La situación iba de mal en peor. Japón se había unido a la causa de Alemania. Alfred estaba confundido ¿por qué nadie hacía nada? Francis esperaba, Arthur también ¿por qué? Pero mientras ellos esperaban, Ludwig y su gobernante, Adolf Hitler, no se detenían.

Gilbert se había salvado del Tratado de Versalles donde solo culpaban a Ludwig de todos los problemas de las Primera Guerra Mundial, sin embargo, él ya no era el Reino de Prusia, ahora era el Estado Libre de Prusia, un pequeño cambio político que no le afectaba en lo más mínimo sin embargo si había sufrido bajas en su territorio el cual había pasado a manos polacas y él no lo iba a permitir.

Sin embargo, el líder nazi tenía otras ideas para el pilar más importante de los estados germanos. Y en 1934 le quitó su autonomía obligándolo a someterse a la voluntad de Alemania.

-Pero… ¿was?-el albino estaba horrorizado al ver como querían restringir su libertad y su autonomía, trató de luchar en vano pero no le quedó de otra más que ser el segundo al mando- mein bruder… estoy a tus órdenes…

Roderich estaba apenas levantándose de lo que había ocurrido en la Primera Guerra Mundial. Su economía había mejorado aunque lo habían obligado a divorciarse de la húngara, pero pronto se encontró inmiscuido de nuevo en una guerra. Hitler quería que se anexara a la fuerza a Alemania.

12 de marzo de 1938 las fuerzas alemanas entraron a Austria e incluso el mismo Hitler llegó a la capital austriaca de Viena. Roderich solo pudo observar impotente cómo lo anexaban sin problemas. Arthur y Francis protestaron pero no hicieron nada más para detener a los nazis.

Pero Hitler no estaba conforme con la anexión de Austria, también exigía la anexión de Checoslovaquia. Eliaska Novaková no dudó en pedir ayuda a sus aliados y el inglés, como buen caballero, no dudó en viajar a Berlín para hablar con el germano. Gran Bretaña llegó a un acuerdo con Alemania pero Hitler aun no estaba satisfecho.

Ludwig se anexó toda Checoslovaquia y al poco tiempo, sus ojos se fijaron en Polonia. Sabía que su hermano quería venganza y ahora que era su subordinado, se la daría pero primero debía mantener la paz con la Unión Soviética.

Después de eso, Alemania no dudó en invadir el territorio del polaco recibiendo de inmediato las declaraciones de guerra de Francia y Gran Bretaña. Alfred tan solo recibió un telegrama de Arthur con cinco palabras: Inició la Segunda Guerra Mundial.

Feliks lo vio venir por parte de Alemania y Prusia, pero no por el lado de la Unión Soviética y antes de que pudiera evitarlo, los dos países se dividieron su territorio. Pero él no fue el único en ser atacado sin previo aviso. Tino nunca hubiera podido imaginarse que Iván lo atacaría pero así fue. La Unión Soviética atacó Finlandia obligando al pequeño rubio a firmar un armisticio. Todo se salía de control.

El 7 de abril de 1940, Alemania atacó a Dinamarca y Noruega. Mathias se rindió de inmediato para frustración de Lukas quien no quiso dejarse vencer tan fácil y sin embargo, solo aguantó tres meses en la guerra.

-Nuestro siguiente objetivo… Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos- sentenció Hitler mirando a los dos germanos. Gilbert estaba nervioso y emocionado pues el Imperio Alemán se extendía considerablemente pero a un gran precio- y de ahí, a Francia…

Lars siempre pensó que los conflictos del alemán nunca lo molestarían, Ludwig solo estaba vengándose de aquellos que lo habían atacado pero grande fue su sorpresa cuando cientos de bombas alemanas cayeron sobre Rotterdam.

-Ludwig… Gilbert… Aléjense de mis hermanos…-gruñó el holandés al verlos caer desde el cielo en paracaídas sobre la ciudad destruida- no los dejaré pasar tan fácil. Sin embargo, la resistencia holandesa no aguantó y se rindió ante el avance germano-Emma… Markus… lo siento…

Bélgica observaba impotente como los tanques panser se abrían paso en su territorio. Era como la última vez y ella creía estar lista, pero no lo estaba. Francis no dudó en apoyarla pero eran demasiados.

-Emm… mon petite… -dijo el francés tomando las manos ajenas- ven conmigo… vamos a París y ya veremos que hacer… si te quedas… te capturarán…

-Fran, mon père… ve tu… -la belga le sonrió débilmente pues sus ciudades estaban siendo invadidas rápidamente- no puedo abandonar a mi gente… vete… yo estaré bien… -ambos intercambiaron unas palabras en francés antes de que el rubio se marchara. Bélgica cayó y ahora las fuerzas alemanas se cernían sobre Francia.

Arthur observaba con impotencia, todo había pasado tan rápido. Debía hacer algo, pronto pues muchos ya habían caído. De pronto sintió una mano en su hombro, su nuevo ministro Winston Churchill, le sonrió dándole ánimos.

-Victoria a toda costa, victoria a pesar del terror, victoria sin importar que tan largo y arduo el camino pueda ser -le dijo con firmeza y el rubio asintió- pues sin victoria, no sobreviviremos ¿entendido Sir Arthur?

-Yes, sir…-respondió el británico y movilizó a su ejército a la ciudad francesa de Dunkerque donde se encontró con el ojiazul y para su gran sorpresa también con Emma pero ella estaba muy herida- Em… no puedes luchar así, a penas lograste huir… deberías descansar…

-Non, monsieur… Lud y Gil deben pagar y debo sacarlos de mi territorio a como dé lugar-sentenció la joven y ambos rubios la miraron sorprendidos pero aun así, no la dejarían en primera línea. De pronto se escuchó un ruido que venía del cielo

-WATCH OUT!-exclamó Arthur justo cuando un grupo de aviones alemanes los sobrevolaban soltando varias bombas. Cundió el pánico y solo pudo ver como el francés cargaba a la rubia para ponerla en cubierto. Los soldados corrían tratando de evitar las bombas-Vamos a mi isla, now!

-No podemos huir y dejar nuestra tierra sola-le respondieron los francófonos negando con la cabeza- Lleva a nuestros soldados, salva a los que puedas- el ojiverde asintió y pudieron ver como los barcos británicos desalojaban Dunkerque.

-Ya no puedo seguir…-murmuró la belga antes de levantarse y salir del refugio. Los dos rubios trataron de impedirlo pero ella les apuntó con un arma obligándolos a retroceder- Vienen por mi… si me entrego… se irán… adieu…-Bélgica se rindió completamente ese mismo día.

-Arthur debes irte…-le dijo el francés mientras los aviones alemanes volaban hacia el sur sobre su territorio- Junta un numeroso ejército y vence a Ludwig y a Gilbert, trataré de resistir lo más que pueda

-No te dejaré ¿me oíste?-le gruñó el británico cruzándose de brazos pero el francés no le estaba preguntando y el mismo ejército francés obligó al rubio a subir a un barco directo a Gran Bretaña- NO! FRANCE! –Arthur forcejeaba pero no podía contra todos- FRANCE! FRANCIS!-el ojiverde tan solo pudo verlo marchar rumbo a París.

El 14 de junio de 1940 Alemania tomó París. Francis solo pudo bajar la cabeza y entregar su capital esperando que un milagro los salvara a todos. Francia firmó el armisticio con los germanos y les cedió el norte de su territorio.

Arthur solo pudo observar con impotencia la caída de su mejor amigo y aliado mientras Churchill decía que la batalla por Francia había terminado y ahora debía preocuparse por él. Gran Bretaña era el próximo objetivo de Alemania.


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