lo que sí, debemos silenciarla antes de que revele nuestros planes a nuestros enemigos- sonrió- ya sabes lo que tienes que hacer-

Agatha dejó escapar una risa sarcástica.

-¿Así que así tratan a sus aliados?- dijo la chica griega, mirando con desdén a ambos, mientras el espectro encapuchado salió apresuradamente de la cueva.

-Y aún no has visto lo que hacemos con nuestros enemigos- dijo la mujer- así que quédate callada mientras termino esto, si sabes lo que te conviene-

Agatha guardó silencio, pero continuó mirándola con desprecio. Didrika la ignoró, y se puso a acomodar las seis estrellas de la pulsera que había roto una junto a otra.

Click

La chica griega abrió los ojos grandemente. El candado de la cadena alrededor de su tobillo se abrió, haciendo un sonido suave, y la chica quitó el candado y se desató la cadena de su tobillo, asegurándose que los enemigos no la vieran. Aprovechó que Didrika no la estaba viendo, y se puso de pie, para correr hacia la entrada de la cueva. Ambos enemigos la vieron y corrieron tras ella.

Agatha salió de la cueva hacia el río helado de Cocytos, y el hombre encapuchado la alcanzó, atrapándola por la espalda.

-Deja de moverte, mujer estúpida- dijo el hombre, y Agatha abrió los ojos grandemente. ¡Ya sabía quien era! No pudo hacer nada al respecto, pues el espía la arrastró de regreso a la cueva, y la tumbó en el suelo de nuevo.

-Aaah... ¡déjame!- gritó Agatha.

-Ni de broma- dijo Didrika, sonriendo, mientras que el hombre volvía a ponerle las cadenas en el tobillo- ahora quédate quieta, mientras te mostramos la sorpresa tenemos preparada para tu dios de la muerte y los demás habitantes de este inframundo-

Agatha frunció el entrecejo, frustrada, mientras Didrika sacaba una esfera de su bolso. La esfera estaba llena de una extraña energía que brillaba de manera impresionante dentro. La misma que contenía una gran parte del cosmo de Christoffer.

-¿Que vas a hacer con eso?- preguntó Agatha, segura de que la respuesta no le gustaría ni un poco.

-Oh, nada importante- dijo Didrika- solamente traer de regreso a unos amigos. Quizá tú los conociste…-

Agatha no entendió por un momento lo que había dicho. ¿Traer de vuelta a quién? Abrió los ojos, un poco asustada por lo que había dicho. ¿Se refería a resucitar a los muertos? Si era así, ¿a quién se refería?

La esfera se abrió, llenando de luz las seis estrellas de la pulsera rota que Thanatos le había regalado, y Agatha reconoció la luz como un cosmo muy poderoso. Alzó las cejas. La luz se volvió cada vez más y más brillante, incluso hasta volverse cegadora. Agatha se cubrió los ojos con sus manos. Cuando la luz desapareció, el corazón de la chica casi se detiene de un susto.

En lugar de las seis estrellas, la entrada de la cueva estaban de pie, uno junto a otro, seis personas: Lord Castlehaven, Emanuelle Bellini, Greta Neuer, Henry Northumberland, Eugéne Fontaine y Erebus Megalos. Este último, la persona que recordaba terriblemente bien, dio un paso al frente, y la miró con una sonrisa maligna.

-Tanto tiempo sin verte, Agatha- dijo Erebus, haciendo que la sangre dejara el rostro de la chica.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Hoy fue un horrendo día, la mitad del cual lo pasé en el tráfico. Por fin, estoy en casita y pude actualizar. Les mando un abrazo enorme a todos. Muchas gracias por seguir leyendo, y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.