CAPÍTULO 3

Mis hermanos y yo nos miramos entre nosotros, para asegurarnos de que la respuesta que le íbamos a dar a Alice, era la correcta.

Los de tu misma especie mataron a nuestros padres.-dije en un susurro.

Nosotros no matamos humanos...-dijo Edward pero lo interrumpí.

Lo sabemos.-dije mientras me sentaba en el sillón de la sala.

¿Como?.-preguntó Alice sorprendida.

Vuestro color de ojo os delata.- dijo Emmett sentándose en el sillón de en frente.

Me refiero a como sabéis distinguir entre vampiros vegetarianos y...- Pero Jasper no la dejó terminar.

Internet es una buena arma, si sabes donde buscar.-dijo Jasper.- Además necesitamos conocer al enemigo.

Pero nosotros no somos el enemigo.-dijo Alice con cara de desesperación.

Alice, Edward nosotros ya no confiamos en nadie, ni en vampiros ni humanos, ni tampoco en nuestro padre.-dijo Emmett.

Tanto odio almacenáis...-dijo Alice enfadada.

No es odio, es miedo a sufrir y a hacer daño.-dije sincerando me por una vez.- Nosotros Alice, somos monstruos. No pertenecemos a los vampiros, ni tampoco a los humanos, no pertenecemos a ninguna especie. Somos fallos de la naturaleza, experimentos...

Los únicos monstruos aquí, somos nosotros.-dijo Edward.- Chupamos la sangre de los humanos y de los animales, los matamos.

Nosotros también.-dijo Jasper.- Yo puedo sumir a una persona en depresión, y que por ello se suicide. Bella puede matar a una persona tocándola, con solo desearlo. Y Emmett con su fuerza descomunal podría daros una paliza y mataros sin medir su fuerza.

Si confío en alguien y comienzo una relación de amistad, y por una tontería discutimos, y yo deseo su muerte solo porque estoy enfadada sabiendo que luego se me va a pasar y la mato, a esa persona por solo desearlo, sería el fin.-dije intentando explicarles la situación.- La piedra llega a desvanecerse, pero la muerte es irremediable.

Si nuestros poderes se descontrolan sería el fin, para nosotros porque nos convertirían en cobayas con las que experimentarían y para los demás, porque podríamos matarlos.-dijo Jasper sentándose al lado mía con tranquilidad.

No se puede vivir con miedo por la eternidad.-dijo Alice.

Y... ¿vosotros no lo hacéis?.-pregunté sarcásticamente.- No cambiáis de sitio cada cuantos años, no interactuais con humanos. Para dar lecciones, Alice, primero hay que aplicárselas.

No hables así a mi hermana.-dijo la voz de Rosalie, al parecer la piedra se iba desvaneciendo.

No tenéis porque escucharnos, podéis iros.-dijo Emmett señalando la puerta, sin mirar a Rosalie.

Creo ... que será lo mejor.-dijo Edward echándome una última mirada.

Si yo también lo creo.-dijo Rosalie siguiendo a sus hermanos hacia la puerta.- Lo mejor será no juntarnos con tanta chusma.- dijo cerrando la puerta de un portazo.

Nos quedamos unos segundos en silencio, hasta que oímos los coches de los Cullen funcionar.

Los Cullen son extraños.-dijo Emmett sujetando su barbilla.

Sienten sentimientos extraños hacia nosotros.-dijo Jasper pensativo.

Te refieres a pena y compasión.-dije apoyando la cabeza en su hombro.- Odio, quizás, porque no me dirás ahora que Rosalie me ama.

No a ti, pero quizás a Emmett.-dijo Jasper sonriendo, mientras miraba a su hermano.

Que pena, porque yo no siento lo mismo.-dijo Emmett cruzándose de brazos.

Tus sentimientos no opinan lo mismo.-dijo Jasper haciendo sonrojar a Emmett.

No se puede tener un poco de privacidad en esta casa.-dijo Emmett subiendo las escaleras hacia su habitación.

Y por lo que noto, Emmett no es el único al que le gusta un Cullen.-dijo Jasper mirándome.

Te equivocas.-dije levantando la cabeza de su hombro.

No lo hago y lo sabes.-dijo Jasper.

Lo sé.-admití en un susurro.- Pero no puedo permitírmelo. El amor no es para mi.

Y cuando Jasper iba a decir algo, Charlie entro por la puerta.

¡Hola chicos!¿Que tal vuestro primer día?.-preguntó Charlie sacándose el abrigo.

Extraño.-dijo Jasper fríamente.

Supongo que os acostumbraréis, solo es cuestión de tiempo.-dijo Charlie yendo hacia la cocina.

No lo creo.-dijimos en un susurro, Jasper y yo a la vez.

¿Y Emmett?.-preguntó Charlie desde la cocina.

EN MI HABITACIÓN.-gritó Emmett.

Me voy a mi cuarto.-le dije a Jasper, mientras me levantaba del sofá.

Sin esperar respuesta subí a mi cuarto a paso rápido. Abrí la puerta y me encontré a Edward. ESPERA ... ¿A Edward?¿Que hace Edward en mi cuarto?

Edward!¿Que haces aquí?.-le pregunté mientras cerraba la puerta y le echaba el cerrojo para que mis hermanos y Charlie no entrasen en mi cuarto.

Necesito hablar contigo.-dijo acercándose a mi.

Habla.-dije alejándome del, mientras me sentaba en mi cama.

Por primera vez en siglos.-dijo Edward acercándose.- Nunca me vi tan unido a alguien como a ti y quiero...

Para.-dije interrumpiéndolo.- Pertenecemos a mundos distintos.

Lo sé, y eso lo hace más interesante.-dijo Edward acercándose a la cama.

Mierda!¿Por que diablos había cerrado la puerta?Mientras Edward se acercaba, dí la vuelta y me acerqué a la puerta, pero el con un rápido movimiento me encerró entre sus brazos.

Sé que tu sientes lo mismo.-dijo Edward.- No resistirás mucho tiempo.

Esto no está bien.-dije mientras miraba como la cara de Edward se acercaba a la mía peligrosamente.

Hace mucho que dejé de hacer lo que estaba bien.-dijo Edward con una sonrisa rozando sus labios contra los míos, sintiendo como una corriente de electricidad, me llevaba a otro mundo.

Pero unos sonidos en la puerta, me hicieron despertar.

Edward sé que estás ahí.-dijo Jasper desde el otro lado de la puerta.- Siento tus sentimientos desde aquí.

Rápido, sal por la ventana!-dije separando lo de mi, mientras oía como Jasper llamaba a Emmett.

No me pienso rendir.-dijo Edward como despedida mientras salía por la ventana.

Ya, ya, eso lo dices porque aun no conoces bien a mi mellizo y a Emmett.

Soy inmortal.-dijo saltando.

Como si les importara.-susurré antes de abrir la puerta.

¿Donde está?.-preguntaron Emmett y Jasper a la vez.

¿Quien?.-pregunté haciéndome la tonta.

EDWARD.-dijeron otra vez a la vez.

¿Sabéis?Parecéis mellizos.-dije con burla.

Isabella.-dijo Jasper enfurecido.

Se fue.-admití en un susurro.

La regla de enamorarse, se aplica a todos, no solo a Emmett.-dijo Jasper seriamente.

Oye! Que yo no estoy enamorado!.-dijo Emmett

Ya... díselo a tus sentimientos.-dijo Jasper.- Espero que sea la última vez, Bella.

Lo prometo.-dije seriamente.- Pero no creo que el se rinda...

Supongo que tendremos que hacerle cambiar de opinión.-dijo Emmett apretando sus nudillos.

No! Sé cuidarme sola.-dije enfadada.-Deberías preocuparos más de vuestros sentimientos, y dejar los míos en paz.

Dije cerrándoles la puerta en mi cuarto. A veces odiaba que fueran tan protectores.