María estaba frustrada, su guerra civil no parecía mejorar y ya no sabía qué hacer. Estaba en su casa curando una herida que le habían hecho en la pierna cuando de pronto tocaron a la puerta. Dos hombres trajeados entraron en la casa.
-Miss Mary Fernandez, you have to come with us…-le dijo uno de los sujetos molestando a la morena
-Si el gringo quiere que vaya, va a tener que llevarme por la fuerza-gruñó molesta- ¡Fuera de mi casa!
-We have orders, miss-contestó el otro y ambos la tomaron por los brazos y la sacaron para llevarla caminando hacia un carro tirado por caballos donde la subieron y se dirigieron al norte.
-Se arrepentirán malditos idiotas-gritaba ella- ¡abusadores! ¡Gringos de mierd…!-pero pronto se dio cuenta que ellos no la entendían por lo que se resignó.
Un par de horas más tarde llegaron a la frontera y pasaron a territorio norteamericano. Otra comitiva los esperaba en el ayuntamiento principal de El Paso, Texas. Los hombres llevaron a María dentro donde rápidamente sintió un ambiente muy tenso.
En la habitación principal había una enorme mesa redonda donde se encontraba Alfred y Arthur y del otro lado estaba el embajador alemán en México, Heinrich von Eckardt, el ministro de Asuntos Exteriores, el Sr. Zimmermann y un joven de cabello rubio platinado y ojos azules.
-Ladrones…-gruñó el ministro cruzándose de brazos
-Traidor…-le gruñó a su vez el estadounidense que tenía una mirada asesina
-Alfred…-dijo Arthur a modo de advertencia cuando la chica entró en la habitación- María, lamento todo esto, siéntate Please-señaló la silla a su lado.
La mexicana entró muy confundida mirando a los cinco hombres en la habitación y se sentó entre Arthur y Alfred.
-¿Qué sucede aquí?-preguntó ella en voz baja al inglés
-Lo que sucede…-le respondió americano con una voz destilando odio- es que el traidor-señaló a Zimmermann – ha estado haciendo tratos con Alemania para que entres a la guerra mundial y me declares la guerra si yo lo hago…
-¿Qué?-estaba confundida, nadie le había notificado eso-¿Cómo?
-Al parecer, logré interceptar un telegrama del señor Zimmermann al señor Eckardt acerca de esta invitación-comentó Arthur mostrándole la carta
-¡¿Interceptaste mis negocios?!-exclamó ella ofendida arrebatándole la carta para abrirla, sin embargo estaba escrita en código-¿Y qué dice?
-Dice que si Alfred entraba a la guerra, querían que tu también lo hicieras y le declararas la guerra a Estados Unidos y a cambio te ayudarían a reconquistar Nuevo México, Texas y Arizona…
-¿Con que haciendo tratos por debajo del agua eh?-comentó Alfred con desdén- Míseros arrastrados, los tres… -el estadounidense fulminaba con la mirada al alemán- Además se atreven a amenazar sutilmente a Arthur… you fucking idiots
María estaba molesta porque hubieran interceptado su carta y pensándolo bien, hubiera aceptado la oferta pues su relación con el alemán era mejor que su relación con su vecino del norte además de que aun tenía un rencor guardado por el robo de territorio.
Arthur se sentía incómodo pues había interceptado el mensaje cuando éste viajaba de Berlín a Washington, Alfred no sabía que el embajador alemán en Estados Unidos era el que iba a reenviar el mensaje a la Ciudad de México ya que no había telegramas directos de Alemania a México y además levantaría menor sospecha si se enviaba entre los dos países que ahora se encontraban neutrales.
En resumen, había espiado al americano y se sentía muy incómodo pues no sabía qué acción tomaría el menor, o se ponía en su contra por haberlo espiado o se ponía en contra del alemán.
-Y yo que pensaba lograr la paz contigo, Ludwig…-comentó Alfred molesto pues el presidente Woodrow Wilson había implementado un proyecto pacifista- Pero ahora veo que no eres más que un cobarde, ¿por qué no la invitas a tu guerra inútil frente a todos eh?
Un silencio muy incómodo se estableció en la habitación, la mexicana miraba enojada al estadounidense y al inglés antes de que Alemania se pusiera de pie mirando a la morena
-Mexiko…-dijo con voz suave y firme- ¿Te unirías a mí?
El corazón de la mexicana latió con fuerza y se sonrojó ante la propuesta pensando si aceptar o no…
-You son of a bitch!-gritó Alfred furioso lanzándosele encima al alemán. Ambos países forcejearon en el suelo antes de que Arthur los separara. Los dos humanos de la habitación no podían creer lo que ocurría-Cumpliré tu mayor miedo, entraré a la guerra y te ganaré por tratar de convencer a María de unirse a tu fucking causa…-Ludwig se levantó del suelo y los tres alemanes se marcharon.
-Alfred, contrólate, bloody hell!-le espetó el inglés tratando de calmarlo mientras la mexicana corría tras los alemanes encontrándolos en las afueras junto con el presidente mexicano, Carraza. Venustiano Carranza había llegado solo para declinar la oferta de los alemanes que partieron hacia Europa en el primer barco.
La mexicana regresó hecha una furia a la habitación donde los dos angloparlantes habían comenzado a planear los ataques para vencer la guerra mundial. María se acercó al estadounidense y le soltó una fuerte cachetada al igual que al inglés.
-¡A ti te odio por meterte en mis asuntos!-le espetó furiosa a Estados Unidos- ¡Y a ti por meterte donde no te llaman! –Fulminó con la mirada a Inglaterra- ¡Ya estoy lo suficientemente grande para decidir por mi misma si quiero o no entrar en una guerra! ¡ODIO que se metan en mi vida!
-No hubieras aguantado ni 3 meses en guerra conmigo-dijo Alfred con superioridad viendo los múltiples vendajes que tenía la joven-Mejor ocúpate de tu guerra civil y deja a los países fuertes entrar en la guerra
La mexicana le soltó otra cachetada por la indignación y le sonrió cínicamente
-Espero que pierdas… espero que Ludwig te gane y repartan tu territorio entre los países de la Triple Alianza-le dijo con odio y rencor- Y cuando eso pase… me burlaré de ti y disfrutaré tu sufrimiento…
Y dicho esto, la mexicana salió de la habitación lanzando maldiciones mientras el estadounidense la miraba con furia
-Le demostraré que yo seré el hero…-se juró a si mismo apretando los puños con fuerza
Inglaterra tenía sentimientos encontrados pues no quería que el menor entrara a la peor guerra de la historia actual pero ya no había vuelta atrás, toda la población estadounidense ardía en ideas antialemanas y hasta el presidente había dado la aprobación.
-Bien, si vas a entrar a la guerra, necesitamos un plan-dijo el ojiverde-Nos reuniremos en mi casa en un mes, ahí también estará el wine bastard y entre los tres nos pondremos de acuerdo, lleva todo tu ejército ¿ok?
-Okay…-dijo Estados Unidos con una sonrisa retadora- The game is on…
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