NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR LOS COMENTARIOS. ADIVINA ADIVINADOR CUÁL MIKO ES LA MEJOR?
CAPITULO 36
Inuyasha se acercó a Kikyo, el sanador le había dicho que estaría bien sólo necesitaba descansar, los moretones desaparecerían en unos días, en realidad, había tenido mucha suerte, Kagome tranquilamente podría haberla matado
-"Su condición física es el riesgo, debido a la naturaleza de su…cuerpo, ella no debería abusar de su suerte Mi Lord. Su cuerpo es más frágil que el de Kagome Sama, y necesitará doble ración de almas. Mi Lord Inuyasha, la Miko Kikyo, estuvo muy cerca de sufrir una muerte horrible"
-"Lo sé, Kagome siempre fue muy fuerte"
Sesshomaru y Kagome estaban escuchando atentamente las palabras del sanador
-"Deberías hacerle caso a Lady Kagome, Inuyasha y emparejar a Kikyo, sabes que podrías extender su vida"
-"Keh! Como si te importara algo de Kikyo, o de Kagome, por lo menos no morirá en mis manos a causa de mis abusos y ultrajes"
Kagome ya había tocado fondo Sesshomaru le estaba dando un buen consejo al ingrato mestizo
-"Si quieres yo le explico cómo se sienten"
Inuyasha se dio vuelta para a ver a Kagome y tratar de entender qué le estaba diciendo
-"¿A qué te refieres?"
-"A que yo sí sé lo que se siente, ser abusada y maltratada por ti. Yo le puedo explicar a Kikyo cómo se sienten tus patadas, o tus jalones de cabello, o tal vez le interese saber cuánto duele que la persona que te jura amor un día a la semana te abandone por otra, lo que se siente mirar al hombre que amas desde abajo, cuando te está arrastrando sin piedad contra las rocas del suelo…"
Sesshomaru gruñía, muy enojado, la saliva se le acumulaba en la boca, Inuyasha miraba a Kagome, él tenía lágrimas en los ojos, pero no lloraba
-"También puedo explicarle la diferencia entre aquellas heridas y éstas, las ves aquí, aquí, aquí y hay otras que no ves, son heridas de amor, de pasión, heridas que resultan en la unión absoluta de las almas de dos seres que deciden emprender un camino en conjunto, pleno de satisfacciones y placer. Aquéllas fueron recibidas con dolor más allá de la comprensión, no un dolor físico, si espiritual, un golpe de espada directo al corazón de quien te amaba más de lo que pudieras imaginar"
-"Yo…fui un estúpido, Kagome…"
-"Señora, o Lady Kagome para ti y no olvides esto Inuyasha, es mi pareja ahora, lo que yo hago o no hago con ella, no es de tu incumbencia, la respetarás y a mí yo soy…"
-"Alfa, Sabes que te desprecio con cada fibra de mi ser, siempre te has encargado de hacerme ver la inferioridad de mi condición de mestizo, maldiciendo a mi madre y a la raza de la que ahora es tu pareja, jamás me cumpliste como hermano… Pero le debo esto a padre, él dio su vida por protegerme y a mi madre, yo cumpliré con el legado de Occidente, lucharé a tu lado, en mi corazón siempre seré alfa, he tenido la mejor manada que alguien pudiera tener, me quedaré, pero eso no quiere decir que me agrade."
Inuyasha alzó a Kikyo y comenzó a caminar rumbo a la puerta del despacho llevaría a la sacerdotisa a la habitación asignada. Sesshomaru visiblemente alterado gruñía y con voz serena pero muy grave lo detuvo antes de que se fuera
-"Le responderás a tu Señora como es debido, no te dirigirás a ella en malos términos, no tendrás tratos irrespetuosos, ni palabras despectivas o hirientes, no te acercarás demasiado a ella, si la tocas…Inuyasha si la tocas con esas sucias garras… Yo te mataré"
-"Keh! Siempre quisiste matarme, necesitas todas esas excusas para hacerlo?"
Kagome lo veía entregado, sabía que se sentía morir de tristeza por haberle hecho tanto daño, pero ella sabía que se lo merecía, a pesar de todo, no quería que se quedara solo
-"Inuyasha"
-" Ka…Lady Kagome"
-"Responde la pregunta que te hice, deseas continuar con el cortejo?"
-"Sí, claro…"
-"Bien, es bueno oir eso. Has sacrificado todo en tu vida para estar con Kikyo, sería una lástima, perder tanto para luego darte cuenta de que fue en vano."
Sesshomaru se fue a sentar a su sillón
-"Miko, ven"
Kagome se levantó del sofá y caminó hacia él, Inuyasha ya llegaba a la puerta, se giró asintió a los Señores de Occidente, Sesshomaru le besó la mano a Kagome y la atrajo hacia él, Inuyasha no podía creer lo que veían sus ojos, Kagome se sentaba en el regazo de Sesshomaru, él la rodeaba con un brazo y se echaba hacia atrás en el respaldo del sillón, mientras leía unos papeles, ella se quedaba observándolo y leyendo un poco junto a él, tenía que interiorizarse de los asuntos de Occidente.
En la mente de Inuyasha un tornado barría con todas sus esperanzas, sus creencias acerca de su medio-hermano, sus ideas con respecto a recuperar a Kagome, las heridas y magullones de la Miko no eran forzadas, eran eróticas, producto de las relaciones sexuales aparentemente consentidas, ella se entregó voluntariamente, él es demasiado poderoso era de esperarse alguna secuela de los encuentros pasionales entre ellos.
Sesshomaru levantó la vista y lo vio parado en la puerta con Kikyo en brazos mirándolos con cara de espanto, supo enseguida a qué se debía la expresión de Inuyasha.
-"Inuyasha, deseabas algo más?"
A la pregunta de Sesshomaru, Kagome miró a Inuyasha para ver qué deseaba
-"No, nada."
Saliendo del despacho caminaba al dormitorio de Kikyo, se dio cuenta de que Sesshomaru también había sido marcado, tenía arañazos en los brazos, una mordida importante en un brazo y la enorme mordida en el cuello, ella lo había marcado como suyo, el apareamiento había sido buscado y consentido.
Más imbécil se sentía, Kagome era la hembra de su hermano, en todo sentido, ya no había vuelta atrás.
Pudo ser suya, pudo ser él quien llevara las marcas, estaría en su bosque con sus amigos, con una hermosa esposa que lo amaría, tendría cachorros…
Pateó la puerta del dormitorio de la Miko, la dejó en la cama y se fue al baño, se mojó la cara, veía su reflejo en el agua, sus orejas, Kagome siempre las acariciaba, por qué, por qué había sido tan idiota, por qué?! Hundió la cara en el agua para olvidar, para lavar sus culpas, por supuesto no funcionaba.
Saliendo del baño, fue hacia el balcón, se apoyó en el barandal para mirar hacia el jardín, vio el horizonte, aspiró el aire, las tierras de su padre, las tierras de su hermano, sus tierras…
Podría quedarse a vivir en el palacio y también escaparse a su bosque cuando quisiera, podría regresar a una cama tibia y a una mujer que lo esperara, hacerle el amor y dormirse entre sus brazos.
Sí, sería una buena cosa… y los cachorros.
Sabía que Sesshomaru era muy protector de lo que consideraba suyo por derecho.
Si él era beta, era manada y así serían sus hijos, siempre estarían seguros en palacio, Sesshomaru y él eran los youkai más poderosos, era un buen lugar para construir un oasis, una vía de escape a las batallas interminables con Náraku, y la búsqueda de los fragmentos de la perla.
Sí, lo había decidido, su lealtad sería para el Oeste, los ancianos y Shintaro le habían ofrecido protección y riquezas, pero no era lo mismo que su casa, esta era su casa y Sesshomaru aunque no le gustara, era su familia.
-"Inuyasha? Estás aquí?"
-"Aquí, en el balcón Kikyo"
-"Esa perra me las va a pagar!"
-"Tú te lo buscaste Kikyo"
-"Pero qué dices Inuyasha no la escuchaste, la muy maldita se cree una reina"
-"Y lo es, en cierta forma, en el Oeste lo es, así que te recomiendo que comiences a adaptarte al ritmo de vida de palacio, pienso quedarme a vivir aquí"
-"Pero Inuyasha qué hay de los fragmentos y de Náraku…"
-" La manada será más grande y más poderosa, tendremos más posibilidades de sobrevivir si nos cuidamos las espaldas entre todos. Kagome ha sufrido demasiado y nosotros hemos sido parte de eso Kikyo, te guste o no, somos culpables de muchas de sus penas."
Kikyo observaba a Inuyasha que estaba muy serio mirando al horizonte, con la mirada fija, perdida en sus recuerdos
-"Yo no cumpliré ninguna orden de esa puta, ni voy a respetarla. Antes de hacerlo me iré"
-"Keh! Como si pudieras cuidarte sola. Las últimas seis veces que te dejé sola sufriste el ataque de youkai y no fuiste lo suficientemente rápida o fuerte para evitar que te hicieran daño, ¿Quién va a cuidarte?"
-"¿Cómo? Tú siempre has cuidado de mi… yo pensé que…"
-"Si pensaste que yo iría detrás de ti, a luchar contra Náraku, solos otra vez, no… lo siento. Estoy agotado, cansado de luchar solo, ésta es mi casa, mis tierras…mi familia. Pero a ti nada te detiene de irte si ese es tu deseo Kikyo. Eres libre de elegir tu destino"
El rostro de la Miko antigua tomaba características de incredulidad, ella pensaba que tenía el apoyo incondicional de Inuyasha, jamás hubiera imaginado que le daría la espalda en un momento como ese.
Si había sido capaz de hacerle todo lo que le hizo a Kagome, por estar con ella, la seguiría hasta el fin del mundo…Pero no, la acababa de dejar sola.
-"Sesshomaru intentó asesinarte, intentó acabarte, erradicarte de la faz de la tierra. Siempre fuiste una molestia para él, piénsalo. Solo yo estuve a tu lado…"
-"No, Kagome estuvo a mi lado…"
Entando a la habitación se dirigió hacia la puerta y antes de salir, la miró
-"Aún deseaba emparejarme contigo, pero te libero del cortejo, haz lo que quieras"
-"Inu-Inuyasha…"
El segundo de Occidente caminaba por los pasillos del palacio, se dirigía al salón principal, pensaba en las vueltas de la vida, jamás imaginó que su hermano lo llamaría, lo sacaría del bosque para darle un hogar, al llegar, se detuvo frente a una enorme pintura del General Taisho en su verdadera forma, era majestuoso, más grande aún que Sesshomaru, a su lado una pintura de Sesshomaru, en su forma humanoide, del otro lado otra pintura pero esta lo dejó sin palabras, era de él, estaba como mirándose en un espejo, siempre estuvo en el salón principal, el hanyou de Occidente siempre había sido considerado un Señor.
-"Padre…siempre estaré en deuda contigo…"
En el despacho, Sesshomaru se deleitaba con su mujer sentada en sus piernas acariciándolo, mientras él se encargaba de leer y firmar papeleo de la administración de las tierras del oeste.
Kagome visiblemente relajada lo colmaba de caricias, mimos y besos en la barbilla.
La bestia recostada panza arriba disfrutaba de las atenciones de la Miko, con los ojos cerrados, aspiraba su aroma, maravilloso, hace tantas horas desde el apareamiento, que ya le parece que el día es interminable "Deja eso y atiende a la Miko, tómala en el escritorio…saboréala…"
"Hn." Eso sería bueno… pero sentía la energía que se acercaba
-"Viene alguien"
Ella se puso de pie y se alejó lo suficiente, los golpes no se hicieron esperar.
-"Adelante"
-"Mi Lord, los ancianos preguntan por usted, van a partir"
-"Hn."
Sesshomaru se puso de pie, comenzó a dirigirse al jardín principal
-"Miko"
Kagome caminaba detrás de él, a escasos centímetros pero detrás, con la mirada baja y las manos juntas delante de su kimono, toda una dama sumisa.
Danaka la observaba, era una humana, pero una humana misteriosa, sabía que su Señor no la despreciaba como hacía ver, sentía las auras de ambos en profunda conexión, estaban destinados uno al otro.
Siempre había pensado que era extraño que el Lord del Oeste viajara con una niña humana, y que la defendiera con toda su fuerza, ahora se había emparejado con otra ningen y parecía ser feliz.
Aún así, si decidió no demostrarlo, él no era nadie para hacer o decir lo contrario. Permanecería fiel a su mandato, la Miko se había emparejado con el Oeste, y había prometido luchar y defenderlo con su propia vida si fuera necesario.
Decidió que la protegería, si su Señor se lo ordenaba o no.
-"Los Señores cardinales también partirán?"
-"No lo sé Mi Lady, no lo han dicho"
-"Sería prudente no presionarlos para abandonar Occidente, levantaría muchas sospechas"
-"Hn."
Al llegar al jardín principal, los ancianos y sus séquitos estaban listos para partir, los Lores cardinales, observaban el movimiento, ellos no partirían aún.
Estaban decididos a preparar una nueva alianza entre las casas restantes, e idear algún plan de acción en contra de Náraku, Lord Shintaro contaba con eso, la vida de Hikaru dependía de ello.
-"Estamos agradecidos Sesshomaru Sama, por el trato y la bienvenida, también estamos satisfechos con el emparejamiento con la Miko poderosa, hora nos retiramos, estaremos en contacto."
-"Lady Kagome, gracias por aliarse con occidente, tal vez su emparejamiento no sea de lo más agradable por el momento, pero todo es en beneficio de la batalla en contra de Náraku, Adiós"
-"Adiós"
-"Hn."
Los ancianos reverenciaron a los Señores de Occidente y mirando hacia atrás reverenciaron a Inuyasha que se paraba detrás de su medio-hermano
-"Hasta pronto Lores Taisho, esperaremos noticias acerca de las resoluciones a poner en práctica"
Y tomando sus formas definitivas ganaron el cielo, Sesshomaru abrió la barrera y desaparecieron en el horizonte.
-"Sacerdotisa, iremos a entrenar"
-"Pero hoy hará demasiado calor"
-"No me repetiré"
Kagome se dio la vuelta bruscamente y se fue.
Inuyasha que observaba el espectáculo, y decidió ayudar un poco.
-"Keh! Y tú me dices a mí que controle a mi Miko"
Sesshomaru lo observó
-"Cuando te emparejes hablaremos, antes no lo comprenderías"
Entraron al palacio
-"Sesshomaru Sama podríamos unirnos al entrenamiento?, creo que sería una experiencia nueva y enriquecedora"
-"Hn."
-"Debo entender que las dos Mikos participarán?"
-"Yo sólo hablo por mi pareja"
-"Kikyo está muy atribulada aún, es mejor dejar que descanse"
-"Uhh! Lástima…"
Shintaro observaba a Ryusenki que se relamía, por acercarse a alguna de las sacerdotisas humanas, interiormente sonreía, sabía que el carácter de la Dama del Oeste era bastante corto, si no moría purificado moriría asesinado por Sesshomaru, él no formaría parte del entrenamiento.
-"Yo sólo seré observador Lord Ryusenki"
-"Ah! Shintaro sama, tienes temor de las Mikos'"
-"Y no sólo de las Mikos…"
Se reían a carcajadas pero Ryusenki comprendió el mensaje, si tocaba demasiado familiarmente a Kagome Sesshomaru lo asesinaría
-"Tienes razón, emplumado amigo, será mejor observar"
-"Y dime Ryusenki, aún piensas secuestrar a la Miko?"
Jaken caminaba hacia los Lores con una bandeja con té, el kappa siempre había tenido un andar más que silencioso, estaba casi sobre ellos cuando escuchó la pregunta que Shintaro le formulara a Ryusenki.
Pensaban secuestrar a la Miko? Pero a cuál?
-"Debo llevarme sólo una? Ambas son hermosas, aún no me decido por una sola"
-"Jajajajaja en ese caso llévate las dos"
Ambos se reían a carcajadas, completamente ignorantes del testigo improvisado
-"Lady Kagome es demasiado poderosa, y corres riesgo de morir purificado o a manos de Sesshomaru Sama"
Ryusenki no respondía, hablaba como si fuese una broma pero en el fondo hablaba en serio cuando decía que lo había considerado.
Jaken volvió sobre sus pasos, y emprendió la caminata hacia los Lores una vez más.
Se aclaró la garganta los Daiyoukai lo observaron acercarse
-"Oh! Amigo Jaken, excelente momento para un té!"
Kouga estaba detrás de Jaken, también se aclaró la garganta provocándole al sapo, el susto de su vida. Se sentía culpable de saber una cosa tan terrible y estar seguro de no contárselo a su Señor, Kagome no le agradaba ni un poco, si se la llevaban, mejor.
-"Jaken siempre tan servicial"
-"L-Lord Kouga, desearía una taza de té?"
-"Te lo agradezco pero no."
Se dio la media vuelta y comenzó a caminar hacia adentro del palacio, sabía muy bien lo que tenía que hacer.
Minutos antes, en la habitación de Sesshomaru y Kagome, la joven se vestía con su uniforme escolar, se había encontrado que era el atuendo más cómodo que tenía, y además estaba acostumbrada a luchar y viajar con él.
Estaba asegurando el broche de la falda verde, cuando sintió un fuerte abrazo desde atrás, los brazos largos y musculosos la envolvían inmovilizándola
-"Ese atuendo me trae recuerdos Miko"
-"Sí, me imagino…Youkai"
-"Eres… deliciosa Kagome…"
El Daiyoukai, besaba el cuello de su pareja, recorría todo su cuerpo con las manos, las deslizaba bajo la falda
-"Sesshomaru… no, por favor"
-"¿Kagome?"
Él estaba confundido, ¿No? Pero qué sucede? La bestia la miraba desde los ojos de Sesshomaru "Ella sufre, siento su dolor"
-"Miko, estás bien?"
-"Sí, sólo que, mi cuerpo debe acostumbrarse a nuestras actividades… románticas"
Idiota, su pareja sufría y él no se había dado cuenta, ella lo ocultó muy bien, no deseaba
preocuparlo, por algo que era normal y esperaba que pasajero.
-"Hn… Entrenaremos otro día, hoy descansa"
-"Pero amor, los Lores aguardan"
Cada vez que la joven le decía amor, sentía que su corazón se apresuraba a latir muy veloz, la bestia se regocijaba en su mente llenando a su pareja de emoción a través del vínculo, Kagome lo sentía.
-"¡Me importan una mierda los Lores, enviaré a Jaken para que los atienda y le sirva té. Tú por lo pronto ve a refrescarte, intenta relajarte en el onsen"
Ella asintió, se quitó la ropa recién colocada y se fue adentrando en el baño termal, Sesshomaru deseaba ir tras ella pero sentía el aura muy poderosa detrás de la puerta.
-"Adelante"
-"Sesshomaru Sama, necesito hablar con usted"
-"Lord Ookami, siéntate"
Kouga le contó lo que había escuchado, y acerca de la actitud de Jaken, si bien el kappa no había tenido tiempo aún de contarle a su Señor los comentarios de los Lores del Este y del Sur, por lo menos mantendría un ojo en la situación.
-"Hn. Ya veo"
-"Tal vez te lo cuente más tarde"
-"Jaken odia a los ningen, excepto a Rin"
-"Sí, tiene una extraña manera de demostrarlo"
Recordaba las duras palabras del sapo hacia Rin aquella vez y le hervía la sangre
-"Dónde sucedió esto Lord Kouga"
-"En el jardín, yo estaba… bueno lo escuché y cuando me acerqué el sapo saltó"
-"Gracias Lord ookami"
-"Kagome es mi amiga hace muchos años, y tú has demostrado ser un youkai honorable y valeroso, mi lealtad está con el Oeste, Mi Lord"
-"Hn."
Ambos se quedaron pensativos y en silencio
-"Rin."
-"¿Eh? Ah!, pues bien, ella está feliz con tu emparejamiento ya sabes…"
-"Éste lo sabe. Hueles a Rin"
Estaba con ella paseando por el jardín, caminaban entre las estatuas del camino principal, pasaron por la fuente y Rin recogía flores que le ponía al lobo detrás de las orejas, Kouga se acercaba a ella y la besó detrás de unas enredaderas, fue ahí cuando escuchó la charla de los Lores, Rin le preguntó qué sucedía, él le contó y Rin le suplicó que le contra a Sesshomaru, cosa que el lobo hizo de inmediato.
-"Aah! Sí, si estábamos paseando por el jardín, y cuando pasamos cerca de la fuente escuchamos la conversación…"
-"No tengo que recordarte el extremo cuidado y respeto con que debes tratar a mi hija lobo…"
-"No, Sesshomaru Sama, yo sé, yo deseo emparejarme con ella…"
-"Hn."
El lobo tragaba saliva, pero comprendía que dentro de todo Sesshomaru se sujetaba bastante, no había manera que no se diera cuenta de que había estado en contacto con la piel de Rin.
-"Ve con ellos, yo me les uniré cuando termine de arreglar unos asuntos y entrenaremos un poco"
-"Usted y yo?"
-"Sí, tú y yo"
Una vez más el Ookami tragó saliva, asintió y se retiró
La bestia, muy mala consejera le llenaba la cabeza de pensamientos eróticos de su hija con el Daiyoukai del Norte, Sesshomaru tocaba fondo
"Basta!"
"Ella es un cachorro aun"
"No, entre los youkai está en edad de reproducir y emparejarse"
"No, no, no ese lobo se acercará y"
"BESTIA! Basta"
Rin tenía derecho a ser feliz, qué mejor que un poderoso Daiyoukai, leal y honorable, pero en el entrenamiento le explicaría una serie de "cositas" a tener en cuenta con su hija
"El lobo cuidará bien de ella, pero entrenaremos con él de todos modos"
La bestia se reía estaba feliz ahora, podría maltratar un poco al "novio" de su hija para quitarse un poco el stress...
