NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

MUCHAS PERO MUCHAS GRACIAS A TODOS, POR LOS COMENTARIOS. ESPERO DE VERDAD QUE EL FIC LOS ENTRETENGA AUNQUE SEA UN MOMENTO…

CAPITULO 33

-"Sesshomaru?"

-"Hnmm?"

-"El peligro no ha pasado, hay que apurar lo de Rin"

-"Hn."

Los dos se miraban a los ojos y se quedaban abrazados, Kagome continuaba jugando con las marcas del cuerpo de su macho, Sesshomaru cerraba los ojos entregándose a las caricias de su pareja.

-"Sesshomaru?"

-"Hnmm?"

-"La marca… hace unos momentos…"

Abrió los ojos y la miró muy serio

-"No fue como lo hacen siempre, digo tradicionalmente, creo…eso dijo Ken"

-"Ken?"

-"El risu youkai"

-"Hn."

Ella lo observaba, esperaba una respuesta.

Sesshomaru estaba más que divertido con la curiosidad de su Miko, decidió divertirse aún más

-"Jamás vi aparearse a un risu"

-"¿Qué? ¿Qué dices! Hablo en serio…la marca así, como la nuestra, es válida?"

Él se incorporó apoyado en un codo la miró y se dio cuenta de que estaba preocupada, ya no era divertido para ella

-"No sé qué te dijo el Risu, pero yo veo mi marca en tu piel, tú ves la tuya en la mía?"

-"Mmmm. Sí, si la veo, es … grande y profunda ¿Te duele?"

La risa de Sesshomaru no tardó en llenar el aire de la habitación, hacía más de setecientos años que no se reía de esa manera.

Kagome cambiaba muy rápido de ideas a lo largo de una conversación, siempre ocupándose del bienestar de los demás, había olvidado el motivo por el que comenzaron esta charla preocupada por el posible dolor de su pareja, era adorable, sin poderse contener, Sesshomaru se fue acercando a besarla y acariciarla, ahora sabía qué tocar, dónde y de qué manera, recorría su cuerpo con ternura tocando todo lo que veía y lamía y mordisqueaba esos pezones que lo volvían loco, Kagome se relajaba en sus brazos, confiaba en él de tal forma que se entregaba a ser devorada sin ninguna reserva.

Él se colocaba sobre ella mientras arrastraba las garras por las piernas subiendo hasta debajo de los brazos, llevándolos hacia arriba de la cabeza de la Miko.

Se miraban con una sonrisa seductora y enamorada…Sesshomaru bajo su boca hacia el cuello de la joven lamió y beso la marca ella sintió que se estremecía por completo, el reiki comenzó a cubrir su piel, provocando al youki del Inu a salir a jugar, entrelazados, besándose apasionadamente, deseaban devorarse y perderse dentro del otro.

La Miko bajó rasguñaba la espalda del macho excitado y bajaba con las uñas sobre la carne de los hombros, la espalda, agarrando y apretando los glúteos del Daiyoukai que abrió los ojos por la sorpresa, sonrió y la besó con más pasión, la lengua penetraba la boca de la Miko saboreando sus gemidos suaves.

Él llevaba una mano hacia el sexo de Kagome, mientras besaba y succionaba sus pechos, ella jadeaba, su sexo estaba húmedo, caliente, los dedos del Inu resbalaban en la esencia de su excitación, el montículo de sus sueños estaba entre sus dedos, lo acariciaba lo masajeaba.

Kagome rompió el beso y echó su cabeza hacia atrás, agarrando las pieles de la cama, gemía y se desesperaba, Sesshomaru continuaba con sus caricias, mordiendo sus pechos besando y dejando marcas de chupetones por todo su cuerpo, se sentía completo, invencible, darle placer a esta mujer era la gloria, Miroku tenía razón, las humanas eran complicadas pero maravillosas.

Ella agarró la mano de Sesshomaru para detenerlo en su cometido, quería probar algo con él, darle algo especial, que sabía que en el fondo anhelaba, lentamente lo empujó hacia atrás para poder incorporarse, él estaba confundido, miraba expectante, ella se dio vuelta colocándose en posición de Inu, para que él pudiera tomarla como el instinto de mandara.

Él lentamente fue trepando sobre ella, besaba la espalda baja, iba subiendo besando, hasta llegar al cuello y el oído le susurraba

-"¿Qué tratas de hacer, Miko, volverme más loco?"

Ella se hizo hacia atrás presionando su sexo contra el miembro del Daiyoukai, que gimió y mordió su hombro, el instinto, lo llevaba, buscaba la sumisión de su hembra, luchaba contra él, para no herirla, la tomaría suavemente y lentamente, no la sometería, la bestia se revolcaba excitada y la joven no le facilitaba mantener el control

-"Miko…"

Kagome una vez más frotó su sexo contra el desesperado Daiyoukai, que jadeaba intentando controlarse, ella lentamente separó un poco las piernas, Sesshomaru, sintió el golpe en su interior, la deseaba locamente, la bestia, él, el instinto, ella lo seducía con actitudes de Inu, que no podría resistir mucho tempo más.

Él la tomó de los brazos para voltearla y recostarla sobre su espalda pero ella se resistió, él intentó agarrarle los brazos de nuevo, ella lo esquivó, los ojos del Lord del Oeste estaban en llamas, la sangre le fluía por todo el cuerpo, ella sentía la respiración dificultosa de su macho y supo que estaba en lo correcto, el instinto lo llevaba a someter a su hembra, si bien no era el tipo de mujer dócil, sería su regalo de bodas, ella sería capaz de hacer eso por él.

Ahora hizo el intento de irse, levantarse y caminar hasta e baño, el gruñó y la detuvo, ella forcejeó y se liberó del agarre, Sesshomaru gruñía exigiéndole que le obedezca, todo era muy sutil, pero no dejaba de ser serio.

Kagome estaba decidida a aparearse con Sesshomaru y su bestia, sabía que eran uno, podía verlo en sus ojos manchados de rojo, la bestia se regocijaba

"Ella nos desea, a la manera youkai, ella nos honra, ella nos ama"

-"Miko! Detente no haremos esto!"

-"No sé de qué hablas, suéltame"

Sesshomaru la veía caminar hacia el baño, sus caderas se hamacaban, y el aroma de sus feromonas desgraciadas, lo atraían como la miel a las moscas

-"No lo haremos, la marca que llevamos es suficiente, vuelve a la cama"

-"No sé de qué hablas, y no, no volveré"

-"Hace frío, te puedes enfermar. MIKO!"

Continuó caminando, deseaba más que nada, que Sesshomaru fuera él mismo con ella, vivía aparentando lo que no era, frente a los demás, con ella sería diferente, no tendrían secretos ni tapujos, el vínculo los haría uno solo.

La habitación era enorme, le quedaba un trecho aún para provocar a la bestia, era ahora o nunca.

-"Kagome!"

La sacerdotisa levantó su reiki, sofocando a Sesshomaru que ya no aguantaba el desafío de la mujer.

Ella podía oír los gruñidos bajos del macho enceguecido de lujuria, ella pasaba por frente a la enorme chimenea de la habitación, estaba encendida, frente a ella en el suelo pieles blancas, demasiado tentador

-"Dije que regreses y eso es precisamente lo que harás Kagome…"

Sesshomaru se levantó de la cama, con firmes intenciones de arrastrar a su mujer de vuelta y hacerle el amor, caminaba en toda su gloria, jadeando hacia ella, que mantenía su posición firme, decidida, cuando lo sintió cerca se movió para encaminarse hacia el baño, él le agarró el brazo con fuerza

-"Que vengas, mujer"

-"Yo soy una mujer independiente en mi tiempo…"

-"En tu tiempo y en mi tiempo eres mía, MÍA, y me responderás como es debido"

El poderoso youki del Daiyoukai se erguía intentando aplacar el reiki de la onna.

Lejos de quemarlo, lo excitaba aún más, su energía demoníaca le recorría el cuerpo a la Miko, estimulándola de una manera salvaje

-"Haré lo que me plazca!"

Él la derribó de espaldas sobre las pieles, se erguía sobre ella, se apoyó en sus brazos a los lados de la cara de la Miko, que jadeaba, las feromonas de nuevo, las muy malditas le nublaban el juicio, hundía su cara en el vientre de la Miko, que forcejeaba bajo su control, la saliva le goteaba de la boca mojándole el cuerpo, ver a su pareja perdido de deseo, la excitaba, le provocaba morderlo y así lo hizo mordió su antebrazo, causando un siseo de parte de él interiormente ella sonreía, lo estaba logrando.

Él le tomó los brazos, los puso sobre la cabeza de la joven, mirándola de frente, estaba desnuda, indefensa, deliciosa, tentadora, muy tentadora, la besó dulcemente, ella apartó la cara y sacudió los brazos.

-"Sabes que no haré lo que me ordenas yo haré lo que me plazca, ya te lo dije"

La paciencia lo estaba abandonando completamente, ajustó su agarre a las muñecas de la sacerdotisa luchadora.

El momento se pasaba, tenía que hacerlo, violentamente quitó los brazos y se dio vuelta para escurrirse de su agarre, huyendo en cuatro patas, él la tomó del tobillo arrastrándola hacia atrás, sobre ella el cuerpo caliente y jadeante

-"A dónde vas, Miko?"

La voz era muy grave, sus respiraciones aceleradas, los gruñidos muy profundos, la bestia estaba en control

Ella no podía liberarse, Sesshomaru apretaba el agarre sobre sus manos contra las pieles su abdomen hirviente, sobre la espalda fría de una Kagome excitada y expectante

-"Déjame, suéltame"

Se sacudía violentamente, se movía hacia adelante y hacia atrás golpeando al macho en sus atributos, lo que lo excitaba enloqueciéndolo, ella no cesaba, en sus intentos por liberarse, él estaba al borde de la paciencia, no quería , pero necesitaba someterla. Los gruñidos se oían muy fuertes, ella no se detenía, ahora se retorcía y aprovechaba para frotar su sexo contra el miembro muy endurecido del Inu, la situación no se podía sostener más él la mordió en el hombro una vez más y le gruñía

-"Suéltame"

Los gruñidos continuaban y más graves, apretaba la mordida

-"Dije que me dejes ir!"

Sangre corría por el hombro de la mujer caliente que se revolvía contra su macho, él soltó su peso sobre ella provocando que descienda su parte superior, se le vencieron los brazos, suyugada a medias el macho se preparó, pasaba sus dedos por el sexo de la sacerdotisa, que jadeaba, suavemente separó los labios carnosos y resbalosos con la punta de su miembro fue penetrando a la joven desde atrás, apretaba la mordida aún más, ella gemía y se frotaba contra él, Sesshomaru comenzó a moverse sin soltar el hombro de la mujer, gruñía y gemía por lo bajo, la bestia amaba tanto a esta onna, quería deleitarse con cada expresión de placer de su rostro, la amaba, la sangre le hervía se movía entrando profundamente en ella, que jadeaba disfrutando la sensación de tenerlo sobre su cuerpo.

Ambos youkai y bestia compartían el placer inmenso de someter a una hembra tan poderosa y luchadora como Kagome, a medida que ella se resistía y fingía querer escapar, Sesshomaru más rápido se movía y más profundamente se adentraba, ella estaba perdida de placer, gemía el nombre de su pareja, mientras jadeaba necesitada de oxígeno, él se incorporó un poco permitiéndole a ella enderezar la espalda, los dos en cuatro patas, agitados, transpirados, los colmillos clavados en el hombro de la sacerdotisa valiente, provocando a la bestia, el orgasmo no se hizo esperar para ella, tan fuerte, tan intenso, gritaba su nombre entrecortado, el macho se acercaba a su placer, se movía desesperado, y soltando la mordida del hombro de Kagome, le susurraba al oído

-"Miko…qué me haces…Miko…me vuelves loco…"

Al escuchar sus palabras, tan eróticas ella supo que había sido la decisión correcta, arqueó su cuerpo en el placer, exponiendo el cuello a él.

Sesshomaru le tomó el cabello tirando firmemente la cabeza de la joven hacia atrás se inclinó hacia adelante y cuando el placer lo inundó, con sus espasmos involuntarios, perdido, extasiado, la bestia con su lujuria incontenible, su semilla dentro de la Miko hervía en el orgasmo poderoso del Inu youkai que desesperado hundió los colmillos una vez más en el cuello de la mujer jadeante entre sus brazos, inundándola con su youki , penetrando cada célula, cada partícula de su ser, llevándola al éxtasis absoluto.

El Daiyoukai bebía la sangre llena de reiki, la energía sagrada se arremolinaba retorciendo sus entrañas haciendo su orgasmo interminable.

Ella se dejó caer hacia adelante, abrumada por la energía, su cuerpo temblaba, él intentaba sostenerse para no aplastarla, se sentía completamente intoxicado de pasión, de caricias, de emoción, su corazón latía veloz y las venas se hinchaban llenas de sangre, caliente, muy caliente . Se dejaron caer sobre la alfombra de piel, Kagome acariciaba el pelo de la alfombra, y lo soplaba, jugaba, como un gato después de obtener una bola de estambre, estaba relajada, satisfecha, llena de marcas y sangre que Sesshomaru lamía por todo su cuerpo.

El mejor regalo de bodas.

Sesshomaru se retiró de ella y se acostó a su lado abrazándola, aún jadeaban.

-"Miko"

-"Mmm?"

-"¿Por qué lo hiciste?"

-"Tú me hiciste un regalo, yo también te hice uno"

-"A riesgo de que te haga daño"

-"No sucederá, me duele el cuerpo y mucho, pero estoy felíz"

-"Hn."

El besaba la marca y lamía los restos de sangre del cuello de su hembra

-"Sesshomaru?"

-"Hnmm?"

-"¿Podemos quedarnos aquí?"

-"No. Debemos mostrarnos, se supone que no deseamos esta unión. Ellos piensan que no estamos felices y debemos mantener eso, si permanecemos aquí sabrán que nos han hecho un favor."

-"Ah sí? Y por qué?"

-"Una pareja política, sin amor o sin piel, rehúye de los momentos de intimidad, no desean tener sexo con su pareja, lo hacen por obligación"

-"Oh, ya veo"

-" Y será conveniente que vean nuestras marcas"

-"Seguiremos mintiendo?"

-"Hn. Por lo menos hasta que abandonen occidente"

-"Y luego qué?"

-"Y luego… haremos lo que deseemos, siempre con un ojo en el hanyou"

-"Inuyasha, pero por qué?"

-"Náraku"

-"Ah, sí, maldito…Por un instante me olvidé de él."

Ella se puso de espaldas para verlo a la cara, amaba ese rostro, acariciaba su nariz y el cabello, él la miraba embelesado

-"Gracias"

-"Eh? De qué mi Lord?"

-"El regalo…Me gustó"

-"A mí también"

Él la besó muy profundamente, la lengua invasora paseaba libremente por la boca de la sacerdotisa, se separaron, él le susurró al oído

-"Fue un hermoso regalo, Miko"

-"Hay más de donde vino ese, youkai"

-"Ah sí?"

-"Ahá"

-"Hn. Interesante"

Sesshomaru besaba una vez más a su mujer, Kagome lo rodeaba con sus brazos, los besos calientes las caricias quemaban la piel…

De pronto, una enorme aura se erguía detrás de la puerta, Sesshomaru gruñía, Kagome se cubría con el cuerpo del macho protector. Tres golpes fuertes

-"Un momento! Corre al baño, cúbrete y espera allí"

-"Sí, ten cuidado"

-"Hn."

Kagome corrió lo más rápido que pudo y se escondió, tomó una yukata de baño y se quedó espiando por una rendija.

Sesshomaru, se vistió con una yukata de seda negra

-"Adelante"

La enorme figura del dragón entraba en la habitación, Ryusenki, "milagrosamente" se había recuperado del envenenamiento, y deseaba felicitar a la feliz pareja, la tradición dictaba la exposición de marcas a los Lores, en caso de no presenciar la unión política, el Daiyoukai del Sur, estaba fuertemente atraído por la Miko, al recuperarse y enterarse de los sucesos del día anterior, no se sintió para nada feliz y decidió comprobarlo con sus propios ojos

-"Sesshomaru Sama! Omedetto! Felicidades por la reciente unión de emparejamiento!"

-"Ryusenki, arigato gozaimasu"

He venido a saludarte y a la Miko Sama pero no la veo por aquí… Espero que no habrá dormido en su habitación…"

-"Absolutamente, Lord Ryusenki, yo duermo en mi habitación, ésta es mi habitación"

Kagome salió del baño con la yukata, celeste y muy corta, caminó a través de la habitación, se sentó en un sillón cerca de la chimenea y cruzando las piernas se lo quedó observado fijamente.

-" Se ve bastante recuperado mi Lord, ¿A qué debemos el honor de su visita?

Los dos Daiyoukai tragaron saliva, excitados por la hermosa y sensual vista, Ryusenki no soportó la tentación y se acercó a ella, se inclinó, le tomó la mano y le depositó un beso.

-"El emparejamiento le sienta maravillosamente, mi Lady."

Se sentó al lado de ella.

De reojo buscaba las marcas o alguna evidencia de lucha, Sesshomaru se sentó en el posa brazos del sillón de la Miko, marcando territorio, levantó su aura incomodando al Ryu youkai, que se encogía de odio y celos.

Un golpe en la puerta alertó al Lord dragón,

"Adelante"

Sesshomaru acostumbrado a las energías de su personal, identificó al sirviente que trae las bandejas de té y eventualmente algunos alimentos, el sirviente entró se inclinó, dejo la bandeja y se retiró.

Kagome se levantó, fue hacia la bandeja, el youkai dragón no le quitaba los ojos de encima, a Sesshomaru le hervía la sangre, la bestia celosa se rasguñaba la cara, la Miko sirvió tres tazas de té, tomó la primera y se encaminó de vuelta hacia la chimenea el Ryu se preparó para recibirla, pero la joven pasó de largo y se la entregó a su pareja, luego le entregó una taza a él.

Ryusenki masticaba su odio, pero lo escondía detrás de una máscara sonriente rebosante de sarcasmo.

-"Vaya, vaya Lord Sesshomaru, parece que lo has hecho más que bien anoche! Mira la Miko más poderosa sirviéndote como un cachorro asustado, espero no le hayas causado heridas deformantes, ella posee un muy agraciado cuerpo y sería una pena que se vea arruinado, por la lujuria de un momento de pasión arrebatada."

Kagome se retorcía de rabia, su reiki le corría por la piel, Sesshomaru intentaba calmarla con su youki muy suave.

-"Miko, vístete hay que ir al salón, los Lores y los ancianos nos esperan, Lord Ryusenki y yo tenemos asuntos que discutir, pero báñate primero, no deseo que la habitación apeste a humano cuando regrese y llama a Ken para que te ayude a vestirte y te haga ver presentable"

La joven abrió los ojos grandes ¿Qué cosa? Luego vio la cara sonriente de Ryusenki, y dio la vuelta se asomó habló con el guardia y luego se dirigió al onsen a tomar un baño.

El aura de la joven era de una potencia notable, sofocaba a los youkai que comenzaban a incomodarse, estaba molesta, caminaba hacia el baño echando humo como una locomotora, sabía el plan de Sesshomaru, pero tenía que ser tan hiriente?

-"Espero que tú también te bañes Sesshomaru Sama, los youkai apestan a animal y es peor si su piel tiene pelo"

Entró al baño, dando un fuerte golpe a la puerta shogi detrás de ella.

Sesshomaru no podía quedar como un débil pelele frente al demonio dragón.

Violentamente se levantó y fue tras la mujer, entró en el baño cerró la puerta de un golpe, Kagome se sorprendió y se dio vuelta para mirarlo desafiante.

Su rostro embravecido, su aura agitada, Sesshomaru la observaba, con la cara seria, la tomó de los brazos con mucha fuerza y la estrelló contra una pared, pegó su cuerpo al de ella y comenzó a besarla con pasión incontenible, ella lo empujó contra la otra pared del baño, esta vez ella lo besaba con desesperación, él la levantó a horcajadas, giró y la llevó a apoyar la espalda contra la misma la pared, la abrazaba fuerte y la besaba profundamente, un colmillo rozó el labio de la Miko haciéndolo sangrar, ella rompió el beso, lo miró y sonriendo lo volvió a besar, la saliva, la pasión, la sangre, era tan excitante…

Pero no había que olvidar al intruso en la sala.

Unos besos violentos más contra la pared y los sonidos habían convencido al dragón que la sacerdotisa había recibido una reprimenda adecuada, la idea no le disgustaba, si ella soportaba los malos tratos de Sesshomaru, soportaría los suyos, si eventualmente algo le sucediera al Lord del Oeste por alguna casualidad, él la llevaría al Sur como concubina.

La salida de Sesshomaru del baño lo sacó de sus cavilaciones.

-"Creo que los mejor será que los espere en el salón con los demás, sólo cumplía con el protocolo de ver las marcas, ya que desafortunadamente no pude asistir a la ceremonia…Pero da igual, ahora o más tarde"

-"Sacerdotisa! Ven"

La puerta del onsen se abrió, para revelar a la Miko visiblemente alterada.

Kagome tenía la cara roja de excitación, aún jadeaba y su labio inferior estaba partido y sangrando. Perfecto.

EL corazón (si lo tuviera) del dragón se estrujó dentro de su pecho, un pequeño sentimiento de culpa lo invadió por un momento, ante la imagen maravillosa y sensual que tenía delante, le comenzó a provocar incomodidad en su hakama, el aroma a excitación del intruso golpeó la nariz del Inu youkai, lo miró muy serio, la joven caminó hacia ellos y se detuvo frente a Sesshomaru.

Él caminó hacia ella y bajó la yukata un poco exponiendo el cuello y los hombros de la joven, el youkai dragón tragó saliva ahí estaban las marcas, muchas marcas, la evidencia irrefutable de la unión de los humanos con la casa de occidente.

-"Arigato gozaimasu, Sesshomaru Sama…Miko Sama, con permiso"

Se inclinaron en reciprocidad, el dragón se retiró y Kagome se volvió a mirar a Sesshomaru.

-"Sesshomaru? Qué te sucede?"

El rostro del Daiyoukai estaba consternado, algo malo sucedía

-"Sesshomaru contéstame"

Lentamente la alzó con cuidado y se encaminó al onsen otra vez, le quitó la yukata y se metió al agua caliente con ella.

Ella estaba extrañada, él no se quitó la ropa al entrar al agua.

Inmediatamente sintió la razón de la preocupación de su macho pareja, el agua la hizo tomar una gran bocanada de aire, le ardía todo el cuerpo, los músculos la entrepierna, estaba cubierta de magulladuras, tajos, golpes y heridas sangrantes, Sesshomaru estaba muy afligido.

La sumergía y lavaba las heridas, con suavidad.

-"Sesshomaru...Estoy bien, no te preocupes"

-"Gomennasai, mi Kagome, gomennasai"