NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR LOS COMENTARIOS. CADA UNO DE USTEDES QUE COMENTA MI FIC COMPARTE CONMIGO SUS IDEAS Y SENSACIONES, ME AYUDAN A ENRIQUECERLO, PARA QUE LES SEA MÁS ENTRETENIDO. GRACIAS A TODOS. LAMENTO LA TARDANZA ESTA VEZ. PROMETO HACER LOS CAPITULOS MÁS LARGOS PARA COMPENSAR LAS VECES QUE ME DEMORE EN PUBLICAR. ME RIO MUCHO CON ALGUNAS OPINIONES, A VECES MIS CARCAJADAS REEMPLAZAN EL MAULLIDO DE LOS GATOS EN LA MADRUGADA…
CAPITULO 37
-"Ve con Danaka a la plaza de armas, allí comenzaremos el entrenamiento"
Kouga asintió y se dirigió al jardín, sabía que encontraría al tora vigilando a los Señores, Rin se encontraba caminando ahora con Sango y Miroku disfrutando del hermosísimo jardín.
Las esculturas de Sesshomaru y de Kagome era muy bellas en algunas se los veía por separado, él en su forma de Inu, ella con su traje de escuela y la perla en las manos, otras estaba Kagome con hakama, el torso desnudo y el arco estirado apuntando, en otras Sesshomaru y ella estaban mirándose frente a frente, él en su forma humanoide con sus Katanas y ella con Un kimono tradicional, estaban tan finamente esculpidas, que hasta los detalles de los bordados de la tela se notaban perfectamente en la roca.
Para algunas se había utilizado piedra luna de oriente rosa y ocre, las otras tenían oriente azulado, violáceo, o blanco eran muy bellas.
Sango estaba atrapada en sus pensamientos, si bien no brillaban de día se veían maravillosas, a ella le parecía una gran idea que a los youkai de palacio se les hubiera ocurrido homenajear a sus Señores con las hermosas estatuas, de noche se veía tan romántico, a ella le gustaría unirse a Miroku en este jardín.
Sus mejillas estaban rojas y miraba a Rin mientras, le explicaba los nombres de las diversas flores, que tenían y luego ella pensó lo mismo que Sango, en su interior imaginaba lo hermoso que sería emparejarse con Kouga en este mismo jardín.
De nuevo las mejillas rojas y las miradas escurridizas, ambas mujeres continuaban su charla, cuando Kouga hizo su aparición saludando a todos le besó la mano a Rin y se quedó caminando con ellos un rato.
Mientras las onnas conversaban un poco más adelante, Miroku que se había dado cuenta de la tensión del ambiente se detuvo y observó al lobo
-"Qué bueno que decidió acompañarnos Lord ookami"
-"Sólo Kouga, por qué? ¿Sucedió algo Miroku?"
-"Mmmsí, amigo mío las mujeres allí caminantes, se comportaban muy extrañamente, mientras hablaban de flores, admiraban las esculturas de pronto se quedaron en silencio y luego continuaron caminando y conversando pero coloradas como manzanas maduras… fue espeluznante."
-"Eh?"
Ambos miraron las esculturas, eran muy bellas, recordaron la ceremonia de emparejamiento, se dieron cuenta de que era eso en lo que las mujeres pensaban…Estas son las esculturas del emparejamiento...Mejillas rojas para ellos también.
Sin decir palabra alcanzaron a sus hembras y continuaron el paseo.
-"Esta charla debe continuar, pero en un lugar más… adecuado, Ookami Sama"
Susurraba Miroku recordando la charla prematrimonial que le había impartido a Sesshomaru, debería pedir permiso primero antes de hablar con el lobo, si no deseaba encontrar una muerte prematura a manos del letal Señor de Occidente.
Rin era su hija…Era algo para reflexionar en profundidad.
-"Miroku te sientes bien?"
Los colores habían abandonado el rostro del monje, Kouga le golpeó la espalda para despabilarlo un poco
-"Vamos el entrenamiento comenzará pronto"
-"Sí, vamos"
-"Yo deseo entrenar también, iré a buscar a Hiraikotsu"
En la habitación de la pareja, el Daiyoukai se quitó la ropa y entró en el baño, Kagome descansaba relajada con los ojos cerrados hasta el cuello en las aguas termales, no se había dado cuenta de lo mucho que necesitaba eso.
Sesshomaru fue entrando en el onsen suavemente, las pequeñas olas le hacían cosquillas a la Miko en la barbilla, estaba sumida en la sensación de tibieza y suavidad del agua termal, movía las piernas y los brazos a un lado y a otro, lentamente.
El Señor Inu se acercó hasta ella y se sentó a su lado tomándola en su regazo, ella se mantenía relajada y con los ojos cerrados
-"Kagome, lo siento, no debiste salir de la cama hoy"
-"Estoy bien, amor, sólo un poco adolorida y algo cansada. Sólo quisiera estar bien para poder entrenar un poco contigo"
-"Entrenaré con el lobo"
-"Mmmm."
Sesshomaru sentía tristeza por sentir a su Miko incómoda y adolorida, pensó que se sentiría mejor a medida que transcurrieran las horas pero eso no había sucedido, el dolor no había cedido.
Lo que más nervioso lo tenía era el hecho de que Kagome sabía de dolor, a lo largo de su viaje en busca de la perla, había sufrido innumerables heridas y golpes, fruto de los ataques de Náraku y de otros youkai incluyéndolo.
Ella se recuperaba rápidamente, Pero esto era diferente, él deseaba ayudar, pero lo que se le había ocurrido era un tanto, demasiado íntimo y no deseaba incomodar a su mujer aún más.
-"Miko"
-"Sesshomaru?"
Ella levantó la cabeza y lo miró intrigada
-"Dónde te duele exactamente"
-"Pues, tú sabes ahí entre las piernas, no me hagas decirlo, es vergonzoso"
-"Hn. Déjame ver"
Toda roja Kagome no podía soportar la vergüenza que sentía pero era su macho y pareja,
-"¿Qué te muestre? Pero…"
Sesshomaru la miraba estaba colorada, pero él también tenía las mejillas rojas
-"Si me lo permites, sanaré tus heridas como hice en tu cuerpo"
-"En mi…ah sí, bueno, ettoo"
-"Déjame ver"
Ella se puso de pie, Sesshomaru la alzó en brazos caminó hacia el fondo del onsen.
Había una especie de cascada escalonada, colocó a la Miko en uno de los escalones, él permaneció en el agua.
Kagome cruzaba las piernas y se cubría con las manos.
-"Ahora sí. Déjame ver"
Ella agachaba la cara, estaba tan avergonzada que no sabía qué hacer, finalmente la joven comenzó a mover un poco las piernas, exhibiendo sus tesoros maltratados al macho enamorado que hacía las veces de sanador improvisado.
De verdad estaba adolorida Sesshomaru, separó las piernas con cuidado y acercó la cara a su sexo él era un macho grande en todo sentido y poderoso muy poderoso, había sido cuidadoso pero no lo suficiente, de todos modos era inevitable, bastante bien les había ido considerando las diferencias físicas, la bestia estaba triste y abatida, pero cuando Sesshomaru se tomó de los muslos de la joven y acercó el rostro al sexo de su hembra la bestia movía la cola feliz "Saborearemos a nuestra Miko, ¡Qué delicia" "Hn. Sanaremos el daño que ha recibido" La bestia había disfrutado un poco demasiado del apareamiento, luego de haber tomado el control respondió a la seducción de Kagome con toda su pasión, los resultados estaban a la vista, la carne hinchada y desgarrada, sangraba levemente pero ahí estaba
-"Relájate, Saiai, tu pareja va a sanarte y si te da placer mejor"
Con los muslos de la Miko a los lados de su cabeza, Sesshomaru comenzó a lamer las carnes maltratadas, Kagome gemía suavemente, mientras el Daiyoukai saboreaba la sangre que se colaba entre los labios, excitándolo, pero ésta vez sólo sería sanador, retiraba la cara para ver y regresaba con sus tratamiento, la Miko se comenzaba a retorcer, él estaba fascinado, estaba disfrutando mucho de la improvisada sanación.
La bestia ponía todo de su parte para no asaltar ese cuerpo delicioso que estaba a su merced, en cambio le brindaba toda la ternura que poseía para sanarla rápido, su apuro a demás de quitarle el dolor a su amada era para poder disfrutar de ella cuanto quisiera, si esta sanación funcionaba tendría la solución a posteriores…inconvenientes.
Sesshomaru comenzó a sanar en profundidad, su larga lengua llena de toxinas cauterizaba y cicatrizaba cada escoriación o tajo que encontraba en el camino, el sabor de Kagome lo estaba derrumbando sobre sus rodillas, el agua le llegaba al pecho ahora, la boca se abría para abarcar más carne en un beso necesitado, la joven continuaba sus gemidos y jadeos agarrando a su sanador de los cabellos, hundiéndolo aún más en su sexo, respiraba desesperada
-"Ya no siento más heridas ni sangre, te sentirás mejor enseguida, ahora sobre los moretones nada puedo hacer"
Ella le sonreía, asintiendo pero aún no podía hablar, estaba necesitada de más pero sentía mucha vergüenza de decirlo, hacía solo unas horas que estaban emparejados y todas estas actividades la avergonzaban todavía, no es que no las disfrutara y mucho, pero no encontraba la manera de exteriorizar su necesidad o su deseo.
Sesshomaru por su parte estaba extasiado, el aroma de las feromonas lo atraía más allá de lo razonable, Kagome estaba rodeada del aroma de la excitación, él se debatía entre dejarla así para que descanse o seguir los mandatos de las feromonas de su hembra.
Contra todo pronóstico, decidió preguntar
-"Puedes descansar si lo deseas…"
-"Sesshomaru… yo… te deseo tanto que no puedo respirar"
Suficiente, rápidamente el Lord se puso de pie, acomodándose encima de Kagome comenzó a besarla, a lamer su cuello a morder suavemente, todo o que le pareció apetecible, y lentamente fue bajando hasta estar de rodillas una vez más, procedió con su tratamiento, sólo que ahora era para quitar el ardor de la sangre y la excitación de su Miko, no lastimaduras.
Hundía la lengua exploradora, y luego la arrastraba de arriba abajo por el sexo externo de la Joven, la respiración se dificultaba enormemente para ella.
Sesshomaru comenzó a degustar su adorada protuberancia mágica provocando gemidos muy audibles en Kagome que jalaba su cabello desesperada, movía la cabeza a un lado y al otro en busca de la liberación furiosa que tanto necesitaba, él continuaba con su dulce deleitándose, la Miko convulsionaba y gritaba su nombre en el placer, de un orgasmo violento, recompensando sus atenciones, pero la joven seguía aferrada a sus cabellos.
Él decidió que le daría todo cuanto ella necesitara, la tomó en brazos y la metió al onsen con él, se sentó en un escalón bajo, el agua a las costillas, trajo a kagome hacia él
-"Lo que deseas Kagome"
Ella lo besaba rodeando su cuello, se acercaba sentándose a horcajadas, se frotaba contra la carne hirviente de su macho excitado, ella deseaba tenerlo dentro pero no lograba acomodarse.
-"Yo te ayudo"
Él le sonrió la besó apasionadamente, ella respondió de la misma forma, Sesshomaru se movió bajo el agua tomó su miembro y lo dirigió hacia el sexo de su mujer, lo sostenía allí, dejaría que ella se moviera libremente a su gusto y necesidad, en estos menesteres sexuales se encontró que ser alfa todo el tiempo no era tan placentero, esta mujer humana era cariñosa y le gustaba compartir el afecto con caricias, mimos y ternura, para eso debía quedarse en su lugar, quieto y colaborar. Oh! Qué maravillosa sensación tener a su pequeña mujer intentando dominarlo con pasión.
Ella sintió el movimiento y en seguida el calor de la carne contra la suya, su instinto necesitado la guió y comenzó a bajar sobre él lentamente Sesshomaru sentía que las entrañas se le retorcían de necesidad pero no se movió, lentamente Kagome comenzó sus movimientos suaves y profundos, Sesshomaru se alimentaba de sus pechos dulces y disfrutaba del sabor de la piel mojada cubierta del vapor del onsen, la vista era muy erótica, ella se veía hermosa.
El Daiyoukai se desesperaba de necesidad ella era muy ajustada y cada movimiento le aceleraba el corazón llevándolo casi al descontrol, la bestia clavaba las garras en el piso y rechinaba los dientes, el placer lo consumía, el Lord leía los gestos de ella, le decían como se sentía, si estaba cómoda si no lo estaba, leía las expresiones de su Miko deleitándose de los gemidos más dulces, disfrutaba de los movimientos acompasados de una onna inexperta y deliciosa.
-"Necesito…ayuda…"
Él comprendió, la abrazó contra sí y comenzó a moverse sin soltarla, muy lento, muy pero muy lento, Kagome se sentía perdida en el placer, su enorme miembro penetraba profundo y salía otra vez, y repetía el ritual más sensual, llenándola de besos, de dulces mordidas consentidas, agarraba su cabello mojado tirando de él hacia atrás exponiendo el cuello a su apetito, pastando su hambre en la piel y la sangre, los colmillos en la tierna carne reforzando la marca bebiendo… "Mía, una, diez, mil veces mía".
Kagome gritaba y gemía el nombre de su amante rasguñando la espalda del macho, que no aflojaba el abrazo ni las penetraciones, la Miko se derrumbaba ante el placer más exquisito, jadeando buscando el cuello de su hombre hundió los dientes en la marca extrayendo sangre y comenzó a beber, restregaba el rosto en ella pintando su cara de un carmesí profundo, Sesshomaru ante el espectáculo más erótico de su vida se encontró en el pico de su excitación, el reiki penetrando las células del Daiyoukai, provocándole el más furioso orgasmo, llevándolo a convulsionar junto a Kagome y a gemir su nombre desesperado, la bestia aullaba descontrolada, arañaba el suelo, y masticaba, endurecido el abdomen, liberaba la tensión acumulada inundando el vientre de la sacerdotisa con su simiente viva y caliente, llenándola de youki delicioso, derrumbándose en sus rodillas, la bestia suavemente se fue quedando adormecida, se lamía las patas y se acicalaba enamorado de su Miko, lentamente rebajando la tensión los amantes liberaron el cuello de su pareja relamiéndose la sangre, estaban unidos en el más profundo abrazo, y así pensaban quedarse hasta relajarse y recuperar un poco el aliento, ya que las ganas de amar los atrapaba una y otra vez.
Los lores esperaban al enorme Daiyoukai del Oeste que estaba enredado entre las piernas de su hembra deliciosa, así como estaban se aseaban mutuamente enjabonándose la piel y los cabellos, sin separarse se mimaban y acicalaban entre besos y cariños
-"Dolor?"
-"No, sólo el cuello pero ya sabes"
-"Hn."
Sesshomaru sabía que ella deseaba tener una marca muy evidente, se enorgullecía de eso ya que significaba que ella estaba feliz del apareamiento con él.
Suavemente se fueron separando terminaron de asearse y salieron del onsen.
En la habitación, Sesshomaru recostó a Kagome en la cama y le ordenó que se quedara a descansar, ella por supuesto se negó, él se recostó a su lado y la acarició suavemente recorría su espalda y torso con las garras mientras le susurraba palabras tiernas, lentamente ella se fue quedando dormida, ante el cambio de respiración de la mujer, el Lord cardinal, suavemente se levantó se vistió y salió del dormitorio rumbo a la plaza de entrenamiento.
En la plaza todos se dieron vuelta para verlo llegar, tenía el cabello atado en una cola alta, se veía majestuoso, pasó junto a Inuyasha que enseguida recibió el aroma a jabones y la marca de su cuello que sangraba nuevamente.
El segundo del Oeste rechinaba los dientes, sabía qué había sucedido minutos atrás en las habitaciones de la pareja, otra puñalada a la docena que ya coleccionaba.
-"Sesshomaru Sama has llegado al fin"
-"La Miko parece haberte dado un momento difícil poderoso amigo"
-"Hn."
Una vez en la plaza de armas, Kouga se quitó la parte superior de sus atuendos, Sesshomaru decidió que era una buena idea, hizo lo mismo.
Las bocas de los presentes cayeron abajo dándoles una expresión de asombro y envidia encubierta, el cuello del Lord Occidental sangraba y la marca era más profunda, la espalda estaba cubierta de rasguños profundos y tenía chupetones por todo el cuerpo, la mordida del brazo, estaba viva, él tampoco deseaba sanar las heridas de apareamiento, eran espectaculares y él no pensaba ni borrarlas, ni atenuarlas y mucho menos esconderlas. Tomó a bakussaiga, tensseiga y tokkijin, las dejó a un lado se quitó todo lo molesto de su atuendo y se paró en medio de la plaza, Kouga se reía de su apariencia, sabía del carácter de Kagome y se imaginaba la apasionada incursión, se sonrojaba pensando en Rin, pero estaba en éxtasis viendo la cara de Inuyasha, sus carcajadas se hacían escuchar en toda la plaza.
-"Has enloquecido Ookami?"
-"Sí por la cara de tu hermanito Mi Lord"
Sesshomaru volteó a ver a Inuyasha, la cara del mestizo estaba desencajada, la vista no tenía precio, su rostro reflejaba "Yo sé que lo hiciste con Kagome y no me gustó", Sesshomaru sonrió par sí, se giró par ver a Kouga
-"Hn. Espero que el hanyou no se ría de ti cuando terminemos de entrenar lobo"
La cara de Kouga perdió la gracia en el momento…
-"Sí yo también…"
Mientras en la habitación de Kikyo, ella estaba en el agua del manantial tomando un baño y frotándose los ungüentos preparados por Kaede, para mejorar la piel, ya había bebido el tónico para recuperar la fertilidad, y todo lo hacía para el emparejamiento con Inuyasha, debía estar loca si renunciaba a todo lo que tendría si se unía al hanyou, a pesar de lo que dijo, si debía obedecer ciegamente a Sesshomaru y a Kagome lo haría, una vez emparejada ella seguramente sería tan importante como Kagome, y no debería tener que seguir los mandatos de la joven Miko.
La despreciaba, sí, pero bajaría la cabeza frente a ella, siempre y cuando eso le significara un beneficio, Kagome era más fuerte que ella, y todos lo sabían ahora, tampoco le servía el papel de víctima, era mala y había quedado en evidencia.
Le quedaba cómodo todo lo que se le había brindado, si lo despreciaba sería más que una tonta…
Saliendo del onsen se puso un kimono verde con amarillo, se arregló el cabello y se dirigió a la puerta de la habitación para salir
-"Miko Sama, se te ofrece algo?"
-"No, sólo voy a ver a Lord Inuyasha"
-"Imposible Miko Sama usted no puede abandonar la habitación"
-"¿Qué cómo dices?"
-"No tiene permiso de abandonar su dormitorio Kikyo Sama"
-"Y quién lo dice, Lord Inuyasha, Kagome?"
-"Sesshomaru Sama, y su orden fue terminante"
Kikyo estaba roja de odio dio un portazo y se tiró boca abajo en su cama gritando y pataleando, su reiki de inframundo estaba cargado de energía oscura comenzó a ocupar toda la habitación y siguió expandiéndose y siguió y siguió, jaken salía de la cocina con otra bandeja pero para su Señor, cuando el reiki lo golpeó arrancándole la bandeja de las manos, los sirvientes corrían para todos lados, decidieron correr hacia sus Señores.
Kouga volaba hacia atrás golpeando muy fuertemente contra una gran pared de piedra, y caía hacia adelante todos aplaudían al Señor del Oeste que venía revolcando metódicamente al pobre Ookami enamorado, a Rin se le constriñeron las entrañas se había mantenido estoicamente soportando el maltrato de su padre a su pretendiente, pero ya gota a gota se le iba colmando el vaso de la paciencia, ¿Era demasiado o no?, sólo fue un beso por Kami…
Sesshomaru avanzaba hacia el lobo cuerpo en tierra cuando de pronto aparecieron los sirvientes corriendo a buscar refugio
-"Sesshomaru Sama, Sesshomaru Sama! Ayuda!"
Todos se dieron vuelta para verlos, los Lores se pusieron de pie y corrieron a ver qué sucedía, Sesshomaru ayudó a levantarse a Kouga e Inuyasha preguntó qué sucedía
-"Un reiki muy oscuro amenazaba con asfixiarnos nos quitó el aire no podíamos respirar, no purificaba, pero tampoco quemaba, oprimía aplastaba"
Sesshomaru se dio cuenta enseguida de lo que podría ser, decidió enviar al Lord secundario a que se hiciera cargo una vez más del problema
-"Inuyasha, ve y controla a tu Miko o la mataré"
-"Kikyo no pudo causar una energía tan negra, es como de muer…te"
Inuyasha comprendió y salió corriendo a su velocidad de demonio en dos segundos llegó al dormitorio, Kikyo estaba convulsionando y tenía los ojos tirados para atrás
-"Kikyo, Kikyo respóndeme Kikyo"
Sesshomaru escuchó los gritos del hanyou y entró a la habitación se detuvo detrás de Inuyasha, alzó su youki para calmar a la Miko antigua, pero solo los chispazos se hacían escuchar, la sacerdotisa se asfixiaba
-"Sesshomaru, busca a Kagome, y tráela rápido"
Sesshomaru inmóvil , lo observaba, Inuyasha le recalcó en el acto
-"No es una orden, es una súplica"
-"Hn."
Sesshomaru buscó a Kagome que ya estaba despierta, los gritos y las energías la habían despertado y ya había terminado de vestirse, lo recibió con un beso muy tierno y le tomó la mano
-"No te preocupes yo la ayudaré"
-"Hn. No me preocupo"
Salieron del dormitorio y se dirigieron al de Kikyo
-"Aléjate Inuyasha"
-"Ten cuidado Kagome…"
La joven Dama levantó sus manos y las dirigió a Kikyo que convulsionaba más violentamente, y la envolvió con su reiki purificador, la tenue y profunda luz rosada de su energía barrió con la oscuridad de la sacerdotisa calmándola inmediatamente, Kikyo recuperó el ritmo normal de sus respiraciones, se quedó inmóvil, descansando, Sesshomaru estaba harto de la mujer insulsa y desobediente, los guardias le habían contado que más temprano intentó abandonar el dormitorio y ellos la detuvieron, y luego la energía negativa los atacó
-"Inuyasha, vendrás a nuestra habitación"
-"En un minuto, acomodaré a Kikyo"
-"No, déjala, que se acomode sola, ella no está herida ni lastimada sólo ofendida"
Los Señores abandonaron la habitación y se fueron a la propia, los Lores y demás demonios estaban en un solar bebiendo té calmándose un poco.
Muy apartados del palacio por el momento.
Inuyasha entró a la habitación dela pareja occidental
-"Es terminante Inuyasha o te emparejas y la controlas o se va de occidente contigo o sin tí pero se va.
