Género: Aventura


Ahora lo sabe, el nombre del sujeto que una semana atrás le quitó la diversión. Se llama Kanda Yuu, un japonés bastante extraño, se la pasa evadiendo a cada preciosa mujer que se le insinúa y dirige miradas extrañas a los hombres. No, él los está amenazando, queriendo que el círculo de soledad se haga.

Le ha quitado la diversión, el anhelo de tener entre sus dedos la blanquecina piel de la mujer en el bar. De alguna manera, no lo olvida, ese encuentro fue crucial en su vida, sintiéndose humillado por tal acto. Las tiene que cobrar, y de acuerdo a sus políticas, lo empieza a seguir, discreto.

La oportunidad llega por la noche, al verlo entrar en un bar distinto. ¿De nuevo buscará a la mujer de hace unas noches? Ya está viendo un triunfo en aquel juego impuesto por él.

— Tienes una cara bonita. — Lo intercepta en la barra, sentándose a un lado de este. — Te invitaré un trago.

El japonés lo ve, gruñendo por el comentario que nada de gracia le hace. — Metete en tus propios asuntos. — La mano estuvo a punto de azotar contra la madera, el vaso que recién le llevaban lo detuvo: el sake, la bebida japonesa que tanto amaba, había sido llevada. No podía tirarla al piso.

No le agradece la bebida, toma a una velocidad increíble todo el contenido de la botella, sirviéndose en pequeños tragos que le provocan escozor en la garganta. La cantidad que aguanta es asombrosa, pero al fin ve signos de que la borrachera será un estado próximo.

Lo detiene antes de un próximo trago, alegando que no sabe dónde es su casa y que tendrá que regresar pronto. No lo quiere dormido y las intenciones se doblan a lo enfermo. Nunca ha sido bueno conteniéndose.

La imaginación que había sido clave hasta el momento de miles de decisiones, ahora se debate: sin saber si dejarlo en alguna esquina o dejarlo en un burdel, lo segundo sería divertido. Más con los ojos de algunas muchachas encima se lleva al departamento propio que lejos del sitio se encuentra.

El recorrido ha sido una aventura, una odisea que no desea repetir. Se encontró a mala hora con los compañeros del oriental y le hicieron miles de preguntas que contestó lo más creíble que pudo. Ahora resultaba que era un amigo íntimo al que no había visto desde hace mucho, pero con eso, lo dejaron en paz. Estaba seguro de que el de cabello anaranjado no se lo creyó por completo, a diferencia del albino, que aceptó sin más lo absurdo de los argumentos, seguro ya estaba borracho.

Suspira de alivio, ya está llegando al departamento.

— Hombre, alégrate. La aventura está por comenzar. — Y pasa al interior, conoce cada rincón como para querer encender las luces.


Tercera entrega y la verdad… Sí, ya sé que las personalidades no siguen a lo canon, yo misma me he percatado de que son tan oc. En fin. Hay un advertencia: Si no gustan del género Yaoi (ChicoxChico) será mejor que no continúen la lectura. Advierto hay escena un poco explicita en el último capítulo.