NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
AGRADEZCO MUCHO LOS COMENTARIOS.
REALMENTE RECIBO MUCHOS COMENTARIOS ACERCA DE VARIAS COSAS, LAS CRÍTICAS ME AYUDAN A MEJORAR EL FIC.
ESPERO QUE EL LEMMON HAYA ESTADO A LA ALTURA DE LAS EXPECTATIVAS DE CADA UNO, PERO TODOS SOMOS DIFERENTES Y TENEMOS DIFERENTES MANERAS DE INTERPRETAR LAS COSAS, ASÍ QUE OJALÁ LO HAYAN DISFRUTADO Y EL QUE NO, BUENO, MIS DISCULPAS, TRATARÉ DE MEJORAR.
COMO DICEN LOS CARTELES DE LOS NEGOCIOS "SU CONSULTA NO MOLESTA"
SIGO ESCRIBIENDO PARA ENTRETENERLOS, GRACIAS POR ESTAR. ABRAZO
CAPITULO 34
-"¿Qué es, qué pasa?"
-"Tu cuerpo está lastimado, Miko, lo siento"
Sesshomaru la acunaba entre sus brazos, la bestia aullaba desesperada, había herido a su amada.
-"Mírame, Sesshomaru mírame y escúchame"
El Lord la miró con los ojos muy atentos
-"Yo te amo. Esta es nuestra pareja. No sabemos mucho de nosotros, ni de las costumbres de cada uno, estamos aprendiendo, yo confío plenamente en ti, ya nos acomodaremos"
-"Pero esto no es lo que yo quería para ti. Éste Sesshomaru sólo quería darte placer…demostrarte sus sentimientos"
-"Y no lo hiciste?"
-"Claro que lo hice, o lo intenté, a mi manera"
-"Y yo lo sentí así, en mi alma y en mi corazón, del cuerpo ya sabemos jajaja"
El Daiyoukai la veía reírse, tenía rasguños en todo su cuerpo, la sangre se despegaba de la piel, pero ella se reía y lo abrazaba, no le temía, cómo amaba a esa mujer!
-"A tú manera, a mí manera encontraremos la forma de hacer "nuestra" manera de amar ¿No crees?"
-"Hn."
-"Si mi reiki te quemara por accidente cómo te sentirías, huirías de mí, me odiarías o tratarías de ayudarme a controlarlo"
-"Entiendo tu punto Miko"
Sesshomaru lamía las heridas sangrantes, su saliva era bastante efectiva sobre ellas, dejaban de sangrar y se cerraban dejando solo una línea, el veneno ácido de su saliva desinfectaba y cauterizaba la tierna carne de la sacerdotisa humana.
Pero los moretones, chupetones y magulladuras eran otra cosa
Kagome le pidió que no sanara las marcas de apareamiento, quería que dejaran una cicatriz visible, estaba orgullosa de ellas, tal vez no tendría un anillo de bodas pero las marcas harían los honores.
-"Yo deseaba estas marcas no me importaba qué, a partir de ahora, será aprendernos, conocernos, yo no deseo que aparentes ser alguien que no eres frente a mí, quiero que seas tú mismo"
-"Comprendo, también deseo que tú seas espontánea, que seas tú misma, cuando estás conmigo Miko"
-"Así será mi amor"
Sesshomaru la miró confundido… ¿Qué dijo? ¿Cómo lo llamó?
-"Me dijiste…"
-"MI AMOR, y lo eres"
Se besaron muy dulcemente mientras se bañaban y se acicalaban, Sesshomaru le decía la agenda que tenían que seguir ese día, Kagome protestaba, se quejaba de tener que cumplir con todo ese tedio
-"Quiero quedarme aquí, contigo"
-"También yo, Miko pero Occidente es la prioridad ahora"
-"Está bien, iré, malditos youkai, traidores, serpientes venenosas, hijos de puta y sus madres paridos de los mil demonios…"
Mientras caminaba para salir del onsen insultaba a los cuatro vientos, Sesshomaru reía por lo bajo, ella se dio vuelta y lo miró, él aún estaba en el agua y la observaba divertido
-"Si no vienes conmigo, me iré adormir a la otra habitación"
Kagome caminaba hacia la cama, Sesshomaru con su velocidad youkai la arrastró hacia la cama y la colocó sobre ella, él se erguía por encima de su hermosa mujer sonriente
-"Ésta es tu habitación, tú dormirás en ella, cada noche, al lado de éste Sesshomaru"
-"Ah sí?"
-"Hn. Aún tengo cosas que aprender"
Arrastraba los dientes por el abdomen de la Miko que lo abrazaba contra ella
-"Está bien, sólo si me besas otro poco más"
Sesshomaru la besó tiernamente, se levantaron y comenzaron a vestirse, entre las locuras de la Miko el Daiyoukai la miraba y se sentía muy relajado, y cómodo, ella se probaba un kimono, otro y otro y luego resoplaba enojada el Inu youkai le entregó su obi para que ella lo anudara, tomó su moko moko y esperó sentado al lado de la chimenea a que la sacerdotisa terminara de cambiarse.
Kagome renegaba y luchaba con la ropa, el Lord se levantó fue a la puerta y al rato regresó con ken, para que asistiera a su pareja
-"La Miko necesita de tu asesoramiento, Risu"
-"Enseguida Mi Lord"
Mientras terminaban de alistarse todos los invitados estaban ya ubicados en el salón, Kikyo estaba sentada al lado de Inuyasha que no decía una palabra, mantenía la mirada fija en su plato vacío
-"Y a ti qué te pasa Inuyasha? No has dicho una sola palabra desde que llegamos"
-"Nada, no me gustan las aglomeraciones"
Los ancianos y los Lores estaban conversando y miraban a Inuyasha insistentemente, el mestizo les devolvía la mirada, Danaka se le acercó y le dijo al oído
-"Mi Lord, usted está a cargo hasta que Sesshomaru Sama se presente, si desea comenzar a desayunar"
-"No."
Sesshomaru le había dado órdenes de asistirlo en caso de tener él alguna "demora" en presentarse en el salón.
El Tora lo observaba, se parecía bastante a su Señor en los rasgos pero, tenía las orejas muy visibles y su cuerpo no tenía rayas, el cabello era típico rasgo familiar, no era tan alto y su aura se hacía sentir en todo el salón, definitivamente un Taisho, pero uno leal? Se sentía muy poderoso, sería difícil controlarlo…
En ese instante todos se giraron para mirar a la puerta shogi que se abrió revelando al Dragón resucitado, Lord Ryusenki entraba por la puerta norte y tomaba asiento en su lugar junto a Shintaro, ambos se miraron y se saludaron muy cortésmente
-"Ryusenki amigo mío, has regresado de la muerte! No sabes de lo que te has perdido"
-"De hecho sí lo sé, vengo de las habitaciones de Lord Sesshomaru"
-"Ah! Protocolo verdad"
-"Sí por supuesto"
Inuyasha observó que Danaka no les quitaba los ojos de encima, si bien no conocía demasiado al youkai Tora, se había dado cuenta de que era leal al Oeste con todo lo que tenía.
Los ojos del águila se afinaron, sabía que no era por protocolo sino por urgencias de índole carnal, como había llegado a la reunión cardinal, cuando Ryusenki ya estaba en el edificio de sanadores, los ancianos le habían puesto al tanto de las reacciones del Lord del Sur en presencia de la Miko y al estar inconsciente, la posibilidad de llevársela se le había escurrido de entre los dedos.
Antes de que Náraku entrara en el Este, Shintaro se acercaba más a Occidente que al Sur, ahora no tenía otra opción que responderle a Náraku bajo estas circunstancias.
La idea de emparejar a Hikaru con Rin no lo abandonaba, pero la joven había sido reclamada por el lobo del Norte, ya tenía controlado el mayor "Problema" habiendo emparejado a Sesshomaru con la peligrosa sacerdotisa, lo de Hikaru ya no sería posible, sólo quedaba aliarse con los demás nobles e idear un plan para entrar en Occidente de otra manera, teniendo más tierras y más soldados, aliándose con los ancianos y las demás casas, para enfrentar a Náraku y finalmente ser el dueño absoluto de Japón.
Ryusenki no sería problema, ya había caído con un poco de veneno en una copa de agua, seguramente caería de nuevo, el Lord del Norte parecía bastante neutral, seguramente podría controlarse también, haciéndolo partícipe de algunas de las ganancias.
Para el Oeste, sólo dejar que esos dos se eliminen mutuamente, cuidando de que el Dragón no interfiera secuestrando a la Miko, los herederos no serían problema, no habría.
Shintaro pensaba todo eso, pero sus planes debían esperar, tenía que resolver el problema de Náraku para concretarlos, ahora deberían hacer causa común con todos los nobles en contra del hanyou maldito.
Lo que no quitaba que cumpliera con los mandatos del mismo Náraku que le dio un antídoto para que se lo administre al Dragón y lo saque del estado en el que estaba, el monstruo necesitaba de traidores como Ryusenki que trabajen para él, así es que mientras la cena de clausura comenzaba y él aún estaba afuera, se escabulló entre las sombras, entró en la sección de sanadores y le administró el antídoto al Dragón, y se escapó, luego regresó y entró al salón, tomando su lugar frente a Kouga, y participó de la clausura, tranquilamente.
Por su parte, Ryusenki observaba al mestizo en la punta de la mesa, conversando con...Kikyo? La Miko legendaria? Pero qué les pasa a los Taisho! Rodeados de Mikos, monjes y una tajiya. No podía entender por qué Inuyasha estaba en palacio.
Él no sabía del decreto hanyou, su general había firmado por él.
-"¿Qué hace el hanyou ese en la cabecera de la mesa?"
-"El decreto hanyou lo protege y lo iguala con los youkai de sangre pura. Es el segundo de occidente Ryusenki, el otro hijo del general Taisho"
-"Ah! No me digas, bueno y a qué se debe su ubicación preferencial? Cuando yo sufrí ese pequeño incidente, él no era más que un perro cimarrón, ahora me despierto y es casi un Lord cardinal, ¿Qué piensa Lord Sesshomaru al respecto?"
-"Él, lo presentó antes de su emparejamiento, como Lord cardinal en segundos términos, eso significa que…"
-"Que si algo le sucede al Lord principal, el Oeste queda a cargo de él"
-"Así es mi Lord, Inuyasha Taisho se haría cargo de Occidente"
-"Mmmm. Ya veo"
Ambos Daiyoukai observaban a Inuyasha, que de incomodidad estaba hasta la coronilla, el bullicio se detuvo de repente, entraban Sesshomaru y la Dama Kagome, su grupo por detrás, Los youkai comenzaron a gritarles salutaciones, silbaban, y aplaudían a la nueva pareja, todos tomaron sus lugares, Inuyasha se mordía rechinando los dientes, cuando tomaron asiento, Sesshomaru agarró su taza de té vació su contenido en el suelo, lo mismo hizo con la taza de Kagome, se las dio a Danaka que le trajo otra en seguida y colocó una para Kagome, no habría errores esta vez.
El Daiyoukai del Oeste bebió un trago de su té, y todos los demás comenzaron a devorar sus desayunos entre charlas y comentarios, las resacas de todos eran muy evidentes, las ojeras y las caras nauseosas de algunos youkai eran muy graciosas, pero como dijo Kouga a Sesshomaru luego de su charla con Miroku, para los youkai la resaca se quita desayunando como si fuera la última vez.
Kagome muy silenciosa en su lugar a la derecha de Sesshomaru, a su lado Rin, Shippo y Luego Sango y Miroku, ninguno articulaba palabra.
De vez en cuando cruzaban miradas con Inuyasha.
Kikyo rompió el silencio
-"Y cuándo vendrán los niños?"
Sesshomaru no respondió, Kagome la miró y luego a su pareja que no hizo gesto alguno
-"¿Qué sucede? Sólo fue una pregunta"
Lord Shintaro visiblemente se regocijaba de la lengua venenosa de la Miko de arcilla, el Ryu youkai también la miraba, esta le gustaba más que la otra, pero era más vieja, tal vez sea bueno, más experimentada, el youkai Ìguru decidió averiguar cuánta era la lealtad del mestizo a su medio-hermano, prestaría mucha atención.
Kikyo no se detenía en sus averiguaciones
-"Kagome, tú no piensas en ser madre?"
-"Te recuerdo que ya soy madre, Kikyo"
-"Sí de ese kitsune, pero…"
-"De Shippo y de Rin"
-"Ah! La niña que iba al campamento, ya la recuerdo, pero me refiero a tuyos propios"
La oportunidad de oro para el Águila
-"Kikyo Sama, no debe olvidarse que este ha sido un emparejamiento político, y bastante fuera de lo común, el apareamiento puede considerarse un poco…complicado"
Ryusenki se sumó a la charla educativa…
-"Yo no me preocuparía tanto por eso Mi Lord emplumado"
-"¿Por qué lo dices?"
-"Pues las marcas están, yo las vi, esta mañana cuando realicé mi visita protocolar, la Dama de Occidente tiene unas marcas un tanto…bueno todos conocemos la fuerza de Sesshomaru Sama, si pensamos en ello la Miko no sufrió demasiado daño"
Inuyasha miró a Sesshomaru y luego a Kagome, ¿Cómo que marcas?
-"Pues en buena hora mi Lord, en ese caso los cachorros no se harán esperar, CAMPAI!"
-"CAMPAI "
El brindis por los futuros cachorros que todos sabían que jamás llegarían.
La Miko de arcilla seguía hundiendo su aguijón en Kagome
-"Yo también quisiera ver las marcas"
Sesshomaru la miraba con la cara seria pero con puro odio en sus ojos, Kagome en cambio la miraba sin expresión, sabía que era la hora de aplastar a Inuyasha refregándole las marcas en la cara, simplemente perfecto.
A pesar de todo el daño recibido, a Kagome le dolía herir a Inuyasha, pero necesitaba hacer esto por ella misma.
El corazón de Kagome se aceleraba, Sesshomaru sentía la inquietud de su mujer a través del vínculo, la observaba muy atentamente
-"Inuyasha, enséñale a tu Miko cuál es su lugar"
-"Keh, Tú no me dirás lo que tengo que hacer"
Sesshomaru gruñía en advertencia, Kagome decidió que ya había guardado silencio por demasiado tiempo
-"Está bien Mi Señor no tengo problemas de mostrar mis marcas, llegado el momento"
Inuyasha la miró incrédulo, la marcó? No puede ser!.
Ella se estiró un poco para alcanzar una fruta de la canasta en la mesa, unos moretones y rasguños se alcanzaron a ver, debajo de la manga, Inuyasha frunció el seño, y miró a Sesshomaru una vez más.
-"Mi Lord decidirá si desea cachorros o no. De todos modos ya tenemos dos"
Inuyasha rompió el silencio
-"Kagome…"
-"Lady Kagome para ti Inuyasha"
Shippo le retrucó con odio, Inuyasha lo ignoró
-"Qué hay en tus brazos, Kagome? Muéstrame"
-"No sé a qué te refieres Inuyasha"
Lord Ryusenki decidió probar la lealtad de Inuyasha
-"Los del cuello son bastante más visibles si me pregunta"
Los ancianos y demás youkai elogiaban a Sesshomaru, si los machos dejaban marcas muy visibles en su hembra era considerado muy honorable para la pareja, en este caso el beneficio era doble, pareja en evidencia y hermanos enfrentados
Sango ya no aguantaba los desplantes e Kikyo
-"Ya cállate tú perra, ellos son pareja y eso es lo que importa, no si es política o lo que sea Kagome es la Señora de Occidente y tu le debes respeto"
-"Sango cálmate, no tengo problemas de mostrarle las marcas"
-"Ese es el derecho del Señor de la casa Miko"
Sesshomaru bajó el hombro del kimono de Kagome, exhibiendo el resultado de su unión exploratoria y de aprendizaje, entendió que lo que Kagome quería demostrar, era que alguien la amaba a ella por lo que era, alguien en quien confiaba tanto como para permitirle lastimar su cuerpo por amor y no por castigo, que ahora tenía a quien se preocupara por ella y la protegería con su vida, Sesshomaru supo que el mensaje era para Inuyasha.
Las marcas eran profundas, supuraban aún, los colmillos habían dejado hendiduras y tajos, sentía el orgullo en su mujer y eso lo emocionaba.
Moretones, rasguñones, tenía besos chupetones en toda la piel y la mordida en el hombro producto de la sumisión del apareamiento youkai, era la Dama de Occidente con todas las de la ley.
El rostro de Inuyasha reflejaba dolor, ira, desprecio por su hermano, realmente había marcado a Kagome, de una manera brutal, la miraba y ella tan inexpresiva, Sesshomaru indiferente ante el espectáculo sangriento, lo mostraba orgullosos a la especie de improvisada corte youkai, que lo aclamaba.
El aura demoníaca del mestizo estaba por los techos.
Sesshomaru interiormente disfrutaba más que Kagome, la Miko era suya para siempre y no había nada que Inuyasha pudiera hacer, podía oler el odio y rencor que flotaban en el aire teñidos de aroma a maderas quemándose y cenizas mojadas.
El segundo del Oeste, se hundía en sus pensamientos imaginando la cama que había tenido el Lord, sabía que la joven era pura antes del emparejamiento, y luego de ver el estado del cuerpo, se imaginaba el estado de su alma.
Sesshomaru era una bestia, Daiyoukai de nacimiento, demonio de sangre pura y primogénito del general Taisho, no quería imaginar el resto del cuerpo de la Miko, él no hubiera sido tan brusco, hubiera desenvuelto la dulce flor de una manera suave y delicada plena de romance y dulzura, tenía mucho que decirle a su medio-hermano, iba a pararse y gritarle lo que pensaba de él pero…
La imagen de los golpes, patadas, y tirones de cabello, los arrastrones y los insultos a los que había sometido a Kagome se paseaban frente a sus ojos, se maldecía por ser tan estúpido, debería ser él quien le hiciera el amor a esa hermosa y dulce mujer, la única que lo había aceptado como era y no había querido convertirlo, ni en humano ni en youkai, sólo lo había amado como lo que era un híbrido entre humano y youkai, un mestizo, un hanyou y le alcanzaba con eso.
Tenía que echar todo a perder, por Kikyo, fue un idiota, y ahora estaba pagando por ello.
Se quedó sentado en su lugar mirando fijamente su taza de té, con un puñal clavado en el corazón.
Los youkai presentes brindaban y felicitaban al Daiyoukai, había marcado a su hembra muy visiblemente, pero Ryusenki tenía algo que decir.
Él deseaba a las Mikos, ahora le gustaban las dos, la antigua, Kikyo era libre si deseaba irse al sur con él, pero la más joven había sido marcada y las cicatrices de su cuerpo, serían más que visibles por muchos años, y jamás desaparecerían del todo, tal vez convenía llevarse sólo a Kikyo, pero aún había la esperanza de que Sesshomaru en su orgullo y desprecio por los humanos, hubiera rechazado la marca de la Miko y no tuviera ninguna, en ese caso el emparejamiento se podría disolver, mediante un duelo a muerte, el ganador reclamaría a la hembra como suya, era otra oportunidad de oro…
Obviamente no iba a desperdiciarla
-"No cabe ninguna duda de que la Miko Sama es tu pareja Mi Lord, felicitaciones"
-"Hai! Omedetto! Sesshomaru Sama!"
-"Sí, muy bien hecho i Señor así se marcan las perras jajajaja"
Sesshomaru contenía su ira, deseaba arrancarles la lengua y metérselas hasta la garganta por hablar así de sus amada esposa, pero no debía demostrarse alterado.
Sólo levantaba la taza de té en señal de brindis compartido, Kagome estaba feliz, el youki de Inuyasha le hacía cosquillas en la cara, él estaba muy alterado, ella se mantuvo muy quieta en su lugar, jugando su papel de hembra sometida, para los nobles, pero el más afectado era sin dudas Inuyasha.
Kikyo veía con desprecio las actitudes de los youkai, pensaba que ni loca se dejaría mutilar el cuerpo de esa forma, aunque por vivir con lujos y comodidades era un buen precio a pagar por el estilo de vida.
Lo mantendría en mente…
Ryusenki miraba las reacciones del hanyou y de Sesshomaru, necesitaba saber si podría echarle las garras a la Dama de Occidente, sólo que no deseaba quedar en evidencia, le susurraba su inquietud al mayor de los ancianos, que miró a los otros y asintió, los demás hicieron silencio
-"Sesshomaru Sama, hemos de entender que te has apareado con la Miko? No hay deshonor en marcar a una hembra sin tocarla, si no es de tu agrado, pero todo indica que se ha realizado el apareamiento también, eso reforzaría los lazos beneficiándonos a todos"
-"Hn."
Inuyasha dejó caer su taza al suelo rompiéndola en añicos.
Kagome los observaba avergonzada, con la cara roja y la boca seca, ¿qué quieren saber estos viejos pervertidos" ¿Detalles? Ni muerta!, giró la cara para ver a Sesshomaru con el rostro inexpresivo de siempre pero las mejillas rosadas, bebiendo su té.
Había tenido sexo muchas veces con las más bellas hembras youkai, pero ninguna le hacía sentir lo que Kagome, recordar los eventos de la madrugada le causaba incomodidad en su hakama, acomodaba las piernas, bebía otro té.
- "Si así fuera, usted debería tener marcas también, si es que no rechazó a su pareja humana"
-"No lo hice"
-"No hizo qué? Rechazarla o permitirle marcarlo?"
-"Éste Sesshomaru no rechazó a la Miko, ella es la Dama de Occidente"
-"Y sería tan amable de demostrarnos Mi Lord?"
Ryusenki se cansó de la manera cobarde en que el anciano le iba con rodeos al asunto
-"Es el derecho de la Dama de la casa, mostrar la marca de su pareja, Miko"
Ella se levantó, caminó hasta estar muy cerca, quitó el moko moko, se lo entregó a Rin, bajó el hombro del Kimono y corrió su cabello a un lado exhibiendo la piel perfecta del cuello del Daiyoukai, y en ella una bastante profunda marca encima del hueso de la clavícula de Sesshomaru, era perfecta y estaba en el lugar correcto, todos quedaron asombrados, el Daiyoukai y la Miko eran legítimamente una pareja.
Inuyasha contenía las lágrimas como podía, le brotaban de odio y de tristeza, no había nada que se pudiera hacer, ellos habían consumado su unión y lo habían demostrado.
-"Bueno, Lord Inuyasha, creo que sigue usted"
-"¿Cómo dice?"
-"Sí, el primogénito del general Taisho ya se emparejó con una Miko ahora falta usted"
Kagome de pie detrás de Sesshomaru le dijo
-"Es verdad Inuyasha, ya va siendo tiempo de asentar juicio y emparejarte tú también, no creo que Kikyo se niegue, o si?"
