SUFRIR O MORIR EN SOLEDAD

XI. QUEBRADOS

Giudecca, Inframundo

Momentos antes

Aiacos había escuchado el relato del dios atentamente, sin interrumpirlo, aunque ganas no le faltaron. No podía creer lo que Thanatos acababa de decirle, y miraba al dios de la muerte con una expresión de incredulidad. Entonces, ¿todo había sido una farsa, un plan para desenmascarar al culpable?

Una parte de él se tranquilizó de verdad, como si un enorme peso se hubiera levantado de su corazón. Entonces, si había entendido bien, Violate era inocente, y Hades y los dioses gemelos lo sabían. Pero, ¿porqué no lo habían incluido a él en el plan? ¿Eso significaba que no confiaban en él? No, no era eso. No se explicaba muy bien porqué lo habían mantenido al margen.

-Pero, ¿porqué…?- comenzó el espectro de Garuda

-Violate nos pidió expresamente que ustedes no supieran- lo interrumpió Thanatos en voz baja, a modo de disculpa, adivinando los pensamientos del juez de Garuda- ella dijo que entre menos gente supiera de esto, mejor-

-Yo fui a verla hace apenas un rato- dijo él, cabizbajo, con una mezcla de sentimientos en su corazón: no sabía si estaba triste u ofendido, o las dos- y no me dijo nada. ¡Me vio sufriendo por ella, y dejó sufrir sin decirme nada!-

Aiacos se cruzó de brazos y apoyó la espalda en la pared con un gesto enfurruñado. ¿Cómo su ala derecha había podido ser tan cruel como para ocultarle esa información y dejarlo creer que la iban a terminar? "Así como tú fuiste cruel y no creíste en ella", le dijo una molesta vocecita en su interior.

-Aiacos- dijo Thanatos con una expresión empática- si tuviera que adivinar… diría que fue porque te está devolviendo la descortesía de no confiar en ti como tú no confiaste en ella, ¿no es así?-

El espectro de Garuda sintió un horrendo vacío en su estómago cuando cayó en cuenta de ello. Su relación con Violate, tan hermosa y calmada como era, había sido destruída en apenas un par de días, en la primera dificultad que habían tenido juntos. Él desconfió de ella, y ella le devolvió el favor, tal y como había dicho el dios de la muerte.

Cayó en cuenta de la verdad, y fue como si un balde de agua fría le hubiera caído encima: ¡su relación con Violate estaba rota, hecha pedazos por la primera duda que surgió entre ellos!

-Discúlpeme, señor Thanatos- dijo Aiacos, inclinándose rápidamente- yo tengo… tengo que ir a ver a Violate de nuevo…-

Thanatos asintió. No sonrió, pero le lanzó una mirada llena de simpatía. El juez de Garuda agradeció al dios de la muerte, y se alejó rápidamente. Suspiró. Esperaba de corazón que esos dos se arreglaran. Hacían una linda pareja, y a leguas se notaba que ambos se adoraban, aunque se trataran con tanta formalidad en público.

El dios se la muerte estaba a punto de reanudar su camino hacia donde se encontraba Hades, cuando sintió un fuerte cosmo cerca del río helado de Cocytos. No le parecía conocido, y era muy parecido al de un santo de Athena, pero había algo equivocado con él. Era, también, muy poderoso.

Thanatos se detuvo, y giró sobre sus talones, dirigiéndose a toda prisa a Cocytos. Si ese cosmo tenía algo que ver con donde se encontraba Agatha, tendría que ir ahí lo más pronto posible.

x-x-x

Cocytos, Inframundo

Hypnos y Radamanthys fueron alcanzados por Minos en el camino hacia Cocytos, y los tres se apresuraron hacia donde Victoria les había dicho que estaría Agatha. Mientras lo hacían, sintieron un fuerte cosmo emanando desde ese sitio. El dios del sueño tuvo un mal presentimiento.

-Esto no me gusta…- dijo Hypnos en voz baja. Radamanthys asintió.

Los tres se apresuraron hacia la orilla norte del río helado, y pronto notaron que el cosmo que les había llamado la atención se consumió por completo y desapareció. Continuaron hacia el sitio de donde había emanado el cosmo extraño, y pronto vieron la cueva. Eso no fue lo que hizo que el dios del Sueño se detuviera de golpe.

En la puerta de la cueva, había un grupo de personas. Radamanthys frunció el entrecejo furiosamente al verlos. Al menos a dos de ellos los había conocido en Catania, y sabía de buena fuente que deberían de estar muertos. Al igual, Minos vio a otro hombre que él mismo había visto morir en Esparta, y que ahora tenía a Agatha firmemente sujeta de los hombros. Para alivio de Hypnos, la chica estaba, fuera de de su expresión asustada y molesta, relativamente ilesa. Erebus la había soltado de sus cadenas y sacado a la salida de la cueva.

-Vaya, mira nada más, si es Hypnos, dios del Sueño, el gemelo de tu adorado Thanatos, querida- dijo en voz alta Erebus, hablando muy cerca del oído de Agatha, quien hizo una expresión de fastidio- no pensé que fueras a salir de tu escondite. ¿Estás listo para ser sellado, igual que tu hermano lo fue?-

Hypnos no dijo nada. Pasó su vista por los enemigos. Todos los hombres habían estado recientemente muertos, excepto una mujer que estaba con ellos. No había ningún espectro. ¿Se habían equivocado, y ningún espectro los había traicionado? No, los traidores seguramente tenían a alguien infiltrado en los espectros. ¿Quién era entonces?

Y entonces el dios del Sueño lo entendió. Hypnos frunció el entrecejo, y se volvió a Radamanthys, aunque sin quitar la vista de los enemigos.

-Radamanthys, el espectro traidor no está aquí con ellos- dijo Hypnos en voz baja, solo para que el espectro de Wyvern escuchara- tengo un mal presentimiento. Hades está con Perséfone. Regresa inmediatamente a Giudecca. Asegúrate que Violate esté a salvo-

-Pero…- comenzó Radamanthys.

-No te preocupes- dijo Hypnos en voz baja- aquí está Minos, y siento que Thanatos también viene hacia acá. Todo estará bien-

Radamanthys asintió, obedeciendo de inmediato, y se retiró. Una vez que desapareció, Hypnos se volvió hacia los enemigos, encendió su cosmo y miró a Erebus con especial agresividad.

-Aquí estoy- dijo Hypnos en voz baja, y señaló a Agatha- déjala ir, y arreglaremos esto entre nosotros-

Los enemigos se echaron a reír.

-¿Acaso crees que somos estúpidos, dios del Sueño?- dijo Erebus, sonriendo horriblemente- ven por ella si te atreves… y si no quieres que tu gemelo pierda a la mujer que ama-

-¡No!- gritó Agatha, intentando soltarse del hombre- ¡señor Hypnos, no lo haga, es una trampa!-

-Shhh… silencio, pequeña- dijo Erebus, cubriéndole la boca- no querrás arruinarle la sorpresa al dios del Sueño, ¿o sí?-

Hypnos evaluó la situación. Agatha no estaría bien si se negaba. Pero con toda seguridad eso era una trampa. No estaba seguro como, pero debía serlo: recordaba muy bien lo que Victoria había dicho. Volvió su vista a Agatha, quien lo miraba desesperadamente, como si con sus ojos intentara decirle que no lo hiciera. El dios del Sueño se lo agradeció de corazón, pero decidió que tenía que hacer algo para ayudarla. Thanatos aún no llegaba.

-Esta bien- dijo Hypnos, suspirando resignado- entraré voluntariamente en su trampa, y me dejaré sellar, si ustedes liberan a Agatha y se la entregan a Minos. Y como ya una vez traicionaron a Thanatos, les pediré que ustedes lo hagan primero-

-¡No!- dijo Minos, alarmado- señor Hypnos, no puede…-

-Silencio, Minos- dijo Hypnos solemnemente, pero con bastante autoridad, que el juez no respondió- solo tienes que obedecer-

-¿Y porqué confiaríamos en tu palabra?- dijo Erebus, mientras intentaba evitar que Agatha se soltara. La chica estaba desesperada. No quería ver también a Hypnos ser sellado. Haber visto cuando sellaron a Thanatos, y lo había visto gritar de dolor mientras el cofre absorbía su alma aquella vez. Había sido horrible, y no quería que el dios del sueño también pasara por eso.

-Porque yo no los he traicionado- dijo Hypnos con seriedad- a diferencia de ti, por ejemplo, que traicionaste la promesa que le hiciste a Thanatos-

Erebus sonrió maléficamente.

-De acuerdo, te la daré- dijo el hombre. Dio unos pasos delante, y de un empujón lanzó a Agatha a los brazos de Minos, quien la detuvo para evitar que cayera al suelo. El espectro notó, furioso, que uno de los tobillos de la chica tenía una herida circular que se veía muy molesta y dolorosa. Si él quería masacrarlos, no se imaginaba que haría Thanatos con ellos cuando se enterara.

-No lo dejes, Minos- dijo Agatha en voz baja- no merecen su confianza-

Minos asintió, pero no había nada que pudiera hacer. Hypnos dio un paso adelante, e inmediatamente sintió algo extraño. Se sentía débil. Además, sin que se lo esperaba, sintió como una fuerza invisible hizo que cayera de rodillas, con todo su cuerpo inclinado hacia el frente. Los enemigos se echaron a reír.

-Que bien te sienta eso, Hypnos- dijo Erebus en un tono burlón, acercándose a él y poniendo un cofrecito frente a él- pero no tanto como esto. Pasarás los siguientes cientos de años en este cofre. Hasta nunca, dios del Sueño-

Erebus abrió la cajita, y una fuerza invisible comenzó a absorber a Hypnos. Minos dio un paso hacia delante, intentando detenerlo, pero sabía que sería en vano. Agatha se llevó las manos a la boca, preocupada por que sentía que todo ello había sido su culpa, otra vez. El dios del Sueño hizo un gesto de dolor cuando el cofre lo absorbía. Sin embargo, algo hizo que el cofre se botara de las manos de Erebus, que cayó al suelo haciendo un gesto de dolor. Hypnos dejó de ser absorbido, pero se mantuvo de rodillas en el suelo, sin poderse levantar por el poder de la trampa que le habían puesto.

-¿Qué rayos…?- dijo Erebus, levantando la vista. Palideció al ver la respuesta a su pregunta. No solo él, todos los enemigos se agitaron al ver al recién llagado.

Thanatos se había acercado a ellos lentamente, con su agresivo cosmo encendido, con una bola de energía de su cosmo en su mano y una expresión amenazante en su rostro.

-Thanatos…- dijo Agatha en voz baja, preocupada y aliviada de verlo en partes iguales.

-El día de hoy se han metido con mi chica y con mi hermano- dijo furioso el dios de la muerte- espero que hayan disfrutado sus escasos minutos de vida, porque todos ustedes regresarán inmediatamente al Tártaro, a donde pertenecen-

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Caína, Inframundo

Victoria estaba tomando una taza de té que Queen le había llevado. La chica miró curiosa al espectro que Radamanthys había asignado para cuidar de ella. Le parecía demasiado femenino en apariencia, pero después de charlar un poco con él le cayó bien.

No podía creer que Radamanthys, ese chico gruñón que había conocido por accidente hacía tantos años, fuera uno de los jueces del Inframundo, terrible y temido por todos. Incluso Queen se mostraba renuente a desobedecerlo.

-¿Realmente le tienen miedo a Radamanthys?- preguntó Victoria.

-El señor Radamanthys- la corrigió Queen. Victoria se echó a reír.

La chica levantó la vista mientras reía, y vio a un extraño espectro que nunca había visto acercarse a ellos. Alzó las cejas, pero no pensó más en ello, incluso sonriendo al recién llegado. Éste encendió su cosmo y, antes de que Queen pudiera volverse, le propició un golpe en la nuca que lo dejó fuera de combate. Mientras Queen cayó inconsciente al suelo, Victoria gritó, asustada, y se levantó, alejándose de él.

-¿Qué sucedió?- dijo la chica, alarmada- ¿qué le hiciste?-

El espectro se volvió hacia ella. Era un hombre alto, con una larga cabellera rubia, y usando un sapuri como el resto de los espectros. Pero sus ojos… había algo en sus ojos que no estaba bien. Eran negros, todos negros, excepto el iris, el cual era blanco.

-Así que tú eres la chica que se le escapó a Fleur de Lys en Atenas- dijo el recién llegado.

Victora, asustada, miró a su alrededor, buscando algo que la protegiera de ese espectro, y tomó un atizador que estaba junto a la chimenea de la habitación donde se encontraba, y se preparó para defenderse con él.

-Y tú eres el espectro traidor del Inframundo- dijo la chica, frunciendo el entrecejo y tomando el atizador con ambas manos, preparada para pelear. El espectro se echó a reír.

-Lo lamento, niña- dijo el espectro- pero eso no te servirá para salvarte de mí-

El espectro se lanzó hacia ella. La chica lo golpeó un par de veces con el atizador, pero el espectro se lo tumbó de sus manos con un rápido movimiento. Acto seguido, la tiró al suelo y se lanzó sobre ella. Victoria se giró e intentó arrastrarse tras una de las sillas de la habitación, pero el espectro la tomó de unos de los tobillos y tiró de él. Victoria solo atinó a patearlo en la cara, y se apresuró a levantarse para salir de ahí.

No sirvió de nada, pues el enemigo la alcanzó fácilmente. La volvió a tumbar en el suelo y la tomó del cuello con ambas manos, comenzando a apretarlo con fuerza. Victoria intentó quitárselo de encima, pero una chica sin cosmo no era rival para un espectro de Hades. Queen seguía tumbado inconsciente junto a ella, sin poder hacer nada.

Cuando el oxígeno se le acababa y ella estaba a punto de rendirse, Victoria sintió un alivio inmediato. Abrió los ojos, y vio que el hombre ya no estaba sobre ella, sino que estaba en una posición incómoda contra la pared más alejada de ella. No entendió. ¿Qué había pasado? La chica se levantó y miró a su alrededor. Otro espectro había llegado junto a ella. Sonrió aliviada al reconocerlo.

-Radamanthys…- dijo ella en voz baja.

-Lamento que haya pasado esto, Victoria- le dijo Radamanthys en voz baja, ofreciéndole la mano para ayudarla a levantarse- espera un segundo, arreglaré un pequeño asunto con este hombre, y te lo explicaré enseguida…-

-¡Radamanthys!- dijo el espectro que había atacado a Victoria- se suponía que estabas en Cocytos con Hypnos…-

-Tuve una corazonada- dijo el espectro de Wyvern, sonriendo con malicia mientras se colocaba entre el espectro y Victoria- debí imaginarme que una sucia rata como tú sería el traidor. Minos estará muy decepcionado de ti cuando se entere, Byaku de Nigromante-

El espectro nombrado se echó a reír.

-Lo lamento, señor Radamanthys- dijo el espectro de Nigromante, y señaló a Victoria- esa chica sabe demasiado de los planes de mis amos, y me han ordenado silenciarla-

Radamanthys dejó de sonreír y frunció el entrecejo.

-No la vas a tocar, sucio traidor- dijo el juez.

-Ya veremos- dijo Byaku.

Ambos encendieron sus cosmos, y se atacaron mutuamente. Mientras lo hacía, Radamanthys extendió la alas de su sapuri para proteger con ellas a Victoria del ataque del espectro, en vez de protegerse a sí mismo.

El ataque de Byaku no fue rival para el poder de uno de los jueces del Inframundo. El espectro de Nigromante cayó al suelo tras un solo golpe, derrotado, pero aún con vida. Tan pronto como lo venció, Radamanthys se sentó en una de las sillas que no había sido destruída, e hizo una mueca de dolor, llevándose las manos al costado.

-Radamanthys, ¿estás bien?- dijo Victoria, saliendo de su sorpresa y apresurándose a su lado. Notó la sangre fluyendo de uno de los costados del espectro, escurriendo por debajo del sapuri- ¡Rada, estas herido!-

-No es nada, mujer- le dijo Radamanthys- no hagas drama por un tontería así-

Victoria no le creyó.

-Estás herido por mi culpa- dijo Victoria- por favor, déjame verte-

-No- dijo el juez con firmeza- ¡he dicho! No insistas-

-Vamos…- le dijo la chica- ¿por favor?-

Radamanthys iba a levantar la voz y decirle que no se metiera en sus asuntos, pero la chica lo miró con una expresión tan linda que el espectro no pudo decirle que no. Resignado, el juez gruñó pero obedeció lo que le dijo la chica, quitándose el sapuri y mostrándole la herida que tenía en el costado. No era muy profunda, pero seguía sangrando.

-Lo siento mucho, es mi culpa- dijo la chica- me estabas protegiendo-

-No es nada, ya te lo dije- gruñó Radamanthys, haciendo una expresión de fastidio- he tenido peores…-

Victoria sonrió tristemente. No pasó mucho tiempo, cuando Gordon y otros de los espectros de Caína llegaron a ver que había sucedido, y se dieron cuenta también que su líder estaba herido. Valentine trajo unas cadenas para atar al traidor Byaku, y los Gordon trajo algunas cosas para limpiar la herida del juez de Wyvern. Tras vendar la herida del juez, Victoria sonrió y besó a Radamanthys en la mejilla. Éste la miró, parpadeando perplejo.

-¿Qué fue eso?- gruñó de nuevo el juez de Wyvern.

-Gracias por salvarme, Rada- dijo Victoria- creí que…-

-No iba a dejar que ese traidor te lastimara- dijo Radamanthys en un tono seco. Suspiró- te quedarás aquí en Caína, Gordon y Valentine te cuidarán y protegerán con sus vidas mientras llevo a este traidor de regreso a Giudecca- al decir eso, los dos espectros asintieron- Violate ya ha estado demasiado tiempo encerrada. No tardaré-

Victoria estaba decepcionada porque Radamanthys se iba, pero asintió resignada. Esperaba que volviera pronto. La chica se sentó en una esquina, mientras que Gordon y Valentine esperaban de pie junto a ella, vigilando que estuviera a salvo. Victoria sonrió. Nunca, ningún hombre había hecho algo parecido por ella.

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Calabozo de Giudecca, Inframundo

Poco antes

Tras haber hablado con Thanatos sobre Violate, Aiacos se había apresurado a volver a verla. Nuevamente Kagaho se negó a dejarlos solos, lo cual le causó una gran irritación al juez de Garuda. ¿Quién se creía que era ese Kagaho? No era un juez y aunque era casi igual de poderoso, en justicia, tendría que obedecerlo. Pero el espectro de Bennu dijo que sus órdenes provenían de Thanatos, y que no podía desobedecerlo.

-Déjame a solas con ella- insistió Aiacos- ¿qué acaso no confías en mí?¿crees que yo soy el traidor?-

Kagaho se echó a reír.

-No creo nada, señor Aiacos- dijo el espectro de Bennu- solo digo que el señor Thanatos dijo que nadie. Sin excepción-

Aiacos estaba furioso.

-¡Yo soy un juez del Inframundo!- exclamó Aiacos, alzando la voz y encendiendo su cosmo lleno de furia- ¡no soy ningún traidor, porque fui digno de la confianza del señor Hades!- respiró hondo, y se calmó- así como Violate es mi lugarteniente, mi ala derecha, quien siempre ha tenido mi completa confianza y jamás sería capaz de traicionarnos-

Violate había dado un respingo cuando el juez alzó la voz, pero se mantuvo testarudamente evitando su mirada. Una vez que vio que no había nada que hacer con respecto a Kagaho, el juez de Garuda entró a la celda donde había estado encerrada. Violate lo siguió con la mirada, pero no dijo nada. Claro que lo adoraba y deseaba lanzarse a sus brazos, y perdonarlo por todo, pero estaba muy dolida y ofendida.

Aiacos se sentó en el suelo frente a ella, mirándola sin decir ni una sola palabra. Después de un rato de silencio obstinado de parte de la espectro, Violate por fin habló.

-¿Y bien?- dijo la espectro de Behemoth en un tono insolente- ¿tiene algo que decir, señor Aiacos? Creí que ya habíamos terminado la conversación-

-Aparentemente no la habíamos terminado- dijo Aiacos- porque el señor Thanatos me dijo que deliberadamente me ocultaste una parte importante de la información sobre el tema del que estábamos hablando-

Violate levantó la mirada hacia él. Rayos, ahora Aiacos sabía la verdad, y sabía que ella había pedido que no le dijeran. No había pensado en que hacer en ese momento. No atinó más que a bajar la mirada.

-Nunca me hubiera imaginado que tú me hicieras eso. Aunque entiendo porqué lo hiciste- continuó Aiacos- yo no confié en ti cuando más lo necesitabas, y tú me devolviste el favor. Estábamos tan unidos antes, y a la primera dificultad que tuvimos, dudamos uno del otro y nos quebramos…-

-Si estamos quebrados- dijo Violate en un tono orgulloso, pero con sumo pesar en su corazón- no hay más que decir, ¿o sí?-

Eso le dolió en el alma a Aiacos, pero hizo un gran esfuerzo para que su rostro no lo mostrara.

-Sí, yo aún tengo algo que decir, Violate- dijo el juez de Garuda, y extendió las manos para tomar las de la chica con suma suavidad y delicadeza. Violate intentó retirar sus manos, pero Aiacos las tomó con un poco más de fuerza, y la chica no lo intentó de nuevo- yo te amo, Vi. Me arrepiento de haber dudado de ti. Quizá no merezca que me perdones por lo que hice, pero estoy dispuesto a esperar por ti el tiempo necesario para que me perdones, y a intentar reparar nuestra relación-

Violate lo miró a los ojos. Vio dolor y arrepentimiento en ellos, pero también notó que el espectro la miraba con cariño.

-No sé…- comenzó a decir Violate- no sé si lo podré perdonar, señor Aiacos…-

-No necesito que lo digas enseguida- dijo Aiacos, inclinándose para besar las manos de la espectro, una por una- esperaré el tiempo que sea necesario. Y ahora- añadió, poniéndose de pie- creo que ya has estado encerrada lo suficiente-

El juez se puso de pie y, antes de que Violate entendiera que era lo que iba a hacer o Kagaho pudiera detenerlo, Aiacos encendió su cosmo y rompió de un golpe las cadenas que aprisionaban a la chica.

-¡Aiacos!- dijo Kagaho, escandalizado, olvidándose de llamarlo formalmente- ¿qué estás haciendo? Las órdenes del señor Thanatos…-

-Las órdenes del señor Thanatos te las puedes meter por donde mejor te quepan- dijo Aiacos en voz alta- ¡Violate es inocente, y se acabó! No la retendrás aquí por más tiempo-

-¡No estás pensando coherentemente, Aiacos!- dijo Kagaho a su vez.

Aiacos iba a decir algo, pero se interrumpió cuando Radamanthys entró al calabozo, llevando a rastras a un muy golpeado Byaku, quien no oponía ninguna resistencia.

-¡Radamanthys!- dijo Aiacos.

-¿Qué hace aquí, señor Radamanthys?- dijo Kagaho, cruzándose los brazos, exasperado. Odiaba el desorden que se estaba haciendo- ¿qué hace aquí?¿y porqué trae a ese espectro…?-

-¿Ya liberaste a Violate, Aiacos? Perfecto- dijo Radamanthys, y señaló al espectro que llevaba a rastras- aquí traigo al verdadero espía: Byaku de Nigromante. Se descubrió a sí mismo al atacar a Queen y querer silenciar a la chica que encontré en Grecia, y confesó que él era el espía. Gordon y Valentine son testigos también…-

Aiacos sonrió ampliamente, y con una señal ambos jueces ordenaron a Kagaho a encerrar a Byaku en el mismo sitio donde habían encerrado a la espectro de Behemoth.

-Y ahora, Vi- le dijo Aiacos, alzando las cejas con una sonrisa, tomando la mano de la chica tan pronto como sintieron el cosmo de Thanatos elevarse amenazadoramente en Cocytos- falta darle una lección a los enemigos que osaron meterse contigo-

Violate sonrió levemente, pero se soltó de Aiacos de nuevo con un gesto.

-Te dije que no me tocaras de nuevo, Aiacos- siseó Violate. Aún estaba ofendida con Aiacos, pero no tenían tiempo de discutir. Llamó su sapuri, el cual la cubrió inmediatamente, causándole a la espectro una agradable sensación, pues lo había extrañado. También encendió su cosmo con una sonrisa traviesa, y se dirigió a Cocytos, a donde emanaban los cosmos de Hypnos y Thanatos, seguida de Aiacos y Radamanthys.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Es hora de patear traseros, pero lamentablemente el primer trasero pateado fue el de Aiacos por su propia estupidez. Va a tener que esforzarse bastante para arreglar todas sus metidas de pata. Muchas gracias por seguir leyendo. Les mando un abrazo enorme.

Abby L.