NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

AGRADEZCO POR LOS COMENTARIOS. GRACIAS POR RESPONDER TANTOS Y TAN PRONTO. LAS VOTACIONES VAN ASÍ 6 TODAS LAS PAREJAS, 3 SÓLO PROTAGONISTAS, LOS DEMÁS REVIEWS NO OPINARON, ASÍ QUE IRÉ DE A POCO CON LA EVOLUCIÓN DE LAS PAREJAS, GRACIAS OTRA VEZ.

CAPITULO 39

Realmente no sabía qué hacer, ni siquiera entendía el mecanismo de una maldición. Sólo disfrutaba de su Miko, el aroma relajante subía suavemente hasta su nariz acariciando sus sentidos, algo había que lo inquietaba y no encontraba la razón.

-"Kagome…"

Susurraba con voz sensual y envolvente

-"Miko"

-"Mmmm.?"

Ella demasiado acostumbrada al mote de Miko, respondía sin saberlo. Miko y Youkai era ya un término cariñoso entre ellos, para los demás sonaba muy despectivo, servía a los fines de realización para los planes de ambos.

-"Youkai?"

-"Te llamé por tu nombre y no respondiste, tuve que recurrir a Miko"

-"Hn, eres un tramposo, no me hables"

Ella se fingió enojada, se dio vuelta y se hizo la dormida, él hundió su nariz en el cuello de Kagome causándole una risa incontenible, Sesshomaru se dio cuenta de que ella estaba jugando con él, si bien no recordaba cómo hacerlo, el juego es una de las fases genéticas que están marcadas por el instinto en los Inu, en otras palabras jugar era natural para los Inu youkai, pero a pesar de eso había disfrutado de jugar muy pocas veces en su infancia

-"Estás muy enojada…"

Ella mordía la almohada para no reír

-"¿Qué puedo hacer para remediar el error KAGOME"

El sudor corría por la frente de la joven tentada a más no poder

-"Ah. Éste ya lo sabe…"

La atrajo hacia él y con las garras le atacó las costillas, no muy delicadamente, alguna marca se producía, a ella las cosquillas la estaban matando, la pobre Kagome no aguantó más, las carcajadas se escuchaban en todos los rincones de la habitación, se revolcaba agarrándose la barriga, reía y reía Sesshomaru estaba fascinado con la hermosa reacción de su maravillosa hembra, ella enseguida se incorporó e intentó huir de la cama, el Daiyoukai la atrapó de un tobillo y la arrastró bajo las sábanas una vez más

-"A dónde va la Dama de Occidente con tanta prisa, si se puede saber?"

-"Hanase, Sesshomaru!"

-"Primero responde, acaso olvidas tus deberes de esposa sumisa y obediente?"

Él se colocaba sobre ella aplastándola, limitándole los movimientos

-"Ahora quédate quieta y obedece a éste Sesshomaru o llamaré a la bestia"

Ella continuaba riendo y el Daiyoukai atacando las costillas y mordisqueando la clavícula de la joven que ya estaba de un color rojo furioso, la bestia movía la cola y tenía la lengua colgando a un costado de la boca, era tan divertido!

Kagome decidió que era su turno y hundió las uñas en las costillas de Sesshomaru provocando un salto en el macho que hasta ahora era dominante de la situación. El intentó zafarse del agarre de la Miko y ella advirtió una leve sonrisa en su esquivo marido, por lo que ajustó el ataque feroz. Ya con sus últimas fuerzas el Dayoukai soltó una gran carcajada, y se dejó caer de espaldas, ella aprovechó y se trepó quedando a horcajadas de él, la dulce tortura continuaba en ambos casos, ya las risas eran muy fuertes, El Lord ya no pudo más y agarró a la joven de las muñecas

-"Ya, basta, jajajaja no puedo más"

-Jajajaja, suéltame, ajajaja está bien te rindes?"

-"Hn."

Las respiraciones muy agitadas y la posición de Kagome sobre él, la adrenalina, el aroma a frutas frescas y el almizcle se arremolinaban en la alcoba afectándolos de manera sensual y muy erótica. No necesitaban más que un momento a solas para encontrarse enredados en caricias, besos si continuaban de esa manera acabarían haciendo el amor una vez más. Pero Sesshomaru deseaba entrenar un poco con Kagome, Náraku aún estaba afuera, y no tendría piedad de aplastarlos si los encontraba desprevenidos

-"Saiai, detente, debemos entrenar hoy…Mmmm."

-"Mmmm. Por qué? Podremos entrenar lo mismo, watashi no ai"

-"No. Deseo que luches con todas tus fuerzas, a partir de ahora entrenaremos todos los días, pronto volveremos a viajar en busca de los fragmentos, debemos estar preparados"

-"Entiendo amor, pero…"

-"Kagome, el sol ya está en lo alto, hay que ir a desayunar."

A ella no le agradó, se intentó bajar de las piernas de Sesshomaru, éste olió el cambio de aroma, la dulce alegría de su amada había sido reemplazada por hierbas amargas La Miko estaba triste… Pasó de un momento de felicidad extrema a la infinita tristeza en menos de un segundo. Ah maravillosa mujer humana, siempre una sorpresa para descubrir, nada a su lado era aburrido

-"¿Por qué te entristeces Kagome? Es sólo entrenamiento"

-"Me ordenas como a un sirviente, no me gusta, yo no te ordeno nada a ti"

Estaba tan acostumbrado a dar órdenes y a que todos las obedezcan incluyendo a Kagome pero en su caso, había sido parte del teatro. El Daiyoukai cayó en la cuenta de que lo que su mujer decía, era verdad, por momentos se perdía en su rol de Señor, sobrepasando su rol de pareja. Se habían emparejado hacía solo unos días, estaba seguro de poder aprender.

-"Hn. No se repetirá, Kagome"

La joven lo miraba, las lágrimas, la expresión de su mirada, dolían, y mucho, Sesshomaru estaba confundido, el problema no era tan grave para semejante reacción. Kagome tenía un carácter por todos conocido, fuerte y difícil, pero parecía estar un poco más allá de eso.

-"Hoy podríamos entrenar con Katana, no te parece?"

-"Yo deseo estar en tus brazos y amarte, y tú no quieres…"

¿Qué? ¿Cómo que no quiere? Acaso no entendió que va a necesitar de sus fuerzas para entrenar? Sesshomaru estaba resistiéndose al impulso de encerrarse en la habitación con ella y hacerle e amor hasta la semana entrante, pero esto era importante, se estaban descuidando mucho con respecto a sus habilidades con el arco y tenía que aprender el manejo de la katana.

-"Esta noche te prometo que te compensaré Kagome, pero hoy hay que entrenar no debemos bajar la guardia en lo que a Náraku y sus sirvientes se refiere, onegai, comprende…"

Ella no respondió, intentó bajarse una vez más, el aroma a sal se olía en el ambiente, las lágrimas dibujaban senderos sinuosos en su rosado rostro, la vista era muy bella, la onna deseaba sus atenciones y no sabía manejar la excitación, situación propia de su inexperiencia, a ella sus explicaciones le sonaban a excusas, él comprendía muy bien a su mujer. En su juventud solía destrozar su habitación ante la negativa de alguna hembra, y realmente se negaron muy pocas, la mayoría por no resistir la violencia y la potencia con las que él las sometía durante el acto sexual. Todo aquello era producto de su falta de conocimiento a la hora de manejar sus propias feromonas.

-"Kagome, ven, lo siento"

Ella secaba sus lágrimas y se volvía a verlo

-"Yo no sé qué me sucede, no puedo manejar tu rechazo"

Él la abrazó y la recostó a su lado. Permaneció así hasta que ella calmó sus sollozos. La lamía en la base de la mandíbula, en señal de apoyo y consuelo. Ella se fue tranquilizando. Él comenzó a hablar.

-"Es necesario entrenar, no deseo que algo nos suceda y no podamos disfrutar de nuestro futuro juntos, acaso no estás conmigo todo el día todos los días? Es que me comparas con Inuyasha y piensas que te voy a dejar de lado?"

-"No, no es eso, yo sólo siento vergüenza de comportarme tan… y tú que me das órdenes y no desees estar con migo y eso es…tu rechazo es humillante"

-"No te rechazo, ni jamás lo haría, eres mi pareja y te amo, mujer te deseo tanto que me cuesta respirar, a veces debo clavarme las garras para no tomarte en el escritorio o frente a los lores, o en la mesa… Tu aroma me vuelve loco de ganas, el vínculo me grita que tú me deseas y lucho para mantenerme firme, hasta llegar a nuestra habitación y estar contigo, a veces no respondo a tu necesidad para que no me creas un pervertido"

-"¿Qué dices, un pervertido? Pero eres mi pareja, eres muy importante para mí"

-"Tú lo eres para mí, Miko, yo te deseo y deseo tu cuerpo todo el tiempo, pero la sombra de Náraku se yergue entre las sombras y para vivir en paz nuestra vida y no esconder nuestros sentimientos, debemos exterminar al hanyou maldito de una vez, y para eso debemos prepararnos, es decir debemos entrenar"

Ella lo observaba, su mirada era de comprensión, sabía que él tenía razón. Sesshomaru secaba las lágrimas dulcemente, le acomodaba el cabello detrás de la oreja, esperaba su aceptación, la miraba con mucha ternura.

-"Está bien, entrenaremos"

-"Hn."

Sesshomaru la besó dulcemente, ella correspondió su beso, la vio tan sensual y deliciosamente a su merced bajo su cuerpo… La sangre se calentaba y la bestia comenzaba a pedirle que la tome, que no la haga sufrir "Tú también la deseas, yo la deseo, no le niegues su placer, no nos niegues nuestro placer"

Deseaba hundirse en la suave carne de su hembra humana y perderse en el placer, pero el sol ya estaba alto en el horizonte, había que entrenar y continuar con las actividades del día, mantener la parodia frente a los Intrusos, será un día largo.

Poco a poco fue arrepintiéndose de no haber seguido a sus instintos y hacerle el amor a su onna necesitada. Maldición había que levantarse…

Kagome lentamente se escurrió de debajo del macho y caminó hasta su closet, sacó un kimono blanco con violeta y fue rumbo al baño a cambiarse.

Sesshomaru la observaba en toda su gloria caminando con una sensualidad arrolladora, ahora tenía una tormenta entre las piernas, se maldecía por haber sido un tonto y no aprovechar los deseos desenfrenados de su mujer . Tonto, tonto, mil veces tonto, el entrenamiento les serviría además para aplacar la tensión sexual entre ellos. Hoy se equivocó, pero no habría una próxima vez. Si la onna lo deseaba, la onna lo tendría, y eso era definitivo.

Se levantó y se comenzó a vestir, ella salió del baño completamente vestida, se veía fantástica, su aura brillaba, enseguida Kagome tomó el obi amarillo y violeta y se lo colocó alrededor de la cintura, lo ató al frente, le ayudó con su estola y le dio un dulce beso en la mejilla, Sesshomaru se derretía

-"Listo, ahora a desayunar…muero de hambre"

-"Hn"

Sí, él también, pero de hambre de su cuerpo, había sido un tonto, y la bestia el reprochaba constantemente, la atrajo hacia él la besó muy sensualmente

-"Esta noche, serás mía y te daré todo lo que tu cuerpo me pida…"

Ella sintió un revolcón en el estómago, el aroma a excitación golpeó al Daiyoukai en la cara, llenándole la boca de saliva, esta noche se quitaría lo tonto y para siempre… Ambos salieron del dormitorio rumbo a la sala secundaria para desayunar, los demás ya los esperaban en la mesa, Inuyasha estaba sentado al lado de Kikyo que miraba la interacción de los youkai, enseguida se dieron vuelta para ver entrar a los Señores del Oeste y tomar sus lugares en la cabecera de la mesa. Los rostros de los machos de su manada eran muy extraños, algo había sucedido y seguramente debería indagar al respecto, pero primero, desayunar con su mujer.

-"Sesshomaru Sama, dime cuál es el itinerario de hoy?"

Shintaro con su conocido sarcasmo indagaba al Lord con una mirada inquisidora

-"Entrenamiento"

-"¿Qué? ¿Entrenamiento? ¿Eso es verdad?"

-"Hn."

-"Pero para qué? Hay mil opciones de actividades para realizar en palacio como para…entrenar?"

-"Shintaro Sama, Sesshomaru Sama debe mantener a su personal de seguridad y ofensiva, preparado para la protección de las tierras, el palacio y a nosotros mismos, o acaso tú no haces igual?"

Kagome le replicaba al washi youkai, el águila la observaba, se veía extrañamente peligrosa, la Miko estaba alterada, esas sí eran buenas noticias. Muy delicadamente levantó la taza de té y comenzó a desayunar.

Por su parte Ryusenki , tironeaba de una costilla sangrante y se debatía entre mirar a Kagome o a Kikyo, las dos lo tenían obsesionado, se soñaba revolcándose con las sacerdotisas, Las miradas hambrientas no pasaron desapercibidas por el Lord del Oeste, pero se mantuvo un tanto contemplativo al respecto, Inuyasha por su parte se comenzaba a molestar. El dragón se perdía en sus pensamientos mientras su excitación se elevó por sobre el aroma a la comida. Inuyasha lo sorprendió mirando a Kagome, y comenzó a gruñir, Sesshomaru no estaba muy atento a los acontecimientos, aún pensaba en el arranque emocional de su esposa minutos antes en la alcoba, la actitud de su hermano, lo alertó acerca del origen del olor a excitación en el ambiente, Shintaro sonreía para sí, esto se iba a poner muy bueno.

-"¿Ves algo que te gusta Lord Dragón?"

Preguntó Shintaro sin ningún cuidado

-"Mmmm. Están muy buenas, las costillas"

La pausa que hizo entre frases terminó de sacar de quicio al hanyou, que golpeando la mesa se puso de pie

-"Te atreves a comparar a la Dama de Occidente con una costilla! Eres repugnante"

-"Mi Lord Inuyasha no sé a qué te refieres"

-"El olor a calentura no creo que venga de mirar unas costillas de venado, así que no te hagas Dragón"

Sesshomaru observaba la vehemencia con la que Inuyasha defendía a Kagome, debería ser él quien lo hiciera, habiéndose dado cuenta del motivo del aroma a almizcle en el aire, se le retorcieron las entrañas de odio, el asqueroso del Sur estaba teniendo interés en su sacerdotisa, no podía soportar la idea de los pensamientos sucios que tendría acerca de ella.

-"Me halaga que mi Dama te agrade Lord Ryusenki, pero como comprenderás, ella es de mi pertenencia y a mí nunca me agradó compartir"

-"No, no mi Lord por supuesto, es que jamás me había encontrado tan cerca de mujeres tan bellas y tan poderosas, como tú comprenderás, es muy difícil no admirar tanta belleza"

El Dragón hablaba con palabras bien medidas, pero con sangre y grasa en la cara, era un espectáculo que Sesshomaru deseaba olvidar.

-"Hn."

Kikyo por su parte decidió que era momento de apuñalar al anfitrión, y a la perra de su esposa

-"Oh, Gracias Mi Lord, sus halagos son bien recibidos, verdad Lady Kagome"

Pero qué dice esta perra maldita?

-"Sí, claro…"

Inuyasha estaba harto, y con otro golpe se retiró de la mesa arrastrando a Kikyo con él.

Shintaro disfrutaba observando, si continuaba se pondría aún mejor

-"Pero no podemos olvidar que hay otras dos mujeres en la mesa mi Lord Ryu, son verdaderamente bellas no crees?

Miroku se atragantó con el té y Kouga miró a Sesshomaru afinando los ojos.

Sesshomaru debía controlar la situación sin demostrar demasiado interés, Por supuesto defendería su hija y a su manada, pero por el momento decidió beber su té.

-"Jamás había visto un exterminador tan de cerca, mucho menos a una exterminadora, pero sí es muy bella"

La quinta costilla sonaba en el plato, la sangre le cubría la boca y la mandíbula inferior, masticaba con la boca entreabierta causando una desagradable impresión, a los miembros de la manada se les revolvía el estómago, Shintaro estaba en la gloria.

-"Oh, pero Mi Lord Ryusenki tú me contaste que en alguna ocasión has interactuado íntimamente con hembras ningen, si mal no recuerdo…"

-"Ahá, mmmmsí,"

CRACK , CRACK, El crujir de las costillas entre los molares del dragón, les había quitado el apetito a los humanos que compartían la mesa, era un ambiente nauseoso.

-"Recuerdo que tú me contaste que sus cuerpos son un poco diferentes, a las hembras youkai no es así?"

-"Sí, tienen unas cosas y les faltan otras, pero son una buena cama"

El estómago de Kagome dijo basta. La Dama del Oeste se puso la mano en la boca se paró

-"Mis discul…"

Miró a su esposo, reverenció y salió corriendo del salón. Sesshomaru muy consternado pero con cara de pocos amigos miró a Sango.

-"Tajiya, ve con ella!."

-"Hay Mi Señor"

Sango reverenció y salió detrás de Kagome.

-"Veo con pena que su manada no está acostumbrada a hablar de ciertas cosas Sesshomaru Sama"

-"Hn."

-"Danaka!"

-"Mi Lord"

-"Que le lleven té a la Dama del palacio y envíale un sanador"

-"Si, Mi Señor"

Danaka se dio media vuelta, en su lugar se quedó el enorme youkai kuma que era el maestro mayor de armas

-"Kuma, prepara la plaza de armas para el entrenamiento"

-"Sí Sesshomaru Sama"

Kagome corrió, corrió a su habitación, el espectáculo del demonio dragón le provocaba unas náuseas incontrolables, respiraba e intentaba llegar sin vomitar en los pasillos, Sango, no se sentía mejor que ella, pero con su experiencia como tajiya, había visto innumerables cosas repugnantes en su vida, corría tras de ella, intentando calmarla

-"Kagome, Kagome estás bien?"

Entraron corriendo al dormitorio y ni bien entró, la Miko perdió la batalla, los vómitos se derramaban por el piso, su kimono y su cara, Sango la levantó y la llevó al baño, la ayudó q quitarse las ropa y meterse en el agua, ella luchaba con la imagen del dragón ensangrentado y las náuseas se arremolinaban en su garganta, había visto cosas mucho peores en su vida pero los comentarios sobre sexo mezclado con la sangre de venado y los sonidos de los huesos entre los dientes del dragón, eran demasiado asquerosos

-"Debes calmarte amiga, este tipo de incursiones extrañas serán muy habituales de ahora en más"

-"Sí, lo sé, pero es que es asqueroso, y no pude evitar imaginar"

-"Hablando de imaginar…"

Sango estaba en necesidad de hablar con alguien acerca de las cosas que le sucedían desde que se había enamorado de Miroku, él le había pedido paciencia para solucionar algunos temas y que eventualmente se casarían pero con todos los acontecimientos recientes, no se había hablado más del tema. Kagome salía del agua, se ponía una yukata y caminaron hacia la sala, la bandeja de té bien caliente, Sesshomaru le había mandado un sanador, pero él, no podía abandonar la mesa.

-"Con permiso mi Lady, mi nombre es Kenkò, Sesshomaru Sama me envió a comprobar su estado de salud"

-"Ah, pase. Pero estoy muy bien."

-"Sí, Mi Lord me puso al tanto del problema, permítame"

Recostada en la cama era meticulosamente revisada por el sanador, un youkai muy agradable y cuidadoso. Sango observaba sentada al lado de Kagome. El sanador comenzó a controlar cada marca de la piel de la Miko, moretón, golpe o contusión, revisó su cuello, y continuó ahora con el resto, para la tajiya el cuerpo de la joven se veía bastante maltratado, pero el sanador no decía nada.

-"Mmm. Pues al parecer, sus nervios y las hormonas están haciendo de las suyas con usted Mi Lady, le recomiendo se beba el té que hice traer y luego un largo paseo para descargar energías…"

-"Hoy será día de entrenamiento"

-"Ah! Para sus nervios nada mejor, pero la hormonas son otra cosa, un consejo, no se resista a sus impulsos sexuales, si bien supongo que no ha sido un apareamiento sencillo, con el tiempo puede llegar a apreciar a Mi Señor y a disfrutar de su…compañía."

Kagome iba a estrangular a Sesshomaru cuando lo tuviera a su lado, y ningún impulso sexual, basta de sexo, lo haría sufrir por las humillaciones recibidas.

Antes de salir el sanador se dio vuelta y les dijo a Las mujeres

-"No se fijen en la manera de comer o la elección de alimentos de los invitados al palacio, todas las especies de youkai, se alimentan de manera diferente y muy pocas se asemejan a los ningen, confío que con el tiempo se acostumbrarán"

-"Kagome, esas marcas, tu cuerpo...estás bien?"

-"Ah! Sí, perfectamente"

-"Pero te las causó Sesshomaru?"

Visiblemente sonrojada Kagome miraba a su amiga

-"Sí, todas y cada una de ellas"

Orgullosamente Kagome las exhibía con profunda satisfacción

-"Te ves muy feliz"

-"Sí, lo estoy, Sesshomaru es todo lo que yo más deseé en mi vida, en un hombre para mí y aún más"

-"Qué bueno saberlo, estoy tan feliz por ti"

En el salón los machos se disponían a salir a entrenar, Sesshomaru estaba muy inquieto por la manera de retirarse que tuvo la Miko del Oeste, se moría de ganas de ir corriendo a verla, pero debía permanecer incólume. Todos comenzaron a echarse hacia atrás en señal de estar satisfechos, limpiaban sus bocas y zarpas, las garras y la piel alrededor de sus barbillas, al lado de cada comensal, siempre había platones con agua y un lienzo para higienizarse después de tomar los alimentos.

La manada de humanos y Kouga esperaron las órdenes de su alfa.

Al salir del salón los youkai se dirigieron a la plaza de armas y esperaban a Sesshomaru comenzar con las actividades.

Sesshomaru miró a Kouga y a Miroku.

-"Nosotros entrenaremos juntos en otro momento, no necesitamos a todos ellos averiguar cuánto poder tiene el Oeste, Kagome Sama y la Tajiya serán suficiente por hoy, y pelearán con la mitad de sus capacidades,"

-"Si, Sesshomaru Sama, pero me preocupa Lady Kagome"

La mirada de Miroku preocupó a Sesshomaru más de lo que estaba

-"Manténganse cerca de ella, éste no puede mostrarse débil frente a los demás, velen por su bienestar"

"Sí mi Lord"

-"Rin"

-"Sesshomaru Sama"

-"Mantente alerta, cuando yo esté ocupado, permanece cerca del lobo"

-Sí padre"

-"Ahora, vamos"

Kouga salía acompañado de Rin y Shippo, ellos asistirían a los improvisados luchadores. Inuyasha por su parte iba junto a Kikyo, al pasar al lado del Daiyoukai, le lanzó una mirada mortal. Sesshomaru lo agarró del brazo y lo detuvo de un tirón y casi en el oído le dijo

-"Y tú qué te traes, Inuyasha, ahora no es el momento, ni el lugar para hablar, pero cuando ese momento llegue, me dirás lo que te pasa y si lo deseas pelearemos"

-"Cuándo y donde quieras, maldito"

Sesshomaru gruñía, estaba enfurecido con su hermano, Kikyo jalaba a Inuyasha hacia ella tratando de liberarlo del agarre férreo del Daiyoukai

-"Suéltalo Sesshomaru, déjalo ir!"

-Sesshomaru SAMA, para tí sacerdotisa de barro"

-"Yo seré de barro, pero tengo un corazón cálido, tú eres de piedra y tu corazón es de hielo"

El Lord Inu soltó a Inuyasha y comenzó a caminar gruñendo hacia Kikyo, Inuyasha se interponía, y trataba de alejar al youkai enajenado

-"Sesshomaru… No lo hagas"

El Lord la tomó del cuello y le ordenó que se subyugue

-"Jamás, me someteré a ti youkai"

-"Sesshomaru déjala yo me encargaré"

Sesshomaru lo miraba con los ojos fijos en él, no dijo una palabra sólo lo observó, continuaba gruñendo pero en voz baja, los demás continuaban con la elección de las armas para el combate y algunos ejercicios de calentamiento, el único que miraba interesado era el Lord del Sur. Inuyasha comprendió de inmediato, convenía sacar a Kikyo de contexto, frente a los Daiyoukai disidentes, ella no le podía faltar al respeto sin morir, Inuyasha iba a ser quien la castigue para que Sesshomaru no la asesine. La bofetada estridente se escuchó en el aire. Kikyo cayó de bruces al suelo, la comisura de la boca sangraba.

-"No le faltarás el respeto a éste Sesshomaru Miko, o morirás"

-"Inuyasha, eres un maldito igual que tu hermano"

La voz firme de Inuyasha no se hizo esperar

-"Sométete a tu alfa, Kikyo"

-"Nunca"

La Miko de arcilla, levantó los ojos a Inuyasha y su reiki comenzó a quemarlo, levemente, ya que Sesshomaru la cubrió con su youki para someterla. Kikyo jadeaba con las manos y las rodillas en la tierra. Inuyasha la levantó y la echó al hombro como a una bolsa de verduras, y la llevaba a su dormitorio, Kikyo iba gritando y pataleando por todo el camino. Kagome y Sango se cruzaron con ellos rumbo a la plaza de armas. El hanyou harto de sus desplantes, mientras caminaba le daba nalgadas para que deje de patalear. Las dos onnas muy intrigadas se quedaron de pie, viendo como Inuyasha doblaba la esquina hacia el dormitorio de la Miko de barro, ellas no entendían nada, sólo se oían los insultos de Kikyo, las nalgadas y de repente un portazo.

-"¿Qué habrá sucedido?"

-"Quien sabe..."

Se miraron, se juntaron de hombros y salieron al entrenar